Nota: Nuevamente indico que Bleach no me pertenece, la historia del universo alterno sí. Disfruten.

Capítulo 9

La noche o lo que quedaba de ella pasó relativamente rápido debido a que ambos estaban cansados. Sin embargo, antes de que dieran las 8 de la mañana, Ichigo despertó, tomó sus pertenencias y se fue de la casa.

Rukia solo escuchó cuando el auto fue encendido y cómo lentamente se escuchaba lejos de su propiedad. Se sintió un poco triste pero recordó que en primer lugar él no tenía que estar en su casa, que todo fue por un juego del destino. Estaba a punto de dormir un poco más cuando su celular sonó.

-Buenas- dijo aperezada.

-Hola Rukia, buenos días-.

-Renji, te llamé ayer por la noche, disculpa si era muy tarde pero no sabía nada de ti desde que te fuiste- en realidad ella lo llamó para asegurarse de no tener problemas si llevaba a Ichigo a su casa.

-Ah sí, es que aquí no puedo contestar muy seguido, te pido disculpas-.

-No importa, sabes, estuve pensando acerca de lo que pasó con todo este asunto de la chica y tus ganas de estar con ella y le voy a decir a nii-sama que…-.

-Rukia…- fue interrumpida –De eso quería hablar, lo que pasó pasó y de hecho sé que fue mi culpa. Estando aquí tu hermano quiere que me entrene por un tiempo, así que no podré estar cerca de ti por un tiempo; sin embargo, me pidieron que te dijera que en estos momentos lo mejor es que vengas a la residencia o bien que aceptes a otro guardaespaldas…-.

-No!-.

-No? Qué significa eso?-

-Desde hace mucho le dije a nii-sama que no necesito de ningún guardaespaldas. El que estés conmigo es porque así lo he pedido pero para que estés a mi lado como el amigo que eres pero no necesito a nadie más cuidándome. De igual manera, por un tiempo Zaraki senpai me enseñó lo necesario para defenderme pero no quiero que se preocupen por mí, voy a estar bien-.

-Rukia. No puedes decir eso, sabes muy bien que tu salud no te ha permitido vivir la vida que tenías antes, necesitas a alguien que te cuide y en este momento yo no puedo hacerlo. Pensaba que Kira podría estar ahí para lo que necesites-.

-No es necesario. Renji, no quiero. Estas igual que nii-sama. Simplemente quiero vivir mi vida, si es necesario aprender a valerme ante estas circunstancias entonces no…-.

-Rukia, escúchame. Deja de actuar como una niña que no necesita ayuda, tal vez hace un año podías decir eso pero no ahora. Te puedes quedar ciega en algún momento como la última vez, o bien podrías quedarte sin la sensación de los nervios y podrías quemarte cocinando o te quedarías sin la respuesta de tus piernas-.

-Cállate! No tienes que repetirme todos los días de que mi enfermedad me está quitando todo, me está quitando mi independencia y ahora necesito siempre de alguien para que me cuide-.

-Disculpa, pero no puedo dejar que algo más te pase. Hoy mismo llega Kira para ayudarte y cuidarte. Nos vemos pronto y Rukia solo cuídate por favor-.

Renji no permitió que ella siguiera con la conversación porque sabía que no era lo apropiado, deseaba que ella se fuera para la residencia y poder cuidar de ella. Sabía que por más que tratara de ocultar el verdadero motivo de que Renji estuviera allí, ella lo conocía lo suficientemente bien como para saber que le estaba mintiendo. No quería que nadie más cuidara de ella, si se descubría que ella tenía avanzada esa enfermedad se lo diría a su hermano y la enviarían a occidente a practicarle mil exámenes de los cuales ella no quería ser parte. Lo mejor sería que su amigo Kira estuviera al tanto y así evitarle ese gran problema a Rukia.

-Renji, te ha ido mal diciéndole a Rukia que no vuelves por un tiempo?-.

-Kira, justo el hombre que quería ver- dijo el pelirrojo entusiasmado.

-No pienso ser parte de tus planes extraños-.

-No son planes extraños, sabes quién es la persona que estará a cargo de Rukia en estos momentos?-.

-Aún no. Zaraki debe darle las opciones a Kuchiki-sama para que éste decida-.

-Entonces lo mejor será hablar con Zaraki para decirle el perfil de esa persona-.

-Sí que te preocupas por ella. Supongo que ahora que vas para Italia, estarás muy pendiente de ella- dijo el blondo al reconocer lo importante que era esa joven Kuchiki para su amigo.

-Exacto y no puedo permitir que cualquier persona estuviera a su cuidado. Kira, te voy a recomendar para que seas su guardaespaldas- dijo Renji mientras tocaba el hombro de Kira.

-Estás loco? Si tú no la cuidas, buscarán a alguien con todo el porte de un guardaespaldas, incluso me atrevería a apostar que Zaraki senpai sería esa persona-.

-Jamás. Eso es algo que ella nunca aceptaría y su hermano lo sabe a la perfección. El motivo del porqué yo soy esa persona es porque paso desapercibido. La persona de confianza para Rukia debe ser alguien que no aparente ser su guardián sino un amigo más- decía Renji mientras recordaba que su amiga nunca ha podido hacer amigos por sus propios méritos. Las personas que Rukia conocía eran aquellas que él les había presentado. Desde pequeña no fue capaz de lograrlo y desistió de la idea y en el momento en que obtuvo el apellido Kuchiki, las personas se le alejaron más al saber el gran poder y fama que tiene esta familia.

-Tendrás que decirle eso a Zaraki senpai. Si logras convencerlo yo la cuidaré, te lo prometo-.

-Iré ahora mismo, no sé en qué momento Kuchiki Byakuya me envíe para allá y debo ponerte al día de la situación actual de Rukia- Renji se despidió de Kira y fue de inmediato hacia la oficina de Zaraki Kenpachi para que éste sugiriera a Kira para que cuidara de Rukia en su ausencia.

Tras largos minutos tratando de convencerlo, Zaraki lo meditó y al final accedió. Llegó a reunirse con Byakuya y le expuso las ventajas y desventajas de poner a Kira como el guardián de su hermana menor. Byakuya deseaba que alguien cómo el mismo Zaraki cuidara de su hermana pero sabía muy bien que eso es algo de lo cual su hermana nunca lo perdonaría. Al final accedió y mandó a llamar a Renji y a Kira.

-Ya saben por qué los mandé a llamar- dijo Byakuya sentado en su escritorio y estos de pie ante él –Zaraki Kenpachi ha sugerido a la persona que cuidará de Rukia en la ausencia de Renji. Ese eres tú, Izuru Kira. Sin embargo, he de decirte que no debes tener una relación de amistad con ella, sino simplemente de guardián-.

-Si señor- dijo Kira totalmente erguido e inmóvil.

-He relevado a Renji de su puesto en estos momentos porque debe ayudar con una situación en Italia, aparte que el estar cerca de mi hermana no ha ayudado mucho. Eso hace que ella le tenga mucha confianza para…-.

-Señor, mis disculpas por interrumpirlo. Sin embargo, usted sabe que su hermana no es una persona que confíe fácilmente en las personas, pensé que si en efecto era su amigo en todo momento, ella podría confiarme muchos de los asuntos y cuidarla de una mejor manera. Estar cerca de ella y que le permita a uno también mantenerlo informado de todo-.

-Renji. Puedo entender eso que dices, de hecho tienes razón; sin embargo, tu amor por ella ha hecho que la consientas más de la cuenta, eso es algo que no puedo tolerar-.

-Kuchiki-sama, daré lo mejor para que ella me tenga la confianza necesaria para mantenerlo al tanto de todo pero siempre tendré presente que ella también es mi señora y debo respetarla-.

-Confío en eso que me dices Izuru Kira. Renji, en cuanto a ti. Tu partida es mañana en horas de la mañana. Viajarás junto a Syunsui Kyoraku para revisar que todo esté en orden y si hay problemas espero que puedas resolverlos-.

-Sí, Kuchiki-sama- Renji hace reverencia.

-Es todo, Kira, sales hoy mismo para Karakura. No quiero que alguien se dé cuenta que Rukia está sin protección-.

-Sí. Kuchiki-sama- de igual manera Kira hace la reverencia.

-Pueden retirarse- dice Byakuya dándoles la espalda y viendo hacia la ventana.

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Si hay algo que no soporta la menor de los Kuchiki es que le cuelguen el teléfono en su cara. Ése día parecía no ser del agrado de ella. Hizo una llamada de inmediato.

-Buenos días-.

-Kiyone, buenos días-.

-Oh, Rukia-san. Cómo le fue ayer con la venta?-.

-Muy bien, de hecho para eso te llamo. Ocupo que tengas listo el contrato A-54 por concepto de alquiler- dijo mientras se levantaba de su cama e iba hacia la cocina.

-Escucho bien? Creí que esa casa no estaba ni en alquiler ni en venta-.

-Yo también lo creí, no sé porque accedí. Sí sé que el inquilino la cuidará bastante, supongo que a mi hermana no le molestará que esa casa esté alquilada por un tiempo, aparte, una casa inhabitada se deteriora más rápido y no puedo darme ese lujo-.

-Ya veo. Ahora en la tarde le hago llegar los documentos-.

-No es necesario. Mañana llego a la oficina para hacer otros trámites, nada más te lo digo para que lo tengas listo-.

-De acuerdo, Rukia-san-.

-Gracias, nos vemos mañana-.

Rukia colgó y se sobó su sien ante el dolor de cabeza que nuevamente aparecía desde temprano. Se preparó el desayuno y tomó el medicamento, ese día era posible que no saliera de su casa en todo el día.

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Ichigo solo pensaba en lo que había pasado horas antes de llegar a su casa. Nadie le hizo una sola pregunta del por qué había llegado tan temprano al día siguiente de su salida. De todas maneras, él ya era todo un hombre como para no dar explicaciones acerca de su vida personal.

Trató de dormir un poco más. Ese día debía hablar también con Inoue acerca de todo lo que ella siente. También quería aprovechar el día y hablar con Ishida, necesitaba aclarar su cabeza y quien más que su amigo de años.

Se bañó, se alistó y fue a casa de su amiga. Al llegar, tocó la puerta y ella salió a abrirle.

-Kurosaki-kun, no te esperaba- dijo un poco apenada al encontrarla en pijamas.

-Quise hablar contigo-.

-Estás bien? Pareces muy cansado. Pasa Kurosaki-kun-.

-Gracias. De hecho no he podido dormir muy bien, ando con una resaca muy fuerte-.

-Ayer tomaste mucho. Acaso querías olvidar algo? Fue lo que te dije hace unos días?-.

-No, bueno algo de eso. Inoue, siempre me has parecido una mujer muy atractiva y sé que soy muy afortunado porque tengas esos sentimientos hacia mí a pesar de lo mal que te he tratado en el pasado- dijo mientras se sentaba.

-Kurosaki-kun, yo soy una ingenua por sentir esto por ti aún. Sé que cuando terminamos, lo hiciste porque no querías jugar conmigo. En estos días estuve pensando y sé que el Kurosaki que hoy está ante mí, ha cambiado mucho-.

-Lo dices como si fuera algo malo-.

-Para mí lo es. Te has vuelto más apuesto, más serio y más entregado a lo que haces. Casi apuesto a que incluso puedes tener un problema amoroso. Por eso de tu actitud ayer- decía Inoue alegre porque aún lo conocía pero triste porque si acertaba, significaba que ella ya no tendría ninguna oportunidad de estar en su corazón.

-No creo que sea un problema amoroso sino más bien un asunto de promesas y lo ético-.

-Ya veo. Es grave-.

-Inoue, no quiero que sigas esperándome. Continua con tu vida, te quiero pero como a una gran amiga. No puedo permitirme que estés aún con esperanzas. Tienes a muchos hombres detrás de ti, incluso el mismo Ishida-.

-Gracias- Orihime comenzó a llorar.

-No quiero que llores Inoue, no soporto que una mujer llore- se acercó a ella y la abrazó.

-No Kurosaki-kun. Sé que duele pero una vez más haces lo más difícil para que yo sea feliz. También que soy una egoísta por aferrarte indirectamente a mí. Gracias por liberarnos-.

-Inoue, siempre has sido una gran amiga y no quiero que eso deje de serlo; sin embargo, debes entender que debemos seguir nuestra vida-.

Después de un tiempo, Inoue logró calmarse y nuevamente le agradeció a Ichigo lo que hizo.

-Quieres tomar un poco de té?- dijo ella ya más calmada y con su sonrisa de siempre.

-Me encantaría- dijo Ichigo sabiendo que ya las cosas serían distintas pero que lo mejor era decirle la verdad. Ya sabía que era algo menos en qué pensar.

Después de un tiempo, Orihime volvió con una tetera, galletas y dos tazas. En ese momento, Ichigo recordó que su amiga hacía siempre experimentos con la comida y que probablemente esta no sería la excepción.

-Inoue, una pregunta- decía mientras la chica le servía el té –este té de qué es?-.

-Descuida, hice té verde. No tenía para hacerlo de judías- dijo con una sonrisa ingenua.

-Ah… de acuerdo-.

-Kurosaki-kun, crees que Ishida-kun esté molesto conmigo por no darle muchas esperanzas?-.

-No lo creo. En ese sentido Ishida es muy comprensivo. Aún no he hablado con él pero supongo que pronto me dirá lo que pasó entre ustedes-.

-No te molesta o sí?- dijo un poco preocupada.

-No. Me alegra que alguien como Ishida te pueda llegar a hacer feliz- dijo un poco melancólico, no por el hecho de que se sintiera aun atraído por Inoue sino porque él quisiera tener ese tipo de felicidad también.

-No quiere decir que le vaya a decir que sí. Algo me atrae de Ishida-kun pero, debo centrarme en muchas cosas para poder estar a la altura de él-.

-Eso no es cierto, solo aclara tus sentimientos y si deseas le puedes dar una oportunidad-.

-Kurosaki-kun, acaso te gusta alguna chica?-.

-No sé si deba hablar de esto contigo Inoue-.

-Antes de todo éramos muy amigos. Creo que aún podemos serlo-.

-De acuerdo. Hace unos días conocí a una chica. Ella tiene una extraña enfermedad pero aún nadie sabe qué es-.

-Acaso no ha ido con otros doctores?-.

-No lo sé. El caso me lo dio mi padre hace algunos días. Parece ser algo en el sistema nervioso pero hay que practicarle exámenes-.

-Aún no veo el problema-.

-Justamente este fin de semana me di cuenta que ella pertenece a una familia con un poder económico tan grande que he conocido de alguien al que le quitaron sus sueños. No sé si sería mejor no involucrarse o podría acabar como esa persona-.

-Kurosaki-kun. Tu ética profesional te dice que debes tratarla verdad?-.

-Exacto, pero también tengo una ética moral. Hace un tiempo le hice la promesa a Annie que esa familia pagaría por lo que le hicieron al padre de ella-.

-Entonces estás entre la espada y la pared. Ella merece que trates su enfermedad?-.

-Ese es otro punto. Ella es una joven muy agradable. Desde que la conocí he tenido problemas con ella porque no es una chica sumisa sino tiene un espíritu indomable. Hace unos días la vi muy activa. Ella me había comentado que, antes de tener esa enfermedad, ella hacía mucho con su vida. Al parecer es muy activa y es muy amable o por lo menos conmigo lo ha sido. No sé parece nada a un pariente suyo que conozco-.

-Se nota que te atrae; sin embargo, y sin sonar celosa o lo que sea, ella es una paciente. Es correcto que te relaciones con ella de esa manera?-.

Ichigo la vio con mucha seriedad. En ese aspecto, ella tenía razón. Perdió ese punto de vista. Rukia es su paciente. Si trataba su enfermedad y la curaba, es lo más probable que pudiera cumplir con los dos tipos de ética. Le comprobaría a la familia Kuchiki que estaban equivocados al destruir a la familia Law y ayudaría a Rukia con la enfermedad. Por ahora, ella era su paciente y ese deber es más fuerte. Lo mejor será dejar de verla como a una chica de la cual él pudiera enamorarse perdidamente.

Nuevamente, recordó a Rukia y su corazón latió a más de mil latidos por segundo. Ya sabía qué debía hacer.

-Gracias Inoue. Hablar de esto con alguien me ha ayudado mucho. Quieres ver alguna película? Podríamos invitar a Tatsuki y a los demás-.

-Claro. Voy a llamarlos-.

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Kira preparaba todo en su auto cuando Renji se le acercó. Éste dejó lo que hacía para recibir unas últimas instrucciones de su compañero.

-Kira, por favor cuídala-.

-Abarai, de haber sabido lo de Rukia antes de hablar con Kuchiki-sama, no hubiera aceptado esa misión-.

-No te va a pasar nada, lo prometo-.

-No prometas eso, ya mis días están contados-.

-Qué te pasa? Lo único que necesitas es que ella te vea como su aliado y no como su enemigo. Además… -dijo Renji un poco triste –necesito que seas su amigo. Ya sabes que ella no es capaz de hacerlos con facilidad y en este momento al yo no estar presente, ella se sentirá muy sola y su enfermedad podría agravarse-.

Kira suspiró ante la súplica y petición de su amigo.

-Si es tan importante para ti, entonces lo haré. Si te digo que en el momento en que ella esté más grave de su enfermedad, le diré a Kuchiki-sama. Es mejor que él lo sepa para poder ayudarla y no perderla como perdió a Hisana-sama-.

-Está bien. Ah, un último favor –Renji se acercó a unos arbustos y Kira abrió sus ojos a más no poder –quiero que le des esto de mi parte a ella, por favor-.

Kira observó que le entregaba unas hermosas flores que solo crecían en la residencia Kuchiki y en Brasil. Byakuya había pedido a sus jardineros que sembraran ese tipo de flores para que Rukia se sintiera contenta y pudiera cuidarlas siempre que estuviera en la residencia, aunque de eso fueron ya tres años. Además de las flores, Renji le dio una pequeña caja blanca con un lazo azul que, además de adornarlo, lo amarraba de una manera que una vez que se abriera no podría cerrarse.

-En qué momento tuviste el tiempo para comprarle todo eso?-.

-Las flores las recogí en la mañana, traté de ponerle las más bellas y de todos los colores posibles. Y este regalo fue ya un pedido que tenía desde hace un año pero que no había tenido el tiempo para venir acá y retirarlo. Quería dárselo yo pero debido a las circunstancias no se podrá. Además –miró al cielo, el cual ya se estaba oscureciendo –le hice algo que pudo haberla lastimado mucho, puede que eso sea un regalo para que me perdone en algún momento y seamos tan buenos amigos como antes lo éramos-.

-De acuerdo Abarai, se las daré de tu parte. Me voy, no quiero sorprender a Rukia-chan tan tarde-.

-Suerte-.

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En el hospital todo marcha como de costumbre, personas que ingresan con emergencias, otros que vienen de visitantes, otros para cita de control como es el caso de Rukia. Esa mañana, todo había comenzado muy ajetreado. Primero, no pudo dormir muy bien de lo molesta que estaba con su hermano y con Renji por enviarle a Kira, se sentía como extraña. Debía llegar temprano a la oficina para finiquitar los papeles para el apartamento de Ichigo, debía confirmar con el contador acerca de los movimientos financieros del mes, además debía llegar a su cita con el doctor.

Sabía que estaba con muchos nervios pero no se explicaba el por qué. Será porque le darían los resultados de la resonancia magnética practicada días atrás o bien, porque no había tenido muy buena relación con Ichigo desde el fin de semana, he hecho estaba molesta con él porque se fue sin decir nada.

Al llegar al hospital, se dirigió a la recepción y le comunicó a la joven que venía por una cita de control con el Dr. Kurosaki. Mientras esperaban, se sentó a la par de Kira y este se veía nervioso.

-No debes estar nervioso Kira-kun- dijo, tratando de sonar calmada y comprensiva.

-No son nervios Rukia-chan. Lo que pasa es que creo que no soy de su agrado-.

-No es que no me agrades, de hecho fue un error mío comportarme tan mal contigo ayer. Lo que pasa es que en verdad pensaba que Renji haría algo para que no me enviaran a alguien. Cuando esto pasa siento que nii-sama trata de controlarme más y eso sí me molesta-.

-Abarai trató de hacerlo pero no le fue posible, ya sabe cómo es su hermano. Sin embargo, debe sentirse tranquila. Renji me comentó de su situación actual no por chismoso sino porque quería que lo ayudara con la tarea-.

-Entonces estás al tanto que no estoy muy bien de salud?-.

-Si Rukia-chan. Como le dije, no soy su enemigo pero sí quería que lo supiera-.

-Kira-kun, mi hermano lo sabe?-.

-Él sabe que ha estado yendo al médico, pero no sabe que tan avanzada pueda estar la enfermedad, eso solo Renji y yo lo sabemos-.

-Mmm, de acuerdo. Supongo que si Renji te recomendó es por algo, voy a confiar en ti-.

-Supongo que eso es algo bueno-.

Rukia no pudo seguir con la conversación porque Karin llegó a buscarla. La condujo al consultorio y ella esperó a que el doctor apareciera. Estaba más nerviosa que antes de llegar al hospital, lo vería nuevamente pero qué le diría? No tuvo tiempo de pensarlo mucho porque la puerta se abrió para dejar pasar al doctor.

-Rukia-san, buenos días-.

Rukia estaba de espalda hacia la puerta, por eso, en el momento en que escuchó la voz del Dr. Kurosaki sintió una leve decepción. En efecto, sí era el Dr. Kurosaki pero el padre.

-Buenos días, Dr. Kurosaki. No me hubiera imaginado del todo que usted nuevamente estaba a cargo de mi caso-.

-Para mí también lo es, pensaba que mi hijo iba a estar al tanto de tu caso pero me informó que aún debe terminar con otros pacientes que se le han asignado para dedicarse a tu caso-.

-No importa. Y bien, he estado todo el fin de semana pensando en los resultados-.

-Antes quisiera hacer las preguntas de rutina. Rukia-chan, has tenido algún problema de salud después de salir del hospital?- dijo Isshin con su rostro serio.

-A decir verdad, el fin de semana tuve dolor de cabeza, el mismo dolor que he tenido desde hace dos meses-.

-Ajá… algo más?-.

-Tuve un cosquilleo en mis piernas pero se me quitó a los quince minutos de haber comenzado-.

-Ya veo. Hasta hace poco revisé los resultados junto con Ichigo. Iré directo al punto- el corazón de Rukia se aceleraba cada vez más y sentía como se ponía cada vez más fría, tenía miedo –sí presentas algunos problemas en tu sistema nervioso. Lastimosamente, la resonancia no permitió ver qué es. Como doctor te recomiendo que estés en tratamiento-.

-Dr. Kurosaki. Lo que tengo es malo? O puede ser tan malo?-.

-Rukia-chan- Isshin le había tomado mucho cariño a Rukia. Cuando llegaba, ella se comportaba como una persona humilde a pesar de su poder económico – no puedo decirte si es algo bueno o malo. Ichigo sí está involucrado con tu caso, por el momento yo me encargo de verte y realizarte los exámenes pero Ichigo es quien los revise minuciosamente, recuerda que él es especialista en neurología. No es coincidencia que mi hijo haya vuelto, sé que él te puede ayudar-.

-Isshin-san… de cuántos exámenes estamos hablando? Recuerde que no quiero preocupar a mi hermano-.

-No sé exactamente-.

-No quiero vivir toda mi vida haciendo exámenes o estando a la expectativa de qué dirán. No quiero sonar odiosa pero solo me haré tres exámenes más-.

-Rukia-chan, solo tres? Eso puede que no sea suficiente-.

-Eso lo entiendo pero es que no quiero vivir mi vida miserablemente. Si después de los tres exámenes aún no se sabe lo que tengo, prefiero vivir sin saberlo-.

-Pero si los síntomas se llegan a complicar, cómo lo podremos tratar?-.

-Como usualmente lo hacen. Si ya estoy agravando mucho, me iré a pasar con mi hermano lo que me queda de vida-.

-Rukia-chan, no quiero que seas tan pesimista. De acuerdo, ese es un trato entre nosotros. No se lo diré a mi hijo porque me imagino que estará molesto contigo si no te sigues haciendo las pruebas necesarias-.

-Claro, él podrá ver los resultados pero no quiero seguir siempre con lo mismo-.

-Te doy mi palabra que daremos lo mejor para que en esos tres exámenes más tengas el resultado exacto y así te podamos tratar y que así sigas gozando de mucha salud-.

-Gracias Isshin-san. Entonces me voy-.

-Cuídate mucho Rukia-chan-.

Rukia se marcha del consultorio bastante deprimida, ya cuando parecía que podrían darle resultados positivos, todo fue lo mismo. Afuera del consultorio Kira la espera pero al ver su rostro supuso que no eran buenas noticias; sin embargo, prefirió guardar silencio y caminar al lado de ella. En el momento en que iba a retirarse, Rukia recordó que aún tenía que hacer algo.

Mientras tanto, Ichigo está en el consultorio con los resultados de los exámenes de Rukia en sus manos, analizando una y otra vez el por qué no pudo conseguir muchos resultados. Podía ver cómo algunos nervios se veían levemente alterados pero no encontraba el motivo. Se sintió impotente ante la idea de que Rukia tuviera que recibir esa mala noticia y se sentía como un cobarde por no darle la cara en la consulta. Aunque aceptó trabajar en el caso de ella, ese mismo día le había dicho a su padre que no podía atenderla personalmente pero que sí la ayudaría a interpretar los resultados que dieran las pruebas. En ese momento, sintió una gran necesidad de verla, de decirle que contaba con todo el apoyo de él. Sin embargo, fue interrumpido de su pensamiento cuando tocaron a su puerta.

-Pasa Karin, aún me falta esta ronda, espero que no me traigas más expedientes por el momento- dijo molesto ante el abuso que a veces cometía su hermana contra él al colocarle tantos expedientes para revisarlos el mismo día.

-No soy Karin- dijo la joven al abrir la puerta. Ichigo no podía creer a quien veía. Era Rukia.

-Rukia, no te esperaba por acá- definitivamente Ichigo no sabe mentir, ya que fue él quien le programó la cita, Rukia notó esa debilidad pero prefirió no decir nada y seguirle la corriente.

-Hoy tenía la cita de control. Por un momento pensé que me atenderías porque ambos tienen el mismo apellido pero es tu padre quien tiene mi caso-.

-Yo también, aunque por el momento debo quitarme unos casos de encima para poder dedicarle el tiempo que se merece el tuyo-.

-A veces desearía que fuera un caso como del montón- dijo melancólica al recordar lo que habló anteriormente con Isshin.

-Rukia… -definitivamente, deseaba ayudarla. No por lo que pudiera sentir hacia ella… Un momento, Ichigo sí siente algo por ella y lo descubrió al verla tan indefensa –haré hasta lo imposible por sanarte. Mereces una vida totalmente saludable y voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para lograrlo-.

-Ichigo…- Rukia no podía creer la determinación con la que Ichigo decía cada palabra.

-También te pido disculpas por irme ayer tan temprano y sin despedirme, de hecho tenía mucha vergüenza por lo sucedido el día anterior y…-.

-No te disculpes por esas cosas. Más bien, solo venía a dejarte esto- Rukia sacó de su bolso un sobre de manila y se lo entregó en las manos. Ichigo abrió el sobre y encontró el contrato de su nuevo apartamento y las llaves de este.

-Vaya, en verdad entregas pronto las propiedades-.

-Esa es la eficacia de mi personal. Solo debes firmar aquí y aquí- dijo Rukia mientras se acercaba a Ichigo para mostrarle los lugares donde debía firmar. Ichigo pudo oler el perfume que tanto lo volvía loco. Su corazón se aceleró y no podía escuchar lo que Rukia decía ya que solo podía contemplarla.

Sin darse cuenta, él se fue acercando más a ella, al punto en que ambos estaban tan cerca que cuando Rukia giró su cabeza para verlo y verificar que estaba poniendo atención tenía su rostro a unos cuantos centímetros del de él. Levemente ella comenzó a ruborizarse.

-Discúlpame en serio Rukia y gracias por lo que hiciste por mí- decía susurrándole sus disculpas.

-Ichi…go- Rukia solo podía ver esos ojos color ámbar mirando hacia los labios de ella. Se sintió tan deseada que quiso besarlo. Cada vez Ichigo hacia lo posible por acortar el espacio que había entre ellos, cuando de pronto… Sonó el celular de ella. Ambos salieron de esa ensoñación y ella contestó el teléfono.

-Diga?- dijo mientras veía hacia otro lado para quitarse un poco el rojo de sus mejillas.

-Rukia. En la oficina te espera el abogado. Además, llamó una pareja que desea saber de los lofts que tenemos en venta-.

-Kiyone, voy saliendo de la cita médica. Dale al abogado los contratos de las nuevas propiedades que compré, se encuentran en mi escritorio y ayúdame a buscar los archivos de los lofts, llámalos y dales una cita para hoy en la tarde, eso sí, diles que no son para la venta sino solo de alquiler-.

Ichigo solo la podía escuchar mientras hablaba como toda una profesional. En ese momento se dio cuenta que ella también es independiente y sabe manejar un negocio. Simplemente la admiraba. No se dio cuenta cuando ella cortó la llamada y ahora lo veía con una sonrisa.

-Ya firmaste?-.

-Ah…- volvió a ver el contrato y no lo había tocado.

-Ichigo, te lo resumo. El pago es a principios de cada mes. Generalmente solicito un depósito el cual es igual a la cuota de alquiler mensual pero me caes bien, entonces no te lo cobraré. Igual sé donde trabajas y puedo llegar a cobrarte jajajaja- decía para poder cortar la tensión que había entre ellos.

-Puedo pasarme en cualquier momento?-.

-Claro. Lo único es que debes recordar que no tiene muchos muebles, debes comprar algunos. Igual te ofrezco un equipo calificado que te puede ayudar con la carga de los muebles y la escogencia de los nuevos que combinen con el apartamento y la decoración del mismo-.

-Eso me lo cobrarías como extra?-.

-No, es una opción que tienes pero es tu decisión si lo quieres aceptar o no-.

-Tanto personal tienes para dar servicios especiales sin cobrar?-.

-No es eso. Es algo que tiene mi empresa y de lo cual carecen muchos hoy en día. Trato de darle al cliente la mejor atención que pueda-.

-Bueno, te puedo aceptar los servicios-.

-Excelente, adónde iremos a comprar los muebles?-.

-Iremos?-.

-Sí. En ningún momento dije que tuviera muchos empleados. De hecho, solo somos Kiyone y yo jajaja-.

-Entonces tú te encargas de esa parte del trabajo-.

-No. Eso lo hace Kiyone; sin embargo, de ese apartamento me encargo solo yo-.

-Es que acaso es muy importante para ti?-.

-De hecho sí- dijo la joven mirando hacia la nada con mirada melancólica.

-Rukia, por qué entonces me lo alquilaste?- Ichigo quería saber las verdadera intenciones de la joven que tenía frente suyo, de alguna manera quería escuchar y saber más de ella.

-Verás. Ese apartamento tiene todos mis recuerdos con mi hermana. Ella fue quien me regaló ese lugar para que pudiera estar más cerca de mi familia. Cuando nos tuvimos que ir a vivir a Kioto perdí a amigos pero ella compró ese lugar esperando que algún día pudiéramos regresar y vivir los tres juntos. No es a cualquiera a quien se lo alquilo, a decir verdad, nunca he podido encontrarle un buen inquilino hasta ahora. Supongo que soy muy exigente con quien estaría en este apartamento-.

Ichigo no podía creer nuevamente en todo lo que la sorprendía la joven Kuchiki. De hecho, ella era muy distinta a ese Byakuya.

-Debería sentirme halagado por confiarme el lugar-.

-Descuida, es algo que no sé por qué te lo habré dicho. En fin, debo irme pero necesito que firmes el contrato-.

-Rukia. Primero debo leer el contrato. Toma las llaves. Cuando ya lo tenga firmado me las das-.

Rukia vio como Ichigo le entregaba las llaves sin titubear. Rukia las tomó.

-Incluso deberías tener más cuidado de no entregar las llaves sin antes firmar el contrato- dijo el joven riendo ante la inocencia de la joven.

-Eso lo sé pero no suelo hacer eso. Primero les envío los papeles a firmar. Ellos llegan a la agencia y me los entregan firmados y ya así les entregamos las llaves. Incluso, ese mismo día deben cancelar el depósito cuando es alquiler y el dinero de contado cuando es por venta-.

-Entonces, me tienes muchas consideraciones. Si alguno de tus clientes se da cuenta, es probable que te denuncien-.

-Bah. No es por alardear pero no hay alguna otra agencia de bienes raíces que le ofrezca mejores precios por inmuebles de calidad. Incluso, les doy el mantenimiento cuando lo necesitan cuando es alquiler y cuando es por venta, les doy una garantía de cinco años-.

-Pero tú no construyes las casas o sí?-.

-No. Yo las busco minuciosamente, las reviso y si tienen algunos desperfectos, las mejoro. Si están en excelentes condiciones, les doy un valor agregado a la propiedad. Solo soy un poco exigente de quienes son los inquilinos y los requisitos mínimos que tienen que cumplir. En este caso, deberías sentirte orgulloso. Incluso Kiyone me ha dicho que porqué tengo tantas consideraciones para contigo pero supongo que has sido la primera persona, después de tu padre, que me ha tratado muy bien-.

-Gracias pero también Hinamori te trata bien-.

-Hinamori no cuenta. Ella es conocida desde antes que ingresara al hospital. Ha sido lo más cercano que he tenido a una amiga-.

-Pero, el fin de semana te vi con muchas personas- dijo un poco molesto al recordar que estaba con muchos chicos esa noche.

-Ellos son amigos de Renji. Yo los conozco y son buenos conmigo, pero no son mis amigos. De hecho- tomó asiento al suponer que abriría un capítulo de su pasado con esa persona que no sabía el por qué pero que la llenaba de mucha confianza –Renji, Yachiru, Hanataro y Hinamori son las únicas personas que yo tengo por amigos-

-Rukia no puedo creerlo. Eres más agradable que esta persona que tienes enfrente- señalándose a sí mismo –y cómo es posible que solo tengas cuatro amigos. Pensaba que las personas adineradas tenían más amigos-.

-Jajaja… Incluso si estuviera el dinero de por medio para hacer "amigos" yo tampoco tuve la suerte de tenerlos. Supongo que la familia Kuchiki no es muy querida por las personas ni de media ni de alta clase social y no es algo que he sacado de la nada sino por mi experiencia. Durante mis años de secundaria y de universidad, lo experimenté. Mis profesores me ponían las tareas más difíciles, mis compañeros me ignoraban y casi siempre estuve sola. Hoy en día eso no me estresa- dijo con su mirada melancólica y su sonrisa dibujada en el rostro.

Ichigo solo podía verla, sabía de lo que estaba hablando porque incluso él detestaba a los Kuchiki pero no sabía que ella podría sufrir eso, no sabía si se lo merecía o no. Ella no nació queriendo ser una Kuchiki pero tampoco había hecho lo que estaba en sus manos para que eso no pasara. No sabía qué decir o hacer.

Quiso abrazarla pero fue interrumpido nuevamente por el sonar de la puerta.

-Ichi-nii- Llegó Karin con muchos expedientes para mortificar la vida de su hermano un día más.

-Dime Karin- Karin se dio cuenta que estaba con la paciente. Pidió disculpas y entregó los expedientes. Ichigo no hizo muy buena cara pero en eso su hermana vio a Rukia.

-Usted es Kuchiki-san verdad?-.

-Así es-.

-Hay un joven rubio afuera esperándola-.

-Cierto Kira, se me olvió por un momento, entonces me marcho. Dr. Kurosaki –no sabía cómo llamarlo en frente de algunos empleados del hospital –ya tiene mi número, solo lea bien los documentos y cuando estén listos, paso por ellos cuando llame-.

-Gracias, Kuchi… Kuchiki-san-.

Sin decir más, Rukia se fue. Karin volvió a ver a su hermano con esa mirada de saber que lo había agarrado con las manos en la masa. Sin decir más se fue. Ichigo sintió como si la necesitara, se acercó a la ventana para meditar en eso que ella le hacía sentir, en como toda su confianza se iba cuando ella se acercaba a él y podía oler ese perfume que lo volvía loco. Dio un vistazo hacia la vista que esa ventana le daba al parqueo y una sonrisa se dibujó en su rostro cuando observó como la pequeña joven hermosa se subía a un vehículo en compañía de otro joven de traje negro, probablemente ese era su nuevo guardaespaldas porque, aunque ella no se lo había dicho, sabía que alguien con tanto poder económico y social debía tener algún guardián. La veía subirse al auto con tanta elegancia, como si fuera toda una mujer que no padeciera alguna enfermedad. Definitivamente todo en ella lo volvía loco.

Otro capítulo más listo. A veces puedo subir más de uno pero en otras ocasiones no. Espero me disculpen. Gracias Cabe por los lindos comentarios y también gracias a todas las personas que siguen la historia.

Gracias.