Capítulo 6: Quiero ser uno contigo

Parte 2: Todo por amor

NOTA: Este capítulo sólo hará referencia al pasado.

Rinslet salió de la iglesia sin mirar atrás. Dentro del recinto, Candy pensaba que no era digna de amar, esa era la idea que se hacía de sí misma, cuando la abandonaron en su primera boda salió de la iglesia en un estado de repudio al mundo que la rodeaba, todo ese tiempo el sufrimiento fue contante e infalible, no quería permitirse abrir su corazón, pero con todo y eso, en algunos momentos cedía y se suavizaba, deseaba amor puro, solo amor puro. Y se permito creer que con Rislet sería diferente, que esta vez podría ser feliz, cuan equivocada había estado. Se abrazó, comenzó a llorar silenciosamente, después una fuerza que no era la suya, la jaló, no era Albert como ella pensaba, era Drake.

Candy nunca se dio cuenta, pero durante los últimos meses a cierta distancia, Drake siempre la seguía minuciosamente, tomaba nota de sus horarios en el viñedo, de los caminos que tomaba, de las personas que la acompañaban y la noche anterior al fin había tomado la decisión de actuar. Mientras la familia de la rubia trataba de aminorar el escándalo de la fallida boda, él supo que era el momento perfecto para actuar.

Señorita Andley, la sacaré de aquí – le dijo con su melodiosa voz, ella se dejó guiar víctima de la confusión y el dolor.

¡Candy! – escuchó que le gritaron y Drake apresuro el paso, la subió a un carruaje y se alejó - ¡Diablos! – maldijo el patriarca Andley, corriendo en dirección a la granja Fressange.

Candy sin percatarse de la maliciosa sonrisa de Drake viajo en el interior del carruaje sintiéndose un poco mal. Drake le tendió una botella de agua para que bebiera, ella empezó a sentirse adormilada, segundos después yacía en los brazos de Drake.

Terry se encontraba en la sala de la pequeña casa, Bar se estaba de frente a él.

Hice lo que me pediste – comenzó a hablar el caballero – ahora, dime ¿dónde está Chase? – ella simplemente sonrió satisfecha, no pensó que separar a esos dos fuera tan fácil.

Aún te falta otra parte del trato, ¿lo olvidas? – Bar lo tenía en sus manos, al fin sería suyo, le pertenecería para toda la vida.

¡Eres una maldita! – le espetó furioso, pero en su rostro se pintaba la resignación.

No me importa lo que pienses, prepara tus cosas, nos iremos mañana al amanecer – y acto seguido se levantó para retirarse, pero los fuertes y desesperados golpes en la puerta la hicieron desistir. No hubo necesidad de que se molestaran en atender, la puerta se abrió y el contrariado William Albert Andley entró, Terry se acercó al ver la angustia que denotaba el rostro de su amigo.

Terry... ha pasado algo terrible – dijo apresurado – ¡Han secuestrado a Candy!

Flash Back

Bar, ¿qué pretendías? – le acusó.

¿De qué hablas?

Supe que fuiste a casa de Candy y la insultaste.

¿Ella te lo dijo? – cuestionó resentida.

No, pero aún si así hubiera sido, tienes que comprender que ella será mi esposa.

De eso quiero hablarte, Rinslet – la penetrante mirada de la rubia lo dejo helado, parecía como si dentro de ella se hubiera roto la cordura – no permitiré que te cases con ella, ¿entiendes?

¿Qué estás diciendo?

No me interrumpas – gritó – tengo a Chase en mi poder, si tú te casas con Candy no solo no volverás a ver a Chase y también la mataré a ella – el corazón de Rinslet latió muy rápido, ¿matar a Candy? No, eso no lo soportaría. Bar aprovecho la confusión del castaño y prosiguió – Quiero que vayas a la iglesia como lo tenías planeado, pero cuando el padre pregunté si te quieres casar, tú responderás: No y abandonaras el lugar para reunirte conmigo aquí – saboreó el poder que tenía sobre él – en el caso de que no hagas lo que te pido o perciba cualquier comportamiento extraño, entonces – lo miró fijamente para darle mayor fuerza a su amenaza – Chase pagará las consecuencias y después, alguien más asesinará a Candy.

Rinslet se sintió impotente y pensó que podría vivir si Candy seguía con vida... y eso sería suficiente para sostenerlo. Apretó la mandíbula, furioso, pensando en la respuesta que le daría a Bar.

Está bien, pero debes prometerme que nada les pasará – y con esas palabras sello el pacto.

Hay algo más – aclaró la chica – quiero que nos vayamos de aquí, he ahorrado algo de dinero y en otra ciudad, tú y yo formaremos un hogar y tendremos una hermosa familia.

Bar estaba feliz, Terry había aceptado sus condiciones para no matar a Chase y a Candy, pero muy en el fondo sabía que era mejor que la rubia muriera al infierno que viviría después, sin embargo, no le importó, ese era el destino que se merecía por querer arrebatarle a Rinslet y por haberla humillado.

Rinslet salió a dar una vuelta, confundido. Al día siguiente fue a pasear con Candy y, aunque trato de mostrarse tranquilo, ella notó que algo le preocupaba, él simplemente lo disfrazó como nervios.

Cuando iba de vuelta a la granja, un terrible dolor de cabeza le hizo perder el conocimiento, cuando abrió los ojos sintió que estaba despertando de un largo sueño, su vida, sus recuerdos, todo habían vuelto. Él era Terrence Greum Granchester, hijo de Eleanor Baker y Richard Granchester, famoso actor de Broadway, ex esposo de Susana Marlow y eterno enamorado de Candice White Andley, el amor de su vida.

Pero con memoria o sin ella, las cosas seguían igual, o tal vez, no.

Albert paseaba tranquilamente por los alrededores del viñedo, pensaba en las casualidades de la vida, cuando Candy le escribió emocionada que había conocido a un extraordinario hombre, se alegró de que su pequeña al fin encontrara la felicidad, pero cuando le dijo que Rinslet era muy parecido a Terry, le dejo una extraña sensación de duda, aún no lo había visto de cerca, pero cuando lo visualizó a lo lejos con Candy casi se desmayó de la impresión, sin embargo...

¡Albert! – sus pensamientos se vieron interrumpidos por el futuro esposo de su hija, pero la mayor sorpresa no fue encontrarse con él, más bien la familiaridad con que lo había llamado – Soy yo, Terry – le dijo leyendo sus pensamientos.

¿¡Terry! – le llamó confundido – ¿Has recuperado la memoria? – el castaño asintió, nadie mejor que Albert para comprender lo que estaba sintiendo, además con él podría hablar sinceramente.

Después de los abrazos y felicitaciones correspondiente, Terry le contó sobre los planes de Bar, estaba seguro de que tenía un cómplice, pero no tenía la certeza de quién era.

Terry – le dijo Albert después de escucharlo – creo que no debemos jugar con esto. Debes decirle a Candy lo que pasa, ella no merece que la lastimes así.

Lo sé, Albert, pero si comentemos un error, ella asesinará a Chase, Candy también lo estima mucho – dijo resignado.

Bien, te ayudaré, mañana haremos lo que te pidió, cuando recuperemos a Chase entonces le explicaremos todo a Candy y ustedes podrán ser felices.

Los viejos amigos, no sabían que los planes de Drake y Bar eran más complicados que eso

Fin Flash Back

Terry miró a Bar intensamente, ella supo descifrar aquella mirada llena de odio.

Dónde está Bar – le preguntó tratando de contenerse, una cosa era que intentará chantajearlo para que la dejara, pero otro muy diferente que lo traicionará.

No lo sé, yo he estado aquí contigo, ¿o no? – dijo sonriendo al ver su cuartada.

No fue ella, Terry – Bar se dio cuenta de que algo no andaba bien, ¿Terry? – fue Drake, él apareció de la nada y antes de que pudiera acercarme a Candy se la llevo en un carruaje en dirección contraria al viñedo, esto no está bien.

¿Drake? ¡Maldita sea! – Exclamó – cómo no se me ocurrió, él debe ser tu cómplice, ¿no? – aquello era más una afirmación que una pregunta, Bar se limitó a sostener sus sonrisa burlona.

Terry se encendió enfurecido ante su cinismo. Las venas le hirvieron de coraje al saber que ella tenía en sus manos la información para recuperar a Candy, pero que no estaba dispuesta a decir nada. Cada minuto que pasaba a su lado se convencía de que Bar estaba mal de la cabeza.

Más vale que hables, Bar, o yo...

¿O tú qué, Rinslet? ¿O debo llamarte Terry? – exclamó Bar sin inmutarse.

Terry apretó los puños y se mordió el labio inferior, tratando de controlar los impulsos de borrarle la sonrisa del rostro. La tomó por los hombros y la miró, colérico.

Bar, si no me dices dónde está Candy, soy capaz de cualquier cosa – la amenazó.

No sé ni me importa a dónde se la llevo Drake – contestó sin más.

Albert y Terry palidecieron, aquella mujer tenía atole en lugar de sangre corriéndole por las venas. Terry miro a Bar y recordó a Elisa, a Susana, él podía ofrecerle cualquier cosa a cambio del paradero de Candy, sin embargo, nadie le aseguraba que ella cumpliera su palabra, ceder a su capricho era arriesgar el tiempo que Candy tuviera de vida o salvarla de lo que fuera que Drake tenía en mente hacer con ella.

¡Estás loca, Bar! – Explotó – Encontraré a Candy con o sin tu ayuda...

¿No te olvidas de algo, Rinslet? – sus voz era un seductor ronroneo que le produjo nauseas a ambos caballeros – Todavía tengo en mi poder a Chase – Terry se paralizó, era cierto, dos vidas dependían de él, sabía que Candy era más importante, pero no por eso dejaría que un inocente muriera.

En eso te equivocas – fue la oportuna intervención de Albert, Bar lo miro sorprendida – el alguacil del pueblo ha localizado a Chase tan solo hace unos minutos.

No, eso no puede ser – dijo para sí misma recordando sus últimos movimientos, antes de la boda había ido a dejarle comida al niño, ya que muerto no le servía de nada.

Terry me contó anoche lo que planeabas y puse a un hombre a seguirte, tú sola lo guiaste al escondite y hemos recuperado a Chase, no tienes más que hacer aquí, Terry.

Bar dejo de sonreír, ahora ya no tenía nada con que retener a Rinslet, no, él no podía dejarla.

Rinslet, tú no puedes dejarme, yo te cuide, me perteneces – gritó al borde de la histeria.

Albert había ido a la granja en compañía de un policía, él estaba esperando fuera para detener a Bar, cuando ambos caballeros salieron de la casa, él agente esposo a la chica quien gritaba y pateaba, Terry estaba seguro de que al fin había perdido la cordura.

Ahora, ambos debían actuar rápidamente, necesitaban una pista que los llevará a Drake.

Drake dejo sobre la cama a Candy, había preparado el lugar donde la tendría varios días atrás, parecía que todo había salido a pedir de boca, sin embargo, el que el señor Andley lo hubiera visto llevándose a Candy lo volvía el primer sospechoso y no podría andar libremente, Drake había esperado que el pueblo creyera que todo había sido obra de algunos maleantes que quería dinero, incluso había preparado a un grupo de trabajadores del viñedo para "buscar" a la señorita Andley y en el caso de que se acercaran al escondite, él los alejaría. Estaba consciente de que tarde que temprano descubrirían que él era el responsable, pero esperaba que pasaran muchos años y que en ese período de tiempo Candy se enamorara de él.

Sólo que de repente el señor Andley lo había tomado por sorpresa siguiéndolo mientras se llevaba a Candy, sabía que sería el primer sospechoso, pero ser un hombre precavido, le había valido tener todas las cosas necesarias para no aparecerse por el pueblo durante al menos tres meses. Aunque no era tonto y en un descuido de la vigilancia, que seguramente ya estaba montada, tomaría a Candy y se la llevaría lejos, donde nadie la conociera, ni le ayudara.

Drake salió de la habitación de Candy y se dirigió a la sala de estar, bebió lentamente una copa mientras pensaba en su siguiente movimiento. Ardía de deseos por tomarla y hacerla su mujer, por cobrarle cada uno de sus desplantes y humillaciones, pero también la amaba, y esperaría, todo lo que su paciencia se lo permitiera, a que ella mostrará un poco de disposición.

Mientras terminaba el contenido de su copa, un rostro apareció en su mente y un sentimiento de autosuficiencia lo embargo por completo, de alguna manera le provocaba placer tener a Candy como su prisionera, haberla separado de Rinslet fue lo mejor que pudo hacer.

Terry caminaba de un lado a otro del despacho de Albert, estaba nervioso y se sentía impotente al no hacer nada. Habían pasado tres horas desde la desaparición de Candy y aún no tenían una certeza de que Drake pudiera tenerla, Bar no les dijo nada y parecía dispuesta a no hacerlo nunca, a pesar del trato que Albert le había propuesto. Lo único que les provocaba un poco de calma era que la policía ya estaba investigando y tratándose del patriarca de una de las familias más antiguas y poderosas de Escocia y que la víctima era la futura heredera, todo el cuerpo policiaco estaba atento y en vigilancia. Además de eso, Terry logro contactar al abogado de su padre, el duque estaba muy enfermo y había decaído más con la noticias de la desaparición de Terry, cuando al fin habían hecho las paces. El abogado no le creyó en un principio, pero el duque tomó la llamada con un presentimiento de que aquel joven no era un farsante, Terry le contó brevemente a Richard lo sucedido y de inmediato, el duque le ordeno a su abogado contratar un ejército de detectives e investigadores que dieran con el paradero de la futura duquesa de Granchester. Terry suspiró al colgar con su padre.

Dudo que la pecosa me perdone el que la haya dejado abandonada en el altar – y sin querer algunas lágrimas se escaparon de sus hermosos ojos.

Después de reponerse un poco, Terry volvió a lado de Albert para comentarle sobre los investigadores que pronto vigilarían los lugares en los que Drake pudiera tener a Candy.

Creo que lo único que podemos hacer es esperar pacientemente a que algo suceda, Terry – le dijo el rubio dándole una palmada en la espalda de manera fraternal.

No puedo hacer tal cosa Albert – dijo bruscamente, separándose del rubio – me enloquece no hacer nada, no saber nada, no puedo dejar de pensar en que cada minuto que pasa ese loco puede lastimar a Candy – y golpeó la pared con su puño, Albert lo miro impávido, comprendía a su amigo - ¡Qué desesperación no poder protegerla!

George y Archie miraban a los dos hombres, consternados. Annie y Paty cuidaban a la Tía abuela, quien había sufrido un colapso al enterarse de la verdad.

El silencio se hizo presente entre los caballeros, cada uno ensimismado en su preocupación.

De pronto Terry se dejó caer en el fino sofá del despacho, tenía la mirada perdida, habían pasado otras dos horas y nada, ni la policía ni los investigadores de su padre, parecían haber encontrado algo que les diera un indicio del paradero de Candy.

Albert, miro a Terry largamente por el gran ventanal del despacho de Candy. Estaba absorto en sus pensamientos. Se sentía impotente ante la situación. Imagino que Candy estaría pasando hambre y frío, quizá estaría sufriendo, aquel pensamiento lo hizo estremecer, su pequeña ya había sufrido mucho a lo largo de su vida, no era justo lo que estaba sucediendo. Tenía que encontrarla y devolvérsela a Terry.

El castaño estaba a punto de enloquecer, salió del despacho sin decir palabra alguna y fue al establo, montó el caballo de Candy y corrió a toda velocidad, con la esperanza de que el aire golpeándole la cara despejara su mente.

Después de muchas horas, Candy despertó, la primera reacción fue de temor al no reconocer la habitación en la que se encontraba, además la penumbra le dificultaba hacer un reconocimiento, se dirigió cuidadosamente a una de las ventanas, pero estás estaban tapizadas con gruesas capas de periódicos y de una especie de lona. Cuando sus verdes ojos se acostumbraron a la oscuridad, pudo distinguir que la cama de la que se había levantado era una antigüedad, al igual que todos los muebles que completaban la habitación. Por el polvo y una que otra telaraña era evidente que el lugar llevaba varios años abandonado. Candy se recargo sobre una pared, tratando de recordar lo que había pasado, y el motivo por el cual estaba en un lugar como ese. Recordó la cruel respuesta de Rinslet y para no derramar ninguna lágrima sacudió su cabeza y siguió el recuento de sus pasos. Drake la jaló y después de eso… nada.

Candy recorrió la habitación buscando una manera por la cual pudiera escapar. Cuando logro quitar la pesada lona de uno de los ventanales y unos cuantos periódicos, hizo un mohín de desilusión debido a que los marcos de las ventanas tenían tablas atravesadas que dejaban un hueco de apenas 15 centímetros. Se aferró a uno e intento quitarlo, la madera ya era muy vieja, pero después de varios minutos, no cedió ni un milímetro. Echó una mirada por el pequeño hueco y pudo ver el exterior de la habitación, vio que estaba rodeada de altos árboles, pero el lugar era irreconocible. Estaba sola en la habitación, no sabía qué pensar. Coloco su oreja contra la puerta para intentar escuchar algo, sin embargo Drake no dio señales de vida. Candy empezó a pasear de un lado a otro como león enjaulado, cada minuto que pasaba la desesperaba. Sentía miedo, pero trataba de enterrarlo en lo más profundo porque necesitaba tener la cabeza fría para pensar con claridad. Trataba de aferrarse a la idea de que Albert había visto a Drake jalarla hasta el carruaje y esperaba que para ese momento ya estuviera en camino para encontrarla, pero ella no podía simplemente esperar que alguien la auxiliará, debía hacer algo… al menos encontrar una salida… un lugar seguro. Pero justo en ese momento se abrió la puerta. Drake se adentró a la habitación, la miro de arriba abajo y se iluminaron los ojos, se sintió poderoso al tenerla por fin para él.

¿Qué es lo que quieres, Drake?

A ti, Candy – le dijo sugestivamente.

Primero muerta - le encaró desafiante.

¿Muerta?

Sí, lo único peor que la muerte sería estar contigo, te detesto.- le espetó con rabia - Si tu propósito es quedarte con el viñedo…

¿Crees que hago esto por dinero? – la interrumpió.

Por qué más – Candy palideció – No lo harás – pero la mirada de Drake estaba llena de determinación.

Candy se sintió mareada, el pensar en el plan de Drake la hacía sentir nauseas, sintió el estómago revuelto con la sola idea de imaginarse lo que él planeaba a hacerle, pero se tranquilizó, no debía demostrarle su temor.

No lo lograrás, Drake. Albert o Rinslet me encontrarán tarde o temprano.

Eso lo veremos, querida – se volvió hacia la puerta y antes de abrirla la miró sobre el hombro – no sé por qué aún le tienes fe a un hombre que te planto en el altar – Candy sintió que las lágrimas se le escapaban sin querer, él tenía razón. Drake salió dejando a Candy perdida y derrotada.

Terry salió del viñedo sus pensamientos estaban muy lejos de ahí, recordando las últimas semanas en compañía de Candy. Su caballo relinchó sacándolo de sus cavilaciones. A lo lejos pudo escuchar como alguien se acercaba, dejo al jamelgo y trepó a un árbol para no ser descubierto, no sabía qué lo había motivado a esconderse, pero su instinto le dijo que era lo mejor. Se escondió entre las ramas, de pronto una sombra salió de entre los arbusto. ¡Era Drake! Espanto al caballo de Candy sin reconocerlo, quizá estaba demasiado ocupado escondiéndose como para notarlo.

Lo vio voltear en todas direcciones y tuvo que esconderse más entre las ramas del árbol. Pocos minutos después, cuando estuvo seguro de que no había nadie, siguió su camino en sigilo. Terry espero a que se alejara un poco, pero no tanto como para poder seguir sus pasos.

Miro hacia el caballo y lo lo vio alejarse en dirección al viñedo, Albert se daría cuenta de que algo no iba bien y lo buscaría.

Drake camino hacia el manantial por el que discutieran una vez Candy y él, paso por delante de la casa que había compartido con Bar y fue más allá con dirección al río, camino por la montaña, sólo un hombre que conociera el terreno podía encontrar ese camino. A lo lejos diviso una casa de dos plantas, parecía abandonada, él recorrió esos caminos muchas veces, pero nunca vio aquella casa, dejo un rastro en los árboles y cuando éstos se acabaron dejo piedras en forma de X porque estaba seguro de que si lograba sacar a Candy de su prisión no podría encontrar el camino debido a lo enredado del trayecto.

Drake se detuvo antes de abrir la puerta, se aseguró de que nadie lo viera entrar. Su pequeña y arriesgada excursión al pueblo había provocado un cabio en sus planes, le sería imposible salir de ahí con Candy, Albert Andley estaba usando todas sus influencias para tener lo mejor de la policía. Entró a la cabaña y tomó una decisión, necesitaba tomar lo que quería de Candy lo antes posible. Sabía que ella no se sometería ante él, pero Drake estaba seguro de poder doblegarla, conocía su punto más vulnerable y con él le haría pagar todos y cada uno de sus desplantes.

Candice White Andley… sería su mujer, aún si tenía que tomarla por la fuerza… o matarla…

Continuará…

Espacio para charlar

Este es el antepenúltimo capítulo.

A veces se toman decisiones equivocadas para proteger a quienes amamos, Terry esta cometiendo el mismo error que con Susana, no le dijo a Candy y eso terminó mal. Esperemos que pueda rescatar a Candy antes de Drake consiga lo que quiere.

Espero que les haya gustado este capítulo, muchas gracias por sus reviews y por seguir conmigo hasta este punto.

Yoliki, Mimi, Sayuri, Josie, Alondra, Paty Grandchester, Phambe, Dianley y la chica que firma como "Guest"

10 - jun - 2017

Ceshire...