Nada que decir, nos vemos abajo!
Capítulo 9: Caras vemos…
Habla Kain:
Probablemente no hubiera despertado a no ser por el impacto que sentí al golpear el suelo. Los soldados que me habían traído me patearon antes de salir de la habitación burlándose de mí. Debo reconocer que me extrañó demasiado ver mi "celda". No había barrotes o ratas merodeando, al contrario; era una habitación limpia y con paredes blancas. No había nada más que un pequeño sofá junto a un escritorio y lo que parecía ser un frigo bar. Además de una pulcra cama con sabanas blancas. Todo era blanco. Absolutamente todo. No había ventanas, solamente esos muebles y la puerta por la que había entrado. Parecía una habitación de manicomio; ya que las paredes aparte de ser blancas estaban acolchonadas por todos lados.
— Humm… me pregunto si…
Me levanté con un poco de ardor en mi rostro, pero me di cuenta que todo mi cuerpo había recibido atención médica. Estaba como nuevo, me levanté y caminé hacia la pared que tenía enfrente y comencé a examinarla. Lancé una ráfaga de energía desde mi cuerno que comenzó a rebotar peligrosamente por todos lados; hasta que por fin perdió estabilidad y se desvaneció.
– Si… está reforzado por una capa repelente… — me dije para mis adentros — Bueno… ¿Dónde estará Rubik?... espero que esté bien… por Luna… ¿Qué hice?
Mientras acomodaba mis ideas me senté en el sillón. Me fijé en la mesita que tenía al lado y vi un sobre color blanco pero con las esquinas azules que tenía mi nombre, junto a este había un pequeño pastillero con tres píldoras de colores azul, amarillo y roja. Tomé el sobre y lo abrí con curiosidad. Dentro había dos cosas; una foto… de mi hermana junto a mi madre… pero yo… había sido cortado del retrato. Junto a la foto había una pequeña nota que comencé a leer al instante y decía así:
Kain:
Toma la pastilla amarilla junto a la pócima que está dentro del frigo bar con la etiqueta amarilla, toma la Azul antes de tu batalla. La Roja es para Rubik. Suerte.
Era todo, no tenía nombre ni firma. Sin embargo para mí fue fácil reconocer la caligrafía de Sky; me emocioné, eso quería decir que no nos había abandonado y que había logrado de alguna manera infiltrarse y dejarme las medicinas. Sin más tomé el pastillero con mi magia y abrí el pequeño refrigerador. Tal y como decía la nota, entre todas las bebidas había un pequeño frasco con una etiqueta amarilla con mi nombre. Lo tomé y abrí para introducir la píldora en mi boca y pasármela con la pócima
No fue precisamente delicioso, pero después del tragó amargo me sentí mucho mejor. Estaba demasiado cansado, había librado dos batallas ese día y había sufrido un desgaste mental con mi propia ilusión por lo que opté por descansar un poco. No podía quejarme, a pesar de estar cautivo la habitación parecía de hotel. Tomé un último aperitivo y me recosté en la cama en la cual me quedé profundamente dormido. Soñando, pensando; en Rubik, en Sky, en Applejack, en Fluttershy… en todas las guardianas.
Al día siguiente me levanté al oír un estruendo en la puerta seguido de una voz masculina.
— Levántate, tienes un compromiso hoy
Pesadamente desperté reconfortado. Miré a mí alrededor para confirmar que no había sido un sueño. Pronto entraría en combate con el General así que sin perder el tiempo desintegré la nota de Sky y guardé el pastillero en mi cabellera. Esperé unos minutos hasta que por fin se abrió la puerta dejando pasar al mismo par de soldados que cuidaban del General la noche anterior. Me hicieron una señal de que saliera y yo obedecí sumiso.
Caminamos por un pasillo en fila india, un guardia enfrente de mí y otro a mis espaldas, hasta que llegamos a otra puerta. El soldado de enfrente golpeó e hizo el mismo procedimiento que conmigo; sentí un inmenso alivio cuando vi salir a Rubik de la habitación. Sin embargo no pude sentir lastima y nostalgia al ver su frente vendada, sin su prodigio. El mi miró triste, enfadado; no conmigo, si no con la desgraciada suerte que teníamos.
— bien, haremos unas paradas antes de su encuentro con el General Heart— dijo nuestro guía. Nosotros solo guardamos silencio y asentimos.
En cierto modo me sentía agradecido con el General. Al parecer, a pesar de querer acabar de nosotros seguía teniéndonos un poco de cariño. Había ordenado que curaran nuestras heridas, tanto las mías como las de Rubik, no lo había dejado morir. Por eso mismo le debía agradecer en cuanto lo viera.
Seguimos caminando en silencio hasta llegar a un salón amplio en el cual los guardias nos dejaron a solas. Diciendo que regresarían pronto salieron cerrando la puerta con un gran candado. Una vez estuvimos solos miré a Rubik, el cual miraba a su vez el suelo triste. En sus ojos se reflejaba la desesperación y frustración de haber perdido su cuerno. Me acerqué a él y tomé su cabeza entre mis patas para examinarlo. No sangraba, la herida estaba bien suturada y vendada. Había recibido un tratamiento de primera, incluso era posible que jamás se notara que ahí había habido un cuerno antes.
— ¿estás bien? — pregunté sin respuesta. Rubik miraba perdidamente el suelo — te trataron bien… — nada, realmente estaba deprimido. No lo culpo, perder un cuerno mágico es como perder una parte de ti. Como si un día te dedicaras a jugar futbol y al día siguiente perdieras una pierna.; o como si tocaras la guitarra y te cortaran los dedos. Tú me entiendes.
— Rubik… vamos, todo estará bien… — el pobre se acercó a mí y recargó su cabeza en mi hombro. Lo abracé unos segundos hasta que por fin reaccionó.
— Ahora si metí la pata… — me dijo separándose y mirándome fijamente
— No te castigues por eso Ru, existen muchas formas para hacer que tu cuerno vuelva…
— va a ser muy difícil… me lo quitaron completamente… ayer… me hicieron una clase de cirugía… intentaron quitarme el Rubik… El General dijo que si él no podía usarlo yo tampoco lo haría, por lo que terminaron de extraerme el resto de mi cuerno… Se fue Kain… — Eso si no me lo esperaba, era fácil hacer volver a crecer un cuerno roto; pero era casi imposible hacer aparecer uno nuevo.
— Eres igual de maravilloso con o sin cuerno…
— ¿de verdad crees eso? Acabo de perder la mitad de mi vida…
— velo de esta forma… ahora serás un pony terrestre… como Pinkie Pie, estoy seguro que elle no dejaría que te deprimieras… —
— Pinkie… — dijo Rubik mientras mostraba una pequeña sonrisa. Levantó su rostro y me miro con curiosidad — ¿sabes? Jamás creí que iría a extrañar a alguien que no fueras tu… pero ahora mismo tengo unas ganas tremendas de volverla a ver…
— Te comprendo — respondí con alegría — yo también extraño a todas
— ¿Qué esperamos entonces? Hay que huir de aquí y rápido
— Tengo una cita con el General — dije con pesar
— ¿cita?
— Si Ru… por fin tendré la oportunidad de vengarme…
— No Kain… por favor… no… Debes dejarlo ir…
— No puedo…
Rubik solo me miró unos instantes antes de volver a hablar.
— Entiendo… ¿qué pasará después?
— probablemente me maten… en caso de que yo logre acabar con el general claro…
— ¿y después de eso?
— te dejarán libre… eres el heredero… te convertirás en el nuevo General…
— ¿Qué pasará conmigo y con Sky? ¿Nos resignamos a verte morir?
— Tendrán que hacerlo… si son mis amigos… tendrán que hacerlo…
— ¿y Applejack? — Bum… me había agarrado en curva
— Yo… no lo sé… supongo que de todas formas jamás no me extrañará…
— Te equivocas — me dijo Rubik serio, molesto — No puedo… aceptar que… pienses de esa forma tan egoísta… pero… déjame decirte Kain… que sea cual sea tu decisión… Yo te apoyaré hasta el final… — me había dicho estas palabras con mucho esfuerzo, le había costado hablar de esa manera. Sin más le sonreí y agradecí.
En ese momento se abrieron las puertas y los guardias entraron una vez más para llevarnos a nuestro siguiente destino. En el trayecto escuchamos como los soldados hablaban de la gran batalla que tendría lugar esa misma tarde en el pabellón entre el General y su hijo impuro. Ninguno de esos comentarios me molestó en lo absoluto, durante toda mi niñez me habían dicho eso y mil cosas peores que terminé acostumbrándome. Total, la siguiente parada fue una revisión médica tanto mía como de Rubik.
Llegamos a una habitación blanca y espaciosa. Había algunos catres de hospital y algunos estaban ocupados por soldados heridos. Ya saben, con vendas en la cabeza, patas rotas, monitores y sueros, doctores yendo y viniendo; lo típico.
Nos detuvimos un instante y un enfermero nos cortó paso. Era joven, como de nuestra edad. Su crin estaba peinada pulcramente hacia atrás de color negro. Su pelaje era azul y su Cutiemark era una cruz roja.
— capitán, ¿Qué lo trae por aquí?
— El General Heart desea que el doctor Kaleidoscope revise a este par de unicornios que capturamos ayer… — el corazón me dio un vuelco, y al parecer a Rubik igual. Ambos conocíamos al doctor Kaleidoscope, era un buen amigo nuestro… cuando no éramos perseguidos…
— Ya veo… bueno, ya sabes que al doctor no le gusta ser molestado… pero si es una orden del general… supongo que no hay opción… déjamelo a mí, yo los conduciré desde aquí — dijo el enfermero pensativo
— Voy a confiar en ti Mycro… estaré aquí a las 3 en punto de la tarde; si intentan huir, están autorizados para detenerlos con lo que sea
— No se preocupe por eso capitán, estoy seguro de que no lo harán — dijo mirándonos con malicia
El par de soldados que nos escoltaban asintieron y se alejaron de nosotros para desaparecer en la puerta del hospital. El paramédico nos miró con una cara seria y nos examinó durante un rato, como si intentara encontrar algo en nosotros que le pareciera familiar. Después de unos segundos de observarnos se sonrió a sí mismo y emprendió el camino haciendo una seña para que lo siguiéramos. Caminamos a través de unas salas llenas de camillas y ponis hospitalizados, todo era escalofriantemente silencioso. El doctor Mycro se me hacía un poco familiar, pero mi mente no estaba para intentar recordar en ese momento; durante todo el trayecto aproveche para analizar todo lo que hubiera en mí alrededor, intentando buscar una brecha o algo para escapar. Finalmente la marcha se detuvo enfrente de una puerta con un vitral que decía "Dr. Tobe Kaleidoscope" el paramédico o doctor o sabrá Luna lo que era, tocó la puerta con cautela. Unos segundos después una voz se escucho desde el otro lado de la puerta.
— Mycro, si eres tú espero que sea algo bueno… si eres alguien más… lárgate…
— Doctor, traigo un encargo del General… un capricho…
— Dile que no malgaste mi tiempo, estoy a punto de terminar este proyecto…
— Eso pensé pero… ¿sabe? Creo que le gustará ver a quienes tengo aquí… — dijo Mycro mientras nos miraba y sonreía curiosamente. El doctor guardó silencio un momento hasta que por fin rompió el silencio
— Mycro no juegues conmigo… sabes que solo hay un numero de ponis limitado por los cuales me dispondría a abrir esa puerta…
— Jajaja entonces creo que te estás tardando papá
El silencio se hizo de nuevo, escuchamos el ruido de un asiento corriéndose y después el de unos cascos trotando, posterior a eso oímos el cerrojo de la puerta descorrerse y finalmente la perilla girar abriendo la puerta, mostrando a un poni incrédulo en el umbral.
El doctor era un pony adulto pero joven. Quizá solo un par de años mayor que el General, también era de color blanco, su melena se asemejaba a la mía; pelirroja con algunos toques de amarillo y naranja haciéndolo parecer fuego. Llevaba unos lentes y una bata médica con algunas de sus herramientas y como era de esperarse también era unicornio. Sus ojos eran iguales a los de Rubik, dorados y su estatura nos sobrepasaba. Su Cutiemark era el símbolo médico: un bastón con un par de serpientes enrolladas en espiral.
Nos miraba completamente sorprendido, hasta que logró salir de su trance lanzándose hacia nosotros abrazándonos.
— Diamond, Brave… no puede ser, de verdad son ustedes —dijo el doctor con emoción hasta que su reacción cambió. Se separó de nosotros de inmediato y se fijo a todos lados. Después entró en su oficina y nos hizo una seña apresurada para que entráramos.
Su oficina era de lo más ordinaria y común. Una mesa llena de instrumentos y tubos de ensayo, medicinas y destilados, etc. Del otro lado una camilla junto a su escritorio y en una esquina un armario y un refrigerador. El doctor nos hizo señas de que nos sentáramos mientras el ocupaba su lugar, Mycro se posó detrás de él.
— No puedo creerlo… si son ustedes, ¿aún nos recuerdan? — dijo el doctor
— por supuesto que si tío Kal, primo Mycro… — dijo Rubik — ¿cómo íbamos a olvidarlos?
— Eso no se puede doc — terminé yo
— ah chicos… de verdad que todo este tiempo he estado preocupado por ustedes…
— ¿por qué lo iba a hacer doc? — dije con un pequeño tono hostil
— No deben estar enfadados conmigo — respondió él serio — yo no tuve nada que ver con esa tragedia, pude salir vivo por poco…
— ¿entonces por qué no huyó con nosotros? ¿Por qué nos dejó a nuestra suerte? — contestó Rubik con nostalgia
—Por Celestia Brave… ¿Qué le pasó a tu cuerno?
— Responda — dijo Rubik sin darle importancia
— No podía, si lo hubiera hecho no hubiéramos sobrevivido; mi hermano nos hubiera encontrado si los hubiera acompañado. Me perdonó la vida… a mí y a lo que quedó de la familia — dijo con pesar — Pero que me haya quedado o que trabaje para él no significa que lo apoye o que esté de acuerdo… es un monstruo— dijo con mucho pesar
Rubik y yo guardamos silencio, él de verdad lo sentía. Haber tomado la decisión de no hacer nada lo atormentaba todos los días. Todos comenzamos a sentirnos mal, la verdad es que esa horrible tragedia no solo me afectaba a mí, si no a todos en ese cuarto. Rubik, Mycro, el tío Kal y yo. Todos habíamos sufrido pérdidas.
— está bien tío, déjese de preocupar por eso. Pero ahora necesitamos tu ayuda — le dije intentando enfocar nuestras mentes lejos de aquellos horribles recuerdos
— ¿Qué pasa? — pregunto el doctor
— Entraré en combate con el general dentro de unas horas — dije dejando a Kaleidoscope pensativo
— un combate contra el general… ¿por qué te enviaría a una revisión médica si va a pelear contigo?
— quizá quiere demostrar que no necesita ninguna ventaja para ganar — dijo Mycro — ya sabes cómo es el tío Heart papá
— Quiere vanagloriarse de sus habilidades — dijo Rubik — no aceptará pelear contigo si estas débil o si los demás pueden alegar que te venció debido a que tenías desventaja
— Diamond, hijo… ¿estás seguro de querer enfrentar al General? — me preguntó mi tío
— así es… he esperado tanto tiempo la oportunidad…
— No puedes Ganar Diamond… no esta situación— intervino Mycro
— ¿a qué te refieres? — pregunté
— este es su territorio, aun si ganas no te dejaran eliminarlo… perderás sin importar el resultado de la batalla…
— si logro vengar a mi madre entonces valdrá la pena! — dije siendo preso de la furia que sentía por el General. Todos guardaron silencio, entendían lo que decía
— No se diga más entonces… — dijo el doctor — sígueme Diamond. Necesitare tu ayuda Mycro
Me levanté de mi asiento y seguí al dúo médico al camastro. Me recosté y ellos comenzaron a hacer sus análisis. Rubik miraba desde atrás. Después de un largo rato de hacer pruebas el doctor me dijo asombrado
— Vaya… estás más que sano Diamond, tus tejidos están reparados y al parecer temporalmente reforzados… pero eso solo se puede con las pociones que preparo para el ejecito… acaso tu… — recordé las pastillas que me había encontrado en mi habitación
— Ahora que lo recuerdo… Tenemos un infiltrado, él me dejó unas píldoras. Ru, por cierto tengo una que dejaron para ti — dije sacando el pastillero de mi crin sexy ya alborotada xD
— Déjame ver eso — dijo Mycro — si papá, son las medicinas que preparamos para los soldados de elite…
— ¿un infiltrado ah? y de la élite… quién lo diría…
— un infiltrado — repitió Rubik esperando una explicación mientras Mycro le ayudaba a tomar la medicina
— Sky, Ru. Está aquí, en algún lugar
— ¿Sky?— pregunto el tio Kal interesado
— era un soldado de Elite también tio, su nombre completo es Skylander— al decir esto tanto Mycro como su padre quedaron pasmados
— ¿Skylander…? ¿E-El Trecenarii Skylander? — pregunto mi tio estupefacto
— ammm no se que sea eso…
— Pero el Trecenarii había muerto en un incendio… o al menos ese fue el reporte que dieron… — dijo Mycro
— Pues… Brave lo salvó de ese incendio… y desde entonces se volvió nuestro amigo…
— Pero vaya, que sorpresa. Semejante aliado de alto calibre se consiguieron
— entonces Sky era Trecenarii? — preguntó Rubik
— sí, el Trecenarii o Trecenario es el que dirige una división secreta de la élite… es elegido de entre los más feroces y con aptitudes de liderazgo — era extraño, eso no sonaba mucho a Sky
— ¿entonces todos creen que está muerto? — pregunté
— sí, el reporte que me entregaron decía eso. Hace un mes fue elegido el siguiente Trecenarii. Fue toda una carnicería, cientos de feroces guerreros lucharon por el puesto
– Vaya, Sky está lleno de sorpresas — dijo Rubik — quien iba a decir que un pegaso que carece de magia agradaría lo suficiente al General como para volverse Treminari
— Trecenarii — corrigió Mycro — y si, todos lo respetaban por eso. Es el primero en su especie en lograr un puesto así, y ahora es su aliado. ¡Magnifico!
— Tenemos que encontrarlo
— No puede aparecer en público y lo sabe, lo reconocerían y matarían al instante
— En ese caso hay que estar atentos, el vendrá a nosotros
— está bien, mientras reviso a Brave dime cual es el plan
Guardé silencio un segundo — es obvio que yo no saldré de esta… si gano el ejercito me matará… y si no gano… bueno, si no gano es porque el General ya me mató — todos guardaron silencio. Comprendían lo que les decía. Nadie dijo nada, reanudaron lo que estaban haciendo— Tiene que cuidar a Brave… ayúdenlo a escapar después de la pelea, el General no lo matará a él…
El silencio se hizo total. Decidieron no discutir al ver mi determinación y continuaron la labor médica.
Mientras examinaban los restos del cuerno de Rubik comencé a recordar los tiempos en los que toda la familia era unida. El clan entero en su auge. Durante esa época, a pesar del desprecio que sus demás familiares tenían hacia mí y mi hermana por ser "impuros" había momentos agradables en donde todo quedaba olvidado y convivíamos juntos. Las cenas del día de "Hearts and Hooves day", todos juntos cantando los villancicos en invierno, cuando recogíamos el invierno, cuando la familia competía en la carrera otoñal. Y el evento más importante del clan: "El día del Corazón" fecha en la cual conmemorábamos la fundación del clan y el crecimiento de la familia. Cada miembro del clan Heart guardaba algún parentesco por más lejano que fuera con los demás miembros. Además, se había vuelto una tradición nombrar con el nombre del clan a cada uno de sus miembros. De esta forma nos reconocerían en cualquier lado; Diamond Heart, Brave Heart, Mycro Heart, Zecora Heart. Todos y cada uno de nosotros portaba con orgullo el distintivo de la familia. Éramos todos felices hasta que El septuagésimo séptimo (77) día del Corazón se convirtió en el inicio del infierno…
— Lo siento Brave… no puedo recuperar tu cuerno… ya no tengo la misma energía que cuando era joven. Con mi nivel actual no lograré nada — las palabras de mi tío me regresaron a la realidad. Rubik miraba con tristeza el suelo, tenía la esperanza de que Kaleidoscope pudiera hacer algo con su problema. Que desilusión para él.
— Está bien tío, estoy seguro que encontraré otra forma
Durante los siguientes minutos que nos quedaban antes de que fueran por nosotros diseñamos un plan para asegurar el escape de Rubik. Aprovecharían la distracción que causaría mi pelea y de esa forma abrirían una de las entradas al cuartel. Durante la batalla tendría que enviarle una señal a Sky que pudiera ver y comprender desde donde estuviera. Mi tío y su hijo no escaparían con él a menos que los descubrieran. Después de eso Rubik tendría que ir a Ponyville rápidamente para intentar encontrarse con Sky y huir a un lugar nuevo (esta parte no le agradó mucho a mi amigo).
Asi quedó el plan, esperamos el resto del tiempo en silencio hasta que por fin un sonido en la puerta llamó nuestra atención.
— Doctor Kaleidoscope, venimos por los prisioneros
— Adelante — contestó
Los mismos ponis entraron y nos hicieron señas para salir.
— ¿en qué estado se encuentran doctor?
— están como nuevos
El guardia sonrió y nos condujo afuera; nos despedimos de nuestro tío y nuestro primo con la mirada.
El camino fue igual de silencioso que el de antes, esta vez habíamos salido del edificio principal y nos dirigimos al coliseo por la parte trasera. Fuims conducidos por un pequeño laberinto de piedra durante un largo rato hasta que una puerta de madera apareció enfrente de nosotros.
— El General ordeno que se prepararan… — dijo abriendo la entrada a lo que parecía ser el cuarto de armas
Adentro estaba todo lleno de espadas, escudos, armaduras y cosas como esas. El lugar era alumbrado por unas cuantas lámparas de aceite. En la habitación se hallaba un pegaso con la misma armadura. Este llevaba un casco que le cubría parte del rostro, parecía hecho adrede.
—¿Quién eres tú? — preguntó el guardia que nos había conducido hasta ahí
— Bloddie Armor señor…
— ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Golden Axe?
— No lo sé señor, el General Heart me envió a remplazarlo — dijo sacando un documento con un seño de su armadura
— Ya veo… está bien, te dejaré a este par de basuras, dales armas para la pelea. Procura darle las sobras… — dijo saliendo de la habitación — pon al unicornio en la jaula. Al otro solo dale una armadura y prepáralo, el General lo quiere en el palco…
El pegaso asintió mientras el unicornio se retiraba.
— Bien, veamos que haremos con ustedes — dijo una vez salido el otro pony
Rubik de inmediato se acercó a una armería y tomó una espada que blandió en contra del pegaso, yo hice lo mismo sin pensarlo.
— hey! Tranquilo Rubik! Baja eso! — dijo el pegaso divertido. Tanto mi amigo como yo nos quedamos en blanco. Sabía el nombre de Rubik, eso solo significaba una cosa
— ¿Sky? — pregunté
— jaja el mismo Kain, creí que nunca se darían cuenta — dijo el pegaso quitándose el casco… pero no era Sky… o no lo parecía, ahora su pelaje y crin eran de color diferente. Un azul marino se mostraba por todo su cuerpo mientras que su melena estaba teñida de blanco totalmente sin embargo sus ojos seguían siendo los mismo. Un disfraz excelente, nadie alcanzaría a reconocerlo con ese aspecto.
— Increíble Sky ¿Qué le ocurrió a tu aspecto? — preguntó Rubik
— oh, un pequeño cambio de look… con el otro me veía muy… anticuado, cortesía de la princesa de la armonía ;) — dijo guiñándonos el ojo
— ¿Twilight? ¿Ella te hizo eso? ¿Qué ocurrió Sky, después de que nos fuimos?— pregunté excitado
— Claro… bueno, seré breve ya que no tenemos mucho tiempo. Verán: Estaba con Derpy terminando de entregar las últimas cartas del día cuando vimos a Fluttershy completamente alterada volando sobre el mercado; supe al instante que algo malo había pasado, ya saben… ella casi nunca vuela. Derpy también se dio cuenta al parecer, ya que me dijo que fuéramos detrás de ella al instante. Y así lo hicimos, después de unos minutos de intentar alcanzarla (como vuela la condenada cuando se asusta o enoja) nos dimos cuenta de que se dirigía a la biblioteca. Una vez que llegamos oímos gritos desde afuera, la pobre si estaba súper alterada— no pude evitar sentirme mal cuando dijo esto — Estábamos por entrar cuando Applejack apareció acompañada de Pinkie Pie y Rarity de la nada y nos detuvieron en la puerta "aún no pueden pasar" dijo AJ dejándonos consternados. Al parecer Applejack la había visto volar sobre la granja desorientada y Pinkie y Rarity igualmente que nosotros la habían visto en el mercado. Nosotros hicimos caso y estábamos por sentarnos para esperar cuando Applejack nos pidió que fuéramos a buscar a Rainbow Dash de inmediato; con pocas ganas me levante junto a Derpy y salimos volando en busca de la desgraciada. No fue muy difícil, la perezosa estaba durmiendo en los árboles del parque como siempre… Se ve muy linda cuando duerme… — Rubik y yo miramos a Sky divertidos por su comentario. Él pronto se percató y ruborizo para continuar con su historia — si emm… bueno, la despertamos y no se puso muy contenta, pero su expresión cambio al contarle la situación y salió disparada dejándonos solos a Derpy y a mí nuevamente. Fuimos una vez más a la biblioteca y las chicas seguían afuera, pero esta vez estaban más… agitadas. En cuanto nos vieron hicieron señas rápidas para que nos apresuráramos y así lo hicimos. Por fin entramos y logramos ver a una Fluttershy desecha siendo consolada por Rarity y Twilight. Nos acomodamos alrededor de ellas esperando saber que ocurría. Me percaté de que las chicas miraban con recelo a Derpy que me acompañaba, así que les dije que no existía problema con que ella se enterara. Parece que confiaron en mí porque alzaron los hombros y Fluttershy comenzó a contarnos la situación. Vaya lio que armaron ustedes dos. Primero se enfrentan a dos Elites… tengo una pregunta ¿por qué no me llamaron? — preguntó Sky indignado
— No supe dónde estabas, no es que tuviera mucho tiempo tampoco… — contestó Rubik
— para eso tenemos los cristales no? — dijo señalando su collar en el cuelo
— Cierto… — lo habíamos olvidado completamente, teníamos los cuarzos— Lo siento Sky…
— si hubiera estado yo ahí no estaríamos aquí en este instante, o al menos las cosas hubieran tomado otro camino…
— Tienes razón — dije yo
— Ya no importa, pero en el futuro no me excluyan de las cosas — dijo el recuperando el buen humor
—No lo haremos — dijimos yo y Rubik al unísono
— Bien, Fluttershy nos contó el altercado que tuvieron con esa cebra… amm… Zecora si no mal recuerdo. Bueno, Fluttershy nos contó que le pidieron que se fuera del lugar y que así lo hizo, pero que desde lejos pudo ver trozos de su casa salir volando por los aíres y explosiones por toda la zona. Incluso nos dijo las palabras de Zecora "Dile que tengo a los fugitivos de Cordis Die" supe entonces de que iba todo eso. Les comenté rápido lo que pasaba respecto a nuestro pasado. Lo siento, no pude guardarlo más, se merecían saberlo — Rubik y yo asentimos en aprobación — bueno, rápidamente nos pusimos en marcha a casa de Fluttershy, pero cuando llegamos todo estaba destrozado, y esa cebra los tenía a ambos amarrados e inconscientes. Las chicas se quedaron aterradas al ver la escena. Yo reconocí inmediatamente a la cebra, es la hija del General Heart. Sin dudarlo me lancé a desatarlos, pero la princesa me detuvo con su magia, al parecer la conocían. Intercambiaron unas palabras pidiendo una explicación, Zecora habló muy mal de ustedes, los llamó asesinos y fugitivos. Las chicas no podían creerlo, le pidieron a Zecora que les diera a ustedes dos la oportunidad de defenderse o dar una explicación. Zecora no cedió, enfurecida nos dijo que no interfiriéramos e hizo un movimiento raro con sus cascos lanzando un polvo verde al aire. Después de eso un sello o círculo apareció debajo de ustedes. Lo reconocí como el símbolo del ejército, después de un destello desaparecieron enfrente de nosotros. Supe que estarían aquí, así que les comenté a las chicas y todas estuvieron de acuerdo en venir a salvarlos ;) sobre todo Pinkie Pie y Applejack… — dijo Sky con una voz melosa y golpeándonos en el hombro — y bueno, entre la princesa Twilight y yo diseñamos un plan para sacarlos. Así que manos a la obra, gracias a un considerable esfuerzo obtuve acceso a las armas, tengan conseguí estas armaduras para ustedes — dijo señalando dos maniquíes con armaduras similares a la del general, solo que estas no tenían el distintivo ni la capa roja, en lugar de eso era azul eléctrico que relucía más el oro. — tenemos que ponernos estos, tienen propiedades mágicas, pero se las explico después… este es el plan: primero las guardianas estarán formando un perímetro. La princesa fue invitada a la su pelea de hoy. Entre todas lanzarán un hechizo ilusorio con el cuál dormirán a todos menos a nosotros…
— Sky — dije — no voy a huir…
— ¿qué…? — preguntó él sorprendido
— que no me iré, he esperado la oportunidad de enfrentarme al General y no la desperdiciaré
— ¿Qué…? ¿Estás loco? Es estúpido!
— no está a discusión, peleare…— Sky miró a Rubik buscando alguna clase de apoyo, sin embargo esté solo asintió confirmando lo que yo ya le había dicho a nuestro pegaso— mira; yo también tengo mis asuntos con el General, pero lo que tu quieres hacer es una clase de golpe Kamikase, un suicidio!
— Tranquilo Sky, yo seré el único que morirá… está todo bajo control — dije al pegaso que solo se rascaba la nuca en gesto de desesperación
— Déjalo así Sky, no vas a hacer que cambie de opinión, no esta vez… — dijo Rubik, Skylander solo suspiró
— No estoy de acuerdo, pero si eso es lo que quieres… te extrañare…
— Lo sé, pero tengo que hacerlo… es mi destino
Todos guardamos silencio unos instantes. Después de la incomodidad que este provocaba Sky logró acomodar sus ideas y prosiguió a prepararme para la batalla.
— Ponte la armadura y el casco — dijo señalando de nuevo el maniquí — tu también Ru… — Entre los dos nos ayudamos para montarnos los petos y las tobilleras junto a las demás piezas. En poco tiempo ya teníamos las armaduras encima. Eran demasiado cómodas y ligeras que me sorprendí al sentirlas sobre mí, me podía mover con toda libertad como si no la llevara puesta y a simple vista se notaba la resistencia que tenían. De mientras, Sky husmeaba entre la armería buscando algo para nuestro gusto. Regresó con una carreta llena de armas, pero su mirada triste seguía en su semblante — no sé qué clase de arma les gustaría manejar, tengo espadas, sables, cimitarras, hachas, mazos… lo que les guste — dijo con una emoción nula
— emm… una espada está bien ¿no Ru?
— emm si, algo ligero y rápido que no carezca de poder — dijo el unicornio sin cuerno, con la misma expresión de Sky :S
— ok, se supone que esta arma es secreta… ni siquiera un escudero común sabe de ella, cuando el General la vea en tu poder comenzará a sospechar de un traidor… pero creo que no importará a media batalla. Probablemente manden a matarme por haberles dado acceso a ellas — dijo el pegaso sacando un par de espadas. Eran delgadas y largas, pero tenían algo peculiar; brillaban, con un tono de blanco luminoso, sin embargo cuando Sky las desmontó y la ondeó su color fue cambiando conforme avanzaba hasta volverse blanca una vez más al detenerse. Es decir; el color blanco es la combinación de todos los colores en el universo. Si tú logras separar la luz blanca a través de un prisma, agua… o un rainboom veras los colores que conforman al arcoíris. Bueno, esto era lo que pasaba con estas espadas, cada vez que se movían sus colores oscilaban entre los siete tonos del arcoíris.
— Sky, eso es increíble… ¿Qué son? — preguntó Rubik completamente sorprendido
— Bueno… estas espadas son especiales… no son de acero, están hechas de un material proveniente del las minas del imperio de Crystal, son una especie de diamante… el caso es que fue muy difícil conseguirlas, son como un imán de luz. Es por eso que pareciera haber un pequeño brillo a su alrededor, es solo la luz que se ha acumulado dentro del cristal. No sabemos donde se originó este mineral, solo sabemos que logramos sintetizar cinco de estas espadas… pude conseguir estas tres con un considerable esfuerzo… — dijo señalando las espadas
— ¿qué pasa con la luz que ya se acumuló a su alrededor?— pregunté curioso
— mmm no estoy seguro, lo único que sabemos es que esa espada es capaz de transformar esa luz en energía y…
— ¿y…?
— y quizá en otras cosas… — dijo mirando con recelo las espadas
— ¿por qué cambian de color al agitarlas? — preguntó Ru interesado
— es por el filo, aunque suene absurdo o imposible… están tan afiladas y son tan resistentes que basta con moverlas para cortar la luz y dividirla. Es por eso que cambia de colores… ya saben, por el espectro de luz. Aún así, sigue absorbiendo luz; por eso regresa a al color blanco en el reposo— explicó Sky
— Son increíbles — dijo Ru
— y son nuestras, después de unas cuantas discusiones logramos ponerles nombre… las llamamos… "Crissaegrim". Tomen las suya y guárdenla bien, úsenla como último recurso para evitar que se den cuenta del que estoy infiltrado
— Me parece buena idea, después de todo sería catastrófico ver resucitar al Trecenarii… — dije pícaramente
— jaja… ya se enteraron — dijo Sky divertido — pues si, por eso mismo no pueden ver las espadas, se supone solo el General, yo y unos cuantos conocíamos su existencia
— Entiendo a la perfección, espero no tener que usarla
De pronto, un cuerno sonó retumbando por todos los túneles, seguido de una bulla inmensa y tambores.
— Es hora, debes presentarte dentro de poco — me dijo Sky — debes entrar a esta jaula Kai, y te subiré enseguida
— Gracias chicos… — dije yo con un poco de nostalgia mientras me introducía al lugar señalado
— ¿estás seguro Kai? — Dijo Ru. Kai… así me llamaba Applejack de cariño
— chicos… díganle a Applejack…
— No tienes que decírselo Kai… ella ya lo sabe… — dijo Rubik, el me entendía a la perfección. Estábamos más que sincronizados — pero si quieres se lo recordaré
— Gracias, gracias a los dos… lamento que termine así
— No tienes que sentirte mal, nosotros comprendemos… y eso si… nos duele tu partida, pero siempre te recordaremos — Esta vez habló Sky con una sonrisa apacible — ¿Listo?
— Si…
— Adelante Kai… hazle pagar todo lo que nos debe
Esas fueron las últimas palabras que escuche de mis amigos antes de separarnos. Sky accionó una palanca y la jaula donde me encontraba se cerró y comenzó a ser subida por unas gruesas cadenas. "vamos Rubik, tengo que llevarte al palco" alcancé a escuchar las voces de mis amigos alejarse poco a poco. Se hizo obscuridad, durante dos minutos tuve tiempo para prepararme mentalmente para el momento. En el fondo de mi alma revivía un dolor que creí había dejado enterrado, mezclado con uno nuevo que nacía en el instante en el cual había abandonado todo lo que tenía. Sky, Ru, Pinkie, Fluttershy, Rarity, RD, Twilight… y Applejack… lo que más me dolía era no haber hablado claro con ella… pero ya importaba, de hecho iba a estar mejor sin mi… sin nadie a quien amar no hay nadie a quien extrañar… solo le hubiera causado dolor, ella merecía algo mejor. Sin percatarme una pequeña lágrima recorrió mi mejilla, dejando un fino hilo a su paso. Entonces un rayo de luz llegó a mis pupilas y supe entonces que era el momento de la verdad. La rendición de cuentas…
Un destello enorme de claridad acompañado de gritos eufóricos azotó mi rostro. Yo había cerrado los ojos para no ser deslumbrado por el maravilloso sol de Celestia. No debía mostrarme para nada débil. Poco a poco despegué mis parpados para que mis ojos se acostumbraran a la luz después de tanto tiempo en la cueva.
Por fin pude ver a mi alrededor, miles de ponis se encontraban por todas partes, la mayor parte eran soldados del General, pero otra parte considerable eran civiles. Un grupo de menor número eran guardias reales. Pronto descubrí por qué, la princesa Twilight estaba en el palco Real, a su lado ya se encontraba Rubik y Sky (este último actuando como guardia de Rubik) y algunas otras persona que supuse serían importantes, todos me miraban con preocupación.
Los tambores rugían acompañados de trompetas y cuernos. Salí de la jaula para que todos comenzaran a aplaudirme y vitorearme. La mayoría de los soldados se quedaron sorprendidos al ver mi armadura y lo bien armado que iba, a tal grado que comenzaron a arrojarme cosas y a cuchichear entre ellos, enfadados de que yo hubiera recibido un mejor equipo que el de ellos.
El General emergió del lado opuesto de la arena. Al igual que a mí, todos comenzaron a lanzarle flores y gritos de emoción. Me miró con una leve sorpresa, su armadura y la mía eran muy idénticas. Ambas de Oro, ambas completas y ligeras, la única diferencia era el casco, el estilo del adornado y el distintivo. El mío era azul, el de él era rojo.
Hizo una señal y la música paró al instante. Todos los ponis presentes siguieron el ejemplo de los tambores y la quietud se hizo. El General encendió su cuerno y comenzó a hablar amplificando su voz con magia.
— Damas y caballeros; soldados y campesinos, Princesa — dijo volteando al palco y mostrando una sonrisa agresiva —tengo el honor de presentarles la batalla del siglo. Serán testigos de las habilidades y el poder del Cordis Die cuando vean como su líder… termina con esta alimaña… ¡pónganse cómodos y disfruten de la función¡
Los gritos reanudaron y entonces la arena se comenzó a mover. Un espacio de tierra se separó del coliseo rodeándonos de agua, formando una pequeña isla en la cual el General y yo lucharíamos. Por si fuera poco, unas enormes antorchas se encendieron en las cuatro esquinas, ardiendo con ganas.
— no te preocupes, no son medidas para evitar tu escape — dijo el General que de la nada ahora se encontraba enfrente de mí — es para proveernos de elementos durante nuestra batalla… — dijo sonriendo placenteramente. Ahora lo comprendía, si necesitábamos hacer algún ataque de fuego o cualquier otro elemento, lo tendríamos a la mano para realizarlo — Bien, debemos saludar al público y saludarnos entre nosotros… ellos no saben de nuestros problemas personales.
— Está bien — contesté mientras hacía una reverencia hacia todo el coliseo. El General hacía lo mismo. Una vez terminamos nos dimos un brohoof y comenzamos a caminar en direcciones opuestas
— Empezaremos cuando el sonido del cuerno se detenga— me dijo el General antes de marcharse al lado opuesto
El silencio se hizo de nuevo, tanto el general como yo estábamos esperando el sonido del cuerno. Sabíamos que ambos éramos rápidos, pero el que reaccionara más rápido acertaría el primer golpe; el que siempre te da la ventaja.
El cuerno comenzó a sonar, primero grave y cada vez más agudo… el principio estaba cerca. Los tambores rugían. Podía alcanzar a sentir mis propios latidos.
Mmmmmmm… el rugido continuaba... estaba cerca… cada vez más cerca… cada vez… más… una explosión sonora se escucho seguido del silencio total de los instrumentos. Era hora.
Me abalancé hacia una de las esquinas de la arena para tomar posesión de un poco de fuego. Encendí mi cuerno y prepare el ataque: consistía en una esfera de tierra encendida en llamas. Por lo que arranque un trozo del suelo y lo envolví en el fuego y con toda la velocidad que mi cuerpo permitía me volteé y lo lancé al General. Él por su parte también había preparado un proyectil. Una masa luminosa del tamaño de una bola de boliche se dirigía hacia mí. Rápidamente invoqué un escudo de energía enfrente de mí. Pero no fue suficiente, la esfera estalló junto a mi escudo y me lanzó al agua. Mientras tanto, el General había logrado hacer un escudo de hielo y piedra a tiempo para detener por completo mi ataque.
Rápidamente usé mi hechizo para caminar sobre el agua y corrí hacia la arena pensando en mi siguiente ataque.
El General también corrió hacia mi. Era obvio, sería un pequeño encuentro físico. Por fin hicimos contacto, el me lanzó una patada con su casco derecho que yo desvié aproveché para regresarle el golpe en las costillas. Se retorció un poco y me sujetó mientras me lanzaba otra patada que no pude esquivar. Pero no me doblegue e intenté asestar otra patada que fallé. Como último recurso lo mordí con mi hocico en su pata logrando arrancarle un grito de dolor. En ese mismo instante el General me lanzó lejos.
Me levanté pesadamente, observé a mis amigos mirarme con angustia desde las gradas. Todos estaban ahí, Rainbow Dash, Fluttershy, Spike, Rarity, Pinkie Pie y Applejack. Le hice frente una vez más al General, ahora las cosas iban serias.
Preparé uno de mis mejores ataques, junté la energía necesaria en mi casco. Una pequeña esfera celeste se formó e iba aumentando poco a poco de tamaño hasta tomar uno considerable. Fijé mi vista en el General y le mostré mi técnica. El no se inmutó ni un poco. Alzó su casco y me quedé pasmado por lo que vi.
Era mi misma técnica, una esfera del mismo tamaño más o menos estaba en su casco listo para liberarse. A pesar de mi asombro no podía permitirle intimidarme. Sin esperar salté al aíre y me mantuve con la levitación.
El General arremetió contra mí. Yo me lancé en picada hacia él. Frente a frente, listos para el impacto. Para probar que uno era más poderoso que el otro. Nuestras miradas de odio encontradas y el deseo de asesinarnos nos incitaron a sostenernos hasta el último segundo. Finalmente nos encontramos.
— Celestial Hoof! — gritamos al unísono y nuestros cascos se encontraron…
Yay! nuevo cap! lo siento, el próximo estará mas pronto :) dejen sus Reviews y las galletas ñom ñom :3
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