Naruto no me pertenece si no a Masashi Kishimoto
Sayumi al llegar a la mansión Hyuga estaba por demás nervioso, no sabia que hacer cuando Hiashi le indico que se sentara lo hizo sin chistar, lo dejo unos momentos solo los cuales le parecieron eternos, no se movía y u mirada estaba fija al piso. Escuchaba los murmullos de la otra habitación que le alteraban, quería regresar o podría escapar pero de seguro uno de los anbu de Danzo le estaría esperando con kunai en mano.
-Disculpa la tardanza-el líder entro seguido de un ninja de la rama secundaria con un poco de te en una bandeja, el la miro de reojo, ocultaba el sello de restricción de su frente y nunca le miro, eso le hacia sentir incomodo.
-No tiene porque disculparse Hiashi-sama, yo soy un intruso en su familia por ello no debe tratarme de manera especial-bajo su cabeza en señal de respeto, Hiashi al verlo sonrio para sus adentros, al menos el mocoso sabia cual era su lugar. Se sentó frente a emblema del clan donde el ninja de la rama secundaria dejo las tazas de te para después poder retirarse, vio al chico que aun mantenía la cabeza en el piso, sus ojos mostraban preocupación, después negó y salió del lugar el no tenia que cuestionar las decisiones de su líder.
-Levanta la cabeza-le ordeno, Sayumi enseguida se sentó aun manteniendo la mirada en el piso-por lo que se cada uno de ustedes posee habilidades que solo pueden ser trasmitidas de generación en generación-
-Así es, pero desconozco la mía, posiblemente las demás estén igual, la única que podría saberlo es Akira que actualmente se encuentra en un estado de coma, perdone por no ser de ayuda-no alzo la mirada, sabia que le descubriría la mentira bueno no tan mentira, solo sabia que cuando el se enterara una de dos, lo asesinaba en el acto o lo mandaba con los Uchiha.
-Entiendo, eso no representa un problema, mañana antes del amanecer empezara tu entrenamiento con alguien de la rama secundaria-se levanto para abandonar el lugar, Sayumi solo escuchaba las pisadas que se alejaban rápidamente, cuando las dejo de escuchar se relajo acostándose
-Dios, el es de cuidado, no por nada es el líder de los Hyuga- vio el te que le correspondía, lo bebió, su garganta le agradeció por el liquido, miro por todos lados, deslizo la puerta corrediza viendo por todos lados, quería regresar las tazas, no podía simplemente dejarlas así, salió agarrando las tazas con sus manos, camino hacia la derecha sin encontrar la nadie, había visto varias veces la mansión en las imágenes pero nunca supo donde estaba la cocina-disculpen-grito esperando encontrarse con alguien pero no fue así, siguió caminando ya cansado de no encontrar a nadie regreso sobre sus pasos, o eso creía, todo era igual y diferente-me lleva, típico de mi, perderme a la primera-para pasar el tiempo se entretuvo mirando la luna sin percatarse que alguien le seguía, una pequeña sombra, siguió con lo suyo hasta que decidió sentarse, quería ver el estanque mas de cerca, ver el nadar de los peses Koi, era tranquilizador, pronto sintió como alguien se acercaba pero no le presto atención, no lo sentía amenazante y por ello le dejo que se sentara a su lado-es un poco tarde para que alguien este despierto-
-Puede que sea cierto, mi padre puede enojarse si me ve pero parece que estas perdido-era una pequeña niña de cabello azulado, a el por poco se le para el corazón al saber quien era, Hinata Hyuga estaba al lado de el, se sonrojo sin apartar la vista de los peces
-Si, estoy perdido, intento encontrar la cocina para dejar estas tazas-su vista se poso en la luna, era mas hermosa que la de su mundo, tan perfecta y distante igual a la niña que estaba a su lado.
-Si quieres te puedo llevar-ella se llevo las manos a su cara que estaba totalmente roja de la vergüenza que sentía en ese momento, no se había atrevido a hablar con alguien que no fuera del clan o con sus propios guardias, llegaba ese extraño chico y lo hacia, era algo nuevo para ella.
-Si me haces el honor-le sonrió tímidamente, por un momento miro sus ojos, enigmáticos e inocentes algo que nunca encontraría en donde se había criado, Hinata se levanto sonriente, empezó a caminar diciéndole a su huésped que camino tenia que tomar, no tardaron mucho para llegar a la inmensa cocina, la ninja que antes había llevado el te se sorprendió a ver a la sucesora con el huésped.
-Hinata-sama. ¿Se le ofrece algo?-con respeto, le hizo una reverencia pero no una forzada si no que tenia sentimiento
-Solo vine a traer a –se le quedo viendo, no sabia su nombre, un descuido que cualquiera puede tener pero no ella ya que tenia que seguir con las tradiciones de la familia.
-Soy Sayumi, es un placer conocerte-le sonrió, le tendió a la ninja las tazas que tenia en sus manos-perdona que me haya tardado en traerlas, no tenia idea de donde se encontraba la cocina-inclino la cabeza. La ninja se sorprendió y le sonrió, el chico al menos no era un engreído como lo pensaba.
-No te preocupes, gracias por traerlas-las agarro, se dio la vuelta para poder depositarlas en el fregadero-si no te importa me gustaría que me hicieras compañía, si Hinata-sama también puede quedarse-no se volteo, no quería que vieran su cara de felicidad, de vez en cuando seria bueno poder platicar con alguien sin que las reglas de la familia se interpusieran.
-Para mi será un gusto-Sayumi agarro una silla cercana para sentarse, Hinata por su parte observaba desde la distancia, negó con la cabeza si se quedaba sufría el riesgo de que su padre la encontrara y le regañara por juntarse con alguien de la rama secundaria, con una sonrisa tímida se despidió para salir del lugar.
-Pobre Hinata, a de estar aterrada por Hiashi-Sayumi saco la lengua al mencionar al padre de la niña , la mujer se sorprendió que le faltara al respeto a su lider, pero sonrió un chico maleducado no estaría mal del todo
-Para todo hay una razón-le respondió, secándose las manos mirándole directo a los ojos, el estaba sonriendo sin apartar la mirada, no entendía porque pero le inspiraba confianza, algo que no era habitual en ella.
En ese mismo momento las chicas caminaban a sus respectivos lugares ante la atenta mirada de una pelirroja, no era su amiga si no alguien mas, no sonría si no lloraba, lloraba por el destino que les esperaría, porque ella ya sabia como terminarían las cosas, atrás de ella apareció un enorme lobo negro que se confundía con la oscuridad de la noche
-Debemos irnos Ayano-sama-el enorme lobo bajo su cabeza al ver que su ama le acariciaba la cabeza, ella subió al lomo de su compañero el cual emprendió la caminata hacia Uzushiagakure-¿Estas preocupada por ellos?-ella seguía llorando sin apartar la vista de la ya lejana Konoha
-El odio los terminara consumiendo, por eso ella tomara esa decisión que afectara el curso de la guerra-
-Es la mejor opción que tendrá, no es tu culpa, ella ya debe saber que sucederá, los chicos que trajo consigo son inconscientes del equilibrio de este mundo-el lobo paso unos cuantos guardias, su pelaje era perfecto para que no le descubrieran o para ocultar una solitaria lagrima que amenazaba con salir
-Pero a pesar de ello, no será suficiente, la guerra será peor de lo que se esperaba-salieron de las tierras del fuego-y mas shinobis terminaran pereciendo por culpa del odio de los Uchiha-
-No podemos hacer nada, nosotros tenemos que cumplir con nuestra misión sin importar el costo-
-Lo se, Dark, pero me hubiera gustado evitar este destino-la acaricio atrás de la oreja, dentro de poco llegarían a su guarida en las tierras del remolino, el lobo sonrió sin apartar la mirada del camino, entendía el sentimiento desde que vio el surgimiento de las naciones ninja después de la guerra, al igual que el odio que albergaban.
