-¿Sabes?, te queda muy bien- La amazona que se emocionó por ese comentario, lo tomó del brazo y se recargo en él mientras le daba las gracias por el "cumplido"...
-"Es un idiota, pensar que me preocupé por él en vano"- Pensaba Akane mientras caminaba dando pasos fuertes y con los puños cerrados, cuando detiene la marcha y pone una cara pensativa -Y ahora que recuerdo... se quedó con Shampoo- y bajó la mirada, mientras cerraba aún más fuerte los puños y golpeaba una pared dejando un gran hoyo en ella, cosa que no pasó inadvertida por la gente que estaba alrededor que no dejaron de mirarla, obviamente, desde una distancia segura. Akane continuo su camino sacando una gran aura de combate debido a los celos que sentía -"En ningún lugar puede una estar a salvo de esa mujer, es como la peste"- Pero un grito a la distancia hizo que se tranquilizara.
-Akane, ¿A dónde vas?- Al voltear vio a Nabiki que la saludaba.
-Voy hacía la casa- Nabiki al empezarse a acercar notó que su hermanita estaba demasiado molesta pero aún más triste, aunque trataba de aparentar lo contrario.
-Hay hermanita... ven, vayamos a caminar para que te despejes un poco... y de camino me invites un helado- Akane la miró con un poco de descaro, pero como en ese momento no quería estar sola, no le quedó otro remedio que aceptar.
En otra dirección se encontraba Shampoo caminando con Ranma
-¡Ranma Saotome!, ¡¿Qué haces tan cerca de Shampoo?!- Ranma volteó, y al mismo tiempo apartó a Shampoo, para ver de dónde provenía esa voz, pero, antes de descubrirlo sintió como un pesado pedazo de metal lo golpeaba en la cara con tanta fuerza que lo sacó volando acabando en un jardín, empezó a observar hacia el cielo y vio como una sombra negra se acercaba rápidamente blandiendo una espada y no con muy buenas intenciones...
-Bueno, creo que ya podrías empezar a quitar tus cosas del suelo- Ukyo mandaba a Ryoga ya que se había hecho muy tarde y ya tenía que abrir su restaurant y Ryoga, nada perezoso, cogió sus cosas y los puso cerca de las escaleras -Gracias Ryoga, por cierto... ¿De qué demonios está hecha esa sombrilla que pesa como los mil demonios?
-¡Pues es una madera muy densa y pesada que encontré una vez en un entrenamiento y lo hice de esa misma ya que serviría para fortalecerme y poder vencer así a Ranma!- Un brillo empezó a lucir en sus ojos mientras ponía una pose de victoria.
-Pero no te ha servido de mucho ya que aún no logras vencer bien a Ranma- El chico quitó su pose para bajar los brazos y su mirada se torno gris y triste.
-Bueno, al menos lo he vencido en 2 ocasiones- Ryoga trató de re elevar nuevamente su ego pero Ukyo se recargó en su cabeza -Bueno, en eso tienes razón, pero, tú sabes que son más amigos que enemigos, además, si contamos las victorias...- Ryoga se levantó -¡Pero bueno, ¿Qué esperamos para abrir que es un lindo día?!- Ryoga empezó a abrir el local de comida para tratar que Ukyo dejara de molestarle.
-Vamos Ryoga, ya siéntate que como te prometí, te haré algo de comer- Ryoga sonrió mientras ponía una mano en el estomago y que hacia un buen rato que no comía nada. Ryoga se sentó y empezó a ver como la empezaba a encender la plancha.
-Y dime, ¿Qué haces por aquí?- La chica no despegaba la vista de la plancha esperando que se calentara
-Pues buscando a Ranma y sobre todo despejándome de todo- El chico respondió no muy anímicamente.
-¿Y qué pasó con Akari? Siempre estaban juntos... bueno, cuando no te perdías- Ukio levantó la mirada y se percató de la mirada desviada del joven Hibiki.
-Al final ella prefirió a los cerdos y digamos que me cambió por su afición... parece ser que P-chan no fue lo suficientemente bueno para ella- Ryoga recargó sus manos en su silla y bajo la cabeza
-Espera... ¡¿Tú eres P-chan?!- Ukyo lucía sorprendida y se acercó al chico, se puso en cuclillas y lo tomó de las manos.
-Ammmmm, no, lo que qu... qui qui qui- Ukio le puso un poco de agua fría antes que Ryoga terminara.
-¡Vaya! Eso nunca lo hubiera imaginado- Ukyo empezó a sonreír y cuando se paró para ir por un poco de agua caliente el pequeño cerdito trató de escapar. -¿A dónde crees que vas?- Ukyo lo tomó de su pañoleta y lo uso nuevamente sobre el banquito donde estaba inicialmente. Fue después por un poco de agua caliente y la roció sobre el porcino
-Lo siento, ahora pensarás que soy un aprovechado por esta forma- Ryoga se lamentaba a la vez que le salía una pequeña lágrima. Se paro y al intentar huir (nuevamente) fue frenado por la gran espátula de Ukyo.
-Bueno, ¡PERO PRIMERO PONTE ALGO ENCIMA!- gritó Ukio con los ojos cerrados para no ver "cosas indebidas" mientras lo golpeaba en la cabeza con la gran espátula.
Rápidamente se cambió y le dijo a Ukyo que podía abrir ya sus ojos, ella hizo caso y prosiguió -sí, puedo decir que eres un poco pervertido, digo, dormir con akane todo el tiempo en forma de cerdito no te deja bien parado- Ukyo decía esto mientras regresaba a preparar el okonomiyaki.
-¿No me desprecias por haberte ocultado algo así?- Ryoga preguntaba un tanto temeroso de la respuesta que le pudieran dar.
-No, te desprecio por los hoyos que hiciste en mi techo- Empezó a reír fuertemente la chica mientras ponía los últimos ingredientes para la comida. Antes de que pudiera dar vuelta al okonomiyaki para que se cociera del otro lado, sintió como le tocaban el hombro, volteó rápidamente y Ryoga la abrazó fuertemente. Ukyo estuvo a punto de apartarlo...
-Gracias por aceptarme como soy, nunca nadie me había dado una muestra tan real de cariño, ni por interés de ningún tipo.- Ukio No tuvo el valor de apartarlo ya que también sabía que era ser despreciada, que era sentirse a veces utilizada, y también rodeo al chico de la pañoleta, dándole un abrazo muy fuerte y ambos, casi al mismo tiempo, con un nudo en la garganta... Lamentablemente no todo lo lindo dura para siempre, y un fuerte olor hizo que Ukyo lo apartara...
-¡EL OKONOMIYAKI SE ESTÁ QUEMANDO!- Ukyo corrió para retirarlo de la plancha apenas salvándolo –Bien, tal vez está un poco más cocinado de lo habitual pero espero te guste- Le lanzo una sonrisa y, sin querer, ambos se quedaron viendo a los ojos sin pronunciar ni una palabra por un buen tiempo.
-Tierra hablando a Akane, reacciona- Así ya llevaba casi 3 minutos Nabiki al ver que su hermana menor no dejaba de mirar a la pared, y era extraño ya que parecía que no le importaba que el helado que sostenía con la mano derecha estuviera derritiéndose y escurriéndose por toda su mano…
-¡AY! ¡¿POR QUÉ HICISTE ESO?!- Akane alzó su voz al momento que ponía su mano limpia sobre la cabeza y empezaba a sobar por culpa de un golpe que su hermana le había propinado.
-Estás muy distraída hoy Akane, llevo bastante tratando de ser una linda hermana y todo sin cobrarte y tu osas ignorarme. Dime, ¿Te pasa algo?- Nabiki seguía disfrutando de su helado mientras esperaba una respuesta
-No, no me pasa nada- Trato de disimular la voz quebrada y los ojos llorosos dándole la espalda, Nabiki se empezó a preocupar y cuando trato de acercarse Akane se reincorporo –Perdón Nabiki, pero solo quiero estar sola. Te veré más tarde en casa- Al decir esto dejó caer lo que le quedaba de helado y se marchó del lugar rápidamente.
-Espero que se sienta mejor pronto… pobre- pensó en voz baja nabiki para momentos después quedarse en un estado de silencio puro…
CONTINUARA…
Siento haber dejado abandonada la historia por tantísimo tiempo, pero espero que ya nada me vuelva a detener para continuarla.
