Capítulo 10: Regreso a Hogwarts (Segunda Parte)

Harry sabía que Hermione estaba diciendo algo que de seguro debería de estar escuchando, pero no había podido evitar el desconectar del mundo y centrarse en sus preocupaciones. Con la mirada fija en los labios de su mejor amiga mientras ella explicaba a los Prefectos, ya fueran nuevos o con la experiencia de los años anteriores, cuáles serían sus obligaciones una vez llegaran a Hogwarts, su mente todavía se encontraba en Grimmauld Place y al otro extremo del vagón. Porque por mucho que lo intentaba, no era capaz de dejar de pensar en las palabras de Jane Granger y Remus Lupin explicándole cuál era la exacta dolencia de Hermione y sus consecuencias. Él siempre había sabido que dentro de cada mago y bruja había algo que los hacía mágicos, pero nunca habría imaginado que se pudiera perder y mucho menos que de debilitarse pudiera causar tal desastre. ¿Había Bellatrix atacado a Hermione en tantas ocasiones como castigo y dejándose llevar por su lado más cruel, o era que había deseado arrebatarle sus poderes mágicos? Porque de haber querido matarla, lo habría conseguido con un solo hechizo y sin darle la posibilidad de escapar, como había hecho son Sirius. A menos que antes de llevar a cabo ese gran golpe final, hubiera querido disfrutar torturándola.

Un nudo incómodo se instaló en el interior del estómago de Harry y él tragó saliva, llevando una mano a su abdomen como si de esa forma pudiera deshacerse de él. Bellatrix era una bruja en todos los aspectos y por eso supo que se trataba de una mezcla de todo lo que había pensado. Era tan mala que de seguro había disfrutado con la tortura, daba su vida a que así había sido, mientras además era consciente de que podría destrozar el futuro mágico de Hermione. Remus le había dicho que su núcleo, según indicaciones de Madame Pomfrey, había quedado rozando el mínimo después del ataque y que por esa razón le había preparado una poción que la mantendría en coma por varios días, con la esperanza de que de esa forma se recuperase. Al no emplear la magia el núcleo se recomponía solo, cicatrizaba, por llamarlo de alguna forma. Sin embargo al realizarla y estando tan débil, no hacía otra cosa que desgastarse cada vez más y por esa razón Hermione, después de haber realizado magia con el núcleo todavía débil, había vuelto a recaer.

Y el solo pensar que él había sido el causante de que se viera obligada a emplear el uso de la magia lo hizo sentirse más culpable de lo que ya de por sí lo hacía. Se insultó mentalmente una vez más mientras se juraba que no volvería a permitir que ella tocara su varita hasta que se encontrara mucho mejor, así tuviera que quitársela y esconderla. Porque Hermione era tan cabezota que estaba seguro que aún después de habérselo prometido no lo cumpliría. No cuando no le gustaba ser inferior a los demás.

'¿Algo que añadir, Harry?' su voz dirigiéndose a él lo sacó de su estupor y meneó la cabeza a los lados para dejar de contemplar sus labios y mirarla a los ojos, percatándose de que lo observaba con extrañeza.

'Creo que ya lo has dicho tú todo' respondió con tono que sorprendentemente resultó ser humorístico, cosa que agradeció. Escuchó las leves risas de los Prefectos de las casas mientras la veía sonrojarse y sonrió de medio lado, disimulando.

'Creí que tal vez la profesora McGonagall te habría comentado en su carta alguna particularidad que no me dijo a mí' se encogió de hombros, todavía sonrojada y él frunció el ceño al darse cuenta de que en sí Minerva no le había dicho absolutamente nada de lo que debía de hacer en su papel de Premio Anual. Maldijo por no haber estado atento al discurso de Hermione para tener al menos una mínima idea de sus deberes, hasta que de pronto recordó algo que la nueva directora en funciones de Hogwarts le había dicho.

'Ahora que lo dices…' comenzó, sintiéndose nervioso al ver que todos los Prefectos lo contemplaban con la mayor de las atenciones 'Me comunicó que en este curso el ED no sería una sociedad… secreta' sus atenciones estaban puestas en Hermione en el momento en el que ella alzó ambas cejas, demostrando sorpresa.

'¿Qué es el ED?' preguntó Pansy Parkinson, la Prefecta de séptimo año de Slytherin. Harry la miró sin que le pasara desapercibida la mueca socarrona que había en su rostro y que le aseguraba que no había olvidado en lo más mínimo cuando la Brigada Inquisitorial, presidida por Draco Malfoy y de la que ella formaba parte, había conseguido atrapar a los miembros del ED en su quinto curso. Apretó la mandíbula. Si lo que quería era burlarse, entonces él le daría motivos para desear no haberlo hecho.

'Son las siglas que denominan al Ejército de Dumbledore, un grupo de alumnos que se reúne para reforzar los hechizos de ataque y defensa' la voz de Zacharias Smith, uno de los Prefectos de Hufflepuf, lo interrumpió antes siquiera de poder decir nada y logrando que perdiera su oportunidad de responder a la castaña de Slytherin.

'Exacto' respondió mientras fulminaba a Pansy con la mirada.

'¿Nos concederá un aula?' Hermione parecía emocionada por la libertad que lo comunicado por Minerva les concedía.

'En realidad nos permite el uso de la Sala de Requerimientos para crear el ambiente que consideremos preciso para las prácticas' le contestó mientras la miraba a los ojos y veía cómo ella sonreía ampliamente.

'¿La Sala de qué?' sin duda alguna Parkinson quería sacarlo de quicio y por esa razón Harry le envió una mirada dura, comenzando a perder la poca paciencia que le quedaba.

'La Sala de Requerimientos, conocida también como Sala de los Menesteres o Multipropósito, está situada en el séptimo piso muy próxima a la Torre de Gryffindor. Tiene el tamaño y el contenido que nosotros imaginemos mientras pasamos tres veces frente a su puerta' informó en esta ocasión Susan Bones, Prefecta de séptimo año de Ravenclaw.

'Oh, por cierto y antes de que se me olvide. Parkinson acaba de recordarme algo que se me había pasado completamente por alto, y se lo agradezco muchísimo' Harry miró a Hermione como si se hubiera vuelto loca, sobre todo al verla sonreír en su dirección. La castaña le guiñó un ojo y acto seguido se volteó hacia la chica de Slytherin con una mueca que de pronto parecía de absoluto regodeo 'Si en algún caso cualquiera de vosotros no hace bien su trabajo, abusa de su poder o lo emplea con malos fines, nosotros los Premios Anuales podremos retiraros el cargo sin necesidad de avisar a los Jefes de vuestras Casas o a la directora'

El moreno supo que estaba mintiendo por la forma en la que contraía las aletas de su nariz, pero de igual forma la expresión que bañó el rostro de Pansy después de esas palabras le hizo saber que la había creído y que, además, parecía asustada por ello.

'Al menos hasta que lo averigüe podremos asegurarnos de que nos respetará' comentaba Hermione minutos después de que despidieran la reunión hasta que se encontraran en Hogwarts. Su sonrisa era radiante en ese momento y Harry no podía evitar contagiarse de su buen humor.

Hasta que de nuevo alcanzaron la zona del vagón donde se encontraban gran parte de sus compañeros en una estancia común y sus ojos cayeron al instante en un pelo rojo como el fuego. Ginny, sentada de espaldas a ellos al lado de Dean Thomas, conversaba con el muchacho sin parecer ser consciente de que había más mundo alrededor de ellos. Harry, que no hizo otra cosa que preguntarse si de veras hacía aquello por darle celos o porque quería, pasó a su lado mientras sentía la mano de Hermione encerrando la de él en un intento por darle ánimos. Miró a su mejor amiga e hizo un esfuerzo por sonreírle, pero le resultó del todo imposible hacerlo puesto que en ese momento por el rabillo del ojo divisó un pelo rubio platino que reconocería en cualquier lado. Se detuvo en sus trancas frente al compartimento donde Draco Malfoy permanecía sentado con sus secuaces de Slytherin y apretó la mandíbula soltando la mano de Hermione para buscar su varita en los bolsillos sin poder creerse el verlo allí. ¿Cómo diablos era posible que le permitieran regresar a Hogwarts después de lo que había hecho?

'¿Harry?' la castaña, extrañada porque se detuviera de manera tan abrupta, siguió la dirección de su mirada asesina y su cuerpo se tensó considerablemente, volteándose de nuevo hacia el moreno en el momento exacto en el que él sustraía la varita del bolsillo con su mano derecha, interponiéndose entre él y el compartimento 'No' Hermione lo tomó del brazo y clavó sus ojos en los de él.

Harry la contempló estupefacto y abrió la boca para recordarle que por causa del rubio ahora Dumbledore estaba muerto, terminando por cerrarla cuando de pronto el tren comenzó a perder velocidad y lo hizo trastabillar sobre sí mismo. En un acto reflejo su brazo izquierdo rodeó con firmeza la cintura de su mejor amiga mientras que empleaba la mano derecha para aferrarse al marco de la ventana que había a su lado, sus ojos confusos mirando en todas direcciones y viendo como, al igual que él, sus compañeros de escuela intentaban – en ocasiones en vano – mantener el equilibrio.

'Dementores' lo advirtió un susurro débil de la castaña y Harry la miró, percatándose en ese momento de lo cerca que estaba de él, sus rostros a escasos centímetros de distancia, las manos de la chica sobre su pecho y su respiración agitada acariciándole los labios. Y su cuerpo se paralizó mientras observaba a su mejor amiga como si fuera la primera vez que la veía, hasta el punto en el que su mente bloqueó por completo todo lo que sucedía a su alrededor.

'¡A vuestros compartimentos!' escuchó el grito de Moody desde el otro lado del pasillo y su espalda se enderezó a causa del tono que el Auror empleó, tan autoritario y de emergencia que enseguida salió de su ensimismamiento.

Los alumnos que hasta ese momento se encontraban en el pasillo guardaron silencio y buscaron la procedencia de la voz, terminando por obedecer al mandato después de que una estela de luz blanca con forma de buey atravesara el pasillo a toda velocidad. Los cuchicheos no tardaron en empezar y Harry, sabiendo de buena mano que sucediera lo que sucediese sin duda debería de ser grave como para que Ojoloco enviara su Patronus, no hizo otra cosa que rodear la cintura de Hermione con su brazo en un gesto protector mientras mantenía la varita en alto y miraba en todas direcciones, alerta. Los raíles bajo sus pies chirriaron sonoramente y el moreno se sujetó contra el marco de una de las ventanas del pasillo para no perder el equilibrio cuando el tren se detuvo de forma brusca, causando más de un grito entre los alumnos que, guiados por varios Aurores, se apelotonaban en el interior de compartimentos que de seguro no estaban habilitados para resguardar a tanta gente en su interior.

'Estas medidas de seguridad no pueden deberse solamente a Dementores' murmuró Harry mientras apretaba la mandíbula y continuaba con su vista fija en la ventana, observando cómo un grupo considerable de guardianes de Azkabán revoloteaban sin control aparente de un lado a otro, rodeando el tren.

Los cristales de las ventanas comenzaron a cubrirse de escarcha y Harry retrocedió un paso atrás abrazando a Hermione con más fuerza mientras que ella había comenzado a respirar de manera errática a su lado. La contempló, paralizado por la expresión de temor que de pronto vio reflejada en sus ámbares, percatándose entonces de que ella comenzaba a removerse en busca de algo que guardaba en su túnica. El verla sacar la varita le envió un escalofrío a lo largo de la columna y se movió con rapidez, arrebatándole el trozo de madera de un tirón. Ella lo contempló con reproche.

'No necesitas realizar magia. Estás conmigo y no permitiré que te pase nada' Hermione abrió la boca para rebatirle, pero finalmente no dijo nada debido a que un fuerte estruendo los llevó a ambos a voltear sus rostros hacia el otro extremo del vagón, donde minutos atrás habían conversado a solas acerca de qué le sucedía a la castaña verdaderamente. Harry la tomó de la mano y comenzó a andar hacia el compartimiento donde Luna y Ron se encontraban cuando Tonks les salió al paso.

'¿Vosotros dos no entendéis las órdenes, verdad?' les preguntó con enfado, empujándolos a ambos hacia una puerta que Harry reconoció como el baño 'Quedaos ahí'

'¿Qué está pasando?' Hermione había tomado a Tonks del brazo y la contemplaba con el ceño fruncido. La Auror lanzó un suspiro.

'No os mováis de aquí por nada del mundo' ordenó, enviando a Harry una mirada severa antes de cerrar la puerta con brusquedad, dejándolos a ambos encerrados en un habitáculo en el que apenas podían moverse debido al lavabo y a la taza del baño.

Hermione y Harry permanecieron en silencio por varios segundos, tratando de percibir qué sucedía en el exterior de ese retrete, pero apenas escuchaban el jaleo de las voces que los Aurores intercambiaban entre sí dándose órdenes. Les pareció que Alastor le gritaba a voz en cuello al maquinista que pudiera en marcha el Expresso en cuanto antes, que no tomara en cuenta a los Dementores y, después de minutos en los que el frío los envolvía cada vez con mayor insistencia, notaron cómo el tren comenzaba a vibrar mientras retomaba su marcha. Ambos se miraron, confusos. ¿Deberían de seguir allí hasta que alguien fuera a avisarlos de que no había sucedido nada o podrían regresar ya a su compartimento? Harry fue el primero en reaccionar después de que Hermione echara un rápido vistazo hacia la puerta, rompiendo el contacto visual.

De un tirón abrió la puerta del baño, escuchando a su espalda el alarido de su mejor amiga cuando de pronto vieron una mancha negra pasar a toda velocidad a lo largo de la ventana que había frente a ellos. La escarcha no había permitido que distinguieran qué era exactamente, pero Harry, al igual que la castaña, no había necesitado ver con claridad para darse cuenta de que aquello no había sido un Dementor. Cerrando la puerta a toda prisa una vez más se volteó hacia Hermione, encontrándola sentada sobre el retrete con el rostro pálido y los ojos abiertos de par en par. Parecía que contenía el aliento y él, preocupado, se acuclilló frente a ella tomándole las manos. Las tenía heladas.

'Hermione, tranquila, no pasa nada' le dijo con voz pausada mientras ella dejaba de contemplar en dirección a la puerta y clavaba sus ojos marrones en los de él. Su expresión aterrorizada lo conmovió, comprendiendo que su encuentro con los Mortífagos la vez anterior había dejado en ella más mella de la que llegaría a admitir nunca 'El tren está protegido por hechizos mágicos y un batallón de Aurores. No podrán llegar a nosotros tan fácilmente'

'Escucho su risa, Harry' susurró ella, pestañeando a toda velocidad 'La escucho con tanta nitidez que incluso me parece que esté aquí' añadió y Harry lanzó un suspiro, consciente de que no hablaba de otra persona que no fuera Bellatrix Lestrange.

Maldijo por lo bajo. Hasta ese entonces Hermione nunca había sentido de veras el efecto que un Dementor tenía sobre las personas. De seguro había notado el descenso de las ganas de vivir dentro de ella, ocupado por recuerdos amargos, pero después de lo que había vivido en la noche de su décimo séptimo cumpleaños, estaba seguro de que ahora comprendería mejor que nadie cómo se había sentido él ante la presencia de los Dementores en su tercer año. Tomó sus manos y se humedeció los labios mientras que ella clavaba su expresión aterrorizada en los dedos de ambos entrelazados sobre sus rodillas.

'¿Recuerdas el día en el que nos conocimos?' preguntó él de pronto y sin saber por qué, pero en ese momento había acudido a su mente la imagen de una Hermione mucho más joven y con apariencia de niña inquieta que se moría por aprender cosas, con su cabello enmarañado y sus maneras de sabelotodo que lo habían dejado sorprendido. Vio cómo ella parecía igual de confusa por ese repentino viaje al pasado y lo miraba con el ceño ligeramente fruncido al tiempo que asentía 'La primera vez que te vi, lograste que de veras me sintiera como si yo no debiera de haber abordado este tren. Entraste en el compartimento arreglándome las gafas y diciéndome cosas de mí mismo que yo ni siquiera sabía…' la satisfacción que lo abordó al ver que Hermione se sonrojaba y sonreía tímidamente le llenó el corazón de algo cálido que no supo interpretar, pero que le gustó y le dio ánimo para proseguir hablando 'Y yo apenas terminaba de creer en la magia ni en las cosas que me habían contado acerca de mis padres. Pero llegaste tú y me dije: Ey, todo esto es real, así que deja de pensar que estás en un sueño' Harry se contagió de su sonrisa 'Tenías tan sólo once años y ya eras capaz de realizar hechizos mágicos de tercer nivel' ella se sonrojó todavía más.

'Cuando recibí la carta de Hogwarts…' meneó la cabeza mientras sus ojos eran invadidos por un brillo que a él lo maravilló. Hasta entonces Hermione no le había contado cómo había sido su experiencia al saber que era una bruja y se encontró a sí mismo tomando asiento en el suelo del baño, acomodándose para escuchar su relato mientras observaba cada gesto que ella llevaba a cabo sin verse capaz de apartar los ojos de ella 'Simplemente creía que no podía tratarse de otra cosa que una broma. Mis padres incluso llegaron a pensar que se debía a una especie de promoción de una nueva novela o algo así, pero de todas formas la curiosidad fue más fuerte que otra cosa.

Seguimos las indicaciones que nos llevarían al Caldero Chorreante, la supuesta entrada a un mundo mágico que nadie, a excepción de los magos y brujas, sabía que existía. Recorrimos la calle en coche estudiando cada recoveco. Mi decepción fue palpable cuando mis padres dijeron que no había ningún lugar llamado así. La dirección era esa, no había espacio para la duda. Fue entonces cuando me asomé a la ventanilla y les grité: ¿De qué habláis? ¡Está ahí!' Hermione soltó una breve carcajada que llevó a Harry a sonreír 'Mis padres me miraron como si estuviera loca, diciéndome que lo que yo señalaba no era más que un edificio cerrado por el ayuntamiento debido a que estaba al borde de derruirse, pero yo no lo veía así. Mis ojos veían el cartel sobre la puerta con el nombre y el caldero, a la gente entrando y saliendo vestidos con ropas que nunca antes había visto más que en las películas…' meneó la cabeza y liberó una de sus manos para colocar un mechón de pelo detrás de su oreja, volviendo a entrelazar acto seguido sus dedos con los de Harry 'Insistí tanto que mis padres terminaron por ceder a que nos bajáramos del coche, aún sin estar convencidos de lo que yo les decía. Según ellos, era la ilusión por creer que la magia existía lo que me movía a ver algo que en realidad no estaba ahí. Cuando abrí la puerta y entramos, simplemente no podían creérselo, como tampoco podía hacerlo yo.

La taberna estaba llena de gente vestida con túnicas, llevaban sombreros puntiagudos y las jarras rellenaban los vasos de bebida sin que nadie las tocara. ¡Era simplemente impresionante! Tuve que pellizcarme para corroborar que no estaba soñando. Tom se acercó entonces a nosotros y se presentó como el propietario de la taberna, preguntándonos si necesitábamos ayuda. Esa fue la primera vez que escuché el término Muggles, y no pude sentirme más maravillada. Nos guió hacia la entrada del callejón Diagón y yo, que había pensado que ya nada podría maravillarme más que el Caldero Chorreante, creí que me desmayaría de la impresión al ver todas las tiendas, los niños, como yo, recorriendo las calles…

Esa fue la única vez que me sentí emocionada al ver la tienda de artículos de Quidditch… Incluso arrastré a mis padres al interior y les pedí que me compraran una escoba. Al menos hasta que mis ojos volaron hacia una fotografía en movimiento donde se veía a un jugador de los Chudley Cannons haciendo una caída en picado para atrapar la snitch. Sentí tal vértigo, aún sabiéndome en tierra firme, que me retracté al instante. Mi padre se desilusionó, para qué mentir. Aún hoy en día no hace más que preguntarme cosas acerca del Quidditch, por mucho que yo le digo que no soy más que una fiel espectadora y que no tengo ni idea en realidad de cómo es la mecánica del juego'

'Hermione, eso no es verdad y lo sabes. Conoces perfectamente los tecnicismos, de seguro incluso mejor que yo' ella bajó la mirada de pronto, clavándola en sus manos entrelazadas una vez más mientras regresaba a ella el semblante triste que le había visto hacía unas horas cuando hablaron de Ron.

'No, Harry. En eso Ginny tiene razón. No puedo opinar de Quidditch porque no-'

'Has asistido a todos los partidos que Gryffindor ha jugado desde el primer año. Que no practiques el deporte no quiere decir que no sepas cómo se lleva a cabo, ¿no es así? A ver… ¿Qué hacen los bateadores?'

'Rechazar las bludgers golpeándolas con el bate para alejarlas de los miembros de su equipo y enviarlas hacia los oponentes' contestó ella a toda velocidad.

'Diez puntos para Gryffindor, señorita Granger' ambos sonrieron '¿Y el guardián?'

'Impedir que los cazadores introduzcan el quaffle a través de cualquiera de los tres aros que defiende'

'¿Cuántos puntos se suman al marcador cuándo éste no consigue detener el lanzamiento y el quaffle atraviesa el aro?'

'Diez'

'¿Y cuántos puntos vale la snitch?'

'Ciento cincuenta'

'¿Lo ves? No es necesario que juegues para tener idea de cómo va' Hermione volvió a clavar sus ojos en los de él con una mirada de agradecimiento que a él le provocó un retortijón en el estómago y la necesidad de disculparse ante ella 'El comentario de Ginny fue cruel y siento mucho no haberme dado cuenta de ello hasta ahora. No deberías de haberle hecho caso'

'Ya no importa, Harry, pero gracias' ella sonrió débilmente y entonces la puerta se abrió de forma brusca. Harry se levantó de sopetón y sacó su varita del bolsillo a toda velocidad para encontrarse de frente con una Tonks que lo contemplaba sorprendida.

'Buenos reflejos, sin duda' dijo la mujer, pestañeando 'Ya podéis salir y regresar a vuestro compartimento, pero os agradecería que no salierais de él hasta que lleguemos a Hogsmeade, ¿de acuerdo?' Harry se volteó hacia Hermione y le ofreció su mano para ayudarla a levantarse. Ella la aceptó y de un tirón la puso en pie al tiempo que guardaba su varita de regreso al bolsillo de su túnica 'Espero no haber… interrumpido nada' ambos jóvenes se miraron sonrojados antes de voltearse hacia la Auror.

'¡No!' exclamaron al unísono. Dora enarcó una ceja.

'Vale, tampoco creo que fuera necesario tanto énfasis al responder' dijo frotándose las orejas y girando sobre sus talones para alejarse de allí a toda velocidad.

'A este paso terminaré por acostumbrarme a que nos involucren sentimentalmente' comentó Hermione mientras ambos salían al pasillo y comenzaban su camino de regreso al compartimento donde Ron y Luna los esperaban. Harry la contempló por el rabillo del ojo mientras una sensación extraña se apoderaba de su pecho.

'Toda la culpa es de Rita Skeeter' comentó él, consciente de que de no decir nada se arrepentiría. Y ni siquiera sabía por qué pensaba así.

'¡Ni me la recuerdes!' exclamó Hermione lanzando una carcajada, una a la que sin duda Harry esta vez no la acompañó puesto que el cosquilleo en su estómago se había intensificado al escucharla reír.

Aquello nunca antes le había sucedido. Y mucho menos con Hermione.

Cuando llegaron al compartimento segundos después Ron los recibió con el ceño profundamente fruncido y expresión de molestia. Les reclamó, sin disimular para nada sus celos, dónde habían estado todo ese tiempo en el que los Aurores los habían obligado a permanecer en sus compartimentos. Luna, con la sutilidad que la caracterizaba, comparable a la de un elefante pisando cristales, le dijo antes de que ninguno de ellos respondiera que su racionalidad dejaba mucho que desear y que dudaba mucho que Hermione fuera a permanecer a su lado si seguía comportándose de ese modo tan posesivo con ella. La castaña, sonrojada y sorprendida por la intervención de la joven Ravenclaw, no opinó al respecto y se limitó a sentarse al lado de la rubia mientras enviaba una mirada rápida a un Harry que apretaba los labios con fuerza.

Fue el moreno el encargado de explicarle a Ron que después de haber dado por finalizada la reunión con los Prefectos, Tonks los había obligado a entrar en uno de los baños del vagón mientras los Dementores estuvieran al acecho. Aquello no pareció agradar al pelirrojo en lo más mínimo, pero no dijo nada después de que su mirada se cruzara con la de una Luna que lo contemplaba con una ceja enarcada.

'No sólo había Dementores ahí fuera' comentó Ron en lugar de dejarse llevar de nuevo por los celos. De todas formas se notaba a leguas que se estaba conteniendo para no decir nada. Su rostro continuaba tan rojo como su pelo y sus orejas semejaban dos brasas en una chimenea.

La mirada de Harry se encontró con la de Hermione y supo que no era un tema que la castaña quisiera sacar a relucir en ese momento. La expresión asustada estaba regresando a ella después de haber conseguido que se olvidara de Bellatrix por unos minutos y no estaba dispuesto a que eso sucediera.

'¿Ha pasado ya el carro de las golosinas?' preguntó, ganándose una mirada confusa de Ron. Luna, quien vivía en su mundo, sonrió ampliamente entregándole una bolsa repleta de ranas de chocolate y regalices de fresa.

'Compré de sobra para poder compartir con vosotros. Coge todas las que quieras' le dijo con su tono soñador de siempre.

'Gracias' Harry sustrajo dos ranas de chocolate y le entregó una a Hermione. Ella le sonrió. Ron los miró a ambos con el ceño fruncido mientras el ojiverde se inclinaba para devolverle la bolsa a Luna.

'Oh, no, gracias. No puedo comer más dulces o esta noche los Phiorum no me dejarán tranquila' comentó mientras hacía un ademán con su mano derecha.

'¿Los qué?' preguntó Harry, aún sabiendo que de seguro se arrepentiría.

'Los Phiorum son seres que provocan que tengas pesadillas después de haberte excedido en comer dulce. Se alimentan, al parecer, del azúcar que liberas por los poros y por eso crean imágenes terroríficas, para hacerte sudar' Hermione, con la rana de chocolate encerrada en su mano para que no se le escapara y a medio camino de su boca, contemplaba a Ron con incredulidad después de que hubiera sido él quien, con una pasión desconocida, había aportado aquel curioso dato. La expresión que bañaba el rostro de Harry no era muy diferente a la de ella, pero Luna, sin embargo, lo contemplaba asintiendo con una sonrisa satisfecha en sus labios.

'Muy bien, Ronald. Es por eso que a partir de ahora debes comenzar a controlar bien la cantidad de pasteles que comes' le dijo.

'Desde luego no quiero que ningún Phiorum crezca y se personifique delante de mí. Por la descripción de El Quisquilloso no tiene pinta de ser precisamente un ser muy adorable' Hermione y Harry intercambiaron una mirada de completa y absoluta incredulidad, como si no pudieran creerse que de veras fuese Ron quien acababa de hablar.

'Veréis, cuando un Phiorum ha adsorbido suficiente azúcar toma al fin una forma corpórea' les explicó Luna mientras asentía y tomaba El Quisquilloso del asiento, comenzando a pasar las páginas. Cuando llegó a la que buscaba les mostró el dibujo de un ser peludo con enormes garras y ojos saltones. Hermione arrugó la nariz y por un instante observó la rana de chocolate que todavía tenía encerrada entre sus dedos.

'Ni hablar, después de la presencia de los Dementores lo necesitas' le advirtió Harry al verla dudando en si debería o no comerla. Hermione asintió e introdujo el chocolate en su boca, mordiéndolo ansiosamente. Harry la imitó.

'De saber mis padres ese dato tendrían otra excusa más para disuadirme de comer dulces'

'¿Es que no te dejan? Menuda infancia has debido de tener' opinó Luna.

'¡Oh, no! No es que no me dejen, pero siempre me han dicho que me cuide de no comer demasiados. Son dentistas, por eso'

'¿Den- qué?' preguntó Luna.

Durante el reto del trayecto hasta llegar a Hogsmeade Hermione se las vio de rogar para que Luna comprendiera lo que eran los dentistas, hasta que finalmente pareció captarlo. La castaña no podía haberse sentido más divertida, puesto que le parecía del todo sorprendente que alguien que hablaba de seres extraños, mitológicos e incluso incorpóreos no fuera capaz de visualizar, siendo gráfica como era con todas esas criaturas, cómo alguien podría encargarse de arreglar los dientes y muelas de otra persona. Le habló también acerca del cuidado bucal, de los elixires para el mal aliento y para una limpieza próspera de los gérmenes que no lograban eliminarse con el cepillo y la pasta de dientes. Luna había terminado preguntándole si acaso los gérmenes de los que hablaba y que habitaban dentro de la boca eran los responsables de que a veces las personas dijeran cosas que en realidad de seguro no quisieran, como si fueran capaces de dominarlos, y Hermione decidió que había tenido suficiente de clases de odontología por ese día.

Se cambiaron de ropa cuando los avisaron de que estaban a pocos minutos de alcanzar Hogsmeade y, una vez en la estación del pueblo mágico que descansaba a los pies del poderoso castillo de Hogwarts, fueron escoltados a pie por los profesores y los Aurores que los habían esperado allí para proteger la zona y también por aquellos que los habían acompañado en su viaje. Nina VanHoor estaba entre los presentes y no pasó para nada desapercibida a pesar de la larguísima túnica negra que la cubría en toda su totalidad, desde la cabeza a los pies. La que sería la nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras tan sólo había mantenido su rostro descubierto con la llegada de los alumnos, pero había sido más que suficiente para desencajar más de una mandíbula y ganarse miradas de todo tipo. Las chicas, en su totalidad, la habían contemplado con envidia y desasosiego al ver la belleza de su rostro, mientras que los chicos no habían hecho otra cosa más que quedarse completamente pasmados. El pelo castaño rizado que caía en cascada a los lados de su rostro se perdía en el interior de la túnica y sus ojos verdes, de un color pistacho que resultaba del todo exótico, recorrían cada centímetro de terreno como si pertenecieran a un experto cazador. Tenía la tez blanca, de porcelana, y sus rasgos faciales eran tan finos que le daban el aspecto de una muñeca que en cualquier momento pudiera llegar a romperse si alguien se atrevía a tocarla. En cuanto la marcha hacia el castillo dio comienzo ella cubrió su cabeza con una capucha que pertenecía a la túnica, pero ni así las miradas cesaron y mucho menos los murmullos.

Harry no había podido apartar los ojos de la mujer desde que habían descendido al andén acompañados por Tonks. Ni siquiera se dio cuenta de que Ginny pasó por delante de sus narices agarrada de la mano de Dean Thomas y mucho menos de la mirada furiosa que le había enviado la pelirroja porque no se hubiera dignado a echar un vistazo siquiera. Era como si la profesora lo hubiera hechizado y, en una parte de su mente, se preguntó si acaso tendría algo de Veela. Como un zombie sin cerebro había caminado sin ser siquiera consciente del terreno que pisaba. Bien podían estar caminando sobre un suelo de estiércol que a él no le habría importado, básicamente porque de seguro ni habría percibido el olor de lo ensimismado que estaba.

Lo mismo le sucedió una vez alcanzaron el castillo e ingresaron en el Gran Comedor, provisto de cinco mesas en lugar de cuatro. Al lado de la mesa Gryffindor había otra donde los Aurores se fueron colocando hasta llenarla, pero él apenas era consciente de ello. Sus ojos seguían a la nueva profesora de Defensa Contras las Artes Oscuras mientras ésta tomaba su posición entre Hagrid y de Horace Slughorn en la mesa de profesores. El ver el momento en el que ella se quitaba la túnica negra, llegó incluso a nublarle la vista. El pantalón ceñido y la camisa blanca que vestía acentuaban su figura de tal forma, que Harry no pudo evitar pensar lo insultante que era la fotografía que le habían tomado para el artículo acerca de ella en El Quisquilloso. Su figura era mucho más que esbelta, era… indescriptiblemente impresionante. Tanto, que ni siquiera había podido estar atento al discurso que Minerva McGonagall, nueva directora en funciones de Hogwarts, les ofreció después de que todo el mundo hubiera ocupado su lugar en la mesa, hasta que por fin llegó a su fin y comenzó a presentar a los profesores ante todos.

Apenas había novedades en el elenco del profesorado. Eran los mismos que el año anterior a excepción, por supuesto, de la asignatura que impartiría Nina VanHoor…

'… De la mano de alguien a quien de seguro mucho de vosotros recordaréis, Remus Lupin' Harry agitó la cabeza y por fin dejó de observar a la maestra para desviar sus ojos hacia el licántropo, sentado al otro extremo de la mesa al lado del profesor Flitwick.

La sorpresa fue palpable en el moreno quien, confuso, buscó a Hermione a lo largo de la mesa hasta que la encontró sentada a su lado derecho, en ese momento como si estuviera a su espalda puesto que ambos estaban girados para poder ver mejor la mesa de profesores. Sus miradas se encontraron y ella lo contempló con una ceja enarcada.

'¿No lo sabías?' le preguntó en un susurro y él meneó la cabeza a modo de negación, regresando sus atenciones hacia la mesa de profesores mientras veía a Minerva abandonar el atril para ir a buscar el Sombrero Seleccionador 'Quizá si hubieras puesto más atención al mundo que te rodea en lugar de fijarte solamente en Nina VanHoor, lo habrías visto saludándonos desde el andén cuando nos bajamos del tren' la escuchó decir a su espalda y estaba seguro de que, de no conocerla mejor, pensaría que esas palabras se las había dedicado desde los celos.

Mientras el Sombrero repartía a los nuevos alumnos entre las cuatro casas, Harry se sentó mirando al frente y acto seguido volteó su rostro hacia la castaña.

'¿Remus no os dijo nada mientras estábamos en Grimmauld Place?'

'¿Me preguntas a mí, que he estado más tiempo durmiendo que despierta?' respondió Hermione 'Supongo que sus razones habrá tenido para no comentarnos nada e incluso cabe la posibilidad de que se trate de algo de última hora'

'¿Por qué Minerva habrá contratado a dos profesores?'

'Supongo que eso será algo que a menos que averigüemos no habrá otra forma de saberlo' Hermione volteó su rostro hacia la mesa de los profesores dando la charla por finalizada y Harry la imitó, dirigiendo su mirada de nuevo hacia Remus Lupin, para después terminar posando sus ojos en Nina VanHoor.

No tenía idea por qué, pero le daba la sensación de que la presencia de esa mujer en el castillo daría mucho que hablar y no sólo gracias a su aspecto físico.


N/A: ¡Hola! :D

Antes de nada, lo primero que tengo que hacer, es agradeceros a todos los comentarios que me habéis dejado con el último capítulo. Sois geniales, de veras :D. Yo también concuerdo en los que dijo Liliana acerca de que Hermione haría mejor pareja incluso con Malfoy antes que con el pelirrojo, pero bueno... Qué se le va a hacer, Rowling es la dueña y ha hecho lo que le dio la gana - aunque fuera lo peor, según mi parecer. De hecho, debo admitir que el Dramione me atrae. Sabemos que según lo que JK marcó sería lo menos probable del mundo, pero... Lo del amor/odio da mucho morbo xDDD. Por el momento la relación de Ron/Hermione seguirá vigente - para disgusto mío quiero hacer esto lo más "realista" posible, así que qué remedio el no apresurar las cosas.

Espero que este capítulo os haya gustado. Ya sabemos un poquito más de Nina. No es casi nada, pero... Poco a poco :P

Gracias por leerme y por los comentarios, gente. De veras se aprecian *-*

¡Un beso, y hasta la próxima!