Hola, perdón por la tardanza, lo que pasa es que necesitaba algunos créditos extra y me demoré un poco con un trabajo que tenía que entregar, bueno heme aquí con la continuación de mi historia. Gracias por seguir conmigo.
Los personajes no son míos… pero la historia sí…
Capítulo 9: El secreto de Albert
A la mañana siguiente de la fiesta, Stear, Albert, Candy, Archie y hasta la tía Elroy se encontraban desayunando muy serios en el comedor, las miradas de los tres más jóvenes recaían en Albert quien se encontraba sorprendido ante esto, los muchacho querían hacer preguntas, pero con la tía Elroy ahí, era imposible.
Al terminar el desayuno todos esperaban a que Albert dijese algo, no es que necesitaran una explicación, sino que, aunque Albert fuese el jefe de la familia, era muy amigo de todos ellos, y quizá, esa forma tan repentina de enterarse de su matrimonio no había sido del gusto de los chicos y la rubia. Después de entender esas miradas intimidantes por parte de sus sobrinos y su hija, por fin Albert se decidió a hablar.
-Sé que les tomó por sorpresa mi compromiso con Sofía – todos voltearon a verlo con cara de saber más sobre el asunto – en primera porque nadie de ustedes la conoce, y en segundo lugar porque… - el rubio fue interrumpido por su tía.
-Albert no tienes por qué dar explicaciones – los muchachos se giraron hacia ella, por qué si él ya les estaba contando no entendían la actitud de la tía – tú eres el jefe de la familia y tienes el derecho de reservar…
-Disculpe tía, pero el afecto que les tengo me obliga a darles una explicación – la tía guardó silencio, se veía muy molesta, desde que Albert fue reconocido como el Tío Bisabuelo, su autoridad ante los chicos había disminuido – Sofía era mi compañera de juegos en Escocia, además estudiamos juntos en el Colegio San Pablo – a Candy se le hizo un nudo en el estómago al escuchar hablar sobre el colegio en Londres, ya que le recordaba a su rebelde – a pesar de que es un poco menor que yo, nos entendimos muy bien. Desde muy jóvenes nuestro padre nos comprometieron – Albert hablaba muy tranquilo, Sofía era una niña muy linda y había aprendido a quererla – decidieron unir ambas familias con nuestro matrimonio. No se angustien, quiero mucho a Sofía, de hecho, he pasado momentos muy felices a su lado y no me incomoda cumplir con el compromiso.
-Albert, ¿la amas? – preguntó Archie.
-Sí, y puedo asegurarles que ella a mí también. Algo mágico pasó con nosotros en mi último viaje a Escocia, y simplemente me enamoré de ella – Escocia, pensaba Candy, ya no podía más, apretó los puños para evitar llorar.
-¿Y por qué se casan tan pronto? – esta vez era Stear quien tomaba la palabra.
- De hecho, esto estaba planeado para mucho después, pero el trabajo me obliga a viajar por Europa durante mucho tiempo, así que decidí adelantar todo para dentro de un mes, y de esta forma no postergar mis planes con Sofía.
-¡Dentro de un mes! – gritaron todos con cara de incrédulos.
-Pero no pongan esa cara, yo quiero mucho a Sofía y quiero que seamos muy felices, por eso no puedo retrasar más mi boda. Además, le he hablado mucho de ustedes, y está ansiosa de conocerlos, espero que sean amables con ella, puesto que esta tarde vendrá a comer con nosotros y quero que estén presentes para que vaya conociendo a la familia.
-Claro que si Albert, ya ves que nos llevaremos de maravilla – dijo Candy, tratando de disimular una sonrisa detrás de todo el dolor que estaba sintiendo. – Albert, te quería preguntar algo que ya consulté con la tía Elroy – ya se había marchado hace pocos minutos – lo que pasa es que…
-Dime Candy, ¿qué necesitas?, ¿tienes algún problema?
-No, sólo es que hace unos días me encontré con Mary Jane y me invitó a colaborar en el hospital en el área de pediatría y quería saber si me autorizabas trabajar como voluntaria – Candy quería ocupar todo su tiempo por dos razones, la más importante para no pensar en Terry, y la segunda porque de otra forma tendría tiempo que la tía Elroy aprovecharía para presentarle más pretendientes y ella no tenía intenciones de casarse.
-Claro que sí Candy, tú puedes hacer lo que quieras – la chica corrió a abrazar en agradecimiento a Albert, quien era el hermano mayor que siempre quiso tener.
Desde que Candy vivía en la Mansión Andrew no le faltaba nada, pero sí se sentía un poco incómoda, como una inútil, por lo que la idea de volver a trabajar como enfermera le agradaba mucho.
Candy aprovechó que los chicos irían a visitar a ciertas amigas para que la dejaran de paso en el Hospital Santa Juana, donde gracias a Albert había podido limpiar su nombre.
A Candy no le gustaba que Albert pagara todos sus gastos, pero para no tener problemas con la tía Elroy y su hermano, había pospuesto su idea de independizarse para después, sabía que en algún momento lo haría. Por lo mientras se conformaba en prestar sus servicios en el hospital al cuidado de los niños enfermos.
Cuando entró al lugar, recordó aquellos momentos cuando era estudiante de enfermería, y estaba muy contenta, pero también llegaron los recuerdos de cuando Terry la había ido a buscar el día de la obra y que sólo lograron verse unos instantes cuando ella lo alcanzó en el tren.
El sonido de una voz peculiar la sacó de sus recuerdos.
-Señorita Andrew – dijo Mary Jane.
-Mary Jane,- que bueno que ya no me llama señorita atolondrada, pensó Candy poniendo una cara de sorpresa.
-Gracias por ayudarnos en esta labor, la guerra ha provocado muchas catástrofes, entre ellos la necesidad de más apoyos.
-Sí, lo sé Mary Jane, por eso estoy aquí, ¿por dónde empiezo?
-Hoy sólo te pondrás de acuerdo con la jefa de pediatría, recogerás tus uniformes y conocerás a tus compañeras enfermeras.
-Sí, bueno, manos a la obra, con tu permiso me retiro a mis obligaciones si no tienes nada más que decir.
Mary Jane hizo un gesto negativo y Candy se dirigió a Pediatría.
-Espera – llamó la enfermera – señorita atolondrada, gracias – regalándole una sonrisa.
Candy correspondió a su gesto de la misma manera.
CASA DE LOS WILDER
-Mi amor, ¿qué te pareció la fiesta de ayer?
-Fue muy divertida Arthur, sólo que me sentí muy extraña cuando conocía asa niña, a Candy, se ve que es una chica muy duce.
-Sí, además es muy linda y educada – Arthur no quería decirle a su esposa que sintió una necesidad muy fuerte por proteger a esa niña, algo que no podía explicarse.
-Espero que podamos verla de nuevo – Allison necesitaba volver a verla, algo extraño le insistía que esa niña era muy especial y quería conocerla mejor.
-Si tanto quieres verla, deberías invitarla a tomar el té.
-Qué buena idea, planearé todo para invitarla.
CASA DE LAS ANDREW
Mientras cada uno estaba en sus asuntos, la Tía abuela preparaba todo para la cena con Sofía Witon, era el primer acercamiento con el resto de sus sobrinos y deseaba que todo estuviera perfecto. En un principio había decidido invitar a Eliza y a Niel, pero para evitar problemas no lo hizo, en el fondo lo había hecho por Candy, ya le había empezado a tomar cariño y no quería causarle ninguna incomodidad o hacerla sentir mal.
Ya era más de medio día, Candy, de regreso a casa había pasado a una pastelería por pay de queso con zarzamoras, el postre favorito de Albert y de la tía abuela, además era un gesto para recibir a Sofía en la familia. De paso aprovecharía para comerse una rebanada de pastel de chocolate. De camino a la pastelería pasó por una tienda de instrumentos musicales, su vista se centró al ver en un pequeño rincón una armónica, no era como la que le había regalado a Terry, esta era de plata, sus ojos se llenaron de lágrimas y su cabeza de recuerdos, llegaron a ella recuerdos del Colegio San Pablo, de la segunda colina de Pony, de Escocia, pero sobre todo del día en que se despidió de Terry por primera vez, ella encerrada en ese horrible lugar mientras él le dedicaba una canción con la armónica.
No supo por qué entró a la tienda y la compró, le pidió al vendedor que grabara en ella, para mi único gran amor T.G. y colocando la fecha en que se habían visto por primera vez, una noche fría, en la proa del Mauritania.
Sabía que nunca podría llegar a su dueño, pero siempre la guardaría como un gran tesoro.
CASA DE LOS ANDREW
Ya todos estaban listos para la llegada se Sofía, la tía también había invitado a Annie y a Paty, puesto que también eran consideradas como parte de la familia debido a que estaba segura que pronto se comprometerían con Archie y Stear respectivamente.
El momento tan esperado llegó, Albert llegó a la Mansión y Sofía venía de su brazo, lucía muy bonita, pero claro, opacada por la belleza natural de Candy.
Todos los recibieron muy cortésmente, y la llevaron a la sala antes de que la comida diera inicio.
-Sofía, ellos son mis sobrinos Archie y Stear, y nuestras amigas las señoritas Paty O´Brian y Annie Briter, amigas muy queridas de la familia y como si fueran hermanas de Candy, y algo poco más que amigas de mis sobrinos – las chicas se pusieron muy rojas por el comentario de Albert – y esta chica tan linda a mi derecha es mi hermanita Candy.
-Es un placer. Albert me ha contado mucho de ustedes – en un principio a Sofía le incomodó que llamara linda a Candy, después de todo sabía a la perfección que la chica era adoptada y que no habría ningún problema si al rubio le gustaba, eso la ponía muy celosa.
Estuvieron platicando hasta que la tía Elroy los llamó a la mesa. Sofía les contó algunas de las travesuras que hacía con Albert en Escocia. La comida transcurrió sin ningún contratiempo, a la hora del postre todos decidieron tomarlo con un café en la sala, la Tía y Albert estaban encantados con la atención de Candy, Sofía se ponía cada vez más celosa, por las atenciones que Candy y Albert se tenían una para con el otro.
-Bueno Sofía, espero que hagas muy feliz a mi sobrino, aunque a la vez siento que lo alejarás de mí- dijo la tía.
-Yo no creo eso – aclaró Candy – en realidad lo que pienso es que todos ganamos, por ejemplo, yo estoy ganando una hermana.
Todos miraron a Candy con dulzura, pero en especial Sofía, quien había comprendido que Candy era sólo eso, una hermana para Albert, y se sintió mal por pensar que podía ser un obstáculo en su felicidad. Al final, se sentía muy apreciada y aceptada por toda la familia, en especial por esa rubia pecosa que antes consideraba su rival. Pero ahora sabía que se convertirían en grandes amigas,
Continuará….
Hola, espero les haya gustado este capítulo, gracias por tomarse el tiempo para leer mi historia y por dejar sus comentarios, espero lo sigan haciendo.
Ruego que me tengan un poquito de paciencia porque falta un poquito más para que salga Terry, es que pretendo arreglar todo el asunto de Candy y sus padres. Ya tengo una idea de cómo quiero que aparezca así que no se desesperen que no tarda en salir mi Territo de me corazón.
Espero poder subir el siguiente cap. Antes del domingo, porque ese día tengo que salir fuera una semana y no creo poder acercarme a una computadora. Ya que lo tengo a mano, sólo me hacen falta unos detallitos y lo subo.
Sólo me resta decirles un poquito de lo del próximo capítulo: Candy se vuelve a ver con sus padres, y alguien visita un lugar para buscar algo, les suena algo el Hogar de Pony? Saludos y hasta el próximo capítulo…
