Capitulo IX
-Bella Cu… Swan- dijo finalmente, tomando su mano.
Jacob Black le mostró sus blancos dientes con una sonrisa deslumbrante y extrañamente sus labios se contrajeron para devolvérsela. Él lo tomo como una aceptación y se sentó a su lado en la banca
-Así esta mejor Bella- tenía la sonrisa tatuada en el rostro.
-¿dice usted que tiene un trabajo para mi?- preguntó sin rodeos.
-A sí, como verás soy fotógrafo y me gustaría que fueses mi modelo, es decir, para la revista en la que trabajo.
-a no tienes suficiente con las fotos que ya me haz tomado- replico mordaz.
Su humor con los hombres estaba peor que nunca.
- A este…- Jacob parecía avergonzado- si, lo que pasa es que cuando veo algo hermoso, no puedo contenerme de fotografiarlo.
-Hermoso- repitió Bella con recelo.
-¿Estas molesta?- pregunto el chico inocentemente.
Bella le dirigió una mirada envenenada.
-Que un extraño te tome fotos sin tu permiso. ¿Por qué debería molestarme?
-Perdóname sí. No quería molestarte- le pidió el suplicante.
-esta bien, tu no tienes la culpa de que hoy no haya sido mi día.
-Entonces que, Bella, aceptas el trabajo, anda solo unas cuantas fotos.
-Pero yo no soy modelo.
-Exacto, necesito una mujer de verdad.
-tengo que pensarlo.
-Porque no tomamos un café y nos conocemos mejor- le guiño un ojo.
Bella lo miró mal.
-¿Estas coqueteándome?
-Puede ser- dijo el chico burlonamente.
Jacob Black era alto y corpulento, pero tenía cara de niño, no podía tener mas de 20 años.
-¿Cuántos años tienes?
-Veintiocho?
Bella se impresionó y recordó a otra persona de casi veintiocho años y de pelo cobrizo.
-esta bien vamos y háblame de esa revista para la que trabajas.
Edward tomaba un café tranquilamente en su oficina cuando Alice interrumpió, haciendo que este se derramara en su camisa.
-Eres un cerdo- le dijo furiosa- ¿Cómo le hiciste eso a Bella? ¡un divorcio Express! ¡Dios santo! Ni siquiera le pasas pensión.
-Ella me lo pidió así Alice.
-y un cuerno, como pudiste dejarla después de que perdió el bebé, no tienes corazón.
-¡Basta Alice! No tengo por que darte explicaciones a ti.
El tema del bebé era sagrado para él. Nadie sabía lo que a él le había afectado la muerte de su hijo y no solo por la herencia, sino por que realmente lo quería, quería ser padre. Y si no se quedó con Bella fue porque no podría mirarla a la cara sabiendo que él era el culpable de todas sus desgracias.
-ojala que te retuerzas en tu bilis con todo y esa maldita mujer- después de decirle eso su prima salió de la oficina dando otro portazo.
No le sorprendía, tuvo una platica similar con su madre, su tía Esme, con su abuela y hasta victoria le había dicho hasta de lo que se iba a morir. Emmett no le dijo nada, pero no tuvo que hacerlo, él sabía lo que pensaba. Su padre y su tío tampoco hablaban con él. Pero sabía que terminarían perdonándolo.
Por la noche en la cama de Tanya, no podía dejar de pensar en Bella, ¿Qué estaría haciendo ella en esos momentos?
Bella debería no debería estar en sus pensamientos, dado que esa noche celebraban la libertad de Tanya, pero allí estaba como una llave goteando.
Con ella se había ido una parte de su vida, Tanya le había confesado que gracias a una paliza de su ex esposo ella tampoco podía tener hijos. Edward tenía que resignarse a que nunca sería padre.
-Creo que la quieres- le dijo Tanya de repente.
-¿perdón?-musitó confundido.
-a Bella- contestó- siempre estas pensando en ella.
-¿Por qué piensas eso?
-Tienes esa expresión, cuando estás pensativo, frunces el seño y después la mencionas, deberías buscarla.
- no digas tonterías.
Pero no pensó que eran tonterías cuando se dirigió al viejo departamento de Bella, con el pretexto del seguro del auto que ella chocó semanas antes.
Tocó el timbre y ella abrió la puerta con una enorme bata de baño.
-Edward- le dijo confundida que haces aquí?
-yo…
Pero no alcanzo a decir nada mas ya que dentro de la casa una voz masculina la llamó.
-BELLA ¿Dónde ESTÁN LAS TOALLAS? CARIÑO…
Palideció y se quedó estupefacto mirando el rostro ruborizado de quien hace solo unas horas era su esposa.
