La siguiente vez que despertó estaba en la enfermería, abrazada fuertemente por Alexander, quien aún tenía marcas de lágrimas en las mejillas. Respiraba pausadamente y entre sus labios entreabiertos asomaban sus colmillos blancos, y notaba sus garras adheridas a su camisón. Sin embargo, parecía mucho más humano que en la batalla.
"Se ha querido quedar despierto, vigilando. Pero el Archimago le durmió con un hechizo."- Informó un voz-
Ana giró su cabeza intentando localizar aquella voz que le resultaba tan familiar. Descubrió a Amrin tumbado en otra cama, algo más allá.
"Ana, ¿cierto? Le debo la vida, señora mía. Mi lealtad es ahora vuestra. En agradecimiento, le serviré en la vida que me ha dado."
"Emmm…. ¿Gracias? Pero no es necesario… De hecho, no pude evitar que Alex le atacara."
"Sólo fue un rasguño. No puedo reprocharle nada. Sé que usted estaba gravemente herida y aun así vino tras Alsan."
"Alexander."
"¿Perdón?"
"En realidad, son dos almas distintas. El humano sigue siendo su hermano, Alsan, diga lo que diga. Alexander es como llamo al lobo."
"Hum."
"A propósito, te han curado ya, ¿no?"
"Sí."-respondió el otro. Se abrió la camisa para demostrarlo. Resaltaban cinco bandas de piel regenerada, más pálida- "Serán unas cicatrices de guerra memorables."
"Espero que es sea algo bueno."
"Lo es, no se preocupe."
Ana sonrió, aliviada. Era su posible cuñado. Se giró hacia Alsan y le besó en la frente. Como activado por un mecanismo, él abrió los ojos. Le dio otro abrazo a Ana y rozó sus labios con los suyos para no hacerle daño con los colmillos antes siquiera de mirar a su alrededor para situarse. Sostuvo la mirada de Amrin apenas un segundo antes de bajarla los dos, incapaces de mirarse a los ojos tras los sucesos de la otra noche. Ana los observó, apenada.
"Esto no es necesario. Ninguno de los dos ha tenido la culpa."
Amrin se irguió con orgullo y Alsan se juntó más con Ana, mirándole desafiante.
"Estabais en bandos contrarios…" –continuó ella-
"Bueno, yo no fui el que se cambió." –siseó Alsan-
"Yo no me fui a otro mundo a una causa perdida dejando tirado tu propio reino durante 15 años."
"¡Causa perdida! Nunca quise tardar tanto. Sólo quería recuperar el dragón que había salvado."
"Chicos…"
"¡Yo nunca perdí la esperanza de ver Idhún libre de serpientes, como siempre! ¡Yo no me rendí a la primera de cambio!" –le acusó Alsan a su hermano-
"¡Hice lo que tenía que hacer! ¿Acaso sabes lo que se siente ver al reino vecino convertirse en la nada, ver a tu propio padre morir enfrente de tus narices y saber que tu hermano está muerto o desaparecido y gobernar un reino en el que nunca tuve que reinar, viendo a los más poderosos personajes caer uno tras otro mientras tienes una maldita serpiente alada leyendo tu mente cada minuto del día? ¿Sabes lo que supone eso?"
"Amrin…" –gimió Ana-"
"¡Bueno, yo también he tenido mis penurias! Como tu bien dices, abandoné mi reino, viajé a un mundo al otro lado del universo y me quedé encerrado allí. Tuve que renunciar al trono, a la orden, a todo lo que me habían enseñado. Tuve que compartir casa con un mago que empezó a querer comportarse como si fuese terrestre, profanando lugares sagrados y rompiendo tradiciones. Tuve que rezar por todas aquellas personas que nunca pude salvar y maldecirme a mí mismo porque no era capaz de vencer a un crío. Por si fuera poco, me vi convertido en un monstruo y abandoné por la fuerza todo lo que me quedaba que me habían enseñado para acostumbrarme al alma que me había insertado un mago loco. Luego de venir aquí y descubrir que no me quedaba más familia que un traidor, rescatar unas ruinas que una vez fueron mi segundo hogar y tener que rodearlas con un bosque para protegerlas de un ejército de traidores aliados con serpientes que la reclamaban sin derecho y me embarco en una guerra injusta en la que por poco muera la única persona a la que he amado en toda mi vida. ¡Todo mientras tú te quejabas de estar sentado en un trono!"
"Alsan…"-susurró la chica-
La discusión había hecho salir toda la rabia acumulada entre los dos hermanos, mientras que Ana se culpaba de haberla empezado sin querer. Pero abrazada como estaba por Alsan, parecía que sus súplicas se quedaban en el aire. Mientras se insultaban, Ana notaba cómo los ánimos se enfriaban poco a poco, y notó cómo Alsan empezó a temblar suavemente. Apenas unos minutos después, Amrin y Alsan jadeaban, casi roncos, y se miraban a los ojos retándose el uno al otro a continuar. Sin embargo, ninguno sabía qué decir a continuación.
Ana vio al fin su oportunidad.
"¿Habéis acabado ya?" –los dos le miraron- "¿Habéis acabado de confesar vuestras dudas? ¿os sentís mejor después de comprenderos? ¿Después de desahogaros?"
Los dos se miraron un segundo y asintieron brevemente.
"Ahora ya sabéis lo que uno y otro ha sufrido todos estos años. Sois capaces de perdonaros, porque habríais hecho lo mismo que el otro en su situación."
Volvieron a asentir.
"¿Hay algo que queráis decir?"
Silencio. Ana enarcó una ceja interrogante y miró a Alsan.
"Bien… yo… La verdad es que sí que sabía que tus acciones estaban razonadas. Nunca fuiste educado para gobernar, y me enorgullezco de ti como hermano mayor, porque a pesar de tanta presión conseguiste sacar Vanissar adelante. Pero me sentí mal cuando nos traicionaste aquella noche, porque eras la única familia que me quedaba… y pusiste en peligro a Ana. Por eso te he guardado rencor todo este tiempo y no te supe escuchar. Pero a pesar de todo, te he echado de menos."
"Gracias… Yo también te echaba de menos. Siempre he estado debajo de papá y de ti, siempre me cuidabais. Pero un día todo cambió y me quedé sólo. Por miedo a la verdad, intenté sacarte de mi cabeza. Cuando volviste, y me dieron la orden de entregarte, pensé, tal vez equivocadamente, que tú lo aprobarías, porque te recordaba anteponiendo el reino a ti. Y luego, en la batalla… sabía que terminarías perdiendo, así que intenté avisarte… Por cierto, nunca sospeché que Ana fuese tan importante para ti…"
Los dos cometisteis errores, porque ninguno estaba preparado para su destino, como nadie lo está." – sentenció Ana-
"Y sin embargo… Alsan lo ha pasado mejor."
"¿Por qué dices eso?" –inquirió el aludido, señalando el rostro lleno de vello-
"Tú al menos tienes a alguien en el que apoyarte."-susurró tímidamente Amrin, observándolos, pues seguían abrazados-
"Tienes razón." –le respondió Alsan después de pensarlo-
"¿Me estás diciendo que tú, a tus años, siendo rey, no has conseguido pareja?"-musitó Ana- "Esto en mi mundo no pasa."
"Entonces los reyes de tu mundo deben de tener mucho tiempo libre."
"Pero ahora que la guerra ha terminado, toca el descanso." –Ana y Alsan se miraron sonrientes. Había terminado. Tenían tiempo para ellos.-
"Bueno, toca poner en orden los reinos." –seguía diciendo Amrin-
"No. Estás convaleciente todavía, y por si no lo recuerdas, eres alguien que guió un brazo del ejército de las serpientes. Eres un enemigo a ojos de muchos, y dado a que estás en una base de rebeldes, puedes considerarte nuestro prisionero."
"Uy, cuidado Amrin."-rió Alsan- "Mi gatita también sabe dónde clavar las uñas."
"Esa." –le acusó Amrin- ""Ha sido la peor ironía que he oído en mi vida."
Dado a que estaban despiertos, los enviaron a otras habitaciones superiores para que descansaran con más privacidad. Ana consiguió que trataran a Amrin como uno más, y lo alojaron en el mismo piso que ellos, aunque vigilado. La verdad era que no habrían sabido qué hacer con él.
Y a partir de aquí podría decir que me voy inventando la historia, porque ni Amrin ni el equivalente de Kestra mueren, ni Denyal resulta herido, ni Alsan huye al norte. Podría haberlo dicho en el otro capítulo, pero bueno.
