Disclaimer: Solo la idea me pertenece, todo lo demás no es de mi propiedad, lamentablemente no tengo tanta imaginación.
Summary: Rose y Scorpius saben que para estar juntos tendrán que pasar obstáculos y hacer sacrificios. Rose también sabe que, por más descabellado que parezca, quizá un bebé sea la única forma de lograrlo.
Nota: Un gran saludo gente :) Muchas gracias por los comentarios del capitulo anterior, cada que leo uno me emocionó y solo pienso en ya poder actualizar de nuevo, me encanta que les guste mi historia y también me encanta que me lo hagan saber. Una cosa, para los que esperaban la reacción de los Malfoy, buenas noticias, solo tienen que bajar unas lineas para conocerla.
A leer:
Asuntos de familia.
Para sorpresa de Rose, Andrómeda no se vio en lo absoluto asombrada al verlos llegar esa noche a su casa. Los recibió como dos amigos y curó a Scorpius muy serena. Luego le invitó una taza de té y acomodó las pertenencia de Rose.
-Sabía que habría un momento en el que necesitarías de mi ayuda, pequeña. –dejó escapar la mujer de cabello cano que solía ser de un castaño oscuro y brillante. –Yo sé lo que significa que tu familia no entienda el amor.
Rose sollozó dejando salir sus sentimientos, permitiendo que Scorpius la abrazara y que Androméda le regalara una mirada de compasión.
-Es tan injusto. –musitó Weasley. –No tengo que hacer ni dónde ir. Solo quiero ser feliz. Es por eso que hice todo esto.
-Entiendo, yo hice lo mismo que tú. A mi hija la tuve a los dieciocho y también me costó mucho sobrevivir sin el apoyo de mi familia. –admitió sorbiendo su té. –A veces la sangre es lo que más importa pero hay ocasiones en las que es lo último en lo que se piensa.
Miró a Scorpius.
-Y tú. Scorpius…
El rubio le devolvió la mirada intrigado.
-Perdona que te mire así pero me resultas muy parecido a ella. ¿Cómo está tu abuela Cissy?
Scorpius alzó su ceja como siempre hacía.
-Supongo que bien. –respondió Scorpius. –Al menos lo estará antes de que se entere de esto.
-Si también te dan la espalda puedes venir aquí. –aseguró Andrómeda. –Los dos son bienvenidos, sin mi Teddy estaré muy sola y la casa es grande para una anciana como yo.
-Gracias. –dijeron ambos al unísono, genuinamente agradecidos con aquella mujer.
-No hay de qué. –sonrió ella. –Los Weasley siempre han sido muy buenos conmigo y ahora cuidar de ti es lo que puedo hacer para compensar su momentánea locura. –expresó dirigiéndose a la pelirroja. –Y tú eres mi familia, esos lazos renacen en los momentos más necesarios. –agregó viendo a Scorpius con cariño.
Ninguno agregó nada más. Subieron y Andrómeda le mostró a Rose una habitación no muy amplia pero si perfecta para ella donde podía quedarse el tiempo que deseara. Luego despidieron a Scorpius.
-¿Cuándo quieres que se lo digamos a mis padres? –preguntó su novio. Rose le vio temblar un poco, atemorizado.
-¿Qué tal antes de Año Nuevo? –propuso. No faltara mucho para volver a Hogwarts.
Malfoy accedió ante la sugerencia de Rose y luego se fue a casa, todavía con las manos temblándole por el miedo que debía sentir. Rose lloró toda la noche; aunque no podía sentirse si no afortunada de poder contar con una casa para vivir y un novio para apoyarla en todo momento, los recuerdos de las palabras frías de su padre y la indiferencia de su madre y hermano le quemaban por dentro. Se quedó dormida casi inmediatamente.
La mañana siguiente se la pasó hablando con Andrómeda; le contó todo. Desde cómo había decidido embarazarse hasta que querían comprometer a Scorpius con otra que no era ella. Andrómeda se mostró comprensiva y le relató también como había sido expulsada de su familia por enamorarse de un hijo de muggles.
-Conozco a Hermione. –dijo la viuda de Tonks. –Y aunque tu padre será más difícil ella pronto va a buscarte, no soportará perder a su hija y su nieto. Solo dale tiempo para asimilarlo. Ninguno de ellos detestó nunca a nadie como a Malfoy.
Rose le agradeció por todo y le preguntó si podía ayudarle en algo, se sentía bastante avergonzada de que Andrómeda la dejara quedarse así sin más. La señora Tonks le dijo que si la hacía sentir mejor podía ayudarle a preparar la comida, pues aunque Harry le había ofrecido varias veces conseguir un elfo domestico ella prefería hacer todo por su cuenta para sentirse un poco más útil. Rose la ayudó gustosa.
No se sorprendió mucho de que pasaran los días y ella no recibiera noticias de sus padres. Rose le hizo prometer a la señora Tonks que no le revelaría a nadie su paradero y esta accedió a guardar su secreto. Scorpius iba a verla muy seguido y Rose notaba como cada día que iba se veía más nervioso, supuso que por lo poco que faltaba para año nuevo.
-Cada 31 de Diciembre mis padres hacen una fiesta en la Mansión. –le había comentado el rubio. –Creo que será mejor que se los digamos un día después de la fiesta. –agregó con voz ronca. –Si estás de acuerdo.
-Me parece bien, Scorpius. –respondió la pelirroja. –Faltaran solo tres días para volver a Hogwarts. Hablando de eso, creo que tendríamos que hablar con la directora tan pronto como lleguemos al castillo.
-Estoy de acuerdo. –musitó él. –Aunque dudo que no lo sepa ya. Confío en que ella no se dejara guiar por lo que digan tus padres o tíos y nos escuchará primero, siempre ha sido justa.
Rose afirmó con la cabeza.
-Te he traído esto. –le comunicó el rubio y salió de la habitación para volver a entrar con una lechuza marrón. –Es para que me escribas.
Ella prometió que lo haría y luego lo besó en los labios.
Los días continuaron pasando y el 30 de Diciembre llegó muy rápido. Esa tarde, como las demás, Rose estaba en la cocina preparando algo de comer cuando escuchó a alguien llegar con polvos flu. Lo primero que hizo fue sobresaltarse sin saber cómo reaccionar. Se asomó un poco para poder ver a Andrómeda recibiendo a Teddy y Victoire Lupin.
-Oh querida se nota que llevas bien el embarazo. –exclamó la orgullosa señora. –Te ves saludable.
-Si, todo va muy bien aunque apenas voy para los dos meses. –comentó la rubia sonriente.
-El médico dice que el estrés puede afectarla, así que intentamos ir a La Madriguera lo menos posible. –masculló Teddy mirando sus manos. –Las cosas están bastante alteradas.
Rose vio como Andrómeda hacía una mueca de desagrado y Victoire suspiraba. Entonces pasó; Teddy Lupin se giró hacia donde ella estaba encontrándose de frente con su asustada mirada.
-¡Rose!
Victoire ahogó un grito con el alarido de su esposo y lo imitó viendo hacia la cocina donde la temerosa pelirroja los observaba con la boca ligeramente abierta. Su prima corrió hasta donde estaba y la abrazó de inmediato mientras Teddy veía a su abuela con reproche.
-¿Has estado escondiendo a Rose Weasley, abuela? –inquirió un poco molesto. –Debiste avisarnos.
-Yo le pedí que no lo hiciera. –intervino Rose entre los brazos de Vic. –Me siento mal por meterla en esto pero la verdad no tenía a donde ir.
-Lo entendemos. –le cortó Victoire. –Pero pudiste venir con nosotros, Rosie. –exclamó la rubia. –Te dije que estábamos contigo. No te hubiéramos dejado en la calle.
-Mis padres lo hicieron.
Después de esa frase un silencio incomodo reinó en el lugar. Andrómeda les indicó que pasaran a la sala de estar donde todos se acomodaron rápidamente, Victoire aún tenía las manos de su prima entre las suyas.
-Tu padre se niega en buscarte. –comenzó a relatar Vic. –Dice que ya tú ya tomaste una decisióny que esa te alejará de nosotros para siempre. Tía Hermione se ha aislado y se niega a hablar con Ron para nada. Mi padre dice que jamás los había visto tener más problemas en su matrimonio.
-Es mi culpa. –sollozó la pelirroja de ojos azules.
-Tía Hermione lo culpa a él. –renegó la señora Lupin. – Dice que tú también lo hiciste.
-Si él me hubiera dejado estar con Scorpius yo no hubiera tenido que recurrir a esto.
Entonces los ojos azul claro de Victoire viajaron hasta el vientre de Rose donde crecía su sobrino. La rubia dirigió su mano hasta la tripa de su prima y los ojos se le llenaron de lágrimas. Rose sintió un escalofrío recorrerle todo su cuerpo, hasta ahora nunca nadie, siquiera ella, se había tocado el vientre donde estaba su hijo no nacido. También sintió sus ojos humedecerse.
-Vas a ser mamá. –murmuró Vic. –Eres la persona más valiente que conozco. –le aseguró mirándola de frente. –Lo que haces para defender tu amor…
-Estamos orgullosos de ti, Rose. –agregó Teddy abrazándola por los hombros. Ella agradeció en voz baja.
-¿Qué han dicho los demás? –quiso saber.
-Los abuelos has reprendido a tío Ron como no te imaginas. Nana Molly ha llorado por horas y horas preguntándose tu paradero. Albus no ha querido hablar con nadie y tío Harry dice que está furioso porque te echaron. Él y tu padre irán esta noche a la Mansión Malfoy.
-¿Qué? –preguntó alterada. -¿Qué van a hacer allí?
-Es obvio. –respondió Teddy. –Creen que estas ahí y además creen que si Malfoy mayor no sabe de lo que está pasando tienen que decírselo.
-Tío Ron quiere asesinarlo.
Rose se había puesto lívida con esas palabras. Draco Malfoy iba a enterarse de todo esta noche y peor, su padre iba a culparlo. No tardó en escribirle a su novio para contarle lo ocurrido.
-Tranquila, Rose. –le pidió su prima. –Sabes que tienes nuestro apoyo.
-Y el de Lily, Dominique y Albus. Bueno, incluso Lucy está desesperada por noticias tuyas, y eso que saber de ti con Malfoy no le gustó –agregó Ted. –Todos están preocupados por ti, aunque tu papá lo niegue, sé que también se siente horrible de no saber donde estas. George, Angelina, los padres de Vic, y Ginny te han estado buscando en casas de tus amigas. Creo que nadie cree que en la Mansión Malfoy te pudieran aceptar.
-¿Qué hay del tío Harry?
-Parece que él es el más relajado con todo esto. –comentó Vic extrañada. –Es como si estuviera seguro que estas bien.
Entonces Rose miró a Andrómeda de reojo y a la mujer no le quedó más que encogerse de hombros al verse descubierta.
-Le escribí para decirle que estaban bien, eso es todo. –dijo la mujer. –Pero me juro por sus hijos que no revelaría tu paradero.
-Está bien. –admitió Rose. –Supongo que es lo mejor. Así al menos el puede poner un poco de orden en casa.
-¿El abuelo ha dicho algo de mí? –preguntó temerosa.
Aun recordaba las palabras de su padre a los once cuando la dejó en la estación de King's Cross como si hubiera sido ayer. "El abuelo jamás te perdonaría que te casaras con un sangre limpia" Y ese era su cometido. Esa era la razón por la cual llevaba en el vientre a su hijo. Casarse con un sangre limpia, con un Malfoy. Podía sentir la mirada de rechazo del abuelo Arthur sobre ella casi sin tener que hacer mucho esfuerzo para imaginarsela y sinceramente era horrible.
-Ha dicho lo necesario. –fue la respuesta de Victoire. –No puede creer tu insensatez y dice que deben hacerte ir a casa ya mismo.
-¿Para que quieren que vuelva? –inquirió abrazándose a sí misma. –No voy a dejar que me hagan deshacerme de mi bebé o algo peor.
-¡Nunca lo permitiríamos, Rose! –bramó Vic. –Ten por seguro que te cuidaríamos. Pero entiende que nos preocupa no saber donde estas… Dominique no pudo dormir en toda la noche cuando se lo contaron y terminó yendo a casa en la madrugada. James esta decidido a matar a Scorpius.
Rose frunció los labios y dejó escapar una lagrima.
-No digan donde estoy, por favor. –suplicó la pelirroja.
-Rose. –la llamó Teddy. –Hermione esta muy mal, de veras… escuché a Ginny decir que tendrían que llevarla a San Mungo si no se accede a comer algo y dormir un poco. No puedes pedirnos eso.
La chica se resignó. Sabía que no podía pedir un favor como aquel ya que Teddy y Vic veían el sufrimiento de los Weasley al no tener noticias de Rose y les dolía. Luego se marcharon; las dos futuras madres se abrazaron con cariño, felices de que sus hijos serían de la misma edad y podrían tener a alguien para jugar. Teddy también le dio un abrazo y justo cuando se fueron la respuesta de su novio llegó con su nueva lechuza Cath.
"Rose:
Espero que estes descansando y te estes cuidando porque no quisiera que tantos problemas te hicieran daño –o al bebé. –Después de lo que me contaste no pude evitar preocuparme. Se los dire a mis padres hoy mismo. Confio en que mamá se lo tome mejor que papá, ella siempre ha sido más razonable… se que dijimos que lo mejor sería que vinieras a dar la noticia conmigo pero si no te molesta me gustaría más hacerlo solo. Consideralo cobardía de no querer ver como me gritan mis padres pero lo prefiero así, enserio.
Te amo.
Atte. Scorpius H. Malfoy. "
Rose bufó y arrugó el pergamino frustrada. Corrió con Andromeda para contarle lo que había pasado y acerca de la decisión de su novio, la mujer le dijo que debía respetar lo que Scorpius deseara. Sin embargo cuando la tarde empezó a caer sobre la casa de la señora Tonks, Rose no podía evitar sentir los nervios a flor de piel. Cuando anochecía recibió una nueva carta, esta era de Victoire donde le decía que su padre y tío habían desistido de ir a casa de Scorpius al enterarse que Rose estaba a salvo y que no estaba en esa Mansión. La chica suspiró más tranquila, ahora solo quedaba la forma en que su novio fuera a abordar el tema.
Scorpius por su lado ya había sopesado cada posibilidad y sí de verdad quería que todo saliera lo mejor posible tenía que ser él quien le dijera la noticia a sus padres así que se preparó lo mejor que pudo y esa noche después de la cena el chico le pidió a sus padres permanecer en el enorme comedor y les habló con la voz un poco titubeante.
-No he de aceptar un matrimonio arreglado porque ya tengo a la única mujer con la que deseo casarme.
Draco alzó una ceja, un gesto típico de él que Scorpius había adaptado como suyo hace tanto. Se puso de pie y miró a su hijo detenidamente como si no creyera lo que decía. Astoria, que era una mujer refinada de rizos dorados y ojos azules, no se movió de su sitio pero si le lanzó a su hijo una mirada sorprendida.
-Scorpius, no permito que cuestiones nuestras decisiones sin un buen argumento. –exigió su padre severamente. –Así que explícanos ahora mismo.
-Papá, yo siempre he obedecido lo que tú dices. –empezó el chico. –Pero ahora no puedo hacerlo porque estoy enamorado de otra chica y pienso hacerla mi esposa muy pronto.
Draco dejó escapar un suspiro de sus labios y volvió a tomar su asiento junto a su mujer, ambos con los ojos fijos en su único hijo, al cual jamás habían visto más firme en sus vidas.
-Bueno Scorpius, si tú aseguras que esa mujer de la que hablas va a ser tu esposa no nos queda más que aceptarlo. –puntuó el señor Malfoy. –No te obligaríamos a renunciar al amor.
Scorpius tragó saliva. Aún no llegaba la peor parte.
-Es que… -hizo una pausa. –No creo que sea tan simple.
Su padre volvió a alzar esa ceja derecha y esta vez Astoria se incorporó un poco más, interesada en lo que su hijo decía.
-¿Por qué no, Scorpius? –indagó su madre.
-Porque su apellido es Weasley, mamá.
Esa fue la frase que descolocó al matrimonio Malfoy por instantes enteros. Draco se volvió a poner de pie y avanzó hasta su hijo quedando frente a él. Scorpius lo miró atemorizado pero este no hizo nada más que fulminarlo con esos ojos plateados idénticos a los suyos. Astoria había negado con la cabeza pensando que todo sería una broma muy mala de su hijo.
-No digas tonterías, Scorpius. –musitó la señora Malfoy. –Eso es imposible.
-¿Por qué lo es, madre? –cuestionó el rubio. -¿Por qué es tan imposible que este enamorado de Rose Weasley?
-¡Porque su padre es una comadreja asquerosa de nombre Ronald Weasley! –respondió Malfoy. –Porque dudo que él dejara que pusieras un dedo sobre su preciada hijita. Porque los Malfoy y los Weasley somos como el agua y el aceite.
-Claro que a Ronald Weasley la idea le disgustó incluso más que a ti. –les relató su hijo. –Pero no hay mucho que puedan hacer.
-¡Es una estupidez! –bramó Draco perdiendo los estribos. –Si dejé que tu amistad con ese chico Potter siguiera fue porque creí que sería bueno para ti que vieran que podía haber un Malfoy honorable. ¡Alguien que los Potter podían soportar! ¡Creí que te salvaría de la desgracia! Pero de eso a casarte con una Weasley, jamás.
-Tú querías que yo usara a Al. –concluyó el rubio de ojos grises más joven. –Pero nuestra amistad era real. Así como el amor que tengo con Rose.
-¡No dejaré que suspendas tu compromiso con Cecille por casarte con esa Weasley! Blaise y yo lo hemos estado planeando por mucho tiempo. –bramó el hombre. –Así que olvida esas locas ideas.
-Has caso a tu padre, Scorpius. –intervino Astoria. –Él quiere lo mejor para ti.
-¡Me niego! –gritó Scorpius golpeando la mesa. –Y lamento mucho que no les parezca pero yo me casaré con ella. Vamos a tener un hijo, padres. Rose está embarazada de mí y no concebiría nunca dejarla sola.
Astoria soltó un chillido que solo fue acallado por el sonido de una silla golpeando el suelo. Draco estaba rojo de la molestia y miraba a su hijo negando con la cabeza. Scorpius miró a su madre y esta escondía la cabeza entre sus manos llorando. Draco estaba a punto de pegarle pero se contuvo. El hijo de ambos bajó su cabeza intimidado cual niño pequeño.
-¿Cómo has podido ser tan estúpido de embarazar a una niña? –preguntó Draco atónito. -¡Y a la hija de Weasley! Me sorprende que sigas con vida. Ese desquiciado no dudaría ni un segundo en matarte y ten por seguro que yo no voy a ser quien te defienda.
-Él ya lo sabe y si se lo ha tomado muy mal. Ha corrido a Rose de casa y me ha atacado. No me ha matado aun.
-No dudo que lo haga pronto. –agregó Astoria secando sus lagrimas. -¿Dónde se está quedando tu novia? ¿Lleva bien el embarazo?
-Ni pienses traerla aquí.
-Ya lo sé. –cortó Scorpius de mala gana mirando a su padre con resentimiento. –Se queda con una amiga de su familia, la señora Andrómeda Tonks. Y sí, lleva bien el embarazo, supongo. A penas cumplirá el mes.
-¡Que desfachatez de hablar del tema así como si nada! –exclamó Draco llevándose las manos a la cabeza. -¿Echaron a esa Weasley de casa? Hacen bien. Deberíamos hacer lo mismo contigo, ya has echado a perder tu asquerosa vida…
-¡Draco Malfoy! –berreó su madre. –No vas a correr a mi hijo de casa, estás loco si crees eso. ¡Menos ahora que el pobre está en una situación así!
-¿Cómo puedes defenderlo, Astoria? –se escandalizó el rubio más grande. -¡Ya no es un niño, date cuenta, embarazó a una chiquilla!
-Puede que no sea un niño pero no voy a darle la espalda. –afirmó con dureza.
-¡No se lo merece! –gruñó Draco. –Si te pones de su lado…
-¡No me hagas tomar lados!
Scorpius veía azorado a sus padres gritarse con todas sus fuerzas, él jamás les había visto pelear así. Casi nunca discutían y cuando lo hacían lo arreglaban civilizadamente, pero de ahí a llegar a los gritos…era increíble para el joven verlos haciendolo.
-¡Entonces si un nieto te da tan igual quizá el que deba irse eres tú!
El alarido de su mamá lo trajo de vuelta al mundo real para mirar como Draco veía con horror a su esposa que le apuntaba con el dedo directamente al pecho. El rubio padre de Scorpius frunció el cejo y soltó un bufido de indignación para luego recoger sus cosas.
-Mamá no tenías que…
-Shh hijo. –murmuró Astoria. –Tu padre necesita que sean firmes con él. Es la única forma de que entre en razón.
Scorpius Malfoy sabía que nadie conocía a papá mejor que mamá y movió la cabeza afirmativamente mientras veían a Draco bajar y mirarlos con reproche a los dos. Negó dos veces y luego se fue dejando a madre e hijo solos.
-Dale un poco de tiempo a solas para que espabile. –pidió Astoria secándose una nueva lagrima y acariciándole el cabello a su hijo. –Eres lo más importante para Draco, Scorpius. Su mayor orgullo e inspiración. Nunca te haría un lado.
Y Scorpius dejó que su madre le abrazara como cuando era un niño pequeño que no tenía problemas. Dejó que le pasara la mano por sus cabellos y lo consolara mientras él lloraba en su regazo como hace mucho que no hacía. Dejó salir todo aquello que lo aquejaba. Sus miedos y debilidades. Ahí solo era un hijo en brazos de su madre. Un hijo que muy pronto también se convertiría en papá.
Nota final: Hasta aquí el capitulo de hoy. Ojala les haya gustado y gracias por leer. Si les gustó haganmelo saber en un comentario, va? :)
Bueno, Androméda les sigue tendiendo la mano a los chicos y lo va a hacer cuando lo necesiten, no creo que nadie les entienda más que ella, la verdad. Y pues Teddy y Victoire ya los descubrieron y claro que no podrían quedarse callados viendo como sufrían todos, en especial Hermione, para los que creyeron que le daba igual Rose, no es así, hasta está teniendo problemas matrimoniales con Ron y todo.
Y pues creo que la reacción de los Malfoy era obvia. Ninguno simpatiza con las ideas de Scorpius justo ahora, y menos si se interponen entre el matrimonio que ellos deseaban para él, y era de esperarse que Draco se lo tomara mal. Aunque afortunadamente está Astoria que lo sabe poner en cintura y que si ha sabido como defender a su hijo.
En fin, de nuevo gracias por leer!
Un beso.
