Capítulo 8: Te destruiré
Los días pasaban y el entrenamiento con Gustav avanzaba de muy buena forma. El chico tenía muy buenas habilidades para ser jinete. Y por suerte había estado cumpliendo su promesa a la perfección. No es como si lo molestaran día, tarde y noche como antes. La diferencia de ahora era que con Chimuelo al lado, nadie se atrevía a acercársele.
Pero no se sentía orgulloso de que su dragón lo tuviera que andar defendiendo. En realidad lo hacía sentirse estúpido y débil. Pero que podía hacer.
Lo que la gente generalmente hacia era lo mismo que antes, cuando salía se indignaban y le decían que volviera a casa o murmuraban cosas, los adolescentes lo empujaban al pasar de vez en cuando o lo insultaban. Pero a esas alturas ya ni le afectaba.
Con quien si tenía problemas era con Astrid. Hipo estaba tan inmerso en su entrenamiento con Gustav, no causar desastres, trucos con Chimuelo y en nuevos bocetos de artefactos, que no se acordaba de su lastimado hombro. Y en poco tiempo Astrid había conseguido conocerlo tan bien, que se daba cuenta que no se estaba cuidando como debía. Lo que los llevo a tener otra pelea.
Hipo y Astrid trabajaban en la granja de Abono y Cubeta. Esta vez les había tocado juntar los desechos de los yaks. Más que difícil, la tarea era asquerosa. Cada uno con una pala levantaba las heces y las ponían en una carretilla, según ambos hombres ellos luego se harían cargo.
Aunque la tarea no era del todo complicada, a Hipo se le dificultaba con el hombro herido, pero trataba de no quejarse y seguir. Sin embargo Astrid se daba cuenta de la mueca en el rostro del castaño, cada vez que levantaba la pala.
Al terminar ambos se dirigieron al bosque como todas las tardes. Luego llegaron a la cala donde Astrid, como siempre, saco de entrada el tema del que hablarían, probablemente las siguientes dos horas o hasta que ella se cansara de golpearlo y regañarlo.
-¿Te has estado pasando en el hombro la medicina para sanar?-
Hipo entro en pánico al escuchar la pregunta, en principio porque obvio no lo había hecho, segundo no sabía mentir, tercero… Astrid tenía su hacha a mano.
-Yo… sí, sí, claro. Obviamente lo he hecho-
-Hipo…-
Una mirada amenazante de la rubia vasto para que empezara a correr para salvarse de la amenaza Hofferson. Pero Astrid nada lenta le siguió la persecución. Ambos comenzaron a corretearse por toda la cala entre risas. Los dos eran rápidos, pero a Hipo se le dificultaba por la prótesis. Después de un rato el castaño tropezó y la rubia se le abalanzo encima, empezaron a forcejear riendo en la tierra. Y cuando se cansaron se echaron a descansar. Pero no paso mucho tiempo para…
-Auch- Se quejó sobándose el brazo –Mejor no pregunto porqué fue eso-
-Eso fue por mentirme- Otro golpe –Por no cuidarte- Otro golpe –Por huir-Otro golpe –Y eso por todo lo demás- Y como si no bastara le volvió a pegar más fuerte esta vez.
-Auch- Hipo se sobaba el brazo rápidamente -¿Alguna vez te dijeron que eso duele?- Para confirmar sus palabras el castaño le dio un leve golpe en el brazo a la rubia.
-Oye. Yo soy la que pega- Astrid lo golpeo he Hipo se lo devolvió. Así comenzó de nuevo la "pelea" de ellos mientras rodaban por el suelo. Entre tantas vueltas que daban terminaron en el agua de la laguna de la cala, pero en lugar de detenerse comenzaron a lanzarse agua y empezó otra jugarreta.
Al final del día estaban tirados en el pasto esperando a que su ropa se secara.
-Oye, ¿Para qué son esas bolsas?- Preguntó ella viéndolas en una esquina de la cala.
-Son las cenizas de madera y paja que me quedaron de cuando queme el depósito-
-¿Y para que las usaras?-
-Hasta donde sé, podría utilizarlas para el huerto o se lo puedo dar a Bocón para que lo ponga junto al metal y ver que sale-
-Hipo…-
-¿Mmmm?-
-Prométeme que empezaras a cuidarte más-
-¿A qué viene el pedido?-
-Tu hombro-
El castaño suspiro. Si fuera por él se cuidaría pero no era su culpa olvidarse.
-Hipo… promételo-
-Lo haría Astrid…-
-Pero…-
-No quiero prometerte algo que sé que se me olvidara cumplir-
-Hipo…-
-Es que se me olvida-
La chica suspiro y se levantó de su lugar.
-¿A dónde vas?-
-A mi casa para no golpearte-
Y así terminaron medio peleados. Pero no tanto como la vez anterior. Los llamados de Gustav lo sacaron de sus pensamientos, el castaño felicito al pelinegro por lo bien que hacia las cosas y lo mando a casa a descansar.
Aún era temprano por lo que le quedaba tiempo para hacer otras cosas, por ejemplo molestar a Bocón.
OOOoooOOO
En la mañana el sol la despertó con la luz en sus ojos. Astrid se levantó lista para salir a volar con Tormenta. Necesitaba sentir el viento en su rostro para olvidarse aunque sea unos minutos de todos los problemas que en la noche abordaron su mente.
Necesitaba tener una buena cara para cuando se viera con Hipo. Inmediatamente el castaño preguntaría el porqué de su mala cara y no quería mentirle… no de nuevo. Lo cierto era que cuando lo encontró aquella mañana durmiendo en la plaza, era porque después de la pelea con su padre siguieron otras. Y no quería verlo por lo que cada mañana salía temprano a volar con Tormenta.
Y esta mañana no sería la excepción. La noche anterior había peleado muy fuerte con su padre. Tanto que ni siquiera quería dirigirle la palabra.
-Astrid. Hija, tengo que hablar contigo- La rubia de mala gana se sentó en el sillón que estaba frente al de su padre. Ya sabía cuál sería el tema de conversación, como todas las noches.
Y como de costumbre el señor Hofferson fue directo al punto. –No quiero que veas más a ese muchacho- Astrid quedo paralizada, quieta en su lugar. Claro que sabía a quién se refería.
-¿Qué?- Fue lo único que logro articular. El resto para ella fueron balbuceos sin sentido de parte del hombre. Según él, se había reunido con los padres de los otros chicos. Y todos concluyeron en que cada vez que se juntaban con Hipo, terminaban siendo molestados por otros adolescentes.
El padre de Patán incluso dijo que notaba raro a su hijo desde hace unos días. Cuando la rubia logro reaccionar, salto de su lugar y le grito a su padre lo que llevaba ya mucho tiempo guardando.
-¡No puedes decirme con quien juntarme o no!-
-Astrid a mí no me hablas así. Vuelve a tu lugar para que sigamos hablando-
-¿Hablando? Nosotros no tenemos nada de qué hablar. Tu solo estas dándome ordenes-
-Lo hago porque tu futuro se arruinara si-
-¿Si qué? ¿Si me junto con Hipo? Escucha bien. Yo decido con quien me junto o no. Y lo que los demás puedan decir o hacer, me tiene sin cuidado-
-Pero a mí no. Y mientras vivas en mi casa tendrás que hace lo que yo diga-
-Genial, ya sacaste el típico de los padres "mientras vivas en mi casa". Entonces si algún día me caso, como estaré viviendo en la casa de mi marido tendré que hacer lo que él diga ¿verdad? Porque es su casa- Ironizo ella, usando sus palabras en su contra.
-Yo nunca dije eso-
-Escucha. Entiendo que quieras lo mejor para mí, pero de ahí a darme ordenes como… esta. Olvídalo-
La rubia subió a su cuarto corriendo. Ya no quería discutir y si se quedaba eso era lo único que conseguiría.
-Vamos nena- Astrid monto a Tormenta y ambas emprendieron vuelo. Necesitaba pensar, su padre no era alguien que se quedara de brazos cruzados. Y lo último que quería era lastimar a Hipo. ¿Por qué los vikingos eran tan… así?
Mientras surcaban los cielos ella vio a Patán montado sobre diente púa, su padre tenía razón en algo. Aquel chico andaba demasiado raro, lo había visto los últimos días demasiado… ¿Paranoico?
Lo cierto era que sí. Patán andaba demasiado paranoico. La verdad era que sentía un enorme cargo de conciencia. Era muy notorio para todos, el enorme cambio en la vida de Hipo. Hubo tres semanas en las que el chico era el héroe de Berk, pero ahora parecía que la batalla contra la Muerte Roja jamás hubiera ocurrido.
Y el pelinegro sabía a la perfección el porqué de todo. Aquello que había comenzado como una broma o un simple sabotaje para que a Estoico no le quedara de otra que elegirlo jefe a él, se tornó en un juego sucio, un horrible juego sucio.
Y ahora pagaba las consecuencias con un horrible cargo de conciencia. Cuando Hipo cayó por aquel acantilado, temió lo peor, de no ser porque Chimuelo llego a salvarlo tal vez…
No quería ni pensarlo. Además se sentía terrible cuando veía a Hipo con esas ojeras. Y cuando escucho el escándalo de los dragones, le pareció muy raro. Si algo sabia era que Hipo jamás haría algo así.
Adrián estaba jugando demasiado sucio. Y decidió aclarar las cosas de una vez por todas. Lo cual no había salido nada bien…
Patán caminaba por las calles de Berk buscando al chico. Necesitaban aclarar unas cuantas cosas, pero no quería ir directo al punto. Seria sutil…
…O lo que él creía que eso significaba.
El pelinegro reposaba contra una de las casas. Era muy tarde en la noche por lo que no había nadie.
Patán se acercó con cautela y se apoyó junto a él.
-¿Qué quieres?- Pregunto descaradamente Adrián. Patán trago saliva para luego hablar.
-Fue… fue muy raro lo de los dragones ¿No crees?-
El chico lo miro de reojo y Patán se encogió levemente. Adrián sospechaba lo que le diría.
-Sí, creo que lo fue-
-Jamás lo habría creído de Hipo-
-Aja-
-Fue muy- Inmediatamente Patán fue acorralado contra la pared. El mayor lo sujetaba de la camisa y lo levantaba unos centímetros del suelo.
-Escúchame bien. Ya sé a dónde quieres ir. Y no, yo no mentí. Pero si lo hice ¿Qué? A ti no te importa y más te vale no abrir la boca. ¿Entendido?-
-…-
-Te pregunte que si entendiste-
-S-sí-
El chico lo dejo en el suelo y lo miro amenazante –Mejor así- Después de eso se fue. Dejando a Patán con un dilema en mente-
OOOoooOOO
La tarde había transcurrido normalmente… más o menos.
Había ido al entrenamiento de Bocón, le sorprendió que su primo no hubiera hecho ninguna broma en toda la clase, en realidad ni siquiera lo miro. Después de eso había ido con Astrid a trabajar a la granja, al terminar tuvieron una carrera sobre sus dragones, alrededor de Berk. Lo raro es que últimamente cada vez que volaba SIEMPRE algo pasaba. Una vez se le cruzo un Terrible Terror en frente, por lo que él y Chimuelo debieron parar en seco, lo que provoco que cayese del dragón. Por suerte Chimuelo logro atraparlo y no pasó nada grave.
Aunque hubo una vez en la que estaba volando por Berk y una roca casi le cae encima. Casi, porque Chimuelo le lanzo una bola de plasma, rompiéndola en pedazos. Pero desde abajo las personas los miraron con mala cara porque los pedazos les cayeron encima.
Y así sucesivamente, lo peor es que los vikingos se enfadaban con él, porque al protegerse de cada "accidente" algo pasaba y ellos salían perjudicados.
Pero Hipo no le prestaba atención a eso. Ahora tenía que estar atento a otra cosa y eso era la amenaza Hofferson.
Había salido con Astrid a caminar por el bosque y de nuevo salió el tema de su hombro. Y no tuvo mejor idea que decir que aparte de que se olvidaba de pasarse el ungüento, no llegaba a esa parte de su hombro. Ella dijo que si tanto se olvidaba de pasarse la medicina y que si no llegaba, entonces ella se acordaba y se la pasaba. Pero claro no iba a permitir eso. Otra discusión comenzó y no sabía cómo, pero de pronto se vio corriendo por el bosque y esquivando hachazos.
Hipo cayó cuando su pie se atoro en una raíz de árbol que sobresalía de la tierra. Perdió mucho tiempo intentando sacar su pie y para cuando lo hizo, el hacha de su amiga dio contra el árbol a centímetros de su cabeza. Rápidamente volvió a pararse y seguir corriendo pero Astrid lo alcanzo y se abalanzó sobre él, comenzaron a rodar colina abajo y coincidentemente terminaron en la cala.
Astrid estaba sobre él y ambos estaban muy sonrojados. La rubia se paró rápidamente y le tendió la mano para ayudarlo. Tras un par de miradas nerviosas estallaron en risas sin saber porqué.
-Anda. Déjame ayudarte- Pidió ella. Pero Hipo solo negó con la cabeza – ¿Acaso no confías en mí?-
-Claro que confió en ti-
-¿Entonces?-
-Es… ¿Cómo decirlo…?-
-¿Incomodo?- Le sugirió.
-Exacto. Incomodo. MUY incómodo-
¿Cómo termino así? Era verdad, era incómodo y mucho.
Astrid le pasaba en el hombro el ungüento que Gothi le dio. ¿Cómo lo había conseguido? Muy sencillo, se lo robo de su habitación. Resulto ser que Estoico tiene plena confianza en ella, y con solo llegar a su casa en un horario en el obviamente el castaño no estaba, y preguntar si le podía dejar una nota en su cuarto… Todo hecho.
Mejor comenzaba a esconder sus cosas.
-Vamos Hipo. Ni que fuera para tanto- El castaño bufo. ¿Para tanto? ¿Cómo que no era para tanto? Había pasado vergüenzas en su vida, pero nada se comparaba con esta. –Hipo somos amigos y-
-¡Auch!-La interrumpió cuando le apretó demasiado fuerte sin darse cuenta.
-Lo siento. Pero tú exageras-
-¿Me recuerdas que hora es?-
-Las nueve y media ¿Por qué?-
-Para tener una excusa y mandarte a tu casa… Au. Eso dolió- Astrid le había apretado, de nuevo, el hombro como venganza.
-Aprende a cerrar la boca-
-Aprende a cerrar la boca- La imito -¡Au! Astrid deja de hacer eso-
-Ya te lo dije. Cierra la boca-
Mientras ambos amigos seguían su charla, del otro lado del bosque un pelinegro pateaba con furia la tierra y ramas a su alrededor.
-¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?- Gritaba Adrián. Siempre veía a Hipo y Astrid desaparecer en el bosque. Por más que los seguía nunca lograba dar con ellos.
Aún tenía esa necesidad de vengarse de Hipo. Pero tenía que darle donde en verdad le doliera y eso solo podía hacerlo si descargaba su ira contra el Furia Nocturna…
OOOoooOOO
Hipo comía en el gran salón una pata de pollo. Astrid estaba en otra mesa sentada con los chicos. El castaño sabía porqué no se juntaban más con él y lo entendía a la perfección. Además le había pedido a Astrid que no se juntara con él a vista de Berk. Ya que eso le podría traer problemas a la rubia.
Chimuelo se encontraba afuera corriendo una mariposa, tocando las alas del insecto con sus patas. Entonces un ruido le llamo la atención, fue hasta la forja y volvió a escucharlo. Se acercó un poco con cautela y entonces el lugar estallo y se comenzó a incendiar. Lo primero que pensó el dragón es que tenía que buscar agua y fue corriendo al pozo.
Mientras en el Gran Salón, un vikingo entro gritando que la herrería se quemaba. Todo el mundo se alertó y reacciono de inmediato. En la forja era donde atendían a los dragones, hacían las sillas y construían armas por si había un ataque. Por lo cual era un lugar muy valioso para el pueblo y no debía destruirse.
Hipo corrió y se encontró con su padre quien le ordeno ir a buscar baldes de agua. En aquel momento el castaño se preguntaba dónde podría estar su dragón, aunque no debía de estar lejos. De seguro ya había escuchado el alboroto y fue a ayudar.
El Furia Nocturna tenía un balde en la boca y lo tiro a las llamas. Intentaría controlar todo en lo que llegaban los vikingos. La multitud llego al lugar y vieron al dragón, de inmediato suponiendo lo peor. Comenzaron a maldecir he intentar apagar el fuego.
Hipo llego al lugar encontrándose con Chimuelo en frente de las llamas.
-¿Chimuelo?- El castaño dejo caer los baldes con agua. Su dragón lo miro a los ojos, muy triste. Sabía que no fue él, siempre confiaría en Chimuelo.
Una vez el fuego se apagó la multitud miro con rencor al Furia a quien solo le importaba saber lo que creyera su jinete.
-Lo sabía, siempre lo supe. Estas bestias son un problema. No se puede confiar en ellos- De la multitud salió Mildew. Un viejo flaco de pelo y barba blanca que se quejaba de los dragones todo el tiempo. –El Furia Nocturna incendio el lugar a propósito para dejarnos sin armas y así atacar- Dijo señalándolo con el bastón. Chimuelo se encogió ante las miradas acusadoras de todos.
-Eso no es cierto- Dijo Hipo furioso por las acusaciones del viejo. El castaño fue hasta donde su dragón y se puso delante protegiéndolo de las miradas de todos. Que se metieran con él era una cosa, pero con Chimuelo... –Usted no tiene ninguna prueba para decir que mi dragón incendio el lugar-
-Claro que la tengo. Yo lo vi-
-¿Y cómo confiar en la palabra de alguien que no ha hecho más que quejarse de los dragones todo este tiempo?-
-¿Insinúas que miento?-
-Sé que miente-
-Silencio todo el mundo- Estoico irrumpió la escena y calló los murmullos de la gente
-Jefe. Este dragón incendio la forja-
-Eso no es cierto-
-Ya. Calmados todos. Mildew ¿Tienes alguna prueba con lo que dices?-
-Yo lo vi-
-Mentiroso- Murmuro Hipo.
-Hipo ¿Tú tienes alguna prueba?- Pregunto el jefe con un aire de esperanza.
-Sé que Chimuelo jamás haría una cosa así-
-¿Y qué hacía aquí entonces?-
-Apagaba el incendio- Le contesto el castaño de forma tajante al viejo.
-¿Un dragón apagando un incendio?- Pregunto Mildew divertido. Al poco tiempo todos comenzaron a reír.
-Ya silencio todo el mundo- Los calmo el jefe –Arreglaremos esto en el Gran Salón. Todos los adultos vayan- Los vikingos siguieron la orden del jefe y al poco tiempo todos estaban el lugar discutiendo que hacer.
Mientras, Hipo esperaba afuera, sentado en las escaleras y acariciando la cabeza de Chimuelo.
-Todo estará bien amigo. Lo sé-
-Hola. ¿Puedo sentarme?- Dijo Astrid. El castaño le hizo un ademan con la cabeza para que lo hiciera. La chica tomo asiento a su lado y ambos quedaron en silencio durante un rato.
-Yo sé que no lo hizo- Hablo el castaño.
-Lo sé. Yo también le creo-
-¿Qué crees que estén hablando? ¿Cuál… cual crees que sea el… castigo?- Astrid vio de reojo a Hipo. Tenía miedo, tenía mucho miedo por su dragón, se notaba. Astrid rodeo sus hombros con su brazo
-Oye tranquilo. Estoy segura de que no le harán nada- El castaño dejo caer su cabeza en el hombro de la chica. Ella le acariciaba el brazo mientras Hipo acariciaba la cabeza de Chimuelo en su regazo. Así se quedaron un buen tiempo preguntándose qué pasaría ahí dentro…
La muchedumbre no dejaba de quejarse, no se podía entender nada de lo que decían. –Ya silencio todos- Intervino Estoico –Hablen de a uno-
-Esto no puede quedarse así-
-Hay que hacer algo-
-Necesitamos las armas-
-Ese chico tiene que aprender junto a su dragón Estoico- Dijo Mildew –Las cosas no pueden quedarse así. No es la primera vez que algo así sucede- Tras esas palabras, la muchedumbre comenzó de nuevo sus quejas. Y algunos contaban los sucesos que les había pasado últimamente y esos dos estaban relacionados.
-El dragón asusta a mis ovejas y el chico no hace nada-
-La otra tarde tiro todas mis coles al mar cuando choco con la carreta. Y todo por andar distraído jugando-
Así las quejas seguían y seguían. Estoico sabía que Chimuelo no tenía la culpa de nada. Pero enfrentaba una fuere decisión. Tenía que hacer lo mejor para todos aunque doliera. Un grito lo saco de sus pensamientos y los dejo a todos mudos. Uno de los aldeanos hizo una sugerencia que no le gusto para nada. Al poco tiempo todos comenzaron a apoyar dicha "solución"
El jefe miro a Bocón y ambos intercambiaron miradas preocupadas.
-¿Qué harás?-
-No lo sé Bocón. No puedo hacerle eso a Hipo-
-Sabes qué sino se podría armar una revuelta. Y sería peor para el muchacho-
-Lo sé, pero le dolería mucho-
-Debes decidir Estoico-
-¿Qué hago?-
-Si te sirve de algo. Tal vez él ahora no lo vea así, pero a la larga se dará cuenta de que es lo mejor… para ambos. Él y su dragón- Tras pensar las palabras de su amigo el jefe tomo una decisión y la anuncio a la muchedumbre.
Las puertas se abrieron y los vikingos salían felices del lugar, mientras hablaban animadamente. Hipo, Astrid y Chimuelo se pararon de su lugar y esperaron la llegada del jefe y escuchar las noticias.
Parecía que los vikingos no terminaban de salir jamás. Astrid puso una mano en el hombro de Hipo para tranquilizarlo, él solo la miro he intercambiaron una sonrisa. Entonces distinguieron al jefe bajando. Hipo se apresuró y subió hasta donde estaba su padre, seguido de Astrid y Chimuelo.
-¿Qué paso?-
-Hipo yo… nosotros… Tengo que hablar contigo... A solas- Aclaro señalando a la rubia.
-Lo que sea que me digas lo puede oír Astrid-
Estoico se aclaró la garganta y prosiguió –Bien emmm, si así lo quieres… Hipo, estuve hablando con la gente y…-
-¿Y…?-
-Por petición del pueblo he tomado una decisión. Que aunque ahora no te gustara, veras que a la larga habrá sido lo mejor-
-¿Qué decisión papá?- Pregunto ya desesperado.
-Ya no volaras en Chimuelo-
El castaño quedo en shock, sin poder creer lo que oía. Y Chimuelo estaba igual con las alas caídas, la boca abierta y la vista perdida -¿Qué?-
-Sé que a ambos les será difícil aceptar esto. Pero como te dije antes a la larga veras que es lo me-
-¿Lo mejor?- Lo interrumpió ya irritado -¿Lo mejor para quién? ¿Para ti? ¿Para mí? ¿Para ellos?- Señalo con desprecio al pueblo. Astrid estaban en shock, nunca había visto a Hipo así –Desde que tengo memoria solo has pensado lo peor de mí. He hecho de todo para que estés orgulloso y jamás lo logro. Ya… ya no sé qué hacer. Que se metan conmigo es una cosa. Que me insulten, me desprecien. Pero ahora Chimuelo… ¿Es enserio?-
-Hipo tranquilo. Escucha yo lo-
-¿Qué? ¿Lo sientes? Bueno adivina que, yo también lo siento. Me siento mal por no ser lo que esperabas de tu hijo, siento no ser el heredero que Berk soñaba, siento que las cosas me salgan mal. Y sé que tú también lo sientes. Lamentas que yo no sea el hijo que siempre soñaste. Aunque si me pongo a pensar un poco… ya lo habías dicho antes. ¿No es así? Yo no soy un vikingo, y no… no soy tu hijo. Tú mismo lo dijiste. Siempre crees en la palabra de otros antes que en la mía. Ni siquiera te tomas el tiempo de preguntarme cual es mi versión de los hechos. Solo… juzgas y das por sentado algo que no es. Y… y ya… Ya me tiene harto, no lo aguanto-
Tras decir eso Hipo monto a Chimuelo y ambos emprendieron vuelo. El Furia Nocturna de inmediato se alejó del lugar a toda velocidad. Hipo necesitaba estar solo y pensar, y él lo sabía.
Astrid intento montar a Tormenta para ir tras él, pero una mano en su hombro la detuvo. La chica volteo y vio como el jefe le negaba con la cabeza gacha.
La velocidad del Furia Nocturna era increíble. El chico quería huir lo más lejos posible, necesitaba estar lejos de los problemas para que no lo encontraran. En poco tiempo se habían alejado mucho de Berk. Chimuelo bajo de a poco la velocidad y se quedó planeando sobre el océano.
-¡Ahagggg!- Grito agitando sus brazos, luego se desplomo en la espalda de su dragón y comenzó a acariciarlo. –No lo voy a permitir amigo- El Furia gorgoteo como respuesta.
Pasaban los minutos he Hipo seguía en la misma posición. No sabía qué hacer. Todos tienen un límite y él estaba llegando al suyo. Que a él le hicieran lo quisieran pero que a Chimuelo no. Que no metieran a su dragón en esto.
El Furia no sabía cómo levantarle el ánimo a su jinete. Él también estaba triste por la situación pero más le dolía ver a Hipo así.
-¿Qué dices amigo? ¿Disfrutamos nuestro último vuelo en… quien sabe cuánto tiempo más?- A ambos se les subió el ánimo tras esas palabras. Y cuando Hipo se sentó en la silla, rápidamente el dragón comenzó a volar. Ascendieron hasta una gran altura, para luego caer en picada y dar vueltas.
Comenzaron a zambullirse debajo del agua incontables veces. Y así siguieron durante gran parte de la noche disfrutando de volar juntos.
OOOoooOOO
Astrid estaba tirada en su cama pensando en mil escenarios diferentes en los que podía encontrarse Hipo. Luego de que Estoico la detuviera de ir tras él, el jefe se fue. Ella se quedó un rato más allí hasta volver a su casa. Ignoro los comentarios de su padre y se desplomo en la cama. Tal vez Estoico tenía razón, Hipo necesitaba estar solo.
Pero la forma en la que lo vio, estaba enojado de verdad. Hipo estaba frustrado, harto de todo y de todos.
A cada minuto se paraba y se dirigía a la ventana para ver si los veía regresar. Tenía miedo de que algo les hubiese pasado o que tal vez decidiera no volver. Nunca.
Ese podría ser el peor escenario… No, el peor escenario para ella seria que algo le pasara, no toleraría algo así.
Pero en definitiva no volver a ver al castaño sería terrible para ella. Aunque decidiera huir, no lo toleraría.
Astrid se dirigió de nueva cuenta a su cama. Apago la vela y se tapo con la manta. Intentaría dormir aunque fuera un poco. Pero pensar en Hipo a cada segundo no ayudaba. ¿Qué podría pasarles? Después de todo Chimuelo es un Furia Nocturna, he Hipo es muy inteligente… Pero por más inteligente que fuera una persona eso no le impedía actuar de forma irracional en una crisis y menos si ya de por si esta persona está muy alterada.
Alterada estaba Astrid, la rubia se levanto de un salto de su cama y corrió a la ventana. No podía despertar a sus padres, estaba dispuesta a saltar desde la ventana para ir por Tormenta de ser necesario.
Pero justo en ese momento vio una sombra oscura atravesar el cielo y llegar a la casa del jefe. Todo el aire que estaba reteniendo lo soltó. Hipo estaba bien…
Que idiota ¿Cómo era capaz de irse así? ¿En verdad ella estuvo dispuesta a saltar desde su ventana para ir por ese tonto?
La respuesta era SI. Sí estaba dispuesta, por más que le costase aceptarlo. Daria cualquier cosa por él.
Una vez que lo vio entrar a su casa se tranquilizo. Miro el cielo, ¿Qué hora era? El azul oscuro de antes se estaba aclarando, debía de ser muy tarde… o demasiado temprano en realidad. ¿Cuánto se quedo preocupada por ese tonto?
En definitiva lo regañaría en la mañana… o mejor dicho más tarde ese día por que ya estaban de mañana.
La rubia cerró la cortina para que no entrara la luz, se fue hasta su cama, se tapo y cerró los ojos. Rápidamente logro conciliar el sueño. No tener la preocupación del paradero de Hipo le ayudo en eso. Pero intentaría hablar con él…
Unos gritos desde la planta baja la despertaron. Se había dormido tan profundamente, ni siquiera recordaba que había soñado.
Levanto con pesadez la cabeza, se froto los ojos y se sentó en la cama.
-Astrid despierta- Grito su madre.
-¡Ya desperté!-
La rubia se levantó y se miró en un espejo. Estaba hecha un desastre, el pelo enmarañado, sucia y con ojeras. Lo mejor sería tomarse una ducha y luego se enteraría de que hora era.
Hizo todo lo que tenía planeado, se bañó y definitivamente eso le ayudo un montón. Cuando salió se sintió más fresca, más relajada. Como si todo ese tiempo hubiese llevado un peso enorme sobre sus hombros y ahora este se había desvanecido.
Cuando termino de hacerse su trenza habitual bajo rápidamente las escaleras. Allí se encontró a su madre cocinando para ¿La comida?
-Al fin te levantas. Pensé que te quedarías ahí por siempre- Le dijo su madre
-¿Qué hora es?-
-Como la una y media. No quise levantarte antes porque parecías muy cansada. Al parecer no me equivoque-
-Anoche me costó dormir- Se acomodó un mechón de pelo tras la oreja y con la cabeza gacha, recordando lo pasado el día anterior.
-Fue una decisión difícil-
-¿De qué hablas?-
-Todos estaban de acuerdo en aquella reunión y demasiado concentrados discutiendo los unos con los otros como para darse cuenta-
-¿Cuenta de que ma?-
-De lo difícil de la decisión- La mujer siguió con su labro, dejando a la confundida Astrid. Esa había sido una conversación medio en clave.
La puerta se abrió y entro su padre. Hablaría con ella más tarde, ahora se encargaría de poner la mesa y fingir que todo en su vida era un campo de rosas. Y lo seria, pero su preocupación por el castaño era tan grande que sus problemas los sentía como propios.
Durante toda la comida fingieron estar bien los unos con los otros. Su padre intento sacar el tema de lo ocurrido el día anterior, pero por suerte la señora Hofferson lo detuvo antes de empezar otra pelea. Porque no importaba lo que él dijera, ella defendería a Hipo a como diera lugar.
Al terminar ayudo a su madre con la mesa y salió como un rayo de su casa. Corrió por toda la calle buscando a Hipo pero no parecía estar en ningún lado.
Llego al centro del pueblo y ahí lo vio, en la forja trabajando arduamente.
-¡Hipo!- Corrió hasta el lugar pero el castaño ni la escucho ni la vio. Estaba demasiado concentrado en su labor como para percibir algo a su alrededor.
-Apúrate niño tenemos que tener las sillas listas para esta tarde-
-Deberías deja de hacer tantas apuestas- El castaño rió un poco al final. Actuaba normal, como si nada hubiese pasado en su vida recientemente.
Entro a la forja y vio a Chimuelo, otro que actuaba normal. Solo que a este le faltaba su cola, definitivamente ya no volarían.
-Ya termine con una. Empezare con la siguiente-
Bocón rio de felicidad –Perfecto chico. A este paso si les cerrare la boca.-
-¿Les cerraras?- Pregunto remarcando la ese.
-Les serraremos- Corrigió.
-Emmmm- Astrid se aclaró la garganta llamando la atención de ambos, pero rápidamente volvieron al trabajo. Aunque no por eso Hipo la ignoro.
-Ha Hola mi lady ¿Qué haces aquí?-
-Vine a verte… Quería saber cómo estabas ¿Todo bien?-
-Todo bien ¿por?- Astrid se sorprendió. Tal vez Hipo fuera un pésimo mentiroso, pero fingía muy bien que nada pasaba en su vida.
-Por- por nada. Solo preguntaba- Luego se sumieron en un largo silencio en lo que Hipo y Bocón seguían trabajando. Era demasiado incómodo para ella, aunque a ellos parecía no importarles, después de todo estaban demasiado concentrados en su labor -¿Qué hacen?-
-Otra apuesta de Bocón-
-¿Otra?-
-Sí, otra más. ¿Acaso nunca te cansas?-
-Para nada chico, las apuestas son la mejor forma de ganar dinero-
-Vaya enseñanza- Dijo Astrid. Los tres se sumieron en una conversación animada, incluso Chimuelo participaba un poco. Todos felices y hasta así lograron que Astrid se olvidara de su preocupación un rato.
OOOoooOOO
El resto de la tarde transcurrió con normalidad. Habían ido al entrenamiento y nadie dijo nada de lo ocurrido, desconcertando aún más a Astrid.
¿Acaso todo ese tiempo ella había vivido en una burbuja? Al parecer sí. Como nunca fue de prestarle atención Hipo, nunca se percató de esos detalles. Pero ahora que lo pensaba, cada vez que Hipo hacia algo al día siguiente cada quien seguía con su rutina normal. Los chicos a veces lo molestaban por lo ocurrido pero nada más.
Lo único que desconcertó a ambos aún más fue Patán. Evitaba mirar a su primo, como si tuviera vergüenza, no lo molestaba ni nada. Solo lo ignoraba pero… parecía costarle hacerlo, como si hubiera algo que lo incomodara.
-¿Tienes idea de que le pasa a Patán?- Le pregunto él en un susurro, ella solo negó y ambos siguieron viéndolo de forma extraña.
Fueron a cumplir con su labor en la granja, dos días más y terminaban definitivamente, aunque eso también significara que llegaba el momento del enfrentamiento. Hipo estaba nervioso, no quería enfrentarse con Patapez y fue de lo único que hablaron todo el tiempo. Sacándole risas a Astrid.
-Tengo que hacer algo- Dijo ella cuando estaba por irse – ¿Te parece bien si nos vemos en la cala en una hora?-
-Perfecto- Ella le sonrió y emprendió vuelo en Tormenta. Necesitaba hablar con su madre, tenía que hablar por lo menos con una persona en Berk que no fingiera que nada pasaba.
Al llegar se bajó de Tormenta y entro en su casa, por suerte su padre no estaba, lo que le daría toda la libertad de hablar con su madre.
-Necesito hablar contigo- Dijo de sopetón y cerrando la puerta tras de sí.
-Ven siéntate-Astrid la siguió y la acompaño en la mesa, su madre ya sabía que su hija en algún momento se lo pediría. -¿Por dónde empezar?-
-¿A qué te referías esta tarde?-
-Muy bien… escucha hija. La decisión de Estoico le costó mucho. Todos estaban de acuerdo en lo mismo pero el jefe tiene la última palabra-
-¿Entonces por qué le hizo eso a Hipo?-
-Porque la opinión de un pueblo es importante. Si él hubiera hecho todo a su voluntad podría haber causado una revuelta con la gente de Berk. Además habrían tratado peor a Hipo. Él ahora estará sin poder volar en Chimuelo pero después se le volverá a permitir. Ya verás que a la larga-.
-Sera mejor- Interrumpió cabizbaja. -¿Por qué él finge que no pasa nada?
-No lo sé. No conozco tanto a Hipo. Pero, no sé si lo sepas pero Valka y yo éramos amigas- Astrid negó sorprendida –Ella pensaba que si se concentraba tanto en las cosas negativas sería peor. Implicaría estar triste todo el día por algo que tal vez no vale la pena. Por eso solía ignorar las cosas. En realidad se parecía mucho a Hipo. Ella tenía una rara forma de pensar, lo que la metía en problemas seguido.
-Si tanto se parecen, supongo que Hipo piensa igual que ella.
-Probablemente.
-Ma, hay una pregunta más que quiero hacerte.
-Dime…
-Anoche Hipo parecía muy molesto, no le gustó nada la decisión de su padre. Pero entre todas las cosas que le dijo, hubo algo que me llamo la atención. Él menciono algo de que Estoico le había dicho que si no era un vikingo… no era su hijo. ¿Sabes algo de eso?
La mujer enmudeció, estaba pasmada. Después de un tiempo de silencio miro fijamente a su inquieta hija, ella no era alguien de paciencia. –No sé nada. Pero conociendo a Estoico debía de estar muy enojado. ¿Fue cuando se descubrió la verdad de los dragones?
-No lo sé. Creo…
-Supongo que sí. Él siempre cuido mucho a Hipo. Es sobreprotector, a su manera claro. Su hijo siempre le recordó mucho a Valka por lo que lo cuidaba demasiado. Era lo único que le quedaba de ella. Y descubrir la verdad, en ese momento debió de ser duro.- La mujer miro a su hija que veía fijamente un punto de la mesa, con el ceño fruncido. Claramente enojada –Se Astrid…- Siguió, llamando su atención -… que nada lo justifica. Pero la guerra fue un momento crucial. Muchos sabíamos que incluso era posible que Hipo no sobreviviera… Y Estoico esta entre esos tantos. ¿Por qué mejor no escuchas la historia completa? Pídele a Hipo que te cuente, sin presionarlo a hablar de algo que no quiera…
OOOoooOOO
Hipo estaba recostado en el suave pasto de la cala y miraba las estrellas con su amigo detrás. Astrid llevaba un par de horas de retraso.
-Perdón por la tardanza, me entretuve más de lo que pensé- Dijo una muy agitada Astrid llegando a la cala –Tuve que dejar a Tormenta en casa. Parecía muy cansada y no la quise molestar, además.
-Hey, tranquila.- Contesto Hipo levantándose y sacudiéndose la tierra –No sucede nada. Tenías algo que hacer y ya.
La chica le sonrió y se fue a sentar con él.
-Pensaste en lo que dije- Hablo él.
-¿Qué cosa?
-El tema
-¿Tema?
-Sí, tema
Astrid comprendió de inmediato a que se refería Hipo. Resulto ser que el chico le pedía que se juntaran en secreto. Como si se tratase de un delito.
-Sí, lo pensé- Inmediatamente se puso de mal humor. Recordando la pelea con su padre.
-¿Entonces?
-¿Entonces qué? Yo hago lo que se me dé la gana y lo que piensen los demás me tiene sin cuidado.
-Astrid- La reto –No te hagas la tonta. Yo sé lo que piensan todos sobre mí. Y no te conviene.
-Yo sé lo que me conviene- Interrumpió.
-Solo te estoy pidiendo que nos veamos a escondidas.
-En otras palabras me pides que te ignore y finja no ser tu amiga.
-Porque esto puede traerte problemas. No solo con Berk sino… sino con tu familia- La chica se incomodo ante la mención de su familia no quería decirle a Hipo de las exigencias de su padre con que dejara de verlo. –Escucha no soy idiota.
-Ya sé que no eres idiota.
-Entonces te habrás dado cuenta de que sospecho que ya has tenido problemas por mi culpa-
La chica de quedo callada y en shock. No quería hablar de eso.
-Astrid responde. ¿Qué pasa?
Pensó sus palabras una por una, pero no había caso el golpe seguía siendo el miso.
-Pasa que…- Suspiro –Mi padre me pidió que… deje de verte-
Hipo suspiro y hecho su cabeza contra el pasto, cerrando los ojos con pesadez.
-Pero no le haré caso- Se apresuró a agregar. Recostándose junto a él
-No quiero que tengas problemas- Contesto con pesar.
-Hey- Le dijo con suavidad, tomándolo de la mano. Él corrió su vista, viéndola a los ojos. –No me causas problemas. En realidad eres mi único amigo de verdad. Dejar de verte me traería más problemas.
Ambos se sonrieron entre si. Y sin darse cuenta se perdieron en sus miradas. Hipo tenía los ojos tan verdes como el bosque, el lugar donde ella pasaba la mayor parte de su tiempo, y que la había visto forjarse como guerrera.
Astrid tenía una mirada tan azulada como el cielo. Donde a él más le gustaba pasar. Ese lugar donde se sentía tan cómodo y libre. Y ahora al lado de ella, se sentí igual. Siempre se sentía libre en su compañía.
Sin darse cuenta se fueron acercando de a poco, cerrando sus ojos conforme el espacio entre ambos se acortaba. Podían sentir sus respiraciones tan cerca. En aquel momento dejaron de pensar, solo querían sentir. Querían terminar de acortar aquel milímetro que les faltaba. Sus labios estaban tan cerca que podían rosarse. Ambos abrieron los ojos y encontraron en los orbes del otro la aprobación para seguir y terminarlo de una vez. Volvieron a sumirse en la oscuridad y en sus sentimientos. Dispuestos a continuar.
Un peso sobre sus estómagos los separo de golpe. Dejándolos sin concretar aquello tan anhelado. Chimuelo tenía una pata sobre cada uno de ellos, mientras jugaba a perseguir una mariposa.
-Chimuelo- Gimió Hipo sin aire. El Furia volvió a correr al insecto, dejando a los dos pobres adolescentes recuperar el aire. Ambos tomaron profundas bocanadas mientras se agarraban el estómago. Al sentirse mejor se sentaron y se miraron. Por un momento sintieron vergüenza por lo que estuvieron a punto de hacer. Pero al segundo estallaron en risas, dejando el momento olvidado.
-¿Qué hace?- Pregunto la chica divertida. Viendo al furia nocturna que tocaba al insecto con una pata y luego se acostaba en el piso de inmediato como si se ocultara de una amenaza.
-Lo sé es difícil creer que él es la cría maligna del rayo y la muerte misma. Y eso que no has visto nada.
-¿Tiene otros comportamientos así?- Pregunto interesada.
-Aja.
-¿Cuales?
-No te voy a decir.
-¿Por qué?
-Se lo prometí.
-Anda. Dime. Como si yo fuera a decir algo…
-No. Se lo prometí-
La chica hizo un puchero logrando hacer reír al castaño. Luego se levantaron y corrieron con el dragón, jugando con él.
OOOoooOOO
Hipo dejo a Astrid en la entrada de su casa, como no habían podido ir volando fueron caminando y hablando, a través del bosque.
-Piensa en lo que te pedí- Dijo él.
-Hipo…-
-Piénsalo. En serio, no me ofendo si solo dejas de verme en público. En realidad sería más un alivio para mí. Siento como que te causo problemas.
-No lo haces.
-Sabes que si.
-Son ellos que no pueden pensar de otra forma.
-Y por eso te causo problemas… Piénsalo ¿Si? Por favor.
Suspiro rendida -Esta bien- Hipo sonrió satisfecho y la vio subir las escaleras hasta su casa.
-Buenas noches Hipo.
-Buenas noches mi lady.
La rubia entro en su casa tras darle una sonrisa. El castaño suspiro y camino por el pueblo, había muy poca gente debido a la hora.
El chico vio su casa a lo lejos. Aun no quería ir. Volvería tarde, no quería ver ni hablar con su padre. Estaba de acuerdo en que lo que le dijo no estuvo bien, no estuvo nada bien. Pero estaba enojado y aun lo seguía. Necesitaba tiempo, para pensar, meditar, y estar seguro de todo. No podía quitarse de la cabeza la idea que cruzo por su mente en su último vuelo.
Huir. Era una opción, huir para que no lo molestaran, para no decepcionar a nadie. Pero no podía hacer eso. No podía hacerle eso a Astrid. Además era una decisión cobarde… pero tentadora. Que lo ayudaría en muchas cosas inclusive no tener en la mente constantemente que algún día tendría que ser jefe. Seria quien diera órdenes a un pueblo que no lo creía capaz. Y tal vez ni lo obedecieran y entonces pasaría a la historia como el peor jefe de Berk.
Esto era demasiado. La ira volvió a acumularse en su interior. Un sentimiento que odiaba y eso lo enojaba aún más. El colmo es que ni siquiera podía salir a volar con Chimuelo para calmar el revoltijo de sentimientos que llevaba dentro. Esto era demasiado, que le quitaran lo que quisieran pero no el vuelo, eso era como si le quitaran su libertad. Y no solo se lo quitaban a él sino que también a Chimuelo, quien no tenía la culpa de nada y era inocente de lo que se le acusaba.
Ya no lo soportaba. Hipo salió corriendo a recuperar su vuelo, suyo y de Chimuelo, el cielo de ambos, su viento, pero sobretodo su libertad…
Mientras tanto Adrián estaba frente a la casa Hofferson. No importaba lo que hiciera, Hipo seguía siendo feliz, parecía ser que nada le afectaba. Incluso cuando se coló a la reunión en el gran salón y grito que le prohibieran el vuelo, sin que nadie se percatara de que era él. El castaño solo… seguía, seguía con su vida.
En definitiva lo odiaba. Y parecía ser que cada día se llevaba mejor con Astrid. Tenía que deshacerse de él de una vez por todas, era un estorbo en su vida y sus planes. Se desharía de Hipo definitivamente.
-Prepárate Haddock. Porque te destruiré…
REVIEWS:
Zukimo: Perdón por el retraso. Tengo mi excusa y lo explicare más abajo. Ojala te haya gustado el bien atrasado capi. Gracias por comentar. Saludos.
LucyNamiKagome: Estas en lo cierto con lo del regalo pero como sabía que era algo muy predecible le agregue algo más… Si algo te puedo decir es que si hay algo que es seguro es que Estoico no cambiara de opinión y se disculpara. Como vez gracias a Adrian ya paso otra cosa y pasaran peores con lo que tiene planeado ahora. También me encanta el My lady y te aseguro que el babe también estará, aunque nosé en que parte de la peli aparece, pero ya me encariñe con el apodo. El romance es un campo nuevo para mí que sinceramente jamás pensé que escribiría y por eso me llena de alegría que te guste como estoy desarrollando el Hiscctrid. Y como vez jugué un poco con ustedes en la parte del casi beso… Yo por suerte pude ver los capis de la cuarta temporada de la serie (Ya que por fin tengo NETFLIX), espero que algún alma noble los haya subido a Internet para que puedas verlos. Yo lo haría pero no tengo idea de cómo. Espero hayas disfrutado el capi. Gracias por comentar. Saludos.
Draco Trainer: Que bueno que te haya gustado el capi. Y el cómo Hipo le diría My lady a Astrid lo tenía planeado hace mucho y estaba desesperada por escribirlo. Yo sabía que el regalo les sería demasiado predecible por eso habrá algo más metido en medio para encender una pequeña llama de la intriga en uno de los personajes. Qué bueno que te guste mi forma de narrar, intento siempre darles el mejor resultado posible. Y por cierto, gracias por agregarme como una de tus autoras favoritas y seguirme. Eso me llena de alegría. Espero te haya gustado el capi. Gracias por comentar. Saludos.
Rebecahl97: Quise poner unos capítulos de paz antes de seguir con la gran tormenta. Como vez por lo que dijo Adrián al final, se viene algo grande. Ojala te haya gustado el capi. Gracias por comentar. Saludos.
LunaBeatriz1: Tal vez te estoy traumando demasiado si ya tienes planeado llorar en cada capi ;) Concuerdo en que no todo es tan malo como parecía pero ahora las cosas se están complicando. Y cumplí con tu deseo, Hipo le dijo a su padre todo lo que piensa, supongo te habrás puesto feliz en esa parte. Gustav tendrá un papel importante en los prox capis, solo eso diré… Bueno ahora se podría decir que Astrid recompenso los golpes que le faltaban ;) Qué bueno que te hayan causado risa esas escenas. La verdad si me pongo a escribir algo con el propósito de hacer reír creo que no me saldría por eso solo escribo y si causa gracia bueno y sino también, por eso me alegra te hayas divertido.
La silueta negra era Chimuelo, tenía planeado especificarlo pero a veces mientras escribo me voy a mi nube y se me olvidan algunas cosas. Gracias por hacerme acordar ya complete el resto de la oración en el capi anterior para que sea más comprensible.
Lo del castigo de los dragones no fue tu culpa tranqui. Técnicamente tenía que haber un castigo para un acto así. Adrián no tendrá forma de interceptar y hacer algo con el regalo de Hipo, eso lo recibirá sí o sí. Pero que hará algo es seguro y será feo. Y creo que pasara en el prox capi. Lo que no sé es si a ustedes los pondrá felices o tristes. ¿Ves la magnitud de lo que hará? Tanta que no sé como reaccionaran. Espero te haya gustado el capi. Gracias por comentar. Saludos.
Melodiosa: Nop, no puedo decirte pero conforme valla pasando el fic te enteraras de todo. El My lady fue mi escena favorita de escribir y jugué con ustedes en el casi beso de Hipo y Astrid, pero nadie puede enojarse con Chimuelo. La promesa de Gustav le está costando a Hipo, pero con Chimuelo al lado no le pueden hacer mucho. No voy a ir muy a fondo con ese tema, el tiempo ira pasando rápido por ahora, en especial en el prox capi. Y ya tengo decidido el futuro de Adrián, pero seré cruel en ese tema con ustedes ;) Lamento haberme tardado en actualizar. Tengo mis razones pero las voy a explicar más abajo. Espero te haya gustado el capi. Gracias por comentar. Saludos.
Gabriel Y Alejandra. Rengellopez: En definitiva es muy difícil que una disculpa remedie todo lo sucedido pero la hare de tal forma que ayudaran a las cicatrices a sanar. Y por lo que paso en este capi serán las cicatrices de ambos las que tiene que sanar. Como será el cambio del pueblo (si es que cambian) para con Hipo no lo sé. Adrián tiene algo planeado y feo, nosé como reacciones a eso. Ojala te haya gustado el capi. Gracias por comentar. Saludos.
Melgamonster: Sip, tengo catorce, intento hacer lo mejor posible en mi forma de narrar. Y tranqui que no me ofendo si me dices cuales son mis errores de ortografía. En realidad así me ayudas a mejorar y a estar más atenta. Preste especial atención en las palabras que me dijiste espero no se me haya escapado alguna.
El problema de cuando eres joven es que es cuando más te presionas, lo mismo les pasa a mis amigas. Pero voy a seguir el consejo de mi hermana que la pobre ya está en último año. Mejor disfruto de la secundaria y cuando llegue a último año podre elegir como ella. Además ya tengo más claro que quiero estudiar, y como dijiste aun soy joven…
No diré más para no dar spoiler y espero te haya gustado el capi. Gracias por comentar. Saludos.
Fin de sección de REVIEWS:
Bueno he aquí mi excusa de porque no actualice. La verdad es que mi tiempo de vacaciones se está acabando y mi familia y yo hemos estado haciendo viajes de un día a diferentes playas o lugares. Por ejemplo la otra vez (no sé si estén enterados) hubo un eclipse anular y viaje para verlo.
Por estos viajes es que mi tiempo de escribir se acorto mucho. Y como dije antes estoy a punto de empezar las clases por lo que pido disculpas de antemano si algún cap se me llega a retrasar.
Gracias a Draco Trainer y Nightspyder por agregar mi fic a sus favoritos qué bueno que les guste mi historia. Ojala hayan disfrutado el cap. Saludos.
Gracias también a los lectores anónimos que también me animan a seguir.
Y con esto llego al final de esta nota. Espero poder traerles una actualización el próximo viernes (ya que el tiempo no me dará para esta semana) Ojala hayan disfrutado el capi. CHAUSIS
¿REVIEWS?
