hola de nuevo :)
no habran quejas que esta vez no me he tardado en actualizar, de hecho estoy dejando de lado mis otros fics xD
espero que les guste este capitulo
Un simple favor
- ¿Qué es eso tan importante, Maka?
La voz de Tsubaki estaba invadida por la desesperación, algo muy lógico teniendo en cuenta como le dijo Maka que debían hablar. Ahora que lo pensaba quizás había exagerado un poco, aunque no la importo, necesitaba urgentemente hablar con su mejor amiga.
Tsubaki y ella se conocían desde siempre, su amistad no se rompió ni siquiera cuando Maka empezó a ser una chica popular y superficial, por eso Tsubaki es la única en la cual confía de verdad.
Maka respiró hondo, no sabía muy bien por donde empezar. Era todo tan extraño e irreal. Miró a su amiga. A pesar de la palpable preocupación que brillaba en sus ojos azules, estos la tranquilizaron considerablemente, tal y como siempre hacían.
- En realidad hay tantas cosas y cada una es más confusa que la anterior. No sé muy bien porque me ocurre todo esto, supongo que Dios ahora me devuelve todas las miradas arrogantes todas las contestaciones despectivas-
Tsubaki colocó dos dedos en los labios de su amiga para callarla.
- Respira, Maka.
Fue entonces cuando se dio cuenta de que sus pulmones dolían debido a la falta de aire. Le tomo varios segundos recomponerse. ¿Qué hacía ahora? ¿Qué debía hacer ahora? Estaba claro que no quería a Kid a pesar de lo que creía en un principio pero tampoco quería lanzarse hacia Soul. Era inmoral. Volvió a respirar hondo antes de hablar.
- Estoy enamorada de mi cuñado Soul.
El rostro de Tsubaki cambió totalmente. La incredulidad y la preocupación brillaron en sus ojos. Ya no intentaba tranquilizar a Maka, antes debía recuperar el control sobre si misma.
- ¿He…he oído bien?
- Perfectamente.
- Cuéntamelo, Maka.
Durante la siguiente hora y media, Maka le contó a Tsubaki como fueron sus últimos meses. Como había conocido a Soul, como se había sentido ofendida al ver que estaba con su hermana, el cambio que aparentó hacer para conseguirlo y finalmente como si se produjo dicho cambio en su persona y en esos momentos no sabía que hacer. Debía reconocer que nunca antes en su vida se había sentido tan confusa, además de ese sentimiento de culpa tanto por lo que hizo con Kid, como por dejar florecer sus inmorales sentimientos hacia su cuñado.
Se pasó las manos por sus cabellos dorados mientras esperaba expectante la respuesta de su amiga.
- Verás, Maka – sus palabras eran pausadas y vacilantes – no sé muy bien que decirte, eres la primera persona que conozco a la cual le pasa algo así. Aunque si tuviera que decir algo, como tengo que hacerlo, te diría que te podrías tomar una "vacaciones" en la relación con tu hermana. Intenta evitarla a ella y a Soul lo máximo posible sin que se den cuenta y ya verás como al final se pasa.
- ¿y si no se pasa?
- ¿Tanto le amas?
Maka se lo pensó un momento. ¿Tanto amaba a Soul? Nunca había pensado en ello aunque tampoco lo necesitaba en ese momento. Sabía la respuesta.
- Es el pintor de mi universo, quien le da color a las cosas y hace que las vea de otra forma.
Tsubaki suspiró. No se esperaba esa respuesta, no se esperaba algo más que un simple encaprichamiento. Pero amor era lo último que se le pasaría por la cabeza sobre la relación de Maka y su cuñado. Conociendo a Maka, con su ayuda, podría olvidar a Soul en unas semanas, un mes como muy tarde. Aunque si el sentimiento es mutuo…eso complicaría las cosas mucho más de lo que están.
- Dime, Maka, ¿él…cómo…te ve…a ti?
- ¡Él! Él…él me ve…como lo que soy.
Si Maka conservaba una característica de cuando era niña, era ser una persona totalmente transparente, por lo que estaba completamente incapacitada a la mentira.
- ¿La chica perfecta?
- ¡Qué va! – Maka soltó una risita nerviosa – tengo mis defectos.
- Sabes a lo que me refiero.
- Él también me ama.
No supo muy bien por qué, pero al decir aquella sencilla frase una felicidad y tranquilidad interior la inundaron llenando levemente el vacío de su pecho y eliminando una parte del dolor producido al respirar.
- Pero es tu cuñado – murmuró Tsubaki pensativa.
Maka nunca llegó a saber exactamente cual era el poder de las palabras, sin embargo en ese momento descubrió que era enorme. Las que murmuró su amiga, más para sí misma que para ella, lanzaron una estocada directa a su corazón convirtiéndolo en polvo arrastrado por el frío viento de la realidad.
- Tsubaki… – dijo Maka costosamente debido a la falta de aire en sus pulmones.
Se llevó una mano al pecho, justo donde crecía ese vacío doloroso y abismal. Se había hecho más profundo aunque aún podía sentir el movimiento rítmico de su corazón.
- Maka, lo…lo siento. No…no era…mi intención-
Los largos y fríos dedos de su amiga se posaron en sus labios acallándola. Vio como la rubia negaba lentamente con la cabeza. Debido al flequillo le era imposible ver sus ojos, aunque sabia que estaba llorando. Dos gotas recorrieron sus mejillas creando un camino brillante desde lo ojos hasta su barbilla. Tsubaki le cogió la mano, cuyos dedos aún seguían en sus labios, para que dos ojos verdes enrojecidos la miraran.
- Si de verdad os amáis, habla con tu hermana. No digo que lo entienda y mucho menos que lo acepte, pero es tu hermana y creo que merecería saberlo.
No creía que pudiera decirle eso a su hermana, la hundiría, aún así Maka hizo su mejor intento por sonreírla, sonreírla sinceramente mientras Tsubaki movía su silla al lado de la de ella y la abrazaba. Maka cerró los ojos y le agradeció el gesto mentalmente.
***
Hablar con Tsubaki la había ayudado notablemente. Tenía la mente un poco más despejada y se sentía un poco mejor consigo misma. Podría intentar algo con Soul y si funciona hablaría con Crona. Nunca la ha gustado ser el origen del sufrimiento de su hermana, aunque muchas veces lo fue sin darse cuenta. "¡Bah! Si algo esta claro, es que aún no estoy preparada para hablar con ella. Lo meditaré y la semana que viene se lo comento. No. Mejor a la siguiente." Su propia melodía del móvil la sacó de sus pensamientos. Lo cogió con desgana, lo último que quería en esos momentos era escuchar las tonterías de otra persona, los problemas de última hora en el bufete o ir a alguna de las fiestas de Liz. El alma se le cayó a los pies al ver que no era ninguna de las posibilidades que barajó en un principio.
Crona.
Esa sencilla palabra era la que aparecía en pantalla. Aún no estaba preparada para decirla nada, ni siquiera sabia que podría decir. "Venga Maka, ella no sabe nada." Respiró hondo, llenándose de valor y cogió el teléfono.
- ¿Si?
- Maka, ¿estás bien?
- Sí, ¿por?
- Nunca tardas tanto en cogerlo. Mira, no importa.
- Crona te noto estresada.
- Si, un poco. ¿Te acuerdas de nuestra tía Margareth?
Por supuesto que se acordaba. Cuando eran niñas a ella le hacía la vida imposible mientras que a Crona la trataba divinamente.
- ¿Qué le pasado? – preguntó fingiendo interés, en realidad lo que le ocurriera a esa mujer le daba absolutamente igual.
- Ha muerto – Maka fue a decir algo pero cerró la boca abruptamente al oir un leve sollozo. No culpaba a Crona por quererla, eso era normal. Esperó a que su hermana dijera algo – No te preocupes mamá y papá han dicho qie no tienes por qué ir.
- Con o sin su consentimiento no pensaba hacerlo – nada más decir aquello, Maka se dio cuenta del tono duro en su voz por lo que intentó corregirlo con uno más dulce – Lo siento tantísimo, Crona.
- No te preocupes, yo también la hubiera odiado. Maka, ¿te puedo pedir un favor?
- ¿Un…favor?
- Sí, necesito que esta noche vayas a mi casa.
Y hasta aqui el capitulo, jejeje, ¿como me ha quedado? vosotras me decis
gracias por vuestros reviews, de verdad que me llegan al alma :)
por favor que nadie me odie por dejar el capitulo ahi, pero se hacia un poco largo, además estoy segura de que el siguiente os gustará más, jejeje, ya lo tengo escrito en un cuaderno, asi que ya sabeis, a más reviews obtenga menos pereza tendre de pasarlo
y eso es todo por hoy!
