No me gusta, es muy corriente.

Q: A mi me encanta. Lo quiero.-Indicó al sastre.

Tres semanas habían pasado desde que Catalina dio las nuevas reglas pero, al parecer, no fue la mejor idea. Prohibió que las chicas salieran, pero no prohibió la entrada a otras personas.

Quinn y Santana habían organizado por lo menos 6 mascaradas, dejando el salón principal como un chiquero cada vez que las fiestas concluían. Los días restantes el sastre, el repostero, algunos mercaderes, estilistas y floristas eran citados a una reunión en la habitación de la reina, en donde se derrochaba gran cantidad de dinero, ocasionándole algunos malestares a Catalina.

Pero majestad es tela de campesino.-Dijo una dama arrugando la nariz.

Q: Sigue siendo tela.-Contestó.-¿En donde diablos está Santana?

S: Aquí.-Dijo entrando a la habitación.-Catalina me está matando, si tengo que hacer una reverencia mas, juro que vomitaré en sus zapatillas.

Q: ¿Cigarro?.-Ofreció.

S: No puedo fumar.

Q: ¿Vino?

S: No puedo beber.-Respondió sentándose junto a Quinn.-Es tan cruel. Espera, ¿Haz comprado todo esto?

Cuando ingresó a la habitación no lo había notado, y tal vez esa era la razón por la cual no podía caminar con comodidad.

El tocador, el suelo, algunos sillones y parte de la cama estaban repletos de cosas que Quinn había comprado. Vestidos, joyas y telas abundaban en el lugar.

Q: Si, lo demás está en la habitación de enfrente.

S: ¿No crees que te estás excediendo?

Q: Claro que no.-Contestó inclinándose para abrir una caja de la cual sacó un cachorro de Shit-Zu.-¿No te parece hermoso?

S: ¿Un perro? Quinn, Catalina te va a matar.

Q: No, nadie se resiste a esta bolita de pelos.-Dijo poniendo al perro sobre la cama.-¿Y ustedes que esperan ara irse?.-Habló a sus damas.

S: ¿Y bien?.-Preguntó cuando estuvieron solas.

Q: Puedes tomar lo que quieras.-Encogió sus hombros.

S: Quinn…

Q: ¿Si?

S: ¿Cuándo dejarás de hacer esto?

Q: Hacer que.

S: Comportarte como una niña caprichosa.

Q: No estoy…

S: Claro que si.-Interrumpió.-Desde lo de Catalina haces lo mismo: Fiestas o malgastar dinero.

Q: ¿Y? Es mi dinero.

S: Error, no es tu dinero.

Q: Da igual, me di cuenta de que soy demasiado joven como para preocuparme por problemas triviales.-Explicó mientras se probaba un sombrero.-Es hora de divertirme.

S: Y te apoyo, pero esto ya es demasiado, además, el perro está orinando en tus zapatos nuevos.-Señaló.

Q: No importa, compré tres pares de cada modelo.

S: Loca, estas completamente loca.-Masculló saliendo de la habitación.

Al estar sola soltó un gran suspiro de frustración. Pasó su mirada por el cuarto, tal vez Santana tenía razón, tal vez era demasiado, pero bueno, estaba feliz (y nerviosa). Por fin había logrado su objetivo, tres semanas atrás, el mismo día que su esposo regresó.

Lentamente se despojó de su ropa, ahora comprendía porque Rachel tardaba tanto en desvestirla.

Se observaba y acariciaba su vientre, imaginando, deseando.

Dos golpes en la puerta la interrumpieron.

Q: ¿Si?

R: Q-Quinn ¿puedo pasar?

Q: Adelante.-Respondió perdida en sus pensamientos.

Estaba segura que su nariz sangraba. Abrir la puerta y encontrarse con Quinn totalmente desnuda y pensativa no era bueno para su salud.

R: Quinn.-Susurró

Q: Ven, acércate.-Extendió su mano. Dudando Rachel avanzó.

Sin mediar palabra, colocó la mano de Rachel sobre su vientre. L morocha no comprendía el comportamiento de la rubia ¿Por qué ponía su mano sobre…

R: ¿Estás embarazada?.-Preguntó en un susurro, por alguna razón no podía alzar la voz.

Q: No lo se.-Respondió sonriendo.

R: ¿Hace cuanto…-Preguntó pasando saliva.

Q: Desde lo de Catalina.

R: ¿Ya está confirmado?

Q: No le he dicho a nadie, no quiero ilusionarme.

R: Deberías hacerlo, la duquesa está cada vez más estresada.-Dijo comenzando a acariciar el vientre de Quinn, rasguñando de vez en cuando.-Le vendría bien saber que ya se acostaron una vez, por lo menos.

Q: Ha sido mas de una vez.-Dijo sonrojándose.

Las uñas de Rachel se enterraron en su piel sacándole un suspiro.-Pero ha sido horrible, no siento nada, ni siquiera llegué al clímax.

R: Aun no me acuesto con nadie, así que no puedo opiar sobre el tema.

Q: ¿Enserio?.-Rachel asintió.-Pero conmigo…

R: No, solo te he tocado o besado ¿Recuerdas?

Quinn la miró intensamente por unos segundos.

Se di vuelta hasta quedar de espaldas a Rachel quien rodeo la cintura de la chica con sus manos, Quinn las sujetó y sin decir más arrastró las manos de la morena hasta sus pechos.

Con decisión fue depositando suaves besos en el cuello y hombro de Quinn, estrujando sus pechos para disfrutar lo mas que pudiera de ellos.

La ojiverde no podía mas, desde que Rachel comenzó a rasguñar su abdomen estaba lista y ahora con el leve movimiento que las caderas de esta efectuaba contra su trasero estaba por derretirse.

Con un poco de trabajo logró apartar las manos de Rachel de sus pechos y lentamente las deslizó por su abdomen.

Cuando sintió los primeros bellos dejó de morder el cuello de Quinn.

Q: P-por favor.-Balbuceó al sentir como las manos de Rachel trataban de alejarse.-Te necesito.

Un gran gemido escapó de su boca al sentir como Rachel rozaba su clítoris con un dedo.

Cada vez que Quinn gemía maldecía en su interior, su mano estaba bajando la intensidad de sus caricias, estaba cansada, pero no quería dejar de escuchar los jadeos y suplicas de la ojiverde.

Sin abandonar la posición, Rachel guió a la ojiverde a la cama, sentándola en esta. Se unieron en un beso brusco, húmedo y pasional, separándose por falta de aire Racel buscó su cuello, se estaba haciendo adicta a ese olor a rosas que desprendía Quinn.

La rubia ya no podía más y sus gemido lo demostraban. Enredó sus dedo en el cabello de la morocha aplicando presión para que Rachel descendiera, abandonando su cuello, comenzando a estimular sus pechos.

A penas y pudo pasar su lengua por el pezón izquierdo cuando Quinn presionaba de nuevo. Bajó dejando besos húmedo en el abdomen de Quinn, aprovechando para morder lo más fuerte que pudo para dejar una marca. Su recorrido por el cuerpo de la rubia concluyó con su rostro entre las piernas de esta.

R: Quinn.-Llamó para que la chica abriera los ojos.-N-o se como hacerlo.

Suspiró para tratar de calmar el ritmo de su corazón.

Q: Solo, solo.-Acariciaba el cabello de la morocha.-Solo piensa que es un dulce.

Aun confundida miraba la zona, pero la insistencia de Quinn al atraerla a su cuerpo no la dejó pensar más. Con la respiración agitada pasó la lengua por toda la zona, mirando como Quinn esbozaba una mueca de placer.

Tenía una gran vista desde el lugar, podía ver como el pecho de Quinn subía y bajaba violentamente cada vez que su lengua acariciaba aquel botón rosa, como su boca se abría y cerraba mientras trataba de decir algo.

Q: Ah, R-Rach, lo haces m-muy bien.-Dijo acariciando el cabello de la morena.

Sus labios se cerraron alrededor del clítoris de la rubia para después comenzar a succionarlo suavemente.

Q: Carajo.-Gimió aferrándose al colchón.-E-estoy cerca.

Con una suave mordida Quinn explotó. Al principio Rachel se preocupó, la respiración de la rubia se vio interrumpida totalmente mientras sus manos apretaban fuertemente la colcha debajo de esta, su espalda se enarcaba dejando caer su cabeza hacia atrás.

R: Quinn, ¿estas bien?.-Preguntó mientras besaba suavemente los muslos de la chica.

La respiración de esta volvió de forma tan brusca que dolió, su cuerpo se irguió y abriendo lentamente los ojos dedicó una sonrisa a la morena.

Q: Mejor que nunca.-Susurró con voz ronca. Sus dedos se enredaron de nuevo en el cabello de Rachel quien sonreía tratando de encontrar algo que decir.

R: Tenías razón, es como un dulce.

Con un pulgar Quinn retiró la humedad que cubría la barbilla de Rachel, llevándoselo a la boca para probarse.

Q: Creo que tienes razón.

La puerta se abrió de un solo golpe mostrando a Harmony en el marco, mirando boquiabierta la escena. Rachel se levantó alejándose de Quinn.

Q: Me parece que alguien necesita aprender a tocar antes de entrar.

H: R-Rachel, te esperan abajo.

La morocha solo asintió mirando a Quinn que le sonrió. Salió de la habitación siendo seguida por Harmony.

H: Creo que necesitas limpiarte la cara, no creo que quieras besar a mi hermano así.


Sinceramente no se que hice con este capitulo, me duele la cabeza y no quería pensar demasiado.

Gracias por leer!