IX. 16 de Noviembre.

Lunes.

I'll be there when the world stops turning
I'll be there whenthe storm is through
In the end I wanna be standing
At the beginning with you

("At the beginning" – Anastacia)

"… me gusta mucho la Helga que estoy conociendo"

Está bien, hay que aceptarlo… ¡las palabras del condenado Arnold me movieron el piso!, y vaya que sí lo hicieron. Creo que me pasé el resto de la tarde pensando en ellas hasta la noche, lo que logró que me costara un poco conciliar el sueño.

Realmente cada vez lo entiendo menos. No tengo idea qué es lo que Arnold quiere de mí… ¿y cómo enterarme?, no le pienso preguntar (hacerlo sería lo más parecido a suicidarse) pero creo que ésta duda me está carcomiendo las neuronas, ¡no puedo pensar en nada más!

Vamos, Helga, ¡recuerda que ibas a olvidarlo!, y aunque no te estaba resultando era lo que te habías propuesto… pero eso era antes que se mostrara tan tierno conmigo al hacerme esa fiesta para celebrar el segundo lugar en el concurso, y fue antes que terminara con Lila… incluso antes que me besara la frente con tanta ternura.

Sacando una conclusión de todo lo que ha pasado la última semana, puedo decir confiadamente que tanto mi cerebro como mi corazón son una ensalada de sentimientos que si siguen así no voy a ser capaz de ordenar nunca… aunque quizás deba hacer caso a Phoebe, en el sentido que…

-¡¡Pataki!!

Doy un pequeño salto en mi banco, y miro al frente mío al profesor de ciencias mirándome con… ¿odio?. Bueno, si no era odio, era algo muy parecido.

-… ¿Si?...- no debería pensar tanto en clases y concentrarme más, no me pasarían estas cosas.

-La estoy llamando hace rato, ¡baje de esa nube de una vez!

Pude sentir la risa burlona de algunos de mis compañeros. Por momentos pensé en enfrentarlos, pero ya tenía mucho con el reto que estaba recibiendo, así que bajé la cabeza, quizás algo colorada.

Sólo un poco.

-…- después de todo el sermón que me dio, me dijo la razón por la que me estaba llamando –te buscan afuera, te llevarán con el director.

Extrañada miré al pasillo y vi a Gastón burlándose de mí. Típico.

-¿En qué planeta andabas?- me preguntó Gastón, burlesco.

-¿Tú no deberías estar en clases?- le pregunté, sin ánimos de armar una discusión con él ahora -¿o ya simplemente te crees superior a todos y no las necesitas?

-Para nada- Gastón se veía más contento de lo usual –el director te mandó a llamar, debe ser por lo del concurso de poesía. Me mandaron a mí a buscarte porque llegué tarde y me dejaron en la inspectoría.

-Irresponsable…

-Es lo que hay…- se encogió de hombros.

Llegamos a la Inspectoría y ahí estaba, aparte del director, el profesor del taller. Al verme, sonrió y se acercó a mí.

-Helga- me dijo –había olvidado decirte algunas cosas importantes acerca de los premios del concurso. Mañana serán las premiaciones e iremos contigo cinco personas, así que mañana no tendrás clases.

Asentí. Un día menos de clases, no era que me emocionara mucho, pero algo es algo. Lo que me tenía curiosa, eso sí, eran las personas con las que tendría que ir.

-Perdón- dije -¿las elijo yo?

-Claro, aunque ahí están incluidos también tus familiares, así que si quieres contar a tus padres o alguien más…

-Mi familia no está en la ciudad- lo interrumpí –tuvieron que hacer un viaje de emergencia a otra ciudad, donde vive mi hermana mayor.

-En ese caso, puedes escoger a los amigos que quieras- asentí, sonriendo –el premio para el segundo lugar es una considerable suma de dinero, y la aparición de tú poema (junto con cuatro más de tu autoría) en un libro que se publicará en unos meses, con una mención honrosa. También les darán una copia del libro que harán, pero eso más adelante.

-Bien.

-La premiación es mañana a las 10 de la mañana. Nos juntaremos a la entrada de la escuela a las 8, para llegar anticipados en caso de cualquier emergencia.

-Gracias profesor.

-Ah, y también tienes que darme por anticipado los nombres de los acompañantes que irán contigo, que son de esta escuela, para hablar con sus profesores.

-Bien. Se lo confirmaré durante el día, pero al menos al que tengo seguro es a Gastón.

Ambos salimos de la Inspectoría y lo primero que mi amigo hizo fue abrazarme. Supongo que fue porque lo conté para que me acompañara a la premiación.

-¡Gracias, Geraldine!- me dijo, sonriente –no tienes idea lo que significa para mí.

Enarqué una ceja, tratando de ver dónde estaba la broma. Pero por su sonrisa pude notar que no, no era ninguna broma lo que me estaba diciendo.

-¿Hablas en serio?- le pregunté.

-¡Claro!- me contestó –tú no eres muy demostrativa con tus sentimientos, sólo lo eres cuando estás demasiado sensible o cuando estás a punto de estallar por la presión, pero este tipo de cosas, tan pequeñitas para ti, me dan a entender que no me equivoqué contigo al elegirte como amiga- lo miré sorprendida, nunca pensé que él me diría algo así –tengo que ir a clases, y tú también. Si no nos vemos hasta mañana, te deseo mucha suerte en todo. Nos vemos.

Se fue del lado contrario al que me tocaba ir a mi y yo comencé a caminar al salón, me estaba sintiendo algo así como en las nubes. De pronto me sentí mucho más contenta.

Fue durante el primer receso que le pedí a mis tres elegidos que me acompañaran mañana. Por momentos, ninguno de los tres habló, incluso se me pasó por la cabeza la posibilidad que se negaran a hacerlo…

-¡Gracias, Helga!- Phoebe, emocionada, me abrazó -¡por supuesto que iré contigo mañana, muchas gracias por invitarme!

Miramos a los otros dos, esperando su respuesta. Creo que lo que sentí fue alivio, cuando los vi sonreír.

-Claro, Helga, cuenta conmigo- dijo Gerald –aunque la verdad, aún no entiendo del todo bien por qué me invitaste a mí también.

-Eso no interesa mayormente- dije, restándole importancia al asunto –digamos que sólo quise invitarte, ¿ya?. ¿Y tú, Cabeza de Balón, vas a venir?

-La duda ofende- me contestó Arnold -¿quién más va?

-El profesor del taller y Gastón. Pueden ir cinco acompañantes nada más, y como el profesor se invitó sólo, no tuve que pensar mucho para los demás.

El tema quedó hasta ahí. Por mi parte, invitar a Phoebe y Arnold tiene su propia explicación, es obvio, ella es mi mejor amiga y el otro es… bueno, de quién estoy enamorada, sin contar que estos días ha estado muy cercano a mí (algo que me encanta)

Pero no puedo dejar afuera a Gerald. El acercarme más a Arnold, ha hecho que entre nosotros haya también un tipo de cercanía (aunque nunca lo vamos a admitir). Además, es el pseudo-novio de Phoebe, no podía ignorarlo.

When the night has come
And the land is dark,
And the moon is the only light we'll see.
No I won't be afraid,
No I won't be afraid,
Just as long as you stand, stand by me

("Stand by me" – Ben E. King)

17 de Noviembre.

Martes.

Sí, esa mañana me levanté con cierto cosquilleo en mi estómago, clara muestra de que iba a pasar algo interesante… muy interesante.

A las ocho en punto estábamos los cinco afuera de la escuela, esperando al profesor pacientemente… bueno, ni tan pacientes, pero esperándolo de todos modos. Llegó diez minutos después en su automóvil, con cara de disculpa por el retraso.

-Suban, niños.

Gastón se fue adelante con el profesor. Al final, la única conversación que había en el auto era la que llevábamos el profesor, Gastón y yo (entretenida, si me preguntan) sobre las próximas actividades que estaban planificadas para el taller.

Llegamos algo temprano, pero había bastante gente. Por la manera formal en que todos estaban vestidos, me di cuenta que el concurso era bastante más importante de lo que había considerado en un comienzo.

-Vengan, es por aquí- el profesor nos guiaba entre la gente hasta llegar a una galería, toda alfombrada de burdeo, con puertas transparentes que daban a un pasillo, que de seguro llevaba al salón donde se realizaría la ceremonia.

-Disculpen- una mujer no muy alta y de cabello castaño se acercó a nosotros -¿ustedes con quién vienen?

-Con Helga Pataki- contestó el profesor.

-¡Ah!, ¿quién de ustedes es Helga?- nos preguntó a Phoebe y a mí. Con un movimiento de cabeza, le indiqué que era yo –bien, acompáñame.

Me despedí con un gesto de ellos y seguí a la joven, que mostraba una gran sonrisa mientras caminaba a su lado.

-Estarás ubicada en los primeros asientos- me decía –como es una ceremonia relativamente simple, no vas a necesitar ensayar ni nada, además tan larga no es, así que no alcanzarán a quedarse dormidos.

Sonreí mientras entrábamos al salón. No había mucha gente, por lo que nos fue fácil llegar a la primera fila. Pude ver que había un chico sentado y, en frente de él, un hombre que hablaba por celular. Al vernos, se apresuró a colgar y se acercó a nosotras.

-Mary, que bueno que llegaste.

-Stan, ella es Helga Pataki- dijo ella, poniendo una de sus manos en mi hombro.

-Ah, el segundo lugar- ambos nos dimos la mano –Mary, falta sólo Caroll Smith.

-Iré a ver si llegó.

Mary se fue y Stan caminó junto conmigo a la primera fila. Pude ver mejor al chico que estaba sentado ahí. Era quizás más alto que yo y tenía una cara de aburrido que no se podía. Al sentarme a su lado, me observó unos momentos y luego me saludó.

-Al fin- dijo –estoy tan aburrido que estaba que me iba. Soy Peter, ¿y tú?

-Helga… ¿de hace cuánto que estás aquí?

-Como una hora- ante mi cara de espanto, se encogió de hombros a la vez que soltaba un suspiro –la profesora suele ser un poco exagerada… en realidad, muy exagerada.

Al poco rato se nos unió la ya antes nombrada Caroll, que resultó ser simpática y agradable. De esa manera, conversando, el tiempo pasó rápido y no nos dimos cuenta de el momento en que la ceremonia dio inicio.

Escuchamos unos cuantos discursos de los organizadores… bueno, lo admito, no escuché mucho, pero al menos sí estaba atenta cuando nos llamaron al escenario a recibir los premios (a Peter tuve que pegarle un codazo para que volviera a la ceremonia). Los tres subimos entre los aplausos de la gente que estaba presente. Creí distinguir a mis amigos entre los asistentes, pero no podría estar del todo segura.

-Ahora, los premios- dijo el tal Stan, desde el micrófono –vamos a comenzar, con el concursante que sacó el tercer lugar, Peter Alfred McPherson…

El ya nombrado se adelantó unos pasos y, después de saludar a Stan y a unos tipos que estaban a su lado (seguramente de la organización del concurso), una mujer le dio un galvano y un sobre.

-Ahora, Helga Geraldine Pataki…

Traté de sonreír mientras me adelantaba unos pasos para llegar con el señor Stan. Nos dimos la mano y saludé a los que estaban al lado de él. La misma señora me entregó un galvano y un sobre, que en ese momento no supe cuál era su contenido. Podía notar que nos sacaban fotos, lo que en parte hacía que me sintiera algo avergonzada. No estaba acostumbrada a tanta atención…

Después que Caroll recibiera el premio, nos sacaron más fotos juntos. Nunca había pensado que el concurso fuera tan importante, de hecho, pude notar una cámara de una de los canales de televisión. Bueno, la ceremonia creo que terminó a eso de las 12 del día, y luego hubo un coctel, en donde me volví a juntar con mis amigos. Pude verlos a la distancia al entrar al salón, así que me dirigí a ellos con paso algo rápido.

-Felicidades- me dijo Phoebe, al verme llegar –la ceremonia estuvo bonita.

-Gracias- a penas sonreí -¿y el profesor?

-Anda dando vueltas por ahí- contestó Gastón, que ya había comenzado a comer –dijo que cuando terminara todo, fuéramos al auto y lo esperáramos ahí.

-Ya…

-¿Quieres comer?- Gastón me ofreció unas galletas, que recibí sin muchas ganas. Recién en ese momento me di cuenta que tampoco estaban los otros dos acompañantes -¿dónde están Arnold y Gerald?

-Vienen luego- noté a Phoebe algo nerviosa, y me entregó un vasito con gaseosa –toma, es la que te gusta.

-Gracias.

Comí un poco, conversando con mis amigos, cuando de pronto noté que ellos se miraban con cierto nerviosismo, y comenzaban a alejarse.

-¿Dónde van?- les pregunté, con la clara intención de seguirlos.

-Espéranos aquí, Helga- dijo Phoebe –necesitamos hacer algo.

Me quedé en el lugar en que estaba, confundida. Aún no reaccionaba del todo cuando sentí que otra voz me llamaba.

-Helga.

Reconocí la voz de Arnold y, al voltear, lo vi. En sus manos llevaba un ramo de flores. Me quedé sin habla, mientras veía que se acercaba a mí con una gran sonrisa. Me entregó las flores.

-Felicidades, otra vez- me dijo.

-Eh…- creo que me puse colorada, porque sentí que mi cara comenzó a arder mucho. Traté de controlar mi nerviosismo, pero entre las flores y la sonrisa que Arnold me dedicaba, cada vez se me hacía más difícil –gracias… otra vez.

¡Tonta!, ¿¡cómo no se me pudo ocurrir otra cosa qué decirle!?

-¿Cómo te sentiste cuando te entregaron el premio?- me preguntó.

-Ah, muy nerviosa… creo que nunca había estado en el centro de atención tanto como ahora, se me hizo extraño. Y todas esas fotos que nos sacaron… por momentos me dieron ganas de salir corriendo.

-Te entiendo- me dijo, riendo un poco.

Estuvimos los dos solos conversando hasta que el evento se terminó. Aunque no hubo ningún tema muy interesante, pude notar una mayor confianza entre nosotros, lo que de verdad me alegró mucho.

Cuando llegamos al auto, el profesor me vio con las flores y pude notar que intentó esconder su risa, esbozando una sonrisa que casi no se notaba. Por mi salud mental, pensé que lo mejor era ignorar las sonrisas burlonas que hicieron Gerald, Phoebe y Gastón. Me puse en otras cosas.

Algo que me extrañó (quizás era algo normal, pero no estoy acostumbrada a estos tipos de gestos) es que cuando llegamos a la pensión, inmediatamente me preguntaron quién me había regalado las flores.
En un primer momento me quedé callada, obviamente intentando pensar en algo rápido, ya que no estaba del todo segura si Arnold quería que lo contara.

Me quedé de una pieza cuando él habló, aparentando una seguridad que yo sabía, en esos momentos no tenía.

-Se las regalé yo- contestó Arnold, sonriendo –recuerden que hoy era la premiación.

-Ah… verdad- dijo Phil.

Disimulé la vergüenza que sentí cuando escuché toses que intentaban ocultar risas molestosas, tenía ganas de encerrarme en el cuarto. ¡Todos me molestaban con Arnold!

Traté de irme al cuarto a penas pude. Dejé las flores sobre la cama y creo que las quedé mirando con una sonrisa boba… eso hasta que tocaron la puerta y Arnold luego se asomó.

-¿Se puede?

-Claro, entra.

-Te traje un florero para que dejes el ramo- me dijo, adelantándose y sacando las flores de la cama. Dejó el florero sobre una cómoda y sonrió satisfecho.

-Se ven bien ahí.

Change your heart
Look around you
Change your heart
Will astound you
I need your lovin'
Like the sunshine

("Everybody's gotta learn sometime" - Beck)

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Nuevamente agradeciendo sus reviews, espero que este cap lo hayan disfrutado

Muchos saludos a todos