¡Hola a todos/as de nuevo! No os lo esperabais, eh... Sí, han pasado 3 años, pero lo prometido es deuda y siempre termino lo que empiezo, o al menos eso intento :) Para quienes habéis preguntado por mí en este tiempo (mil gracias) ya sabréis más o menos todo lo que ha sucedido, pero bueno, no hace falta entrar en detalles; al final me he recuperado, que es lo importante.
He tenido que releerme el fic para poder continuarlo porque apenas me acordaba, así que ya aviso que la escritura no va a ser la misma y tampoco la trama, sencillamente porque no me acuerdo (sobre todo porque tuve un año "inactivo"), así que seguiré escribiendo sobre la marcha, pero, como bien he dicho, seguramente notaréis una ligera diferencia en la forma de escribir, aunque intentaré apaciguarlo. En fin, sólo eso, y que intentaré dedicarme a ello ahora que tengo tiempo. Este es corto, el siguiente volverá a ser de mi estilo ;)
¡Un saludo y espero que sigáis disfrutando con la historia!
Cap. 10: En-redados
Me termino el café y salgo fuera. Los chicos no están, lo que significa que han encontrado el local. Doy una ojeada a mi alrededor. Es algo inexplicable, pero dentro de éste caos acabo de encontrar un momento de tranquilidad. Sin embargo, mi alarma salta cuando me doy cuenta de que la furgoneta de los periodistas no está. Los busco entre la gente y tampoco están. ¿A que se han ido todos para allá? Pongo los ojos en blanco y me dirijo rápidamente hacia mi coche. "En cuanto vea a Cho y Rigsby se van a enterar" pienso cerrando la puerta del vehículo casi de un golpe. Arranco el motor y salgo a toda prisa por la puerta principal, la cual ya está despejada. Ya en la carretera llamo a Rigsby al móvil. Tarda en cogerlo, pero al final me contesta.
- ¿Diga?
- Dime que los periodistas no están con vosotros.
- Pues la verdad...
- Yo te mato -le interrumpo con un tono agresivo- ¿Qué parte de los periodistas tan sólo pueden grabar dentro de las instalaciones del CBI no entendisteis?
Hace un silencio corto y oigo otra voz. Parece la de Cho, lo que confirma mi teoría. Doy un suspiro mientras oigo a Rigsby balbucear al otro lado de la línea intentando disculparse.
- Dame la dirección del lugar.
- Fermoy Road, número 16.
- Está bien, nos vemos allí. Y por lo que más queráis, que no les pase nada a los periodistas.
- Eso está hecho, jefa.
Ambos colgamos. Piso el acelerador a fondo. Las calles están hechas polvo. Miro de reojo las casas, algunas enteras pero la mayoría con alguna pared derrumbada, gente malherida aquí y allá que aún así siguen ayudando a quienes necesitan más que ellos. Eso es algo que siempre he admirado, aunque no creo que sea una de mis grandes cualidades.
Dejo al fin atrás las calles llenas de gente y se cambian por unas totalmente desiertas, ni una persona, ni un triste coche en movimiento. Sigo las indicaciones del GPS y veo que me voy metiendo por barrios en los que ninguna persona se metería... a menos de que tuviese motivos, claro. Las fachadas de los edificios demacrados me indican que ahí no voy a encontrar ninguna tienda, así que el fabricante tiene que ser una propiedad privada, quizás alguien con un taller propio o incluso que trabaje en su casa, y dada la calidad del barrio dudo mucho que sea un tipo en el que las palabras amables hagan efecto alguno.
Ah, ahí están. ¿Pero qué...? Una redada; "la madre que los parió" pienso fastidiada al ver a Frank grabando desde un trípode perfectamente colocado y a Sarah hablando frente a ella con el micrófono en la mano. "Y encima les han dado tiempo de montarlo todo, yo de verdad que alucino" digo mientras giro para dejar el coche al otro lado de la acera, junto a dos coches de policía. Otros dos coches están frente al edificio, dañado y sucio, aunque no estoy tan segura de que la causa de ello haya sido el terremoto. Varios agentes con el arma en la mano están abarricados en los vehículos más cercannos, apuntando directos hacia la casa mientras que los SWAT se están equipando..
Salgo del coche visiblemente cabreada, ya paso de esconderme ante nadie, y me acerco hacia donde están Rigsby y Cho, ambos con chaleco antibalas. Oyen mis pasos tras de ellos y se giran. Sin embargo, antes de que Rigsby abra la boca les doy una colleja a la vez a ambos.
- Traerlos a una redada, ¡claro que sí! -alzo la voz enfadada levantando los brazos-. ¿En qué demonios estábais pensando?
Los dos agentes se miran, culpables.
- No teníamos donde dejarlos -me dice Cho con su tonalidad monótona habitual.
- Oh, no teníais donde dejarlos -replico incrédula-. Pues para empezar deberíais habérmelo dicho y en segundo lugar el edificio de la brigada sería el sitio perfecto, ¿no creéis?
- No había tiempo -dijo Rigsby. Le miro, esta vez confusa. ¿Cómo que no había tiempo? Me callo y le sigo mirando, esperando una explicación-. Cuando fuimos a la dirección donde encontraron el cadáver de Michael Feather, encontramos una dirección en su bolsillo. Dos agentes fueron hasta allí pero fueron atacados. Uno está herido y el otro avisó por radio de la fuga de los asaltantes. Cho y yo nos pusimos a ello y vimos pasar un coche que coincidía con la descripción del agente así que fuimos tras él, que es el que nos ha llevado hasta aquí -dice señalando la casa con el índice.
- Y yo lo he podido grabar todo -dice Frank en un tono orgulloso-, aunque moverse tan rápido con una cámara de éstas no es tan fácil.
Le miró un instante y luego vuelvo a mis chicos.
- Vale, eso justifica las imágenes, pero no a la presentadora ni a Marvin -digo mirándole a lo lejos con más descompostura que otra cosa.
- Frank les avisó -responde Cho.
- ¿Bajo el permiso de...?
Ambos se vuelven a mirar.
- El mío, jefa -responde ahora Rigsby.
- Ah...
Mi suspiro sarcástico hace que Rigsby se mueva nervioso buscando algo que decir con su gesto habitual. En el fondo sé que no lo hizo para mal, además, son mi responsabilidad, no la suya. Le hago un gesto con la mano para que lo deje. Bajó la mirada y reorganizo las ideas en mi cabeza, que a este paso me va a estallar. Miro a mi alrededor y analizo la situación. Si van a entrar yo no me pienso quedar atrás. Avisto entonces la furgoneta de asalto para ir a por un chaleco antibalas, lo que a la vez me da una idea.
- Está bien, si quieren grabar, que graben, y si quieren acción -voy hacia la furgoneta de asalto- la van a tener.
Noto como Cho y Rigsby se vuelven a mirar, seguro que Rigsby más preocupado que Cho, pues oigo cómo carga su rifle de asalto y se va hacia los otros agentes. Llego a la furgoneta y entro en ella, me quito la americana con algo de dolor y me pongo el chaleco con aún más dolor. No me esperaba estar tan echa polvo, pero no se le puede hacer más. Debo aguantar. Compruebo el cargador de mi pistola y la dejo lista para usarla. Más vale que esto nos lleve a algún lado.
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