Llegó el día de la asignación de equipos y como ya habían sospechado estaban separados.
-Equipo diez Hyuga Hinata, Aburame Shino y Inuzuka Kiba.
-Vamos a ser el mejor equipo Hinata-chan- el Inuzuka fue corriendo a abrazar a Hinata sin darse cuenta de la amenaza que había escrita en la mirada de Sasuke. El único de los compañeros de clase que se dio cuenta de ello fue el Aburame.
Hinata miraba a su amigo de la infancia y podría ver con claridad todas las emociones que iban pasando por su cara. Se quedaron mirándose sin decirse nada hasta que Sasuke se dio la vuelta y apartó la vista.
Ese sería el primero de muchos días en los que ya no se verían a diario, aún así, la Hyuga no estaba dispuesta a distanciarse de su persona más preciada.
-Hinata-san vámonos, hemos quedado con Kurenai-sensei en el campo de entrenamiento 8.
-Hai.
Desde ese día y durante el mes siguiente no se vieron debido al intenso entrenamiento con los equipos que cada día tenían programado.
Al llegar el día de la primera misión fuera de la aldea, Hinata se encontraba en su habitación preparando todas las armas, ropa, comida etc. que debía llevar. Una sombra detrás de ella hizo poner en alerta todos sus instintos. Con un kunai en la mano se dio la vuelta dispuesta a atacar al intruso, pero una mano en su muñeca freno su ataque.
-Hinata, tranquila, soy yo.
-Sasuke ¿qué haces aquí?- dijo sorprendida.
-He venido a desearte suerte, aunque sé que no la necesitas.
Hinata estaba tan sorprendida que apenas pudo articular palabra.
-Creo que debería irme- Sasuke se sentía incómodo viendo como la Hyuga no le decía nada. Se dio media vuelta y cuando estuvo a punto de salir por la ventana unos brazos le rodearon la cintura. No pudo hacer otra cosa más que sonreír.
-Gracias por venir. ¿Me estarás esperando cuando vuelva?
-Hmp, eres tú la que estarás esperándome, salimos mañana al país del agua. No creo que estemos más de una semana por lo que tú estarás en Konoha antes que yo y serás tú la que ¿esperarás?
-Siempre.
-Cuando regresemos, ¿quieres que entrenemos juntos? Casi no nos hemos visto en el último mes.
-Hai, ten cuidado Sasuke.
-Nos vemos a la vuelta y mantente alejada del Inuzuka- se despidió y salió por la ventana de la habitación tratando de no ser descubierto.
Había regresado a la aldea y su misión resultó ser todo un éxito, no hubo heridos ni conflictos inesperados. Después de un día de descanso, el equipo ocho regresó a su rutina de entrenamientos. En el camino de regreso al complejo Hyuga, Hinata hizo un pequeño desvío a la casa de los Uchiha.
LLamó a la puerta, pero nadie contestó.
-Me alegro de verte Hinata-chan- dijo una voz desde su espalda.
-Hola Itachi-kun.
-Entra en casa- Itachi dejó la puerta abierta para que la Hyuga le siguiera. Fueron hasta el jardín trasero y se sentaron en las escaleras que daban acceso a la zona de entrenamientos- espérame aquí, ahora vuelvo.
A los pocos minutos regresó con dos tazas de té verde bien caliente.
-Toma, aquí tienes- Hinata cogió la taza y se calentó las manos en ella. Ese pequeño gesto siempre la tranquilizaba.
-Sé que has venido a ver a mi otouto pero aún no ha regresado.
-Oh.
-El Hokage recibió un mensaje hace unos días. La misión de Sasuke se ha complicado y no esperan que su equipo regrese hasta dentro de otra semana.
-Oh- Hinata agachó la mirada e intentó ocultar su cara con su pelo.
-No te preocupes Hinata-chan mi otouto sabe cuidarse- de forma inesperada Itachi rodeo con un brazo a Hinata y permitió que ésta se apoyase sobre él -Todo va a salir bien- dijo de forma reconfortante - en cuanto Sasuke regrese te avisaré.
-Gracias Itachi-kun.
El Uchiha sin decir nada se apartó de Hinata e hizo unos rápidos sellos con las manos. Acto seguido apareció un pergamino. Itachi lo desenrolló y lo colocó en el suelo frente a ellos.
-Hinata, este es el contrato con los cuervos que ha pasado de generación en generación en nuestra familia. ¿Ves?- dijo señalando el último nombre- el último en firmarlo fue mi hermano y ahora te toca a ti.
-No puedo- dijo sorprendida.
-¿Por qué no?
-No soy una Uchiha.
-Pero eres parte de la familia. Pon tu nombre aquí- Itachi la observaba como se mordía el dedo para sacar unas gotas de sangre y poder escribir su nombre -pronto serás una Uchiha- dijo para sí mismo.
En cuanto hubo terminado, el pergamino desapareció.
-Con este contrato además de que los cuervos te ayudarán en combate son muy útiles para enviar mensajes a larga distancia.
La Hyuga abrió repentinamente los ojos al darse cuenta del regalo que Itachi acaba de hacerle.
-Gracias Itachi-kun- sin pensárselo le abrazó fuertemente y le dio un beso en la mejilla.
-Vamos a enseñarte a usarlo.
-Hai.
Se dirigieron hasta una explanada que usaban para entrenar en la parte trasera de la casa.
Itachi le mostró los sellos de las manos que tenía que hacer.
-Quiero que los repitas y que pongas en ellos muy poca cantidad de tu chakra.
Hinata hizo lo que le pidió y apareció ante ellos una cría de cuervo que nada más ver a Hinata se posó sobre su hombro y se restregó contra su cara, haciéndole cosquillas.
-No había visto a nadie invocar a una cría, normalmente solo nos permiten invocar a cuervos jóvenes o a adultos.
-Es muy bonita- dijo acariciando la cabeza del pequeño cuervo.
-De momento bastará, las crías aún así son capaces de de enviar tus mensajes, aunque de momento deberás hacerlo por escrito hasta que crezca y sea capaz de hablar.
-Hai Itachi-kun- dijo distraidamente.
-No olvides alimentarlas cada vez que las invoques- le acercó un trozo de carne seca que tenía guardado en un pequeño bolsillo. Una vez alimentado el cuervo desapareció.
-Gracias por el contrato- le dedicó una sonrisa de oreja a oreja- Itachi le revolvió los cabellos cariñosamente.
-Deberías marcharte ya a casa y vuelve a visitarnos aunque no esté Sasuke. Okasan se alegrará de verte.
-Mañana volveré después del entrenamiento Itachi-kun- se alejó corriendo en dirección al distrito Hyuuga.
Sasu&Hina
Espero que os haya gustado nos olvidéis de escribir un review con un simple me ha gustado es suficiente!
