Serenidad
Una palabra, un solo concepto que es capaz de resumir una sola noche, esa en especial. No ocurría nada alrededor, no había ningún escándalo; solo se escuchaba el ruido de los arboles susurrando…
Pero en el mundo de los sueños, esa definición puede ser distinta, sobre todo para las mentes jóvenes.
Ahí se encontraba de nuevo, una nueva película producto de su mente, o al menos eso le parecía. El pavorreal que se alzaba ante sus ojos entre aquellas sombras oscuras, era imposible de ignorar. Volaba de un lado a otro como si de una danza se tratara, las plumas de su cola se iban desprendiendo conforme más se elevaba, dejando a su paso un camino de finos brillos azules, los cuales a su vez, parecían proyectar distintas cosas.
Ahí se encontraba el pelirrojo, en medio de todo aquello, trataba de seguir el paso de la imponente ave, pero le costaba mucho trabajo alcanzarle. Aunque algo era seguro, podía ver lo que proyectaban las pequeñas burbujas de su rastro.
Eran los recuerdos de los últimos sueños que había tenido, sumándole otros cuantos que no pudo entender del todo.
-Te he mostrado lo que sucedió, queda en tus manos evitar que se propague. – el magnífico animal hablaba con una voz profunda y no parecía tener la necesidad de mover el pico para articular palabras.
-¿Propagar? ¿A qué te refieres con eso? – inquirió el confundido aludido
-Sálvalos… o ellos se encargaran de que la ola de destrucción siga, la mala suerte, el odio, el rencor, los celos… ÉL se alimenta de ellos y destruye las fuentes de amor…
-¿Salvar a quienes? ¿A quiénes? ¡Dímelo por favor!, no puedo ayudarte si no me dices a quien quieres que ayude.
-Nathaniel Kurtzberg, cuando él despierte ya no habrá nada que hacer… ¡no permitas que consuma más almas! – la enorme ave en ese momento levantó el vuelo con la intención de alejarse dejar al mencionado sumido en la oscuridad.
-E-espera, dime ¿quién eres y que esperas de mí?, ¿porque sabes mi nombre? ¿Porque me atormentas? ¡Quiero saber qué razones tienes!
-Nathaniel Kurtzberg, Solo hay dos personas en este mundo que son capaces de tener un enlace con la dimensión espiritual, y tú eres el único que vale la pena… a partir de ahora lo dejo en tus manos. Si no haces nada, esto sucederá.
El majestuoso ser desapareció entre su aleteo, repentinamente, el ambiente, que había permanecido en completa oscuridad tomó una forma descompuesta, se tornó de colores rojizos mientras Nathaniel trataba de ubicar el lugar donde se encontraban. No tardó mucho en darse cuenta de que la vista que le mostraban era un París en llamas, con edificios derrumbados, casas destrozadas y caliente como un infierno. A lo largo de las calles solo veía el concreto destruido, quemado y levantado. No había personas, solo podía distinguir restos de ropa dispersos en distintos puntos de la ciudad.
Comenzó a correr, la vista lo atemorizaba en gran manera, trató de ocultarse en algún lado para no tener que ver por más tiempo aquello, hasta que logró divisar una figura humanoide a lo lejos. Cuando pudo enfocarla mejor, no pudo evitar soltar un grito de horror.
Era Marinette, su linda y querida musa se encontraba atada en un pedazo de madera, su cuerpo estaba demacrado mientras su rostro tenía cicatrices. Pudo ver muchos rastros de lágrimas marcando sus mejillas. No parecía tener signos de movimiento.
Se asustó, estaba tan aterrorizado que sus piernas se paralizaron y el cayó al suelo sin remedio; como si de repente hubiera recordado su estado de minusvalía, no podía moverse pero deseaba tanto verificar que su amada se encontrara bien, no dudó en tratar de acercarse a rastras. El pelirrojo sentía como el fuego perdido quemaba su ropa y deshidrataban su piel, pero aun a sabiendas de todo eso, no le importaba, su único objetivo era salvarla.
El tiempo pasaba rápidamente, pudo ver que la piel de la peli azul comenzó a envejecer a pasos agigantados, como si alguien estuviera absorbiendo su poder. Esto lo desesperó en gran manera ya que al mismo tiempo se sentía cada vez más cansado, adormecido, pero sobre todo adolorido.
En algún punto del agónico sufrimiento soltó un desesperado grito de auxilio, tratando de permanecer en la esperanza, intentaba no perder la consciencia para al menos, salvar la vida de la razón de sus suspiros.
Entonces sintió como unas manos comenzaron a agitarlo, provocando que lograra despertar. Lo primero que enfocó al abrir los ojos fue la mirada de su preocupado amigo.
-¿Estás bien Natas? No parabas de gritar y quejarte, por eso vine a despertarte…
Nathaniel trató de decir algo, pero su garganta estaba muy irritada. Comenzó a hiperventilar, por alguna razón sentía mucho calor en la habitación.
-Ayu…Ayu… - gimió tembloroso el pelirrojo
-Trata de tranquilizarte, solo fue un mal sueño… respira hondo y exhala por la boca, hazlo lentamente…. De acuerdo, ahora repítelo hasta que sientas que se abre tu garganta… ¿Mejor?
-Ugh… Ugh… c-creo que ya estoy mejor…
-¡eso es! No sé si sea un buen momento, pero tus padres llamaron poco después de que te quedaste dormido.
-¿E-enserio? ¿Q-que fue lo que dijeron?
-Que vuelven en una semana, con un poco de suerte.
-Oh, ya veo "siempre que dicen eso de: con un poco de suerte, llegan a tardar hasta un mes en regresar…"
El pelirrojo agachó la cabeza, le dolía mucho el distanciamiento que tenía con sus padres, quienes no tuvieron ni la decencia de volver a llamar después para poder hablar con él y solo se limitaron a hablar con Just An Extra. Esta acción no pasó desapercibida por este último… quien sin pensarlo mucho le propuso salir a caminar un rato a la calle, para despejarse un poco.
El dibujante aceptó, teniendo en mente que todo lo que había visto mientras dormía fue una mala jugada de su cerebro, un sueño después de todo, una pesadilla demasiado viva tal vez porque su cuerpo estaba caliente, pero no se haría realidad. Se sentía diferente, como si se hubiera librado de una gran carga, tal vez el hacer una promesa, o tomar la decisión que demostraría con toda la fuerza en su interior cuanto amaba a su chica especial lo hacían sentir bien. Claramente no lo haría tan rápido porque después de todo era muy timido, pero estaba seguro de que lo haría.
Sentía que eso lo ayudaría a cambiar por fin, al menos un poco, sentía que un gran día lo esperaba mañana, o eso se dijo a sí mismo mientras vio a Just An Extra salir de aquella tienda abierta las 24 horas, con 3 bolsas grandes de comida chatarra. "¿de dónde sacará tanto dinero?"
Pero las cosas nunca pueden salir bien de buenas a primeras. Pues al otro día, cuando el joven Kurtzberg vio como ese rubio apartó a su musa del salón de clases, su instinto le dijo que nada bueno estaba por ocurrir.
-Marinette ¿T-T-Te gustaría… ir al c-cine c-con n-nosotros?
-¡A-ADRIEN! Y-YO Pro puestosu d-digo po-por su pperro PUESTO me encantaría… mucho – repentinamente había regresado a ser la torpe muchacha en la que se convertía con solo hablar con el apuesto modelo.
-Jeje… Si, si quieres después de eso podemos comer en mi casa, lo que tú quieras…
-¿¡Eh!?
-¡ah no, yo! Eh quiero decir argh… con con Alya y Nino, naturalmente, p-porque son nuestros amigos… ¿verdad? ¿T-te parece bien esta tarde?
-SIII! Claro, solo déjame preguntarle a Nath si está de acuerdo con ir hoy. "quiero pasar esta tarde con Adrien, pero me sentiría culpable si Nathaniel no va con nosotros, además… es probable que se quede charlando con Alya y Nino… eso le ayudaría para dejar de ser tan tímido y al mismo tiempo yo podría pasar tiempo con mi futuro esposo" – La peli azul analizó las cosas de manera en que conviniera para ella y su introvertido protegido, pues… así era como se había acostumbrado a pensar en los últimos días.
El rubio ante la respuesta frunció el ceño, se olvidó por completo de los nervios que lo estaban traicionando y protestó en un arrebato de ira:
-NO, solo tenemos 4 entradas, Nathaniel NO puede ir con nosotros.
-¿Uh? ¿E-en serio? "¿porque reaccionó asi? Dije algo que le molestara?" humm… entonces déjame pensarlo un poco – su voz temblaba un poco, tenía tantas ganas de asegurarle que si iría, pero no quería echar a perder nada más.
-No, no es necesario, lo he oído todo… si tú quieres ir deberías hacerlo. – susurró tímidamente una conocida voz.
El pelirrojo había aparecido detrás de ellos, aunque al principio no era su intención oir su conversación, ya que el camino a la cafetería podía alargarse mucho debido a la distancia entre las rampillas para discapacitados. Por lo que, el artista dio con ellos por pura casualidad.
-¡Nath!
-Eh! Nathaniel, espero que nos disculpes, es que pensamos que por tu condición…- se apresuró el rubio a excusarse, se sentía avergonzado, pero aún más cuando se dio cuenta de que había dicho algo indebido nuevamente, trató de cambiar de conversación – pero podríamos ver si conseguimos otro boleto
-No, no es necesario, no quiero ir, estoy algo cansado y… quisiera dormir para reponer fuerzas. Descuida Mari, si tú quieres ir a divertirte con ellos no tienes por qué pedirme permiso a mí, has sido muy constante conmigo aunque no es tu obligación y lo aprecio mucho. – El dibujante levantó la mirada, para dedicarle una dulce sonrisa a la chica, la más cálida que podía ofrecer para indicarle que todo estaría bien. Aunque en su interior sabía que era un error, y que realmente no quería eso.
"que alivio que lo asimile tan bien, pero, es mi imaginación… ¿o está mintiendo?" se dijo para sí la peli-azul mientras le devolvía la sonrisa agradecida "espero que solo sea mi imaginación, porque ya no quiero hacerle más daño."
-¿Eso es un si? – Adrien se apresuró a romper el contacto visual entre ellos, temía que ella se arrepintiera en ese momento y se fuera con el joven en silla de ruedas. Aunque a pesar de todo él también se sentía culpable, pero quería seguir firme con su plan
-A-ah, ¡s-si C-CLAROO! F-feliz muy h-haría eso, digo muy feliz m-me haría e-eso. No sabes cuánto he estado esperando que tú me invitaras a salir DIGO en el sentido de…
-De acuerdo, es una cita entonces…
El modelo hizo un pequeño gesto de despedida hacia ambos jóvenes, para acto seguido, alcanzar a un Nino que extrañamente había salido detrás de unos casilleros, el cual ni lento ni perezoso comenzó a reprocharle mientras le daba un golpe suave en el hombre.
-¡No hiciste nada de lo que te dije! Ese era el momento de dejarle claro a "tu rival" que es una guerra y que tú te asegurarás de tener la victoria! –
- No sé qué ocurre contigo – reprochó entre susurros el aludido- Es que tu querías que me le declarara YA en ese momento, pero ¿a quién se le ocurre hacer las cosas tan toscas? Esto se hace poco a poco mi estimado.
El pelinegro entrecerró los ojos, recordaba perfectamente que cuando él mismo estuvo enamorado de la chica, en ese entonces el rubio esperaba que se le declarara apenas se había reunido con ella "tiene que estar bromeando si no lo recuerda" analizó mientras le dedicaba una mirada acusatoria
Mientras el par de camaradas se alejaba discutiendo sus puntos de vista. Marinette se encontraba dando pequeños saltos y gritos ahogados de alegría ante la dolida mirada del pelirrojo, fue una manera muy triste de percatarse de lo que se estaba esforzando en negar.
Su musa estaba perdidamente enamorada del supermodelo Adrien Agreste. Esa era la terrible realidad.
Pero… esta vez no se deprimiría, ahora tenía muchas razones para no rendirse a pesar de todo, pensar en las palabras de Rose y Just An Extra lo alentaba lo suficiente como para no decaer y a tener en mente que el amor no se expresa únicamente con salidas al cine y coqueteos seductores.
"Porque el amor también implica sufrir, soportar, esperar, resistir… y a pesar de todo prevalecer… yo me encargaré de demostrártelo… no importa cuánto tiempo pase, yo jamás dejare de demostrarte que estaré para ti siempre, mi amada Marinette" Era el pensamiento que tenía mientras, un buen rato después de lo ocurrido en la escuela, se encontraba en su casa peinando a su persona favorita, preparándola para una cita con otro, aunque por dentro se moría de celos estaba esforzándose en actuar natural. Así de grande era su amor por ella
Una vez que hubo terminado su labor, la peli azul se lo agradeció y una vez que estuvo satisfecha con su aspecto se apresuró en llegar al punto de reunión para su cita con Adrien. Había acordado con Alya que ella alejaría a Nino en algún momento para que pudiera estar a solas con su adorado rubio, eso la había puesto aún más nerviosa.
Como lo había prometido, Adrien, solo él, se encontraba esperándola en la puerta del cine. El par de adolescentes se veían bastante extraños en aquel lugar porque parecía que iban vestidos para ir a una gran fiesta de gala… Ambos estaban tan emocionados que no se atrevieron a entablar una conversación, diez minutos después llegaron Alya Y Nino, que en contraste con ellos, iban con su ropa de siempre.
-¿Eh? ¿Iremos a un baile después de esto? – preguntó el moreno mientras le dedicaba a Adrien una mirada de desaprobación.
- Lo mismo digo Marinette… - Exclamó Alya con una ancha sonrisa
Ambos eludidos comenzaron a tartamudear mientras decían un montón de excusas tontas.
-Debieron avisarnos si se habían puesto de acuerdo porque ahora me siento como una desarreglada fachosa.
-Por mí ni se preocupen, porque aunque me hubieran avisado hubiera venido normal, ¡detesto las camisas!
-Nino ¡por eso no le gustas a las chicas!- vociferó la castaña entre risas
-Adrien me dijo que me deben querer por mi interior y yo lo creo, aunque si no llega a pasar tal como él dice, siempre puedo considerar la opción de casarme con ese atractivo poste.
Las carcajadas no se hicieron esperar entre los 4 amigos, En verdad que el moreno tenía un talento para romper los ambientes pesados.
-¿Y bien?, ¿entramos ya? O ¿Para qué función están los boletos Nino?
-Es en unos diez minutos, los suficientes como para que invites las palomitas.
-Jeje, si quieren también compro helados o unas crepas –anunció galante el rubio mientras le dedicaba una sonrisa a la peliazul. Mientras ella bajaba la mirada con un evidente sonrojo.
-Oh pero hay un detalle, solo pude conseguir lugares dispersos porque ya sabes, últimamente esta película ha estado tan de moda que no tardó nada en tener segunda parte y pues te imaginaras, un completo boom en taquilla y…
- Explícate Nino.
-Oh, es que solo conseguí dos lugares en la parte de atrás y otros dos en la parte de en medio.
-¿Q-QUE?- gritaron los enamorados al unísono.
-Pues que mal trabajo hiciste Nino, permíteme regañarte durante toda la película porque esta si no te la perdono- Alya se apresuró a tomar al moreno del brazo, amenazante, dispuesta a cumplir su palabra. –Mari, ¿porque no te vas tú con Adrien para que ustedes disfruten la película en lo que yo me encargo de esto?
-¡A-A-ALYA!
- Jeje, esto es algo incómodo ¿no? Pero si no hay remedio… ¿qué te parece si tomas mi mano? una vez que entremos estará oscuro…
Marinette se ruborizó todavía más ante esa propuesta, definitivamente ese sería su día, Adrien se estaba comportando de una manera extrañamente distinta con ella y eso le daba mucha ilusión. No dudó en aceptar y en un segundo ya se estaban sosteniendo de las manos.
Entraron a la sala de cine una vez que los cuatro terminaron de negociar donde se reunirían después. Tanto la peli-azul como el rubio ignoraban sobre que trataba la dichosa película, pero aparentemente Nino no había dicho mentiras, pues el lugar estaba completamente lleno de jóvenes de distintas edades que estaban hablando sin parar sobre teorías locas.
Una vez que encontraron sus asientos y la función comenzó, también empezó en sus corazones una lucha para decidir si era el mejor momento para actuar.
Adrien quería abrazarla por los hombros y decirle poco a poco cuanta estima le tenía por ser ella "su primera amiga" si todo iba bien, se le declararía con un pequeño poema que había escrito para ella. Perderse la película no le importaba porque después de todo no le estaba entendiendo mucho al tratarse de una secuela.
Marinette por su parte, aunque tratara de concentrarse en lo divino que se veía su adorado Adrien, no podía dejar de preguntarse si el pelirrojo se encontraba bien, estaba preocupada de si había tomado sus medicamentos; ya que, Nathaniel solía encerrarse mucho en su mundo cuando dibujaba y olvidaba el paso de las horas. Tenía muchas ganas de sacar su teléfono y llamarle en ese instante para cerciorarse que se encontraba bien, pero sería muy extraño e impropio en ese momento. Deseaba concentrarse en ese maravilloso tiempo que estaba compartiendo junto al atento Agreste, pero la preocupación se lo impedía.
Y mientras el par de adolescentes enamorados disfrutaban tanto de la función como de esos sentimientos, justo después de que Adrien hiciera el clásico bostezo antes de extender su brazo alrededor de los hombros de la peliazul. Se escuchó a una persona regañando a un pequeño desde los asientos de abajo. La atención de todos en la sala se centró en ellos para poder escuchar lo que decían
-¿¡Como que lo perdiste de vista!? ¡Estaba a tu lado!
-Sniiif, lo siento mucho, es que es que, me concentré mucho en la película y además ya me sé el finaaaaa no puedo parar de llorar por él ¡Buuuuaaaaaaaa!
- Ni siquiera puede caminar, como es posible perder a alguien que está en silla de ruedas? ¡Dios! No, nos vamos de aquí, podría estar en cualquier parte ¿y si se cayó? ¿Y si está lastimado? ¿Y si le pasó algo y está inconsciente? ¿Y si lo secuestraron los aliens? ¿¡Que rayos le voy a decir a su casi novia y a sus padres!? Tenemos que ir a traer a los demás para que nos ayuden a buscarlo. Creo que fue una mala idea dispersarnos en primer lugar.
-¡Nooo espera por favor! Yo no quiero salir, después de esto va a pasar mi parte favorita: donde Diego, con su ahora amada Ariadna en brazos se da cuenta que todo lo que hizo no valió la pena y sus acciones provocaron que perdieran la guerra y todo lo que apreciaba junto a las vidas del general M y el suicidio del hermano de éste porque…
El descontento de la gente fue evidente en ese instante, pues esa parte que estaba narrando la chillante voz no había pasado aun.
-¡EEEEEEEEH! – exclamaron los jóvenes que se encontraban en la sala
-¡Desgraciado! ¡SAQUENLO! – exigieron los adultos desde los asientos delanteros
-¡NOOO! NOS ACABA DE DECIR UN SPOILER! – decía entre sollozos un grupo de mujeres que tenían camisetas que decían: Amo al general M
-¡MATENLO! – dijeron al mismo tiempo los presentes -¡A ELLOS!
Marinette ya tenia una sospecha de quienes eran, aquellas voces se le hacían familiares, pero rogaba internamente que no fueran los que ellos pensaba.
-¡AAH! ¿¡Pero yo que!? ¡CORRE RESALTADOR!
-¡P-pero Justie!
Si, si lo eran, les pudo ver la cara cuando salían en estampida de la sala de cine, también escuchó entre gritos los reproches del pelinegro hacia el pequeño y los insultos de sus perseguidores amenazando con darles una golpiza.
-¿Just An Extra?… ¿¡y el niño que nos estuvo persiguiendo!?
-¿Los conoces Marinette?
En su mente se conectaron los cabos sueltos, ¿de quien más en silla de ruedas iban a estar hablando si no de…?
-¡Ay No! , ¡Ellos seguramente estaban hablando de Nath!...discúlpame Adrien pero tengo que ir con ellos ahora – anunció la peli-azul mientras se incorporaba con una rapidez asombrosa ante un la mirada anonadada del rubio.
Fue detrás de la muchedumbre furiosa, pensó que no estaban hablando en serio a la hora de hacerles daño a los responsables de su ira, pero salieron del cine en dirección a la plaza sin denterse en la persecución. Tenían toda la intención de descargar su enojo contra ellos.
Iba a terminar mal si nadie intervenía, por lo que no dudó en pedir la ayuda de su guardiana Tikki y se transformó en Ladybug. Apareció frente a ellos justo cuando ya habían arrinconado a los aterrados estudiantes de medicina. La gente olvidó por completo lo acontecido en cuanto apareció la fabulosa heroína, en ese momento todos querían o tomarse una foto con ella o tener su autógrafo. Su simple presencia fue suficiente para calmar aquello.
-ufff muchas gracias Ladybug, nos has salvado la vida
-¡Ehh! ¡Soy tu fan Ladybug!
Ambos jóvenes, agradecidos se acercaron para poder demostrar su aprecio a la oji-azul. Pero esta giró para verlos mientras les sonreía de una manera poco habitual.
-Ustedes… ¿Dónde está Nathaniel?
-Eh uh, ¿conoces a Natas?
-Marinette es mi amiga y me ha pedido verificar que se encuentre bien, ahora contesta la pregunta. ¿Dónde está Nathaniel? – exigió de una manera más autoritaria.
-Hum bueno verás es que, él él… - trató de articular Just An Extra
-Lo perdí, fue mi culpa, lo siento mucho – interrumpió el pequeño moreno que comenzó a sollozar quedito, le removió un poco el corazón a la mariquita, lo suficiente como para arrepentirse de haberles hablado así.
Suspiró con pesadez, recordando que había dejado atrás una muy buena oportunidad con Adrien, no era propio de ella actuar así, en ese momento pensó que la razón que la llevó a esas acciones fue la culpa que sentía por de todo el daño que ya había causado; negando en el proceso el sentir cosas más profundas.
-Ah… entonces vamos a buscarlo, cuando alguien desaparece cada segundo que pasa es tiempo valioso. ¡Vamos!
Highlighter y su tutor se miraron con cara de confusión. La explicación que les dio ladybug sobre su repentina aparición no era muy clara, en realidad tenía varias incongruencias; además, al verla tan cerca de ellos se dieron cuenta que su aspecto, complexión, voz y actuar eran muy parecidos a cierta peli-azul.
Acordaron separarse para buscar en toda la plaza, si uno encontraba al pelirrojo debía llevarlo al punto central de la construcción, que convenientemente era visible en todos los puntos del centro comercial.
Mientras tanto, Adrien los observaba desde el piso de arriba, de una manera no muy agradable. Aquel barullo que inició todo ese desastre no pasó desapercibido en sus oídos, estaba al tanto de que un chico en silla de ruedas había desaparecido y juzgar por la rápida reacción de Marinette, era obvio que se trataba de ese pelirrojo que ahora comenzaba a disgustarlo. "Demonios, que ¿está pasando con mi cabeza?, es como si no pudiera controlar este odio injustificado… Nathaniel es muy bueno, estoy seguro que ni siquiera está consciente de lo que está haciendo, pero me molesta bastante que incluso Marinette se haya tomado la molestia de pedirle ayuda a Ladybug, ¿tanto te ha llegado a importar, linda?" Con esos pensamientos en mente, resolvió que iría a comprarse un bocadillo y luego iría en busca de su cita y si no la encontraba simplemente le marcaría a Nino para irse con él. De alguna manera sentía su orgullo destrozado
Pasada una media hora, Ladybug por fin había dado con Nathaniel, pero lo que vio no fue nada agradable para su vista.
Ahí estaba escondido en un rincón de un elegante café juvenil, él se encontraba sentado en uno de los sillones con la mirada agachada, las mejillas coloradas, los ojos enrojecidos y una expresión extraña; mientras unas 5 se chicas se encontraban abrazándolo y otras cinco estaban tratando de llamar su atención. La ira invadió su cuerpo instantáneamente, fue una emoción tan intensa como aquella vez en la que desenmascaró a Lila como mentirosa frente a su querido Adrien
Su razonamiento le hizo entender que antes de hacer cualquier cosa debía cancelar su transformación y así lo hizo, Ladybug ya había hecho su trabajo, era el momento de que Marinette interviniera. Apretó sus zapatos de plataforma alta para no caerse, se acomodó el traje elegante, se recogió el flequillo para finalmente con pasos fuertes y decididos entró al lugar.
-¡Nathaniel Kurtzberg! ¿Me puedes explicar que está pasando aquí?- exigió entre gritos la peli-azul
El pelirrojo enrojeció apenas la vio entrar por la puerta, incluso se le iluminó la cara, aunque prontamente se dio cuenta en la situación en la que lo encontraba al ver la expresión de su amada "n-no, ¿Porque ahora? Esto se ve muy mal" el hecho de mirarla lo puso contento sí, pero su mente no conectaba con su boca para tratar de explicar que lo encontrara en una situación tan comprometedora.
-E-espera M-mari, no es lo que estás pensando, ¡E-esto no es lo que parece!
-¿Sabes que tu pequeña escapada casi le cuesta la integridad a Just An Extra? Está que se le cae el alma a cada segundo mientras que tú, estas aquí disfrutando de la vida. Nunca me imaginé que hicieras estas cosas.
-D-detente… por favor… y-yo n-no quería esto en un principio. Solo quería ir al cine p-pero esto no estaba pensado así p-por f-favor e-escúchame.
- Dijiste que estabas cansado, que querías descansar… ¿entonces me mentiste?
-N-no… es que yo
-¿O es que ya te has cansado de mí?
-M-mari como puedes decir estas cosas yo nunca- los ojos del artista comenzaron a ponerse llorosos, no sabía cómo excusarse, no podía articular palabras, el miedo invadió su cuerpo. Lo que menos quería era separarse de la chica que amaba. – Nunca podría…
-No, basta ya, si esto es lo que quieres, ya no voy a estorbarte – añadió la peli-azul mientras le daba la espalda dispuesta a irse. Fue entonces que sintió como una delicada mano la tomaba del brazo.
-Si me permite hablar señorita – interrumpió de repente una de las presentes- somos del bachillerato superior de mujeres "Pierre Buono" y creo que no debería tratar así a Nath porque…
-Porque nos está ayudando en una entrevista – completó otra de las chicas, la que parecía de mayor edad- Tenemos un trabajo muy importante de entrevista y convivencia con personas con la incapacidad de caminar, verá usted llevamos todo el día buscando y estábamos ya desesperadas. Cuando vimos al joven Kurtzberg yendo hacia el baño en su silla de ruedas le fuimos a rogar que nos ayudara y él amablemente accedió.
-Como es un trabajo individual y cada quien tiene sus propias preguntas no pudimos ponernos de acuerdo… terminamos peleándonos por su atención.
-Siento mucho no haber podido controlar a mis compañeras- se disculpó rápidamente la que parecía ser su líder
-Lo sentimos mucho – dijeron las chicas a coro– era una materia importante, este trabajo valía mucho, aún tenemos que estudiar, detesto a esa maestra – todas estaban hablando al mismo tiempo mientras decían un montón de excusas extrañas.
Y con esa revelación, la peli-azul se sentía como una tonta, había hecho toda una tormenta en un vaso de agua por algo que no era ni por asomo lo que ella había pensado. Sin pensarlo corrió para sentarse a un lado del pelirrojo y poder abrazarlo con fuerza.
-Oh Nath, y yo comportándome así contigo, ¡Perdóname! ¡Debí dejarte hablar antes de ponerme tan grosera contigo!
Nathaniel tardó un poco en reaccionar, de todas las cosas esperadas esa era la que según él, menos probabilidades tenía de ocurrir. Estaba impactado por lo tanto tardó un poco en corresponderle.
-¿Eso significa que no te irás? ¿No me dejaras? – susurró el dibujante, sus mejillas ardían producto al nerviosismo que sintió de preguntar únicamente eso.
-No Nath, en verdad no me separaré de ti, quiero ayudarte porque en verdad te aprecio. – contestó la oji-azul mientras se separaba de él
Se escuchó un suspiro de las chicas, seguido de algunos sonidos denotando ternura por la escena.
-Discúlpenos en verdad señorita, no sabíamos que usted, su novia, era tan dedicada con él.
- Yo no soy su novia. -se apresuró a corregir Marinette
Las estudiantes se quedaron calladas, en realidad era algo difícil de creer para ellas e incluso se escuchó un pequeño susurro diciendo: "entonces a usted que le importa, el pelirrojo puede salir con quien le plazca" seguido de un golpe y un quejido.
Marinette ayudó al pelirrojo a sentarse de vuelta en su silla de ruedas, tenían que buscar a sus preocupados amigos para avisarles que ya lo había encontrado. Por fortuna las chicas amablemente accedieron a dejarlo ir, pues ya lo habían retenido con ellas bastante tiempo y entendían que debían dejarlo descansar.
Ahhhhh Holaaaaa, les habla Kai-Pain (mi otro seudónimo ¿?) emm no se que decir jaja, pero les agradezco a los que siguen leyendo mi humilde fanfic, que en realidad me está costando mucho esfuerzo porque no sé nada de romances ahhhh
AIUUUDA no puedo más -se muere-
