Naruto no es mío si no de Masashi Kishimoto.

Advertencias de este capitulo:

-AU

-OoC

-Palabras mal sonantes.

-Muchos diálogos.

-Pareja principal: Gaara/ Hinata.

La historia contiene:

- Kiba/Ino

-Shikamaru/Temari

-Naruto/Hinata

-Naruto/Sakura

-Sasusaku (Leve, un par de frases.)

Gracias por adelantado por los reviews.

Lalalala - pensamientos.

Lalalala - diálogos y narración.

_ -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Había perdido ya la cuenta de cuantos abrazos, palabras de apoyo y miradas cargadas de fuerza y orgullo había recibido ya esa misma mañana.

La noche anterior había dormido mal, más bien nada porque no paraba de girar de un lado a otro en el colchón y envolviéndose en las sabanas de tal manera que le fue un caos poder quitárselas a la mañana para comenzar a asearse.

No había parado ni un solo segundo sin dejar de pensar en lo mismo.

Hoy era 1 de Abril. El divorcio.

Todo su ser estaba dividido en dos, por un lado estaba su lado lógico e inteligente, deseando de concluir y mandar de malas maneras a la mierda a Naruto, decirle en la cara que no lo necesitaba y que no lo echaría de menos y que su nueva vida seria esta vez bien. Y por el otro bando, estaba su parte emocional, la que siempre parecía vencer en todo, esa parte poderosa de ella tenía el miedo atroz de decir adiós a esa persona que una vez le hizo creer que la amaba.

Era estúpido tenerle miedo a eso pero habían sido casi ocho años de su vida ligada a ese hombre y no podía evitar sentir cierta lastima por ello.

Resumiendo cuentas, estaba tan nerviosa que su cuerpo temblaba como si fuera una gelatina, el miedo, los malditos nervios, la inseguridad y ver como no pasaba el tiempo en el reloj de pared la estaban matando.

Y para colmo él no estaba allí aun.

Te prometo estar aquí el día del divorcio…

Se lo prometió aquella noche antes de que tuviera que irse, le juró estar con ella, no en la misma sala donde se llevaría a cabo todo pero prometió estar dándole su apoyo.

La hora acordada para comenzar estaba cercana y no había rastro de ese pelo rojo que quería ver.

-Hermana –Hanabi se había saltado las clases ese día para estar con ella, ni su padre había sido capaz de disuadirle con una de sus miradas penetrantes, ella quería estar con su hermana y lo había conseguido. –Anima esa cara, entiendo que esto es difícil pero si vas con miedo e insegura a la sala le darás a entender a Naruto que dependías mucho de él y te ha hecho más daño del que en verdad te ha hecho. Aleja esa cara y saca pecho, demuéstrale que te da igual, se altiva y orgullosa, eres una Hyuuga, muestra tu poderío.

Todos se quedaron callados tras escuchar a la joven hablar.

-Hanabi, ¿Cuándo has madurado tanto?

-Que sea una adolescente no quiere decir que esté en la edad del pavo como nos encasilláis a todos.- Se sentó en una de las sillas del pasillos cruzándose de brazos. – Además ya no soy una niña.

-Tiene razón y me refiero a la parte de que tienes que mostrarte poderosa. -Explicó Neji al ver a su prima Hanabi abrir la boca para darle la razón sobre su edad. Al escucharlo bufó por lo bajo mientras inflaba las mejillas y miraba para otro lado. – No le des el lujo de ver como te ha dolido, hay más dolor aparte del físico y es el emocional, que vea que su traición te da igual.

-Es fácil decirlo, otra cosa es hacerlo.

-Pero nos tienes a todos, nos hemos pedido el día libre para estar aquí menos el pobre Lee, nunca se ha disculpado tanto por no poder estar presente.

-No es culpa suya que el campeonato de boxeo de este año no sea en Konoha, además es su oportunidad para luchar al fin contra Kimimaru.

Aligeraron el ambiente con una trivial conversación sobre como le estaría yendo a Lee todo, al fin y al cabo Gai lo entrenaba y estaba con él para aconsejarle en el ring. No cabía duda de que seria el ganador y traería un reluciente trofeo brazo el brazo.

Aun agradecía los ánimos que él le había dado por teléfono el día anterior.

Hinata aunque no este allí presente puedes jurar que por cada golpe que de serán los ánimos que te estaré dando en el cuadrilátero en tu honor. Al igual que yo tengo confianza en mi mismo yo también tengo confianza en ti y se que todo saldrá bien.

Se emocionó cuando lo escuchó, cuando quería podía volverse serio y decir autenticas preciosidades, claro que eso no duró mucho en la llamada y terminó antes de colgar con…

¡La llama de la juventud esta contigo!

La hizo reír cuando lo escuchó y la hizo reír en ese momento al recordarlo.

Alzó de nuevo el rostro tras haber estado contemplando sus tacones un tiempo para mirar por el pasillo esperando encontrarse con los Sabaku y Shikamaru, necesitaba ahora más que nada el apoyo de Gaara.

Era increíblemente extraño como dependía ahora constantemente de su presencia en su entorno. Asiduamente su mente lo evocaba en cosas cotidianas como sentarse frente al fuego que le recordaba las veces que se acurrucaban juntos cuando estaba en casa de Shino, un acto sencillo como era subir escaleras que volvía a traer consigo las veces que él la llevaba en brazos, y el que más recordaba que evocaba más memorias sobre él, si se tocaba el pelo para colocárselo tras la oreja o cuando se lo peinaba recordaba la vez que le regaló la orquilla de cristal y toda esa noche por completo, cosquilleo en el vientre y calor en las mejillas incluido.

Incluso había soñado con él, por muy tímida que fuera seguía siendo una mujer, una mujer que tenia ciertas necesidades bajas y que al no ser cumplidas por su marido no podía evitar soñarlas cuando estaba dormida, cuando aun estaba con Naruto muchísimo antes de enterarse de todo los hombres de los sueños eróticos que tenia no solían tener rostro.

Es por ese hecho que se sorprendió a más no poder al soñar hace un par de días otro sueño húmedo con la diferencia de que esta vez el hombre si tenia rostro y no era otro que Gaara.

Era la primera vez que se había levantado tan húmeda con un sueño así y es que como no hacerlo si su imaginación se había desbordado comenzando con un simple paseo inocente que terminaba en su casa, con un beso robado de parte de él que desembocaba a ella tumbada de espaldas en la cama abrazada fuertemente a su fornida espalda y jadeando con el pelirrojo sobre ella sudoroso y potente.

Se sonrojaba alarmantemente siempre que su cabeza la traicionaba y rememoraba el sueño. No se podía creer que hubiera soñado eso y menos con él.

Vio una cabeza pelirroja al final del pasillo pero no era el color rojo que deseaba ver por mucho apuro y vergüenza que eso le dará. La persona que estaba viendo tenia el pelo largísimo y solo conocía a alguien con esa característica.

Kushina, la madre de Naruto y su pronto ex suegra.

Apareció inquieta y mirando a todos lados, quedaba obvio que buscaba a alguien, seguramente a su hijo, pero estaba equivocada, al posar sus ojos, tristes ojos sobre ella supo que a quien buscaba no era a Naruto.

Se acercó a su asiento con una expresión dolida en el rostro, los demás callaron al verla llegar y se creó un silencio tenso.

-Hinata, se que ahora mismo lo menos que quieres es ver algo que se relacione con mi hijo y yo como su madre estoy en la lista. No quiero quitarte tiempo hablando conmigo así que lo diré rápido… siente mucho lo que te ha hecho mi hijo.

-No se disculpe, no es culpa suya.

-Lo se, pero no pudo evitar pensar que esto ha sido por un error al educarlo y me siento en parte culpable.

Hiashi se levantó de su asiento para acercarse a ellas.

-No siempre es la culpa de los padres, nosotros los cuidamos y educamos para guiarlos en el camino correcto pero si ellos mismos no son conscientes de ello encuentran baches en el camino y algunos no lo alcanzan cuando deben o se pierden. Nuestro trabajo es guiar solo de ellos escuchar y decidir.

-Sabias palabras como siempre Hyuuga, como madre no puedo evitar estar apoyando a mi hijo pero como mujer me siento indignada. –Bajó la cabeza deseando tener a su difunto marido a su lado para ayudarla. –Solo quiero que sepas que aunque ya no estéis juntos las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para ti querida.

Tras una despedida Kushina se marchó en busca de su ojo en el otro lado del pasillo.

Se había dado cuanta al hablar con la madre de Naruto que no solo ella sufría en esto, de manera secundaria también padecían dolor las personas allegadas a ellos, Kushina al ver lo que ha hecho su hijo y su familia y amigos al verla en un principio tan devastada y consumida en la pena.

Nunca tendría ni el tiempo ni nada suficiente para agradecerles a todos lo mucho que hacían por ella.

-Hinata. –Sai se asomó por la puerta de la sala. –En media hora comenzaremos, ¿Estas lista?

-Si, estoy lista. –No sonó muy convencida.

-Bien, en cuanto vayamos a dar comienzo te avisaré de nuevo.- Se quedó mirándola unos segundos. –Relájate esto no es nada.

Claro como no eres tu el que se divorcia no sabes lo que es! – Claro, solo son los nervios del momento.

Le sonrió tranquilizadoramente antes de ingresar de nuevo a la sala. El moreno era siempre tan tranquilo y seguro que deseó que le prestara un poco de esa fuerza que poseía para ahí mismo.

-¡Hombre! –Kiba habló fuertemente cerca de ella mientras se levantaba dejando de acariciar a Akamaru. –Ya era hora, pensábamos que no vendríais.

-Ve tú y dile al aeropuerto que arreglen de una maldita vez eso de los retrasos con los vuelos. –Esa voz no era otra que la de Temari. –Además llegamos a faltar y ni siquiera quiero pensar lo que nos haría Gaara.

Sin duda alguna era ella, al alzar su rostro se encontró con su amiga dirigiéndose a ellos por el pasillo seguida de su marido. Al poner Temari los ojos en ella aumentó el paso y la abrazó con fuerza una vez estuvo junto a ella.

-Siento mucho llegar a estas horas, te lo prometo algún día de estos pondré una denuncia en el aeropuerto.

-Créela, lo dice muy enserio, ha faltado poco para que se comiera a la azafata. –Shikamaru se acercó rodeando los hombros de Temari. –Estaba preciosa con la cara roja de la ira y los ojos brillantes, daban ganas de comérsela a ella en su lugar.

-Tonto… -Se puso colorada al escuchar a su marido y le dio un codazo en el hombro. –No digas esas cosas en público.

Se relajó al verlos, y por raro de parecer estaban muy tranquilos para variar, por lo normal ella soltaba un comentario sarcástico, Shikamaru le decía problemática y se ponían a discutir unos minutos.

-Madre mía como esta esto con los aparcamientos, no hay sitio libre por ningún lado. –Kankuro llegaba rascándose la cabeza.

-¿Y Gaara?

-Me ha dicho que viniera aquí mientras él busca un aparcamiento fuera del juzgado. – Se acercó a Hinata que seguía abrazada por su hermana y le removió el pelo de manera amistosa. -¡Ey! Pequeñaja, ¿Cómo estas?

-Deja de removerle el pelo, ¿no ves que la estas despeinando? –Tras quitarle de un manotazo la mano de su hermano de la coronilla de Hinata, Temari se puso a peinarla con las manos. Ese pequeño detalle que su amiga estaba haciendo le recordó a su madre cuando le hacia lo mismo cuando era pequeña. – Ya esta, no esta como antes pero esta mucho mejor por como te lo ha dejado Kankuro.

Ambos hermano relajaron aun más la tensión y los nervios del ambiente con su discusión. Uno alegaba que solo estaba siendo amable y amistoso con la Hyuuga y la otra por el contrario que era un inmaduro al despeinarla en una situación tan importante como la que estaba apunto de comenzar.

El resto acostumbrado a ellos dos pasaban del tema y seguían a lo suyo dejando al pobre Shikamaru en la difícil tarea de intentar que dejaran la pelea.

Hinata mientras no sabia si reírse o ignorarlos, la verdad es que daban bastante gracia verlos discutir y como en menos de un segundo el silencioso y aburrido pasillo había cobrado vida. Aunque no veía bien que en un lugar como lo era un juzgado armaran tanto barullo.

Definitivamente tendría que ayudar a Shikamaru para que pararan.

-Dejad de comportaros como unos niños. –Se le habían adelantado, cuando estaba abriendo la boca escuchó una voz que se acercaba a ella. – Ya que sois los hermanos mayores deberíais de dar ejemplo, parece que el único maduro de nosotros soy yo.

Y ahí estaba el pelirrojo, andando por el pasillo hasta donde estaban ellos calmado y elegante como acostumbra ser.

Cuando quiso darse cuenta la disputa había cesado y Temari viendo como Hinata miraba acercarse a su hermano y como este también la miraba a ella decidió una vez que estaban más cerca empujar disimuladamente a Hinata.

Cayó en pleno pecho de Gaara que de la impresión la rodeó con los brazos y trastabilló un poco hacia atrás, alzó la mirada sin pensarlo a su hermana que le sacaba el pulgar hacia arriba.

Debería de haberlo imaginado, desde el día que le dijo que tenía pensado ponerse manos a la obra sobre galantear a Hinata no había dejado de darle algunas ideas y consejos, algunos puede que los pusiera en practica pero no se lo diría. Era orgulloso lo reconocía y no le gustaba la idea de que su hermana se enterara de que usaba sus consejos.

Pero lo peor de todo fue cuando le dijo un día cuando estaban almorzando en Suna que pensaba ayudarlo. Estuvo a punto de ahogarse con una alita de pollo, su hermano le dio un golpe en el estomago y pudo quitarse el tapón de comida de la garganta. Al mirar a su hermana a la cara descubrió trágicamente que lo de ayudarle iba muy enserio.

-¿No has podido esperar siquiera a que termine el tema del divorcio? Si no tuviera reflejos se abría comido el suelo o se habría partido la cabeza. – Le dedicó a Temari una mirada reprobatoria y volvió todo su interés en la Hyuuga.

-¿Te encuentras bien?

-Si, estaba algo despistada. –Apenada se colocaba el pelo tras la oreja y alzaba el rostro. -¿Te he hecho daño?

-Ninguno, estoy perfecto… siento no haber podido llegar antes, te prometí estar aquí en todo momento y al final he llegado el ultimo.

-No, Kakashi no ha llegado aun así que no eres el último.

-La puntualidad de él es obviamente nula y agradezco que me animes pero debería de ser al contario. Si no fuera por el condenado aeropuerto y todos sus retrasos estaríamos aquí cuando se debe.

-Ya me ha contado tu hermana sobre eso, sobre denunciar y un casi homicidio.

-Ah eso… -Las comisuras de su boca se alzaron levemente. – La pobre azafata ha quedado traumada de por vida al ver el temperamento de Temari. Si no la llega a detener Shikamaru le arranca los pelos de cuajo y la tira del avión en pleno vuelo. – Le colocó bien un mechón de pelo que caía por su rostro. -Tenemos noticias nuevas.

-¿Sobre que?

-Si todo sale bien contigo lo diremos cuando acabes, por cierto, ¿cuándo entras en la sala?

-Dentro de unos pocos minutos… Sai saldrá para avisarme.

Con ella aun en brazos notó los pequeños temblores que Hinata daba que aunque fueran pocos ahí estaban.

-Estas insegura y tienes miedo. – No era una pregunta, era una afirmación en toda regla. - ¿No te sientes preparada?

-No es eso, estoy lista para terminar con todo de una vez pero aun así es normal tener un poco de inquietud, se que debo aparentar ser fuerte cuando lo vea pero es que no lo he visto desde que los vi a ambos en… ya sabes.

Si sabía a que se refería a la perfección cuando le había dicho ese ya sabes, a aquella vez que ella con toda mala suerte y desgracia vio a Naruto con Sakura haciéndolo en la oficina del rubio.

Era recordar la historia que contó y sentía como la furia se apoderaba de él, le daban ganas de ir y volver a darle otra paliza, esta vez sin nadie que lo detuviera. Las veces que ellos estuvieron juntos y Naruto decía lo mucho que quería a Hinata y las promesas de que siempre la cuidaría y nunca le haría daño alguno fueron una trola.

Y él como él triste e idiota enamorado y el depresivo que era en aquel entonces se lo había creído todo.

Se sentía culpable en cierta manera por haber sido un ingenuo y creer lo que le decía Naruto sobre como se sentía con Hinata, tal vez si en lugar de creérselo todo hubiera seguido desconfiando y sin haberse dado por vencido nadie tendría por qué estar en el juzgado en ese momento y puede que incluso estuvieran juntos.

Muchas cosas podrían haber ocurrido si el no se hubiera dado por resignado ante el falso romance.

-Eres muy fuerte, más de una en tu situación estaría llorando y pidiendo retrasar el momento mientras tu fíjate, serena, un poco nerviosa pero sin síntomas de que vayas a llorar o salir huyendo.

-Si soy fuerte es porque vosotros estáis conmigo, no me esperaba que vinierais todos a darme ánimos. –Kurenai, Asuma y Kakashi no estaban porque estaban en horario de trabajo dando clases en el instituto, pero eso no quería decir que no le hubieran llamado y en el caso de los dos hombres nombrados anteriormente un mensaje. Los demás tomándose el día libre estaban allí, parecía exagerado tener a tantas personas solo por ella pero es que la Hyuuga era para todos como la hermana pequeña de todos.

Pensando en eso se imaginaba quien a parte de la madre del Uzumaki estaría con él dándole ánimos y apoyo, porque ninguno de los que acompañaban a la peliazul estaban por la labor de perdonarle aun al rubio los actos que había cometido.

Sakura por miedo a ser reprendida y humillada de nuevo estaba seguro de que no estaba por esos lugares, y lo bueno también es que Naruto esté en otro pasillo porque más de uno como Kiba por ejemplo aun le tenía ganas de ostia.

Mientras pensaba en todo eso se percató que aun estaba abrazando a la peliazul, la cual no había dicho nada sobre el tema y tenia cierto aire taciturno mirando la pared que podía por encima de su hombro agarrando sutilmente su camisa por su pecho.

Al separarse de ella no pudo evitar observarle las manos, ya no llevaba sortija y ahora que hacia memoria no la llevaba desde el día que la encontró en el sepulcro de su familia.

-Hinata… ¿Aun amas a Naruto?

La respuesta le daba miedo, un terror atroz que no podía controlar, sus manos temblorosas lo demostraban.

-Pues yo… - Verla parar antes de terminar la frase le hacia sentir que el tiempo se ralentizaba a su alrededor, que el aire que respiraba se volvía pesado y frío y por supuesto sus manos se humedecían por el reciente sudor que los nervios creaba. – Si, aun le quiero.

Y he ahí de nuevo una nueva puñalada que añadir a las otras muchas que ya había padecido, esta dolía más que las otras en comparación.

-Ya veo… entonces estas insegura porque no sabes si separarte porque aun sientes algo por él. – Había ido a darle ánimos y estaba acabando por deprimirse de nuevo. Bajó lúgubremente la cabeza hacia abajo, mirando sus zapatos sin ser capaz de sostenerle la mirada. – Entonces no querrás saber nada de otros hombres ahora si aun amas a otra persona.

-Gaara mírame por favor. –Como no parecía querer hacerlo lo obligó a mirarla ella tomándolo de sus ambos lados de la cara. –Te equivocas, si que siento algo por Naruto, siempre lo he querido desde que estaba en la guardería, todos estos años con él son difíciles de olvidar al igual que es complicado abandonar el amor que sientes por esa persona durante tanto tiempo pero lo que siento está también mezclado por el dolor y el recelo. – Ahora ella bajó levemente la mirada. - Si Naruto me pidiera perdón seguramente lo perdonaría pero si me pide una nueva oportunidad se la negaría porque como he dicho antes por mucho que sea difícil olvidar un antiguo amor es más difícil aun olvidar el daño que esa persona te ha causado y a mi Naruto me ha causado mucho dolor.

-¿Quieres decir que en verdad quieres otra relación?

-Si. –Ese simple monosílabo parecía una medicina instantánea, se había llevado su dolor rápidamente y llenándolo de una posible esperanza. –Como dije aquella vez en tu casa, quiero una nueva vida y si es posible una nueva relación. Tengo mucho cariño que dar y que Naruto no ha querido, no veo porque otro hombre que pueda llevar a amarme como yo puedo amarle a él no pueda disfrutar de los que yo puedo ofrecerle.

-Pues no sabes la envidia que voy a sentir por ese hombre.

-¿Por qué?

Kiba e Ino se metieron por medio de la conversación.

-Hinata no seas tan inocentona anda, tendrá envidia de ese hombre porque eres una chica perfecta.

-Kiba tiene razón, ¿o acaso no te acuerdas de las miradas que te echaban los compañeros de clase o las de el otro día cuando fuimos de compras? A esos hombres se les caía la baba por cada paso que dabas.

Gaara no estaba contento de escuchar eso, para nada, saber que Hinata era atractiva como una súper modelo para todo hombre viviente en la faz de la tierra le enervaba la sangre.

Tenten metió más cizaña a la conversación al incluirse en la charla.

-Eso es cierto, recuerda como unos cuantos hombres en la cafetería del centro comercial y en sus galerías te estuvieron coqueteando, un par incluso te ofrecieron su numero de teléfono.

-Los rechacé a todos…

-Al rechazarlos solo conseguiste encapricharlos más contigo. Hasta que no entramos en una tienda de ropa no te dejaron tranquila y además…

-¡Ya nos ha quedado a todos bien claro que Hinata es una preciosidad y atrae a los hombres! ¡Así qué dejemos el tema zanjado! –Los celos se lo estaban comiendo vivo por dentro. –Anda mira Sai acaba de salir por la puerta ve con él.

Se la llevó prácticamente arrastrando a Hinata hacia la puerta mientras escuchaba las risas ahogadas y por lo bajo de los demás al ver sus palpables pelusillas *

Una vez que estuvo frente al palidísimo moreno este se hizo a un lado amablemente dándole paso, miró para atrás a su familia y amigos que le asintieron, dieron ánimos o en el caso de Kiba le alzó el pulgar antes de respirar fuertemente y entrar a la sala.

-.-.-.-.-

En la sala sobria sala se respiraba un aire pesado y rígido, no importaba lo bien decorada y moderna que fuera la sala donde se llevaría a cabo el trámite, solo se sentía la tensión que inundaba el habitáculo.

Naruto al igual que la peliazul entró prácticamente casi al mismo tiempo que ella, pensó mientras esperaba en los asientos de al lado de la puerta con su madre la cual el día que se enteró por él mismo puso grito al cielo por lo que hizo, que seguramente por la actitud tímida e insegura de la Hyuuga estaría hecha un flan y que no seria capaz de mirarlo a la cara.

Era deprimente ver que solo su progenitora estuviera allí dándole ánimos, su amante, ahora "pareja" Sakura se había negado a ir porque no quería que nadie le dijera nada, sabia como eran algunos y no quería ir a que le dijeran lo que sabia que pensaban.

Que era un putón. Ella misma le dio esa conversación la noche pasada.

¿Que vaya a darte apoyo allí? ¿Estas pirado? No pienso hacer acto de presencia en ese sitio, estarán todos allí y si me ven y se me acercan no será para buenas intenciones precisamente ¿o acaso no recuerdas lo que me hizo Hinata? ¿El desprecio y asco con el que me miraban los otros y lo que me dijo Gaara el mismo día que te golpeo a ti? Lo siento pero no, no pienso ir a un lugar en el que nada más poner un pie voy a ser llamada zorra.

Por esa pequeña y de parte de la Haruno alterada conversación se encontraba solo en la compañía de su madre y escuchando como al otro lado de la esquina del pasillo estaban todos con su mujer.

Incluso los hermanos de Suna habían acudido lo cual sabiendo ya muchas cosas que antes desconocía comprendía a la perfección.

Lo único que podía competir con los nervios que él mismo portaba es la tensión que en unos momentos antes había sentido al encontrase cara a cara con el pelirrojo.

Cansado de esperar en esos incómodos asientos de espera que solo conseguían adormecerle el trasero, se puso en pie para despertar sus nalgas y sus piernas que se habían sumado.

De llevar un buen rato allí solo puesto que su madre había desaparecido a no sabia donde, le había entrado un poco de sed así que viendo que así, se quitaría la sed y se despejaría un poco se fue en busca de un dispensador de bebidas.

La maquina para su suerte no estaba cerca de donde estaba Hinata por lo cual no tendría que pasar por allí y crear una escena antes de entrar en la sala.

Fue hasta el final del pasillo y giró a la derecha un par de veces para ver justamente una maquina cercana a la puerta de entrada del lugar, al final se decidió por una fresca gaseosa.

Al volver sobre sus pasos en uno de los cruces se tensó automáticamente en cuestión de segundos, al final de ese pasillo, andando por este hacia él estaba Gaara que guardaba las llaves de su coche en un bolsillo de la chaqueta negra que portaba.

Parecía que el gusto por la ropa oscura no lo había abandonado, seguí vistiendo con prendas que n su mayoría eran de color negro, aunque eso de los collares de perro, las pulseras de pinchos y los cinturones de balas que se ponía cuando eran unos simples adolescentes los había dejado de lado.

Cuando el pelirrojo alzó la mirada y se encontró con la suya no encontró extraño que su rostro perdiera cualquier expresión dejando que nada de lo que pudiera sentir o pensar pudiera ser legible.

Altivo y con un andar peligroso, pasos cortos y calculados se acercaba a él que estaba petrificado.

Cuando lo pasó de largo sin dedicarle una sola mirada lo notó parar de caminar y tras mucho tiempo le dirigió la palabra.

-No pienso disculparme por lo que te hice, ni ahora ni nunca. –Su voz era nítida y carente de emoción. –Has tenido tu oportunidad y la has desperdiciado, ahora yo tomaré aquello que tú no has querido y que has abandonado.- Ahora notó su voz más grave e intimidante. –No quiero te acerques a ella Naruto. – Volvió a ponerse en marcha y antes de que doblará la esquina escucho la amenaza. –Estas avisado.

En ese preciso momento entendió que su amistad con él seria difícil de restaurar si Gaara incluso estaba dispuesto a querer arreglar las cosas algún día.

Cuando estuvo justo en frente de la silla que le indicó su abogado dirigió su mirada a la Hyuuga que se acercaba al lado de Sai a la mesa, tuvo la impresión de que o de verdad lo que le había hecho le había cambiado el carácter o que Gaara estaba pasando más tiempo del necesario con ella porque su rostro era un lienzo en blanco.

Uno frente al otro al fin se miraron tras mucho tiempo sin verse, cada uno se impresionó al observar al otro.

Hinata observó que su labio tenia una casi perceptible cicatriz, se notaba que la habían echado puntos en el labio al igual que la ceja porque le faltaba un espacio donde carecía de pelo y que su nariz estaba amoratada. Es como si alguien le hubiera dado una paliza y esas fueran las secuelas de la misma.

Naruto no pudo evitar ver que aunque ella se impresionara al ver las cicatrices que le había dejado Gaara y que seguro ella no sabia que el pelirrojo era el culpable desprendía una serenidad pasmosa.

Ya se habían observado suficiente, el rubio quien fue quien se aventuró a hablar en primer lugar.

-Hinata. –La nombró como saludo.

-Naruto. –Ella le respondió de la misma manera, tranquila sin un atisbo de nerviosismo o miedo. Todo ese tema parecían que habían hecho madurar y fortalecer a la Hyuuga que permanecía calmada en su sitio tras saludar a su abogado y al procurador de los tribunales que acababa de entrar.

-Buenos días caballeros y señorita – Se inclinó levemente en muestra de respeto. –Estoy en nombre del juez, yo tengo el trabajo de ser sus oídos y redactar lo que ocurra en esta sala para que el juez pueda deliberar.

El extraño hombre de serio y recatado carácter tomó asiento presidiendo la mesa.

-Pueden comenzar.

-Gracias señor Ao, como se ha encomendado, los dos cónyuges envueltos en esto han decidido que sea un proceso legal de mutuo acuerdo. –Mientras Sai hablaba y el abogado de Naruto asentía, se escuchaba el débil sonido del bolígrafo contra el papel de procurador. – Con esto comprendido comenzaremos con el acto.

El abogado de Naruto, un hombre alto y delgado de largo pelo oscuro se aclaró la garganta.

-Sobre la distribución de los bienes entre ambos puntos, la vivienda queda a manos de la señorita Hyuuga al estar la mansión en una de las parcelas pertenecientes al patrimonio de esta familia como lo es también el chalet en la zona turista de Konoha. - Hinata asintió estando en acuerdo con esa parte. – Mi cliente pide el Volkswagen CC para su propiedad.

-Ese coche lo compró ella, si se miran las cláusulas del contrato cuando fue adquirido solo esta su firma, por lo tanto el auto debe de ser para ella.

-Sai. –Hinata llamó la atención del moreno que la miró enseguida. –Que se lo quede, al fin y al cabo ese coche lo compré en su tiempo para él como regalo de aniversario, y no lo deseo.

-Si así lo quieres bien, el coche se lo queda él. Otro tema que resolver, cada cual se ha llevado de la mansión sus pertenencias personales, pero según me ha contado la señorita Hyuuga aun quedan muebles dentro que ninguno ha querido llevarse.

-Ahora me toca decir a mí que esos muebles y objetos no los quiero.- Miró a la peliazul que le sostenía increíblemente la mirada sin timidez como si él, el que la había traicionado de esa manera con una de sus ex amigas no estuviera en frente suya. -¿Yo la he convertido en esa mujer que tengo ante mi? ¿Tan poco le he importado a ella que hace como si no existiera?

-Si al señor Uzumaki no le interesan esos inmuebles, yo ya tengo pensado que hacer con ellos.

-Si ese es el caso, esos objetos pasaran a manos de la señorita.

Durante unas buenas y largas tres horas sentados en esa sala discutiendo los temas, los cuales se hacían cada vez más pesados y estresantes parecieron llegar al final de los acuerdos.

En todo ese tiempo transcurrido, Hinata se dedicaba a ojear los papeles que Ao rellenaba disimuladamente porque aunque no lo pareciera estar ante el rubio la estaba matando poco a poco. En un primer momento todo había estado bien, lo había visto y se había percatado de que alguien le destrozó la cara en una pelea hace un tiempo por los restos de las heridas casi curadas.

Pensó que al entrar como no había sentido nada, el resto de las horas restantes que pasaría ahí dentro serian iguales, pero cuan equivocada estaba, nada más nombrarla de modo de saludo, un saludo incomodo había que añadir, todas y cada una de las palabras de animo que ella misma se dio se esfumaron sin más.

El corazón se le había acelerado tanto de una inexplicable y diminuta emisión que pronto se disipó pasando a impaciencia, ganas irrefrenables de acabar con todo y salir de allí y decirles a los demás que esperaban a fuera que al fin era libre y no tenía ataduras.

Eso ultimo le hizo recordar el consejo de su hermana Hanabi, no le demostraría el daño que le había causado, le haría entender que él haber estado casada con él no fue nada salvo un error que ya estaba eliminando.

Utakata, el abogado de Naruto la sacó de sus pensamientos cuando ya estaba la información final.

-Teniendo en cuenta la ofensa que mi cliente le ha supuesto a la señorita esta dispuesto a ofrecerle una pensión compensatoria mensual hacia su exmujer.

-Me niego rotundamente.

-¿Disculpe? –Ninguno de los presentes, incluido Sai que tenía la sorpresa pintada en el rostro se creían que se negara a eso. -¿Ha dicho que no?

-Correcto, no quiero ninguna compensación de ningún tipo.

-Oh vamos Hinata, deja ya eso y acepta el dinero mensual.

-No.

-Venga ya, no te hagas de rogar y acepta.

-Te he dicho que no Naruto, no me insistas más.

-¿No puedes aceptar esa compensación que tengo para ti? Se que no he hecho las cosas bien, que podrían haber sido diferentes, por eso mismo estoy intentando reparar un poco del daño.

-¿Y piensas que voy a estar más conforme con dinero? ¿Tan frívola y materialista me crees? Como se nota que no me conoces en absoluto.

Furioso por lo que Hinata había dicho se levantó abruptamente de la silla la cual calló al suelo con fuerza sorprendiendo a todos, seguidamente golpeó la mesa con ambas manos haciendo crujir la madera.

-¡¿Y que te hace pensar eso?! ¡Buscas atacarme! ¡Hacerme quedar mal, como un imbécil, ¿verdad?! –Su voz se escuchaba por toda la sala.

-Te dije aquella vez que no me alzaras la voz, los gritos déjaselos a los animales y créeme, no necesito hacer nada para que parezcas un imbécil porque lo haces muy bien tu solito.

-¡Eres un irrespetuosa al hablarme así!

Que él le dijera precisamente eso fue el detonante de su paciencia.

-¡Cállate! ¡No eres el más indicado para sermonear sobre ser irrespetuoso, aquí el único que ha faltado el respeto a alguien eres tú a mí! ¡Yo no he sido la sinvergüenza que se ha sido infiel a su pareja, yo no he sido la asquerosa que se ha acostado con uno de tus mejores amigos y por supuesto no he sido tan rastrera por ocultar que todo ha sido una farsa desde siempre! – Tenía los ojos acuosos y enrojecidos, estaba a punto de ponerse a llorar. –Te odio…

-¿Qué?

-¡Que te odio Naruto! –El grito de dolor se había escuchado incluso fuera de la sala, todos lo presentes se habían quedado estáticos en su lugar tras oír ese grito procedente de Hinata. -¡No sabes el daño que me has causado! Te he querido desde que tengo memoria en la guardería, me moría de ganas de que me vieras, de que me hablaras pero nunca lo hiciste, no al menos como yo lo deseaba. La idea que tenia de amor verdadero y matrimonio feliz me las has destrozado por completo. Me has arruinado mi primer beso, mi inocencia… mi felicidad.

-Hinata yo…

-¡No quiero oírte! No quiero saber nada de ti ya, tengo mi trabajo estable en la empresa de mi familia y no necesito tu dinero así que se acabó la discusión.

Todo se quedó en un duro silencio que solo era nuevamente mitigado por el bolígrafo sobre el papel.

Hinata se sentó de nuevo regulando su rápida respiración que perder los estribos le había dado, cerró los ojos para intentar serenarse más rápido y llamarse a si misma fuerte por no haber flaqueado y habérselo dicho todo sin tartamudear. Naruto puso de nuevo la silla en su lugar para sentarse también y guardar silencio tras las cosas que Hinata le había confesado dolorosamente.

Ahora se sentía como un ser vil y rastrero, pero no podía hacer nada porque ya era todo tarde y el daño ya se lo había hecho. Tal vez si hubiera hecho las cosas de otra manera, si le hubiera dicho desde un principio la verdad antes de pasar directamente a serle infiel de esa manera la Hyuuga no tendría porque haber sufrido semejante dolor.

Se merecía todos los gritos que ella le diera y todos los golpes que Gaara le dio aquella vez.

-Si…siento haber perdido los estribos, ha sido grosero de mi parte. –Se notaba que no se estaba disculpando con el rubio si no ante los otros tres integrantes de las sala.

-No tiene porque disculparse, no es la primera ni ultima vez que estas cosas pasan, usted al menos solo ha gritado como se siente, he presenciado casos en los que se ha llegado a la violencia incluso.- Tomó un par de papeles que había estado rellenando. –Sabiendo que ya esta todo hablado y las condiciones y repartos de bienes terminadas de forma en la que ambos estáis de acuerdo necesito que firméis en estos archivos como que estáis de mutuo acuerdo al romper vuestro matrimonio.

Hinata fue la que sin pensárselo en absoluto tomó el par de folios en primer lugar y firmó donde Ao le indicaba con el dedo, estaba decidida a terminar de una vez por todas con todo y ser una mujer libre.

Cuando terminó su parte le pasó tanto el bolígrafo como los folios Al Uzumaki que hizo exactamente lo mismo.

-Bien, han de saber que aunque hayan hecho estos acuerdos en un día no quiere decir que estén aun legalmente separados, antes de poder serlo finalmente el juez deberá ver los papeles y firmarlos. Hay muchas parejas como ustedes dos en lista de espera porque son muchos casos que revisar.

-¿Cuánto puede tardar exactamente?

-Depende de los casos que haya previos antes del vuestro, pero ya que este no ha surgido problema alguno con las condiciones puede que se les llame a vuestro abogado dentro de un par de meses, semanas o incluso en tres días, no esta totalmente definido.

-Ya veo… -Se la escuchó algo decaída por la información.

-Si lo que a ustedes les preocupa es sobre querer estar con otra persona, pueden hacerlo, que aun no este firmado por la jueza – Y no tardaré en hacerlo al ser un caso que le ha pasado a ella. – ya pueden recrear su vida con otra persona, prácticamente ya no están juntos.

-Gracias. –Respondieron los dos al mismo tiempo, se miraron tras escucharse mutuamente.

-Entonces con todo aclarado la reunión ha concluido. –Les dio la mano a cada uno de los presentes y tras guardar las cosas se inclinó como muestra de respeto antes de marcharse por la puerta.

Una vez los cuatro solos se despidieron cordialmente entre ellos, de forma rígida entre Naruto y Hinata cuando se dieron entre los dos la mano, lo que creó incomodidad en el Uzumaki por tocarla tras mucho tiempo y la Hyuuga mosqueo al saber que esa mano ya había tocado de antes a Sakura y ahora la tocaba a ella, salieron por la misma puerta por la que entraron cada uno sin dirigirse la palabra.

Al salir por la puerta se impresionó la verlos a todos aun allí reunidos, su hermana se abrazó a ella.

-Pensé que por las horas que llevábamos ahí metidos os habríais marchado alguno.

-Que va, ni te acercas, cierto es que la gran mayoría ha salido algún momento a por algo de picar pero han regresado. –Hanabi miró en el momento a Gaara. –El único a parte de papá que no se ha movido de aquí ha sido el hombre pelirrojo.

El aludido se acercó a ella tras haber estado hablando con Hiashi hasta que la vio salir.

-¿Cómo te ha ido? Te hemos escuchado gritarle a Naruto.

-Nada importante, Naruto ha dicho algo que no debería y he explotado. Por cierto, papá como la casa te pertenece legalmente puedes hacer con ella lo que quieras, pero me gustaría que los muebles que aun quedan dentro los lleves a la casa de subastas y que el dinero de todo lo que se saque por ellos lo dones al orfanato de la ciudad que andan faltos de dinero.

-Por supuesto, incluso si quieres venderé o derribaré la mansión si te daña por los recuerdos que tienes de ella.

-No hace falta llegar a esos extremos, si la vendes y donas el dinero no te digo entonces que no.

-Enseguida, desde hace años tengo interesados en ella.

-Siento interrumpir vuestra conversación pero entre todos hemos tenido la idea de hacer una quedada para celebrar que ya esta todo solucionado y Chouji nos cede una de las salas de su restaurante para la fiesta ya que hoy han denegado una y esta libre. Tu Hinata tienes que venir que la fiesta es por ti.

-Iré Ino, estaré presente.

-¡Genial! – Kiba se le había unido y le pasó el brazo por el cuello a Hinata como cuando eran unos niños -¿Se apunta usted también señor Hyuuga? ¡Será esta noche!

-Me temo que no, ya no tengo edad suficiente para las fiestas de los jóvenes de vuestra edad.

-Pues si papá no quiere ir yo me apunto en su lugar.

-Eso si que no, yo ya no tengo edad para fiestas y tú aun no tienes edad suficiente para una. – La pequeña Hyuuga se puso a replicar pero cuando de verdad Hiashi decía que no es que era que no y no se hablaba más del tema a no ser que quisieras problemas con él. –No hay más discusión Hanabi, el instituto esta apunto de terminar hoy y tu amigo Konohamaru estará apunto de llegar para pasarte los deberes y los apuntes. –Se acercó rápido a su hija mayor y le besó la frente. –Te veo la semana que viene en el aniversario de tu madre.

Salió rápido de allí pero no sin antes darle el día por completo a Ino y a su hija claro estaba, no fuera a ser que su hija Hanabi después de convencerla cambiara de opinión.

-Mi padre se ha ido y ha sido quien me ha traído, ¿Me podría acercar alguien a mi casa por favor?

-Yo te llevo, dejo a mis hermanos en casa y te acerco, ¿Te parece bien? – Hinata le asintió en pleno acuerdo. –Bien, pues entonces andado, todos.

-Nos vemos esta noche en la cena, hasta luego.

Se fue junto al pelirrojo que la esperaba para caminar al lado de ella con sus hermanos y Shikamaru tras ellos.

-¿Lo habéis notado chicos? –Neji llamó la atención de los demás que también salían por la puerta. –Su mirada y su expresión corporal.

-Si, su cuerpo esta más relajado como si fuera más liviana, se ha quitado un peso enorme y doloroso de encima.- Shino se colocó mejor las gafas. –Esta más feliz.

-Y guapa sin esa leve expresión de melancolía que poseía antes.

-Pues Tenten esta noche va a estar más feliz aun porque hay¡Fiesta! Todos celebraremos que al fin a mandado al imbécil de Naruto a la mierda.

No hubo nadie que dijera lo contrario de Kiba, ya era hora de brindar por eso.

-.-.-.-.-

Tras haber dejado a sus hermanos en la mansión, no tuvo siquiera que bajarse del coche pues ahora le quedaban unos buenos diez minutos en coche con Hinata a solas mientras se dirigían a casa de esta.

Hinata no pudo evitar ver que Temari y Shikamaru estaban increíblemente melosos el uno con el otro y que no dejaban de darse besitos y abrazos cada dos por tres. Lo cual molestaba a Kankuro muchísimo teniendo en cuenta que a él le había tocado ir en los asientos de atrás porque Gaara le había pedido- ordenado con una de sus típicas miradas de muerte que Hinata se sentaba en el copiloto.

Era un comportamiento extremadamente inusual teniendo en cuenta que si, se amaban pero no eran dados a estar sobandose de esa manera con otros delante y estaban siempre metiéndose amistosamente el uno con el otro.

Algo muy fuerte ha tenido que ocurrir.

Gaara aparcó en la acera y estaba apunto de desabrocharse el cinturón para abrirle la puerta a Hinata cuando ella le detuvo.

-No hace falta que salgas del coche, puedo abrir yo misma.- Abrió la puerta como ejemplo. – Muchas gracias por traerme, es muy amable de tu parte.

-Lo hago encantado ya lo sabes.

-Siempre tan modesto y caballeroso conmigo, dan ganas de darte un beso. –Rió suavemente por la broma pero Gaara no la dejaría meterse con él así.

-¿Y quien te lo impide? Yo no lo haría. – La había dejado callada con semejante indirecta en el asiento, mirándolo fijamente sin pestañear y con sorpresa. –Hinata te has puesto roja, ¿Se puede saber en que estas pensando?

-¡¿Eh yo?! ¡En na…nada, nada! – Si él supiera que estaba recordando el sueño que tuvo la otra noche con él cambiaria la cosa. –Bueno me bajo ya que al igual que yo querrás almorzar y preparar las cosas para luego.

-¡Espera un segundo Hinata! –Antes de ella cerrara la puerta del coche la llamó, la peliazul se dio la vuelta. - ¿Quieres que pase a recogerte cuando llegue la hora?

-¿Y tus hermanos?

-Que se las apañen, además no soy el único con el carnet de conducir de los cuatro, ellos también lo tienen y ellos llevaran este coche, yo el mío propio.

-Pues si no es molestia gracias.

-Para nada, nos vemos luego entonces. –Se quedó un momento mirándola fijamente mientras ella para oírle mejor mientras hablaban estaba inclinada hacia él, apoyada en el asiento. –Acércate un momento. –Cuando lo hizo y estuvo lo suficientemente cerca de él, la tomo de la nuca y la besó por sorpresa en la mejilla, con los labios aun pegados a su piel se trasladó a su oído. –Nos vemos Hina.

Ella salió del coche escopeteada con la cara al rojo vivo tras cerrar la puerta y tartamudearle una despedida, se enceró de un portazo en su casa sintiendo que estaba a punto de sufrir un ataque cardiaco.

Escuchó como el coche en el que había venido se marchaba sin saber la risa de satisfacción que Gaara poseía y se llevó la mano al pecho.

-Ha sido tan de sorpresa que creía que me besaría en los labios.- Miró sus zapatos de bajo tacón sintiendo aun su acelerado pulso. -¿Debería de preocuparme al sentirme tan decepcionada de que haya sido en la mejilla?

Una necesidad de verlo de nuevo se apoderó de ella nublándole cualquier otra cosa que pudiera desear en ese momento.

-Gaara… me confundes mucho.

-.-.-.-.-

Las horas habían pasado sin darse cuenta preparándose la comida y lavando los platos que había ensuciado, se le había ido una hora entera hablando por teléfono con Kurenai quien le había pedido que le contara todo con el más mínimo detalle, para mala suerte ni ella ni Asuma pensaban ir a la cena porque el pequeño Sarutobi estaba con fiebres y era peligroso siendo tan pequeño aun.

Pensó que al día siguiente se pasaría a visitarlo y le compraría algún juguete, tenia ganas de ver a su ahijado, ya que estaba "separada" de Naruto podría visitarlo sin dar explicaciones y ellos visitarla cuando quisieran.

También había aprovechado para asear la casa un poco ya que con eso de que era el divorcio no había tenido tiempo apenas el día anterior.

Tras todo eso y una taza de té verde decidió que se merecía un buen baño de nuevo.

Mientras sonreía alegremente dejando que el agua la relajara, decidió que ponerse, como era una cena entre amigos y habían decidido que después se pasarían por un local con buena música que poder bailar y divertirse tomando unas copas debería de ser cómoda.

En palabras simples, que se iban de discoteca.

Para eso no necesitaba ir elegante pero tampoco podía ir de chándal, así que tras salir de la ducha se envolvió una mullida toalla, se secó el pelo con el secador y se rizó las puntas con la plancha, como ya tenía pensado la ropa el maquillaje natural salio sin problemas. Una vez más se había hecho los ojos de manera que estos destacaran más y pasó del colorete porque no le hacia falta porque ya se enrojecía ella sola con facilidad se puso sus pendientes de perlas que le regaló de su madre.

Sacó un conjunto de ropa interior color crema de su inseparable encaje, y tras ponérselo sacó un precioso vestido color zafiro hasta las rodillas, sin dibujos ni tachuelas, nada, solo un escote coqueto en V que decidió adornar con el broche que le regaló Gaara la Navidad pasada con la orquilla de cristal a juego en su cabello.

Pensando en las veces que el pelirrojo le había dicho lo mucho que le gustaba su olor se echó de ese perfume que tanto le gustaba a él. Era la primera vez que se arreglaba de tal manera para impresionar a alguien, ni siquiera lo había hecho por Naruto.

Bolso de mano listo ya estaba prepara para que Gaara fuera a buscarla.

Bajó las escaleras con los tacones plateados en la mano porque de los nervios se veía a si misma rodando escaleras abajo.

Como la casa no estaba ambientada al estilo occidental como la mansión de su padre o la que antes vivía, podía una vez ver el último escalón ponerse los zapatos de nuevo sin preocuparse por los suelos de tatami.

Miró el reloj del salón y vio que faltaban unos pocos minutos para tener al pelirrojo en la puerta y como era puntual estaría incluso antes de la hora acordada.

Con el espejo de bolsillo se dio el último retoque de maquillaje y brillo labial cuando escuchó como aparcaban frente a su plaza de garaje. A los pocos segundos llegó el sonido de un par de golpes en la puerta.

Lo había adivinado, Gaara estaba minutos antes de la hora.

Abrió sin mirar y como esperaba allí estaba Gaara mirando la calle y el jardin con los brazos cruzados como era de esperarse, solo cuando escuchó que se abría la puerta viró la cabeza y el cuerpo hacia la peliazul.

-Wow… -Se quedó mudo al observarla de arriba a bajo. –Eres preciosa siempre pero esta noche estas deslumbrante. –La tomó de la mano y la hizo girar sobre si misma una vez, ella rió divertida mientras la falda hizo un vuelo suave al igual que sus puntas rizadas. -Me da la impresión de que vas a estar espantando moscones toda la noche.

-Gracias. – Bajó la cabeza avergonzada por el piropo. -Tu también estas muy bien, la camisa negra te sienta de maravilla.

-Eso es cosa de mi hermana, tenía pensado ir con unos pantalones vaqueros y la primera camiseta que le fuera bien del armario pero Temari me ha insistido en ir más elegante y me ha elegido estos malditos vaqueros oscuros que se me apegan a todos lados y la camisa.

-Pues Temari ha hecho bien por mucho que te quejes, estas increíble.

-De acuerdo, vosotras ganáis. -Hinata apagó las luces y cerró la puerta con llave aun tomada de su mano. –Vámonos a la cena, algunos ya estarán esperando allí.

Ya había perdido el numero de veces que se había montado en el Lamborghini de Gaara, tanto habían salido ellos de dos de paseo, para almorzar o cenar cuando el pelirrojo estaba en Konoha que le era imposible recordar el numero exacto.

El camino fue sin música puesto que la conversión que mantenían los tenía bastante ocupados y decidieron tomar un atajo.

El aparca coches que los atendió fue el mismo muchacho de la otra vez que los reconoció enseguida por el coche pues no era uno que se viera a menudo en la cuidad ni en ningún otro lado.

Le dejaron las llaves tras el –Cuídamelo bien de nuevo chico. – que dijo Gaara antes de entrar por la puerta giratoria, preguntaron que piso era en el que seria la fiesta en la recepción y se encaminaron al ascensor.

No tardaron en llegar a la sala, esta estaba en el piso cinco y por el alboroto que se escuchaba dentro ya deberían de estar todos presentes.

En efecto, cuando Gaara abrió la puerta ya se encontraban todos sus amigos allí sentados a la espera de que los dos faltantes, el pelirrojo y ella llegaran, tenían incluso los sitios preparados para ellos, el de Hinata presidiendo la cena y Gaara junto a ella.

Los jaleosos como Kiba e Ino les saludaron a pleno grito, el resto más calmado como su primo Neji o Shino les asintieron como saludo.

Solo cuando estuvieron todos sentados los meseros comenzaron a preguntar que plato deseaban comer cada uno para la velada con su respectiva bebida. Teniendo en cuenta que eran un grupo numeroso tardarían un poco con los pedidos. Para hacerles la espera menos pesada Chouji mandó que les pusieran unos ligeros entremeses con el que engañar al estomago.

-Bueno chicos, mientras esperamos a que traigan nuestra comida tengo un par da cosas que deciros. –Tenten llamó la atención de todos en la mesa. –La primera es que Lee ha llamado a Neji esta tarde antes de venir y le contado que ¡Ha pasado los combates preliminares!

Todos brindaron con las bebidas que ya les habían traído.

-Cierto y se ha puesto doblemente más entusiasta al preguntar como le ha ido a Hinata y saber que todo ya esta bien. –Neji gruñó por lo bajo recordándolo. –Se ha puesto a decir tonterías de la juventud por el teléfono y casi me deja sordo.

-Si Lee no fuera así de optimista no seria el mismo que todo conocemos.

-Hinata deja de defenderlo, casi me deja sordo y me ha dado dolor de cabeza.

-Deja de quejarte que no es para tanto, aun puedes oír perfectamente. ¿No? Dejando a un lado las quejas de este tenemos que decir que ya tenemos fechado el día de la boda. Será la primera semana de Agosto, en las invitaciones pondrá el día exacto.

-¡¿Qué?! ¡Ni hablar!

-¿Se puede saber que te pasa ahora Temari? Si eres una de mis damas de honor.

-Por eso mismo, no quiero ir a una boda y menos siendo dama de honor si voy con bombo.

Se quedaron todos en silencio mirando raros a la Sabaku mientras algunos de los platos llegaban a la mesa. Hinata e Ino se taparon la boca con un brillo extraño en la mirada y un jadeo entrecortado.

-¿Te…-Temari estas…? –La peliazul no pudo terminar de hablar de la emoción. Al mirar a los hermanos de esta los vio a Kankuro riendo de oreja a oreja y Gaara de medio lado y con cierto aire ilusionado.

-Si, estoy embazadaza de dos semanas. –Sonrojada le tomó la mano a su marido que la miraba con cariño. – Al fin seremos padres ambos.

Las chicas chillaron y se levantaron al igual que Temari para un abrazo en grupo mientras los hombres le golpeaban amistosamente el brazo o la espalda a Shikamaru dándole la enhorabuena.

Hinata ahora veía claramente el porqué esos dos no paraban de darse carantoñas como dos empalagosos cada vez que podían, estaban tan felices por tener a su futuro hijo en camino que estaban viviendo en una nube rosa.

Parecía curioso como tras un larguísimo tiempo sufriendo dolor y pena por lo que le había ocurrido con el tema de la infidelidad de Naruto y viendo como los demás allegados caían con ella en esa tristeza que albergaba la felicidad no solo le llegaba solamente a ella.

Ya iba siendo hora de que un poco de felicidad apareciera en la vida de todos y disfrutaran como se debía, sin problemas y juntos a aquellos a los que querían.

Y Hinata no podía estar más feliz en ese preciso momento.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

*Pelusillas: puede que muchos cuando leáis que he escrito esta palabra en lugar de celos os parezca extraño, pero pelusa se le llama también a la envidia o celos que sienten los niños pequeños, los celos infantiles y es eso lo que quería que sintiera Gaara.

Perdonad si os encontráis separaciones de líneas en mitad del capitulo cada dos por tres, no se como quitar ese en el Word y encima me va fatal.

Estoy un poco tristona porque lectores que desde el principio me han dejado sus comentarios han dejado de hacerlo y eso me da la sensación de que es porque ya no les interesa la historia, recordad que los review son el aliento del escritor en Fanfiction.

También especiales agradecimientos a Seora Yoda por su ayuda en los temas judiciales sobre el divorcio que me aportó en su momento y a AishaUchiha quien me ha dado el comentario que necesita para poder publicar.

Quien desconozca el paradero del abogado de Naruto es el personaje de Utakata, el portador jinchuriki de la babosa de seis colas y la jueza creo que es obvio que seria Mei Terumi la Mizikage de la Aldea de la Niebla.

Y para los que lo esperaban con ganas, posiblemente en el próximo capitulo al fin vendrá el tan esperado Lemon que tanto me habéis pedido en los reviews.

Contestación a los comentarios:

-gaara-sama: Hago lo que puedo, llevo varias paginas a la vez y tengo que distribuir mi tiempo en cada una de ellas, aun así gracias por el review y espero que siguas disfrutando de la historia.

Hasta el próximo capi. Cuídense. (L)