La historia es mía... Y Obviamente los personajes son de nuestra increíble Stephanie Meyer.
Capitulo 8
Gato Encerrado
Desperté algo exaltada, me encontraba encima de la cama vestida y con las zapatillas, miré hacia el ventanal aún estaba obscuro. Estiré la mano y prendí la luz de la mesita de noche, miré primero la foto de mi familia como lo hacía siempre y luego el pequeño reloj, eran las 3 de la madrugada. Me tiré nuevamente en la cama con ambas manos sobre mi frente, sentía mi corazón acelerado, y una sensación de desconfianza increíble. Cerré mis ojos y comencé a recordar la pesadilla que tuve y por la cual debí haber despertado de esa manera. Me encontraba en un lugar grande, un claro específicamente, caminaba por él, directo al gran lago que había, pero una mano me detenía. Me voltee y ahí estaba mi madre sonriéndome, la abracé con lágrimas en los ojos - Tranquila cariño todo estará bien – Decía acunándome a ella.
- No sabes cuánto te extraño mamá – Lo sé cariño, pero debes saber que siempre estamos a tu lado, pase lo que pase - Dijo alejándose de mí para mirarme.
- Debes volver cariño, ellos no son peligrosos - Decía mi madre - Por algo te conté esa historia, por algo confié en ti ese secreto, porque sé que entenderás… Cuesta, pero recuerda, que los ojos son el reflejo del alma, y eso es lo que a ellos los diferencia, mira bien hija, no dejes que el miedo te ciegue – Dijo mi madre soltándose de mí.
- ¿Qué mamá? ¿Qué quieres decir con eso? - Recuerda la historia pequeña, sé que te costará, pero hazlo, ahí encontraras la respuesta a esa desconfianza - Dijo desapareciendo como si nada.
Abrí mis ojos, ¿Qué había significado ese sueño? ¿A qué se refería mi madre?... Pero en cierta forma tenía razón, me sentía desconfiada, como si el miedo fuera la principal emoción que me embargara algo, sabía que algo pasaba, ya que jamás me sentía así con nada… Miré nuevamente el reloj, había pasado media hora desde que desperté, media hora y me sentía extraña.
Me levanté de la cama y salí de la habitación a tomar un vaso de jugo que quizás me relajaría un poco. Camine intentando hacer el menor ruido posible para que nadie en casa me sintiera. Baje lentamente las escaleras y cuando entré en la cocina me lleve una sorpresa. Ahí estaba Alice, Jasper, Emmett y Edward, cuando me vieron parada ahí su mirada paso desde el asombro hasta el miedo.
- ¿Bella estás bien? - Pregunto Jasper cuando estuve cerca de ellos - Si… ¿Qué hacen despiertos a esta hora? – Les pregunte. Todos se miraron asustados. Una sensación extraña me recorrió el cuerpo, haciéndome sentir desconfianza y miedo.
- No podíamos dormir, al parecer tu tampoco – Respondió Emmett con una sonrisa algo nerviosa. Los observé por un largo rato… Si no podían dormir ¿Por qué aún estaban con sus ropas? ¿Por qué no llevaban pijama?.
Me voltee y me acerque el refrigerador para sacar la jarra de jugo. Ninguno decía nada, pero sentía las miradas de ellos a mis espaldas… ¿Qué era lo que me pasaba? ¿Por qué no me sentía segura ahora aquí? Era como si algo dentro de mí me indicara que corría peligro, algo me decía que ahí yo no estaba segura, y eso aumentaba aún más la desconfianza con la que desperté luego de esa pesadilla.
- Bella - Hablo la voz de Alice a mi lado haciendo que la jarra de jugo se me soltara de las manos y cayera al suelo.
- Diablos, lo siento - Dije algo nerviosa. Me agache para recoger los trozos de vidrio rápidamente.
- Déjame Bella, yo lo hago, fue mi culpa por asustarte – Dijo Alice agachándose. Pero de pronto todo sucedió rápido, tomé un trozo de vidrio mientras que Alice me lo arrebataba de las manos haciéndome un corte que atravesaba toda la palma de mi mano derecha.
- Ouch - Dije mirándome la mano. Alcé mi vista y solamente me encontré con Alice que tenía el ceño un poco fruncido.
- Lo siento tanto Bella, iré por Carlisle - Dijo parándose, la imite, y cuando la iba a mirar esta ya no se encontraba.
¿Cómo habían desaparecido tan rápido los chicos de ahí sin siquiera sentirlos? ¿Por qué Alice se sintió tan incómoda? Porque eso denotaba su rostro, incomodidad, y solamente por la sangre.
- Déjame ver eso cariño – Dijo Carlisle a mi lado asustándome – Lo siento pequeña no quise asustarte – Decía mientras me llevaba al gran mesón de la cocina.
Me senté en una de las sillas con el brazo estirado mientras Carlisle revisaba la herida. La limpio e hizo un afrontamiento para que no quedara señas de la cortada.
- Soy algo torpe – Dije incomoda, ya que el afrontamiento me había dolido un poco – No te preocupes a todos nos suele suceder - Dijo poniéndome la venda alrededor de la mano. Y cuando le oí decir eso recordé la actitud de los chicos.
- A los chicos les incomoda la sangre ¿no? - Pregunte como que no quiere la cosa. Carlisle me observo por un momento como meditando que decir.
- ¿Por qué lo dices hija? - Por como salieron de aquí, la sangre aún no había comenzado a salir y desaparecieron… Bueno los entiendo, la sangre es algo incomoda - Dije. A mí me cargaba sentir su olor, simplemente el olor a hierro y sal hacían que mi cabeza diera vueltas siempre.
- Si, es algo incomoda - Dijo Carlisle - Pero con el tiempo te acostumbras - Sonrió terminando de vendar la palma de mi mano.
- Estás lista hija - Dijo sonriéndome. Me paré cuidadosamente de ahí, sentía como la palma de la mano me palpitaba.
- Tomate esto, es para que sientas molestias - Me dijo Carlisle pasándome un vaso de agua con una pastilla en la mano. Le hice caso.
- Gracias por todo Carlisle, siento haberte despert… - No termine de decir la frase ya que miré a Carlisle y este estaba vestido.
¿Qué era lo que pasaba aquí? ¿Acaso era la única que dormía con pijama en esta casa?... Está bien, yo también estaba vestida, pero por el simple hecho de que me quede dormida encima de la cama, pero ellos… A ellos ni siquiera se les veían una señal de agotamiento.
- No me despertaste cariño, tuve que salir hace unas horas al hospital por una urgencia, y había llegado hace poco, por lo que me fui al dejar unas cosas al despacho y Alice llegó diciéndome que te habías cortado – Dijo. No sé porque pero no le creí, era algo que iba más allá de mí.
Sabía que algo pasaba aquí, algo estaba a mí alrededor, y era extraño. Era como si mi cuerpo reaccionara antes que mi mente, sentí la necesidad de salir de ahí, tomar mi auto y recorrer las calles solamente para despejarme, no entendía a que se debía esta desconfianza, pero ellos actuaban extraño… Primero, jamás comían conmigo, siempre se excusaban diciendo que ya habían comido, que comerían más tarde, que no tenían hambre, o que se sentían mal del estomago, cosa que hasta ahora había creído, pero que junto a todo esto ya me estaba pareciendo extraño.
Cada mañana cuando despertaba todos ya estaban en pie, y eso que yo era una persona madrugadora. Cuando llegaba a la cocina estaban todos, Carlisle se marchaba a su trabajo mientras que los demás me acompañaban a desayunar ya que ellos supuestamente ya lo habían hecho, sus aspectos jamás dejaban de ser hermosos, aún cuando despertaban, jamás los veía agotados, con ojeras o señales de cansancio, y más aún nunca reclamaban sentirte agotados… Yo siempre era la primera que me iba a dormir, y hoy cuando creía que todos lo hacían me los encontré en la cocina como si nada ¿Qué era lo que estaba pasando aquí?... Además su actitud, cuando me corté me sorprendió pero a la vez me alarmo un poco. Está bien, yo sé que el olor de la sangre es incomodo, incluso para mí, pero era para tanto como para salir huyendo la cocina… Sabía que algo extraño pasaba, quizás solo eran imaginaciones mías, pero si así eran, ¿Por qué me sentía así de desconfiada?.
- ¿Qué pasa hija? - Pregunto Carlisle al frente de mí con el ceño fruncido.
- Nada, solamente estaba recordando algunas cosas - Le dije sinceramente. Carlisle me observo por un momento y luego sonrió.
- Será mejor que vayas a dormir, y así tu mano descansara un poco más – Dijo dándome un beso en la frente.
- Gracias nuevamente Carlisle – Le dije dándole una sonrisa. Camine hacia la puerta que estaba cerrada, mientras Carlisle limpiaba los restos de sangre que habían quedado en el mesón. Camine hacia las escaleras y no veía a nadie, subí lentamente cada escalón esperando quizás encontrarme a uno de mis hermanos, pero nada…
Cuando puse mi pie ya en el pasillo del tercer piso donde se encontraba mi habitación, escuche pequeños susurros desde la habitación que correspondía a Edward… Me acerque lentamente ya que la puerta estaba un poco entre abierta.
- ¿Ven el peligro que ella corre aquí? – Decía la voz molesta de Edward - Tranquilo Edward no pasó nada – Le decía Jasper.
- No, no paso nada porque ustedes me sacaron de ahí… ¿Es que no sintieron ese olor? ¿Qué hubiera pasado si ustedes no estaban cerca para detenerme? ¡La hubiera matado! – Dijo algo alarmado.
Mi corazón comenzó a latir más rápido y sentí como el silencio en la habitación de Edward se hacía presente, retrocedí algunos pasos y actué como que venía subiendo cuando la puerta se abrió completamente dejando ver a todos mis hermanos ahí.
- ¿Estás bien Bella? - Pregunto Rose caminando hacia mí, pero no sé porque instintivamente di un paso hacia atrás haciendo que Rose se parara y mirara algo confundida a los demás.
- Estoy bien gracias… Buenas noches – Dije con la voz algo temblorosa. Les di la espalda e intente caminar lo más lento posible para no levantar sospechas de nada. Entre en mi habitación la cerré con el pestillo, caminé hacia la cama, me saque las zapatillas como pude y me tumbe en ella, no tenía ánimos de sacarme la ropa, abrí con la mano buena la cama y me metí en ella. Miré hacia la mesita de noche y miré la foto, pero específicamente miré a mi madre…
¿Qué era lo que sucedía? ¿Qué habrá querido decir Edward con eso de que si ellos no hubieran estado ahí me hubiera matado?... De sólo pensar eso mi corazón comenzó a latir más rápidamente, como sabiendo que algo malo podía suceder, el miedo me invadió el cuerpo haciendo que mirara para todas partes… Miré nuevamente el rostro de mi madre y comencé a recordarla.
Me hacía tanta falta, su sonrisa, sus abrazos, su compañía cada noche cuando era más pequeña y me hacía dormir contando una historia, una historia que yo envidiaba en cierta forma, pero que antes los ojos de las demás madres no hubiera sido una historia apta para contarle antes de dormir a una niña de solo 8 años, una historia de una mujer que decidió quitarse la vida tras sufrir un gran dolor, pero que fue salvada de las manos de la muerte por su ángel, por el ángel que le entrego la vida eterna, por el ángel que pertenecía a una especie que era temida por todos, una especie que solamente existía en los cuentos, un ángel de características peculiares al igual que la princesa como yo solía llamar a aquella mujer que fue salvada por aquel ángel, aquel ángel que era un vampiro…
Al recordar eso me quede sin respiración, mi corazón latía aún más fuerte, un vampiro, un vampiro de características peculiares, piel blanca como la cal y fría como el mármol, belleza inigualable, rapidez absoluta, sentidos agudizados y ojos… Ojos dorados… Ojos dorados como los tenían ellos, características que poseían cada uno de mis hermanos y hasta mis padres…
No esto no podía ser posible… El miedo se apodero aún más de mí al darme cuenta de eso, necesitaba salir de ahí, y eso iba a hacer… Me paré, me coloque las zapatillas ignorando el dolor que de mi palma sentía, corrí al armario donde tenía una pequeña caja con algunos ahorros que Demetri dejo en mi mochila al parecer el día que deje Galena, los saque y los metí ahí, tomé algunas prendas y las puse dentro de la mochila, al igual que los documentos, el celular y las llaves del auto…
Tenía que salir de ahí, quizás solo era coincidencia, pero necesitaba pensar, necesitaba aclarar las cosas, y solo seria en una parte, una parte en donde nadie me podía interrumpir.
Me coloque la mochila en la espalda, tomé la chaqueta y salí de la habitación corriendo… Bajé las escaleras y ahí estaban todos ellos, sus caras expresaban pena, sobre todo la de Esme.
Me paré en seco, les temía, estaba completamente confundida, tenía un debate interno, una parte me decía sal, huye, ellos te dañaran, mientras que la otra me decía, escúchalos quizás todo sea un error… Pero si era un error ¿Por qué tenían esas caras? Sólo encontré una respuesta, todo lo que pensé, todo lo que recordé era cierto.
Vinieron a mi recuerdo vagos de cuando era más pequeña y solía comparar a Esme con aquella princesa, mi madre siempre se reía de mí, pero no de manera como diciendo "no seas ilusa hija" si no de manera comprensiva. Ahora que miraba a Esme ella poseía cada una de las características de la princesa, piel blanca como la cal, fría como el mármol, belleza inigualable, ojos dorados, pelo ondulado y castaño, rostro en forma de corazón, y su amor incondicional por quienes amaba. Ellos sabían que me iría, y no entendía como, pero aún así no decían nada, solo esperaban mi reacción.
Bajé corriendo el resto de escaleras que quedaba y pase por el lado de ellos sin decir nada, me dirigí al garaje y me monté en mi nuevo auto, quería salir de ahí… Y eso estaba haciendo ahora…
Hola mis hermosas! ¿Cómo están? Perdón por subir tan tarde, pero estuve a full hoy y solo hasta este momento pude subir cap.
Espero como siempre que les guste y sus lindo comentarios ¿Que pasara con Bella ahora?...
Nos estamos viendo mañana con un nuevo cap hermosas! Besos!
