- Buenos días. - El pelirrojo se acercó a Rosie y le dio un beso en la cabeza. - Y mamá?

- Esta Dormida. - Lo miro enojada, llevaba enojada con su hermano desde hace algunos días. - No se si sabes Hugo, pero llorar cansa, y nuestra mamá lloró toda la anoche. - se paró y le desconectó la licuadora en el momento que iba a prenderla. - Hoy vas a dejarla dormir.

- ¿Pero mi batido de proteína?

- ¿ Pero mi batido de proteína? - repitió la pregunta con el mismo tono que usó su hermano menor. - No me interesa tu batido, ni tu desayuno ni nada que tenga que ver contigo. - Hugo resopló al escuchar a su hermana, las palabras día a día subían de tono, pero más bien eran proporcional al estado de su mamá, pero con el paso del tiempo Hermione estaba peor con lo sucedido, y a este paso su hermana mayor ya no le hablaría. -Todo lo que está pasando es culpa tuya.

- No lo es, no tengo nada que ver que ese no la llame ni la busque. No es mi culpa.- se defendió en vano.

- Indirectamente si lo es, recuerda que Ella le pidió tiempo, solo por que el bebé de Hugo no pudo soportar la idea de que nuestra madrea esté al fin feliz junto alguien.

- Rose, No quiero hablar más del tema. - se rascó la cabeza y decidió regresar a su cuarto, darse una ducha y olvidarse de la discusión matutina.

Se acostó en su cama a meditar, en verdad que Esas ultimas semanas habían sido fatales para Hugo, comenzando con ver su su madre semidesnuda sobre Draco Malfoy, la discusión con su mamá, el enojo de toda la familia, los insultos, la retada del tío Harry, de Albus quien recién se enteraba de toda la historia y la apoyaba,hasta del abuelo Arthur, y terminando con las lágrimas y depresión de su mamá de los últimos días.

El relajo que causó al botar a Draco Malfoy de la casa y amenazar a su madre que se iría con su padre si ella continuaba con el rubio en vez de dedicarse a sus hijos, fue criticado hasta por el profesor Longbottom.

La única persona que lo felicitó por lo que hizo fue Ron, y en ese momento esa respuesta lo llenó de esperanzas, Hugo pensó que su padre haría un buen movimiento para recuperar a la madre de sus hijos, pero no fue así, y la ilusión de que sus padres vuelvan se fue junto con la imagen de Ron besando a una fulana cerca de la tienda de bromas. Ahora lo que tenía era a su hermana enojada, y una madre deprimida.

- ¿Ma?. - entró a la habitación que ahora solo le pertenecía a Hermione, con mucho cuidado, evitando chocarse para no hacer ruido, notó que las cortinas estaban cerradas de tal forma que ni una gota de luz interrumpa el sueño de su mamá, la cama estaba destendida en su totalidad, seguro que su hermana Rosie había dormido ahí junto a ella, pero lo que más le sorprendió fueron los frascos de poción para dormir en el velador, no se esperaba encontrar a su madre tomando ese tipo de pociones para tranquilizarse.

¿Pero que podía hacer?. Aceptar la actitud de adolescente de su madre con el primer hombre que apareció en su vida luego de su padre?.

La única verdad para Hugo era que sus padres no tenían ni dos meses de divorciados, por más que tengan más tiempo sin ser pareja como se lo repetía Albus y Rosie, o que su madre tenga casi un año con Malfoy según el tío Harry.

Como hijo era difícil aceptar cualquier nueva relación, pero durante los últimos días las cosas cambiaron en la cabeza de Hugo. Nunca había visto a su madre tan afectada, y eso que ella sufrió mucho por culpa de su padre, pero al parecer las múltiples infidelidades de su esposo no eran nada comparando con la desaparición del rubio Malfoy.

Volvió a ver a su mamá dormir tranquila gracias al efecto de pociones, tenía los párpados grandes y rojos por el llanto nocturno, estaba vestida con el mismo calentador negro y camiseta masculina que uso en la noche cuando cenaron, una camiseta masculina que nunca había visto en su casa para esto pero después de tanto espectáculo no podía decir ya nada.

- Malfoy...- y el susurro en sueños de su madre lo hizo entrar en razón, en ese preciso momento Hugo sintió como su corazón se partía en pedazos viendo el estado de Hermione, recién se dió cuenta de lo mal que actuó con respecto a esa relación.

Se acostó junto a ella, ya era su turno de acompañarla. Cerró los ojos por unos minutos tratando de conciliar un poco el sueño, pero fue en vano, así que se decidió por leer algo aunque la Luz fuera escasa en el cuarto. Tomó uno de los libros del velador que estaba su lado, con Rosie habían heredado la pasión de la lectura de su madre, así que abrió el libro sin importarle el nombre ni autor, pero se sorprendió ver como de la mitad salió una foto mágica, Hermione y Draco vestidos de blanco en lo que parecía una cena en un barco. La sonrisa en par en par de su madre mientras se miraba fijamente con el padre de Scorpius Malfoy, la imagen venía y volvía, él la miraba fijamente sin perder ningún gesto de su madre.

Un Segundo viendo La foto y sabía la respuesta correcta, eso era amor verdadero.

- Mamá me porte como un cerdo. - acarició el rostro de su madre, decidido hacer algo por ella, tenía que remediar toda esa historia.

HORAS DESPUÉS

- Rose Weasley Granger. - Nunca era bueno cuando Hermione llamaba a sus hijos con el nombre completo. - Son las ocho de la noche y aún no tengo ni idea donde diablos se metió tu hermano. - Hermione estaba que botaba humo, se levantó casi al mediodía con todas las energías recuperadas, Rosie leía un libro en la sala, mientras que Hugo había dejado una nota en el cuarto diciendo que regresaba luego. La tarde pasó sin problemas y los ánimos de Hermione estaban mejor ese día, tanto que mientras se bañaba se prometió así mismo que ya no lloraría por Draco Malfoy. La verdad era que Extrañaba mucho a su rubio y al mismo tiempo le preocupaba su desaparición repentina, nadie sabía de él, ni Astoria ni Scorpius, lo único que se enteró por su sobrino Albus fue que los Malfoy estaban en la casa de campo en los Alpes, Suiza, y que la mañana siguiente a una noche de whisky de fuego, Scorpius se levantó y su padre no estaba.

Pero ahora su preocupación se intensificó y ese día desde las cinco de la tarde, solo pensaba en su hijo menor y donde se había metido sin tampoco decir nada a nadie. Hermione no podía más, actualmente estaban sus dos hombres desaparecidos.

- Mamá por vigésima vez. - se quejó de forma pacífica. -No sé nada de mi hermano desde la hora del desayuno, ademas no deberías estar enojada conmigo por culpa de Hugo.

- Error, desde hace tiempo que estoy enojada con los dos, por andar peleando y discutiendo por temas que no les corresponde a ustedes . - Hermione estaba deprimida pero no era ninguna ciega para no ver lo que sucedía con sus hijos, diferente era que sus ánimos estaban tan bajos que no les daba para hablarles o ponerlos en su puesto . - ¡Ahora Hugo me va a escuchar!

-Ma? - La puerta principal se abrió y apareció Hugo, justo en el momento de explosión de su madre.

- HUGO...- el grito fue de alivio al ver a su pequeño pelirrojo llegar, en ese momento como madre solo abrazó a su hijo como si fuera la primera vez.- ¿En que diablos estabas pensando?. - Hermione recuperó su color y le dio varios besos en la cabeza a su hijo. - Irte por todo un día!, no decir nada a nadie, no te das cuenta que estaba muriendo sin saber de ti!.

- Lo siento mamá nunca me imagine que me demoraría tanto. - sonrío para sí mismo por qué un momento del día pensó que no lograría su cometido. - Pero ahora solo quiero decir que mi comportamiento fue terrible. - dijo no solo mirando a su madre si no a su hermana mayor. - Actúe impulsivamente, dije cosas que en verdad no estuvieron bien pensadas ni analizadas. Discúlpame mamá por hacerte llorar y espero que también puedas perdonarme por el daño que les hice estas semanas.- le dio un beso en la mejilla y se movió hacia un lado para que su madre pueda ver quien lo acompañaba. - Rosie por cierto, Iremos a dormir donde los Potter. - sonrío a su hermana quien al fin lo vio con ojos de cariño, como una sola buena acción podía transformar el ambiente en tan pocos segundos. - Por cierto mamá, el tipo es muy rubio y pálido pero supongo que para ti está bien eso- La volvió abrazar y en voz baja pero que todos puedan escuchar, bromeó. - Me avisas si cambias de opinión que mi tío Fred está sacando un nuevo producto bronceador. - una risa a su madre con la broma y el corazón de Hugo se arregló, escuchar reír a su mamá de nuevo, le hacía mucha falta. - Malfoy, recuerda lo que hablamos. - con un dedo apuntó a Draco como señal amenazadora y se metió en la chimenea riéndose a carcajadas, aún había humo verde por la ida rápida de Rosie, la chica entendió la indirecta.

- Nos vemos mini comadreja. - El rubio se despidió justo en el momento que el chico desaparecía dejándolos solos. - Hola Hermione.

- ¿Hola Hermione???- La mujer saltó indignada. - Draco Malfoy estás loco!. - estaba feliz de verlo después de tanto tiempo pero tenía que desahogarse. -Dos semanas sin que nadie sepa nada de ti!! ni tu propio hijo ni Astoria, más de dos semanas sin vernos, ni una sola llamada o una miserable carta, y te apareces en mi casa junto a mi hijo, tan tranquilo como si nada hubiera pasado, y te atreves a decir " Hola Hermi..." - Pero los labios del rubio cortaron sus palabras. Y el beso se extendió el tiempo suficiente para recuperar lo perdido en las últimas semanas. - Malfoy en serio, ¿que pasó contigo? - preguntó ya sin alzar la voz, parando sin desear realmente el contacto de labios, pero antes de dejarse llevar de besos, caricias y más, tenían que conversar.

- Mi sabelotodo favorita, mi Granger pasó lo que tú mismo pediste, te di tiempo suficiente para no se que mismo.- acarició el rostro cariñosamente.

- Exacto te pedí tiempo, nunca te dije que te desparezcas del planeta sin decir nada a nadie.- no se soltaron las manos y se sentaron en el mueble. - Me preocupe mucho por ti y te extrañaba no te imaginas cuánto, un día fui hasta a la mansión, pero Miles me dijo que habías ido a Paris a buscar a Scorpius, me alegré mucho por ti y tu hijo, por eso decidí no buscarte en Paris y esperar tu regreso, pero nunca volviste.

- ¿Me buscaste? - dijo sorprendido, ahora entendía la insistencia del elfo doméstico por hablar con él la noche que estaba borracho, antes de irse.

- Si te busque, necesitaba hablar contigo, explicarte que amo a mis hijos pero que también te amo a ti, y que estaba dispuesta a buscar la manera de que todo se resuelva y podamos estar juntos.

- Que bueno que está resuelto ya. - le dio un beso en la mano. -Hablando de hijos, Scorpius si sabía a donde me fui, pero le pedí que no dijera nada a nadie.- seguían tomados de la mano, las cosas tan naturales como si el tiempo separados no hubiera pasado. - Ademas al fin ya sabe nuestra historia.

- Lo imagine, el día que lo vi en la casa de Harry, lo sentí en su mirada . - Suspiró recordando algo que tenía metido en su cabeza desde hace mucho.- Lo siento Draco por complicar la relación con tu hijo, no sé en qué estaba pensando en pedirte que no le cuentes nada, ustedes dos son tan unidos tan inseparables, por eso siempre me reproché ser la promotora de no contar lo nuestro a los chicos, y el tema me dio más vueltas en la cabeza estos últimos días. - Hermione explicó tranquila lo que pensaba. - Si ellos hubieran sabido desde un principio, nada de esto hubiera pasado, fue mi culpa.

- La culpa fue de los dos, ambos lo decidimos no importa de quién fue la idea, no quiero que te reproches ya nada, que finalmente ya lo saben, y los tres nos apoyan y quieren que estemos juntos.

- Tienes razón. - Lo peino cariñosamente, al fin podía estar con Draco sin problemas. - Ahora ¿ Cuéntame como te encontró Hugo?. - La pregunta que saltaba por su cabeza desde que vio al rubio detrás de su hijo al fin pudo salir.

- Primero déjame ahora yo pedirte disculpas, por la forma que me expresé de Hugo esa mañana que discutimos, La única verdad que dije ese día es que es un mini pelirrojo comadreja. - ambos se rieron. - Que gran parecido! Tiene todas las pecas del idiota de su padre.- dijo riendo sin perder la oportunidad de atacar al ex esposo. - Hugo físicamente es tan Weasley. - recordó La imagen de la copia de Ron Weasley apareciendo en el muelle donde estaba anclado su barco, era la misma imagen de ver a la comadreja caminando por el castillo, con la cabeza casi metida en el tronco y todo el cabello rojo despeinado . -Pero la forma de pensar y hablar es tan tu, tan tuya, solo puedo decir que es un buen chico tu Hugo. - sonrío recordando la conversación con el hijo menor de su novia.

"Draco Malfoy, se que fuiste odiado por muchos incluyendo mi papá, pero también se que por una extraña razón mi mamá no puede vivir sin ti, y yo no puedo vivir sin mi mamá". Una gran frase que llenó de esperanzas el corazón de Draco Malfoy.

- Ademas de que tiene tu cerebro para analizar las cosas, Me encontró solo con esta foto- dijo entregándole la foto del crucero de Grecia. Y la cara de la mujer era de sorpresa. - Bueno según me explicó primero fue donde Harry Potter para que le autorice un transbordador y le de dinero, luego que llegó a la isla comenzó a preguntarle a todos si habían visto a un rubio pálido flacucho llorando por ahí. - ambos rieron con la broma, y Hermione sabía que eso era tan de Hugo. - Tiene razón el mini pelirrojo Ni con dos semanas al sol me han hecho tomar un poco de color.

- Lo único que sé que voy a matar a Harry Potter por ayudar a mi hijo con un transbordador para ir a otro continente , luego voy a matar a Hugo por irse a buscarte sin decírmelo a mi , y finalmente te voy a matar por esconderte.

- Pero mátame a besos Granger, por qué te juro que no soporto un segundo más sin uno.- y sin perder el tiempo la besó. - Por una buena fuente sé que tendremos la casa solo para nosotros.- sonrío coquetamente mientras llevaba a Hermione al mismo lugar donde comenzó todo el relajo, al cuarto de ella.