Capítulo 10

Este era un hombre alto con la piel morena y el cabello blanco por la edad al menos unos 70 años pero no estaría por demás decir que estaba extremadamente bien conservado para su edad al aun poderse mantener en pie sin la ayuda de un bastón, así como mantener una postura erguida y elegante.

La chica simplemente de la impresión de haber sido salvada le fue bastante familiar puesto que no era la primera vez en la que alguien la tomaba por un brazo y la rescataba, no solo la situación era familiar, sino que parecía estar viendo nuevamente a aquel chico que alguna vez la salvo de un asaltante, una piel morena, acompañada de tan profundos ojos del color de la madera, lo único que diferenciaba a estos dos hombres era aquella cabellera negra cual carbón del moreno que la salvo en Japón, pero unos mechones en la nuca del hombre frente a ella declaraban que en algún momento ese negro también dominó su cabello peinado como un hombre de edad mayor todo pegado en dirección trasera.

Era imposible para la chica dejar de pensar que eran familiares pero la lógica desafiaba su razón al encontrarse del otro lado del paneta, no era como si alguien simplemente tuviera un hijo al otro lado del planeta como sucede en la mayoría de las telenovelas, así como el chico que conoció en ese entonces era un chico de una baja economía bastante notable, todo lo contrario del hombre frente a ella quien un traje negro de una costosa marca acompañado del reloj "Rolex" de oro con diamantes declaraban que dinero es lo que le sobraba a ese señor, todo lo contrario del heroico vago antes mencionado.

El pensar de la chica fue frenado dramáticamente al sonar de la ronca voz del hombre quien la salvaba de las amenazantes garras del trio de arpías que la acechaban.

Señor – buenas noches señor Miller no puedo creer que usted sea capaz de decir semejantes barbaries como las que usted acaba de decir, no puedo imaginar lo que diría su esposa si tan solo se enterase de lo que he escuchado. Digo siendo una gran fanática de la caridad no creo que le hiciera la más mínima gracia escuchar lo que yo he escuchado – Decía el alto he intimidante hombre quien a pesar de su edad, la altura que tenía y su ancha espalda le daban un aspecto bastamente intimidante, sin el más mínimo esfuerzo logro que el personaje frente a él diera unos cuantos pasos para atrás.

Hipócrita 3 – No me disculpo mi señor pero es que nosotros no decíamos más que verdades y la verdad no es mala, solo es dura pero es cierta – Decía el horrendo hombre en una reverencia, muestra del respeto que le tenía, no sin dejar unos reproches a entre diente.

Hipócrita 2 – Dios si es el señor Juárez que raro es verle por aquí, será que ya se cansó de buscar a su nieto desaparecido, bueno solo a su nieto, porque su hija ya nos quedó más que claro que esta algunos metros bajo tierra no JO-JO-JO – Se mofaba la obesa mujer sobre su silla de ruedas.

El hombre solo apretó el puño, era como si aún se negase a creerlo pero solo soltó una leve sonrisa y levanto nuevamente la cabeza. La chica sabía que en algún lugar ya había visto esa expresión, pero no recordó donde, pero esa simple expresión causo miles de estragos en su alma. Lo sabía, ya había visto aquella expresión si en aquel chico que la salvo en aquel barrio justo en el momento en que lastimaron su espalda con una navaja él se volteo y dio esa expresión que le robo en aquel entonces el aliento, y que de verla de nuevo lo volvería a hacer, si tan solo no la hubiera intentado besar mientras ella se encontraba inconsciente él hubiera sido un gran partido, pero su error fue grande en aquel entonces.

Señor – Es cierto lo que dice Miller la verdad es dura pero cierta, y sí mi verdad es que jamás poder ver a mi difunta hija, y que mi nieto se encuentra en algún lugar, no sé ni tan siquiera su nombre, a lo mucho tengo una foto suya de cuando el tenia no más de 5 años, esta verdad tan cruda es dura pero cierta, y es tan cierta como que la empresa de su esposo se está en quiebra y él ha acudido a mí a pedirme algo de dinero para poder sacarlo del embrollo y no lo lleven a él y a usted a prisión debido a sus enormes deudas y sus constantes excesos, o será ¿Qué usted no lo sabía? – Dijo el hombre retomando la postura que tanto imponía.

La mujer frente a el torcía la boca e intentaba impulsar su silla para salir de escena pero no pudo a lo que las otras dos personas a sus lados la ayudasen impulsando a la enorme mujer por el pasto, a lo que el hombre soltó una casi inaudible carcajada y dejaba al aire unas sonoras palabras

Señor – Mire señorita me podría decir porque sigue en este lugar donde la agreden de esa forma – Decía el hombre mientras daba una media vuelta para encontrarse de frente a la chica quien se mordía el labio con una fuerza con la que logro sangrarse aquellos rozados labios.

La chica solo volteo, vio al señor y fue lo último que vio, ya que justo en ese instante rompió en un llanto y perdió la fuerza en sus piernas cayendo al suelo donde de un momento a otro perdió el conocimiento, el hombre se carcajeo sonoramente al punto de caer al pasto mojado mientras se revolcaba sujetándose el estómago mucha era la gracia. Después de reír por un largo rato el señor se levantó, con unas discretas lágrimas, las cuales dejaban ver una triste expresión de nostalgia, que limpió con la manga de su saco que retiró y lo utilizo para cubrir a la chica frente a él, a quién levanto y llevo e a brazos hasta un hermoso auto de color negro dejándola en el asiento trasero y saliendo de escena.

Ya siendo de noche la misma joven se encontraba recostada en una enorme cama con sábanas blancas, todo su entorno eran lujos unos muebles rústicos, un enorme retrato de una hermosa joven, su atención se centraba en pensar en donde estaba, tanto que solo se dio cuenta de donde estaba hasta cuando el hombre que la había rescatado hace apenas unas horas apareció cruzando la puerta de aquella habitación, acompañado de una de las sirvientas de la casa que en el momento en que la vio abrió los ojos tan grandes como pudo y le decía algo al hombre frente a ella, pero en un idioma que no comprendía la chica así que solo les miraba con extrañes.

Después de esto la mujer dio un salto y la abrazo fuerte mente, ella no recordaba a esta mujer, pero sabía que el aroma que tenía le era de lo más familiar, el abrazo se volvió un poco más fuerte en el momento en el que la mujer comenzó a llorar y acariciar la cabeza de la joven como si se tratase de una hija perdida o como si viera un familiar al cual no había visto o algo parecido.

A decir verdad lo que más necesitaba en ese momento aquella chica era un fuerte abrazo, por lo que el de la sollozante mujer le vino como anillo al dedo, pero no podía dejar de pensar que el aroma de la mujer le era familiar. De un momento a otro la mujer se separó de ella tomando entre sus dos manos el rostro de la chica y le dio un beso en la frente. Después de esto la mujer salió rápidamente de la habitación no sin antes decirle al hombre algo nuevamente un idioma que no conocía.

El hombre dio un paso adentro de la alcoba, la chica miraba con seriedad al hombre quien se paseaba en silencio por la enorme alcoba hasta llegar a una silla que estaba junto a la cama donde se recargo en el respaldo.

Señor – Disculpe señorita pero ¿no cree usted que quedarse dormida en medio de un cementerio y a merced de un perfecto desconocido es algo que no debería hacer una dama decente? – Decía el hombre mientras sacaba una pipa de y un paquete de fósforos para proceder a encender algo de tabaco.

Chica – Si lo sé es solo que últimamente no he estado durmiendo bien y el sueño me gano – Decía la chica quien se veía sumamente asustada por el tan serio aspecto del hombre quien la miraba.

Señor – A entiendo eso pero… - Decía el hombre frente a ella el sabía que preguntarle de su relación con el hijo de los Karazuma sería algo que la pondría algo triste, no es como si alguien simplemente fuera a un funeral y soportara un ambiente tan pesado solo por diversión y preguntarle por ello la pondría en un aprieto.

Mientras el hombre dejaba ir sus pensamientos entre una nube de humo de tabaco, la chica recorría el cuarto algo temblorosa y con una cara como si buscase algo desesperadamente, la chica temblaba aún más, la preocupación se apodero del hombre cuando la vio que se levo las manos al estómago y agacho la cabeza.

Señor – ¿Disculpe señorita le sucede algo? –Pregunto el hombre preocupado.

Chica – El baño, ¿Dónde está el baño? – Pregunto la chica dejando perplejo.

El hombre sintió como una gran carcajada se deslizaba por todo su cuerpo, hasta llegar a sus labios y con un gran esfuerzo para no romper en rizas señalo silenciosa y seriamente un puerta al final del pasillo fuera de la habitación.

Enseguida que la chica salió presurosa en dirección del sanitario, el hombre se recargo un momento en el respaldo para reír discretamente y aumentar el volumen de la risa que brotaba de sus labios solo para dejar salir su nostalgia, era como si el encontrar a esta chica en medio de la soledad que la rodeaba le recordaba una y otra vez a su difunta hija, quien se escapó de sus manos hace ya varios años con un hombre quien la embarazo y la llevo a algún lugar del mundo para esconderla a ella y a su nieto.

Las carcajadas eran sonoras, bacías y cada vez más incomprensibles era la sonrisa de la tristeza misma que se burlaba cual vil bufón de la situación de un pobre y viejo hombre a quien le habían arrebatado a su única hija, con ella la felicidad y todo sentido que pudiese tener la vida, de no ser por el sueño de algún día conocer a su nieto quien se encontraba en algún lugar del mundo lo mas probable es que ya se hubiera llenado de plomo la cabeza pero la esperanza aún vivía en su corazón. Los recuerdos se volvían dolorosos y la risa que salía de su boca lentamente se fue convirtiendo en sollozos de dolor y miedo.

La chica salía del baño al caminar por el pasillo, pudo ver al hombre reír entre sollozos con una cara llena de desesperación y melancolía. La chica estaba consiente que de que muchos eran sus defectos pero tenía más que claro que un enorme corazón latía en su pecho por lo que apresuro el paso, pero justo en la puerta el hombre volteo rápidamente secándose las lágrimas mientras se paraba de su asiento mirando a la ventana nuevamente con su serio y frio semblante.

El silencio fuera violentamente frenado por la voz aniñada y que lo miraba con unos ojos también sollozantes.

Chica – Señor no llore los hombres no lloran, luchan y si lloran es porque ya se cansaron de luchar y si eso pasa solo deben dejar de llorar y volver a luchar - Decía la chica con una sonrisa sollozante y alzando su puño en señal de lucha.

Señor – Si muchas gracias pero antes de seguir déjeme decirle que es de mala educación no presentarse – Dijo el hombre con una sonrisa apenas notable pero mucho más tranquilo ya que la frase de la chica era más que cierta solo tenía que luchar más.

Chica – Mi nombre es Tenma Tsukamoto – Decía la chica alzando su mano con una sonrisa bastante falsa pero ya estaba acostumbrada a darla así que ya dolía menos.

Señor - Bueno mi nombre es Rubén Juárez es un placer conocerla – Decía el hombre nuevamente

Tenma – es un gusto conocerlo – decía la chica con una pequeña reverencia como es acostumbrado en su país de origen.

Rubén – El gusto es mío señorita y por la forma de su saludo me hace pensar que usted es de algún país oriental y sus rasgos asiáticos me lo confirman – Decía el hombre con una pequeña sonrisa como si hablase con una niña.

Tenma – Si soy de Japón – Decía la chica con una enorme sonrisa como ya era de costumbre en el rostro de aquella chica.

Rubén – bueno y ¿me podría decir que hacer al otro lado del planeta una señorita como usted? – Decia el hombre mientras se paseaba por la habitación hasta llegar a una pequeña repisa bastante polvosa y deslizaba su dedo para revisar que tan polvosa estaba.

Tenma – Bueno jeje es una larga historia y preferiría no contársela ahora jeje – Decía la chica mientras se sentaba en la cama y apretaba en un puño las sábanas blancas.

Rubén – Eso me imagine y por lo mismo he encargado a algunos de mis subordinados que la investiguen a usted y algunas de sus relaciones, disculpe mi agresividad pero era absolutamente necesario ya que si usted hubiese seguido dormida lo más probable es que hubiese preocupado a alguien en su hogar o al menos eso pensaba – Decía el señor nuevamente rodeando aquella alcoba como si llevase tiempo sin entrar a la misma o se encontrase en un lugar completamente desconocido y buscara algo pero todo esto seriamente.

Tenma – ¿No en verdad no me molesta pero no cree que hubiese sido más fácil solo buscar en mi cartera mi identificación y en mi celular buscar a quien llamar? – Preguntaba la chica con una sonrisa desconfiada tenía el presentimiento de que aquel hombre sabía algo que ella no y eso le causaba mucho miedo.

Rubén – En efecto eso hicimos la mujer de hace algunos momento y yo a decir verdad que un hombre revise la bolsa de una dama es de muy mala educación por lo que se lo pedí a Rosa la mujer que la abraso que lo hiciera por mí y al hacerlo me encontré con algunas cosas muy interesantes – Decía el hombre mientras su semblante se volvía más y más serio, preocupando a la chica quien con la mirada buscaba su bolso y una salida en caso de que necesitara correr.

Tenma – Jeje ¿me podría decir que fue lo que encontró? – Decía la chica aún más nerviosa por el tono serio del hombre.

Rubén – Lo siento pero en este momento me gustaría ser yo quien haga las preguntas así que empezare preguntándote ¿tus padres son Reiji y Hiromi Tsukamoto? – Preguntaba el hombre separando las cortinas de la habitación dejando ver lo lluvioso de aquella noche.

Tenma – Si, ¿cómo lo sabe usted? – Preguntaba la chica con la voz temblorosa del miedo y aun buscando donde correr.

Rubén – tranquila no es nada malo es solo que yo conocía a tus padres eran grandes amigos míos incluso cuando estuve en Japón ellos me dieron asilo y me ayudaron a buscar a algunas personas inclusive ellos fueron en varias ocasiones a México mi tierra natal, se quedaron bastante rato y las llevaron a ti y a tu hermana cuando eran pequeñas es por eso que Rosa se abalanzó sobre ti y te abraso de ese modo tan cariñoso, ya que ella cuido de ustedes por al menos dos años cuando se quedaron en México, ella era la nana de mi difunta hija y una de mis sirvientes de mayor confianza – decía el hombre mientras se sentaba nuevamente en la silla frente a la cama que gracias a la nueva posición de la chica quedaban frente a frente.

La chica rápidamente recordó unas cortas memorias de cuando era un infante de unos cuatro años unas memorias eran extremadamente borrosas pero algo le recordaba una hacienda en un lugar donde a nadie le entendía una sola palabra, las memoria eran borrosas pero eso fue lo suficientemente claras como para confiar en el hombre.

La chica aún tenía algunas dudas y la iba a aclarar en ese momento, jamás había sido muy delicada al preguntar, pero ese no era el momento para empezar a serlo por lo que rápidamente pregunto.

Tenma – ¿usted donde conoció a mis padres? – Pregunto la chica levantándose de la cama para ahora ser ella la que se paseara por la habitación.

Rubén – Ellos estudiaron en una la universidad de medicina y es ahí mismo donde yo daba clases ellos eran dos de mis mejores alumnos, siempre estaban estudiando en la biblioteca o en algún laboratorio de la institución y fue eso mismo lo que me agrado y me impulso a conocerlos mejor, es mas ellos estudiaron en la universidad a la que tu hiciste el examen de ingreso para poder entrar en cuanto terminaras la preparatoria el cual por cierto reprobaste, si tal y como lo digo ellos estudiaron aquí en New York pero eso tú ya lo sabias – Decía el hombre mientras encendía un cigarrillo y se lo llevaba a la boca.

Tenma – Si ellos no platicaban que viajaban mucho cuando jóvenes, al grado que no les dio tiempo de tener hijos sino hasta los 35 años que me tuvieron a mí y al año que tuvieron a mi hermana, es más aun después de tenerlos seguían viajando, ellos fallecieron en uno de esos viajes – Decía la chica muy triste y con unos ojos llenos de nostalgia y soledad.

Rubén – En efecto ellos murieron cuando tu tenías unos 10 años de edad y tu hermana 9, eran demasiado mayores para que las mandaran juntas a un orfanato por lo que sus familiares decidieron que uno de tus tíos se quedaría contigo y otro con tu hermana – Decía el hombre tristemente y con la cara llena de impotencia.

Tenma – Pero yo me negué, no quería que me separaran de mi hermana, un hombre extranjero decía ser muy amigo de mis padres quería… - Intento terminar la frase pero fue interrumpida por el hombre.

Rubén – Un hombre intento adoptarlas a las dos para que no las separaran él decía ser muy amigo de tus padres era un hombre extranjero de edad mayor, que nadie lo conocía, a toda tu familia le pareció sospechoso que se quisiera hacer cargo de dos niñas pequeñas y a ese hombre lo sacaron de la discusión prácticamente a golpes debido a que les pareció que tenía malas intenciones con ustedes, después de eso tu saltaste en medio de la multitud y les gritaste que preferían vivir sin un adulto a vivir separadas todo eso lo miro aquel hombre desde una ventana que daba a la parte de atrás de la funeraria donde velaban a tus padres y donde se daba dicha discusión donde el hombre se paraba sobre unos botes de basura y mojaba bajo la lluvia solo para poder ver en que terminada la discusión todos se dispersaron después de tu respuesta para discutirlo solo entre adultos, a lo que tu después de ver al hombre por la ventana saliste corriendo y con una sombrilla negra para niños muy pequeña, se la diste para que no se mojara y le pediste que se alejara con estas palabras "Señor muchas gracias por pedir que no me separaran de mi hermana pero por favor vallase que antes de que los tontos de mis tíos lo quieran golpear de nuevo" – Recordaba el hombre mientras recargaba su espalda y soltaba una nube de humo de tabaco.

La chica abrió los ojos tan grandes al recordar el funeral de sus padres donde todo lo que había dicho el hombre había ocurrido.

Tenma – no puede ser – Decía la chica mientras se llevaba las manos a la cara para sostener la lagrimas que brotaban poco a poco.

Rubén – Si lo puede yo era ese hombre quien abogó por que las dejaran estar juntas pero tu familia no se puso de acuerdo y ustedes tuvieron que vivir solas después de eso – Decía el hombre con el rostro lleno de impotencia, el hombre bien sabía que no era la primera vez en la que todo su dinero valía menos de un comino cuando de proteger algo.

La chica tenía el rostro lleno de sorpresa, después de esa noche ella había deseado algún día poder darle las gracia a aquel hombre quien al defender el amor de hermanas entre ellas dos, así como no dejar que las separaran, ya que a ella la querían llevar Kogoyima y a su hermana la iban a llevar a Aomori, lo más probable era que casi no se vieran es más tardarían meses en poder verse la una a la otra, ya habían perdido bastante en el accidente en el que murieron sus padres, como para que se perdieran ahora la una a la otra.

Tenma – Gracias, gracias, gracias – era todo lo que podía decir la chica mientras se abalanzaba sobre el hombre y lo abrazaba con lágrimas en los ojos.

El hombre no tardó mucho en corresponder al abrazo, a decir verdad tenia años de que alguien lo abrazaba con tal fuerza y calidez, el hombre podía sentir a alguien entre sus brazos, era como sentir nuevamente a su difunta hija, ella era una persona con la misma actitud infantil, era como un pequeño ángel por el cual los años no se preocuparan por pasar, ya que ella seguirá siendo un niño aun cuando usara bastón y las arrugas llenaran su rostro de una expresión de cansancio.

El señor a los pocos instantes del abrazo nuevamente rompió en llanto, era como si la hubiera recuperado a ella a su hermosa hija, era como verla dentro de otro rostro pero eran la misma, tal como su hija ella podía quedarse dormida después de una rabieta o alguna discusión, al igual que ella podía salir corriendo al baño en medio de una charla de suma importancia, pero más que nada sus abrazos eran tan sinceros como los de su amada hija como antes lo había pensado era como volverla tener en sus brazos, ahora lo único que faltaba era su nieto y lo iba a encontrar.

Rubén – Dime ¿porque me agradeces si yo no pude hacer nada? – Decía el sollozante hombre mientras apretaba entre sus brazos.

Tenma – Ya que ese día tanto mi hermana como yo estábamos en shock, es mas no nos estábamos dando cuenta que nos iban a separar que tal vez no nos volveríamos a ver, pero usted si lo vio y usted busco que eso no pasara, de no estar usted tal vez no hubiera visto a Yakumo otra vez en mi vida, pero usted grito y aguanto una golpiza por parte de mis tíos quienes lo veían como un pedófilo o algo asi. De no ser por todo eso yo no hubiera salido del estado en el que estaba y me hubieran separado de mi querida hermana por eso gracias, gracias si usted no hubiera estado yo no hubiera tenido el valor de pelear por lo único que me quedaba en la vida, mi hermana – Decia la chica mientras restregaba su aniñado rostro en el pecho del hombre.

A decir verdades en ese momento, el viejo hombre y la lastimada niña habían encontrado el uno en el otro lo que más necesitaban en ese momento, el hombre necesitaba una hija y la niña necesitaba un adulto en quien confiar y a quien poder contarle sus penas, alguien con quien poder quitarse esa mascara que tanto la lastimaba al ponerla sobre un rostro lleno de desesperación y tristeza, esa mascara que llevaba un sonrisa al frente y mil navajas atrás hiriendo con el frio acero de la agonía el alma de una niña que perdió a sus padres cuando más los necesitaba alguien que la abrazara y le dijera que todo va a estar bien y acariciara su cabeza, a fin de cuentas ella necesitaba un padre y en él lo había encontrado.

Los segundo se volvieron minutos al terminar el cálido abrazo mientras se contaba en uno al otro sus triste historias y el hombre le mencionaba una y otra vez lo parecida que era a su madre, asi como le platicaba de una y otra historia que había vivido con sus padres, el cómo eran, la forma en que hablaban, el hombre jamás toco el tema de su hija, la chica ya tenía demasiados problemas como para darle más con la triste historia del pobre hombre. Ya después de un rato charlando el hombre se acercó a un armario que estaba cerrado con llave, abrió una pequeña caja de galletas y de ahí saco un par de llaves, dio media vuelta y el hombre se volvió a sentar en la silla al lado de la cama.

Rubén – Mira Tenma. Cuando tu padre salía de viaje por trabajo muchas veces venía a New York, regularmente se quedaba uno o dos meses, trabajando en el hospital central y siempre le gustaba venir a visitarme, así como a pedir posada, como tú puedes ver soy un hombre que ya no tiene familia, por lo cual el tener a tu padre aquí se llevaba un poco de esta lastimosa soledad, pero un día tu padre llego y se quedó más tiempo, para ser exactos se quedó 3 años, mientras tanto tu madre le enviaba cartas esto no tiene mucho tiempo, bien se podían hablar por teléfono, pero tus padres siempre fueron personas muy singulares, por lo que enviarse cartas era más romántico que solo coger una bocina y hablar, con esto no digo que no lo hicieran pero enviarse una carta se les volvió costumbre y en ese armario están cada una y todas esas cartas que se enviaron entre ellos, esta habitación es donde se quedaba tu padre, era el único lugar de mi casa en el cual yo no tenía poder alguno, era como si este lugar no perteneciera a mi casa es mas no pertenecía siquiera al mismo mundo en el que me encontraba – Reía el hombre mientras ponía en las manos de la chica el par de llaves de aquel armario.

Las llaves estaban adornadas con una mariposas de metal como llavero esta mariposa era un llavero muy singular, ya que como cola tenía una forma como si se tratase de otra llave, era algo común entre los llaveros tener forma de llave en esos tiempos, es más en la actualidad aún es muy común ver llaveros como esos, el adorno era de un metal muy bonito, brillaba mucho pero no más que la ilusión en los ojos de la muchacha, quien de un salto salió de la cama y dirigió su mirada al hombre en un gesto suplicante por poder abrir el armario y ver aquellas cartas de su padres.

Tenma - ¿Puedo? – Dijo con una voz suplicante como si fuera una niña pidiendo un juguete que había visto en algún aparador.

Rubén – Como te había dicho esta habitación no es mía, era de tu padre y ahora que el no esta es tuya así como de tu hermana, por lo que me harían sentir muy honrado de que siempre que vengan pasaran a visitarme, y me ayudaran con esta soledad que ya se volvió costumbre – Decía el hombre como si le hablara a una niña pequeña, con una sonrisa y un gesto de amabilidad.

Antes de que el hombre terminara sus frase la chica ya estaba frente al armario abriéndolo con las llaves que le acababa de dar, la chica al abrir la puerta pudo ver muchos abrigos que debían de ser de su padre los saco y se los llevó al rostro para sentir el aroma que quedaba de su padre, era un olor como a madera, el cual era explicable por el armario donde se encontraba y por el materia del que estaba hecho así aunado con los años guardado dentro del mismo.

La chica después de sacar cada uno de los abrigos, camisas y trajes del armario al fin encontró lo que buscaba, una caja de madera se encontraba frente a ella, lentamente la tomo, sus manos temblaban un poco a decir verdad los nervios la mataban, dio media vuelta y se dirigió a la cama donde el hombre miraba con curiosidad, muchas veces había visto a su amigo reír, llorar, saltar de alegría o caerse desmoronado al leer esas cartas, pero jamás había sabido que dacia siquiera una de ellas.

La chica puso cuidadosamente la caja sobre la cama, su rostro reflejaba emoción y curiosidad, en verdad ansiaba ver que era lo que su madre le escribía a su padre cuando viajaba, desliso la tapa cuidadosamente y puedo ver en verdad eran muchas la caja se desbordaba de sobres y cartas abiertas, pero una llamo mucho la atención del par de entrometidos, esta era una carta cerrada, tenía en la fecha el mismo mes y año en el que habían muerto sus padres, se llevaban tres semanas y dos días de la fecha exacta de la muerte de sus padres.

La chica estaba perpleja, con las manos temblorosas tomo la carta, dirigió una mirada de miedo y curiosidad al hombre que la acompañaba quien asintió con la mirada mucha era su curiosidad de saber que tal vez esa era la última carta que se enviaron los padres de la chica, ninguno de los dos lo pensó mucho ya que la chica tomo e sobre y lo abrió rápidamente, del sobre saco una carta doblada en tres que se dispuso a leer, pero fue frenada ya que al inclinar su mano y el sobre quedar con la apertura apuntando al suelo, salió una fotografía.

El hombre y la chica tuvieron un impacto enorme al ver el rostro de la fotografía, el shock duro poco ya que el hombre salió rápidamente de la habitación tirando la silla y todo a su paso, la fotografía siguió en el suelo ya que la chica no podía creer quien estaba en la foto que había enviado su madre.

Continuara…

Hola que tal mis queridos lectores ¿Alguien pidió una tragicomedia?

Servido jajajajajaja hola perdón por el retraso es que en los últimos meses mi vida ha estado hecha un desastre por lo que no había podido subir capítulos así como trate de tomar en cuenta todos sus comentarios y con ayuda de sus opiniones seguir escribiendo una mejor historia, por cierto hoy contestaremos algunas preguntas y opiniones asi que comencemos…

GyakutenPepe: gracias en verdad me había preocupado que pensaran que era mujer, pero tu pudiste ver la verdad gracias en verdad gracias, jajaja.

Tempi: Hola antes que nada el personaje de Eri lo he estado intentando mantener en su modo tsundere, pero en verdad tengo muchos sucesos que quiero poner en la historia y para todos estos sucesos necesito que Eri y Harima ya sean lo mas cercanos posible, por lo cual hacer que Eri se mantenga en un Tsundere tan dedicado, nos haría perder un poco de tiempo en el cómo evoluciona una relación la cual ya sabemos que una de las dos partes la desea con toda el alma pero la otra es el problema y ese problema es del cual nos vamos a sostener para montar varias situaciones entre las cuales vamos a ver a Yakumo en un modo Yandere que les encantara a todos los fanáticos de esta linda serie, pero como lo dije hace algunos momentos necesitamos que Eri se entregue completamente a su amor por Harima, el cual vamos a ver con constantes dudas sobre sus sentimiento por Eri y esas dudas las convertiremos en el drama de esta historia y debido a esto es que he Eri sede ante Harima desde un principio y lo acelerado de la relación Harima-Eri, aun así muchas gracias por tu opinión, que fue la que me recordó que esto era una tragicomedia, así como también te pido de antemano disculpas por esto pero, jamás tuve la intención de volver a Harima el típico todasmias y de lo mismo sacar un harem.

Guest: una disculpa por el retraso, pero aquí estamos no la he abandonado y tratare de seguirla con la mayor puntualidad posible asi como me alegra mucho que mi historia se te entretenida.

luitoruiz07: Perdón por no continuarla antes pero aquí está un nuevo capítulo, espero que te sea aún más entretenido que los anteriores, de antemano gracias por regalarme algo de tu tiempo.

Luiz RH: muchas gracias por leer mi historia, asi mismo un disculpa por el retardo, pero aquí estamos espero sea de tu agrado.

Sin más por el momento me despido y disfruten el capítulo (Por favor siempre que vean School Rumble háganlo a una distancia prudente de la pantalla)

No olviden comentar.