Disclaimer: los personajes de Twilight le pertenecen a la talenosísima Stephenie Meyer... mía es solo esta loca trama y la también un poco loca Brianna Quinn.


"Nuevo Reto, Nuevas Emociones"

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Previamente...

-¡Cullen!

-¡Newton!

-¡Quinn! – cantó Brianna, rompiendo la tensión de las miradas de ambos muchachos. Los dos la voltearon a ver. - ¿Qué?... ¡Creí que era una especie de juego! – bromeó encogiéndose de hombros.

Sólo Edward sonrió, el otro muchacho se había quedado perplejo con la increíble belleza de la chica.

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Capítulo IX. El oscuro hobbie de Emmett.

-"¿Dijo Quinn?... – pensaba Mike Newton - ¡Debe ser la chica que adoptó el doctor Cullen!... ¡Ajá… es su nueva 'hermana'!"

-¡¿Hermana?... ¿Qué se está tramando este idiota?! – pensó también Edward. - ¡Creo que no conoces a Brianna Quinn! – la presentó mientras la atraía rodeando su cintura con un brazo.

Brianna se sorprendió con la acción de Edward, pero al ver la cara del tal Newton, entendió lo que intentaba hacer y, por diversión, decidió seguir el juego. Deslizó su brazo por la espalda del vampiro hasta su hombro, apoyó la cabeza en su costado y puso su otra mano sobre la de Edward en su cintura, todo mientras sonreía con una expresión por demás melosa.

-"¡Maldito Cullen! – casi se le desencajaba la mandíbula - ¡Maldita su buena suerte! ¡No sólo es más linda que Bella, además la tiene en su casa todo el día!..."

-¡Edward, voy a llegar tarde! – interrumpió el monólogo interno de Mike, con voz dulce, mirando al vampiro a los ojos.

-¡Veo que ya volvió tu entusiasmo! – comentó divertido, luchando contra el estremecimiento que el tacto de la chica y aquellos ojos turquesas le habían provocado.

-¡Pues así soy! – admitió sonriendo.

-¡De acuerdo! – siguieron con su camino, - ¡Adiós Newton! – se despidió de espaldas sin soltar a la chica.

-¿Quién era ese? – preguntó cuando estuvieron a una prudente distancia del muchacho.

-¡Mike Newton! – respondió… casi gruñó.

-¿Y porqué te cae tan mal? – preguntó divertida.

-¡No es que me…! – estaba buscando una explicación creíble, pero no la encontraba.

-¡Porque siempre acosaba a Bella!

-¡Allie!

-¿Siguen aquí? – preguntó Edward, de manera retórica.

-¿Qué no nos ves? – respondió Jasper.

-¡No nos iremos hasta ver a Bri cruzar esas puertas! – Rosalie señaló al edificio.

-¡No planeo darme a la fuga! – dijo la chica, ofendida.

-¡No es por eso, hija! – aclaró Esme - ¡Es tu primer día, y es especial! - Alice casi estaba dando saltitos emocionada. Brianna y Edward intercambiaron miradas, sonriendo.

-¡Hasta traje mi cámara! – se acercó Emmett, y lo siguiente que vieron fue un flash.

Brianna tuvo que parpadear varias veces antes de ver todo con claridad de nuevo. Los demás miraban al vampiro alzando las cejas.

-¿Qué?... ¡Júzguenme si quieren, pero luego me pedirán una copia! – dijo airadamente.

-¡Te acompaño! – dijo Edward dirigiendo a Brianna al edificio, e ignorando las ocurrencias de su hermano.

-¿De verdad? – exclamó emocionada.

-¡Hasta la entrada! – aclaró.

-¡Nos vemos en unas horas! – se despidió de la familia, prácticamente arrastrada por el vampiro.

-¡Que te vaya muy bien! – se despidió Jasper.

-¡Cuídate mucho y no hagas travesuras! – le pidió Esme. La chica sonrió ante la ocurrencia de la vampiresa.

-¡Diviértete! – sugirió Alice.

-¡Pones mucha atención! – sonó como orden, pero era el consejo paternal de Carlisle.

-¡Rose y yo te esperaremos a la salida! – informó Emmett, sin dejar de tomar fotos.

-¡Deja de hacer eso, la vas a avergonzar! – Rosalie lo reprendió.

-¡Pero, amor!... ¡Todavía me queda espacio para 300 fotos más!

-¡Cool! – exclamo Jasper - ¡Carlisle, ¿Hay forma de que le implantes esa tarjeta en lugar de cerebro?!

-¡Jasper! – Rosalie lo fulminó. Carlisle y Esme lo miraron con gesto reprobador. Alice ahogó una risita.

-¿Puedes papá? – preguntó Emmett ilusionado.

Edward y Brianna, que ya se encontraban considerablemente lejos del resto de la familia, rompieron en carcajadas, antes de cruzar las puertas del edificio, después de eso, Esme subió con sus hijos al jeep y se marcharon a casa, y Carlisle se dirigió al hospital. Una vez dentro, la chica se volvió un manojo de nervios.

-¡Ánimo, todo va a salir bien! – le susurró al oído.

-¡Lo sé!... – coincidió ella y suspiró profundamente.

-¡HOLA! – saludó animosamente una voz familiar.

-¿Seth? – Edward estaba desconcertado.

-¿Qué haces aquí? – y no era el único, la chica estaba igual de estupefacta.

-¡Muy buenos días a ustedes también! – dijo haciéndose el ofendido y agregó en un susurró - ¡Estoy en una misión!

-¿Misión? – susurró también Brianna. Los chicos se inclinaron juntanto las cabezas en gesto conspirador.

-¡Protegerte! – susurró Edward, seguía impresionado por lo que había visto en la mente de su amigo.

-¿Por qué ponen esas caras?... ¿Carlisle no les dijo?

-¿Carlisle? – cuestionó ella.

-¡Sí!, ¡Esta fue su idea!... ¡Seremos compañeros de instituto!

-¡Ya veo! – murmuró Edward pensativo.

El fin de semana había estado tan concentrado en Brianna y lo relacionado con ella, que no había prestado mucha atención a los pensamientos de su padre.

-¡Y Jacob también está involucrado!... – comprendió el vampiro - ¿Cómo lo ha tomado tu madre?

-¿Bromeas?... ¡Está feliz!, ¡Ella siempre quiso que asistiera aquí, pero yo no quería salir de la reserva!

-¿Y por qué cambiaste de opinión? – preguntó Brianna con curiosidad.

-¡Nadie desobedece al "Alfa"! – dedujo Edward anticipándose. Seth estuvo a punto de hablar, pero la chica se adelantó.

-¿Qué se cree ese "Alfa"?... ¡Debo hablar seriamente con él!... ¡No puede imponer su voluntad de esa forma! ¡No debería obligarte a hacer algo que no quieres! – estalló molesta.

Algunos de los estudiantes que pasaban por ahí se detuvieron en seco y se giraron a ver a los tres extraños. Los dos muchachos fueron los únicos que se dieron cuenta de eso, Brianna estaba demasiado ocupada imaginando en que formas torturar al supuesto "Alfa", pero…

-¡Por cierto… ¿Qué es un "Alfa"?! – preguntó inocentemente dejando su furia de lado.

Seth ladeó la cabeza mirando a la chica con escepticismo, mientras que Edward se llevaba una mano a la cara y movía la cabeza de un lado a otro.

-¡Eh… después hablamos de eso! – sugirió Seth aún perturbado - ¡Pero no me han obligado a nada!... ¡La única razón por la que no quise asistir antes, es porque no conocía a nadie aquí… pero ahora estás tú!

-¡Esa idea me gusta!... - así ya no se sentiría tan nerviosa y si lo hacía, al menos no estaría sola. - ¿Qué clase tienes primero?

-¡Tenemos las mismas, Carlisle lo arregló todo!

-¡Genial!... ¿No es grandioso, Edward? – miró al vampiro que se había quedado pensativo.

-¿Eh?... ¡Oh, sí!... ¡Por supuesto, Bri!... – dijo, aunque no se convencía a sí mismo - ¡Cuídala! – pidió a su amigo antes de besar la coronilla de la chica y salir.

Brianna observó a Edward alejarse a través del cristal de la puerta, sintiendo un inexplicable vació en el pecho, algo en las palabras, o quizá la actitud, del vampiro, no la dejaba muy tranquila.

-¡Vamos! – la llamó el muchacho quileute - ¡Llegué temprano para hacer un reconocimiento del lugar… nuestra primera clase es por acá! – hizo un gesto con la cabeza indicando la dirección del aula.

-¡Eh… sí! – reaccionó finalmente y caminó al lado del chico.

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-¿Por qué el misterio? – era la pregunta de Edward en el consultorio de su padre.

-¡Imaginé que Bri se sentiría mejor! – respondió Carlisle - ¡Lo pensé mucho, enviarla al instituto, totalmente sola, en un pueblo completamente nuevo para ella… me encontré a Jacob de casualidad en el camino al instituto y le comenté… él me recordó que Seth va al mismo grado que Bri… y eso me dio la idea! "¡Lo siguiente fue sencillo, Sue no tuvo inconvenientes y Seth está muy entusiasmado de poder ayudar!"

-¡Ya lo creo que sí! – masculló con ironía.

Carlisle lo miró detenidamente, su hijo estaba… ¿celoso?

-"¡Edward!... ¡Estos últimos días…!... ¡Tu estas…!... ¡Te noto…!" – no podía terminar ninguna de sus oraciones, resignado preguntó - ¿Qué sientes por Brianna?

-... – Edward se quedó en silencio, no estaba seguro de qué responder.

-"¡Deseas su sangre, eso lo sé!... ¡Pero también sé que puedes controlarte! – agregó rápidamente – lo que no sé, es… en qué forma te ha afectado su llegada! ¡Y lo pregunto porque es algo obvio que a todos nos ha cambiado en algo, Jasper es más abierto y confía más en su autocontrol! ¡Emmett, aunque no lo parezca, intenta ser responsable por ella, como un… un padre… o algo parecido! – sonrió ante la idea - ¡Alice… bueno, ese es un caso perdido! – esta vez Edward también sonrió - ¡Esme y Rose, sienten que tienen a alguien que depende de ellas!... ¡Y yo, tengo el eterno y patente recuerdo de la existencia de mi mejor amigo!"

Se hizo un silencio incómodo, desde la llegada de Brianna a sus "vidas" (por decirlo de alguna manera), nadie había vuelto a hablar del tema Kenneth Quinn.

-¡Yo… - empezó a decir, titubeando – yo, sí he deseado su sangre!... – reconoció – ¡Y aunque es mil veces más exquisita que la de Bella…!

-"¡La tua cantante!... – interrumpió inconscientemente - ¡La segunda en tan corto tiempo!"

-¡Sí!... ¡Aro se revolcaría de envidia! – comentó, su padre lo miró atribulado. - ¡Cuando estoy cerca de ella, – continuó – la sed me quema, la ponzoña fluye… y a pesar de eso, mis deseos son otros… yo no… no quiero su sangre… quiero…! – empezó a desesperarse y estaba cada vez más avergonzado.

-"¡La quieres a ella… no como presa, sino como… mujer!" – pensó Carlisle, mirando a su hijo con benevolencia.

-¡Necesito pensar! – dijo antes de abandonar el consultorio. Ya estaba en el estacionamiento, dentro del volvo, cuando escuchó a su padre.

-"¡No vayas muy lejos esta vez!... ¡Recuerda que no es igual!"

Pasaron más de cinco minutos desde que Edward se marchó, y Carlisle seguía pensando en su conversación.

-¡Edward y Brianna!... – musitó para sí mismo y sonrió al imaginarse semejante pareja, vampiro y banshee.

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-¡Osito!... ¡Ábreme, ya sé que estás ahí! – Rosalie llamaba a la puerta del despacho de Carlisle.

La puerta se abrió, después de quince minutos de paciente espera.

-¿Se puede saber que tanto haces aquí sólo? – entró, recorriendo la habitación con la mirada discretamente - ¡Muebles… en orden!, ¡Archivero… en orden!, ¡Cuadros… en orden!, ¡Paredes… completas!... ¡Todo en orden… UN MOMENTO! ¿Qué hacías en la computadora de Carlisle?

-¡Alice no me dejó usar las de abajo! – se quejó con tonito algo infantil - ¡Estaba descargando las fotos que tomé! – le mostró un álbum.

Rosalie pasó las páginas y se quedó admirada, empezaba a concordar en que su marido había tenido una brillante idea al llevar esa cámara.

-¡Si mal no recuerdo, ya son todas!... ¿Por qué sigue encendida la computadora?

-¡O-o-olvidé apagarla! – mintió, y Rosalie le miró alzando las cejas.

Sin previo aviso, la rubia se acercó y amplió las ventanas que Emmett había minimizado. Encontró un par de fotografías que el vampiro había estado editando… o mejor dicho "alterando" a su placer.

En la primera se mostraba a Alice, estaba como flotando en el aire, probablemente dando saltitos como de costumbre. Emmett le había dibujado un par de alitas como de mariposa, orejas puntiagudas y una varita en la mano. Había titulado la foto como: "La Pixie". Rosalie soltó una carcajada, pero su risa se interrumpió cuando vio la siguiente fotografía.

Era la misma donde estaban todos, la primera que había tomado Emmett esa mañana, atrapando a todos de sorpresa. Pero ya no estaban los demás, había borrado a todos del fondo, para dejar a Edward y Brianna. Él rodeaba la cintura de la chica con su brazo derecho, mientras ella tenía su propia mano derecha sobre la del vampiro en su cintura, y la otra en el hombro de éste mismo. Ambos se miraban sonriendo, a esto, Emmett simplemente había agregado muchos corazoncitos alrededor de sus cabezas. Rosalie no pudo evitar sonreír, su marido parecía desear lo mismo que ella.

-¡Ésta – señaló la segunda imagen – mejor la escondes, por ahora! – aconsejó, le dio un tierno beso en los labios y salió del despacho.

-¡Ni lo dudes! – afirmó Emmett, alegremente.

Imprimió las dos fotografías y las agregó a su "Álbum Secreto", al lado de una foto de Jasper hurgando en la nariz de Carlisle… por supuesto, resultado de otro de sus fotomontajes.


¿Cómo la ven con el pasatiempo de Emmett? jajaja...

¡Gracias, Little Hope! y ¡Gracias, Niky ED!... chicas, se que siguen pendientes de esta historia y que esperan una pronta solución a sus dudas... ya llegará, recuerden que "la paciencia es una virtud"... ¡puff!, y hablando de virtudes, el lunes tengo examen de ética y no he estudiado nada XD.

Hasta pronto chicas, prometo subir el siguiente capítulo a más tardar el lunes... ¡después de mi examen, claro está!

¡Ciao!

Besos, Kokoro.