-¿No contesta? –le preguntó Mei a su novio. El rubio negó en silencio
-no veo de qué se preocupan, estamos en la casa de Zero, no le pasará nada
-Kain dijo que había bebido alcohol –Aidou dio un fuerte suspiro y se volteó hacia Shiki –velo de este modo, Rima no bebe, por lo que lo más probable es que, al ser su primera vez, debe de estar ebria
-ahora plantéalo de esta forma, una chica linda y ebria, perdida en una enorme mansión llena de borrachos pervertidos –explicó Mei, tal como si le estuviera enseñando a un niño a sumar 1+1. Zero llegó donde ellos acompañado por Yuuki -¿la encontraron?
-no, pero si encontramos esto en el baño –el celular de Mei voló hasta las manos de su dueña –esa tonta…
-de acuerdo… ¿La buscamos otra vez? –en ese momento Aidou recibió un mensaje
-¿Quién te envía mensajes a esta hora? –le preguntó su novia con celos
-dice "chicos, estoy camino a casa, un amigo me trajo. Rima"
-¿Qué amigo?
-tal vez fue Ichijo –murmuró Yuuki –no lo veo desde hace un rato.
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La pelirrubia abrió la puerta del departamento con las llaves que Shiki le había dado hace unos días, cerrando la puerta tras de sí. Tadashi se había ido apenas ella había bajado de la moto.
Lanzó las llaves sobre la mesa del comedor y fue a la cocina, arrastrando los pies con desánimos. Observó de reojo la hora en el enorme reloj de la cocina, el cual marcaba las 3:47 de la mañana. Bufó y comenzó a abrir de par en par las puertas de las alacenas, encontrando finalmente lo que con tanto afán buscaba. En uno de los rincones había unas cuantas botellas de alcohol. Sacó una de whisky perfectamente cerrada, y un vaso. Apoyo su espalda en la nevera y se deslizo suavemente, hasta quedar sentada en el piso. Se sirvió un poco del licor y sonrió de medio lado con amargura, recordando su conversación con el moreno de hermosa sonrisa.
FLASH BACK
-¡Sabes a qué me refiero! –gritó levantando la mirada. Sus ojos azules chocaron con los confusos marrones de él –Tadashi…
El aludido bajó la vista por unos segundos, dando un largo suspiro. De pronto la empujo suavemente, haciéndola chocar su espalda contra la pared. Apoyó sus manos a cada lado del rostro de la joven, atrapándola entre su cuerpo y la pared, igualando lo que Kaname había hecho hace un rato. Volvió a suspirar y escondió el rostro en el cabello de la pelirrubia.
-¿Por qué me dejaste Tadashi? –preguntó al fin la joven, soltando sus lagrimas. Un escalofrío la recorrió al sentir su respiración en su cuello –la beca solo fue una excusa ¿Verdad?
-no del todo –susurró él en su oído. Rima presionó los parpados con fuerza, aspirando su aroma –no era en el extranjero
-¿Lo hiciste? ¿Te casaste con ella? –Pudo sentir como el cuerpo del moreno se tensó apenas menciono ese tema. Levantó la mirada y apoyó su frente en la de ella –dime de una vez la verdad Tadashi, ¿No crees que merezco saber el motivo por el que dejaste de quererme y me abandonaste?
-nunca podría dejar de quererte –dijo él acariciándole la mejilla con ternura
-entonces… ¿Por qué?
-sabes tan bien como yo que un amor como el nuestro está prohibido aquí y en cualquier parte del mundo, además, mi madre te odia y haría cualquier cosa para lastimarte
-y tú sabes que tu madre poco me importa, lo nuestro no es imposible
-lo es para mí, planearme un futuro a tu lado es hermoso, tú… yo, 2 hermosos niños… una enorme casa, incluso un lindo perro, pero abro los ojos y veo la realidad, y me doy cuenta de que es algo imposible, no importa lo mucho que nos quisiéramos, el sólo hecho de nuestro apellido es un impedimento.
FIN FLASH BACK
-impedimento… -repitió en un susurro.
Se bebió de un sorbo todo lo que quedaba en el vaso y lo lanzó contra la pared, haciendo que se rompiera en varios pedazos. Siguió bebiendo directamente de la botella, eso hasta que todo comenzó a volverse borroso y perdió el control sobre sus acciones. Sin saber claramente lo que hacía, fue hasta la alacena y sacó otra botella, esta vez de vino blanco. Claro, por el hecho de estar completamente ebria, tuvo más problemas para abrirla.
Horas después, un agotado Shiki bajó del Ford Mustang de Aidou, despidiéndose de Mei, quien en su condición de ser la única que no había bebido ni una gota de alcohol en toda la noche, se las había tenido que dar de chofer.
Subió hasta su departamento y abrió lentamente. No quería correr el riesgo de que Rima estuviese durmiendo y él la despertara, después de todo, ya eran las 5:15 de la mañana. Se quito la chaqueta y fue por un vaso de agua a la cocina. No pudo evitar sorprenderse al encontrar a Rima sentada en el piso, apoyando las mejillas en sus rodillas, rodeada de 3 botellas totalmente vacías y varios vasos rotos por todo el piso del lugar. En un principio pensó que estaba dormida, pero al escuchar un sollozo, fue hasta donde ella, arrodillándose para poder mirarla de frente. La joven levantó la mirada y lo observó a los ojos, los cuales ya estaban hinchados de tanto llanto.
-Rima… -murmuró acariciándole el cabello como si fuese una niña. A tomó en sus brazos y la llevó hasta la habitación que la joven ocupaba, dejándola sobre la cama
-no es un impedimento –dijo ella de pronto, sujetándole la mano y tirando de él. Shiki quedó recostado junto a su esbelto cuerpo
-¿De qué hablas?
-no es nuestra culpa que él y yo tengamos el mismo apellido –siguió diciendo mientras lo abrazaba –él dijo que me amaba, pero que era un amor prohibido
-no debiste beber tanto Rima, no es bueno para una chica tan bonita como tú
-¿De qué me sirve ser bonita si sólo atraigo a pervertidos? –sollozó ella. Shiki sonrió tiernamente, acariciándole el rostro
-me atraes a mí –confesó en un susurro. Rima sonrió escondiendo el rostro en el pecho de él –pero es un secreto
-tú sí eres un caballero, no como esos idiotas pervertidos de la fiesta
-espera, ¿Cuáles…? –no pudo terminar la pregunta, ya que ella se había dormido muy apegada a él. Se cubrió con las sábanas y se acomodó mejor, rodeándola con su brazo libre, ya que ella aún sostenía su otra mano.
Suspiro con pesar y cerró los ojos, tratando de conciliar el sueño, aunque la idea de tenerla tan cerca no se lo hacía fácil. Volvió a observar detalladamente su rostro, deseando poder probar un poco de esos apetitosos labios.
No pudo evitar recordar lo que le había dicho minutos atrás. Estaba hablando de un chico, un chico del cual estaba enamorada. Y encima él estaba celoso. Debía admitirlo, no podía negar que le encantaría tener la misma cercanía que tenía Aidou con ella, incluso Zero, y hasta Kain, podían darse el gusto de besarla en la mejilla. En cambio él solo recibía insultos y comentarios bastante fríos.
Lo que no sabía era que esa era la única forma que Rima había encontrado para expresarle de algún modo que él era tanto o más importante que el resto, a excepción de Aidou y Mei. No, él sólo sabía que ella lo insultaba.
Volvió a cerrar los ojos, aferrándose a ella en un acto de reflejo para no caer de la cama. Dio un suspiro y trató de recordar la primera vez que la vio, hace casi 3 años, cuando entró finalmente a la secundaria, junto a sus 3 amigos de toda la vida.
FLASH BACK
Aidou dio un bostezo y colocó ambos codos sobre su mesa, apoyando la cabeza entre sus manos. A su lado estaba él, haciendo globitos con su goma de mascar. En los puestos de atrás estaban Kain y Zero. El primero con ambos brazos cruzados a la altura del pecho, observando todo con aburrimiento, mientras que el segundo se balanceaba en su silla, manteniendo la vista fija en el techo.
El profesor acababa de hacer que se presentaran frente a sus nuevos compañeros, al igual que al resto, y ahora verificaba que todos estuvieran presentes.
-Senry Shiki… -habló el profesor, haciéndolo bufar
-solo Shiki –alzó la voz con molestia. El hombre asintió y anotó algo en el libro de clases. La puerta del salón se abrió de pronto, dejando ver a una joven de lindos ojos azules, cabello rubio oscuro atado en dos coletas y parte del flequillo cubriéndole el rostro. Su cuerpo era perfectamente armonioso, largas y torneadas piernas, anchas caderas y buen busto.
-disculpe la tardanza sensei, estaba en la oficina del director
¿Y tú eres…?
-Tohya, Rima Tohya
-bueno Rima, creo que lo más justo para sus compañeros es que usted también se presente –ella lo observó algo desconcertada, dudando unos segundos.
-etto… ya saben mi nombre, tengo 15 años, no me gusta estudiar pero aún así tengo buen rendimiento, y eso es todo.
-¿No nos dirás más? –preguntó el profesor. Ella se volvió, mirándolo a la cara
-vine a estudiar, no me interesa conocerlos, y tampoco que me conozcan –dicho esto, avanzó hasta el último puesto del salón. Zero se inclino hacia adelante para poder murmurarles algo a sus amigos.
-esa chica, me recuerda a alguien –habló en voz muy baja el peli plateado. Shiki enarcó una ceja y lo observó de reojo –se comporta como tú, serían la pareja perfecta
-¡cómo crees! –exclamó Aidou, ganándose el regaño del profesor. El pelirrubio bajo un poco la voz –esa chica es muy linda para este idiota
-¿A quién llamas idiota?
FIN FLASH BACK
Sí que era muy linda, lo supo apenas la vio entrar a ese salón. Pero tampoco iba a admitirlo abiertamente frente a sus amigos, él no era así. Lo único que podía hacer era observarla desde lejos, por suerte para él, la cercanía de la joven con su amigo Aidou era una buena excusa.
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Despertó al escuchar ruidos provenientes de algún lado del departamento. Se incorporo lentamente, llevándose ambas manos a la cabeza para tratar de calmar el algo el intenso dolor que sentía. Con que así eran las resacas. Maldijo entre dientes y termino de levantarse, notando que seguía con la misma ropa de la noche anterior. Se desperezó y salió de la habitación casi arrastrando los pies, en dirección al comedor, donde se encontró con que el almuerzo ya estaba listo.
-veo que no fue necesario despertarte –Rima hizo una mueca y observó la comida que había sobre la mesa. Arroz con curry, y varios tipos de ensaladas, pan, quesillo y tortilla de verduras.
-¿ya es hora de almorzar? –él sonrió y le sirvió una taza de café. Le entregó una pastilla y se sentó frente a ella
-¿No viste la hora? –Rima parpadeó un par de veces y se asomó a la cocina, buscando el reloj
-¡Ya van a ser las 5!
-creo que dormimos demasiado…
La pelirrubia se tomó la pastilla que Shiki le había dado y comenzó a comer en silencio, tratando de recordar a qué hora se durmió. Había llegado al departamento casi a las 4, y había bebido algo de whisky… ¿O había sido toda la botella?
-fue una botella de whisky y 2 de vino –habló el joven frente a ella, leyéndole los pensamientos. –me sorprende que no te hayas intoxicado
-…-
-mi madre dice que la tristeza absorbe el alcohol –Rima dejó el vaso sobre la mesa, y agacho la mirada –personalmente creo que solo lo dice para ocultar su alcoholismo, cuando unos emborracha, no olvida ni sus penas ni sus problemas, lo sé por experiencia propia
-si tú lo dices –comió un poco y dio un suspiro
-¿A ti te sirvió? Según Mei, tú no bebes alcohol, pero por cómo te encontré ayer…
-tengo problemas…
-aunque no lo creas, todos los tenemos, un amor que te haga llorar y embriagarte… no puede ser bueno
-¿Tambien lo dices por experiencia propia?
-yo no me enamoro ni dejo que se enamoren de mí, no quiero que nadie termine como mi madre, admito que ahora está un poco mejor, pero eso no quita que toda mi vida la haya visto llorar y embriagarse por el hombre que la abandono
-Shiki…
-¿hmm?
-gracias… lo dijo casi en un susurro, que él apenas alcanzó a captar. Aún así le sonrió, dándole a entender que la había escuchado –por todo
-descuida, todo por mi linda mascota
-¡Que no soy tu mascota, imbécil!
Nuevamente se llevó ambas manos a la cabeza, volviendo a maldecir en voz baja. Shiki sonrió de medio lado y le sirvió otra taza de café.
Tal vez… esa chica rara sí lo quería un poco. A su modo, pero lo hacía.
