i was happy in my harbour. when you cut me loose. floating on an ocean. and confused
winds are whipping waves up. like sky scrapers. and the harder they hit me. the less I seem to bruise
.
B
E
A
U
T
I
F
U
L
L
I
E
.
oh when I find the controls. i'll go where I like i'll know where I want to be.
but maybe for now i'll stay right here. on a silent sea
on a silent sea
ix
La puerta se abrió con violencia y podría haber sorprendido a todos los presentes si los hubiera, pero solo había una persona en el medio de la sala. La pelirroja tenía una sonrisa divertida en el rostro, que se reflejaba sin sorpresa sobre los vidrios del ventanal. Sus ojos brillaron detrás de sus lentes al ver al joven Uchiha caminando furioso hacia ella.
Karin se dio media vuelta y quedó frente a Sasuke cuando el morocho se detuvo. Con rudeza tomó su brazo en un agarre fuerte, Karin siguió sonriendo como si el dolor no le imposibilitara sentir el placer del tacto.
–No te acerques a Sakura. – siseó Sasuke en voz baja, mirándola a los ojos.
–Oh, – los ojos de Karin se abrieron en una inocente sorpresa. – entonces ¿no podemos ser amigas? – preguntó con dulzura en su voz.
Sasuke gruñó y empujó a Karin hasta quedar su espalda sobre el ventanal. Apoyó ambas manos sobre los brazos de la pelirroja. – No juegues conmigo Karin.
Karin sonrió e intentó levantar sus manos hasta el pecho de Sasuke, pero la fuerza del morocho se lo impidió. Sin borrar la sonrisa de su rostro empujó su cuerpo hacia delante, juntando sus pechos. –Pero sabes como me gusta jugar con fuego. – sonrió mojándose los labios.
Sasuke entrecerró sus ojos y Karin aprovechó el silencio para continuar. –No puedes hacerme nada, Sasu–kun, soy una pieza muy importante para tu búsqueda ¿no es así? Puedo darte fechas, ubicaciones y muchas cosas más – agregó en un tono bajo de voz.
Sasuke se alejó de la pelirroja con una mirada indiferente. –Te lo diré una vez más, aléjate de Sakura Karin o me aseguraré que tu muerte sea verdadera esta vez.
Sasuke se dio media vuelta y abrió el picaporte.
–Uchiha. – llamó Karin con voz seria y finalmente, con la verdadera furia en ella. Sasuke se detuvo. –Serías estúpido si creyeses que tu Sakura te querrá una vez que sepa la verdad. Un hombre como tú solo puede estar con una mujer que te entienda tanto como yo.
Sasuke se dio media vuelta y con ojos ardientes de furia la miró a los ojos. –Ella no es como tú. Es mi mujer. – Giró el picaporte y abrió la puerta sin mirar atrás. La puerta se cerró de un portazo.
Dentro de la sala, Karin formó puños de sus manos y bajó la vista al suelo.
x
Sasuke entró a su oficina dando un portazo. Llegó hasta su escritorio y se aflojó la corbata. Se sentó detrás de su escritorio y esperó a que su respiración se tranquilizara, una vez hecho, tomó los papeles que le había dejado la secretaría para firmar. Nuevos cambios estaban ocurriendo y estaba seguro que más adelante tendría problemas si no tomaba las precauciones necesarias. Tomó un largo respiro y se concentró en las infinitas líneas pero todo lo que podía ver era palabras que no le formaban sentido en su cabeza. Exasperado, gruñó y se levantó hasta avanzar a su bar. Tomó la botella de whisky y se sirvió un trago.
–Es muy temprano para tomar. – dijo una voz a su espalda, pero Sasuke ya había notado su presencia.
–Llegas tarde. – dijo dándose media vuelta, mientras tomaba el contenido del vaso en un solo trago.
El hombre levantó una ceja pero no dijo nada sobre el comportamiento del morocho. – Tengo malas noticias.
–Siempre las tenemos. – musitó Sasuke por lo bajo mientras volvía a sentarse detrás de su escritorio.
Sasuke hizo un gesto con la mano y el hombre canoso avanzó hasta quedar a unos pasos de distancia. –Hemos perdido contacto con Tsunade. – informó el hombre depositando una carpeta verde sobre el escritorio. Sasuke lo abrió y vio el contenido. –La última vez que logramos comunicarnos con ella estaba Kirigakure no Sato. La niebla hizo imposible seguir su rastro, por la aproximación puede que Orochimaru la tenga pero creemos que Tsunade es más lista que Jiraiya. No permitirían que la encuentren.
–¿Aunque eso signifique ver a Jiraiya? – preguntó Sasuke mirando sobre la carpeta al hombre. –De todas formas, no podemos dejarla sola en caso de que la tengan. Envía un equipo de investigación, que encuentren sus rastros y se reporten.
–Puedo ir yo. – se ofreció el hombre.
–No. – cortó Sasuke. El tono de exasperación fue visible para el canoso. –Te necesito aquí.
–¿Karin no está siendo de ayuda? – preguntó adivinando hacia donde iba la cosa.
Sasuke gruñó, como si el solo nombre de Karin le causara disgusto. –Al contrario, está hablando. Pero hay algo que está ocultado, lo se, pero... – Sasuke se detuvo y fijó su mirada hacia el frente.
–¿Quieres que mande a Ibiki?
–No, – Sasuke negó con la cabeza. – Sabrá que tramamos algo. Envía a Anko, ella sabrá que hacer.
El hombre asintió con la cabeza y caminó hasta la salida.
–Kakashi. – llamó Sasuke. El hombre se dio media vuelta. –Mantén un ojo sobre Sakura.
x
x
Sakura guardó la última carpeta llena de trabajos prácticos en su cartera. Antes de salir a almorzar con Hinata, aprovechó la hora libre que tenía para corregir los trabajos que se le estaban acumulando de segundo año. Estiró los brazos detrás de ella y se dispuso a salir de su oficina. Estaba llegando frente a su auto cuando notó quien estaba a unos pasos de distancia.
–¿Sai–kun? – preguntó cuando vio al morocho delante de ella. El muchacho se dio media vuelta y sonrió cuando vio a la profesora.
–Sensei.
–¿Dónde habías estado? Hace mucho tiempo que no te veo en las clases. – preguntó Sakura hasta acercarse a él.
–Oh, estuve ocupado. – respondió Sai sonriendo. – No creo continuar haciendo todas las materias. Pero la suya la seguiré haciendo. Me gusta como enseña. – agregó.
Sakura se sonrojó. – ¿Qué haces aquí? – preguntó mirando a su alrededor.
–Estaba esperando a que me vengan a buscar, pero parece que se han olvidado de mí. Será mejor que me vaya, ya estoy llegando tarde.
–Oh, ¿hacia donde vas? Puedo alcanzarte. – se ofreció mientras le señalaba su auto frente a ella.
–Hacia la estación, pero no quiero desviarla... – musitó en voz baja Sai.
–Claro que no. Voy para ese lado. – Sonrió Sakura. – Sube.
Sakura rodeó su auto y subió. Abrió el seguro de la puerta de copiloto y Sai entró. – Dime, ¿En qué has estado tan ocupado que no has podido asistir a clases?
–Oh ya sabe. Trabajo. – musitó sin darle mucha importancia. – ¿Cómo ha estado usted sensei? Me enteré que Tsunade–sama todavía no ha regresado.
–Mmmh, tienes razón. No se qué la está demorando tanto. Pero supongo que está ocupada. – respondió frunciendo el ceño.
–Ya veo... – Sai miró hasta la ventanilla. –Son tiempos difíciles.
–¿uh? –Preguntó Sakura tontamente. –Oh si, probablemente tengas razón.
El resto del viaje continuó con una conversación liviana. Entre profesores y materias, y cuando ambos se dieron cuenta, ya habían llegado a la estación.
–Aquí estamos.
–Muchas gracias sensei. – agradeció Sai tomando los libros y apuntes que tenía sobre la falda.
–No hay problema. – aseguró Sakura. Sai abrió la puerta para salir pero los libros estaban en su camino y terminaron cayendo debajo del asiento de Sai. – Oh, – musitó Sakura sorprendida y se agachó para ayudar a Sai a sacar sus fotocopias del auto.
–Los tengo. – dijo Sai cuando sacó la cabeza del auto. Una sonrisa se asomó a su rostro. –Muchas gracias otra vez sensei. Nos vemos en clase.
–Adios Sai–kun. – se despidió Sakura y Sai cerró la puerta.
El auto se alejó y Sai continuó sonriendo. Cuando el auto dobló en la esquina, Sai sacó un aparato de su bolso. Lo prendió y esperó a que la pantalla se pusiera en negro, presionó un par de botos y en el medio de la pantalla apareció un punto rojo. Un punto rojo que seguía al mismo auto que había en la esquina.
Sai sonrió y sacó otro chip que tenía en el bolsillo y que había encontrado debajo de su asiento en el auto de su sensei. Un chip de rastreo–GPS. Sonriendo, Sai marcó un número de teléfono en su celular.
–Está hecho. – dijo cuando una voz le respondió del otro lado.
–Perfecto, ahora solo tenemos que esperar. Mantén el perfil bajo. Espero un reporte la semana que viene.
–Si señor. – respondió Sai cortando la llamada.
Miró su equipo GPS. El auto se había detenido en la esquina del restaurante The Four Avenue Café.
x
x
Para Sakura se podía decir que pasaron muchos días desde la cena con sus amigos. Días largos y silenciosos. Había intentando encontrarse con Ino los días siguientes pero la rubia parecía muy ocupada. "Lo siento frentuda, pero no puedo. Me siento tan cansada que lo único que hago es dormir y me gustaría quedarme en casa un tiempo. Cuanto esté mejor te llamo y salimos ¿si?". A Sakura no le había quedado otra más que aceptar, aunque no podía dejar de pensar que había sido Ino, la que hacía unas semanas atrás, había intentado trabajar porque odiaba quedarse en casa sin hacer nada. Tratando de no pensar mucho más sobre el tema, Sakura intentó llamar a Naruto y preguntarle si se quería reunir con Hinata y ella a almorzar. Esta vez el tono apenado de Naruto parecía más real que el de Ino. Verdaderamente quería verlas (aunque Sakura pensó que Naruto quería ver a Hinata nuevamente), pero "Lo siento Sakura–chan pero tengo trabajo atrasado y el teme me matará si no lo termino esta semana. Lo siento de verdad. Prometo que saldremos pronto. ¡Dile a Hinata–chan también!". Para empeorar la situación cuando había intentando comunicarse con Sasuke, le atendía la secretaría y "Uchiha-san está en una reunión muy importante. ¿Quiere que le diga que ha llamado Sakura-san?" Pero Sakura no quería ser la típica mujer que molestaba a su marido por caprichos, diciendole que no, Sakura había cortado la llamada. Resoplando enojada, Sakura decidió dejar de llamar a sus amigos, almorzar con Hinata y no lamentarse demasiado.
–Sakura–san ¿Se encuentra bien? No ha comido nada. – preguntó Hinata cuando notó que la comida de Sakura seguía intacta en el plato.
–Lo siento Hinata. – se disculpó Sakura, dejando los cubiertos a ambos lados del plato. –No tengo tanta hambre.
Hinata asintió con la cabeza y la miró cuidadosamente. –¿No se está sintiendo bien, Sakura–san?
Sakura miró a Hinata y dejó que un suspiro escapara de sus labios. Al no poder hablar con Ino ni con Naruto, Sakura se sentía que necesitaba explicarle a alguien lo que estaba sintiendo. – Es solo que... – comenzó diciendo sin saber muy bien que decir. Estaba segura que Hinata la entendería pero tampoco quería parecer una paranoica. – Hinata, ¿no sientes a veces que estás en un mundo diferente al resto?
Hinata abrió los ojos sorprendida pero para su alivio pareció tomar su pregunta seriamente, Sakura aprovechó el silencio e intentó explicarse. – Es solo que, a veces siento como si fuese la única en perderse una detalle importante, ya lo has visto. – Sakura miró a Hinata significativamente y Hinata asintió con la cabeza recordando. – Es como si estuviese en otro plano y... no quiero decir que son excusas pero no parecen muy verdaderas y... – Sakura luchó por decir las siguientes palabras pero no encontraba forma de expresarlas. – No lo se, siento como si me estuvieran ocultando algo, como si fuese ignorante a algo que todos saben y – Sakura miró buscando ayuda con sus ojos a Hinata. – Debo estar equivocada, ¿no, Hinata–chan?
Hinata se removió inquieta en su asiento y dejó el tenedor caer sobre su plato. Finalmente levantó la mirada y miró a Sakura. – Algo parecido me pasó antes de venir al centro de Konoha. – respondió Hinata. – Antes vivía en las afueras, justo en el borde de Konoha, a las orillas del mar. No fui a la universidad porqué mis padres eran muy conservadores y todos, especialmente mi primo, estaban muy concentrados en la seguridad. Siempre. – musitó Hinata perdiéndose en sus pensamientos. – Pensé que éramos una familia que protegía demasiado herencia– Hinata se sonrojó al decir lo último, miró a Sakura pero la pelirrosa sonrió. – En donde vivía, me hice muy amiga de mis dos vecinos. Tenían mi edad y eran diferentes a lo que yo estaba acostumbrada. Los dos eran ingeniosos, divertidos y... – Hinata sonrió. – Les tomé mucho cariño. A mi primo no le gustaba, pero a medida que fuimos creciendo pasó algo. Mi primo empezó a juntarse más tiempo con mis amigos y cuando los encontraba a los tres juntos escuchaba como susurraban para que yo no escuchara. Entonces... – la voz de Hinata se quebró y Sakura la miró preocupada. – entonces, me cansé y les pregunté que era lo que pasaba, porqué me estaban ocultando cosas, porqué me dejaban fuera y porque mi primo... – Hinata tomó un largo respiro. – Ninguno me contestó, dijeron que eran cosas mías, que ellos hablaban de cosas de hombres y... pero yo ya estaba cansada, así que me fui de mi casa.
–¿Porqué? – preguntó Sakura sorprendida. No podía creer que Hinata, la dulce Hinata, se hubiese escapado de su casa.
–Confiaba tanto en ellos. Hubiese dado mi vida por ellos, pero no podían decir lo mismo.
–Pero tu familia... tu...–
–Esperaban que me quedaba en casa por el resto de mi vida. No podía aceptar eso.
–Lo–Lo siento Hinata, no debería haberte preguntado.
–Está bien Sakura–san. Fue hace mucho tiempo atrás. – Aseguró Hinata con una sonrisa débil.
Sakura guardó silencio, viendo la vulnerabilidad de Hinata, temía seguir hablando del tema pero... – ¿Los extrañas?
–Si. – respondió sinceramente. – Fueron mis dos primeros amigos, mi familia y... bueno, uno de ellos fue mi primer novio. Pero para mi no es posible estar en una relación donde no confíen en mi. No puedo hacerlo.
Esta vez las dos guardaron silencio, Hinata miró por al ventana y Sakura notó cuan fuerte era Hinata al enfrentarse a las personas que quería, porque se necesitaba mucho coraje y determinación para tomar una decisión tan importante como aquella.
–¿Era eso lo que necesitaba escuchar, Sakura–san? – preguntó Hinata cuando volvió la vista a la pelirrosa y notaba la resolución en sus ojos.
–Si, algo así. Gracias Hinata.
x
x
Sakura estacionó el auto en la plaza vacía que se encontraba a unas cuadras de distancia del hospital. Luego de la conversación con Hinata, había sido muy difícil intercambiar palabras. Así lo había sentido ella y estaba segura que así también lo sentía Hinata. Decidió cortar el almuerzo antes y dar la excusa que tenía que llenar unos informes en el hospital antes de comenzar su turno, pero la verdad era que necesitaba estar sola para ordenar sus pensamientos. Sabía que el hospital no era el lugar apropiado para hacerlo. Shizune se daría cuenta y no estaba segura de poner hablarle a otra persona lo que le había dicho a Hinata. Al menos no con alguien que supiera tan bien como Shizune sus emociones.
Sakura suspiró y se ajustó el abrigó de su campera. Estaban en pleno invierno y esa plaza no estaba concurrida a menos que sea un día soleado. Además, a esas horas los niños estarían en el colegio y los que no, ya no pasaban por aquí, ya que había un nuevo local de videos juegos a pocas cuadras de distancia.
Guardó sus manos en sus bolsillos y bordeó el camino de piedras que desembocaba en los juegos de niños. Recordaba la última vez que había estado en aquel lugar. Hacía más de un año en una de las pocas citas que había tenido con Sasuke antes de casarse. La había pasado a buscar del hospital y en vez de llevarla hasta la casa, como lo hacía todas las noches, la había llevado en una caminata bajo la luz de la noche. Ella pensó que había sido muy romántico de su parte. Los dos habían caminado agarrados de la mano y Sakura no había parado de hablar en ningún momento, contándole lo que había ocurrido en el día, las discusiones que había tenido con sus pacientes, el poco tiempo que tenía para dedicarse a estudiar y terminar su carrera de una vez, lo bueno que era Iruka–sensei con ella y como extrañaba a sus padres. Recordaba como le había dicho a Sasuke, que esa misma noche era el aniversario de muerte de sus padres. Sasuke la había escuchado en silencio cuando ella le había descrito como habían sido sus padres y le había apretado un poco la mano cuando su voz había comenzado a quebrarse. Recordaba todavía, con vivida pasión, como sus labios habían callado el sollozo que se la había escapado, como su boca había espantado sus fantasmas esa noche, como le había hecho olvidar miles de preguntas que rodaban por su cabeza, como sus labios, sus manos y su cuerpo la habían distraído de las respuestas silenciosas que no había dado ante sus preguntas.
Sakura suspiró y pateó una piedra. Siempre supo que Sasuke no era del tipo de abrirse, pero esperaba que con el tiempo pudiera hacerlo. Había logrado provocarle sonrisas que no fuesen egocéntricas en su rostro. Había logrado calmar la mirada oscura, que a veces se acercaban a sus ojos. Había logrado muchas cosas, pero ahora todas parecían inútiles y lejanas.
Y si tenía que pensar en sus amigos. Si tenía que pensar en las palabras que Ino había dicho en el baño del restaurante la noche que habían ido a comer. La pose atenta de Shikamaru cuando nadie más lo había visto así. No, nadie más no. Solo tú. Sakura cerró los ojos y se golpeó mentalmente. No quería pensar así. Y tampoco quería recordar que bien lo que le había pasado a Hinata, podría pasarle a ella. Pero no estaba segura de poder dar media vuelta a su vida. Pero no estaba segura de donde estaba parada con todo lo que estaba sucediendo en su vida.
Capaz era ella. Seguramente las razones de Ino eran verdaderas. Sabía que Ino estaba embarazada y ella conocía –solo por sus pacientes– cuales eran los síntomas de las mujeres embarazadas. Sabía también que Naruto era un vago y que dejaba apilado los trabajos para último momento y sabía que Sasuke era el hombre más fiel y que sería capaz de cualquier cosa por ella. Sabía todo eso y más, entonces ¿por qué sentía que había algo que todos sabían y ella no?
Sakura cerró los ojos con fuerza y dejó que sus pensamientos volaran de su mente. No la estaban ayudando. Siguió caminando y decidió dar una vuelta más antes de volver al hospital y sumergirse al único mundo que si conocía como la palma de su mano. Su único refugio de todas las dudas. Pero fue, una presencia en uno de los asientos que la detuvo. Volvió la mirada e intentó ver quien estaba sentada. El invierno había alcanzado las hojas y era un lugar demasiado frío como para sentarse a disfrutar del paisaje con solo una camisa. Se acercó pensando que tal vez fuese alguien herido. Fue cuando estaba a unos pasos de distancia que lo vio con claridad.
–¿Haku–san? – musitó sorprendida Sakura cuando la reconoció.
La mujer dio media vuelta su rostro y su expresión fue de sorpresa y precaución pero cuando vio a la pelirrosa delante de ella sonrió. – Sakura–san, ¿no es así?
Sakura asintió. – ¿Te encuentras bien? ¿No tienes frío? Ten. – dijo sacándose la campera y depositándosela sobre los hombres.
–Gracias. –agradeció la mujer sonriéndole. – ¿Quieres sentarte? – preguntó con amabilidad y Sakura se sentó en el espacio vacío al lado suyo.
Las dos miraron el árbol frente a ellas. Las hojas caían con cada fuerte brisa pero todo lo que Sakura podía pensar era en la mujer al lado de ella. Sakura notó, por el rabillo de sus ojos, que Haku no se parecía en nada a la mesera que había visto en la cafetería. Su piel estaba más pálida, casi traslucida. Vio las ojeras que se asomaban como bolsas detrás de sus ojos y notó la fragilidad de su cuerpo detrás de sus ropas. Sakura frunció el ceño cuando vio que llevaba puesto ropa grande y de hombre. Hizo caso omiso de lo bien que le quedaba en su pecho plano.
Pero algo en la cara de Haku, hizo que Sakura se volteara a verla con precisión.– Haku–san ¿se siente bien?
La mujer despedía melancolía y cada fibra del cuerpo de Sakura le pedía que la envolviera en sus brazos y la resguardara del invierno, como si su abrigo no fuese suficiente. – Tuve problemas.
–Oh, – musitó Sakura e inconcientemente comenzó a jugar con el anillo en su dedo.
Haku la miró y observó el movimiento de sus manos. – ¿Está teniendo problemas con su marido, Sakura–san?
Sakura frunció el ceño. ¿Los estaba teniendo? – No lo se... No estamos hablando mucho y. . . no se donde estoy parada cuando se trata de él. Yo– – miró a la mujer en busca de las palabras justas. La expresión serena de Haku hizo que suspirara con fuerza. – No lo se.
–Confianza – musitó Haku asintiendo con la cabeza. – Es un problema habitual de matrimonio.
Sakura sonrió de mala gana. – Nunca pensé que nosotros íbamos a tener ese tipo de problemas. Mis amigos me dicen que confíe en él pero... Siento como si no me estuvieran contando algo importante. – Sakura abrió la boca para seguir hablando, pero se detuvo cuando vio las hojas mecerse. – Es solo que no se qué hacer.
Las dos se sumieron en otro silencio. Sakura miró la banda dorada que adornaba su anillo. Pensó en sus amigos y las miradas silenciosas que le daban.
–Mi acompañante murió.– cortó el silencio Haku. Sakura volteó a verla y notó los ojos vidriosos de la mujer.
–Oh. – musitó Sakura con voz débil. – Lo siento mucho Haku–san, no debería de haber preguntado. Yo–
–Está bien. No hay necesidad de disculparse, pasó hace poco pero aún lo siento junto a mí. – Haku tomó aire y siguió mirando el árbol frente a ella. – Lo conocí cuando era pequeño, no tenía donde ir y él fue el único que me tendió una mano y me ayudó a sobrevivir. Me enseñó a vivir y aunque sé el dolor que le causó el haberme llevado por este camino, jamás podría recriminarle. Dio su vida por mí, para que empezara de cero y viviera en libertad. – Sakura la miró confundida, pero Haku siguió hablando como si la pelirrosa no estuviera al lado, sino como si se estuviera quitando un peso de encima. – Él me salvó. A mí. – Haku miró a Sakura y su expresión se calmó. – ¿Ama a su marido, Sakura–san?
–Si.– Sakura apretó sus manos. – Si, lo amo. – De eso era de lo única que estaba segura.
–Ten eso en cuenta. – le dijo Haku con calma. Se reincorporó y miró al árbol de cerezo. – El invierno acabará y nuevas flores renacerán. Vivimos en un mundo de mentiras, Uchiha–san. En un mundo violento y salvaje, pero hay personas – Haku se volvió para mirar a Sakura. – que valen la pena involucrarlas. Que nos pueden sacar de la oscuridad.
Sakura abrió la boca. 'Nunca le dije mi apellido' –Haku–san, ¿Cómo es qué sabe mi–?
Los pájaros volaron de los árboles, como una jauría de perros desesperados. Haku volvió la vista a la carretera y sus ojos se abrieron desmesuradamente. Las manos de Haku comenzaron a temblar y con urgencia tomó la mano de Sakura.
–Debes irte. No pueden encontrarte aquí. – dijo con desesperación en los ojos.
–Haku–san...? ¿Qué...?
–Rápido, no hay tiempo. Han venido por mí y si te ven aquí... – Haku se mordió el labio. Y se apresuró a levantar a Sakura de su asiento y empujarla a su auto. – Vete. No des vuelta y no llames a la policía.
Las lágrimas comenzaban a formarse en los ojos de Sakura. La furia, la desesperación y la irritación le comenzaron a carcomer. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? – Haku–san. ¿Qué está pasando? ¿Quiénes vienen? ¿Cómo sabes mi apellido? ¿Qué es lo que me están ocultando?
Haku la miró a los ojos y respiró con calma aunque los cabellos de su nuca comenzaron a pararse. Se estaban acercando, podía sentirlo. Sin dejar que la histeria llegara a la pelirrosa, habló con calma pero al mismo tiempo, se sacó la campera de sus hombros.
–No. – negó Sakura con la cabeza. – Te congelarás.
Haku sonrió. – No pueden saber que estuviste conmigo. No estarás a salvo. – Las manos de Haku temblaban cuando la abrigó con la campera, al igual que el cuerpo de Sakura pero no estaba segura que fuera por el frío. Haku levantó la capucha de su campera y le cubrió los cabellos.
–Escúchame Sakura. NO, ¡Escúchame! – levantó la voz, cuando la pelirrosa pensaba interrumpirle. – No confíes en la policía. Ellos no pueden ayudarte. La policía está siendo controlada.
–¿Yakuza–?
–No, esto es más peligroso que los Yakuza. Es más grande Sakura. Debes irte, no están muy lejos. Puedo distraerlos y darte tiempo para que escapes, – Haku ajustó su agarre en sus hombros. – pero no por mucho tiempo Sakura. Debo irme, no pueden encontrarme. Lo siento.
–Haku... – musitó Sakura con lágrimas en los ojos, pero sus ojos verdes estaban decididos y estar determinados en saber. – Necesito saber.
Haku miró atrás y vio como un auto negro paraba a unos metros de distancia. – Ve a la playa de las Olas, Mizu no Kuni, y busca a Tazuna. Pregúntale sobre el puente. Sobre el incidente del puente. Él sabrá que responderte. Pero escúchame Sakura. Nadie puede saber que estás yendo allí. ¿Entendiste? Mantén el perfil bajo. – Las palabras de Haku se grabaron en la mente de Sakura y sin más asintió. Haku miró detrás de ella dos hombres vestidos de negro bajaban del auto y se acercaban.
–¡Heey! – uno de los hombres dijo. Y Haku soltó el agarre de Sakura y la empujó.
–Recuerda, las coincidencias no existen. Ahora, ¡Vete!
Sakura dio un paso atrás y vio como los hombres se dirigían a verla pero Haku interceptó la mirada y se volvió a ellos. Sakura vio su espalda y deseo con todas sus fuerzas que aquella no fuera la última vez que la viera.
Se dio media vuelta y corrió. En ningún momento volvió la mirada atrás.
x
x
Act– 17/07/09– WOW, no puedo creer que haya actualizado tan rápido. Creo que superé mi propio record. D: (*a kao le tiran un calendario por la cabeza*)
A ver, a ver. ¿Se esperaban este capítulo? Juro que intento sorprenderlos cada vez un poco más, que ya estoy empezando a tirar nombres y voy a dejar de poner tanto suspenso porque tengo el presentimiento que me van a ahorcar de la desesperación.
Otro detalle importante, ya escribí la última escena final de Beautiful Lie. So, worry not! que ya sé como va a terminar este fic y sé como voy a llevar la trama de la historia, (me hice un machete con todos los detalles importantes que no me puedo olvidar). Asi que no piensen que es un típico 'ooh–Sasuke–tiene–una–amante–fic' eh! ¡Nada que ver! Todos los detalles son importantes y todos los personas SON importantes.
Sobre Haku, se que varias veces lo describo como él o ella, pero está hecho aproposito. Haku es HOMBRE pero le gusta vestirse, y parece, como una mujer. Por eso Sakura lo ve como mujer y lo trata como ella. Igual, si siguen quedando dudas, tengo una escena más con Haku todavía y ahí aclaro todo. (Kao está emocionada porque ahora SI tiene una idea de como va este fic).
Gracias a: enishi-senpai, loveluli, Crystal Butterfly 92, Kzjsj, Uchiga, lili-cherry-uhiha, o0Hana-Chan0o (tus reviews me hacen el día y siempre los releo antes de ponerme a escribir el siguiente. Espero siempre los tuyos porque sabes como hacerme feliz. Muchas gracias Hana~chaan :), -Sakura-Star- (ayy, y vos también querida. Leo tus reviews y me sonrojo!), caprichoza, -Sxndrx-, AkAnE-xAn(aaah, no es de matones pero no puedo decir de qué es. pero ya lo vas a saber!), ichigo_fuji (lol! bueno, acá Sasuke le dejó muy clarito que si metía las narices donde no iban, la mataría. cruzá los dedos !), sasuke9529, MAYRA (no pienso abandonar esta historia, así que no te preocupes. yo estoy igual de emocionada que vos), kmisan, susanapo87, Naruhinasasusaku, sasusaku solez, asd, irakara, artemisav (oh.. no, una laptop no la hubiese esquivado, pero capaz me sacaba un ojo. Gracias por esperaaar)
Muchas eteeeeernas gracias a los reviewers. :D no saben lo feliz que me hacen.
¡Eso es todo! Nos leemos en el próximo capítulo !
{ kao.– }
y también, un beso y abrazo a los que me agregaron por livejournal. como ya dije antes, dejo spoilers y más cosas de BL, la que esté interesado está libre de pasar por mi profile y agregarme a sus LJ-list (:
