Ushio: ¡Esta vez el tiempo de espera disminuyó de dos años a uno! Vamos bien xD. Okay, eso no es algo tan alentador ¡pero igual! Sus queridas autoras tienen diferentes horarios de trabajo. Pero creo que pronto tendrán otro capítulo. ¡Recen por ello! De nuevo digo lo mucho que me gusta trabajar con mi Arwen y también gracias a ustedes por su paciencia y apoyo.

Arual: ¡A mí también me encanta trabajar contigo Ushio! Me lo paso genial mezclando estas ideas locas que tenemos :3 También debo añadir que no sólo es el horario laboral, sino del país jajaja Ushio está escribiendo y yo durmiendo a pata suelta :3 Y con esto, Ushio ya ha dicho todo, ¡esperamos que os guste y nos sigáis leyendo!

Disclaimer: Nada es nuestro, ojalá, lo que haríamos, ¿eh Ushio? :3


Capítulo 9

Todos estaban hablando unos con otros, pensando en dónde podría estar Heiji, todos menos Ran, quien se había perdido en la realidad cuando oye la radio de uno de los pacientes. Curiosa, se acerca a la entrada como si estuviera bajo en trance, con los ojos fijos en aquel aparato mientras sus oídos se maravillaban con la música.

Era el sonido de un violín. Aquel anciano que ocupaba el cuarto posiblemente esté escuchando el canal de la opera clásica. Pero no es aquella hipótesis lo que llama la atención de la karateka, sino la canción que emite el violín, canción que emite traición, penas, felicidad y algo… Algo que no puede descifrar.

— Ese sonido... — Susurró. — Yo lo he oído. — Declara, y sus palabras fueron como una puerta que se abre en su cerebro para revelarle los secretos que posee.

Flash Back

Ran, de seis años, caminaba por un pasillo absolutamente oscuro luego de haber ido apresurada al baño.

Me perdí. — Se lamenta de su mala suerte al borde del llanto.

En eso, a lo lejos, comenzó a oír el sonido de un violín y decidió seguirlo por si lograba encontrar la salida o a la persona que produce la melodía para que la ayude a regresar con su mamá. Tal parece que se andaba acercando porque empieza a oír voces.

- Una melodía original tocada por un Stradivarius. Me siento bendecido.

- Debí suponer que andabas detrás de todo esto… pero jamás me imagine que fueses el líder.

- De verdad me duele mucho hacer esto. Eres mi mejor amigo, pero no me has hecho caso… no te detuviste de investigar.

Ran, al ser tan pequeña, no entendía nada de la conversación. ¿Acaso son dos amigos que están terminando su amistad? Entonces se sobresalta al oír un estruendo que la paralizó por un segundo. Entonces oye lamentos de dolor.

No quiero hacer esto, pero no puedo dejarte vivo.

Como estaba a tres puertas, no le costó mucho tiempo llegar y cuando entró, vio a un hombre agonizando. Su respiración era agitada, tenía una mano donde recibió el impacto y cubría el suelo de su propia sangre.

- ¡Señor! - Gritó preocupada mientras corría hacia él.

- Stradivari... Stradivari Anto... - Y no siguió tras soltar su último aliento.

Al comprobar que estaba muerto y cómo sus pequeñas manos se cubrieron de sangre, gritó horrorizada. Algo fuerte le golpea en la cabeza y cae al suelo. Pero antes de perder la consciencia, ve muy borroso a un hombre que se acercaba. Lo únicoque le llamaba la atención y la asustaba, eran sus penetrantes y fríos ojos grises.

Fin Flash Back

Cuando Ran toma consciencia, descubre que estaba tendida en una de las camas del hospital, su cuerpo cubierto con una blanca sábana. Al parecer, sufrió un desmayo luego de aquella migraña que le hizo recordar cosas.

Se incorporó en la cama y observó a su alrededor con los sentidos alertas, temiendo que aquel hombre de ojos grises se aparezca en cualquier momento a cumplir su promesa. La puerta se abrió y se asomó un chico de ojos azules que tan bien conocía.

- ¡Ran! – Su novio se acercó hasta la cama y la abrazó. - ¿Estás bien?

- Nos tenías muy preocupados. – Dijo Aoko apareciendo por la puerta dada de la mano con Kaito.

-Estoy bien. – Sonrió sinceramente. Al verlos aquel miedo infantil ya desapareció. – Tranquilos. ¿Han encontrado a Hattori?

-No. – Dijo el mago. – Lo hemos buscado por todo el hospital. Falta su ropa, así que lo más seguro es que se haya ido a buscar a Toyama.

- No le culpo. – Dijo Shinichi. – Yo hubiera hecho lo mismo si te hubiesen llevado. – Declara mirándola.

La karateka sonrió, sonrojada levemente. – Gracias.

- Será mejor que descanses. – Dijo Shinichi. – En el hospital hay agentes de incógnito del FBI, no te pasará nada. Nakamori…

- Me quedaré con ella. – Sonrió.

- Gracias. – Cogió del brazo al ladrón. – Vamos Kuroba, tenemos cosas que hacer.

- ¡No me tires como a un perro Kudo!

Aoko espera a que se vayan los dos chicos para poder hablar con su amiga sin orejas masculinas alrededor.

- El susto que nos diste Ran-chan.

- Lo siento. - Murmuró distraída, estaba pensando en su sueño. Las palabras de aquel hombre rondan por su cabeza a pesar de lo mucho que se esfuerza por hacerlas desaparecer.

- ¿Ocurre algo malo? — Extrañada.

- No, no pasa nada. - Sonríe.

- Puedes contarme cualquier cosa, lo sabes, ¿no?

- Por supuesto. – Sonríe. - Gracias Aoko-chan.

Mientras tanto, Kaito seguía quejándose con Shinichi por andarlo arrastrando igual que un saco. La gente del hospital los miraban extrañados al ir pasando cerca.

- Deja de quejarte Kuroba.

- Entonces deja de jalarme así. - Ambos estaban recién saliendo del hospital.

- ¿No te parece extraño? Sabemos que buscan a Nakamori por ti, pero no se sabe el porqué de Ran.

- ¿No crees que sea porque sospechan que estás vivo? — Se frota el brazo adolorido luego de ser al fin libre.

- No. Gin afirmo que estoy muerto, está seguro de ello.

Kaito se cruza de brazos con su semblante pensativo. - Si es así, entonces entiendo tu punto.

- Debe haber algo oculto en todo esto y a lo mejor...La solución está en la mente de Ran.

Eso capta la atención del mago al reflejar sorpresa.

- Vamos a ver a Kisaki-san, para saber sobre la victima que Ran vio. — Se pone las manos en los bolsillos mientras refleja su seriedad de detective. — Veamos si podemos saber su nombre.

- Espera, espera... — Tal parece que Kaito se ha metido a su cabeza. — ¿Acaso insinúas qué...?

- Así es. Si averiguamos que le pasó a Ran esa noche, sabremos por qué la persiguen.

Aoko y Ran estaban hablando animadamente en el cuarto, sin sospechar que eran vigiladas por una persona que estaba en la azotea de un edificio de a dos metros de distancia.

- Ángel, debes tener cuidado... y también tú, hija de esa persona. —Agrega viendo a Aoko con los binoculares. — ¿Qué harás Silver Bullet?

En ese momento, el móvil de esa persona sonó. – Otra vez. – Dijo cogiéndolo sin ganas. – Vermouth… Entendido, llama a Anisette… Yo también te quiero Gin. – Dijo ironizando. Colgó y se giró, no sin antes mirar de nuevo a las chicas. – Muy pronto…

Los chicos iban caminando por la calle en silencio. En ese momento, Shinichi estaba deseoso de preguntar cientos de preguntas al mago ladrón, pero se controló y no dijo nada. Debía de pensar en las preguntas que le haría a la abogada.

Llegaron hasta un edificio de apartamentos ricamente construido. – Es aquí.

El mago se detuvo y miró detenidamente. Silbó. – Vaya… Tu suegra vive en la parte rica de la ciudad.

- ¿Qué esperabas? Es abogada.

Kaito suelta un bufido. - Menuda familia que te buscaste.

- Pues mira quién habla… Tu suegro es el hombre que quiere llevarte a prisión.

- Ya cállate y entremos. — Gruñó malhumorado.

Subieron hasta el piso de la abogada y tocaron a la puerta. Esperaron un tiempo y la puerta se abrió, mostrando a una mujer de pelo largo, gafas, y ojos azules como su hija.

- ¡Shinichi! —Eri Kisaki se sorprende de tal visitante que ya lleva mucho tiempo desaparecido. — Vaya sorpresa.

- Siento lo tarde que es, Eri-san… Pero me temo que no puede esperar.

- Claro. Pasad. — Sin titubear. Conoce al chico bastante bien para saber que no pierde el tiempo y no iría a verla si no fuese por algo importante.

Cuando entraron, se detuvieron para esperar que la abogada cerrase la puerta y los guiasen al salón. – Antes que nada, él es Kaito Kuroba, un amigo.

- Encantada. – Le estrechó la mano al mago.

- Lo mismo digo. – Dijo algo cohibido.

- ¿Quieren algo de té?

- No se moleste Eri-san, será rápido.

- Está bien. — Los tres toman asiento y Eri no va directa al grano. — ¿Qué ocurre?

- ¿Podría decirnos… sobre lo que ocurrió cuando usted y Ran estuvieron en Kyoto?

Eri frunce el ceño. -¿Ran te habló de haber visto un cadáver?

- Sí, pero según ella, no estaba completamente muerto cuando lo encontró.

- ¿Estás seguro?

- Completamente.

La abogada mueve la pierna que lleva encima de la otra mientras pensaba en el pasado. Era un suceso de hace mucho tiempo.

—Ya sabes que Ran desde pequeña ha querido hacer las cosas por sí misma y no depender de Kogoro y de mí. Pues bien, ella quiso ir por su cuenta al baño y yo le advertí que tuviese cuidado o se iba a perder.

- Y se perdió, ¿no es así? - Habló finalmente el mago casi sacando su sonrisa burlona. No tenía problemas en imaginársela de niña, testaruda y metiéndose en problemas. Como Aoko a esa edad.

- Exacto. Luego la oímos gritar y cuando la encontramos, estaba inconsciente y al lado del cadáver. Se siguió el protocolo de llamar a la policía y a una ambulancia. Los médicos se llevaron a Ran para una revisión general por precaución y ella no despertó hasta la madrugada del día siguiente. No recuerda lo que vio pero no paraba de asegurar una cosa extraña una y otra vez.

- ¿Qué cosa? - Preguntaron detective y ladrón.

- Ran no paraba de decirme que había visto unos ojos grises que le prometía que iba a matarla… Bueno, está claro que ella solo tenía seis años y confundía la realidad con sus sueños luego de estar inconsciente tanto tiempo. Después de todo había visto a una persona muerta.

Los dos chicos se quedaron mirando. Eri los vio preocupados. - ¿Ocurre algo?

- No… - Shinichi volvió a mirar a la abogada y sonrió forzosamente. – Nada.

- No me estarás ocultando nada, ¿verdad? – Insistió la mujer a punto de sacar su lado oscuro al no tragarse su mal acto.

El detective bajó la mirada. – A su hija la están… persiguiendo.

- A... Ran... ¿La están buscando? – Aterrada.

- Tranquila, Eri-san, que nosotros la estamos protegiendo, incluso cuenta con la protección del FBI.

- Puede confiar en nosotros. - Aseguró el mago, apoyando a su amigo/némesis.

- Gracias Shinichi y Kuroba-kun... Por favor, mantenme al tanto.

- Se lo prometo Eri-san.

Y salieron del hogar de la abogada. Tensos y preocupados. Si lo que han reunido es cierto...

- La Organización debe matar principalmente a Ran...

- Sí, debe ser porque ella sin saberlo... Debió ver al Jefe de la Organización.

CONTINUARÁ