¡Buenas tardes!
Gracias a Mery Vedder, Gaby Sara, AnnaGreen y Julietaa por los reviews del drabble anterior.
Debería haber subido el viernes. No obstante, eso hubiera supuesto que dejaría el epílogo para el viernes que viene. Y como, de momento, vivo con la sensación de que moriré el jueves (último día de Selectividad), adelanto un poco esto para que, si muero, no os quedéis decepcionados (jo, qué trágico me ha quedado). La idea es que, si sobrevivo a los exámenes y no me he vuelto loca todavía (porque estoy camino de ello) el viernes comience a subir el nuevo fic (ejem, ejem, publicidad subliminal, ejem, ejem).
A lo que voy. Os dejo con el capítulo, que mi vida personal no pinta aquí mucho.
Disculpas
Vente con nosotros
y no mires atrás:
estamos juntos hasta el fin.
Somos lo que hacemos,
no pidas perdón.
Que el viento sople a tu favor.
Mägo de Oz-Que el viento sople a tu favor
Después de la enorme farsa que supone para Hugo disculparse con su tía Ginny por haber intentado maldecirla hace unas semanas, el pelirrojo pide permiso con toda la educación del mundo a sus padres para ir al hospital a seguir velando a Nicky.
Recorre los pasillos que ya se sabe de memoria; pero esta vez, para su sorpresa, no sólo encuentra a la familia de Nicky en la habitación de la joven, sino también a su prima Molly y a un joven moreno de ojos verdes que, si Hugo no se equivoca, es el mayor de los hermanos de Nicky y la persona por la que su prima se distanció de su familia y el tío Percy odia a todo aquél cuyo apellido sea Nott.
-¡Hugo!-exclama ella con alegría, abrazándolo. Él le devuelve el abrazo con fuerza; hace meses que no la ve y, aunque lo niegue, la ha echado mucho de menos-. ¿Cómo estás?-pregunta con los ojos brillantes.
-Bien-responde él. Entonces el novio de Molly se fija en él y lo observa evaluadoramente. Hugo se siente un poco incómodo hasta que lo ve sonreír.
-No lo mires así, lo incomodas-lo riñe Molly-. Hugo, él es Phil. Phil, él es mi primo Hugo.
-Así que tú eres el motivo de que mi hermana se fugara-comenta el joven. Hugo compone una expresión asustada. No quiere ser el objeto de la ira de un hermano mayor furioso-. No, no te lo echo en cara-lo tranquiliza Phil, riendo al ver su expresión-. De hecho, lo vi venir… y es parecido a lo nuestro, ¿no?-comenta, mirando a Molly y tomando su mano. Ella sonríe.
-¿Cómo se lo tomaron todos?-pregunta con curiosidad-. Mi hermana me escribió contando que mi padre está muy cabreado, y que la tía Ginny también…
-Sí, bueno, ambos serían más felices si Nicky estuviera muerta-dice Hugo con cierta amargura. La observa dormir durante unos instantes; tiene la impresión de que está algo más pálida que ayer, pero por lo demás parece igual-. Pero no van a tener el gusto-agrega, sonriendo. Entonces recuerda algo-: Por cierto, Molly, ¿por qué estás aquí?
-Bueno, Phil estaba preocupado por su hermana, y al parecer ayer sufrió una taquicardia…-empieza ella. Phil la mira con las cejas alzadas, y entonces ella suspira-. Vale, también quiero hablar con mi padre-admite a regañadientes. Hugo sonríe-. No negaré que lo echo de menos, y quizá no debí haberme largado así.
-Qué va, fue genial-replica Hugo-. Ahora Lily te idolatra a ti en vez de a Vic. Aunque a ella no le hace mucha gracia.
-Bueno… Entonces creo que voy a verlo-dice Molly. Mira a Phil durante unos instantes-. Será mejor que te quedes aquí. Mi padre no razona bien contigo cerca.
Phil sacude la cabeza.
-No razona bien nunca-puntualiza-. Bueno, creo que Nicky está bien, así que dormiré un rato. Estoy muerto de sueño.
-¿Cómo es Irlanda?-pregunta entonces Lizzie, la hermana pequeña de Nicky, que ha estado pendiente a toda la conversación. Su hermano mellizo, Tony, mira a Phil también con curiosidad.
-Si queréis, os lo puedo enseñar-se ofrece él. Los dos niños asienten-. Vale, venid conmigo. No podemos desaparecernos aquí.
Dan hace un gesto a su padre, y Theodore y Daphne salen también de la habitación. Hugo frunce el ceño, sorprendido por haberse quedado solo en tan poco tiempo, cuando hace apenas un minuto Nicky y él compartían la habitación con siete personas más.
Se sienta en la silla que pronto hará suya, observando a la muchacha. Como si eso la hubiese invocado, apenas unos minutos más tarde Nicky abre los ojos.
Eso no es nada nuevo. Cada varias horas, Nicole despierta y mira alrededor, asustada, hasta que lo encuentra y se calma, tranquila al ver una cara conocida, o eso supone Hugo. Luego pasa varios minutos observándolo, durante los cuales a veces él le habla de asuntos banales, tales como fotografía o todo lo que harán cuando ella esté mejor, para distraerla, porque supone que estar todo el día en una cama debe de ser aburridísimo para ella.
Sin embargo, hoy Nicky parece tener más fuerza. Mueve las manos de una forma extraña que, tras unos segundos, Hugo identifica como intentos infructuosos de incorporarse. Pensando que eso no debe de ser muy recomendable para su herida, le pone una mano en el hombro.
Nicky lo mira con los ojos muy abiertos, y Hugo logra ver en sus ojos marinos extrañeza y miedo. De modo que sonríe, intentando calmarla, y le habla:
-No te muevas mucho, no creo que sea bueno.
Nicky deja de intentar incorporarse y lo observa durante unos instantes.
-Hu… Hugo-pronuncia con dificultad. Él sonríe; es la primera palabra que escucha decir a Nicky en cinco días. Le acaricia el pelo con una delicadeza que no era consciente de tener, porque nunca ha necesitado mostrarla con nadie. Nicky parpadea-. Yo… ¿Qué…?
Hugo le chista con suavidad para que no siga hablando; intuye que le cuesta mucho, y además él ha captado la esencia de lo que quiere saber. Nicky cierra la boca y lo observa, expectante.
-¿Recuerdas que salimos al campo?-ella mueve la cabeza arriba y abajo unos milímetros-. Pues… nos metimos en un coto de caza y… bueno, fue un accidente, pero un cazador te disparó. Llevas cinco días aquí; tus padres y tus hermanos están muy preocupados. Incluso Phil, el novio de mi prima Molly, ha venido con ella de Irlanda; se acaban de ir.
Nicky abre y cierra la boca varias veces, quizá intentando encontrar la fuerza necesaria para hablar. Hugo espera pacientemente, acariciándole la mejilla. Tras unos segundos, la joven logra decir:
-¿Y…bebé…?
Hugo recuerda entonces lo que le preguntó a los médicos la primera vez que la vio, hace cuatro días, pálida e inconsciente, apenas unos minutos después de que él le diera su sangre para salvarle la vida, y por la respuesta siente ganas de reír de puro alivio.
-Verás…-Hugo se muerde el labio-. Resulta que no… que ese cacharro falló. Nunca has estado embarazada.
Y Merlín, cómo le alegra saberlo. Porque Hugo estuvo de acuerdo con Nicky en que abortar era la mejor opción, pero se sentía mal sabiendo que otra criatura tendría que pagar con su vida el precio de la imprudencia de ambos. Nicky sonríe, y el pelirrojo comprende que está pensando algo parecido. Se inclina sobre ella y le da un beso en la mejilla.
-Mejor-consigue decir Nicky. A Hugo le parece que esta vez le ha costado menos hablar-. ¿Tus… padres…enfadados?
-Bueno, un poco-responde él-. Pero no contigo; eso sólo son Percy y Ginny, pero no les hagas caso.
Nicky suspira.
-Me caen… mal-declara con una expresión indignada, tan disonante con su aspecto agotado que Hugo ríe-. Idiota-lo insulta. Él se da cuenta de que, conforme más habla, menos parece costarle.
-Lo siento. Pero ellos no importan; mi padre ha decidido aceptarte, y ya da igual lo que digan los demás, porque él está convencido. Como si mi tía Ginny intenta decir que desciendes de Herpo el Loco; a él ya no le importa. Ni a mi madre tampoco, por supuesto.
Nicky sonríe.
-Me duele aquí-dice en voz baja, llevándose con dificultad una mano al pecho-. Mucho.
Hugo aparta la vista.
-Supongo que es normal. Pero los médicos dicen que te estás recuperando; eso es bueno.
-A veces… escala-le confiesa Nicky en voz baja, en tono confidencial. Hugo la mira con extrañeza-. El dolor-intenta explicar ella-. Pero luego… vuelve… aquí-se señala el pecho-. Siempre.
-Sí-replica Hugo, tratando de disimular su extrañeza. Está seguro de que Nicky está demasiado débil todavía como para ponerse a mentir, pero supone que todas esas medicinas muggles tendrán algún efecto secundario, como por ejemplo que ella tenga alucinaciones. O quizá haya sido alguno de ésos sueños extraños que parecen reales. La observa con renovada ternura-. Estás cansada. Duerme un poco.
-No quiero-protesta Nicky-. La ventana… no… me gusta-Hugo mira a través del cristal, cada vez más extrañado-. Ésa sí-aclara-. La… otra.
-Bueno, pues si no te gusta, ciérrala-le aconseja Hugo-. Pero duérmete, necesitas descansar.
Nicky asiente obedientemente y cierra los ojos. Hugo la tapa con las sábanas un poco más.
Molly respira hondo antes de llamar a la puerta de su casa.
Para su alivio, abre Lucy. Su hermana se queda mirándola con sorpresa durante unos segundos y luego se abalanza sobre ella para abrazarla. Molly la estrecha entre sus brazos; Merlín, cómo ha echado de menos a su pequeña, inteligente y cariñosa hermana menor. Si ha de decir la verdad, fue lo que más le hizo dudar cuando Phil le propuso ir a Belfast.
-¡Momo!-exclama Lucy, contenta de tenerla de vuelta. Tras unos minutos, libera a su hermana y la mira con sus inteligentes ojos verdosos-. ¿Has vuelto? ¿Vas a vivir aquí de nuevo?-pregunta, ilusionada.
Molly niega con la cabeza.
-Bueno, en realidad, no lo sé. He venido a hablar con papá… ¿crees que entrará en razón?
Lucy se encoge de hombros.
-No sé… las últimas semanas ha estado muy cabreado, sobre todo cuando Hugo se fugó con su novia… ¿Nicky era?-Molly asiente-. Pero desde que él volvió está… raro.
-¿Raro para bien o raro para mal?
-No sé-Lucy se encoge de hombros-. Se pasa el día en su mundo, y la otra noche ni siquiera me regañó cuando llegué casi dos horas después de la hora límite.
Molly frunce el ceño, pensativa.
-Vale-entra en la casa-. ¡Mamá! ¡Papá!-los llama-. ¡Estoy aquí!
Escucha unos pasos apresurados acercándose. Tras varios segundos, ve a su madre acercándose por el pasillo. Audrey se acerca a ella y la abraza con fuerza, dándole besos en la mejilla.
-Molly, mi niña, qué alegría que estés aquí-declara, mientras la joven lucha por respirar.
-¿Molly?
Ella se separa de su madre. A pocos metros de donde están la madre y las dos hijas, Percy Weasley observa a su primogénita con una expresión curiosa en el rostro, a medio camino entre la sorpresa, la alegría y un extraño remordimiento. Se ha quedado con los pies clavados en el suelo y no se mueve.
De modo que es ella la que se acerca a su padre y se lanza a sus brazos. Cómo lo ha echado de menos. Tras unos segundos, él le devuelve el abrazo con fuerza, demostrando que también se alegra de tenerla de vuelta.
-Jo, papá-comenta ella cuando se separan. Entonces, ambos apartan la vista del otro-. Tengo que hablar contigo-anuncia.
Diez minutos más tarde, toda la familia está reunida en el salón. Audrey se ha sentado junto a su marido, entrelazando su mano con la de él en el sofá situado frente al de sus hijas, y observa expectante a la mayor. Lucy, por su parte, se ha enganchado al brazo de su hermana, a la que, aunque lo niegue, también ha echado mucho de menos.
-¿Y bien?-pregunta Percy-. ¿Vas a volver?
Molly se muerde el labio y niega con la cabeza.
-No es por ti, papá. Bueno, al principio sí que nos fuimos por ti-admite-. Pero Phil y yo estamos bien en Belfast. He encontrado trabajo, y he conocido a un montón de gente a la que me he acostumbrado. Mi sitio está allí-Lucy se muerde el labio-. Pero no tiene nada que ver contigo.
»Lo que sí tiene que ver contigo es cómo tratas a Phil, a sus hermanos y hasta a Scorpius Malfoy. Todos me han contado en sus cartas que no apruebas a nadie, porque yo estoy con Phil y eso te molesta. Pero no es justo que los trates así. Eres demasiado prejuicioso, papá.
Su padre respira hondo varias veces. Lucy aferra con más fuerza el brazo de Molly, viendo venir una bronca y una sarta de gritos. Audrey, por su parte, observa expectante a su marido. Ella nunca tuvo nada en contra de la relación de su hija con Philip Nott, así que no tiene nada que decir. Esta conversación es sólo de Percy y Molly.
-Así que vas a quedarte en Irlanda-dice tras unos segundos-. ¿No hay ninguna forma de hacer que vuelvas?-pregunta en tono ligeramente suplicante. Doliéndole en el alma, Molly niega con la cabeza de nuevo-. Y esperas que acepte a Nott-agrega su padre con sarcasmo.
-Papá, él no tiene nada que ver… bueno, sí… pero no es el caso-insiste ella-. Mira, he venido para hacer las paces contigo, porque estoy harta de leer cartas más secas e impersonales que los informes del Ministerio, y porque eres mi padre y no es justo que me hagas elegir entre tú o Phil… Yo os quiero a los dos. No puedes obligarme a quedarme sólo con uno.
Por un momento, Molly teme que su padre empiece a gritarle como hace unos meses despotricando contra Phil o contra los Nott en general. Sin embargo, para su sorpresa, Percy Weasley aparta la vista y aferra la mano de Audrey con más fuerza.
-Supongo que no hay nada que yo pueda hacer para convencerte-comienza. Molly se encoge de hombros-. Y supongo que dentro de poco tendré que ver cómo te casas con un hombre al que no aguanto-la joven asiente con la cabeza. Percy suspira-. Mientras vengas a comer los domingos con todos, soy capaz de aceptarlo.
A Molly se le abre la boca de la sorpresa. Esperaba cualquier cosa, lo que fuera, excepto que su padre lo aceptara con tanta facilidad. Audrey y Lucy también miran a Percy estupefactas.
Tras unos segundos, Molly se levanta de su sofá y se abalanza sobre su padre para abrazarlo.
-¡Jo, papá! ¡No te importa! ¡Lo has aceptado!-exclama, mientras su padre sonríe y le acaricia el pelo.
-Si no hay más remedio, habrá que hacerlo-comenta el hombre-. Eso sí, no me pidas que tu novio me caiga bien, porque sabes que eso es imposible.
Molly sonríe. Es consciente de esa circunstancia, pero cree que puede apañárselas.
Dos días más tarde, Nicky está bastante mejor.
Al menos, ya no le duele tanto hablar, y no le preocupa tanto estar sola, porque se siente con más fuerza y no le da miedo la ausencia de gente a su alrededor. Además, puede pasar varias horas despierta y no se agota tanto. Y logra pensar con algo más de lucidez.
Ahora no hay nadie con ella. Sus padres están comiendo con Phil y su novia, circunstancia que Nicky no envidia en absoluto, ya que supone que la muchacha debe de estar incomodísima rodeada de los Nott. Hugo ha estado esta mañana con ella, aunque se ha tenido que ir para cumplir el horario establecido por sus padres, y volverá por la tarde.
Pero ahora Nicky se aburre como una ostra. Le ha pedido a Dan que le traiga algún libro, pero de eso hace dos días y su hermano aún no se lo ha prestado, según él porque está buscando el adecuado para ella.
La joven suspira, pensando en dormirse, pese a que ahora (extrañamente) no tiene sueño, pero antes de poder recostarse en las almohadas y ponerse cómoda para poder hacerlo, la puerta se abre.
Nicky observa con una mal disimulada sorpresa a su visitante. No le resulta completamente desconocida, pero no sabe exactamente qué opinar de ella, porque sólo la ha visto una vez anteriormente. Recuerda lo que le dijo: "Danos tiempo. A todos nos hace falta". Se pregunta qué diablos querrá la madre de Hugo de ella.
-Buenas tardes-la saluda la mujer con cautela.
-Buenas tardes-responde Nicky. Todavía le duele el pecho al hablar; pero, para su alivio, el dolor es infinitamente menor que los días anteriores-. ¿Qué hace aquí?
-Me parece que no me he presentado-dice la mujer-. Hermione Weasley.
-Nicole Nott-replica ella, todavía sin saber qué ha venido a hacer Hermione Weasley a visitarla a su lecho de convaleciente.
La mujer se sienta en la silla que habitualmente ocupa Hugo. Nicky se muerde la lengua para evitar decírselo. Hermione la mira.
-Eres muy guapa-comenta, y para sorpresa de Nicky, lo hace sonriendo-. Te debo una disculpa en nombre de toda la familia-la joven frunce el ceño, sorprendida.
-¿Por qué?
-Por juzgar un apellido-responde Hermione-. La familia de mi marido siempre ha tenido bastante odio a las familias de mortífagos…
-Mi padre no es mortífago-la interrumpe Nicky. Que ella no sea bruja no quiere decir que desconozca la historia de su familia-. Ni lo era-agrega.
-Ya lo sé-replica la mujer-. Y aunque lo fuera, tú no lo eres. Juzgar a alguien por su apellido es como juzgar un libro por su portada. Y por eso te pido que nos perdones.
Nicky va a responder, pero en ese momento se vuelve a abrir la puerta de la habitación y por ella entra su madre.
Si Daphne hubiera mirado a Nicky con la misma rabia que dirige a Hermione Weasley, ésta se las hubiera apañado para guardarse su dolor de pecho en el bolsillo y salir corriendo, y a estas alturas estaría más o menos por Edimburgo. Pero como sus ojos grises están clavados en la mujer que ha ido a visitarla, Nicky se limita a encogerse en la cama y taparse un poco más con las sábanas.
-¿Qué haces aquí?-sisea. Nicky se hunde un poco más en la almohada, deseando convertirse en un camaleón.
-He venido a hablar con ella-responde Hermione Weasley, que para asombro de Nicky parece impertérrita ante la expresión furibunda de su madre-. Sólo quería…
-¿Qué?-la interrumpe Daphne con enfado-. Por culpa de vuestras ridículas manías ella está aquí. Mi hija estuvo a punto de morir gracias a que la maravillosa familia Weasley que tanto defiende la igualdad no es capaz de darle una oportunidad a una niña que ni siquiera conoce bien la historia de su familia, que tiene un familiar, muerto antes de que ella hubiera nacido siquiera, que era mortífago. ¿A qué has venido? ¿A martirizarla aún más?
-Mamá-interviene Nicky; ambas mujeres la miran-. No ha venido a eso-explica-. Quería disculparse por… por todo.
Daphne entorna los ojos.
-¿Y tú? ¿Aceptas sus disculpas, Nicole?-no suena como una acusación, sino simplemente como una pregunta para la cual su madre desea obtener una respuesta.
-Eh…-Nicky se muerde el labio. Lo cierto es que toda la hipocresía y los prejuicios de los Weasley le han hecho muchísimo daño, por no hablar de que coincide con su madre en que, si la familia de Hugo no le hubiese prohibido terminantemente verla, ellos no se habrían escapado, no habrían hecho el amor, ella no habría creído que estaba embarazada, no habría decidido abortar, Hugo no la hubiera llevado de picnic a un coto de caza, y, lo más importante, no hubiera recibido un disparo por accidente. Pero recuerda que, cuando fue a casa de Hugo, fue precisamente la mujer que hoy ha venido a pedirle perdón la única que le habló con cierta amabilidad y no la miró con desprecio o desconfianza-. No lo sé-dice finalmente-. Supongo que… por mucho que se disculpe, no va a cambiar que estoy en el hospital. Pero pedir perdón cuesta-sacude la cabeza, consciente de que se está liando ella sola y no sabe lo que quiere realmente. El movimiento repentino es demasiado para su cuerpo debilitado y Nicky se marea.
Su madre se acerca rápidamente a ella y le sujeta los hombros, y la ayuda a tumbarse de nuevo en la cama. Nicky se permite cerrar los ojos durante unos instantes para que se le pase el mareo.
-¿Estás bien?-pregunta su madre con preocupación, dándole un beso en la frente.
Nicky asiente, aunque lo cierto es que le cuesta pensar con la cabeza dándole vueltas. Tiene que darle una respuesta a Hermione Weasley; para algo ha venido. Pero no puede razonar, porque el mareo no quiere irse.
-No quiero perdonar a nadie-musita, aunque no es plenamente consciente de decirlo-. Quiero que dejéis de inmiscuiros y dejéis que Hugo y yo estemos juntos.
Luego, cierra los ojos durante un buen rato, sin escuchar nada más, sólo deseando que la dejen tranquila. Supone que está medio dormida, porque nota suaves caricias en el pelo por parte de su madre (o eso supone). Decide dejarse llevar y no protestar; después de todo, no se está tan mal.
Tres semanas más tarde, Nicky recibe el alta médica.
Lo primero que hace, después de llegar a casa y tumbarse durante diez minutos en su cama para disfrutar del calor de su hogar, ése del que el hospital carece, es salir a la calle. Sus padres se resisten un poco; creen que puede volver a sufrir un accidente. Sin embargo, finalmente aceptan.
Nicky tiene muy claro dónde va a ir. Lleva su cámara guardada en la funda, colgada del hombro. Para la ocasión se ha puesto unos vaqueros cortos y una camiseta de tirantes. No cree que necesite nada más; de todas formas, sólo va a hacer fotos con Hugo.
Llama a la puerta y juega con la trenza en que se ha recogido su pelo castaño, nerviosa. Su madre le ha explicado que, tras oírla decir seminconsciente que lo único que quería era estar con Hugo, Hermione Weasley simplemente sonrió y se fue. Nicky supone que esta vez no la recibirán con tanta hostilidad como aquel día en que por un momento temió que se la comieran.
Sin embargo, quien le abre es Rose Weasley. Nicky la conoce porque ha estado varias veces con ella en el hospital, ya haya sido para llevar a Hugo, ya haya sido para hablar con ella. Le cae bastante bien, aunque a veces le parece un tanto repipi cuando enumera todas las cosas que sabe.
-¡Hola!-la saluda, sonriendo alegremente-. ¿Ya has salido?
Nicky asiente.
-En teoría iba a quedarme unos días más, pero los médicos dicen que estoy perfectamente-explica, devolviéndole la sonrisa.
-Qué bien-comenta la pelirroja-. ¡Hugo! ¡Tienes visita!
Nicky escucha un correteo. Segundos más tarde, Hugo aparece en el vestíbulo. Al verla, se abalanza sobre ella y la abraza con fuerza, cubriéndole la cara de besos.
-¡Nicky!-exclama el joven-. ¡Estás bien!-entonces se separa de ella y la mira con cautela-. ¿No deberías estar en el hospital?
-He salido antes, pero no te lo he dicho porque quería que fuera una sorpresa-responde Nicky. Se pone de puntillas para besarlo-. ¿Tienes algo que hacer ahora?
Hugo niega con la cabeza.
-Espera a que coja la cámara-y echa a correr hacia su cuarto. Rose ríe al verlo. Apenas unos segundos más tarde, el joven aparece con su cámara en la mano-. Dile a mamá que volveré a las nueve-le pide a su hermana.
Sin embargo, alguien se asoma por la puerta antes de que los dos jóvenes puedan llegar muy lejos.
Nicky la reconoce. Es la misma persona que hace unas semanas la miró de una forma que le hizo desear irse a las antípodas para esconderse de ella. Sin embargo, la mirada que le dirige ahora no podría ser más diferente.
-Esperad.
Hugo aferra la mano de Nicky con más fuerza y vuelve sobre sus pasos.
-¿Qué?-inquiere.
Ginny Potter suspira.
-Hermione me contó que te pidió perdón en nombre de todos nosotros-le dice a Nicky, que asiente. Se pregunta qué diablos puede querer esa mujer de ella-. ¿Me incluyó a mí?
-Pues…-Nicky frunce el ceño, intentando recordar las palabras exactas de la madre de Hugo-. Supongo. Dijo "todos".
La mujer sacude la cabeza.
-Sea como sea, yo también he de disculparme contigo.
Instintivamente, Nicky se lleva la mano a la herida casi cicatrizada que tiene como recuerdo de su accidente hace unas semanas. Hugo, por su parte, mira a su tía como si acabase de convertirse en un caracol gigante.
-Supongo que no pasa nada-dice, encogiéndose de hombros.
-Sigo sin comprender por qué mi hermano permite que estés con mi sobrino-admite la mujer-. Pero nunca quise que nadie resultase herido.
Nicky asiente, sin saber qué más decir. De modo que Hugo decide por ella:
-Bueno, pues si somos todos felices como perdices, hasta luego, tía Ginny. Nosotros tenemos cosas que hacer-dicho esto, toma a Nicky de la mano y echa a andar con ella-. ¿Dónde vamos?-pregunta cuando llegan al final de la calle.
-Mm-Nicky mira alrededor, todavía pensando en la disculpa de Ginny Potter-. Ven-dice entonces.
Acaban yendo al parque donde se besaron por primera vez. Lo cierto es que no les apetece hacer fotos, así que se quedan sentados en el césped, charlando y recordando cómo empezó todo. Nicky nunca ha estado más agradecida al juego de fotos ridículas que se inventaron entre los dos.
Y, cuando Nicky se refugia en los brazos de Hugo y lo besa, ambos tienen más que claro que serían capaces de enfrentarse a todo por defender lo suyo.
Notas de la autora: Gente, tenía que decir que... vale que yo no trago a Ginny, pero tampoco creo que sea tan cabrona para desear mal a nadie de esa manera. Ella sólo quería que Hugo no estuviera con Nicky, no que ella estuviese a punto de palmarla por un disparo.
En fin... ¿reviews?
