Disclaimer: How to train your dragon, tanto libros, películas y serie le pertenecen a sus respectivos autores.

Advertencias: Shift!Dragons. Presencia de OC. También OOC en los personajes. (Igual pongo las advertencias por qué no sé cuánto) Toothless y Hiccup no perderán sus extremidades en esta historia.

Parejas: Toothless x Hiccup.

Rincon Review

1. IviChi : Jajajaja verdad que es interesante como es la relación de Hiccup con cada uno de los personajes.

2. Bimori : Gusto en conocerte, gracias por tomarte tu tiempo en leer la historia y postear un review.

3. fanatico z : A que te refieres con que habran muchas preguntas? Por cierto no entiendo a que te refieres con que nunca te decepciono. Apenas estoy comenzando.

Anuncio: Tengo que decirles que las próximas publicaciones serán en la tercera semana de diciembre, motivo debo realizar mis exámenes que me exige mi universidad. Aviso de antemano.


Fue cuando el sol llego a su punto más prominente en el día, que se acordó que se había salteado el desayuno. Ahora era el momento del almuerzo. Su estómago rugía, recordando su descuido. Debía recuperar energías si quería continuar con su entrenamiento, no puede permitirse fallar en batalla así que tampoco debía hacerlo en sus entrenamientos. Con un movimiento circular de hacha con su mano, emprendió camino de regreso a la aldea. Con su espalda al bosque y en frente de ella el sendero que la conducirá a Berk. Los sonidos de los animales, con los preparativos finales para recibir el invierno, y la brisa del viento rozando las copas de los arboles; fueron sus únicos compañeros en el regreso.

Si Astrid hubiera volteado y observado un poco más allá de su posición, pudiera haber notado una figura oscura con unos llamativos ojos verde amarillento analizándola.

Astrid no tardó mucho en llegar a la villa, para después dirigirse camino al Gran Salón. En medio del camino se encontró a los gemelos. Pero no se acercó a ellos, el olor todavía no se despegaba de la piel de ellos. Si esta era la situación de ellos, Astrid deseaba por todo lo que es bueno que Snotlout no se le acerque aun con ese aroma. Afortunadamente no se cruzó con él, según Ruffnut, quien mantenía una distancia apropiada para no marearla, la madre de Snotlout lo tiene trabajando en las granjas de la tribu.

Una vez dentro del Salón, Astrid y los gemelos recogieron sus almuerzos del mostrador para sentarse en una mesa cerca de la fogata en el centro. Empezando a comer. Mesa que ellos ocupaban desde que conformaron el grupo. Recorriendo el lugar con la mirada, no pudo encontrar la figura de Fishlegs. Seguro escondiéndose de ella, al reconocer lo que hizo.

-Hey Astrid –La voz de Ruffnut, aclamando su atención.

-¿Qué quieres Ruff? –La voz de Ruffnut, detuvo a Astrid para continuar su almuerzo.

-Hoy es el día –inicio Ruffnut.

-¿Ah? –La ceja alzada de ella, era clara muestra de que no tenía idea a que se refería.

-Hoy es el día en que los grandes vuelven del campamento. ¿Tu hermano no está con ellos? –Inquirió Ruffnut con una ceja alzada y tenedor con comida a medio camino.

Haciendo los cálculos en su cabeza, Astrid podía afirmar que la gemela tenía razón. Hoy es el día en que su hermano volvería de su campamento junto con sus compañeros.

-Tienes razón, Ruff. –Concluyo Astrid resumiendo su almuerzo y permitiendo el silencio reinar la mesa.

Tuffnut, después de comer, se quejaba que no era justo que los castigaran por una pequeña idea. Bueno la pregunta sería si se pudiera considerar pequeño, al hecho de que para intentar quitarte la porquería que tenías encima debías usar heno. Que es la comida de los animales y lo más cerca que tenían en ese momento. Stoick no estaba complacido al oír que los animales escaparon y crearon una estampida en toda la aldea debido al aroma.

Ya disfrutado el momento y cada quien por su camino. Astrid emprendió marcha hacia afuera, quería que le revisaran el hacha. El último movimiento con ella, estuvo fuera de coordinación en su opinión. De camino a la forja, pudo observar como una figura pequeña abrir la puerta con rapidez para después salir corriendo. Gritando cosas como "NUNCA JAMAS!" o "LIBERTAD!" Solo conocía a una persona capaz de entrar y salir a su antojo en la forja, además de Gobber.

Sin duda alguna, lo que acaba de salir corriendo sin mirar atrás e ignorar las exclamaciones de Gobber, era Hiccup.

Llegando a la forja se acercó al mostrador, desde su posición se encontró con Gobber en vista hacia la puerta, quien tenía una cara de fastidio e incredulidad, y un martillo recién hecho en su única mano. Entregando su hacha y pidiendo que la revisara, se quedó afuera esperando el veredicto del herrero, estaba prohibido entrar a la forja. A menos de que fueras Stoick o Hiccup.

Gobber le dijo que su hacha no presentaba problemas, solo necesitaba algo de balance y una buena afilada. Con ese diagnóstico espero a que su arma estuviera lista y después le fue entregada. Agradeciendo por el servicio, se retiró del lugar para volver al entrenamiento. Solo decidió tomar 3 horas de entrenamiento para después declarar por concluido todo por hoy.

Mientras paseaba por la villa, se dio cuenta que algunos de los habitantes empezaban a mirar a otro lado. Lo que al inicio eran unos pocos, ahora eran todos. Dirigió su vista hacia donde ellos miraban. Ahí en la entrada del bosque, con la luz del crepúsculo, aparecía la figura de Spitelout Jorgenson. Marchando con paso firme hacia adelante.

Detrás de él, se encontraban los futuros vikingos de la aldea. Entre ellos, su hermano. Se sentía feliz de saber que había vuelto, aunque se notaba que tenía algunos raspones, estaba entero. Permitió una sonrisa en su rostro, cuando sus miradas cruzaron. Abandonando su grupo para llegar hasta ella.

-Astrid! ¿Cómo estas mi querida hermana? –El saludo de Silver consistía en un abrazo de oso.

-Silver! Suéltame en este instante! –El rostro de Astrid presentaba un sonrojo, al ser levantada del suelo y sostenida por su hermano.

-No quiero! Una semana sin verte y ahora me niegas el derecho de mostrar mi afecto! No lo creo señorita. Aunque fijándome bien en tu apariencia, diría que ya terminaste tu entrenamiento. Mira se te desarreglo la trenza. –Silver abandono su abrazo para darle vuelta a Astrid y empezar acomodar su trenza.

-Te preocupas por pequeñeces Silver, y ¿qué es eso de señorita? Soy una peleadora, no una señorita –reclamo Astrid mientras dejaba a su hermano su camino en su cabello.

-Astrid, por mucho que me enorgullece que sepas defenderte y pelear como un hombre. Te conviene también saber comportarte como una mujer. ¿Qué harás cuando te enamores? –Silver diseñaba una trenza detrás su cabeza, la misma forma que él utiliza.

-¿Enamorarme? Preguntas cosas raras Silver. ¿Te refieres a la posibilidad de que me guste alguien? –Inquirió Astrid con una ceja alzada, aunque su hermano no podía verla por estar detrás de ella.

-Eso mi querida hermanita, es enamorarse. Tener a alguien quien te gusta por lo que eres y te acepta por cómo eres. Algo simple pero fundamental en la vida. –Silver termino la trenza después de decir eso.

Al sentir que su hermano había terminado, pensaba darse la vuelta para encararlo frente a frente. Silver de vez en cuando le decía cosas raras, pero esto se lleva el premio gordo. Sin embargo no pudo moverse por dos manos sobre sus hombros, haciendo una ligera presión pero transmitiendo el mensaje. No moverse. Sintió las manos de Silver abandonar sus hombros, para después sentir algo enrollarse en su frente, manteniendo su fleco fuera de su ojo. Un fuerte nudo detrás de su cabeza y las manos de su hermano ya no estaban ahí.

Astrid con los dedos de su mano izquierda, toco la superficie de aquello que rodeaba su frente. Era suave al tacto, pero la presión era firme y también ayuda a evitar que el fleco hincara su ojo. Algo que ella encuentra molesto. No había duda, era una cinta. El mismo tipo de material que usa Silver para mantener en lugar su cabello sin llegar a estorbarle. Astrid se dio vuelta para encontrarse con su hermano.

-¿Bien? ¿Qué te parece mi regalo? La conseguí del mismo color de tu camisa, celeste. Se lo mucho que te molesta que tu fleco te hinque el ojo, además déjame decirte hermanita la trenza te luce mejor así como la tienes ahorita. –La mirada y sonrisa de Silver no transmitían más que afecto fraternal a Astrid.

Astrid no tenía palabras, por lo tanto la única respuesta que dio fue una dulce sonrisa a su hermano. Silver siempre estaba pensando en ella, incluso cuando a veces la molesta y la hace enojar, pero eso es lo que más aprecia de él.

Queriendo expresar su gratitud, tomo desprevenido a Silver cuando Astrid decidió abrazarlo por cuenta propia. Brazos rodeando su abdomen y una cabeza ocultándose en su pecho. Silver se sentía afortunado de lograr este tipo de reacción en Astrid, normalmente él es el afectivo pero supone que para todo hay una primera vez. No queriendo hacer esperar a su hermana devuelve el abrazo con todo el cariño que tiene.