"Buenos días, señorita" – aún no podía creer que la voz de Edward volvía a despertarme. Suspire complacida mientras rodeaba su cintura con mi brazo. Sus manos se pasaron por mis cabellos

"Anda, Bella. Tienes que ir a la escuela" – dijo

"No quiero" – protesté – "quiero quedarme aquí. Todo el día junto a ti."

Sentí el leve temblor de su cuerpo al reír

"El fin de semana, si quieres, nos quedaremos, pero ahora tienes que ir a la escuela" – hice un puchero, pero con un suspiro resignado me alejé del frío cuerpo de mi novio y me levanté.

Su mirada me evaluó por un segundo y una enorme sonrisa se extendió por su rostro

"¿Qué es tan gracioso?" – pregunté

"Tu" – respondió sofocando una carcajada. El ver a Edward así era como revivir nuestra relación años atrás.

"¿Yo?" –

"Te ves muy graciosa, Bella. Tu pelo es una maraña…" - me acerqué y le dí un manotazo en su hombro, el pareció no sentir nada, pero mi mano sintió como si le hubiera pegado a una pared

"¡Diablos!" – exclamé – "¡Se me olvida que ahora ya no eres tan sensible!"

"Eso te pasa por agredir a tu novio vampiro" – me sorprendió que dijera aquellas palabras de una manera tan fresca

"Dentro de poco tendré las mismas habilidades y ya veremos" – dije amenazante.

"Pensé que anoche estabas delirando por el sueño" – susurró. Su expresión me alarmó, no se veía convencido de querer transformarme

"No estaba teniendo ningún delirio" – me apresuré a decir – "quiero estar contigo… siempre… al menos que tu no…"

"Sin ti, las horas duran más que la eternidad…" - susurró interrumpiéndome – "Bella tonta… ¿Cómo puedes dudar de ello? Ya te lo he dicho: mi única razón de esta nueva vida eres TU"

Acerqué lentamente mi rostro y le roce los labios.

"Voy a bañarme" – anuncié – "no te muevas"

"Ni un centímetro" – prometió solemnemente

Edward me acompañó hasta la escuela. Era sorprendente la habilidad y rapidez que tenía. En cuanto el timbre de salida sonó, salí disparada hacia donde se encontraba mi camioneta. Y ahí estaba él. Tan glorioso como un ángel. Sonrió al verme

"¿Lista para conocer a nueva mi familia?" – preguntó. Yo asentí nerviosamente – "no te preocupes, no te harán ningún daño."

Intentaba clavarme aquellas palabras en la cabeza pero el miedo seguía presente. Edward era un vampiro, si. Pero había sido mi novio durante varios años (y en ese tiempo era humano)… lo amaría aún así se hubiera convertido en un sapo. Pero a la casa en donde iba habían vampiros desconocidos, criaturas que ni si quiera llegaron a habitar en mi mente (salvo las ocasiones en las que Edward soñaba con ellas)…

En cuanto llegamos al fondo del bosque visualicé una enorme casa. No parecía tétrica desde afuera, pero faltaba ver el interior. Salté y grité en cuanto una figura borrosa salió de la puerta y se aproximaba hacia mí

"Tranquila, Bella" – calmó Edward mientras me abrazaba. En un movimiento reflejó, había cerrado mis ojos y me había encogido en su pecho, buscando protección – "es solo Alice"

"Hola, Bella" – una vocecilla de soprano (que para nada sonaba a peligro) saludó armoniosamente, provocando que levantara mi vista.

La miré con extrañeza. Aquella personita, parada frente, lejos de parecer un vampiro, parecía un duendecito de finas y hermosas facciones. Sentí un retortijón mientras caía en la cuenta de la inigualable belleza de aquella jovencita de cabello negro y puntiagudo.

"Alice, deberías de ser más cautelosa" – otra voz sonó al lado de Edward. abrí mis ojos con espanto al ver a un enorme e imponente tipo (pero no por eso menos hermoso) parado al lado de Edward. ¿En qué momento había llegado?

"El burro hablando de orejas" – la sensual voz provenía de una muchacha que parecía una diosa encarnada. Su cabellera rubia le caía a cascadas sobre su esbelta y perfectamente moldeada cintura. Vi a Edward, quien sonreía placidamente

"Edward, hijo. Que bueno que decidiste traer a Bella" – la mujer que decía eso, a diferencia de todos los que nos rodeaban, venía a paso humano. Al lado de ella, sosteniéndole la mano, venía un hombre, de cabello tan rubio y brillante, que parecía un sol. Me sentí terriblemente mal en cuanto me vi rodeada de tanto esplendor y perfección.

"¿Bella? ¿Qué sucede?" – preguntó una voz a mi lado. Respingué ¿Cuántos más abrían? Era un chico alto y de cabello color miel

"¿Esta nerviosa, Jazz?" – preguntó la pequeña mientras se acercaba al último muchacho que había llegado

"Tiene muchos sentimientos mezclados…" - respondió

"Vamos, Bella. No te sientas cohibida, te llevaras de maravilla con todos nosotros, tienes mi palabra" – me guiñó un ojo. Yo estaba apretada al cuerpo de Edward.

"Tranquila" – susurró – "no te harán daño, todos querían conocerte"

"Ho… Hola" – alcancé a decir. Todos me dedicaron una enorme y calida sonrisa, no pude evitar posar mi vista en sus dientes, todos perfectos, pero con los colmillos ligeramente más alargados, como los de Edward.

Me invitaron a pasar a la casa y extrañamente, la tensión y el nerviosismo se habían disipado. Me sorprendí realmente al ver una casa tan… común. La chica que respondía al nombre de Alice, desapareció y volvió a aparecer en un abrir y cerrar de ojos frente a mi, con un vaso de agua

"Toma" – me ofreció con una amable sonrisa. Todos se sentaron en un juego de sala, con las miradas fijas en mí y en Edward – "Ustedes, los humanos, se alimentan con más frecuencia que nosotros"

"Edward nos ha platicado mucho de ti" – comenzó a decir el señor que parecía un sol – "mi nombre es Carlisle y ella es mi esposa, Esme"

"Mucho gusto" – respondí tímidamente mientras le tomaba la mano para corresponder el gesto. Estaban heladas

"¡Me alegra tanto que por fin se haya atrevido a buscarte!" – exclamó el grandulón

"Yo me alegro aún más" – dijo suspirando el chico de cabello color miel, había alcanzado a escuchar que se llamaba Jasper.

"Yo los tengo que escuchar todo el tiempo y no me ando quejando" – alegó Edward. Algo en aquella plática no encajaba. Sabía que no podía esperar una charla sobre cualquier cosa insustancial estando rodeada de vampiros, pero tampoco creí que fueran a hablar en dialecto.

El brazo de Edward se posó en mis hombros con mucho cuidado. Estuve en aquella sala, rodeada de siete vampiros durante casi dos horas. Para ese tiempo ya me sentía más relajada y con mucha más confianza. La tarde empezaba a oscurecer cuando Edward se levantó del sillón

"Ya va anochecer, Bella. Será mejor que nos vayamos antes de que Charlie se preocupe" – asentí

"Visítanos pronto" – pidió Alice con una gran sonrisa, la cual le correspondí calidamente.

"Bella vendrá, siempre y cuando ella quiera" – prometió Edward mientras me tomaba de la mano

"¡Entonces será pronto! ¡Lo puedo ver!" – exclamó la pequeña mientras se levantaba con un movimiento borroso.

"Ha sido un gusto conocerlos…" - dije de corazón – "gracias por estar con Edward…"

"No tienes que agradecernos" – contestó Esme, la esposa de Carlisle – "Edward es como un hijo para mí…"

"Y un hermano para todos nosotros" – completó Emmet. No pude evitar sentir un enorme cariño y un enorme agradecimiento por ellos.

"Bueno, ya basta" – dijo Rose – "ya váyanse antes de que se pongan de cariñosos" – todos rieron.

"Vámonos" – susurró Edward y después salimos hacia mi camioneta.

"¿Qué te parecieron?" – quiso saber en cuanto nos hallábamos ya en mi recamara. Yo tenía el cabello mojado y mi pijama, me encontraba recostada sobre su pecho, cobijada por unas sabanas para que su fría piel no me congelara

"Muy raros" – admití – "pero simpáticos todos" – Edward rió entre dientes

"Te dije que eran buenas personas" –

"Lo son" – acordé. Suspiré profundamente, aun me resultaba extraño el hacerlo sin que me doliera el pecho

"¿Pasa algo?" – preguntó.

"Me siento tan… feliz" – confesé mientras apretaba más mis manos a su cintura – "es casi increíble que estés de vuelta… te voy a aburrir con decirte siempre lo mismo pero pensé que no habría cura para tanto dolor…"

"Lo sé, Bella. Y créeme que nunca podrás aburrirme… Jamás"

"¿Ni aún teniendo la eternidad, juntos?" –

"No hay nada más maravilloso que pensar en eso" susurró con los labios pegados en mi frente. Su aliento rozaba mis parpados

"Edward, ¿Por qué Alice se escucha tan segura al hablar del futuro?" –

"Lo notaste" – señaló orgulloso, yo esperé a que continuara hablando – "digamos que tenemos… poderes adicionales"

Tenemos…

"¿A qué te refieres con eso?" – pregunté

"Como te comenté: todos los vampiros tenemos poderes como velocidad, fuerza, sentidos extrasensoriales… pero algunos poseemos otros tipos de poderes. Alice, por ejemplo: puede ver el futuro y Jasper influir en las emociones de los demás…"

"¿Y tu…?" – insistí

"Bueno yo… yo puedo leer la mente de los demás"– me levanté de un tirón mirándolo a los ojos sorprendida. Su mueca también se descompuso al ver mi expresión

"¿Puedes leer la mente de los demás?" – repetí. Él asintió aun con la mirada y el gesto distorsionado – "¿Puedes leer la mía?"

Su expresión se recompuso

"No" – dijo mientras negaba con la cabeza – "eres, hasta ahora, la primera a quien no logró escuchar a través de los pensamientos" – fruncí el ceño – "¿Recuerdas lo sencillo que era para mí el imaginar lo que los demás pensaban respecto a algo… excepto tu?" – asentí

Claro que lo recordaba. Edward tenía esa gran intuición con los demás. Algunas veces se equivocaba, pero era muy extraña la ocasión. Yo era la única que siempre lo sorprendía, según él, con mis acciones y mis repentinas conclusiones mentales.

"Creo que se debe a eso" – continuó – "supongo que se nos desarrolla esa intuición al convertirnos en vampiros… pero contigo las cosas no han cambiado"

"No se si alegrarme o ponerme a llorar" – dije. Él volvió reír

"A mi me agrada el tener que descifrar tus pensamientos" – su mano se poso en mi cabeza, atrayéndola contra su pecho de nuevo – "¿A qué grado te resulta todo esto terrorífico?" – su pregunta me sorprendió

"¿Terrorífico?" – pregunté

"¿Me vas a decir que no te inquieta el estar a mi lado? ¿El saber que podemos hacer cosas extrañas? ¿Cosas que solo se ven o se leen en libros de fantasías?" –

"Claro que me resulta extraño" – admití – "pero no terrorífico. Admito que tu familia me asusto al principio, pero no me costó mucho el sentirme cómoda… tengo más problemas para adaptarme a la gente común y corriente y tu… bueno, creo que te he dicho muchas veces: no importa lo que seas ahora, o lo que hagas… para mi tu sigues siendo Edward… MI Edward"

"Tuyo" – acordó – "Gracias, Bella" – dijo mientras posaba sus labios en mi mano derecha

"Agradeces mucho" – señalé

"La vida me ha dado otra oportunidad para estar contigo y tú me has aceptado ¿Cómo no estar agradecido?"

"En todo caso, soy yo la que tiene que estar agradecida…"

"Yo no tengo vida sin ti y por eso estoy aquí: rescatando el tiempo que viví lejos de ti…" – mis ojos se cerraron con un profundo suspiro mientras escuchaba la suave voz de mi ángel arrullándome

En la noche. Tres seres viajan entre el profundo bosque de Forks… las cosas no serán tan fáciles como Bella y Edward piensan…


¡HOLA!

PUF! BUENO PUES PRIMERO: UNA ENORMEEE DISCULPA POR LA TARDANZA (COMO LO HE DICHO EN MIS OTROS FICS: MI COMPU SE DESCOMPUSO)… JEJE OK ^^ESPERO LES HAYA GUSTADO ESTE CAPITULO.

¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR DEJAR SUS REVIEWS! ¡SIGAN COMENTANDO, POR FAVOR, NO SABEN LO FELIZ QUE ME HACE EL LEERLOS ^^!

BUENO LOS DEJO POR QUE YA PRONTO CERRARAN EL CIBER CAFÉ :-S

SE CUIDAN Y HASTA LUEGO

PROMETO ACTUALIZAR PRONTO