Bueno, ya se que me he tardado muchisimo, así que aquí les traigo el décimo capítulo, y también una noticia.
Ultimamente he tenido muchísimos problemas de índole personal, lo que me ha quitado las ganas de escribir, Además, en este momento estoy pasando por una etapa de cambios en mi vida, por lo que honestamente no sé cuando pueda continuar esto, o cuando vaya a actualizarlo. Sin embargo, les aseguro que haré lo posible por seguir con esta historia cuanto antes. Gracias a los que han dejado reviews y a todos los que la han leído. Espero pronto poder traerles la continuación de este fanfic.
Un saludo a todos. Arigato.
Los chicos miraban asombrados a su sensei, quien comía una porción tras otra de ramen de cerdo, sin dar en ningún momento muestras de cansancio o hartazgo. Cuando hubo terminado su décimo tazón de fideos, finalmente se recargó en un tronco, y paseó su mirada por el grupo que estaba reunido en el campo de entrenamiento.
"Muy bien, ya que terminamos con los más importante…"
"¿Se refiere a la prueba o a la comida?" pensaron todos los chicos.
"… ¿no creen que es hora de que se presenten como corresponde?" les preguntó Naruto, mientras se tapaba la boca.
Los chicos se miraron unos a otros, preguntándose con la mirada cual era la mejor manera de hacerlo. Al final, una chica de cabello corto castaño levantó la mano, llamando la atención del rubio.
"Pero, Naruto-sensei, ¿no crees que es mejor que te presentes tú, para que nos muestres cómo hacerlo?" le preguntó, un poco cohibida.
"Ya…" contestó el chico, enojado por tener que levantarse de la postura tan cómoda en la que se encontraba. Cuando se hubo enderezado, les dedicó una sonrisa, causando que todos los jóvenes se sorprendieran.
"Mi nombre es Uzumaki Naruto, soy un Genin de la Aldea de Konoha, y a partir de hoy seré su maestro de ninjutsu, durante los próximos dos años. Lo que más me gusta en el mundo es el ramen, y lo que menos me gusta es el ver a alguien querido ser lastimado por otros. Lo que espero de ustedes es que trabajen en equipo, que se protejan unos a otros, y que siempre piensen primero en la villa antes que en ustedes mismos." Terminó, tomando una gran bocanada de aire. Sin embargo, cuando volteó a ver a sus alumnos, se dio cuenta de que todos tenían una expresión aterrorizada en el rostro.
"¿Pasa algo?" preguntó, confundido.
"Eto… eres… ¿un Genin?" preguntó Sekai, con un profundo rubor en las mejillas y la voz cargada de decepción.
"Oh…" murmuró Naruto, al darse cuenta de cuál era la preocupación de los chicos. "¿Así que es eso? Bien… ¿por qué no terminamos las presentaciones, y después les explico por qué es que aún soy solo un simple Genin?" les propuso el rubio, esperando no tener que hacer ninguna demostración práctica para probar su talento.
"De… de acuerdo." Susurró la chica de cabello azul, mientras rehuía la mirada de su sensei. "Pue… ¿puedo empezar yo?" preguntó, mientras un ligero rubor cubría su rostro.
"Claro, adelante."
"Pues…" comenzó la chica, dando un gran suspiro antes de continuar. "Mi nombre es Ashikaga Naoko, tengo once años, y mi punto fuerte es el ninjutsu médico." Cambió la última frase, sabiendo que era absurdo recalcar que era una Genin de Konoha. "Lo que más me gusta en el mundo es comer helado, y lo que menos me gusta son los insectos. Espero poder aprender muchas cosas de mis nuevos sensei, sobre todo de Sakura-sensei, para así poder ser la mejor médico ninja cuando ella se retire." Terminó, con un brillo codicioso en los ojos.
"Muy bien, buena idea el agregar tu punto fuerte. ¿Cuál es tu punto débil?" preguntó Naruto, curioso.
"El manejo de armas." Contestó la chica, mirando un poco atemorizada a la chica de pelo largo castaño.
"Bueno, ¿Quién sigue?" preguntó Naruto, mirando descaradamente a la castaña. "¿Por qué no dejamos que empiece su compañera, ya que está tan ansiosa?" agregó casi de inmediato, cuando se dio cuenta de que la chica no iba a alzar la mano.
"¿Yo?" preguntó esta, nerviosa.
"¿Algún problema con eso?" Naruto se daba cuenta de que ser sensei era de lo más divertido.
"Ninguno, Naruto-sensei." Contestó la chica, después de fulminarlo con la mirada durante un momento. Poniéndose en pié, tomo la actitud de una estrella de rock al momento de recibir un premio. "Mi nombre es Miyasawa Kasumi, tengo doce años, y mi fuerte es el manejo de armas." Comenzó, lanzándole una mirada traviesa a Naoko, quien solo se encogió de hombros. "Lo que más me gusta en el mundo es ir de compras y torturar a Naoko, y lo que más odio es entrenar ninjutsu, y a los rubios." Dijo esto último con voz bastante más fuerte que el resto, aunque Naruto no mostró haber captado la indirecta. "Mi punto débil es el ninjutsu, duh, y lo que espero de este entrenamiento es poder convertirme en la mejor guerrera de toda la villa, para torturar a los maestros de ninjutsu y a los rubios." Terminó, cosechando varias risas por lo bajo, y una carcajada de parte del chico de pelo castaño. Naruto solo sonrió a la chica, quien obviamente esperaba una reacción más violenta de su sensei.
"Muy bien, bastante… informativo." Dijo Naruto, mientras recordaba mantener un ojo en la chica cuando estuviesen fuera en misiones. "Ahora… ¿tú?" dijo, señalando a la chica de pelo gris que había estado en silencio la mayor parte del tempo. Inmediatamente, su cara se tornó rojo carmesí, y Sekai se puso a su lado de inmediato, presta para sostenerla si la chica se desmayaba.
"¿Estás bien?" preguntó Naruto, poniéndole una mano en la frente. La chica solo atinó a sacudir la cabeza de arriba a abajo, y cuando Naruto se alejó, finalmente recuperó un poco el autocontrol.
"E… eto… Mi nombre es… Taka… Takahashi Azumi…" comenzó a decir, pero se detuvo al ver la sorpresa reflejada en el rostro de su sensei.
"¿Takahashi Azumi, dijiste?" preguntó Naruto, sin poder creer las vueltas que daba el destino.
"Ha… Hai. Takahashi Azumi, del clan Takahashi de la Aldea escondida entre los Árboles." Agregó, dándose cuenta qué era lo que realmente quería preguntar Naruto.
"Tienes una prima llamada igual, ¿cierto?" preguntó Naruto, con una pequeña sonrisa en el rostro.
"Hai." Contestó Azumi, confundida.
"Muy bien, continúa por favor."
"De… de acuerdo. Mi nombre es… Takahashi Azumi, tengo doce años, y soy una refugiada de la Aldea Oculta entre los Árboles. Mi especialidad es el Genjutsu y los ataques sorpresa. Lo que más me gusta es estar con mi amiga Sekai, y lo que menos me gusta es tener que entrenar Taijutsu con mis compañeros. Espero poder convertirme en una gran kunoichi, para poder proteger mis dos villas. Mi debilidad es el taijutsu." En cuanto terminó, giró su rostro, de manera que su sensei no pudiese ver el color escarlata que había tomado su rostro.
Naruto volteó a ver a Sekai, pues se había dado cuenta de que las dos se habían llamado a sí mismas refugiadas de la Aldea Oculta entre los Árboles. La chica le devolvió la mirada, y pareció entender por sí sola lo que su sensei le estaba preguntando.
"Hace unos cuatro años, hubo una guerra civil en la Aldea de los Árboles, así que la familia de Azumi pidió que le dieran refugio en Konoha, mientras la situación se estabilizaba un poco." Explicó, mientras tomaba la mano de su amiga, a quien claramente deprimía recordar esa época de su vida. "Las cosas se calmaron un año después, pero los padres de Azumi no estaban seguros de que estuviese segura ahí, así que la dejaron aquí hasta nuevo aviso. A mí me mandaron después del fin del enfrentamiento, como doncella de Azumi-sama." Agregó, casi tocando el suelo con la frente al regalarle una reverencia a la peligris.
"Tú no eres mi doncella, Azumi. Tú eres mi mejor amiga." Le dijo la chica, sonrojándose aún más.
"Ya lo sé, tonta. Por eso te quiero." Contestó Sekai, mientras le sacaba la lengua y la envolvía en un cálido abrazo. Aparentemente, todos ya estaban acostumbrados a ello, puesto que las otras dos chicas y el ojiazul las miraban con una sonrisa enternecida, mientras que el peliblanco las miraba entre aburrido y avergonzado.
"Osea que, Azumi, tú eres pariente de Makoto-san y de Akane-chan, ¿cierto?" preguntó Naruto, haciendo que las dos extranjeras lo mirasen extrañadas.
"¿Tú conoces a tío Makoto y a Aka… digo, a Azumi-san?" preguntó Azumi, sorprendida.
"Digamos que me tope con ellos en uno de mis viajes." Contestó Naruto, sin adentrar en detalles. Rápidamente, se giró hacia el chico de cabello blanco, quien miraba hacia la nada con expresión aburrida.
"¿Te molestaría ser el siguiente?" preguntó Naruto, con el raro presentimiento de que ese chico en particular le iba a dar varios quebraderos de cabeza.
"Para nada." Contestó el peliblanco, sin inmutarse. "Mi nombre es Royama Shinji, tengo diez años, soy excelente en planeación y apesto en todo lo que tiene que ver con genjutsu. Lo que más me gusta es… bueno, no sé, supongo que mirar a las aves, y lo que más detesto es a la gente que se exige de más. Espero que esto acabe pronto, para poder empezar a subir rangos." Agregó, mientras le dedicaba a Naruto una mirada vacía.
"Me recuerdas a alguien, enano." Le dijo el ojiazul, mientras se giraba hacia los últimos dos chicos que quedaban sin presentar. "Ya que tú te presentaste antes, Sekai, ¿está bien si dejamos a tu compañero presentarse primero?" le preguntó Naruto a la chica, a lo que esta simplemente asintió con la cabeza. Con una sonrisa cohibida, el otro chico del grupo dio un paso al frente.
"Muchas gra… gracias, Sekai." Le dedicó una pequeña reverencia a la chica. Después, volviéndose hacia su sensei, continuó. "Mi nombre es Nakahara Yusuke, tengo trece años, y lo que mejor se me da es el combate cuerpo a cuerpo. Me gusta… estar con mis compañeros, entrenar, y probarme a mí mismo contra oponentes más fuertes. Lo que más me desagrada es Shinji, el genjutsu y levantarme temprano, si no es para entrenar." Dijo, ganándose una mirada airada del aludido.
"Dios, sí son como nosotros cuando teníamos su edad." Pensó Naruto, empezando a creer que tal vez era ya hora de que pagara todo el karma que había acumulado.
"Lo que espero de todo esto es convertirme en el mejor luchador de Konoha, para poder proteger a los míos y patearle el trasero a Shinji." Terminó Yusuke, mientras varias de sus compañeras echaban a reír.
"Ya, ya, esperen a los entrenamientos para eso." Les dijo Naruto, no queriendo que nadie arruinase los tanques de agua del hospital. "Ahora, supongo que es tu turno, Sekai." Agregó, mientras miraba a la chica con una sonrisa.
"¡HAI!" Gritó esta, feliz de finalmente poderse presentar como era debido. "Mi nombre es Serizawa Sekai, y soy una refugiada de la Aldea Oculta entre los Árboles. Tengo doce años, y mi punto fuerte es el ninjutsu." Dijo, dejando ver lo orgullosa que estaba de eso. "Puedo patearle el culo a cualquiera aquí, y lo que más me gusta es estar con la gente que quiero, osea con mi amiga Azumi. Lo que más me disgusta es entrenar en las mañanas, porque entonces tenemos que saltarnos el almuerzo, y me da mucha hambre. Lo que peor se me da son los ataques sorpresa, no sé por qué." Mientras se presentaba, poco a poco iba hablando más y más rápido, y alzando más y más la voz.
"Sí, es un misterio." Contestó Naruto, mientras se destapaba los oídos. "Muy bien, ya veo que son un grupo bastante variado, pero puedo decirles que, si se esfuerzan, tal vez estarán un paso más cerca de ser igual de poderosos que yo, el gran Uzumaki Naruto." Recitó el rubio, comenzando a hacer una danza muy parecida a la que hiciera Jiraiya en su tiempo.
"Eto… ¿sensei? ¿No se supone que vas a explicarnos por qué eres aún un Genin?" preguntó Azumi, mientras se acomodaba en los brazos de Sekai.
"Oh… tienes razón." Contestó el chico, dándose cuenta que todos se habían puesto alerta ante esas palabras. Resignado, se sentó sobre uno de los troncos del campo, y se sumió en una reflexión acerca de la mejor forma de contarle su vida a los chicos.
"¿Y bien, Naruto-sensei?" preguntó Sekai, después de varios minutos de silencio.
Naruto la miró a los ojos, y finalmente decidió que tenían derecho a saber con quién estaban tratando, y a pedir un cambio de sensei, si así lo querían.
"¿Alguno de ustedes ha escuchado acerca del ataque del Kyubi, hace unos dieciocho años?" les preguntó, y como esperaba, todos los chicos negaron con la cabeza. "Muy bien. Supongo que saben lo que es el Kyubi, ¿cierto?" Esta vez, los chicos asintieron. "Muy bien…"
Naruto comenzó a contarles poco a poco la historia del ataque del Kyubi, y la manera en que el Yondaime había sellado al demonio dentro del cuerpo de un recién nacido. Al contrario que otros, los chicos inmediatamente se dieron cuenta de quién era ese recién nacido, pero a diferencia de los adultos no se hicieron para atrás, ni dejaron que el miedo los invadiera.
"Entonces, después de que llegué de mi viaje con ero-sennin, los Akatsuki comenzaron a mover sus piezas, y finalmente llegamos a la batalla de Konoha. Ahí sucedió algo, y como seguramente sabrán el Kyubi rompió el sello y se liberó." Les dijo, viendo cómo los recuerdos afloraban en la mente de los chicos. Sin duda, todos recordaban el poder que habían sentido hacía más de dos años, cuando la aldea estaba bajo un ataque a gran escala, y de pronto todo se quedó callado.
"¿Ese era usted?" preguntó Yusuke, mirando a Naruto con más respeto que con miedo.
"No, no era yo, Yusuke. Ese era el Kyubi. El único ser capaz de emanar un chakra tan demoniaco es él." Contestó Naruto, pensando que era mejor dejarlos digerir los datos antes de ponerles al día con las últimas noticias. "Después de eso, nadie sabe que sucedió, ni siquiera yo. Solo sabemos que el sello desapareció, más sin embargo el Kyubi sigue dentro de mí. Después de confirmarlo, dejé la aldea, sabiendo que no podía arriesgarme a que eso sucediera de nuevo. Por eso no pude ser promovido a Chunnin ni a Jonin, aunque no dudo que pudiese vencerlos a todos sin mayor problema." Terminó, pretendiendo que de ese punto ellos mismos sacasen sus conclusiones.
"¿Por qué regresaste ahora, y no en dos años cuando Akatsuki ataque?" preguntó de pronto Shinji, sus ojos clavados de manera aún más perturbadora que el Byakugan. "Es más, ¿Por qué regresó, cuando esta villa siempre le dio la espalda, cuando la gente de aquí lo odió por algo que no hizo, y trataron de hacerlo pagar por crímenes que no cometió?"
"Este chico puede leerme la mente, estoy seguro."
"Regrese porque mi deber es proteger esta villa, y proteger a las personas que quiero. Sus senseis, mis amigos, la Hokage, cada aldeano es alguien importante para mí. No importa que hayan hecho antes, yo le prometí al anciano y a ero-sennin proteger esta aldea. Esa es la voluntad de fuego, y lo que los cuatro Hokages quisieron preservar." Terminó, recordando las palabras de aliento que Sarutobi le decía en su infancia, cuando se encontraba realmente solo en el mundo.
Miro uno por uno a los chicos, se dio cuenta de que en todos ellos había una mirada asustada, la misma mirada que le daban los aldeanos cuando lo encontraban solos en un callejón.
"¿Y bien? ¿Quién va a ser el primero en salir corriendo y pedir un nuevo sensei?" les preguntó, sintiéndose inesperadamente dolido por su actitud.
"¿Perdón, Naruto-sensei?" preguntó Naoko, dándose cuenta de la amargura en las palabras del rubio.
"Es obvio que están asustados. No voy a obligarlos a trabajar con un monstruo, y estoy seguro de que Tsunade no-baachan entenderá." Les dijo, obligándose a sí mismo a sostener la mirada en alto, como si no fuese gran cosa.
"Pero… nosotros no estamos asustados de usted." Habló Kasumi, después de cruzar una mirada con cada uno de sus compañeros. "Bueno, sí de usted, pero…"
"¿Puedes ser más específica?" le espetó Naruto, comenzando a perder los estribos.
"Pues… nos da miedo su forma de ser, Naruto-sensei." Se explicó la chica, cabizbaja. Ante la mirada confundida de Naruto, profundizó. "Nos da miedo que alguien que tendría todo el derecho a querer destruir esta villa, haya regresado después de dos años a proteger a gente que jamás le ha tendido una mano." Le dijo, regalándole la primera sonrisa amable que le había visto hasta ahora.
"Entonces… ¿realmente quieren que les enseñe lo que se?" preguntó Naruto, sin poder creer que los chicos lo aceptaran aún después de lo que les había contado.
"Bueno, supongo que no eres el mejor del mundo, pero no queremos molestar más a Tsunade-sama." Le contestó Sekai, mientras le guiñaba un ojo de manera pícara.
"¿Qué no soy…?" contestó Naruto, dándose cuenta de que las presentaciones habían terminado.
Comenzaron a gritarse unos a otros, y rápidamente el ambiente se relajo, todos felices y tranquilos porque los demás los habían aceptado. Sin darse cuenta, pasaron las horas, y la noche se convirtió en madrugada antes de que pudiesen darse cuenta.
Desde lo alto de un poste, una silueta solitaria miraba cómo el grupo se divertía a la luz de la fogata, enseñando técnicas y contando historias. Con una sonrisa, la kunoichi se permitió una sonrisa, ante la visión de lo que para ella parecía un joven patriarca rodeado por sus hijos.
"Espero que estos chicos te devuelvan la confianza en la aldea, Naruto-kun." Susurró Hinata, antes de desaparecer en un remolino de hojas. Abajo, en el campo, un Genin de dieciocho años giró levemente la cabeza, sonriendo al darse cuenta de que la kunoichi finalmente se había retirado a dormir.
