El taxi me llevo directo al aeropuerto, al intentar bajar mi maleta una pareja amablemente me ayudó y abordé a los 30 minutos sin problema, cuando busque en todos mis bolsillos y mi bolso mi teléfono no lo tenía, puse los ojos en blanco y deje caer mi cabeza pensando cuando fue la última vez que lo vi, en el taxi había enviado un mensaje de voz a la señorita Pony diciendo que iba en camino y lo guarde específicamente en mi bolsillo derecho de mi gabán vino tinto, si no lo deje en el taxi entonces... de cualquier forma no lo tenía conmigo, ya estaba padeciendo de mala suerte, primero pierdo la cabeza, pierdo a mi mejor amigo y luego mi teléfono, esperaba que no perdiera más en el trayecto de ida y regreso del hogar, compraría uno nuevo en la ciudad no le di importancia.

Me recibieron como siempre con euforia, los mas chicos y los mas grandes me abrazaron un rato, yo hice lo mismo con mis madres, las abrace como si no las hubiese visto en años y en seguida la hermana maría me dijo que estaba mas repuesta, comentó que seguramente comía mejor, sin duda pregunto por Albert y no supe disimular, asi que solo hubo de mi parte una mueca. Almorzamos todos juntos entre cuentos, chistes y risas, como en los recuerdos de mi infancia, luego las actividades de los niños se reanudaron, y las mías también fue una tarde bastante activa que hizo que dispersara mi mente. Al acostarlos esa noche les leí un par de historias favoritas en el que el protagonista era un oso, apague la luz y salí sin hacer ruido alguno de ellos ya se habían dormido el resto lo haría enseguida, o susurrarían hasta que finalmente los venciera el cansancio como solíamos hacer hace mucho los chicos y yo, sonreí al recordarlos, ahora estaban haciendo su vida y esperaba que fueran felices en donde estuviesen, sabía que Tom era inmensamente feliz con su esposa en Alabama, estaba cansado de extenderme la invitación, aunque nos manteníamos en contacto yo estaba entregada a la medicina, pero la promesa de ir estaba vigente. Iba directo a mi habitación, la misma que siempre estaba reservada para mi desde que salí del hogar próxima a cumplir los dieciséis, pase por el salón y me sobresalté, las dos estaban esperándome abajo sentadas frente a la hoguera, sabia lo que me esperaba y mas me valdría decir todo, de cualquier forma ya lo sospechaban, me conocían demasiado bien me criaron desde que era una bebe.

- Siéntate Candy, esta es la única hora en que podemos conversar, La hermana María y yo coincidimos en que algo pasó, llegaste días antes de lo previsto y con esos ojos tuyos que no ocultan sentimientos, ¿Que sucedió con Albert? - directamente sin anestesia

Les conté todo, desde el principio, también la pequeña mentira de que éramos una pareja, solo éramos amigos aunque al final fuimos más humanos. Al escucharme sonaba bastante irreal, parecía una de esas novelas con historias que a nadie le suceden, estaba conteniéndome para no demostrar cuanto dolía en ese momento, no debía llorar, pero ambas se me acercaron y me dieron un abrazo que al fin resulto liberador, a ellas no podía ocultarles nada

- Te enamoraste de él aun cuando sabias bien que no duraría, decidiste correr el riesgo y estas son las consecuencias, ¿estas segura que no volverá? - como siempre la hermana María daba en el clavo

- Estoy segura y mientras siga en el Magnolia ni de paso, yo le dejé claro que no lo buscaría ni le escribiría, nos despedimos de verdad

- Entonces debes reanudar tu vida con el tiempo lo tendrás solo como un grato recuerdo, las casualidades no existen algo bueno debió de surgir para ambos yo podría jurar que se adoraban, pero en los planes de Dios nunca se sabe - asentí

El fin de semana le tocaba libre a las maestras y en el hogar se acostumbraba a llevar a los niños al campo abierto, la mente se me despejaba a ratos y lograba sonreír olvidándome un poco de mi vida en otro lugar, me sentía entre mi familia protegida y con tantas actividades para los niños pasó casi sin darme cuenta, el lunes la señorita Pony me sorprendió diciéndome que tenía una llamada en la dirección, fruncí el ceño, ¿quien me llamaría en vacaciones y al hogar...? aún no había comprado un teléfono nuevo, resoplé mientras ella me decía que era el señor Jonhson, en mi se activaron todas las alarmas posibles no sabía que podía ser tan urgente para que me localizara un día antes de las fiestas, caminé con rapidez y atendí de inmediato definitivamente algo había pasado.

- Candice, sé que se encuentra de vacaciones disculpe, pero no he podido localizarle

- ¿Sucedió algo? Es que perdí mi teléfono y no he comprado uno nuevo

- Eso explica todo, sólo quería asegurarme que estaba en Chicago y se encontraba bien – era una llamada extraña, no hablaba con el señor Johnson desde hacía meses, corrijo, desde la entrevista – Si se le ofreciera algo…

- Estoy bien, pero no me crea tan ingenua, ¿qué ha sucedido?

- No es algo tan grave como para suspender sus vacaciones, por favor en cuanto regrese necesito que nos reunamos, no es un asunto que pueda hablarlo por este medio, sólo necesito que me llame en cuanto pise el Magnolia

Pensé enseguida que se trataba de Albert, ¿de qué otra cosa? Debió enterarse que pasó dos meses viviendo allí y escondiéndose de él, finalmente. Pero no sería la que revelara nuestro secreto, sentía que de alguna manera eso era lo único que nos quedaba juntos y lo guardaría como un tesoro

- Así lo haré señor Johnson espero que tenga excelentes fiestas

- Gracias Candice, usted también y... lo que necesite, lo que sea, espero acuda a mi

Cuando colgué puse los ojos en blanco y me dejé caer en la silla, ¿Albert le habría puesto al tanto?, ¡Excelente! Me pregunté que tanto le habría contado porque de que otra forma el señor Johnson me llamaría con esa extraña urgencia y seguramente esa reunión era para sacarme el resto de la información, si fuera algo grave me lo hubiese dicho. Pasé el día entero sin pensar en nada haciendo banderillas con los niños y adornando todo, había olvidado por completo comprar el teléfono cuando llegue a la ciudad y pase directo al hogar, ya no podría comprar uno hasta después de las fiestas. Los días que sucedieron me llenaron de risas compartiendo con los míos, había dejado la tensión de lado y exactamente una semana después de haber llegado estaba de mucho mejor humor, estar allí siempre producía es efecto en mí, fui a la ciudad a comprar algunas cosas y a reemplazar el aparato, no había perdido mas que un caparazón, toda la información y los números estaban respaldados, pase el día saludando a viejos amigos y vecinos, tanto fue el trajín que llegue muy cansada directamente a la cama, lo dejé toda la noche cargando y por la mañana activé mi nueva adquisición. No podía creer la cantidad de mensajes que tenía en espera, Gis, El señor Johnson, y... muchos compañeros de trabajo, estudio y conocidos que jamás me escribían, me senté en un banco para revisar tan exagerada reacción de la gente a unos pocos días sin el teléfono, tuve que parpadear muchas veces mientras leía, hablaban de artículos de un periódico y una revista, de fotografías, de... mi corazón comenzó a palpitar rápidamente y mis manos a temblar, respiraba muy rápido, mi vista se nubló trataba de entender que era todo aquello, seguían llegando e-mails, mensajes y llamadas perdidas, no sabía qué hacer con tanto ni por dónde empezar a ordenar todo lo que estaba en mis manos, entonces recibí una llamada de alguien que no esperaba, cuando su numero apareció en mi pantalla me dio más razón para preocuparme, contesté aun incrédula

- ¡Candy! Es increíble que no contestes el teléfono, pero aceptable, ¿en donde estas hermana? – ¡hermana! Si hacia casi un año que no nos veíamos ni hablábamos siempre estaba ocupada, y yo también, resople sin poder pensar con claridad

- Estoy bien que...

- ¿Con William?... créeme que aún no lo salgo de mi asombro que mantengas una relación con el hombre más cotizado de los últimos.. No sé.. veinte años y no me dijeras nada, ¿sabes que yo aún sigo como atontada por uno de sus sobrinos? ¿Casualidad?

- ¿¡Que!? - y la verdad estaba muy confusa, no sabía cómo Annie siempre lograba que el cerebro me diera vueltas

- ¡Por favor! Ya salió a la luz todo, ¿desde cuándo? pero la verdad - gritoneo en mi oído con emoción – no puedo creerlo, es más tenemos que vernos ¡ya! ¿Cuándo regresas a Chicago? O te iras con él a... bueno a cualquier parte del mundo

- ¡Annie que estás diciendo! No entiendo nada, cálmate un poco y explícame ¿que salió a la luz?

- Las fotos, su relación clandestina hacía meses todo en un artículo que casi me caigo al suelo cuando lo leí, eres una suertuda y mala hermana

- ¿Que foto…? "mi teléfono" - pensé y resoplé audiblemente – envíame todo eso que dices que leíste ahora mismo y por favor no digas cosas que no sabes, tengo que colgar

Los mensajes que recibí era evidentemente la prueba de que Annie no mentía, todos sabían de algo que jamás pasó o en cierta forma no, lo único que no quería que nadie más supiera y se había publicado por mi culpa, cerré los ojos fuertemente y gimotee... Siempre me pasaban cosas estúpidas por mi despiste, ¿cómo se me ocurría guardar todas esas fotos después de enterarme quién era? En mi defensa todo pasó muy rápido y de pronto encajo aquello de esconderse de periodistas, en seguida me llego la información con enlaces a lo publicado.

El artículo de la revista era largo, hablaban de él y su única relación conocida hacia diez años y luego las fotos, algunas de las que tome en Florida, en la montaña y otras en el club de motocross, tres de ellas no las había tomado, fue justo en el momento que me pidió disculpa por portarse tan raro conmigo por la periodista, seguro ella aprovechó bien los perfectos ángulos que no nos dimos cuenta y todo en conjunto lo hacía parecer más real de lo que fue, en las notas decía que era una enfermera estudiante del último año de medicina, mi edad, mi origen y mi nombre, al final colocaba que ninguna mujer debería perder las esperanzas de encontrar al príncipe azul por qué a toda cenicienta le queda la zapatilla de cristal. No sabría expresar lo que sentí, ¿indignación? ¿Rabia? ¿Frustración? Todo encajaba, la llamada del señor Johnson y la euforia de Annie, el montón de mensajes. Deje a un lado el teléfono mirando un punto fijo, todo lo que decía ese artículo era falso, en cierto modo, aunque era cierto de cualquier forma, crearon una historia a partir de unas fotos tomadas en seis días, todo el que me conoce y el que no creería en esas palabras, a mi mente llegaron solo las de Albert diciéndome que prefería estar solo, que no permanecía en un solo lugar, los lugares sencillos y su manera sencilla de vestir, siempre ha estado escondiéndose, recordé los artículos del buscador con todas las cosas terribles que leí, quizá sucedieron o no o exageraron como acababa de comprobar, tal vez por esto no mantenía una relación y estaba lejos de su familia, cada cosa que llevara su nombre era sinonimo de habladurias y su credibilidad estaba en juego mas por lo que habia pasado, los medios jamas olvidan e involucrarme a una vida publica no era para nada agradable pues seguian llamandome y todos tenian la misma reaccion de Annie, deje de contestar porque comence a recibir llamadas de extraños interesados en una entrevista, me pregunte por mucho rato como habrían conseguido toda mi informacion personal. Annie seguía escribiéndome, solo le contesté que estaba en el hogar, inmediatamente respondió, "nos vemos allá". Apague mi telefono

Llegue con cara de pocos amigos, no quería que me vieran así, camine hacia el enorme campo detrás del edificio y subí una pequeña colina, me senté en una roca y grité con todas mis fuerzas, tenía ganas de ahorcar a quien se llevó mi teléfono, pensándolo bien dude mucho que el taxista, al que siempre llamaba para que me llevara lo entregara sin saber nada, los culpables tenían que ser aquella pareja tan amable estuvieron lo suficientemente cerca para sacar mi teléfono sin que me diera cuenta, caras vemos y corazones no sabemos, me pregunté qué estaría pensando Albert en ese momento, que había sido una tonta quizá, o que jamás debió involucrarse conmigo, siquiera haberse quedado en el Magnolia, tantos años de evitar más chismes acabaron cuando apareció la atolondrada de Candy, patee el suelo gimoteando más que de costumbre, no podía devolver el tiempo.

Cuando Annie llegó al hogar mis madres estaban felices, la muy descarada no pisaba el sitio hacía más de un par de años viviendo en la ciudad, desde los 8 había sido la niña adoptada por una familia de posición y se crió con mimosidad por los Britter, aunque siempre mantuvimos él contacto poco a poco se fue alejando, sus nuevas amistades compartían sus nuevos gustos, aun así la consideraba mi hermana, además un hijo de Pony siempre sería hijo por lo tanto los criados allí éramos hermanos, elegantemente vestida y preciosa como siempre se me acerco y me abrazó con entusiasmo susurrándome que teníamos mucho de qué hablar, entre dientes le devolví el susurro tenía que ser en privado no quería que se enteraran, de momento, pero vi cómo nos miraban, la señorita Pony meneó la cabeza y la arrastre hasta mi habitación

- Espero que tengas la amabilidad de quedarte a cenar, total viniste en tu auto.

- Si, si me quedaré hasta mañana si quieres, pero ya suelta todo, ¿en dónde está tu adorado William? ¿Y cómo demonios lo enamoraste? ¿O siquiera diste con el?

- Deje escapar el aire y puse los ojos en blanco mi adorado secreto era público – para empezar Annie Britter no lo enamoré y no sabía que era "William señor mucho dinero y popular" ese artículo es falso

- ¿Como? ¿Es decir que no tienen nada? – su cara de sorpresa o decepción era todo un poema

- No, y no sé en dónde está, para hacer el cuento corto lo conocí un día y al otro se había ido, no volveré a verlo – su risa estalló por toda la habitación como si contara alguna clase de chiste

- No sigas por allí, ¿es que de verdad crees que voy a tragarme semejante cuento? Las fotografías las tomaste tú y se ven muy bien, enamorados, idílicos en la playa, la montaña y en una práctica de motocross, ¡ah vaya! Esa foto que les tomaron en donde parece decirte cosas románticas, acariciando tu rostro – suspiró teatralmente – ¡y cómo te mira! Como si te adorara, es algo mayor pero esta como para comérselo y no se le notan los años, Archie también tiene los ojos de los Andrew

- Annie, no sé de qué hablas, evidentemente crees en cuentos de hadas – trate de minimizar su percepción

- Tú deberías creerlos cenicienta – y volvió a reír, nada de lo que dijera que contrariara esas notas baratas tendría sentido

- Escucha, robaron mi teléfono y publicaron esas fotos en las que….

- ¿Entonces lo admites? ¿Como es él? ¿Arrogante, excéntrico, amargado y odioso tal como comentan?

- ¡Claro que no! – fruncí el ceño cruzándome de brazos - quien dice eso no lo conoce, es dulce, sencillo, alegre, cuando sonríe parece que todo tiene sentido, como si iluminara el espacio

- ¡Aja! ¿Y esa cara de borrego a muerte es charla periodística? – volvió a reír y yo a poner los ojos en blanco

- ¡Bien! Ya basta An, si pasó aunque no exactamente como describen allí el 80% es imaginación ya no hay nada más, se fue

- Se puso sería de pronto frunciendo el ceño – ¿lo dejaste ir?

- Si, si lo deje ir y soy una tonta porque no ha pasado un miserable día que no lo extrañe, me distraigo con cosas, pero lo pienso y lo peor de todo es que yo lo quise así, no hice en intento de averiguar nada, lo quise libre y asi lo mantuve fue... fue tan rapido que no me dio tiempo de pensar en algun plan – desahogue completamente mis sentimientos – no me preguntes más Annie porque cada vez me siento peor, por mi culpa publicaron todo eso, solo espero que no le traiga problemas

- ¡Para nada! Todo lo contrario, ya dudaban que siguiera vivo y con esto solo confirma que ha vivido una vida alejada de los medios y que puede rehacerla con la mujer que elija, en este caso a ti, ¿puedes explicarme como pasó?

- Deje escapar el aire frustrante y me senté a su lado tomando su mano no volvería a explicarlo simplemente porque era una daga que calaba profunda y tenía que empezar a superar todo ese embrollo – no lo conocí con ese nombre, para mí es solo Albert, salimos sin compromiso durante seis días y se acabó

- Duro unos segundos en contestarme – pues parece que esos seis días bastaron para ambos

Tal vez tenía razón y bastaron solo seis días, pero no era del todo cierto, antes pasamos muchos más hablando, riendo y comiendo juntos fue algo que sin darnos cuenta nos envolvió. Annie prometió volver y a mi teléfono seguían llegando mensajes y llamadas con relación a la publicación no podia prenderlo tenia que cambiar de número, me estaban atormentando o sería mejor decir que me atormentaba lo que él estuviese pensando, al día siguiente llame a el señor Johnson con preocupación

- ¿Hay alguna forma de borrar eso? De verdad lo siento mucho pero no sabía qué tan peligroso era tener unas… Unas fotografías - me sentí culpable

- No se preocupe Candice, no podemos borrarlo, lo publicado ya hizo su trabajo, pero podemos tomar acciones

- Entonces hay forma de.. Repararlo?

- Si hay una forma… Iré unos días a Chicago si no le molesta podríamos reunirnos allá, hay otras cosas que me gustaría conversar con usted

Acepté aún no tenía intenciones de volver y me quedaba una semana y media de vacaciones, no las pasaría encerrada en el departamento sin hacer nada más en el Magnolia que me recordaba a Albert además el señor Jhonson seguramente tenía una lista de reproches, no sé por qué me hacía sentir siempre como si el padre que nunca tuve quisiera darme un jalón de orejas. Esta vez tal vez lo merecía, nos hubiésemos evitado todo eso si hubiera llamado en cuanto supe que un hombre que no se explicaba bien quién era entro al departamento que me rentaba. Pero también hubiese dejado de vivir las semanas más mágicas que he tenido, estaba entendiendolo mucho mas ahora que no estaba, el pertenecia a un mundo que lo tenia atrapado, era cierto, no era libre.


Aqui les dejo este porque ... lo se.. me salte el Miercoles y se pronostica un dia ajetreado entonces pago por adelantado. Leer sus mensajes es emocionante porque precisamente elejí la narrativa en primera persona para que sintieran como ella y vieran por sus ojos, que bueno que lo hacen porque esta chica irá descubriendo muchisimo mas sobre Albert y las preguntas que tienen en mente, Amor? que es el amor si no hay sacrificios. Un Abrazo enorme y feliz fin de semana para todas.