Capítulo 9
Las dudas de la verdad
Tras el ataque a Katie a principios de invierno se aumentó la seguridad en todo el castillo y reshiram se tomó en serio el doblar su propia vigilancia, estando más activo que de costumbre. No se limitó simplemente a vigilar desde las alturas, también peinaba los principales accesos a los que se podía acercar, así como el viaducto, el puente de piedra, el cubierto de madera, los campanarios, los patios interiores, los pasillos exteriores y todos los terrenos colindantes desde el campo de quidditch hasta la puerta principal, pasando por las lindes del bosque Prohibido y las dos orillas del lago Negro.
Por parte de Harry, Ron y Hermione sus deberes y obligaciones escolares fueron ocupando cada vez más y más espacio, lo que hizo que apenas tuvieran tiempo para otra cosa. El detalle del libro del misterioso príncipe no volvió a ser mencionado, lo que rebajó las tensiones entre Harry y Hermione, sin embargo ésta pareció trasladarse a Ron y Hermione, los cuales discutían más de seguido por banalidades más relacionadas con el curso en sí que en otra cosa.
-¡Oh, vamos! ¿Qué te cuesta? ¡Este curso está siendo demencial, yo sólo no puedo con todo!
-¡Por última vez, Ronald, si no te esfuerzas nunca vas a conseguir nada! ¡Si me pides ayuda constantemente dependerás siempre de mí y no serás capaz de hacerlo por ti mismo!
-Ahí tiene razón…-murmuró Harry, como quien no quiere la cosa.
-¡Eso, tu ayuda!
Antes de que la cosa fuera a más, reshiram decidió mediar comentando de seguido.
-Vamos, haya paz, este curso estáis de lo más nerviosos…
-¡Habla por ti, reshiram, tú no tienes que examinarte de ningún EXTASIS! ¡Ya me gustaría a mí ser la mascota de institución!
-Serías una mascota de lo más rara-murmuró el azabache, divertido.
Como contestación el chico le miró con desdén, aunque en ese momento Hermione fue la siguiente en responder.
-¡No seas así con él, Ronald, no tiene la culpa de que no te sepas organizar!
-¡Claro, por supuesto, defiéndele, como no es un dragón enorme incapaz de valerse por sí mismo!
Ante eso la chica bufó, algo harta de esa situación, y contestando de seguido.
-¡Claro, y como tú no eres un maldito insensible al que le da igual los sentimientos de los demás!
Los dos se fulminaron con la mirada durante unos breves segundos hasta que el pelirrojo cogió y se marchó sin decir nada; ante eso la chica se enfadó aún más, mascullando de seguido.
-¡Eso, vete, huye de los problemas como siempre haces! ¡Qué maduro eres, Ronald Weasley!
Por su parte Harry se mordió un labio con gesto preocupado, no muy seguro de si decir algo o no, hasta que finalmente murmuró.
-Hermione…
-¿¡Qué?!
Los dos se miraron por un momento, él con gesto preocupado y ella con mirada encendida y ojos llorosos; en cuanto a reshiram se refería se había quedado en un abrupto silencio, observando la situación sin apenas intervenir y mirando a la chica entrecerrando los ojos.
-Hermione… sabes cómo es, él sólo…
-¡Sí, lo sé, lo sé muy bien! ¡Y eso es precisamente lo que más me molesta!
Harry quiso decir algo, pero la chica cogió y se marchó sin decir nada más; el chico y reshiram se quedaron solos, el muchacho dejó escapar un respingo mientras musitaba.
-Joder…
-Son tal para cual…-murmuró reshiram, guardando la calma.
-Qué me vas a contar… llevan ¿cuánto? ¿Tres años así? O puede que más… cualquiera diría que son amigos…
-Bueno, no hay mayor desprecio que no hacer aprecio… y tal y como yo lo veo, ahí hay aprecio, si no, no se irían así sin más.
El azabache asintió sin decir nada más, aunque en un momento dado murmuró.
-Siempre pensé que este día llegaría en algún momento ¿sabes? Y conmigo justo en medio…
-Bueno, ahora estoy yo también-murmuró el dragón.
-¿Lo dices por él?
-Claro.
-Je, pierde miedo, conociéndole no creo que trascienda mucho más… o eso espero.
-Dales tiempo, aunque sí es cierto que estáis todos muy nerviosos… sobre todo tú.
El azabache suspiró, murmurando de seguido.
-Sí, ya sabes, todo este rollo de luchar contra el mal cansa. No es que no lo quiera, después de todo es algo que tengo asumido desde hace tiempo, pero echo en falta algo de tranquilidad para variar. Con Voldemort suelto por ahí, Malfoy tramando vete a saber el qué y todo lo que ha pasado últimamente… a veces pienso si estoy a la altura de todo esto. La profecía era bien clara al respecto, pero aun así… y sin Sirius…
El muchacho dejó escapar un prolongado suspiro, algo nervioso al respecto, sin embargo reshiram esbozó una sonrisa y murmuró.
-No temas a lo que está por venir, si lo haces jamás podrás vivir tranquilo. Sabes muy bien que tanto Hermione como Ron y yo estaremos ahí para ayudarte. Y, llegado el momento, lucharemos por la verdad.
-Sí, luchar es lo que mejor se nos da…
-Sin duda.
Los dos compartieron entonces una confidente risita, aunque por su parte Harry se levantó y comentó rápidamente.
-Pero bueno, como diría Dumbledore todo a su debido momento. Dentro de poco habrá partido de quidditch, será la final pero yo no voy a poder ir, tengo detención con Snape ¿irás a verlos por mí?
-Claro, allí estaré.
-Genial, gracias reshiram. En fin, me vuelvo ya, a ver si puedo domar a esas bestias.
-Suerte.
Reshiram le observó marcharse mientras pensaba en sus propias cosas, un tanto inquieto al respecto de esa situación; aunque era consciente de que no trataba con adultos hechos y derechos sino con adolescentes, temía que la cosa se fuera de madre en ese sentido, ya que después de todo no dejaban de ser adolescentes. Por parte de Hermione o de Harry dudaba que la cosa fuera a más o empeorara, puesto que de los tres eran, quizás, los más maduros y los que mejor se compenetraban. Ronald, por otro lado, era otro cantar. Más impulsivo y mucho menos reflexivo en comparación, aunque en cuanto a amistad y fidelidad se refería no fallaba nunca, por lo que, en ese sentido, se compensaba de cierta forma.
Aun así prefirió no pensarlo mucho más, ya que después de todo los tres habían demostrado cualidades muy positivas. Eso era lo importante.
-¡A Weasley vamos a coronar! ¡La quaffle consiguió atrapar! ¡Weasley las atrapa todas, por el aro no entra ni una bola, por eso hemos de cantar! ¡A Weasley vamos a coronar!
Había sido un partido de lo más intenso y excitante, y para sorpresa de todos Ron había rendido como nunca antes lo había hecho; como guardián que era ni una sola quaffle se coló por los aros, permitiendo a Gryffindor ganar la copa por una holgada mayoría. Todo el equipo se apiñaba en torno a él y, en las gradas, toda la casa rugía con satisfacción.
-Enhorabuena, Ron-le felicitó reshiram.
-¡Gracias, reshiram!
-¡Hay una fiesta en la sala común, vamos para allá!
-¡Te diría que vinieras, reshiram, pero me temo que no va a ser posible!
-No te preocupes, id tranquilos, pasáoslo bien.
El dragón observó a la marea rojigualda regresar al castillo entonando cánticos alegres y divertidos mientras cargaban a Ron por los aires; esbozó entonces una sonrisita, feliz por ellos, y alzó el vuelo de nuevo para retomar su vigilancia desde las alturas.
Desde el ataque a Katie Belle no había visto nada anormal, al menos fuera del propio colegio; vigilaba también todos los interiores en los que él podía colarse, pero sólo cuando no había nadie a quien pudiera molestar, cosa complicada entre semana ya que el ir y venir de los estudiantes era constante. Los fines de semana era más posible ir por algunas estancias del primer y cuarto piso, que eran lo suficientemente grandes como para albergarle, pero salvo esos momentos tampoco vio nada extraño. Tampoco volvió a ver a Malfoy, cosa que le inquietaba de por sí. La primera y única vez que logró entablar algo de conversación con él pudo notar que había algo que le atenazaba y le impedía expresarse como a él le hubiera gustado, y aun y con todo pudo vislumbrar algo de verdad en su tribulado corazón. Idealizada al extremo y demasiado pesada, pero verdad al fin y al cabo.
El resto de la tarde pasó rápidamente y no vio nada raro, aunque el ruido de la fiesta que había montada en la torre de Gryffindor lograba salir de entre los resquicios de la piedra, resonando en las cercanías. Llevado por la curiosidad se acercó un momento para saludar, pero entonces, desde una ventana sin cristales del último piso vio a Harry, Ron y Hermione, la cual parecía estar enfrentando al pelirrojo con los ojos enrojecidos y la cara surcada en lágrimas. Antes de que alguien pudiera decir nada más, la chica exclamó.
-¡Oppugno!
Al punto una bandada de canarios se abalanzó sobre Ron y éste se cubrió con la puerta antes de que le alcanzaran.
-¿¡Qué pasa contigo?!-exclamó el chico, algo azorado.
Por su parte la chica no dijo nada y echó a correr ocultando su cara, dejando tanto a Ron como a Harry allí. El ceño de reshiram se frunció, comprendiendo en parte lo ocurrido, por lo que se apresuró a encontrarla. No sabía con seguridad por donde podría haber salido, sin embargo se dirigió instintivamente al patio más cercano, el mismo donde llegó a hablar con Malfoy, y la encontró allí apoyada junto al árbol y llorando amargamente. El dragón aterrizó junto a ella y agachó la cabeza, dándola un toque con su hocico. Hermione levantó la cabeza de sus rodillas y le miró con los ojos empapados en lágrimas.
-¿Qué ha pasado?
-No… no es nada… no lo entenderías…
-¿Segura? Prueba a ver.
Ante eso la chica tan solo negó con la cabeza, mascullando de seguido.
-No le importo… nunca le he importado. Es un imbécil insensible que no se preocupa de nadie más salvo de sí mismo…
Reshiram se quedó callado sin decir nada mirando de cabo a rabo a la chica, dejando que se expresara al respecto.
-Nunca… nunca ha intentado comprender mis sentimientos, no hace más que hacerme daño… y aun así… yo… yo…
No pudo continuar puesto que siguió llorando con pesar. Por su parte reshiram pudo notar el sufrimiento y la pena de la muchacha, no supo muy bien qué decirla al respecto puesto que no entendía muy bien acerca de amores y desamores, pero sabía que no podía dejarla así sin más. Por lo que la consoló de la mejor forma posible, frotando su hocico contra ella al tiempo que Hermione le abrazaba por el cuello y seguía llorando en él. En un momento dado reshiram se enderezó y ella se aferró a él, asustándose levemente.
-¡Ah!
El dragón la ayudó a colocarse mejor con psíquico y, acto seguido, echó a volar hacia las nubes que taponaban el cielo. Dejaron atrás Hogwarts rápidamente y se adentraron en una densa y oscura nube que parecía ir cargada de nieve, pero por suerte y salvo la humedad, no acabaron empapados. Atravesaron los densos cirrocúmulos a gran velocidad hasta alcanzar el otro lado. Y, entonces, la chica se quedó sin palabras.
Una delgada y pálida luna cuarto menguante iluminaba débilmente un mar de nubes que parecían estar hechas de algodón de azúcar, brillando casi con luz propia. Un interminable manto de estrellas coronaba el firmamento y no se veía nada bajo esa inmensa capota que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Hacía un frío helador pero el paisaje compensaba, y con creces, la temperatura. Además, la cálida cola de reshiram la mantenía caliente en todo momento.
Fue entonces en ese mismo instante cuando reshiram comentó.
-¿Confías en mí?
-Claro.
-Bien, no te asustes.
Antes de que la chica pudiera decir nada más, el dragón dio un bandazo y, por un instante, se vio suspendida en el aire; ahogó un súbito grito, creyendo que caería, sin embargo un aura brillante la mantenía flotando sin siquiera hacerla daño. Giró la cabeza y vio entonces a reshiram con los ojos brillando y sosteniéndola con el poder de psíquico. Sin decirla nada echó a volar de nuevo junto a ella, rozando las nubes al pasar. Hermione disfrutó de la increíble sensación, relajándose sin ni siquiera darse cuenta y olvidando momentáneamente de sus problemas. Y fue allí, en medio de toda esa tranquilidad e inmensidad, cuando Hermione se calmó, viéndolo todo con mayor perspectiva. No había razón para que se sintiera así, al menos no de momento. Conocía a Ron, y sabía que, en el fondo, sólo trataba de provocarla. Pero no lo conseguiría. Eso por descontado.
Siguieron volando un rato más, dejando pasar el tiempo, hasta que la chica le pidió volver ya que el frío era bastante notorio allí arriba. Atravesaron de nuevo el denso manto de nubes y la oscuridad se echó de nuevo sobre ellos, el dragón voló rápidamente hasta llegar de nuevo a la parte superior de la torre de Gryffindor, en el mismo sitio donde sucedió todo. Reshiram aprovechó entonces para comentar.
-No te tenía por una persona celosa.
-Y no lo soy, es sólo que… ese idiota siempre consigue sacar lo peor de mí.
-Vaya, parece que lo quieres con locura…
-Agh, calla-masculló ella, dándole un suave toque.
Reshiram se rio suavemente, aunque la chica siguió hablando al respecto.
-Sé que Ron no es mala persona, y probablemente sólo lo estará haciendo por ponerme celosa… lo cual ha conseguido, dicho sea de paso. Pero no tiene sentido ponerme así, ahora lo sé. Conozco a Lavender Brown, es una chica un tanto vanidosa y caprichosa, sabiendo cómo es Ron no durarán mucho juntos.
-Celos, prejuicios… lo tienes todo.
-¡Oye, ya vale!-exclamó Hermione, ligeramente molesta.
-No me malinterpretes, puedo entender por qué lo dices, no conozco personalmente a Lavender, pero teniendo en cuenta que tus sentimientos son genuinos no veo razón para dudar en ese aspecto.
Ante eso Hermione esbozó una sonrisa, murmurando de seguido.
-Gracias por escucharme y entenderme, reshiram.
-Para eso estamos.
Finalmente la chica se despidió de él y se retiró a su habitación, mientras que el dragón volvía fuera para seguir patrullando un poco más antes de retirarse él también. El cielo seguía tan encapotado como antes, extendiendo un manto de oscuridad sobre todo el cañón.
Como venía siendo usual, las vacaciones de navidad pasaron casi tan rápido como las de verano, ni siquiera reshiram lo notó como tal en esta ocasión. Harry y Hermione fueron a pasarlas en casa de Ron, mientras que por su parte él se quedó en el castillo mientras seguía vigilando. No había vuelto a haber ningún ataque desde el último a Katie Belle, y eso hacía estar especialmente alerta al dragón, el cual sentía que algo más ocurría que él no lograba ver. No volvió a cruzarse con Malfoy en ningún momento, lo cual limitaba de cierta forma su vigilancia.
Las clases se retomaron poco después y los estudiantes se vieron repentinamente ocupados, ya que el nivel de deberes y exámenes parciales aumentaron notablemente de la noche a la mañana. Hermione venía comentándolo de un tiempo a esa parte, pero hasta a ella le costaba seguir el ritmo, y no era para menos, puesto que por lo que le explicó los ÉXTASIS son los exámenes más duros e importantes que realizan los magos si lo que quieren es trabajar en áreas más especializadas y específicas de la comunidad mágica. Esto hizo que los encuentros entre ellos y el dragón se redujeran sistemáticamente, pero la chica casi siempre hacía el esfuerzo de ir a verle y hablar un poco con él.
-¿Qué tal todo?
-Estresada, aún queda un año para hacerlos pero los profesores nos están metiendo una caña para los ÉXTASIS que no veía desde los TIMO.
-Bueno, estoy seguro de que no tendrás ningún problema.
-No realmente, lo único es la carga de trabajo, que esta vez es mayor, pero aun así me falta tiempo, es un poco frustrante…
-Entiendo.
En ese momento alguien llegó corriendo y jadeando hasta el patio empedrado donde se encontraban, dirigiéndose directamente a Hermione.
-¡Hermione!
-Ah, Neville, tranquilo ¿qué pasa?
-¡Se trata de Ron, lo han atacado!
-¿¡Qué?!-mascullaron a la vez tanto reshiram como ella, atónitos.
-¡No sé todos los detalles, pero al parecer había tomado por accidente un filtro de amor o algo así!
-¿¡Dónde está?!-masculló la chica, alterada.
-¡En la enfermería!
Sin perder más tiempo se dirigieron allí a no más tardar, reshiram tuvo que acceder al pasillo del primer piso a través de una ventana abierta y voló directo hasta la puerta de la enfermería, donde Neville y Hermione ya estaban. Desde allí pudo ver a Ron postrado en la cama y profundamente dormido, la chica fue hasta su lado y lo asió de su mano con gesto preocupado. Por otro lado, Harry salió un momento para hablar con reshiram y explicarle lo ocurrido, una vez que estuvo enterado el dragón frunció el ceño profundamente con obvio gesto molesto.
-Veneno… eso habría pasado con más facilidad que un simple collar, es más, lo ha hecho.
-Sí, menos mal que estaba allí y el profesor Slughorn tenía bezoares a mano, que si no…
-Slughorn… ¿crees que ha sido él?
-No, imposible, ningún mortífago podría ser tan torpe, según él el hidromiel se lo compró a Madame Rosmerta para luego regalárselo a Dumbledore en alguna ocasión especial.
-Rosmerta… el collar provino de Hogsmeade. Espera ¿y si por un casual…?
Tanto el dragón como el azabache compartieron una mirada, diciéndoselo todo en nada, comprendiéndolo todo un poco mejor.
-He estado demasiado centrado en el colegio… maldita sea-musitó reshiram, molesto.
-Está claro que hay alguien desde fuera tratando de entrar, pero por el momento no lo ha conseguido. Y además ha vuelto a fallar.
-Patrullaré Hogsmeade a partir de ahora mismo, no puedo dejar pasar esto, no así.
-Tranquilo, tarde o temprano se dejará ver, y en cuanto asome la cabeza… a por él.
-Sí… aunque hay algo que me extraña ¿qué hacías con Slughorn?
-Estoy tratando de acercarme a él para que me revele un dato importante para poder derrotar a Voldemort, pero el tipo no suelta prenda…
-¿Quieres que te ayude?
-No, al menos no de momento, ya me las apañaré.
-Está bien.
Tras ese ataque, y como bien aseguró reshiram, extendió su vigilancia hacia Hogsmeade pasándose por allí todas las noches para ver si veía algo sospechoso. El detalle de que tanto el collar como el hidromiel envenenado provenieran de allí le llamó gratamente la atención, y más aún el hecho de que ambos hubiesen salido de las Tres Escobas. Hasta el momento Rosmerta se la antojaba como una mujer encantadora y divertida, y no la veía como una mortífaga ni mucho menos.
Una noche, y mientras vigilaba desde el aire las estrechas calles de la localidad, vio a la susodicha en la parte de atrás de la taberna y decidió hacer un pequeño acercamiento.
-Buenas noches, Rosmerta.
-Anda, qué sorpresa, pero si es el dragón de Hogwarts… no te hacía por aquí, reshiram…
-Sí, bueno, estoy dando un paseo, tanto tiempo en el colegio empieza a ser un poco monótono a decir verdad.
-Entiendo…-murmuró la mujer, con gesto relajado y mirada perdida.
-¿Estás bien?
-Sí, sólo estoy cansada, ha sido un día muy largo…
Reshiram guardó silencio por un momento, no parecía haber nada raro en su comportamiento.
-¿Puedo hacerte una pregunta, Rosmerta?
-Ah, sí, claro…
-He oído hablar de tu hidromiel, dicen que es muy bueno ¿lo haces tú?
-Sí… de la antigua receta de mi abuelo, lo llevo haciendo desde que era una niña… me lo piden mucho…
-¿Cómo lo haces?
-Es sencillo, mezclas agua con miel, lo calientas y lo dejas fermentar con una mezcla de levaduras y otros elementos para darle un mayor sabor… yo le echo canela, clavos y una pizquita de limón… para contrarrestar la miel y darle sabor…
Reshiram se quedó un tanto extrañado ante esa abrupta exposición, ya que no se esperaba para nada que la revelara así sin más la receta.
-Vaya… ¿puedo probarlo?
-Claro… dame un momento, ahora vuelvo…
No estaba del todo seguro de cómo saldría ese acercamiento, y estaba asumiendo un riesgo demasiado grande, sin embargo quiso jugárselo todo a una sola carta para poder salir de dudas. Rosmerta volvió al poco rato con un barreño pequeño lleno de hidromiel y se lo tendió, cogiéndolo con psíquico y probando un poco. Su sabor era intenso y muy sabroso, entrando en calor enseguida y relajándole bastante en ese sentido. No notó nada extraño aparte del propio alcohol y, en caso de que estuviera envenenado, ya habría caído al suelo fulminado. Estaba claro que, en caso de que la mujer fuera una mortífaga, no se arriesgaría así sin más a envenenarle, por lo que podía descartarla de sus pesquisas, al menos por el momento.
-Muy bueno, aunque prefiero la cerveza de mantequilla, es más suave.
-Se hace de forma distinta, a la cerveza negra le añado mantequilla, yemas de huevo, jengibre, clavo y nuez moscada…y un poquito de azúcar y canela para aderezar…
-Ya veo…
Hubo un abrupto y un tanto breve silencio en el cual Rosmerta se quedó callada mirando a la nada, con gesto en blanco. Aun así reshiram prefirió no molestarla más y se retiró despidiéndose de ella y volviendo al castillo. La mujer le observó alejarse en la distancia y se metió de nuevo en la taberna, asiendo una moneda dorada en su mano.
La vigilancia se siguió extendiendo durante las siguientes semanas y ocupando gran parte del curso; las visitas de Hermione y los demás eran cada vez menos frecuentes, y por su parte se enfocó en reforzar tanto la vigilancia de Hogwarts como la de Hogsmeade. También hizo todo lo posible por vigilar más estrechamente el interior del colegio, una buena mañana, mientras todo el mundo estaba en clase, consiguió colarse en un pasillo en el que nunca había estado, el del séptimo piso, y estuvo vigilando sus alrededores aprovechando que era lo suficientemente amplio. Los retratos se le quedaban mirando al pasar, y aunque cabía de forma holgada, a veces deseaba que el castillo fuera más amplio en determinadas zonas.
-Bof, tener que estar entrando y saliendo por ventanas abiertas no es lo más cómodo del mundo… con lo que grande que es este sitio ¿por qué no se molestaron en hacer todos los pasillos iguales? Menuda lata…-pensaba reshiram, con tono molesto.
Aleteando y avanzando lentamente, en un momento dado, y al pasar por una intersección, reshiram se detuvo en seco al ver algo inusual. Y es que una puerta casi tan grande como él se encontraba justo a su lado. Reshiram la miró, expectante, convencido de no haberla visto al pasar.
-¿Es sólo mi imaginación o esa puerta no estaba ahí antes?
Las pocas puertas que conocía que fueran lo suficientemente grandes como para que él pudiera pasar fácilmente eran las principales y las del Gran Comedor, sin embargo esas en concreto parecían estar hechas expresamente para que alguien como él pudiera caber por ellas cómodamente. Llevado por la curiosidad las abrió con psíquico y se encontró entonces con algo completamente inesperado.
Y es que una sala enorme y amplísima se extendía ante él en un espacio que no parecía terminar; tanto las paredes como el techo se distanciaban entre sí casi tanto como en un campo de quidditch, una serie de ventanales gigantescos al otro lado de la estancia dejaban pasar una luz brillante y del resto de paredes colgaban cuadros y retratos de paisajes abiertos y espacios diáfanos. Entró en ella, estiró a tope sus alas, algo que raramente podía hacer en el interior del castillo, y le dio la sensación de que había salido al exterior. Echó entonces a volar y trató de alcanzar el techo, el cual se extendía sobre él como una enorme bóveda. Le llevó sus buenos minutos pero finalmente logró llegar hasta él, tocándolo con sus alas y sintiéndose frío al tacto, como si estuviera hecho de mármol. Regresó de nuevo al suelo y se acercó a los ventanales, viendo desde allí la inmensidad del cañón que albergaba el castillo.
-Vaya…
Nunca antes había estado allí, y no se esperaba para nada encontrarse con un lugar tan amplio como ese dentro del propio castillo. Pasó un ratito ahí, contemplando las vistas, al tiempo que pensaba en sus propias cosas.
No podía negarse a sí mismo que todo ese asunto le inquietaba sobremanera. Aun a pesar de los esfuerzos por proteger el castillo sentía que algo se le escapaba, y daba la sensación de que una ominosa y alargada sombra se cernía sobre Hogwarts cada vez de forma más clara y evidente. Y, aun a pesar de sus esfuerzos por frenarla, la sentía cada vez más y más cerca.
-Parece que algo te preocupa…
El dragón se sobresaltó y se dio la vuelta, encontrándose entonces con Harry, Ron y Hermione; estos dos últimos seguían distantes desde la última vez que discutieron, sin embargo al menos podían soportar su presencia sin echarse los trastos a la cabeza.
-Ah, hola… sí, algo así…
-¿Estás bien? ¿Ha pasado algo?-inquirió la chica, ceñuda.
-No, todo está bien… tal vez sea por eso mismo, está todo tranquilo. Demasiado tranquilo…
Los tres chicos se miraron entre sí, no muy seguros de qué decir al respecto, aunque en un momento dado reshiram se apresuró a comentar.
-Pero bueno, no me hagáis mucho caso… ¿qué hacéis por aquí? No esperaba encontraros en este piso…
-Buscábamos un lugar apartado para hablar, de hecho nos viene de lujo que tú también estés aquí.
-¿Qué lugar es este? Es la primera vez que veo una sala tan amplia en el castillo…
-Se trata de la sala de los Menesteres, es una sala que cambia según las necesidades del que la busca. Es toda una coincidencia que te encontraras con ella, no todo el mundo sabe de su existencia…
-Ya decía yo…
-Pero bueno, ahora que estamos fuera de miradas indiscretas creo que va siendo hora de que os ponga al día. Ya sé cuál es el secreto de Voldemort.
-Cuéntanos.
Los siguientes minutos se resumieron en el azabache contándoles todo lo ocurrido a los demás en el último recuerdo, el cual pudo obtener recientemente tras mucho tiempo intentándolo. Tanto Hermione como Ron y reshiram escucharon atentamente sin distraerse en ningún momento, y el dragón también mientras miraba a la inmensidad del cañón. Una vez que terminó de relatar los hechos en sí se sobrevino un denso e inusitado silencio sólo roto por las respiraciones entrecortadas de los presentes. En un momento dado, Hermione habló.
-Horrocruxes… siete fragmentos del alma… suena horrible…
-Y te quedas corta. Gracias a ellos Voldemort no puede morir aunque pierda su cuerpo. Si queremos derrotarle, debemos ir primero a por los horrocruxes.
-Diablos… es una locura-farfulló Ron, sin salir de su asombro.
-No sólo es una locura, es antinatural, y lo que se debe hacer para ello es aún peor…-añadió la chica.
Por un momento los dos se miraron fijamente, algo temerosos al respecto, sin embargo Harry aprovechó el interludio para comentar.
-Puede parecer una tarea titánica, pero en realidad partimos con algo de ventaja. ¿Os acordáis del diario de Tom Ryddle en segundo curso?
-Sí… ah, espera, no me digas que…-masculló Hermione, anonadada.
-Exacto, era un horrocrux y yo lo destruí en su día, por lo que en realidad sólo quedan seis.
-Pues menos mal, aun así encontrar el resto no creo que vaya a ser sencillo…-murmuró Ron, preocupado.
-No, para nada, pero dentro de poco quedará uno menos, mañana me iré con Dumbledore a destruir otro que ha localizado recientemente, me ausentaré un tiempo pero volveremos en cuanto esté hecho.
-¿Estará bien? Quiero decir…-inquirió Hermione, inquieta, sin embargo el azabache se adelantó rápidamente.
-Sí, tranquila, tendremos cuidado, aunque iré con él, así que no creo que nada malo suceda, tan sólo quería que lo supierais.
-Bien…
Otro silencio se echó sobre ellos, aunque en ese momento la chica se percató de algo e inquirió.
-¿Estás bien, reshiram? Estás muy callado…
El dragón permaneció en silencio mirando por el alto ventanal con un gesto difícil de discernir; parecía estar librando una gran batalla mental tratando de digerir lo que le habían contado, demasiado impactado como para hablar, sin embargo en un momento dado se pronunció al respecto.
-No es humano. Ya no. Ningún ser que haya hecho algo semejante se podría calificar como tal. Ni la más pura verdad ni los más contundentes ideales podrían justificar tal aberración. Perdonad mi franqueza, pero nunca pensé que me podría encontrar con algo semejante en toda mi longeva vida. Es demencial.
Los demás asintieron someramente sin decir mucho más, puesto que las palabras del dragón resumían muy bien sus sentimientos; Harry esbozó una insegura mirada, sin embargo se repuso enseguida y comentó.
-Mañana en cuanto volvamos de la misión me gustaría hablar con vosotros, así que esperadme aquí ¿vale?
-Está bien.
Dado que los chicos debían de volver a la sala común reshiram se despidió de ellos y regresó a las lindes del bosque prohibido, donde se sentó a meditar largo y tendido sobre todo ese asunto. A lo largo de toda su vida había visto de todo: los conflictos ocasionados por el choque de la verdad e ideales, su tiempo en Teselia y las cruentas guerras que la asolaron, lo sucedido en Eindoak… todos ellos habían sido situaciones en las que esos valores eran malinterpretados y éstos habían desencadenado consecuencias de todo tipo. Sin embargo este caso en concreto no se parecía en nada a lo que él ya había vivido. No luchaba contra un ideal ennoblecido o una verdad alterada, se trataba ni más ni menos de un mal que iba más allá de todo eso, un mal que ignoraba todos esos preceptos y se retroalimentaba a sí mismo en una especie de esquema retorcido previamente planeado. Nunca antes había visto algo semejante. Y su sola presencia le inquietaba sobremanera.
Sin embargo su tren de pensamientos se vio interrumpido en cuanto una voz conocida se dirigió a él.
-Buenas noches, reshiram.
Al darse la vuelta se encontró entonces con Dumbledore, el cual le miraba atentamente y con su particular gesto analítico. Por su parte el dragón se apresuró a contestarle.
-Buenas noches, Albus ¿qué te trae por aquí?
-Parecías muy pensativo ¿hay algo que te inquiete?-inquirió el anciano director.
-Sí, bueno… ¿cómo lo explico?
-Supongo que Harry ya os habrá puesto al tanto de todo, yo mismo le dije que podía hacerlo.
Ante eso el dragón tan sólo asintió someramente, mirando al suelo con gesto aún incrédulo.
-Comprenderás un poco mejor por qué debemos enfrentarnos a él…
-Desde luego, perdona si estoy un poco denso, es sólo que… aún me cuesta comprender algo así.
-No se puede, como bien habrás podido comprobar. No podemos saber con seguridad la verdadera naturaleza de las personas hasta que esta se desata. Yo mismo conocí al pequeño Tom Ryddle en su momento y nunca llegué a pensar que llegaría a convertirse en lo que se acabó convirtiendo. Por un lado siempre me ha apenado que un niño con tanto potencial se viera consumido así por el mal, y sin embargo nunca supe leer las señales hasta que fue demasiado tarde. Aunque sea poderoso, no siempre puedo saberlo todo. Incluso ahora, después de todo este tiempo, sigo fallando…-masculló Dumbledore, mirándose la mano ennegrecida.
-Como tú bien dices nadie podría saber algo así, simplemente pasó y ya está. Pero sí, no podemos dejar que todo lo sucedido quede impune. La verdad debe salir a la luz. Y yo lucharé con todas mis fuerzas por ella.
-Lo sé, y te estoy profundamente agradecido por todo lo que has hecho por nosotros hasta ahora, reshiram. Harry sabe qué es lo que tiene que hacer, y en cuanto llegue el momento debéis poneros todos en camino. Guíalo, ayúdalo, lo necesitará.
-Lo haré, no te preocupes.
-Gracias. Gracias, reshiram, por todo. Eres una criatura fascinante, ha sido todo un placer conocerte.
-Igualmente…
Dumbledore asintió con gesto vehemente y, por un instante, se vio como una persona débil y frágil en contraposición a la figura altanera y poderosa que usualmente solía tener. Reshiram quiso decirle algo al respecto, extrañado por ese extraño tono de despedida en sus palabras, sin embargo el director se excusó rápidamente y se dirigió de vuelta al castillo con andares pesados y lentos, viéndose mucho más anciano de lo que de por sí ya era. Parecía una persona totalmente distinta, aun así reshiram prefirió dejarlo estar para no molestarle y se quedó allí, aún sumido en sus pensamientos. Una densa nube tapó eventualmente la delgada luna en el cielo, sumiendo al valle en una densa oscuridad.
¡Por fin! Dios, qué matada, pensaba que nunca llegaría a terminarlo, pero por fin está aquí. Antes de seguir comentando nada he de anunciar que mi ritmo de escritura y la frecuencia de publicaciones bajarán puesto que ahora estoy trabajando y tengo aún menos tiempo para escribir, pero no voy a dejar de hacerlo, eso por descontado, simplemente quería que lo supierais para que no os extrañarais al respecto. Ahora yo también podré canturrear eso de doy el callo por dinero XDDD
Ahora hablemos del capítulo. Para este en concreto he tratado de darle más foco a reshiram ya que recuerdo que me llegaron a comentar que parece el Misterio del Príncipe pero con reshiram de fondo, y tampoco quiero eso, por lo que a partir de ahora y hasta el final del fic me enfocaré más en el dragón legendario y no tanto en la historia que, después de todo, ya conocemos bien. Cierto es que tampoco sería acertado dejar de lado a la trama de Harry, pero trataré de darle un poco más de equilibrio en ese aspecto. Para el siguiente capítulo habrá más acción y terminaré con los acontecimientos del Misterio del Príncipe, por lo que la trama pronto cambiará y dejará de estar tan limitada por el colegio y su entorno.
Y eso es todo de momento, trataré de escribir cuando tenga un hueco libre, pero no esperéis que esté enseguida, recordad que ahora doy el callo por dinero XDDDD okyaparo. Comentad, dejad reviews e insultadme si queréis. ¡Nos leemos!
