Helga camino por la despoblada calle que la conducía a La Banquetera mientras agradecía internamente el mensaje de Dinn, la verdad era mas que evidente que no era algo urgente pero le había dado una excusa real para irse de donde estaba.
Todas las palabras que dijo Arnold no hicieron mas que confundirla ¿Qué había sido todo eso?.
—¿De quien te escondes Helga?— Escucho la pregunta de Arnold en su cabeza, como hubiera deseado gritarle la respuesta, como hubiera deseado decirle que era de él quien de quien se escondía, decirle que no había nada en el mundo que la aterrara mas que mostrarse tal cual era frente a sus ojos y descubrir la desaprobación en ellos, el rechazo, como le hubiera gustado decirle que ella jamás quiso esconderse tan profundamente, que simplemente paso, como hubiese querido gritarle que lo único que había deseado durante todos esos años es que él la salvara de su pequeño escondite, que la encontrara. Pero no, Helga no tenia tanto valor como para responder honestamente a las palabras de Arnold, apenas y tenia valor como para haber mantenido la mirada con él durante esos segundos eternos.
Arnold lo sabia, sabia ahora que ella había vivido su vida con una mascara en el rostro, aun así seguía sin saber que había tras esa mascara, y Helga no estaba segura si estaba lista para mostrarle aquello.
Era todo demasiado confuso y había pasado en un lapsus muy corto de tiempo, ese dia no dejaba de volverse mas y mas loco conforme pasaban las horas.
Finalmente entro a La Banquetera, no tardo mucho en encontrar a Dinn, sentado mirando como una chica con el cabello semi rapado cantaba en el escenario acompañado de un guitarrista con un rostro andrógeno, Helga se sentó junto a él.
—Hola— Saludo, Dinn se limito a hacer un gesto pidiendo que esperara al fin de la canción para hablar. La chica se quedo mirando la función mientras sentía como el olor a humo de cigarro y a licor viejo tan característico de La Banquetera se impregnaba en ella, hace algunos meses el olor le hubiera resultado por mas desagradable pero ahora se sentía como estar en casa. Luego de unos dos minutos la canción finalizo y Dinn se volteo para recibir a Helga con una sonrisa
—Debía terminar de escuchar este tema, lo siento—Helga negó con la cabeza, la verdad a ella no le molestaba el silencio.
—Da lo mismo, me gusta la música que tocan aquí—El chico asintió y miro al escenario –ahora vacío- por unos segundos— Y bueno, dime que era tan importante que me hiciste venir volando.
—Cierto, gracias por venir, no estaba seguro de que vinieras con tan poco tiempo de aviso— El chico río y luego busco en un bolsillo dentro de su chaqueta—La verdad no es una urgencia ni nada, pero quería preguntarte si podía usar esto para una canción— Helga noto apenas el chico puso el papel frente a ella que era el poema que le había dado esa misma mañana.
—Algo ególatra ¿No crees?— Dinn se toco la nariz con la punta del dedo como cuando se juega a las charadas para decir que estas en lo cierto, Helga río.
—Me gusta mucho como escribes, y creo que es un desperdicio que todo lo que piensas se quede guardado en algún lugar de tu casa sin salir a la luz ¿Puedo usar tu letra?
—Déjame ver si lo entiendo, me molestas con un mensaje urgente para pedirme que te de permiso de usar mi material ¿Y ni siquiera me gano un vaso de gaseosa?, eres un pésimo negociante Dinn— El chico río al tiempo que se levantaba para ir a buscar algo para tomar— Jugo de limón, y mas te vale que sea el mejor jugo que he probado en mi vida— A los pocos minutos Dinn volvió con dos vasos de jugo
—¿Su majestad esta feliz ahora?— Helga levanto una ceja y luego dejo salir una sonrisa
—Usa la letra, es tuya—El chico dibujo una amplia sonrisa en su cara mientras tomaba un gran sorbo de jugo. Pasaron unos minutos en silencio escuchando al nuevo grupo que subió al escenario antes de que Dinn volviera a hablar.
—Otra cosa Pataki ¿Lo que escribiste es verdad?—Ella se quedo mirándolo
—¿Qué parte? ¿Dónde digo que siempre intentas estar en todo lugar y hacer todo a tu manera? ¿Dónde digo que crees que eres el centro del universo? Si… es bastante cierta—Ella río
—Me refería al final— El chico abrió el papel y leyó en voz alta—"Y a veces me pregunto si sus ojos serán realmente los únicos que me puedan ver de verdad"— Helga trago saliva y miro a la mesa— ¿Es verdad?
—Bueno… la literatura es algo que puedes interpretar libremente…
—¿Dime como es que nadie en todos esos años ha visto lo grandiosa que eres? No me lo creo—Helga sintió como sus mejillas comenzaban a ganar color—Tus amigos son unos idiotas—Lanzo finalmente, Helga entendió que a Arnold y a los demás no les gustaban Dinn su grupo mas de lo que a Dinn le gustaban sus amigos.
—No es algo que tu puedas juzgar— Dijo algo irritada, después de todo Dinn no conocía a sus amigos. Él se limito a resoplar.
—Vamos a tu casa
—¿Qué?—La frase sonó mas que nada como una orden, y fue tan desconcertante que Helga apenas y pudo articular la pregunta.
—Quiero leer las otras cosas que has escrito— Dinn se paro de la mesa y dejo el dinero de la propina sobre la misma—Por favor.
—No ¡son mis poemas!—¿Por qué ella habría de mostrarle todo el trabajo de su vida, aquel que había sido tan oculto, solo porque el se lo pedía sin mas?
—Por favor— El chico abrió su bolso y saco un block de croquis que tenia varias hojas sueltas de cuadernos dentro del mismo— Toma, son todas las letras que he escrito desde que tengo memoria, estaremos a mano.—Helga miro el block en sus manos y sintió curiosidad.
—No me dejaras leerlas si no te llevo a casa ¿Verdad?—Dinn volvió a colocar su dedo índice en la nariz, luego río. Helga se quedo mirándolo, mirando el block de canciones.— Esta bien— Una mezcla de sentimiento atravesó a la chica en ese momento, se sentía derrotada pero al mismo tiempo sentía como la emoción comenzaba a brotar dentro de ella, en algún lugar de su interior ansiaba saber que opinaba Dinn de sus poemas.
Dinn y Helga caminaron en silencio hasta llegar a la casa de ella, cuando por fin estuvieron en su habitación Dinn se sentó en el piso esperando a que Helga encontrara lo que habían venido a buscar.
—¿Quieres que te los pase todos?—Pregunto
—Si, me gustaría leerlos todos— Helga río al tiempo que abría su armario
—Bueno, pues espero que estés dispuesto a leer toda la noche— Saco una caja y la puso frente a Dinn, luego saco otra he hizo lo mismo, dentro de cada caja habían por lo menos, quince diarios o cuadernos. Dinn dejo salir un suspiro de exclamación.
—Parece que te has mantenido ocupada en tus ultimas catorce vidas pasadas, Pataki—Ella río
—Ahora pásame tu block, lo guardare para leerlo en otra ocasión— Dinn obedeció y luego eligio un cuaderno al azar dentro de la caja, Helga se acostó en la cama mientras examinaba la expresión de Dinn al leer, poco a poco la imagen fue volviéndose borrosa y la chica se quedo totalmente dormida.
Cuando el despertador sonó a la mañana siguiente Dinn ya no estaba ahí, y todos los cuadernos y diarios estaban dentro de sus respectivas cajas en el armario.
—Pudo haberse despedido al menos— Rezongo Helga mientras comprobaba que no habían mensajes de Dinn en su celular.
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Esa noche Arnold no pudo dormir, simplemente no era capaz de sacarse la imagen de Helga de la cabeza, mirándolo atentamente en medio de la calle, pareciendo una persona completamente nueva después de que él notara que a la persona que siempre había visto no era quien ella era realmente, había toda una vida, todo un mundo sobre Helga que el ni siquiera era capaz de imaginar, y eso le inquietaba.
Cuando noto que ya era de madrugada comenzó a arreglarse para ir a buscar a Lila a su casa y poder tomar el autobús juntos. Camino a la casa de Lila paso por la misma calle en la que había estado la noche anterior, un sentimiento extraño lo inundo cuando recordó a Helga correr rápidamente lejos de donde estaba él, sin darle ninguna respuesta o reacción a sus palabras, Arnold se mordió el labio, había algo en toda esa situación que lo ponía en exceso incomodo.
Llego finalmente a casa de Lila quien lo saludo con un beso, subieron al bus y ahí él la busco inconcientemente, sentada donde siempre estaba junto a Phoebe, con el cabello rubio corrido hacia un lado y su camisa a cuadros rosa, con el ceño medio fruncido y la estruendosa risa que la caracterizaba, por un segundo –y pudo haber sido solo la imaginación de Arnold- Helga levanto la vista y lo vio mirarla, entonces la bajo rápidamente, casi con vergüenza, algo que no era muy común en Helga.
El dia trascurrió con bastante normalidad, sin embargo la ultima hora era Historia y por alguna razón aquello inquietaba a Arnold de una manera extraña, como siempre él llego antes a su puesto que su compañera de banco, comenzó a sacar el cuaderno y la cartuchera al tiempo que el salón comenzaba a llenarse poco a poco, cuando Helga llego se sentó junto a él dejando caer sus cuadernos sobre el pupitre sin decirle nada.
—Buenos días Helga
—¿Qué hay Arnoldo?— Soltó en su tono despectivo de siempre mientras miraba su teléfono.
—¿Cómo te fue ayer con Dinn? ¿Esta bien?— Helga se quedo mirándolo sin entender— Ayer en la noche cuando… nos encontramos en la calle, dijiste que…
—Ah, si, si eso… no era nada, solo quería pedirme algo, de cualquier manera ¿Qué te importa? Después de todo tienes todo ese odio hacia Dinn y mis amigos, así que no se porque preguntas tanto
—Te he dicho que no los odio—Resoplo, el esbozo de fragilidad que había visto en ella en el bus se había esfumado, frente a él estaba la Helga de siempre— Por cierto ¿Cuándo vamos a continuar con el trabajo? La fecha de entrega esta cada vez mas cerca
—¿Qué se yo? Dime una fecha, por mi esta bien—volvió a mirar al celular
—¿Pasa algo—Pregunto mientras veía el teléfono de Helga, ella lo escondió en su bolsillo y negó.
—No es que sea de tu incumbencia pero me parece raro que Dinn no me haya mensajeado en todo el dia, eso es todo.— Antes de que Arnold si quiera pudiera pensar que decir el profesor llego y comenzó a dar la clase.
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Pasaron casi dos semanas y Helga no tuvo noticias de Dinn, el chico ya no iba a buscarla a la escuela, ya no la invitaba a la Banquetera y ni siquiera era capaz de contestar sus llamadas o responder sus mensajes. Los primeros días Helga se había preocupado pero conforme pasaba el tiempo comenzaba a enojarse mas y mas con el chico.
Cierto dia en la hora del almuerzo su enojo pudo mas que ella y llamo a Stell para conseguir algunas respuestas.
—¿Hola?—Pregunto la voz de Stell al otro lado de la línea
—¿Stell? Soy yo, Helga… se que ahora deben estar en el colegio así que quiero que le pases el teléfono a Dinn— Helga casi escupió las palabras de lo frustrada que se sentía
—Emmm
—¿Qué? ¿No quiere hablar conmigo? Dile que entendí perfectamente el mensaje , pero que no quiera no significa que no me deba unas respuestas…— Stell se mantuvo en silencio unos segundos
—Helga, Dinn tiene un carácter algo…impulsivo, el problema no es contigo, es el mismo el que se tiene que calmar…si le dieras unos días mas…
—¿Calmar?¡¿De que rayos estas hablando?!—Stell suspiro al otro lado de la línea, Helga ahora si que se sentía cabreada, que era todo eso de que le diera unos días mas, Dinn dejaba de hablarle de la nada y ahora todos creían que él era el que necesitaba comprensión ¿Qué era toda esa locura?— ¡Esta bien! Si no quieres pasarle el teléfono por mi bien, pero dame su dirección, hablara conmigo quiera o no. —Resoplo frustrada— Lo juro, así como que me llamo Helga G Pataki
—Helga….—Entonces noto que Stell susurraba, probablemente no quería que Dinn supiera que estaba hablando con ella— Ahora no es un buen momento, hablemos luego ¿si?— Y colgó, así sin mas, Helga estaba a punto de tirar su celular contra el piso cuando lo sintió vibrar en sus manos, era un mensaje de Stell con la dirección de Dinn, abajo decía "No seas muy dura con Dinn, no esta acostumbrado a sentirse así, intenta entenderlo - Stell". Lo que faltaba, ahora ella tenia que ser considerada con alguien que no tuvo una gota de decencia en dejar de hablarle del dia a la mañana. Eso era todo, Dinn iba a escuchar lo que Helga tenia para decirle quisiera el o no.
Cuando salio de clases se dispuso a ir derecho a la casa de Dinn, sin embargo noto que los nombres de las calles no le resultaban familiares en lo absoluto y que probablemente viviera en otro barrio como algunos de los chicos del colegio, no tenia idea que bus tomar. Helga reviso en su mochila y noto que aun tenia el dinero restante de su Domingo, la verdad era mas prudente ir a casa y buscar un mapa y preguntar por el bus pero ella no quería perder mas tiempo y tomo un taxi.
El taxi se detuvo luego de quince minutos de recorrido y Helga se bajo, cuando vio el lugar en el que estaba entendió que eso no podía ser otra cosa que una broma cruel de Stell, era imposible que Dinn viviera allí. Frente a ella habían casas enormes, casas del tamaño de calles enteras, con enormes rejas que se erguían a lo alto y ostentosos autos aparcados en los antejardines ¿Qué haría viviendo Dinn allí?. Estaba ella a punto de volver a casa cuando escucho el inconfundible sonido de "Hermosa", la moto de Dinn, su rugido suave como el ronroneo de un gato, era algo único, entonces lo vio, salir de una de las enormes casas montado sobre "Hermosa", Helga no lo pensó ni medio segundo y corrió frente a la moto, se detuvo mirándolo con el ceño fruncido y dejándole el tiempo justo para frenar tan cerca de ella que parecía imposible que no le hubiera plantado la moto encima.
—¡¿Cuál es tu problema?!— Grito Helga sintiendo como la sangre le hervía a borbotones, había alimentado la esperanza de que quizás la ausencia de Dinn se justificara con alguna clase de enfermedad, sin embargo allí estaba él, sano y salvo frente a ella.
—¿¡Mi problema!? Acabas de saltar frente a una moto en movimiento ¿¡Quieres suicidarte acaso?!— Dinn apago el motor de la moto y mantuvo la vista fija en Helga— ¿¡Tienes idea lo estupido que es lo que acabas de hacer!? ¡Te pude haber lastimado!— Helga ni siquiera escucho sus palabras
—Llevo días llamándote ¿Qué pasa? ¿Tan malo es mi trabajo? Desde que leíste mis poemas no has dado señales de vida ¿Tan malos son? ¿Tenias miedo de mirarme y decirme lo mucho que te decepcionaron? ¡¿Ah?! Porque lo que sea que haya sido pudiste haber tenido las agallas de decírmelo a la cara…— Helga se detuvo simplemente porque sentía que comenzaría a llorar, y era lo único que no deseaba hacer, no era el momento de demostrar debilidad, no ahora.
—Lo siento— Fueron las únicas palabras que salieron de los labios del joven, Helga estallo en cólera, aquello era lo ultimo que quería escuchar, no vino por una disculpa, vino por una explicación.—Pero tienes razón, odie tus poemas, cada uno de ellos…—Un sentimiento punzante de dolor atravesó a Helga, nadie jamás había leído lo que ella escribía, y ahora que por fin alguien lo hacia decía aquello. Las lagrimas comenzaron a asomarse, sin embargo las contuvo.
—Pudiste habérmelo dicho a la cara, no esperar a que viniera. Imbecil— Helga se dio media vuelta para irse pero el chico la detuvo de un grito.
—Espera— Helga paro la marcha pero no se volteo a verlo— No están mal escritos, no es sobre eso… solo los odio… crei que lo entenderías.
—Pues creíste mal, todo tu comportamiento estupido es algo que no logro descifrar— Helga se volteo para verlo, entonces noto como la mirada de Dinn la escudriñaba
—No lo leíste ¿Verdad?...Mi block— No, ella había olvidado completamente el bock del chico, estaba tan ocupada preguntándose porque había desaparecido de la faz de la tierra que había olvidado completamente su existencia.
—Lo olvide por completo…— Dinn frunció el ceño y arranco el motor
—Entonces no te puedo pedir que lo entiendas Pataki— Sin decir mas Dinn hizo partir la motocicleta y paso junto a Helga sin decir nada mas, sin si quiera voltearse.
Helga volvió a su casa sin entender absolutamente nada, sin embargo era evidente que toda la rabia se había esfumado para dejar un sentimiento de confusión en su lugar, apenas llego a su habitación lo primero que hizo fue buscar el block de canciones de Dinn, habían varias hojas sueltas, todas con fechas y muchas con partituras adjuntas, la mayoría de las hojas que habían sueltas eran con fechas recientes, y además la mayoría tenían algo en común.
—Son sobre mi…— Dijo en un susurro mientras sostenía los papeles llenos de letras sobre su propia persona, y no era por arrogancia, no, era mas que evidente que Dinn hablaba de ella, de las cosas que habían pasado, de las cortas conversaciones que habían tenido, de cómo la veía, de cómo la veía siempre en cada cosa que hacia. Ella reconocía esas letras, reconocía ese sentimiento, lo había leído en sus propios libros, lo había escrito ella misma una y otra vez. Entonces lo entendió todo.
Dinn le había dado un montón de canciones que había escrito por y para ella, ella sin embargo le había dado dos cajas de poemas sobre Arnold, todos y cada uno de ellos eran sobre ese rubio de ojos soñadores que había amado desde que tenia memoria.
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N/A: Hola a todo/as, muchas gracias por leer y por comentar, especialmente a aquellos que me dieron una opinión mas elaborada y me ayudaron a entender que rumbo les gustaría que siguiera esta historia.
Gracias sinceramente por darse el tiempo de leer este fic y por acompañarme en esta historia, como siempre están mas que invitados a dejar sus criticas y sus comentarios.
Espero poder seguir trayéndoles actualizaciones de forma seguida, nos vemos en una próxima oportunidad ¡Cuídense!
