Todos los personajes pertenecen a Rick Riordan igual que el texto en negrita yo solo los usaré para este fic.
- Bueno ¿Quién desea leer? - pregunto el Dios del sol con el libro en manos esperando una contestación que parecía no iba a llegar nunca.
- Yo lo haré- dijo Hestia alzando la mano y muchos se la quedaron viendo después de todo siempre se ponían a gritar cuando estaban muy metidos en la historia y no querían hacerle eso a ella.
- No mejor lo hago yo - dijo Hermes - Se que les había dicho que no lo haría más pero prefiero hacerlo - le sonrió a la diosa del hogar ella asintió, le parecía mejor eso que el cargue metida la cabeza en el libro y no donde sea que la cargara en ese momento.
- Esta bien Herms lee tú - le paso el libro a su mejor amigo y el lo abrió en la página que estaba, vio el título con una ceja alzada.
- Los títulos si que son interesantes - acomodo el libro y comenzó - Me asignan un nuevo compañero de cabaña - algunos se removieron incómodos.
- Bueno el cíclope ya entró en el campamento- comenzó a decir Apolo viendo a su tío no lo creía probable después de todo el casi nunca lo hacía pero se notaba que había estado preocupado por el pequeño como para que lo haya mandado con su otro hijo.
- Reclamo al cíclope- mascullo Zeus temiendo lo que hizo su hermano con el excelente título que acababan de leer.
Poseidón respiró hondo si había dejado que el pequeño llegara hasta el campamento y con su hijo mestizo ya podía deducir que sí él lo había reclamado como suyo y que también era algo que muy pocas veces en su vida inmortal había hecho después de todo la mayoría de sus hijos sabían que eran suyos porque sus madres se los decían, pero este era pequeño y por lo visto estaba solo, así que si eso debió hacer.
¿Alguna vez has llegado a casa y te has encontrado tu habitación hecha un lío?
- Demasiadas veces como para contarlas - contestaron algunos de los campistas otros guardaron silencio ante eso, otros tantos hicieron una mueca no era bueno encontrar todo hecho un lío cuando lo has dejado ordenado.
¿Acaso algún alma caritativa (hola, mamá) ha intentado «limpiarla» y, de repente, ya no logras encontrar nada?
Algunos rieron por lo bajo tal vez recordando esa Alma caritativa, otros simplemente sonrieron por algún recuerdo vago de esta, Thalia solo frunció el ceño y Jason se la quedó mirando ella parecía también recordar algo de esa caridad y no parecía bueno.
E incluso si no falta nada, ¿no has tenido la inquietante sensación de que alguien había estado husmeando entre tus pertenencias y sacándole el polvo a todo con cera abrillantadora al limón?
- Siempre tenemos esa sensación cuando regresamos a casa después del verano - dijeron los Stoll recordando a su madre después de todo aunque a veces estuviera ausente por su trabajo en el banco, era una buena madre y se preocupaba un poco por ellos ( N/A: esta parte me la he inventado yo).
Luke hizo una mueca el nunca encontró las cosas así en casa a menos que las hiciera él, su madre casi nunca se ocupo de eso y con los años solo empeoraba sobre sea lo que tuviera ella, miró a su padre con odio después de todo el creía que era su culpa y solo su culpa que ella estuviera así y también de dejarlo ahí.
Así es como me sentí al ver el Campamento Mestizo de nuevo.
- Todos nos sentimos igual - dijo Will pues recordaba bien esa época, suspiro no ese verano no fue benevolente con ninguno de los campistas y vio a sus hermanos sonriéndole y pensando en la falta de los mayores que perdieron en la batalla de Manhattan y en la del laberinto el aún recordaba bien sus caras y lo angustiados que estuvieron por esa época, ahora esa angustia la sentía él pues era el protector de Rachel y de sus hermanos, eso solo también lo llevó a pensar en Nico a él también debía protegerlo.
A primera vista, las cosas no parecían tan diferentes. La Casa Grande seguía en su sitio, con su tejado azul a dos aguas y su galería cubierta alrededor; los campos de fresas seguían tostándose al sol.
Dioniso y sus hijos suspiraron a la mención de las fresas igual que Demeter y los suyos pero los chicos lo hicieron con añoranza, estando aquí todo era paz pero cuando dejaron su tiempo no habían podido estar demasiado tiempo disfrutando de esos campos como solían hacer.
Los mismos edificios griegos con sus blancas columnas continuaban diseminados por el valle: el anfiteatro, el ruedo de arena y el pabellón del comedor, desde donde se dominaba el estuario de Long Island Sound.
Los griegos sonrieron tristes por como estaba antes distribuido el campamento, como había cambiado después de aquella guerra y como estaba volviendo a cambiar pues ahora tenían que poner trampas por todas partes y dejar una vez más los juegos a un lado solo para aguantar más seres que los quieren destruir y lo que era peor mestizos que querían hacer lo mismo.
Los romanos no pudieron evitar sentirse incómodos después de todo ellos iban a atacar a aquellos chicos, sin conocerlos sin saber que ellos ya venían sufriendo y mucho más que ellos, después de todo ellos solo se tenían a ellos y a nadie más mientras que su campamento constaba con ciudad y más cosas.
Y acurrucadas entre los bosques y el arroyo, las cabañas de siempre: un estrafalario conjunto de doce edificios, cada unos de los cuales representaba a un dios del Olimpo.
- Estrafalario - río con gracia Hermes interrumpiendose después de todo sentía la necesidad de hacerlo, mientras que algunos otros fruncian el ceño pues ellos habían diseñado sus cabañas y según ellos con mucho estilo como para que él venga a pensar que eran estrafalarias, bueno que algunas si lo eran pero ellos no lo iban a admitir eran dioses y lo que hacían estaba bien hecho.
Pero ahora el peligro estaba en el aire y podías percibir que algo iba mal; en vez de jugar al voleibol en la arena, los consejeros y los sátiros estaban almacenando armas en el cobertizo de las herramientas.
Muchos hicieron una mueca desde ahí todo había ido de mal en peor, de hecho desde que habían salvado el Rayo todo fue cuesta abajo.
- Fueron días muy tristes - murmuró Katie recordando esa época y como fue su llegada al campamento ese año solo para encontrarse con todo destruido por esos toros y algunos monstruos más.
- Pero todo mejoró- le recordó Miranda a su lado y ella le sonrió aunque no podía evitar pensar en solo para que si después otra vez estaban envueltos en una guerra, una guerra que no pudieron pero que igual terminaron involucrados y más con donde terminaron sus líderes y donde uno de ellos aún estaba, pero ella no iba a llorar, Katie tenía que ser la líder la hermana mayor tenía que ser fuerte para Miranda y para el resto, ese era su deber no podía derrumbarse, así que sonreiria.
En el lindero del bosque había ninfas armadas con arcos y flechas charlando inquietas,
Muchos de los dioses se removieron inquietos pues que hasta las ninfas estén armadas solo anunciaba serios problemas a más de los que ya había.
y el bosque mismo tenía un aspecto enfermizo, la hierba del prado se había vuelto de un pálido amarillo y las marcas de fuego en la ladera de la colina resaltaban como feas cicatrices.
- Es un veneno muy poderoso- comentó Dioniso abriendo un poco los ojos y viendo con fijeza el libro, se comenzaba a imaginar muchos venenos que podían hacer eso con la naturaleza, para los cuales en su mayoría había cura y Quirón las sabia pero si no habían usado alguna entonces era grave.
Alguien había desbaratado mi lugar preferido de este mundo, y no me sentía... bueno, ni medianamente contento.
- Uy eso es malo - Apostillo Leo viendo a sus hermanos y estos asintieron pues sabían que eso fue una de las causas que llevaron a Percy a escapar para encontrar la cura, aunque se suponía que Clarisse había ido por ella.
Jason por otro lado solo podía ver a Thalia muy preocupado por lo contado en el libro, no se explicaba como es que estaba ahí, si en el libro estaba muriendo y no era el único que no encontraba explicación otro rubio tampoco lo hacía.
Mientras nos encaminábamos a la Casa Grande, reconocí a un montón de chavales del verano pasado, pero nadie se detuvo a charlar.
- Estábamos muy ocupados como para ver quién llegaba o no - dijo Clarisse poniendo mala cara.
- Además que debíamos atender a los heridos - continuó Will recordando como estuvo Lee por esa época corriendo de un lado a otro y el estaba detrás ayudando en lo que más podía.
Nadie me dio la bienvenida.
- Ninguno tuvo bienvenida ese año - murmuró Jake recordando esa época.
- Siempre somos recibidos por los que se quedan anual ahí- explicó Nissa - Usualmente nos reunimos en el comedor y comenzamos a conversar sobre lo que hay afuera - sonrió con tristeza pues no fue el único ni el último año que no pudieron hacer eso y la historia se estaba empezando a repetir una vez más.
- Le habíamos contado eso a Percy el verano anterior, así que imagino que le hizo ilusión ser recibido por amigos - explicó Annabeth ella sabia que su novio tenía muy pocos amigos en el mundo mortal incluso ahora de más edad y apreciaba bastante a los del campamento por esa misma razón a más de que eran su familia, eso solo la puso triste recordando que no estaba ahí.
Algunos reaccionaron al ver a Tyson, pero la mayoría pasó de largo con aire sombrío y continuó con sus tareas, como llevar mensajes o acarrear espadas para que las afilasen en las piedras de amolar.
- Nosotros éramos los encargados de hacer eso - reconoció Jake - O más bien Bekenfort- susurro, como extrañaba al antiguo líder de la cabaña, el había sido quien le dio la bienvenida, su primer hermano y amigo, al igual que todos le dolió su pérdida, Nissa que lo oyó le dio unos golpes en la espalda, ella también recordaba a su hermano caído.
El campamento parecía una escuela militar, y sé de lo que hablo, créeme, a mí me habían expulsado de un par.
Nico salió de sus pensamientos al escuchar escuela militar recordando su breve estadía en ese internado del infierno oh como detesto ese lugar y ser molestado por esos chicos solo por su afición, sintió que alguien lo miraba y levantó la vista se topó con los ojos de Jason, el no había conversado mucho con el rubio pero sabía que este no le debía tener mucha confianza así que no se explicaba porque había aceptado que él se siente ahí y porque ahora le sonreía eso era raro pero no le resultó incómodo, le recordaba a Will con sus ordenes del doctor, sacudió la cabeza no debía pensar en ese rubio o en lo dicho por Thalia no no ella estaba equivocada.
Nada de todo eso le importaba a Tyson, pues estaba absolutamente fascinado por lo que veía.-¿Qués-eso? -preguntó asombrado.
- De verdad que es pequeño - dijo Demeter con tono maternal viendo el libro y otras diosas apoyaron ese comentario, el cíclope comenzaba a ser de su agrado.
-Los establos de los pegasos -le dije-. Los caballos voladores.
Teseo solto una risita como en el capítulo anterior que solo sus hermanos oyeron y se lo quedaron viendo un instante, otro que notó que el antiguo rey de Atenas estaba actuando raro era el antiguo rey de Micenas que no había despegado su vista de él.
-¿Qués-eso?-Ah... los baños.-¿Qués-eso?
Atenea sonría burlonamente mientras pensaba que en verdad que se notaba el parentesco, los dos eran igual de simplones y que todo eso debido a quien era su padre.
-Las cabañas de los campistas; si no saben quién es tu progenitor olímpico, te asignan la cabaña de Hermes (esa marrón de allí), hasta que determinan tu procedencia. Una vez que lo saben, te ponen en el grupo de tu padre o tu madre.Me miró maravillado.
Se escucho un arrullo general en la sala de verdad que Tyson era muy pequeño, lo malo es que después recordaron las miradas y los comentarios que le hicieron cuando se presentó la primera vez, que despiadados habían sido con el pobre cíclope y bajaron las miradas apenados por ese comportamiento los griegos.
-¿Tú... tienes cabaña?-La número tres. -Señalé un edificio bajo de color verde, construido con piedras marinas.
Los hijos del Dios del mar no pudieron evitar la leve sonrisa que creció en su labios, hasta Tritón porque después de todo el había ayudado a su padre con la construcción de la cabaña, sintieron la mirada de su padre y dejaron de sonreír quedando con rostros neutros una vez más.
-¿Tienes amigos en la cabaña?-No. Sólo yo. -En realidad no me apetecía explicárselo, contarle la verdad embarazosa:
Algunos alzaron una ceja ¿cuál verdad embarazosa? ser hijo de uno de los tres grandes no era nada embarazoso, Thalia y Nico se imaginaban cuál era esa verdad después de todo estaba muy discutida.
yo era el único que ocupaba aquella cabaña porque se suponía que no debía estar vivo.
¡oh! ¡Genial! ahí iban de nuevo los pensamientos de su hijo sobre que debía estar muerto, eso no estaba ayudando en nada a sobre llevar esta lectura pensaba apesadumbrado el Dios portador de tormentas y sus hijos seguían esa misma línea de pensamientos, Anfitrite esperaba que el chico no siga pensando así, o iba a darle algo a su marido.
Los Tres Grandes (Zeus, Poseidón y Hades) habían hecho un pacto después de la Segunda Guerra Mundial para no tener más hijos con los mortales.
- Pacto que dos de ellos no van a cumplir - siseó Hera viendo a los dos hermanos, Zeus miró atentamente su perno y el Dios de los mares solo la mano de su consorte y esa era una de las razones por las que la reina de los mares no era del agrado de la reina del olimpo pues ella aunque su esposo vaya acostándose con cualquiera no decía nada, apenas y se molestaba cuando tenia hijos semidioses, pero bueno ya no importaba no aguantaría más eso en el futuro y todo estaría mejor para todos.
- Al menos mi señor si lo cumplió- susurró Perséfone muy cerca del oído de Hades haciendo que el sonría y Demeter se los quede mirando.
Nosotros éramos más poderosos que los mestizos corrientes. Éramos demasiado impredecibles.
- Y vaya que lo son - apostillaron los semidioses del lado griego y las cazadoras
- ¡Hey! - se quejaron Thalia y Nico los demás rieron, ellos se cruzaron de brazos pero vaya que buenos amigos y aliados se habían conseguido hasta sus hermanos romanos estaban riendo - No somos impredecibles- murmuraron los dos.
Los romanos por otra parte veían a los dos hijos de los tres grandes bueno Jason no podía ser impulsivo porque debía actuar como líder y regirse a las normas aunque últimamente estas estaban siendo cada vez menos de su agrado, Hazel solo miraba el suelo, ella si era impulsiva solo que nunca dejaba ver ese lado a los demás, solo su hermano, Percy y Frank lo habían visto.
Cuando nos enfurecíamos teníamos tendencia a crear problemas... como la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo.
Los hijos de los tres grandes tanto griegos como romanos apartaron las miradas y se movieron incómodos después de todo en eso el hijo de Poseidón tenía razón, cada uno recordó lo que había llegado a hacer en un arrebato de furia y no eran buenos recuerdos.
El pacto de los Tres Grandes se había roto sólo dos veces: una, cuando Zeus engendró a Thalia;
La nombrada se movió irritada por la forma en que pensó eso su primo pues ella no quería pensar en la forma que se había engendrado pero la palabrita le hizo pensar en ello, daba asco.
otra, cuando Poseidón me engendró a mí. Ninguno de los dos tendríamos que haber nacido.
- Es verdad ninguno de ustedes debería existir- Hera señaló a todos los hijos de los tres grandes incluso a los romanos.
- Mi hijo nació antes del pacto - escupió Hades - Y mi hija tiene una segunda oportunidad así que no me vengas con eso de que no deberían existir - se quedó viendo a la diosa.
- Pues con más razón deberían estar muertos - espetó ella tomando en su mano un cetro rematado con flores blancas de loto.
- ¡No vas a matar a mis hijos! - gruño con desprecio hacia la reina del olimpo, Hades sombras comenzaron a salir de su túnica negra, el aire comenzaba a sentirse pesado.
- ¡Basta los dos! - bramo Zeus - Guarden la calma - Ambos dioses seguían mirándose aunque el ambiente ya no estaba tan sobre cargado de energía como hasta hace un momento - Hermes sigue - el nombrado asintió y Zeus le dio una breve mirada a Poseidón quien se la regreso.
Thalia había acabado convirtiéndose en un pino a los doce años. Yo... bueno, estaba haciendo todo lo posible para no seguir su ejemplo;
- Viste cara de pino, nadie quiere seguir tu ejemplo - dijo sin poder contenerse Nico, había decidido dejar de pensar en aquello que había hablado con ella en la pelea y molestarla como siempre que podía.
- Yo soy un buen ejemplo y al menos siendo pino observaba más que otras personas te lo puedo asegurar- respondió mordazmente la teniente de Artemisa, nadie entendió lo que quiso decir pero por el rostro y las mejillas de Nico el si había captado el mensaje.
- Los pinos no tienen ojos ¿cómo pueden ver? - pregunto de forma inocente Leo viendo a la chica esta lo vio y gruño, después le dio una sonrisa a Nico que solo apretó los labios.
- Que te lo explique Nico, el entiende sobre cosas y personas que no ven - termino con el tema para después mirar al frente dejando a todos con muchas dudas en especial a un hijo de Apolo y uno de Hermes que habían visto ese intercambio de palabras como un partido de tenis y no habían comprendido nada, cada uno se prometió hablar con cada primo.
tenía pesadillas sobre aquello en lo que podría convertirme Poseidón si alguna vez me encontraba al borde de la muerte. Quizá en plancton, o en un alga flotante.
Poseidón acarició el puente de su nariz, los pensamientos de su hijo si que eran extraño, sus demás hijos se rieron por lo bajo, al menos eso los había alegrado un poco, un pensamiento tonto o sarcástico debes en cuando de parte del menor de ellos era bueno para subirles el ánimo.
Cuando llegamos a la Casa Grande, encontramos a Quirón en su apartamento, escuchando su música favorita de los años sesenta mientras preparaba el equipaje en sus alforjas.
Apolo al escuchar música escapó de sus pensamientos y vio con interés al centauro y a sus hijos, debía hablar con ellos sobre eso, tenia que saber si o si las tendencias musicales futuras y ver cuanto habían mejorado o empeorado con el paso del tiempo, si eso el debía llenar su cabeza con otras cosas que no fueran o Hal o su pequeño ex paciente.
Supongo que debería mencionarlo: Quirón es un centauro.
- ¡No! - se llevaron las manos al rostro los hijos de Hermes y comenzaron a dramatizar, llevándose las manos al rostro, Luke solo se los quedó mirando mientras su padre reía.
De cintura para arriba parece un tipo normal de mediana edad, con un pelo castaño rizado y una barba desaliñada; de cintura para abajo es un caballo blanco.
- Y yo que pensé que parecía una cebra - bromeo Chris ganándose un bufido divertido por parte de su novia y una mirada de Luke, pues el chico seguía evitando mirarlo totalmente o al menos parcialmente.
Para pasar por humano, comprime la mitad inferior de su cuerpo en una silla de ruedas mágica.
- Silla que debes dejar que revisemos - apostillaron los hijos de Hefestos/vulcano y Hécate, el centauro asintió.
De hecho, se hizo pasar por mi profesor de Latín cuando yo cursaba sexto, pero la mayor parte del tiempo -siempre que el techo sea lo bastante alto- prefiere pasearse con su apariencia de centauro.
- Me es más cómodo estar en mi verdadera forma la mayor parte del tiempo - aclaro el profesor.
- Pero entonces porque se comprime estando aquí en el Olimpo - señaló una hija de Aquilon, pues el centauro estaba en la silla de ruedas.
- Porque aunque me sea cómodo, es cansado también en especial si tengo que estar de pie mucho rato - explicó él y la chica asintió.
Nada más verlo, Tyson se detuvo en seco.-¡Poni! -exclamó en una especie de arrebato.
Quirón arrugó la nariz el era un centauro con muchos cientos de años encima como para que le vengan a decir de esa forma y vio mal a algunos de los dioses que parecían aguantar la risa por lo dicho en el libro igual que ciertos campistas.
Quirón se volvió con aire ofendido.-¿Cómo dices?Annabeth corrió a abrazarlo.
Algunos dioses se quedaron viendo a la chica por un momento esta solo le sonrió al centauro y él hacía lo mismo después de todo el prácticamente la había criado, el la había visto crecer más que a cualquier otro campista no le podían culpar de que ella le viera como un padre.
-Quirón, ¿qué está pasando? No irás a marcharte, ¿verdad? -le dijo con voz temblorosa. Quirón era como un segundo padre para ella.
Atenea no sabia como sentirse al respecto pues ahora la chica le sonreía a él y se le notaba todo el cariño que le tenia mientras que a ella solo le ponía malas caras o la analizaba con su mirada.
Él le alborotó el pelo y la miró con una sonrisa bondadosa.-Hola, niña. Y Percy, cielos. Has crecido mucho este año.
- Quirón no estaba bien que le mientas así a Percy - dijeron Grover, Annabeth y Thalia para después permitirse reír un rato, después de todo a ellos le hacía mucha falta ese idiota que llamaban Novio, mejor amigo y primo.
Thalia vio a su amiga, aún estaba pensando en si debía decirle o no sobre el sueño y el venidero, no es porque no quisiera pero es que por alguna razón se sentía especial de que ella haya podido hablar con él y los demás no, además que se sentía bien ser protegida por él ahí, pues si lo analizaba todo eso hacía él con sus tontos comentarios, sacudió la cabeza debía contarle, aunque si lo pensaba mejor tal vez no debía decirlo porque seguro le mandaría a preguntar dónde estaba y esa era una respuesta que no le iba a dar, ahora su amiga estaba bastante tranquila sin esos recuerdos, no quería perturbarla después de todo por algo se los habían quitado.
Tragué saliva.
-Clarisse ha dicho que tú... que te han...-¡Despedido! -Había una chispa de humor negro en su mirada-.
- ¡¿Quién hizo eso?! - se horrorizaron algunos dioses después de todo ellos confiaban mucho en el centauro y en el cuidado que tenía con sus hijos, el les sonrió agradecidos y luego fijo su vista en Zeus y le hizo un ademán a Hermes para que continúe este vio el libro leyó mentalmente y se indignó.
Bueno, alguien debía cargar con la culpa porque el señor Zeus estaba sumamente disgustado. ¡El árbol que creó con el espíritu de su hija ha sido envenenado! El señor D tenía que castigar a alguien.
- ¡Zeus y Dioniso! - la dulce Hestia estaba que echaba fuego literalmente por los ojos y tomó la forma de una mujer de unos veinte años y veía a ambos dioses, Dioniso se encogió en su trono mientras que Zeus intentaba parecer sereno pero se notaba que lo lograba - ¡No pueden culpar a Quirón por eso! -
- lo siento Quirón- murmuró el Dios del vino ya que Hestia no era la única viendole con furia pues también estaba Ariadna con una mirada peligrosa, el centauro le restó importancia con una mano, Zeus no dijo nada pero apartó la mirada de su hermana, Hermes viendo que eso solo iba a alterar más a Hestia decidió seguir leyendo.
-A alguien que no fuera él -refunfuñé. Sólo pensar en el director, el señor D, ya me enfurecía.
Dioniso estaba deseando buscar un buen lugar muy lejos de ahí solo para huir de la mirada de sus tías y esposa, aunque el sentía más miradas acusatorias encima probablemente sus hijos y demás campistas.
-¡Pero es una locura! -exclamó Annabeth-. ¡Tú no puedes haber tenido nada que ver con el envenenamiento del árbol de Thalia!
- Eso es verdad él nunca me lastimaría- susurró la teniente de Artemisa y luego suspiró porque pensaba lo mismo de cierta persona pero él sí lo había hecho, esa era una de las razones por la que debía seguir odiandolo, sacudió la cabeza no podía seguir pensando en eso.
-Sin embargo -repuso Quirón suspirando-, algunos en el Olimpo ya no confían en mí, dadas las circunstancias.-¿Qué circunstancias? -pregunté.
Atenea rodó los ojos De verdad es un idiota sin cerebro igual que su padre pensaba la diosa con una sonrisa maliciosa en los labios que fue borrada cuando de la nada una burbuja de agua explotó en su rostro, ella vio con el ceño fruncido a Poseidón y su familia pero solo se topó con lo mismo que se veía desde ayer en la sala rostros neutros por parte de los dioses y miradas en el suelo por parte de los héroes, eso solo la confundía.
Su rostro se ensombreció. Metió en las alforjas un diccionario de Latín-Inglés, mientras la voz de Frank Sinatra seguía sonando en su equipo de música.
- Oh Frank Sinatra, excelente hijo mío, para nada un Guerrero pero un muy buen cantante - suspiró Apolo - Seguro le ha ido bien en la vida - sonrió el Dios del sol, Quiron solo asintió a él le encantaba ese cantante.
Tyson seguía contemplándolo, totalmente flipado. Gimoteó como si quisiera acariciarle el lomo pero tuviera miedo de acercarse.
Quirón solo resoplo, el había visto esas intenciones, por más que fuera solo un niño que lo traten como un simple caballo, le daba justo en el orgullo de centauro.
-¿Poni?
- Poni - susurraban por lo bajo los campistas tratando de no reír y no tener miedo de la mirada de muerte que les estaba dedicando su entrenador.
Quirón lo miró con desdén.
-Mi estimado cíclope, soy un cen-tau-ro.-Quirón -le dije-, ¿qué ha pasado con el árbol?
- Es lo que todos quisiéramos saber con exactitud- dijo Michael un centurión de la primera cohorte y los demás asintieron, Octavian rexhinaba los dientes a cada intervención de los romanos en especial los de su cohorte, ellos no debían meterse en la lectura.
Zeus miró de soslayo a su hija asegurándose que este puede que lo que esté planeando con su esposa le haga librarse de tener que cuidarla en el futuro pero por ahora era su problema aún, así que aunque no lo iba a admitir se preocupaba por el hecho de que en el libro el árbol de ella esté muriendo mientras en la sala ella estaba viva y la pregunta era ¿cómo era eso posible? ¿habían encontrado una cura? ¿quién la encontró? y más importante ¿quién le hizo daño? sea quien sea se las iba a pagar, por más que fuera una hija ilegítima, nadie debía hacerle daño sin una consecuencia.
El meneó la cabeza tristemente.-El veneno utilizado contra el pino de Thalia ha salido del inframundo, Percy.
Hades presto más atención al libro pues si era de ese lugar, el campamento corría mucho peligro además que eso le daba una idea de quién estaba detrás del envenenamiento.
Luke se tensó ligeramente al oír esas palabras y un sentimiento de culpa se comenzó a instalar en él además de la negación porque el no se creía capaz de hacer aquello, ese árbol era demasiado importante para él, nunca lo lastimaría, busco la mirada de Thalia pero esta solo estaba hablando con sus cazadoras por lo bajo, luego miró a Annabeth pero está tenia la mirada perdida analizando algo seguramente, vio a Chris pero prefirió no molestarlo porque este apretaba los puños, eso le dio un mal presentimiento.
Una sustancia que ni siquiera yo había visto nunca; tiene que proceder de algún monstruo de las profundidades del Tártaro.
Al oír ese nombre un escalofrío recorrió la espalda de Annabeth, le trajo recuerdos de cuando lo vio a los doce y había algo más ella lo sabía pero simplemente no podía recordarlo, una vez más se encontró pensando en Percy y en donde estaba, sacudió la cabeza solo se echaría a llorar.
-Entonces, ya sabemos quién es el responsable. Cro...-No invoques el nombre del señor de los titanes, Percy. Especialmente aquí y ahora.
Atenea puso los ojos en blancos, parecía que este era otro libro donde le iban a recordar aquello, los campistas en cambio soltaron risitas por lo impertinente que podía llegar a ser el hijo de Poseidón.
-¡Pero el verano pasado intentó provocar una guerra civil en el Olimpo! Esto tiene que ser idea suya; habrá utilizado al traidor de Luke para hacerlo.
Zeus fijo su mirada en el hijo de Hermes, que se removió incómodo en su asiento mientras se repetía mentalmente que él no pudo hacer eso, tenia que haber un error, seguro el muchacho solo estaba dolido porque lo había herido la vez anterior, seguro era eso, el no podía haberle hecho eso a Thalia a su Thalia.
-Quizá -dijo Quirón-. Pero temo que me consideran responsable a mí porque no lo impedí ni puedo curar al árbol. Sólo le quedan unas semanas de vida. A menos...
- ¿A menos que qué? - pregunto Shophia hermana de Annabeth mirando al entrenador, ella no conocía mucho de esa historia porque Percy les había dicho que de eso solo podía hablar Clarisse y ella no había contado casi nada de aquello.
A menos que mi hijo vaya a una muerte segura probablemente pensaba con pesar el Dios de los mares, temiendose lo que significaba ese amenos que había pronunciado el centauro, sumado con la pesadilla de su hijo y el título del libro.
-¿A menos que qué? -preguntó Annabeth.
Sophia sonrió por la coincidencia y vio a su hermana, esta parecía estar pensando en algo detenidamente, su vista siguió la de Annabeth y se topó con que miraba a su madre que sonreía, ahora se preguntaba cuánto tiempo llevaba haciéndolo y más ¿Por qué a Annabeth le importaba eso?.
-Nada -dijo Quirón-. Una idea estúpida.
- Las ideas estúpidas son las que aún nos mantienen vivos - susurraron los griegos porque aunque no lo quisieran admitir las ideas estúpidas de Percy eran las que los salvaban casi siempre.
El valle entero sufre la acción del veneno; las fronteras mágicas se están deteriorando y el campamento mismo agoniza.
Zeus frunció el ceño definitivo el iba a acabar con quien allá atacado ese árbol, sintió la mirada de Poseidón, lo vio un instante y resoplo, Todo sea por el trato y por el juramento pensaba aún con ira por quien quisiera dañar el árbol.
Thalia por otra parte solo veía al suelo pensando que si no fuera por sus amigos y primo, ella no estaría ahí en esa sala, también evitaba mirar al culpable de todo porque había obligado a Annabeth a decirle, porque ella tenia el derecho a saber quien había irrumpido su descanso de árbol.
Sólo hay una fuente mágica con fuerza suficiente para revertir los efectos de ese veneno. Pero se perdió hace siglos.
- El vellocino de oro- dijo Hermes y estaba temiendo una vez más quien sería el culpable de todo este problema y a quien había usado para ello, los semidioses griegos asintieron, Jason se tensó recordando que lo vio en el campamento justo en el árbol de Thalia, se quedó mirando a su hermana.
- Entonces ¿él también estuvo en esa misión? - se pregunto a si mismo después de todo la misión del vellocino era secreto de Clarisse y habían dicho que Percy, Annabeth y Grover escaparon también por esa época pero que no sabían a ciencia cierta si ellos estuvieron en la misión o no pues Clarisse llegó sola con el vellocino al campamento.
- si el también fue - respondió en voz baja Nico haciendo que el rubio se sobresalte el no esperó que lo escuchen y menos que le respondan y una sonrisa burlona creció en los labios del hijo de Hades, Jason se calmó y le sonrió.
Will que estaba viendo la acción de ambos frunció el ceño, estaba bien que él aceptara que su paciente favorito parecía tener favoritismo y compañerismo por Percy porque se conocían, pero con el romano era distinto, el romano apenas conocía a Nico, ¿Por qué se estaba riendo con el romano? ¿Por qué parecían cercanos? ¿Por qué le estaba molestando el asunto? sacudió la cabeza, Nico estaba bien, Nico solo esta siendo amable... ¿el hijo de Hades no solía ser amable?... si si definitivo necesitaba hablar con él y hacerle un chequeo porque no estaba bien, después vería como hacer eso.
-¿Qué es? -pregunté-. ¡Iremos a buscarla!
Teseo río por lo bajo igual que sus hermanos sin ser oídos por nadie, vieron la cara de su padre y no pudieron evitar hacer eso, Poseidón si su hijo seguía así no iba a llegar al final del libro.
Sigo Vivo le susurró una voz al Dios de los mares este se tensó, por alguna razón la voz se le hacía conocida y lo tranquilizaba.
- ¿Pasa algo querido? - susurro Anfitrite a su oído y el desestimó su preocupación con leve movimiento de mano y una suave sonrisa.
Quirón cerró las alforjas y pulsó el stop de su equipo de música. Luego se volvió, puso una mano en mi hombro y me miró a los ojos.
Atenea esperaba que de verdad su hija no fuera a acompañar a la cría esa a esa búsqueda incierta y peligrosa aunque olvidaba el detalle que era su amiga la que estaba muriendo y que era alguien demasiado importante para ella.
Annabeth sonreía, no le importó correr con él a esa búsqueda ni los problemas en los que se metieron debido a eso después de todo era por Thalia además estaban juntos y solo así podían lograr todo, ese pensamiento hizo que le recorriera una corriente por la espalda Siempre estoy contigo susurro una voz que conocía bien y sonrió a pesar de creer que ya se estaba volviendo loca.
-Percy, tienes que prometerme que no actuarás de manera irreflexiva.
Los semidioses tanto griegos como romanos comenzaron a reír sinceramente porque eso que le estaba pidiendo era demasiado y Quirón solo negaba con la cabeza, los dioses los vieron interrogantes bueno que el chico se leía que era bastante inmaduro e irreflexivo con respecto a sus acciones pero podía cambiar ¿no?.
Ya le dije a tu madre que no quería que vinieras este verano, es demasiado peligroso. Pero ya que has venido, quédate, entrénate a fondo y aprende a pelear. Y no salgas de aquí.
Si sobre todo que no salga de ahí pensaba con amargura el portador de tormentas temiendose que su hijo si que salió de ahí además que se puso en más peligros, vio de reojo al resto de sus hijos en especial a Teseo, dioses si con el sufrió con este lo estaba haciendo el doble y eso que apenas tenia trece en el libro.
Teseo al sentir la mirada de su progenitor divino levantó el rostro y le sonrió culpable y su padre suspiró pesadamente, el héroe volvió a su posición neutral ¿Crees que resista mucho más? susurro una voz a su oído.
- No lo creo - susurro de vuelta el antiguo héroe y después río entre dientes sus hermanos se lo quedaron viendo pensando que de verdad se estaba volviendo loco, otro que le veía era el antiguo rey de Micenas con el ceño fruncido algo le pasaba a su amigo y tenia que descubrir que era.
-¿Por qué? ¡Quiero hacer algo! No puedo dejar que las fronteras acaben fallando. Todo el campamento será...
- Solo había pasado un verano ahí y ya le importaba demasiado el campamento - arrullo Afrodita sonriendo y los reyes solo la miraban fijamente pero ella los ignoraba.
- Le importaban demasiado las personas ahí más bien - sonrió Demeter viendo a sus hijos y estos asentían igual que los demás.
- A él siempre le vamos a importar mucho - Apostillo Katie sonriendo sabia que siempre podía contar con él que ellos eran demasiado importantes para él, que cada semidiós lo era por eso no le sorprendía que los romanos también le tuvieran afecto.
- Tienes razón Kit Kat - le sonrió Travis desde su puesto y ella asintió, como quería estar cerca de ella, extrañaba ya su aroma a fresas, él iba a encontrar la forma de reunirse con ella.
-Arrasado por los monstruos -terminó Quirón-. Sí, eso me temo. ¡Pero no debes dejarte llevar por una decisión precipitada! Podría ser una trampa del señor de los titanes. ¡Acuérdate del verano pasado! Por poco acaba con tu vida.
- Vaya que lo era - susurraron algunos campistas griegos.
- No sería la primera ni la última vez que lo atacaba - susurró Nico y Jason lo oyó eso no sonaba bien y luego vio a su hermana preguntándose si ella también estuvo bajo el ataque de ese titán.
- Le pedía milagros si esperaba que se quedara sin hacer nada - susurro Thalia y sus cazadoras asintieron lo poco que conocían al chico sabían que el haría cualquiera cosa por los del campamento, mejor dicho el hacía cualquier cosa por cualquiera que lo necesitara.
Era cierto, pero aun así me moría por ayudar de alguna manera, y quería hacerle pagar a Cronos su comportamiento.
- Ahí está, estabas pidiendo demasiado Quirón- negaba con la cabeza Butch y el centauro solo suspiro mientras Poseidón apretaba la mano de Anfitrite si bien la voz lo había calmado no por eso iba a dejar de preocuparse.
Desde luego, uno tendería a creer que el señor de los titanes ya habría aprendido la lección eones atrás, cuando fue derrocado por los dioses.
- Pero esta visto que no aprende - dijo Hesfestos con la mirada fija en su hijo Leo que se veía un poco mejor pero aún estaba ahi presente ese sentimiento de culpa que cargaba desde que llegó parecía que nunca se le iría.
- Tal vez es masoquista y le gusta que lo corten en trocitos - reía entre dientes Leo y los que lo alcanzaron a oír igual.
El hecho de que lo hubiesen despedazado en un millón de trozos y arrojado a las profundidades más oscuras del inframundo tendría que haberle indicado sutilmente que nadie quería ni verle.
- Si claro muy sutil - reía Apolo y algunos más, los semidioses pensaban que la verdad es que ese titán y la madre tierra debían entender que nadie los quería despiertos o reconstruidos según fuera el caso, pero parecía que no les entraba eso en la cabeza.
Pues no. Como era inmortal, seguía vivo allá abajo, en el Tártaro, sufriendo dolores eternos y deseando regresar para vengarse del Olimpo.
- La verdad la verdad el muchacho tiene razón - asintió Dioniso sin mucho entusiasmo y bostezando pero mientras lo hacía veía a su hijo griego y luego al romano los dos parecían estar más felices eso le alegraba.
- No puedo rebatir esa teoría- reía Hermes, si, el debía reír y no pensar en el odio que le profesaba su hijo Luke y en la casa del sueño que al parecer se fue a meter siendo más joven del chico que estaba aquí, retomó la lectura.
No podía actuar por sí mismo, pero era un auténtico maestro en el arte de manipular la mente de los mortales e incluso de los dioses para que le hiciesen el trabajo sucio.
- Por lo visto él ya se ha dado cuenta de lo que es capaz de hacer nuestro querido padre - mascullo Hades aún estaba algo indignado por el comportamiento de los reyes y lo que sea que le hayan hecho prometer a Poseidón para que este tranquilo y sin decir nada en toda la lectura igual que sus hijos, aunque el presentía que no era cosa exactamente de esos dos pequeños sino más bien de alguien cuyo nombre empezaba con A.
El envenenamiento tenía que ser cosa suya. ¿Quién, si no, podría ser tan vil como para atacar el árbol de Thalia, lo único que quedaba de una semidiosa que había entregado su vida heroicamente para salvar a sus amigos?
- Si solo podía ser idea de él - susurró Chris apretando más los puños y respirando hondo, Luke se sentía aún más culpable que antes si bien aún no se lo confirmaban aquí o en él libro ya sentia que el había tenido mucho que ver con ese envenenamiento, bueno que ahora podía comprender un poco del odio de Thalia hacia él.
Annabeth hacía esfuerzos para no llorar. Quirón le secó una lágrima de la mejilla.
Annabeth y Thalia respiraron hondo fueron momentos demasiado difíciles los que pasaron ahí, la rubia pensando que perdía al único recuerdo que tenia de su casi hermana y la otra solo podía sentir todo en espíritu pero escucharlo le hacía sentir enferma y más en el hecho de pensar que fue alguien a quien quiso mucho el que le hizo ese daño.
-Permanece junto a Percy, niña -le dijo-. Y mantenlo a salvo. La profecía... ¡acuérdate!
Porque justo a ella pensaba Atenea mientras cerraba los ojos No no todo va a cambiar nada de esto pasara si todo sale de acuerdo a lo planeado se intentaba reconfortar al tiempo que sonreía de nuevo y Afrodita la veía preguntándose en que pensaba.
-S-sí, lo haré.-Hummm... -murmuré-. ¿Te refieres por casualidad a esa profecía superpeligrosa en la que yo aparezco, pero que los dioses os han prohibido que me contéis?
- Esta prohibido contársela a cualquier semidios hijo de los tres grandes que llegará al campamento - habló Zeus viendo con ira al centauro y luego a la hija de Atenea, temiendo que él se la haya dicho a Thalia antes de tiempo y este sea el motivo por el que se hizo cazadora o que quien lo haya hecho sea la hija de Atenea
- Ni siquiera llegué a poner un pie dentro del campamento en esa ocasión así que su gran secreto de profecía se mantuvo a salvo - respondió Thalia viendo con furia a su padre se atrevía a amenazar al centauro o a su amiga solo por lo que pudieron haberle dicho o no - Además que ni siquiera me convertí en la de la profecía esa así que estoy bien - se encogió de hombros y volvió a ver a sus compañeras cazadoras, mientras Zeus la veía con una ceja alzada eso había sido una insolencia, Luke la miraba igual después de todo ella nunca antes había hablado con irrespeto a los dioses o de los dioses por mucho odio que les tuviera, Hermes decidió seguir leyendo antes que Zeus explote y ataque a la teniente de Artemisa aunque no parecía que iba a hacerlo pero mejor prevenir que lamentar.
Nadie respondió.-Está bien -dije entre dientes-. Sólo era para asegurarme.
- Pero al final si supo la profecía - susurraron los griegos y los que fueron lideres de cabaña en el tiempo que se leyó esta contuvieron un escalofrío esa profecía no había sido agradable de oír en especial cuando pensaron que podían ver morir a quien los estuvo ayudando todo ese tiempo.
-Quirón... -dijo Annabeth-. Tú me contaste que los dioses te habían hecho inmortal sólo mientras fueses necesario para entrenar a los héroes; si te echan del campamento...
- Más vale que en el futuro no lo vayan a acusar de nada - dijo Hestia viendo fijamente a su pequeño hermano, el siempre estaba buscando culpables en vez de notar que sus acciones eran las que causaban esto, pero el Dios simplemente la ignoraba o al menos eso intentaba pues el calo que irradiaban los ojos de esta lo penetraban y lo incomodaban a sobremanera.
-Jura que harás todo lo que puedas para mantener a Percy fuera de peligro -insistió él-. Júralo por el río Estigio.-Lo juro... por el río Estigio -dijo Annabeth.Un trueno retumbó.
Atenea abrió mucho los ojos igual que muchos otros, las promesas por el estigio eran por mucho las más serias que existían, ahora estaba marcado el destino de ella, no importaba lo que hiciera su hija iba a ir donde ese chiquillo fuera, si era definitivo ella debía evitar que haga eso.
Annabeth solo sonreía con tristeza pensando que tal vez quien más cumplía ese juramento no era exactamente ella si no más bien Percy y el ni lo había hecho.
-Muy bien -dijo Quirón, al parecer más aliviado-. Quizá recobre mi buen nombre y pueda volver. Hasta entonces, iré a visitar a mis parientes salvajes en los Everglades.
- ¡Los Ponis Juerguistas! - gritaron los mestizos griegos haciendo asustar al Dios de los ladrones que solo se las perdonó porque sus hijos reían y eso le alegraba después de todo habían estado sombríos desde... bueno desde hace unos días.
Los romanos, Piper, Leo y Luke los veían sin entender de qué hablaban mientras los griegos reían y el centauro solo sonreía orgulloso, Frank, Leo y Hazel en cambio recordaron otros ponis y también las sirenas.
Tal vez ellos conozcan algún antídoto contra el veneno que a mí se me ha olvidado. En todo caso, permaneceré en el exilio hasta que este asunto quede resuelto... de un modo u otro.
- Si es de verdad de ese lugar el veneno dudo que alguien conozca un antídoto- suspiró Perséfone que aún no encontraba explicación a porque vigilaba a los hijos de su esposo cuando siempre le habían molestado aunque ver a la chica sonreír ante las monerías de su novio y al muchacho vigilar al de apolo la alegraba, era mejor así a que estén deprimidos.
- Por eso la única opción era el vellocino de oro - Ares estaba con los codos en los brazos de su trono y las manos entrelazadas con el mentón reposando en ellas mientras vigilaba sin contemplaciones a Atenea, le olía a que ella estaba en medio de un plan conocía demasiado bien a su medio hermana y sabia que era algo contra el chiquillo que lo venció ahora se preguntaba ¿qué? y ¿por qué? después de todo el también era un Dios de la guerra y sabia como podía llegar a pensar ella con tal de ganar algo y lo iba a descubrir.
Annabeth ahogó un sollozo. Quirón le dio unas palmaditas en el hombro con cierta torpeza.
-Bueno, bueno, niña, tengo que dejarte en manos del señor D y del nuevo director de actividades. Esperemos... bueno, tal vez no destruyan el campamento tan deprisa como me temo.
- Nuevo director de actividades - susurraron sombríamente los dioses con hijos excepto Poseidón, recordando muy bien quién estaba ocupando ese puesto, Hera por otra parte no podía dejar de pensar que a donde habría ido a parar el pobre de Argos, él no tenia a nadie.
-¿Quién es ese Tántalo, por cierto? -pregunté-. ¿Y cómo se atreve a quitarte tu puesto?
- Tántalo es la peor opción que pudieron llevar a ese lugar - apretaba los puños Hades puede que sus hijos aun no estuvieran en el campamento pero aún así conocía bien a ese y lo que podía llegar a hacer, no era bueno que ese este cerca de los semidioses se preguntaba en qué pensaban Dioniso y Zeus al contratar a ese... oh esperen seguro no pensaban, o en que pensaba él al permitirlo, seguro Zeus le dio algo o lo amenazó para dejarlo salir.
Una caracola resonó en todo el valle. No me había dado cuenta de lo tarde que se había hecho. Era la hora de reunirse con todos los campistas para cenar.
- Una de las primeras cenas tristes que tuvimos - susurró Annabeth recostandose contra su hermano Malcom que solo asintió, los demás campistas compartieron una mueca recordando esa época y las horas de las comidas ahí y les encantaría decir que esa fue la única época que estuvieron así pero ahí solo había sido el comienzo.
-Id ya -dijo Quirón-. Lo conoceréis en el pabellón. Me pondré en contacto con tu madre, Percy, y le contaré que estás a salvo; a estas alturas debe de estar preocupada. ¡Recuerda mi advertencia! Corres un grave peligro. ¡No creas ni por un instante que el señor de los titanes se ha olvidado de ti!
- Y me imagino que nunca lo hizo - murmuro Reyna a Nico este asintió así fue el nunca se olvidó de Percy siempre lo quiso a él aunque tuvo oportunidad de tener a Thalia, el verdadero interesado en ella no fue exactamente el señor de los titanes si no más bien Luke.
Yendo por estas líneas de pensamiento él se comenzó a preguntar si también se interesó en él cuando apareció en el radar, bueno puede que así fuera pero como el más cercano a la profecía era Percy seguro lo dejó de lado como la mayoría hacia eso lo hizo sentirse mal pero siento que alguien acarició un poco su espalda, alzó la vista y se topó con Reyna que le mostró una débil sonrisa igual que Jason, haciéndole entender que no estaba solo, eso lo hizo sentir mejor y extraño porque estaba extrañando cierta compañía... en la cual no quería pensar todo por culpa de Thalia si era culpa de ella por decir esas cosas.
Y dicho esto, salió del apartamento y cruzó el vestíbulo con un redoble de cascos, mientras Tyson le gritaba:-¡Poni, no te vayas!
Todos los semidioses ahogaron risitas para no molestar al centauro más de lo que ya parecía molesto viendo mal el libro, mientras Poseidón solo pensaba que era un niño y se veía que amaba a los caballos, si también se iba a encargar de ese pequeño cíclope cuando naciera y nadie lo iba a lastimar.
Me di cuenta entonces de que había olvidado contarle mi sueño sobre Grover. Ya era demasiado tarde; el mejor profesor que había tenido nunca se había ido tal vez para siempre.
Quirón sonrío con nostalgia, estaba visto que el siempre sería el profesor favorito de Percy así como él también era su alumno favorito.
Tyson empezó a llorar casi tan escandalosamente como Annabeth.
Annabeth fruncio el ceño ya iba a ver su novio cuando lo viera por andar pensando que ella es tan escandalosa para llorar como un cíclope mientras los demás rían por lo bajo no se querían ganar la ira de la hija de Atenea ni en broma.
Intenté convencerlos de que todo iría bien, pero no me lo creía ni yo.
- Peor nosotros - susurró la rubia cerrando los ojos contra el hombro de Malcom, como le extrañaba la lectura no estaba siendo fácil sin él ahí además que había prometido estar con ella y ahora no estaba.
El sol se estaba poniendo tras el pabellón del comedor cuando los campistas salieron de sus cabañas y se encaminaron hacia allí.Algunos campistas agacharon la cabeza esas partes de la historia no eran agradables de recordar, los romanos los veían con comprensión después de todo ellos también eran semidioses y comprendían lo que significaba que ataquen el lugar donde vivían.
Nosotros los miramos desfilar mientras permanecíamos apoyados contra una columna de mármol. Annabeth se hallaba aún muy afectada, pero prometió que más tarde vendría a hablar con nosotros y fue a reunirse con sus hermanos de la cabaña de Atenea: una docena de chicos y chicas de pelo rubio y ojos verdes como ella.
- No todos somos rubios - hizo una mueca Sophia viendo el libro.
- Y Annie no tiene los ojos verdes - canturreo Thalia - A diferencia de alguien que si que los tiene, en que habrá estado pensando Percy - Annabeth se sonrojó sabia bien lo que ella insinuaba y Atenea también lo capto pero no dijo nada.
Teseo volvió a reír por lo bajo y sus hermanos lo veían cada vez más raro.
Annabeth no era la mayor, pero llevaba en el campamento más veranos que nadie; eso podías deducirlo mirando su collar: una cuenta por cada verano, y ella tenía seis. Así pues, nadie discutía su derecho a ser la primera de la fila.
Ella se llevó nuevamente la mano al collar recorriendo cada una de las cuentas y el anillo de su padre también el pequeño trozo de coral rojo que colgaba, Atenea lo vio fijamente, tenia más cuentas que él de la de doce era normal pero ¿De dónde había sacado el coral?.
Luego pasó Clarisse, encabezando el grupo de la cabaña de Ares. Llevaba un brazo en cabestrillo y se le veía un corte muy feo en la mejilla, pero aparte de eso su enfrentamiento con los toros de bronce no parecía haberla intimidado.
- Y eso nunca lo haría- mascullo la hija de Ares apretando los puños aún molesta con el pringado ese que se atrevió a no aparecer en la sala pero que se las iba a pagar cuando estuviera ahí.
Alguien le había pegado en la espalda un trozo de papel que ponía: «¡Muuuu!» Pero ninguno de sus compañeros se había molestado en decírselo.
Los hermanos de ella apartaron la mirada mientras ella los veía con furia y los Stoll chocaban las manos, era obvio que era una de sus bromas, Chris golpeó su cabezas pero estos solo rieron y el negó con la cabeza, si su novia les hubiera descubierto ahí seguro que los hacía sufrir estos no median riesgos.
Luke veía la interacción de ellos, parecían más tranquilos que cuando llegó, tal vez después podría hablar con ellos y saber que tanto mal causó aunque estaba visto que era bastante.
Después del grupo de Ares venían los de la cabaña de Hefesto: seis chavales encabezados por Charles Beckendorf, un enorme afroamericano de quince años que tenía las manos del tamaño de un guante de béisbol y un rostro endurecido, de ojos entornados, sin duda porque se pasaba el día mirando la forja del herrero.
Los de la cabaña 9 esbozaorn sonrisas tristes recordando a su ex líder de cabaña, el había sido muy amable con ellos siempre a pesar de su apariencia osca, Hefestos solo escuchaba atentamente, sabia que era el chico del captura a la bandera aún lo recordaba ahí de pie, esperaba que su destino cambiara con estos libros.
Era bastante buen tipo cuando llegabas a conocerlo, pero nadie se había atrevido nunca a llamarle Charlie, Chuck o Charles; la mayoría lo llamaba Beckendorf a secas.
- Solo Silena lo llamaba Charlie - sonrio con tristeza la consejera de la cabaña cinco.
- No se ni para que nombras a esa traidora- dijo Drew mientras retomaba su maquillaje y Afrodita se la quedó mirando, su hija no sabia medir sus palabras eso estaba visto.
- Ella fue una heroína que salvó tu estúpido Trasero- bociferaba Clarisse la verdad quería ir ahí y darle con su lanza a la asiática pero una fuerza invisible le impedía levantarse.
- Ella solo se salvó a sí misma, por ella casi morimos todos más bien - replicó la hija de Afrodita y Piper fruncio el ceño está bien ella no conocía a Silena pero creía en lo que habían dicho de que fue una heroína.
- Drew cierrate la boca - ordenó la Cherokee viendo a su hermana esta se cerró la boca y la veía muy molesta.
- Si sigues enojandote así te saldrán arrugas - la vio con falsa preocupación Lacy y Drew puso cara de horror viendo su espejo, Afrodita se preocupó más por ella, iba mal muy mal.
Atenea por otro lado entrecerró los ojos viendo a la hija de Ares que seguía furiosa con la hija de Afrodita, tal vez podía usarla para su venganza contra la chiquilla, Ares se dio cuenta y le dio una mirada de advertencia, a su hija no la usaría.
- Ni lo pienses Atenea - advirtió con voz potente importandole poco lo que Los Reyes hicieran o dijeran, esta lo vio y solo siguió sonriendo.
- No te atreverás si no quieres a tres dioses en tu contra - dijo Hermes sin levantar la vista del libro y ella lo vio sin entender aunque estaba claro que el tercer Dios iba a ser él porque si esa chica era importante para su hijo, él la iba a proteger, no iba a tener otro hijo triste y odiando lo no al menos mientras el pudiera evitarlo, siguió leyendo antes de que ella dijera algo o alguno de los semidioses que se quedaron intrigados por lo de tres dioses.
Chris sonreía avergonzado sabiendo lo que pensaba hacer su padre, cuán mal se iba a sentir una vez que vea que el también estuvo en el bando de Luke.
Según se decía, era capaz de forjar prácticamente cualquier cosa; le dabas un trozo de metal y él te hacía una afiladísima espada o un robot-guerrero, o un bebedero para pájaros musical para el jardín de tu madre; cualquier cosa que se te ocurriera.
- Esas son ideas geniales - murmuraron los hijos de Hefestos sacando sus libretas y comenzando a anotar y hacer esquemas, su padre los veía con aprobación, en especial a su hijo Leo pues este tenia un brillo ahora en sus ojos, así estaba mejor pensaba.
Siguieron desfilando las demás cabañas: Deméter, Apolo, Afrodita, Dioniso.
Los de las cabañas nombradas sonrieron tristes porque desde ahí el ambiente siempre fue distinto a lo que conocían.
Llegaron también las náyades del lago de las canoas; las ninfas del bosque, que iban surgiendo de los árboles; y una docena de sátiros que venían del prado y que me recordaron dolorosamente a Grover.
El aludido sonrió con tristeza el también extraño estar ahí en el campamento y a su mejor amigo, que no habría dado por poder escapar solo de aquella isla y no arriesgarlo a ese viaje.
Siempre he sentido debilidad por los sátiros.
Afrodita queriendo distraerse por la afirmación de Hermes sabiendo a que dioses se refería exactamente, pues estaba claro que Ares y ella eran dos de esos y Hermes el otro, lo que no le sorprendía debido a que sentía la culpa que crecía en el Dios debido a su hijo que ahora estaba en la sala, él no iba a dejar que otro de sus hijos llegara a ese punto si él podía evitarlo, soltó una risita por la afirmación del libro y guiñandole un ojo al sátiro, que por alguna razón solo negó con la cabeza.
Cuando estaban en el campamento tenían que realizar toda clase de tareas para el director, el señor D, pero su trabajo más importante lo hacían fuera, en el mundo real.
Los romanos prestaron atención después de todo ellos no sabían exactamente que hacían los sátiros ni a quien servían hasta que llegaron ahí porque los faunos solo eran unos ociosos desde su punto de vista.
Eran buscadores; se colaban disimuladamente en los colegios de todo el mundo, en busca de posibles mestizos, y los traían al campamento. Así fue como conocí a Grover; él había sido el primero en reconocer que yo era un semidiós.
- Y también fui su primer amigo - sonrió suavemente el sátiro y el entrenador golpeó suavemente su espalda, los que habían visto la visión de las moiras sonrieron con él de todo eso había sido lo único bueno.
Después de los sátiros, cerraba la marcha la cabaña de Hermes, siempre la más numerosa.
Luke hizo una mueca, pensando que si no fuera por la irresponsabilidad de los dioses la cabaña no estaría así, como le molestaba aquello, por eso debía acabar con los del olimpo y su tiranía a sus hijos, vio a su padre con enojo este solo suspiro por el hecho de su cabaña en el libro y por la mirada de su hijo.
- No se preocupe señor Hermes que todo salió bien - le sonrió un hijo de Hecate y el Dios asintió, eso le hizo darse cuanta a Luke que verdaderamente estaban separados por cabañas que había más grupos de los que él recordaba y que los de su cabaña no eran tantos como antes, se preguntaba como era posible eso.
El verano pasado su líder era Luke, el tipo que había luchado con Thalia y Annabeth en la cima de la colina Mestiza. Yo me había alojado en la cabaña de Hermes durante un tiempo, hasta que Poseidón me reconoció; y Luke se había hecho amigo mío... pero después trató de matarme.
Luke sintió algunas miradas hostiles hacia su persona así que trató de no hacerse notar demasiado, excepto por una mirada de otro rubio con mirada desquiciada que se decía a sí mismo que debía hablar con él en el almuerzo aunque tenga que ser a escondidas.
Ahora, los líderes de la cabaña de Hermes eran Travis y Connor Stoll. No eran gemelos, pero se parecían como si lo fueran.
- Exacto - los nombrados alzaron una mano.
Nunca recordaba cuál era el mayor.
- Yo soy el mayor - dijo Travis sonriendo y haciendo que cierta hija de Demeter sonría, sabia bien que ese era su Travis, se sonrojó por esto.
Ambos eran altos y flacos, y ambos lucían una mata de pelo castaño que casi les cubría los ojos; la camiseta naranja del Campamento Mestizo la llevaban por fuera de un short muy holgado, y sus rasgos de elfo eran los típicos de todos los hijos de Hermes: cejas arqueadas, sonrisa sarcástica y un destello muy particular en los ojos, cuando te miraban, como si estuviesen a punto de deslizarte un petardo por la camisa.
- Petardos en la camiseta - murmuraron con una sonrisa traviesa los Stoll y Leo.
- Ni lo piensen - dijeron al unísono Miranda, Katie y Piper, ellos las vieron e hicieron un puchero - Por más que hagan esa cara no lo harán- regañaron y luego rieron por la sincronía, los tres asintieron y comenzaron a resongar por lo bajo para diversión de los demás.
Siempre me había parecido divertido que el dios de los ladrones hubiera tenido hijos con el apellido Stoll (se pronuncia igual que stole, pretérito del verbo steal, «robar»), pero la única vez que se me ocurrió decírselo a Travis y Connor me miraron de un modo inexpresivo, sin captar el chiste.
- Es un buen chiste - reía entre dientes Hermes.
- Lo sabemos pero ya nos lo habían dicho bastante - y miraron de soslayo a cierto hermano que había sido el primero en decírselos cuando llegaron al campamento y luego apretaron los puños desviando la mirada, Luke se movió incómodo recordaba bien eso, fue la noche que los dos habían sido reconocidos como sus hermanos ahí aún no era el líder de cabaña y la verdad estaba feliz de que esos dos hayan resultado ser sus hermanos pero ahora lo veían con molestia, si tal vez eso de destruir el olimpo lo llevó por muy mal camino.
Cuando hubo desfilado todo el mundo, entré con Tyson en el pabellón y lo guié entre las mesas. Las conversaciones se apagaron al instante y todas las cabezas se volvían a nuestro paso.
Los griegos agacharon la cabeza sabían que ahora venía su mal comportamiento a la llegada de Tyson y se alegraban de que él o este ahí.
-¿Quién ha invitado a... eso? -murmuró alguien en la mesa de Apolo.Lancé una mirada fulminante en aquella dirección, pero no pude adivinar quién había sido.
- Fui yo - murmuró Austin mirando el suelo igual que los demás, ahora sabían que sus aptitudes hacia el cíclope estuvieron erróneas.
Desde la mesa principal una voz familiar dijo arrastrando las palabras:-Vaya, vaya, pero si es Peter Johnson... lo único que me quedaba por ver en este milenio.
Las miradas fueron hacia Dioniso después de todo el es quien lo había llamado así en el libro anterior.
- No cambies el nombre de los semidioses Dioniso - regaño Hestia como si lo hubiera hecho en ese instante y este ante las malas miradas de parte de algunos dioses incluyendo a su esposa asintió.
- Seguiremos hablando de esto hasta que te entre en la cabeza querido - susurro a su oído Ariadna y el suspiro asintiendo, iba a tener otra charla de no debes tratar mal a los semidioses porque fuiste uno, ni a los mortales porque tu esposa fue uno y no no eran charlas cortas y agradables.
Apreté los dientes.-Mi nombre es Percy Jackson... señor.
Poseidón no dijo ni hizo nada contra el Dios, ni siquiera le dio una mirada pero estaba molesto porque el molestara a su hijo eso lo sabía perfectamente Anfitrite quien presionaba la mano del Dios y sabia que estaba tenso, los hijos de él al menos los héroes antiguos estaban igual a Tritón por otro lado le daba igual.
El señor D bebió un sorbo de su Coca-Cola Diet.-Sí, bueno... Lo que sea, como decís ahora los jóvenes.
Los semidioses solo rodaron los ojos el siempre era igual hasta su hijo Polux lo hizo, el Dios por otro lado se sentía su divina persona amenazada pues muchas malas miradas estaban sobre él.
Llevaba la camisa hawaiana atigrada de siempre, un short de paseo y unas zapatillas de tenis con calcetines negros.
Afrodita suspiró era definitivo debía darles clases de como vestir a Dioniso y a Poseidón, paso vista por la sala y tal vez a algunos más, se detuvo a mirar a Piper que veía de soslayo a su novio por alguna razón sentía que ella estaba incómoda con la cercanía de este y la romana, se preguntaba porque.
Con su panza rechoncha y su cara enrojecida, parecía el típico turista de Las Vegas que ha ido de casino en casino hasta altas horas de la noche.
El Dios del vino que se había escondido detrás de una revista de viñedos sonreía socarronamente le encantaba vestir así porque pasaba mayormente en esa ciudad además que ahí las fiestas eran increíbles, lo único malo es que no podía ir a ahí con su esposa, a ella no le gustaba demasiado el mundo mortal después de lo que sufrió ahí.
Detrás de él, un sátiro de mirada nerviosa se afanaba en pelar unas uvas y se las ofrecía de una en una.
Ariadna le dio un golpe en el hombro a su marido era definitivo él tenia que aprender a comportarse, sacudió la cabeza tal vez era momento de que ella deje su miedo del mundo mortal y baje para asegurarse que su señor esposo no haga estas cosas pero antes que eso debía aclarar un asunto con cierto héroe que seguía sin mirarla.
El verdadero nombre del señor D es Dioniso. El dios del vino. Zeus lo había nombrado director del Campamento Mestizo para que dejase el alcohol y se desintoxicase durante cien años: un castigo por perseguir a cierta ninfa prohibida del bosque.
- Castigo bien merecido - mascullo Zeus viendo a su hijo, mientras Hera lo veía a él, claro que el lo veía bien merecido pues esa ninfa era de su preferencia y no le había agradado que él la ande cortejando, apretó los dientes, ya vería como lidiar con sus infidelidades futuras también.
Junto a él, en el sitio donde Quirón solía sentarse (o permanecer de pie, cuando adoptaba su forma de centauro), había alguien que no había visto antes: un hombre pálido y espantosamente delgado con un raído mono naranja de presidiario.
La mirada de los dioses y los campistas griegos se ensombreció ante esa descripción sabían a quién estaba viendo en ese momento el muchacho y no les agradaba para nada que ese este ahí.
El número que figuraba sobre su bolsillo era 0001. Bajo los ojos tenía sombras azuladas, las uñas muy sucias y el pelo gris cortado de cualquier manera, como si se lo hubieran arreglado con una máquina de podar.
- Máquina de podar - una sonrisa siniestra creció en los labios del Dios del inframundo igual en la de sus hijos, la que más sorprendió por aquello fue la de Hazel pues ella era dulce y tierna, esa expresión no iba con ella.
- Ese hombre es desagradable se merece una tortura - murmuro ella sin perder esa sonrisa, de todas las historias que le había contado Nico y que recordaba vagamente de los campos asfodelos esa había sido por mucho la que más odio le causaba, sabia lo que había hecho el y el castigo que tenía, Frank solo la veía con una sonrisa después de todo el amaba cada parte de ella.
Me miró fijamente; sus ojos me ponían nervioso. Parecía hecho polvo; enfadado, frustrado, hambriento: todo al mismo tiempo.
Ha pasado una eternidad sin comer no es para menos pensaba Poseidón pero aún así no le agradaba que ese este cerca de sus hijos y más le valía que no les hiciera nada o vería como decirle a Hades que le ponga más castigos.
-A este chaval -le dijo Dioniso- has de vigilarlo. Es el hijo de Poseidón, ya sabes.-¡Ah! -dijo el presidiario-. Ése.Era obvio por su tono que ya habían hablado de mí largo y tendido.
Largo y tendido desearía hablar yo con mi amado sobrino pensaba con enojo y sarcasmo Poseidón sin mostrar expresión en el rostro pero el Dios del vino igual se escondía tras su revista por si acaso.
-Yo soy Tántalo -dijo el presidiario con una fría sonrisa-. En misión especial hasta... bueno, hasta que el señor Dioniso decida otra cosa.
Los dioses miraron con los ojos entrecerrados al Dios más le valía en el futuro no contratar a ese.
En cuanto a ti, Perseus Jackson, espero que te abstengas de provocar más problemas.-¿Problemas? -pregunté.
Problemas pensaba el Dios como si su hijo hubiera elegido esa vida, él no causaba los problemas solo lo perseguían al parecer.
- El no provoco los problemas más bien fue otro - susurro con enojo Thalia evitando mirar a Luke quien solo veía el suelo temiendose que él era el causante de todos los problemas y no el chico de la lectura.
Dioniso chasqueó los dedos y apareció sobre la mesa un periódico, el New York Post de aquel día. En la portada salía una foto mía, tomada del anuario de la Escuela Meriwether. Me costaba descifrar el titular, pero adiviné bastante bien lo que decía. Algo así como: «Un maníaco de trece años incendia un gimnasio.»
Zeus si creía que el chico era el problemas de todo igual que Atenea pero ellos ya estaban arreglando eso en el futuro no sería problema para ninguno más que para su padre a quien más le valía seguir de acuerdo al trato, Anfitrite estaba más bien preocupada por ese mismo trato que le parecía verdaderamente injusto pero si su señor lo había aceptado era por algo, miró a los de la sala seguro valía la pena.
-Sí, problemas -dijo Tántalo con aire satisfecho-. Causaste un montón el verano pasado, según tengo entendido.
Me sentí demasiado furioso para responder. ¿Era culpa mía que los dioses hubieran estado a punto de enzarzarse en una guerra civil?
- Si - dijo Zeus tranquilamente mientras los demás dioses le veían con enojo, Poseidón tomó una Honda respiración mientras jugaba con la mano de su consorte evitando mirar a su pequeño hermano.
- El niño no tenia la culpa de nada - espetó Demeter viendo a su hermano al ver que Poseidón no parecía dispuesto a hablar, se preguntaba porque ni los hermanos del muchacho se inmutaron ante esto.
- Si él no existiera la profecía no habría comenzado a dar marcha y ese de ahí no habría robado mi Rayo- señaló Zeus de lo más tranquilo aunque la mirada que le dedicaba a Luke no era para nada la de alguien en calma.
- La profecía se iba a cumplir igual, existiera el muchacho o no - replicó Apolo cansado de que él no quiera reconocer sus errores.
- Él y ese de ahí son los culpables de que esa profecía se cumpla - bramo el rey de los cielos haciendo estremecer a algunos semidioses pues golpeó el perno maestro contra la manga del trono y saltaron algunos rayos en el techo de la sala.
Apolo estaba indignado, como se atrevía él a acusar a su pequeño ex paciente de haber hecho algo cuando el solo intentaba proteger a los demás semidioses y mortales de la brutalidad del supuesto gran rey, comenzó a brillar y apunto estaba de lanzarle un Halo de luz a su padre pero la mano de Hermes lo detuvo.
- No vale la pena pelear con él hermano - dijo tranquilamente pues siempre que Apolo hacía algo desaparecía Zeus lo enviaba a algún lugar no sabia donde pero si sabia que era muy peligroso el Dios regresaba herido y no hablaba por días, así que quería evitar eso pues Zeus se veía dispuesto a desaparecerlo de nuevo.
- Hazle caso a Hermes total yo tengo la razón- sonrío fríamente el rey mientras Hestia negaba con la cabeza su hermano estaba cada vez peor.
Luke apretó los puños el rey de los dioses se estaba ganado todo su odio en especial porque comenzó a creer lo que había dicho Apolo en el sueño, si de verdad el había sido quien le impuso ese castigo Hal el verdaderamente era cruel, no merecía gobernar y menos como estaba actuando aquí.
Un sátiro se aproximó nervioso a Tántalo y le puso delante un plato de asado. El nuevo director de actividades se relamió los labios, miró su copa vacía y dijo:-Gaseosa. Una Barq's especial del sesenta y siete.
- Se va a llevar un chasco - murmuro entre divertida y preocupada Persefone pues aún se sentía la tensión de la pelea verbal de hace un rato en el aire además que su esposo variaba su vista entre sus dos hermanos y una de sus sobrinas, algo pasaba eso era seguro y lo tenia preocupado.
La copa se llenó sola de una gaseosa espumeante. Tántalo alargó vacilante la mano, como si temiera que la copa pudiese quemarlo.
- Quemarlo no pero huir si - murmuraron con gracia los semidioses griegos eso era lo único divertido que podían encontrarle a la estadía de ese presidiario ahí, ver como la comida prefería "morir" antes que el la coma.
-Vamos, adelante, viejo amigo -le dijo Dioniso con un extraño brillo en los ojos-. Tal vez ahora funcione.
Los dioses rieron entre dientes tratando de olvidar lo anterior, era seguro que ese aún estaba pagando su castigo.
Tántalo fue a agarrar la copa, pero ésta se movió de sitio antes de que la tocara.
Los romanos que no conocían mucho acerca de ese tipo y su castigo levantaron una ceja interrogante, Reyna miró con curiosidad a Nico que reía bajo igual que los demás campistas griegos.
Se derramaron unas cuantas gotas y Tántalo intentó recogerlas con los dedos, pero las gotas echaron a rodar como si fueran de mercurio.
- Su castigo es no poder comer ni beber absolutamente nada - explicó Jason a los romanos sonriendo pues él había escuchado eso en las historias de fogata que claro ellos lo contaban de forma divertida, los romanos lo vieron y luego a los griegos que rieron más fuerte, ese castigo les parecía una tortura.
- Debió hacer algo grave para que le pongan ese castigo - murmuro Reyna frunciendo el ceño después de todo en la isla se contaban muchas historias tal vez contaron la de ese.
- El rey que a sus hijos cocinó y un castigo de los dioses recibió- canturreo Hylla y Reyna sonrió ahora sabia bien cual era la historia de ese tipo, los romanos solo se vieron entre sí y los griegos suspiraron habían oído de primera mano esa historia aunque no la canción, Hylla vio a su hermana de verdad que está parecía más tranquila pero aún podía ver en su mirada tristeza.
Con un gruñido se centró en el plato de asado. Tomó un tenedor y quiso pinchar un trozo de lomo, pero el plato se deslizó por la mesa y luego saltó directamente a las ascuas del brasero.
Todos soltaron una carcajada ante esto imaginando como el plato caía.
-¡Maldita sea! -refunfuñó.
-Vaya -dijo Dioniso con falsa compasión-. Quizá unos cuantos días más. Créeme, camarada, trabajar en este campamento ya es bastante tortura. Estoy seguro de que tu antigua maldición acabará desvaneciéndose tarde o temprano.
- Trabajar en el campamento no es una tortura - fruncio el ceño Hestia ella visitaba los campamentos y la mayoría de chicos solo eran incomprendidos no malos como para que diga que eran una tortura, Dioniso murmuró una disculpa pues poner así a su tía no le sentaba bien.
-Tarde o temprano... -repitió Tántalo entre dientes, mirando la Coca-Cola Light de Dioniso-. ¿Te haces una idea de lo seca que se te queda la garganta después de tres mil años?
- Tres mil años - repitieron los romanos y tragaron saliva, excepto los que ya habían reconocido la historia de ese tipo con lo que cantó la líder de las Amazonas, el castigo se lo tenia merecido.
-Usted es ese espíritu de los Campos de Castigo -tercié-. El que está en el lago con un árbol frutal al alcance de la mano, pero sin poder comer ni beber.
Hades asintió aunque no era bueno que el muchacho sepa eso porque estaba seguro que no lo aprendió en ninguna clase más bien lo recordaba de la visita al inframundo que le hizo el verano anterior.
Tántalo esbozó una sonrisa sarcástica.-Eres un alumno muy aplicado, ¿eh, chaval?
- No - murmuró Annabeth sonriendo su novio no solía aprender las cosas porque las lea el las sabia más por acciones y estaba segura que le había visto en el inframundo.
-En vida debió de hacer algo terrible -dije, impresionado-. ¿Qué, exactamente?
- Mala pregunta- apostillaron los semidioses y algunos dioses conociendo a ese tipo.
Él entornó los ojos. A sus espaldas, los sátiros sacudían la cabeza intentando prevenirme.
Hasta los sátiros son más listos que él rodo los ojos Atenea.
Los sátiros son más prudentes que mi hijo pensaba con tristeza Poseidón su hijo le iba a sacar canas de todos los colores a este paso.
Apolo aún trataba de calmarse por lo dicho de su padre, el muchacho era especial y él lo iba a defender si su tío no lo hacía no le importaba lo que le fuera a suceder por esto.
Artemisa veía con preocupación a su mellizo estaba bien que se preocupara por el chico después de todo a ella ya le agradaba pero si él se llegaba a poner en riesgo por él, ella tendría que intervenir porque no iba a dejar que él reciba otro castigo de parte de su padre.
-Voy a estar vigilándote, Percy Jackson -dijo Tántalo-. No quiero problemas en mi campamento.
- No es su campamento- gritaron todos los mestizos presentes más Perseo y Aquiles, haciendo que Hermes los vea ceñudo.
- No me griten - susurro viéndolos mal mientras sonreían culpables pero algo divertidos pero al menos con eso el Dios estaba bastante distraído de todos sus problemas.
-Su campamento ya tiene problemas... señor.
- Y demasiados - murmuraron Travis y Connor recordando esos días y planeando como ver a sus lindas hijas de Demeter aunque les tocara chantajear a medio mundo y usar todo su Arsenal, ellas lo valían.
-Venga, ve a sentarte ya, Johnson -suspiró Dioniso-. Creo que esa mesa de allí es la tuya: ésa a la que nadie quiere sentarse.
Poseidón no dijo nada pero apretó la mano de Anfitrite y sus hijos hicieron puños.
Como si en la mesa de él todos estuvieran a gusto con su presencia susurró una vocecita en el oído de Teseo y este hizo lo posible por no reír por el tonito que usó al decir eso.
La cara me ardía, pero no me convenía replicar. Dioniso siempre había sido un niño malcriado, pero era un niño malcriado inmortal y muy poderoso.
Los dioses comenzaron a asentir para indignación del Dios del vino y lo peor es que hasta su esposa le daba la razón a este pensamiento y vio a su hijo y también hacia eso, se cruzó de brazos y comenzó a murmurar cosas de medios hermanos que solo le veían lo malo que el no era un crío, ya vería ese semidios de verdad lo iba a convertir en delfín.
-Vamos, Tyson -le dije.-No, no -intervino Tántalo-. El monstruo se queda aquí. Tenemos que decidir qué hacemos con esto.
Anfitrite trataba de calmar a su señor esposo pues presionaba duro su mano por lo dicho en el libro a él no le agradaba que ofendan a sus hijos en especial si el cíclope era tan pequeño como aquel.
-Con él -repliqué-. Se llama Tyson.
Los hermanos del chico asintieron imperceptiblemente ante lo dicho.
El nuevo director de actividades alzó una ceja.-Tyson ha salvado el campamento -insistí-. Machacó a esos toros de bronce. Si no, habrían quemado este lugar entero.
Todos asintieron a las palabras del libro hasta las cazadoras de Artemisa.
-Sí -suspiró Tántalo-, habría sido una verdadera lástima...
- Verdadera lástima va a hacer cuando te imponga un nuevo castigo - sonrío Hades murmurando entre dientes, esta bien que el no tenga ningún hijo aún ahí pero igual ese tipo no era de su agrado.
Dioniso reprimió una risita.-Déjanos solos -ordenó Tántalo- para que podamos decidir el destino de esta criatura.
- No es una criatura- mascullaron algunos campistas aunque ellos si pensaron eso de Tyson cuando lo vieron por primera vez ahora no pensaban igual.
Tyson me miró con una expresión asustada en su ojo enorme, pero yo sabía que no podía desobedecer una orden directa de los directores del campamento. Al menos, abiertamente.
- Si porque eso de desobedecerlas lo hace seguido - murmuro Will sonriendo y aún vigilando al hijo de Hades que evitaba su mirada, se preguntaba por qué.
-Volveré luego, grandullón -le prometí-. No te preocupes. Te encontraremos un buen lugar para dormir esta noche.
Tyson asintió.-Te creo. Eres mi amigo.
Las chicas y algunas diosas arrullaron y Zeus rodo los ojos, con eso también terminaría, se aseguraría que las diosas se comporten como lo que eran diosas.
Lo cual me hizo sentir mucho más culpable.
Los siete más Nico y Thalia respiraron hondo el siempre se sentía así por cualquier cosa, debían hablar con él cuando llegara aunque no quisiera.
Caminé penosamente hasta la mesa de Poseidón y me desplomé en el banco. Una ninfa del bosque me trajo un plato de pizza olímpica de olivas y pepperoni, pero yo no tenía hambre.
Algunos alzaron una ceja el siempre tenia hambre aunque entendían bien su descontento después de todo ver tu hogar destruido no te daba ánimos como para comer.
Habían estado a punto de matarme dos veces aquel día y me las había arreglado para terminar el curso desastrosamente. El Campamento Mestizo estaba metido en un grave aprieto y, pese a ello, Quirón me aconsejaba que no hiciese nada.
- Era por su seguridad - murmuró el centauro él lo único que quería en esa ocasión es que el chico siga con vida y no se metiera en más problemas pero estaba visto que eso era imposible mientras que la gente que él quisiera tuviera dificultades.
No me sentía muy agradecido, pero llevé mi plato, según era costumbre, al brasero de bronce y arrojé una parte a las llamas.
-Poseidón -dije-, acepta mi ofrenda. -«Y de paso mándame ayuda, por favor», recé en silencio.
Creo que ya lo estoy haciendo pensaba Poseidón comenzaba a entender que los dos se necesitaban tanto el cíclope como Percy y por eso los había juntado.
El humo de la pizza ardiendo adquirió una fragancia muy especial -como el de una brisa marina mezclada con flores silvestres-, pero tampoco sabía si eso significaba que mi padre me estaba escuchando.
- Eso significa que si lo estás oyendo - dijo Hera con una sonrisa viendo a su hermano- Te comió la lengua el gato hermanito - comenzó a molestarlo pero el no se inmutó.
- Y si lo está haciendo no es tu problema - dijo Perséfone viendo a la diosa del matrimonio, esta volteó a verla.
- Anda a meterte en los quintos infiernos... ah espera ya estas ahí- río como si hubiera contado un buen chiste.
- Por lo menos ahí mi marido me es más que él de otras - apostillo la diosa de la primavera sonriendo y Hera rechino los dientes.
- La diosa del matrimonio con más cuernos que un venado - susurro Annabeth haciendo reír a sus hermanos que pasaron la voz y pronto todos estuvieron riendo, los dioses solo se les quedaron viendo interrogantes, Hermes al ver que no iban a contar el chiste decidió seguir con la lectura.
Volví a mi sitio. No creía que las cosas pudiesen empeorar más, pero entonces Tántalo ordenó a un sátiro que hiciera sonar la caracola para llamar la atención y anunciarnos algo.
- Vaya que empeoraron más- se estremeció Malcom la carrera que se llevó acabo gracias a ese tipo no fue para nada agradable, obtuvo dos miradas comprensivas una de Kayla y otra de Lou Ellen el se las devolvió y luego volvió su vista a Annabeth que se lo quedó mirando, luego miró a las chicas.
- Y después dicen que mi novio es el ciego - suspiró dejando desconcertado a su hermano que no entendía de qué hablaba lo cual no era agradable siendo hijo de Atenea.
- ¿De qué hablas? - le susurró al oído viéndola ella solo negó con la cabeza, su hermano necesitaba dejar de leer un poco y ver más a las personas, Malcom solo parpadeó seguía sin entender tal vez después conversaria bien con ella.
-Sí, bueno -dijo cuando se apagaron las conversaciones-. ¡Otra comida estupenda! O eso me dicen.
- Claro que le dicen porque el no puede comer - susurro Chris hijo de Marte que ese castigo le parecía justo para el pecado que cometió.
- Si llegas a hacer algo como lo que hizo él, ese es el mejor castigo que puedes tener - respondió Ana hija de Venus sentada a su lado y el asintió mansamente, no estaba tan belicoso como antes ella lo veía bastante tranquilo desde hace un rato y le preocupaba, paso la vista hacia el probatio esperaba que no se haya juntado de nuevo con él.
Mientras hablaba, aproximó lentamente la mano a su plato, que habían vuelto a llenarle, como si la comida no fuera a darse cuenta.
Pero sí: en cuanto estuvo a diez centímetros, salió otra vez disparada por la mesa.
- ¡Bien! - celebraban los que conocían el porqué de su castigo mientras reían por sus intentos de comer y beber algo los que no solo les veían interrogantes y se preguntaban que tan de malo hizo para merecer algo así.
-En mi primer día de mando -prosiguió-, quiero decir que estar aquí resulta un castigo muy agradable. A lo largo del verano espero torturar, quiero decir, interaccionar con cada uno de vosotros; todos tenéis pinta de ser nutri... eh, buenos chicos.
- Como por culpa de ese haya salido lastimado alguno de mis hijos me vas a escuchar Dioniso - advirtió Demeter viendo a su sobrino que se encogió en su asiento.
- Tranquila hermana que yo me encargaré de que ese nunca salga de ahí y peor para trabajar en el campamento- la tranquilizo Hades con una sonrisa cruel en el rostro haciendo estremecer a semidioses y algunos dioses se veía que ya le tenia planeado más castigos para ese, Nico veía a su padre y también sonrió ese se merecía todo lo que le fueran a hacer, Hazel los vio a ambos y solo sonrió estaba de acuerdo con ellos.
Perséfone los veía a los tres entre divertida y preocupada, el chico de verdad que se parecía a su esposo y no le extrañaba su comportamiento pero se veía que pasaba mucho tiempo en el inframundo lo cual no estaba bien para alguien de su edad y la chica no debía pensar así, definitivo aunque al rey no le guste ella iba a intervenir no sabia porque pero ya les estaba tomando algo de cariño a esos niños.
Dioniso aplaudió educadamente y los sátiros lo imitaron sin entusiasmo. Tyson seguía de pie ante la mesa principal con aire incómodo, pero cada vez que trataba de escabullirse, Tántalo lo obligaba a permanecer allí, a la vista de todos.
- Idiota - murmuraron los hijos del Dios de los mares, ese tipo estaba haciendo sufrir a su pequeño hermano cíclope y el Dios de los mares no podía estar más de acuerdo con sus hijos pero aún así los vio un instante y ellos solo callaron.
-¡Y ahora, algunos cambios! -Tántalo dirigió una sonrisa torcida a los campistas-. ¡Vamos a instaurar otra vez las carreras de carros!
- No - dijeron algunos de los dioses con hijos ellos conocían bien esas carreras y su mortalidad, los romanos solo se los quedaron viendo igual que a los griegos pues ellos negaban con la cabeza, las carreras para ellos no sonaban tan mal.
Un murmullo de excitación, de miedo e incredulidad, recorrió las mesas.
-Ya sé -prosiguió, alzando la voz- que estas carreras fueron suspendidas hace unos años a causa, eh, de problemas técnicos.-¡Tres muertes y veintiséis mutilaciones! -gritó alguien desde la mesa de Apolo.
- Exacto, no pueden volver a instaurarlas - frunció el entrecejo Apolo viendo al libro y saliendo de sus pensamientos negativos hacia su padre y lo que sea que quiere conseguir haciendo que su tío no proteste ni se preocupe por lo dicho en el libro.
- Pues lo hicieron - susurraron sus hijos y eso solo indignó más al Dios quien vio a su padre era su culpa que ese este ahí, su culpa que Quirón no esté en el campamento y solo porque se le pegaba la gana de siempre hayar un culpable que no fuera el mismo y su sordera porque el muchacho le había advertido de Cronos y el sabia que atacaría o si de eso estaba seguro Apolo el sabia que iría contra el campamento pero aún así prefirió pensar cualquier cosa, el Dios del sol hervía en ira, Hermes continuó no deseaba que le pase algo a Apolo.
-¡Sí, sí! -dijo Tántalo-. Pero estoy seguro de que todos coincidiréis conmigo en celebrar la vuelta de esta tradición del campamento.
- No - volvieron a hablar los dioses y los semidioses hicieron lo mismo, ellos no podían celebrar eso y menos cuando estaban en peligro con los monstruos atacando en cualquier momento.
Los conductores victoriosos obtendrán laureles dorados cada mes. ¡Mañana por la mañana pueden empezar a inscribirse los equipos! La primera carrera se celebrará dentro de tres días; os liberaremos de vuestras actividades secundarias para que podáis preparar los carros y elegir los caballos. Ah, no sé si he mencionado que la cabaña del equipo ganador se librará de las tareas domésticas durante todo el mes.
- Y con eso se ganó algunos adeptos seguro - susurró Julie hija de Mercurio viendo a sus hermanos griegos estos asintieron, bueno es que a cualquiera atraería la idea de no hacer el trabajo de un mes.
Hubo un estallido de conversaciones excitadas. ¿Nada de cocinas durante un mes? ¿Ni limpieza de establos? ¿Hablaba en serio?
- Solo lo hacia para que participaran en la carnicería - comento Hermes interrumpiendose y los campistas se movieron incómodos pues si que los había convencido con eso en especial a sus hijos.
Hubo una objeción. Y la presentó la última persona que me hubiese imaginado.
Clarisse fruncio el ceño ¿cómo que la última persona que hubiese imaginado? ya iba a ver ese Prissy cuando lo tuvieran en frente, le iba a dar una buena paliza por andar pensando en eso.
-¡Pero señor! -dijo Clarisse. Parecía nerviosa, pero aun así se puso de pie para hablar desde la mesa de Ares.
Ares salió de lo que estaba pensando sobre Atenea y vio a su hija y luego al libro, bueno en el libro era más joven y ese tipo tampoco era de su agrado así que trató de entender el nerviosismo presentaba.
Algunos campistas sofocaron la risa cuando vieron en su espalda el letrero de «¡Muuuu!»-.
Ella vio con los ojos entrecerrados a todos los campistas ahí presentes que también sofocaron risitas imaginando la escena, ya se la pagarían ellos también en especial ciertos hermanos de su novio que fueron los de la bromita estaba segura.
¿Qué pasará con los turnos de la patrulla? Quiero decir, si lo dejamos todo para preparar los carros...
- Eso mismo - dijeron algunos romanos y el probatio gruñó de nuevo se metían demasiado en la historia y se interesaban demasiado en lo que le pudiera suceder a los griegos, él iba a ver la forma de hablar con el hijo de Hermes y solucionar todo esto.
-Ah, la heroína del día -exclamó Tántalo-. ¡La valerosa Clarisse, que ha vencido a los toros de bronce sin ayuda de nadie!
Los semidioses romanos parpadearon ellos habían estado oyendo la historia y en verdad no lo hizo sola.
- Solo intenta adularla para que deje de protestar - explicó Reyna que conocía bien esa táctica después de todo era la pretora y sabia de gente que intentaba manipular a otros con palabras como cierto probatio que no parecía haber aprendido su lección, los griegos asintieron pues eso es lo que pretendía aquel tipo.
Clarisse parpadeó y luego se ruborizó.-Bueno, yo no...
Chris suspiró ah como amaba a su novia en especial sonrojada aunque muy pocas veces la veía así.
-Y modesta, además. -Tántalo sonrió de oreja a oreja-. ¡No hay de qué preocuparse, querida! Esto es un campamento de verano. Estamos aquí para divertirnos, ¿verdad?-Pero el árbol...
- A él no le interesa el árbol- dijo Afrodita pero su mirada estaba en las partes de sus parejitas le preocupaban muchas de ellas pues ahora estaban lejos y algunos no parecían cómodos con eso como Piper que parecía insegura de que su novio esté de vuelta con los suyos, si ella debía hablar con su Piper y con Drew.
-Y ahora -dijo Tántalo, mientras varios compañeros de Clarisse tiraban de ella para que volviera a sentarse-, antes de continuar con la fogata y los cantos a coro, un pequeño asunto doméstico. Percy Jackson y Annabeth Chase han creído conveniente por algún motivo traer esto al campamento -dijo señalando con una mano a Tyson.
El Dios de los mares no sabía si iba a resistir mucho más que aquel se siga enfrascando en fastidiar a su hijos, como siguiera así le iba a valer todo, Anfitrite trataba de calmarlo.
- Es por el bien de todos amor - susurro a su oído y Poseidón solo se la quedó mirando un instante y asintió viendo al frente sin mostrar expresión alguna como el signo Dios que según debía ser, ella hizo lo mismo.
Un murmullo de inquietud se difundió entre los campistas y muchos me miraron de reojo. Tuve ganas de matar a Tántalo.
- No es el único- susurro Orión apretando los puños y tratando de calmarse recordando lo dicho por su padre ellos debían permanecer en paz no importa lo que diga el libro y él no debía ver a cierta diosa aunque fuera lo que más deseaba.
-Ahora bien -dijo-, los cíclopes tienen fama de ser monstruos sedientos de sangre con una capacidad cerebral muy reducida.
- Esa es la verdad - murmuraron el probatio y Luke apretando los puños, el uno porque Tyson lo había hecho quedar como idiota cuando lo conoció y el otro recordando la pelea que tuvieron contra uno de esa especie la cual sus tres amigos parecían haber olvidado por completo pues había visto a Grover también sonreír a la mención del cíclope.
En circunstancias normales, soltaría a esta bestia en los bosques para que la cazarais con antorchas y estacas afiladas, pero... ¿quién sabe?
A quien deberían soltar y cazar es a él con arcos flechas y muchas armas de todos los calibres pensaban con odio pero tratando de calmarse toda la familia Marina y cierta diosa de la caza pues el cíclope era solo un niño y como dijo su teniente todo dependía de como le educaron y por lo visto este no era malo.
Quizá este cíclope no sea tan horrible como la mayoría de sus congéneres; mientras no demuestre que merece ser aniquilado, necesitamos un lugar donde meterlo. He pensado en los establos, pero los caballos sepondrían nerviosos. ¿Tal vez la cabaña de Hermes?
- No - mascullo Luke después de todo ya eran muchos como para meter a esa cosa ahí, sus hermanos lo oyeron pero hicieron como que no fue así.
Se hizo un silencio en la mesa de Hermes. Travis y Connor Stoll experimentaron un repentino interés en los dibujos del mantel. No podía culparlos. La cabaña de Hermes siempre estaba llena hasta los topes. No había modo de que encajase allí dentro un cíclope de casi dos metros.
Muchos tuvieron que asentir antes esto al menos en esa época de verdad que eran muchos, apenas y había espacio en el suelo para las bolsas de dormir.
-Vamos -dijo Tántalo en tono de reproche-. El monstruo quizá pueda hacer tareas menores. ¿Alguna sugerencia sobre dónde podríamos meter una bestia semejante?
- La bestia es él y no veo que lo estén metiendo en ningún lado- murmuro Frank muy molesto por la actitud del tipo hacia Tyson que hasta donde él lo conoció era muy agradable, Hazel apretó su mano.
- Tranquilo sabes que Tyson está perfecto por eso lo conocimos- susurró a su oído haciéndole cosquillas y que sonría.
De repente, todo el mundo ahogó un grito.
La mayoría vio expectante el libro pensando que algo pudo haber atacado, los griegos de esa época ya se imaginaban lo que sería y solo agacharon la cabeza aunque de verdad les había sorprendido que el Dios hiciera eso en ese momento.
Tántalo se apartó de Tyson sobresaltado. Lo único que pude hacer fue mirar con incredulidad la brillante luz verde que estaba a punto de cambiar mi vida: una deslumbrante imagen holográfica había aparecido sobre la cabeza de Tyson.
- Lo reconocieron - murmuró Zeus comprendiendo que era esa luz y mandándole una mirada a su hermano, la verdad no creyó que lo fuera hacer pero estaba visto que lo hizo.
Con un retortijón en el estómago, recordé lo que había dicho Annabeth de los cíclopes: «Son hijos de los espíritus de la naturaleza y de los dioses... Bueno, de un dios en particular, casi siempre...»
- Claro en otras ocasiones pueden ser de... - murmuro Thalia recordando quién también tenia hijos cíclopes y viéndolo de reojo que solo estaba ahí con el ceño fruncido viendo al padre de su primo.
Girando sobre la cabeza de Tyson había un tridente verde incandescente: el mismo símbolo que había aparecido sobre la mía el día que Poseidón me reconoció como hijo suyo.Hubo un momento de maravillado silencio.
Como en la sala, los romanos no se terminaban de creer que el Dios de los mares había reconocido a un cíclope como suyo.
Ser reconocido era un acontecimiento poco frecuente y algunos campistas lo aguardaban en vano toda su vida.
- Ahora no es así, nos reconocen apenas llegamos al campamento- dijo Piper viendo a su madre y luego hizo una mueca recordando su reconocimiento esperaba que eso no aparezca en los libros, de hecho esperaba que no aparezcan ninguno de sus pensamientos, Afrodita la vio preocupada ella no parecía feliz de ese reconocimiento ¿acaso hizo algo malo en él? pero si sus reconocimientos eran de lo más geniales.
Cuando Poseidón me reconoció el verano anterior, todo el mundo se arrodilló con reverencia, pero esta vez siguieron el ejemplo de Tántalo, que estalló en una gran carcajada.
Los griegos de esa época tuvieron la decencia de no levantar la cabeza y ver fijamente el piso arrepentidos de ese comportamiento tan poco familiar que mostraron al pequeño cíclope, los hermanos de Tyson solo respiraron hondo como habían venido haciendo después de todo no era normal que su padre reconozca a un cíclope y no podían culpar a los jóvenes por ello.
-¡Bueno! Creo que ahora ya sabemos dónde meter a esta bestia. ¡Por los dioses, yo diría que incluso tiene un aire de familia!
El removedor de tierra simplemente suspiró ese tipo se estaba burlando de sus dos hijos enfrente de todo el mundo, Apolo se lo quedó mirando sea lo que sea que había su padre obligado prometer a su hijo debía ser muy muy valioso para que él lo siga cumpliendo y ahora quería saber que era.
Todo el mundo se reía, salvo Annabeth y unos pocos amigos.
Tyson no pareció darse cuenta, estaba demasiado perplejo tratando de aplastar el tridente que ya empezaba a desvanecerse sobre su cabeza. Era demasiado inocente para comprender cómo se reían de él y qué cruel puede llegar a ser la gente.
- Es solo un pequeño cíclope- murmuró Perseo aún viendo a Teseo la verdad no presto mucha atención al capítulo y Aquiles lo noto.
- Lo sabemos - golpeó su espalda e hizo que lo mirara - tal vez en el almuerzo se pueda hablar con ellos - el antiguo rey de Micenas asintió necesitaba saber que pasaba con él y toda su familia.
Yo sí lo capte.
Tenía un nuevo compañero de cabaña.Tenía a un monstruo por hermanastro.
- No es un monstruo- susurro Annabeth y su hermano asintió pero ellos se habían dado cuenta muy tarde de eso.
- Bien acabo el capítulo- dijo Hermes poniendo un marcador en la página- Creo que sería bueno comer algo - Hestia asintió ante esto.
Poseidón chasqueó los dedos y toda su familia desapareció dejando a todos algo confundidos al parecer ellos solo iban a estar para la lectura y nada más.
- Vamos - pidió Hestia y todos comenzaron a salir, ella veía con los ojos entrecerrados a su pequeño hermano, sabia que esto era obra suya.
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