Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makifeo Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…
La hora que es y si no me fijo del día en el teléfono por asombroso milagro, no actualizo, por suerte ya estaba corregido, asi que solo quedaba añadir mi comentario y las repuestas a mis únicos cof* tres cof* lectores. En fin… Este es uno de mis favoritos de principio a fin…
Iproomise: Ya conversamos, es confuso, pero es leer con calma para entender y comprender las cosas que pasan entre lugares, porque son pequeñas tramas que se van desarrollando entorno a la principal
Makifeo Douraji: No esperaba que la muerte de Alexander te "destruyera el corazón" y me alegra saber que el Maki (el personaje) que hago te guste, como te dije, hoy es el capítulo especial de Makidrama, espero te encante porque yo me inspiré y esforcé demasiado para escribirlo e.e
Jinjuriki del Jubi: Tu y tus derrames nasales *se aleja* Me pregunto cuántas transfusiones de sangre has necesitado a lo largo de todos estos capítulos con Seifer como padre ._. Admite que te gusta Maki, sabes que te gusta e.e (Maki el personaje…)
Pues no olviden dejar su review (así como las críticas e.e) se agradecen de verdad y sin más que agregar… Enjoy! =D
###############################################
9
TRABIA
- Pensábamos que te habíamos dejado claro que no queríamos volver a verte, tú, hibrido insignificante - respondió con un regusto repugnante el joven de cabello corto blanco, peinado pulcramente hacia atrás y ojos rojos
Al fondo, otro observaba a quién tanto odio le tenía sujeto a la silla con una soga, recibir una golpiza de su hermano gemelo que no paraba de golpearlo y moretearlo más
- Basta, Fubuki. Lo odiamos, pero es nuestro hermano después de todo y él nos matará si se entera de lo que le hicimos -
- ¿Tienes miedo de un simple humano, Jade? - le preguntó con desafío, girándose con las manos llenas de la sangre y sudor del torturado
En una esquina del pequeño cuarto, estaba el otro individuo de cabello blanco y ojos rojos, de igual rostro, su hermano; a diferencia de Fubuki, él tenía el cabello a la altura de su espalda, una bandana verde y gris en su cabeza; una larga bufanda púrpura cubría la mitad de su rostro y junto a los mechones de cabello blanco que cubrían parcialmente su rostro, le daban un aspecto oscuro y siniestro, destacando el brillo carmesí de sus ojos
- ¿Quién crees que soy? ¿Él, por ejemplo? - le dijo a su hermano en el mismo tono señalando con el dedo al de la silla
El joven atado comenzó a toser frenéticamente, ahogándose con la mezcla de saliva y sangre que tenía en la boca. Su torturador recogió su rostro con su mano haciendo presión en sus heridas y moretones; habiendo escuchado el gruñido que esperaba desde hacía minutos, lo haló del cabello con fuerza para que la luz le llegara al rostro. Y ahí estaba Makisotu Douraji, con el rostro ensangrentado y difícilmente de saber cuántas heridas le había hecho su hermano Fubuki. Debido a la hinchazón en su ojo izquierdo probablemente no pudiera ver ya nada y la venda que cubriera su ojo derecho perdido estaba en su boca como mordaza
- Dejémoslo descansar por hoy, luego será mi turno de interrogarlo, Fubuki -
El par salió de la habitación, no sin antes Jade devolverse para apagar la luz y dejar a su hermano en la oscuridad, una de las cosas a las que por culpa de su entrenamiento, llegara a aterrarle
No calculó ese fallo en sus planes cuando al llegar a la vacía y polvorienta mansión de los Douraji, se encontrara a sus hermanos preparados para tenderle una emboscada. Confió en la información de la que disponía, pensando que Jade y Fubuki estarían a kilómetros de la mansión
Tampoco podía huir, la primera vez que probó a intentarlo Fubuki le advirtió sobre lo que le pasaría sin evitar ese tono recurrente de disfrute insano por la tortura y el sufrimiento de los demás
"Para cuando te hayas liberado usando tu transformación, unas cuchillas esperan a tus muñecas, cortaran lo suficiente como para hacer que te desangres en un par de horas. Tomando en consideración que el médico más cercano queda a seis horas corriendo, morirás antes de llegar a la mitad del trayecto"
De alguna u otra forma debía escapar de sus hermanos, pero jamás les diría lo que ellos querían saber y estaba seguro que Oscar tampoco había comentado sobre el origen de la chica, aunque presentía que Jade y Fubuki ya lo sabían, sus intenciones podían extenderse a más que una simple curiosidad
Esperaba que Oscar y el grupo de Quistis estuvieran ya en Balamb sanos y salvos, prolongando el encuentro de los hermanos con ella, porque ni él mismo, quien analizaba cada situación con detenimiento sabía lo que pasaría llegado ese día
Por su resistencia mantenía a sus hermanos al margen y el hecho de que no lo mataran era, además de conocer de sus habilidades, porque Jade se lo prohibía estrictamente a Fubuki, algo que agradecía pero jamás se lo diría, Lys, en cambio… Podía ser destrozada en cuestión de segundos sin poder siquiera transformarse en aquella bestia
Esa noche de nuevo sería incómoda para dormir como los días pasados, no sólo por la oscuridad inminente del pequeño cuarto, sino porque también un dolor agudo recorría todo su cuerpo; sin más alternativa debía hacer lo de siempre desde que quedara cautivo, relajarse hasta que el dolor se le hiciera soportable y se quedara dormido
En sus sueños volvió a traer a su mente, como casi todas las noches, los recuerdos del pasado que le atormentaban, ese momento en el que perdiera más que un ojo, perdiera a su amada… Sarah Le Grantt
Los detalles de la misión ya lo hacía lo suficientemente peligrosa y se encontraban en el rincón más olvidado de Galbadia. Todos estaban confiados en que saldría a la perfección, como si fuera ir a la llanura de Arklad, matar a un par de insignificantes kedachikus y regresar en una sola pieza
Nunca olvidó sus compañeros de misión, Balc, el hablador de cabello castaño y apariencia ruda; Ophelia, la chica de cabello ondulado rubio con su rostro inocente y caminar refinado; Clement un chico hiperactivo y con la incapacidad de quedarse callado, logrando entablar amistad con todos a menos de un día de conocerse; y Sarah, con su cabello largo y verde trenzado, con esa sonrisa contagiosa que logró borrar su timidez oculta en su careta de seriedad y frialdad
Al tanto que transcurrían los segundos su misión se complicaba más y más, el enemigo los había descubierto y los esperaban, Maki lo supo y aun así continuó con su grupo, cometiendo el error de pensar que eran unos simples debiluchos. Resultando también que fueran más de lo que originalmente les dijeron y advirtieron, parecía que por cada uno que eliminaban dos más aparecían para unirse a la pelea.
Intentando salvar a Clement, había sido lastimado en el ojo derecho, perdiendo la visión en vano… El chico fue apuñalado múltiples veces, una tras otra sin descanso, hasta que dejara de gritar del intenso dolor. Sin uno menos, siguieron complicándose las cosas, llegaron los cuatro a estar cubriéndose las espaldas en un círculo, rodeados de enemigos… Balc a sus espaldas, Sarah a su derecha y Ophelia a su izquierda. Los cuatro exhaustos y con heridas por todas partes del cuerpo
Balc, seguido de Maki y las chicas se abrieron paso empujando, cortando y golpeando a quien se atreviera a impedirles el paso en medio de su huida desesperada. El alto Balc se vio pronto rodeado de más enemigos, pero seguía avanzando; Ophelia con rapidez se escabullía de la mayoría y en ocasiones se veía obligada a dar un par de estocadas; Maki estaba muy cerca de salir de ahí, escoltando a Sarah entre los enemigos cuando un fuerte empujón removió sus pensamientos y su realidad
Ese momento quedó grabado a fuego en su mente, siempre se repetía en cámara lenta. Cuando girara para saber quién lo empujara, observaba a Sarah intentando extraer el cuchillo mientras la sangre floreciera de su pecho como una hermosa rosa roja
- Me alegro de que no te haya pasado a ti, Maki - su susurro fue lo único que escuchara, contemplando por última vez su sonrisa, junto a un hilo de sangre saliendo de las comisuras de sus labios
- Sarah… - llamó con voz quebrada, olvidándose de estar rodeado de enemigos, incapaz de moverse - ¡SARAH! - gritó por fin moviéndose cuando Sarah comenzara a desplomarse con aquella sonrisa aun dibujada en su rostro
Siguió repitiendo su nombre deseando que despertara… Deseando que estuviera jugándole una de esas tantas recurrentes bromas suyas… Deseando que su luz siguiera encendida para que no volviera a crecer la oscuridad en su corazón
Pero ya sentía que era tarde, la oscuridad lo embargaba, ahogándose en ella de nuevo, no sólo él sino a sus recuerdos; la sensación palpitante de su corazón al estar a su lado, las pequeñas caricias y los detalles que tenía con él, el sabor de sus labios… y su sonrisa. Sintiéndose incapaz de poder salir de ese mar negruzco, se encogió sobre si para refugiarse de alguna forma temeroso como un niño mientras se hundía más
Al llegar al fondo, con sus pulmones llenos de ese líquido negro, terminó por ahogarse en su oscuridad, olvidándose completamente de quién era, con el recuerdo sombrío de la muerte de aquella a quien amaba. En medio de su dolor sintió que alguien aprovechándose de su debilidad tomaba posesión de su cuerpo, su oscuridad. Una forma bestial con zarpas de aspecto animal e irracional, con los ojos de pupilas brillantes ambarinas y su esclerótica de un color negro como el azabache, su cabello blanco y erizado
"Nunca permitas de nuevo que tus heridas te transformen en algo que no eres, Maki" Las palabras resonaban tenuemente en su mente con un pequeño eco, sabía a la perfección a quién le pertenecía esa voz.Aferrándose a la pequeña calidez que lo halaba, pudo respirar de nuevo, regresando a la superficie y a su realidad. Al abrir sus ojos observó con detenimiento con su ojo sobrante sus manos ensangrentadas y temblorosas, sin saber cómo y por qué
Estaba rodeado de cadáveres a los que la vida se les había escapado del cuerpo; rodeado de un mar de sangre que no era suya; aterrado comenzó a pasear su vista por todo el bosque, viendo lo mismo en todos los rincones, hombres tirados en el suelo con heridas profundas en forma de garras
Escuchó de repente el sonido de un tacón de zapato y su vista fue a parar a quizás lo único que respiraba aparte de él, era la silueta estática de una mujer rubia parada frente a él, su ropa estaba ensangrentada y hecha girones, no cargaba su rostro serio para los combates ni mucho menos su inocencia, estaba aterrada y no le despegaba los ojos en ningún momento. ¿Qué cosa tan terrible había presenciado para que se comportara de esa forma?
Con el cuerpo pesado y adolorido se levantó lentamente sosteniéndose el lado derecho de su rostro, acercándose lentamente hasta ella
- N-no... - fue el débil susurro que saliera de sus labios al tercer intento de querer hablar y aun no podía soltar la oración, notó unas lágrimas que llevaban tiempo ahí y que al igual que ella deseaban escapar - ¡No te acerques! - completó la frase, pero Maki seguía acercándose y a un par de pasos, simplemente gritó con firmeza, volviendo a ser ella misma - ¡Aléjate de mí, bestia! -
Se detuvo en seco al oír aquello. ¿Qué significaba? ¿Qué estaba pasando? Hacía unos días era el jefe del equipo y Ophelia le tenía respeto por su rango, ahora lo miraba con una mezcla de terror y furia
- ¿Qué fue lo que paso? - preguntó
Ella no respondió. Se le quedó mirando fijamente por unos segundos que parecieron ser eternos entre tanta confusión e incertidumbre crecientes en Maki
Un ligero gruñido hizo eco, para cuando ambos miraran, Balc mostraba señales de vida. Sin decir nada, ambos corrieron a auxiliarlo. Maki se fijó en su pecho, tenía una herida profunda, tres líneas diagonales, como si un animal le hubiera rasgado; heridas similares a las decenas de cadáveres que les rodeaban
De los cinco SeeD's enviados, solo tres y con dificultades pudieron salir de ahí con vida. El miedo y temor generaba un acuerdo invisible entre los tres; ninguno mencionó lo ocurrido a otras personas, ni siquiera al Director Cid Kramer o al mismo Comandante del jardín, Squall Leonhart
Y Su relación en vez de volverse más cercana, se volvió más lejana... Ninguno deseaba por un instante recordar ese día. Balc y Ophelia evitaban iniciar una conversación con él o siquiera verlo, en especial la joven, que no podía soportar el hecho de que ambos estuvieran en la misma habitación
No era sólo eso con lo que lidiaba Maki, todavía debía aceptar el hecho de que Sarah no estuviera con él; sus sueños eran una constante tortura, se trasladaba todas las noches a ese momento, recordando como su vista se enfocaba en la rosa sangrienta de su pecho y su última sonrisa. A eso le seguían muy vagos momentos en los que sentía un frenesí de ira y locura junto a miradas aterradas de personas que no conocía, y en ocasiones como esa, era él mismo quien clavara unas garras que ni sabía poseía en el pecho de Sarah
Se despertó de nuevo con sobresalto y un sudor frío recorriendo su frente como otras tantas noches, sólo que en esta no estaba en su cama, estaba atado completamente en algún lugar de la polvorienta mansión de los Douraji. Pensó que aquella sería una de pocas noches tranquilas
Un poco de luz se colaba por la ventana, ya estaba amaneciendo. Otro día más en las manos de sus captores, incapaz de poder hacer algo al respecto
Transcurridas un par de horas y a punto de consolar el sueño, la puerta se abrió de golpe y vio esa sonrisa demente, casi diabólica, a los ojos rojos como la sangre y más atrás otro par de ojos rojos que lo observaban atentamente, con expresión indescifrable
- Buenos días, hermano - saludaba Fubuki acercándosele peligrosamente hasta que sus rostros estuvieron a escasos centímetros
- Aparta tú vista de mí, maldito demente -
- Soy tu hermano mayor y debes respetarme - replicaba disminuyendo la intensidad de su sonrisa
Y lo que pasó fue tan rápido que sólo supo que se quedó sin aliento y sintió el dolor agudo en su estómago
- Parece que hoy tampoco podré interrogarte - dijo Jade aún sin entrar en la habitación - Te dejo con él, Fubuki -
Eso sólo fue el comienzo de la ronda de puñetazos que el joven de cabello plateado le tenía preparado
- Vamos a jugar esta vez algo nuevo, si tú me dices algo, no te golpeo; pero si me dices una mentira o no dices nada, recibirás un castigo -
Tomó una silla que estuviera en una esquina y se sentó frente a Maki, imitando la fija expresión de su hermano gemelo, Jade. Sacó del bolsillo de su pantalón un encendedor de plata y un cigarrillo, largó una prolongada bocanada y luego la exhaló hacia el techo
- Primera pregunta: ¿Exactamente a qué viniste? -
El pelinegro no respondió, únicamente se limitaba a no apartar la vista de Fubuki. Éste esperó pacientemente y cuando se hubiera terminado el cigarrillo, le sostuvo la cara a su hermano y apagó su cigarrillo en el inexistente ojo derecho. Maki apretó sus dientes, un poco más y podía quebrárselos del esfuerzo por no darle el placer a su hermano de deleitarse con su sufrimiento
- Segunda pregunta: ¿Dónde está? -
- ¿Dónde está qué? -
- Si te comportarás así… Reformularé la pregunta para idiotas como tú… ¿Dónde está la chica? -
- No lo sé. Tú también puedes averiguarlo si haces un poquito de esfuerzo -
"Sus preguntas siguen siendo estúpidas. Ya saben por qué estaba aquí y que ella está en el jardín, entonces, ¿por qué posponer lo inevitable?" pensaba Maki aún con la vista fija en su hermano
Siguieron en el juego absurdo, saliendo perjudicado Maki como todas las veces anteriores. Tampoco sentía necesidad de rogar por su vida y mucho menos responder a preguntas absurdas y otras lógicas que Jade y en especial Fubuki fácilmente podrían haberse respondido sin ayuda de nadie
- Ya me aburriste, Maki. Antes eras más divertido, ¿lo recuerdas? ¿Recuerdas aquella ocasión en la que te emboscamos en la costa de Trabia? -
"Cómo olvidarlo"
- Terminemos con esto de una vez por todas - sacó una daga hecha de un cristal azul de apariencia afilada y de empuñadura completamente dorada
La barajeó unos segundos en su mano derecha con aquella mirada desquiciada al tanto que tarareaba un poema
Once upon a time at the foot of a great mountain,
there was a town where the people known as Happyfolk lived
their very existence a mystery to the rest of the world,
obscured as it was by great clouds.
Here they played out their peaceful lives,
innocent of the litany of excess and violence
that was growing in the world below.
Then one day Strangefolk arrived in the town.
They came in camouflage, hidden behind dark glasses,
but no one noticed them: they only saw shadows.
You see, without the Truth of the Eyes, the Happyfolk were blind.
There were no screams. There was no time.
There was only fire. And then… Nothing.
La última palabra como un susurro casi inaudible. Un movimiento rápido. La daga clavada en su abdomen. La rosa escarlata floreciendo como la de Sarah y con la vida escapándosele lentamente al mismo tiempo que perdía la conciencia, sentía una cálida y suave mano halar su cuerpo frío
Continuará…
###############################################
