Capítulo 10: Noche de hombres y mañana de preocupaciones
Poco se imaginaba Ulrich lo que iba a pasar en su casa durante las siguientes horas del día. Sólo sabía que Yumi había quedado para tomar un café con Sam esa tarde y que Hiroki se quedaría a dormir. Él por su parte había quedado con Odd. Iban a ir a tomar algo. Y estaba hecho a la idea de que en algún momento habría sexo.
—¡Ulrich!
Odd llegaba por el otro lado de la calle. Habían decidido quedar en el mismo bar donde hicieron la cena por el aniversario del acuerdo para tomar algo. Si a alguien le daba por asomarse, podría unirse también a la fiesta.
Entraron y se sentaron en una de las mesas. Nuevamente, fue la rubia Brynja quien les atendió, aunque por la forma que tenía que sacar pecho, más bien parecía que eran las tetas de la chica las que les tomaron nota.
—¿Se dará cuenta de lo descarado que resulta? —se preguntó Ulrich en voz alta cuando la chica se alejaba.
—Creo que sí —respondió Odd—. Pero se va a quedar con las ganas —rió.
Brindaron cuando les sirvieron un par de jarras de cerveza bien grandes. Ulrich no solía beber, pero un día era un día.
—Bueno... ¿y qué tal la experiencia swinger? —dijo Ulrich.
—Estuvo muy bien... pero no les vi predispuestos a unirse a un grupo liberal de sexo. Se me hacen raros sus principios morales...
—Y si les contamos lo que hacemos, a ellos les pareceremos raros nosotros.
—Touché. Pero bueno... me da un poco de pena por vosotros, la verdad.
—¿Pena? ¿Por qué pena?
—Porque no vais a poder disfrutar de ellos —respondió Odd, y no pudo evitar reírse. Alguno se giró para mirarles, pero Ulrich tuvo que reírse también—. En serio te lo digo... —bajó la voz—. Maïtena... es puro placer en la cama. Está muy apretada... No se si me sigues.
—Me hago a la idea.
—Pues eso. Una maravilla. ¿Queréis que hable con ellos y les diga que Yumi y tú también sois swingers? Nunca habéis probado, ¿verdad?
—No. Y gracias, pero de momento no nos interesa.
—Pues yo me muero por repetir. Y de pillar a Bastien ya de paso. Pero para hacerle mío, que conste. Vaya culito tenía...
Bebieron nuevamente. Pensaron en pedir algo de picar en la siguiente ronda para sustituir a la cena.
—¿Y qué tal a todo por la Universidad? ¿Alguna novedad?
—La verdad es que no. Aunque podrías pasarte con más frecuencia a vernos por allí.
—Es que me da pereza —dijo Odd sacando la lengua—. Aunque esa fiesta que se va a organizar no me la pierdo por nada del mundo.
—No esperaba menos. ¿Y qué tal te va lo tuyo?
—Pues es la mejor opción que he podido elegir. Me entretiene, y se me da bien. Aunque de vez en cuando echo de menos las clases con la Herzt. Para dormir en el aula.
Ambos amigos volvieron a reír a carcajadas. Debían salir más a menudo, pensándolo bien. No es que se hubieran distanciado con la Universidad, pero en Kadic, viviendo juntos, era diferente a la situación actual. Tenían libertad para ir donde quisieran pero no la sabían aprovechar bien.
Pidieron otra ronda, acompañada de sendos bocadillos de bacon. Odd terminó el suyo antes de que Ulrich se hubiera comido la mitad del suyo.
—Casi había olvidado esa forma de comer con ansias —comentó Ulrich—. Y sigues sin engordar.
—Soy la envidia de toda mujer. Por raro que suene.
Tuvieron que reír otra vez. Hacía mucho que no reían juntos. Muchas cosas habían cambiado desde aquellos días de lucha contra XANA. Y eso que al principio ni siquiera se llevaban del todo bien. Y ahora en cambio, la definición de mejores amigos se podía aplicar a ellos.
—Por cierto, me ha sorprendido que dijéramos de quedar en tu casa —dijo Ulrich—. ¿Es que hoy no están tus hermanas?
—No. Marie y Adèle también tenían plan. Con sus novios. Así que tengo la casa para mi. Y con la garantía de que no habrá interrupciones.
—¿Por si nos pillan? —bromeó Ulrich—. ¿No les gustaría tener un hermanito gay?
—Louise es lesbiana, de hecho. Así que tampoco se escandalizarían si me ven con un hombre.
—¿Pero buscas alguna pareja o relación?
—Lo que va surgiendo. Odd "Casanova" Della Robbia está en el mercado disponible a quien interese.
—¿Pero interesas? —rió Ulrich.
—Eso pregúntaselo a Brynja, que el otro día casi me arrastra al almacén del bar. Pero no voy a hacer nada con ella. De momento. Aunque insista.
Ulrich negó con la cabeza y sonrió. Se lo estaba pasando realmente bien esa noche.
Un rato largo más tarde (después de otra cerveza, y ya hubo oscurecido), fueron al coche de Odd y este condujo hasta su casa. Entraron. Pocas veces había estado Ulrich allí.
—Perdona el desastre, pero es que Adèle es peor que yo para el orden... —comentó Odd, y apartó con el pie un sujetador y un tanga rojos que había en el suelo.
Sin embargo, Ulrich, que había convivido con Odd como compañero de cuarto durante unos años, aquello no estaba tan desordenado. Aunque prefirió no comentarlo en voz alta para no mosquear a su amigo. Dudaba que se lo fuera a tomar a mal, pero ¿para qué estropear la noche?
Fueron a la cocina y Odd sacó dos latas de cerveza. Le pasó una a Ulrich.
—¿Pretendes emborracharme? —bromeó Ulrich.
—No. Salvo que me haga falta —Odd también bromeaba.
—Tranquilo, que no. Soy consciente de lo que va a ocurrir.
—¿Y no tienes ningún problema con ello?
—¿Después de tres años casi, sufriendo tu acoso por las mañanas? Casi lo echo de menos —reconoció Ulrich.
Y no mentía. Se había convertido en algo más o menos habitual, y aunque el sexo con hombres nunca ganaría a la misma actividad con mujeres, de vez en cuando le apetecía, por variar. Y no era lo mismo compartiendo dormitorio con un compañero de habitación que con una novia.
Terminadas las cervezas caminaron al dormitorio.
—¿Y tenías alguna idea en mente, Ulrich? —preguntó Odd.
—No, pero... se me ocurre que puedo hacerte un masaje de los míos... —sugirió el alemán.
Odd aceptó. Claro que iba a aceptar. Pero le pidió un pequeño cambio. Primero quería el masaje de frente, bocarriba, y luego, tumbarse bocabajo. Ulrich no tenía problema con ello, aunque por lo general los masajes los daba al revés. Comprendía la idea del rubio. Y le daría lo que buscaba.
Por el carácter erótico del masaje, pusieron solo una luz tenue para darlo. Les permitía verse, pero no había exceso de iluminación. Cerraron la puerta (por si las hermanas de Odd aparecían de pronto y para mantener el calor de la habitación), y pusieron un poco de música de relajación. Se desnudaron. Odd se tumbó bocarriba en la cama. Ulrich se puso a su lado, y empezó a masajear, con mucho cuidado, el torso de su amigo. Era una zona en la que no convenía apretar mucho para no hacerle daño.
Odd intentó relajarse, aunque el contacto de las manos de Ulrich contra su cuerpo le encantaba. Cerró los ojos para disfrutarlo. Ulrich movía sus manos libremente. En la zona de los hombros presionaba con algo más de fuerza, mientras que en la tripa apenas pasaba de una ligera caricia. No se le pasó por alto que el miembro de Odd ya se encontraba en estado de semi-erección. Pero le iba a dejar con las ganas un poco más.
Sin embargo, el rubio no tenía la misma idea en mente. Le apetecía jugar un poco. Alargó la mano, y la llevó hacia el bóxer de Ulrich, pasándola por debajo de la tela y rodeando el pene de su amigo. Empezó a estimularlo. Al alemán esto le pilló por sorpresa, pero no se detuvo en lo que hacía. Continuó hasta que el rubio le tiró del bóxer hacia abajo, quitándoselo.
Se movió en ese momento para evitar que Odd se hiciera con la situación. Se sentó en la cama, entre las piernas de su amigo, y empezó a masajear su miembro. Con mucho cuidado le trabajó los testículos. Despacio, lentamente, permitiendo que el ansia se apoderase de Odd. Una ansiedad placentera. Antes de lo que Odd se esperaba, Ulrich se echó hacia adelante, y empezó a lamer el pene de Odd. Éste sintió un escalofrío. Ulrich sabía jugar, desde luego. Este además volvió a acariciar y masajear el torso del rubio. Este estaba muy excitado. Que Ulrich aún le permitiera ese tipo de actividades… y que fuera tan generoso en la cama… Pensaba que nunca haría lo suficiente con él (y no se refería simplemente en la cama) para agradecérselo.
Sintió que iba a terminar. Avisó a su amigo para que se detuviera. El alemán, obedeció. Se detuvo, y se sentó sobre Odd… para empezar a frotar su erección contra la de él. Esta última provocación hizo que el rubio terminase eyaculando. Sus fluidos resbalaron por su tripa.
—He dicho… que no quería terminar…
—Mentiroso, acabas de hacerlo —bromeó Ulrich—. Y apuesto a que te ha dado gustito.
—Mucho. Bueno, si dejas que me limpie, podremos seguir…
Pero el alemán volvió a adelantarse a él. Fue quien le limpió. No era tan raro, en algún masaje que había hecho, se le había ido un poco la mano con los aceites. Tras hacerlo, Odd se acomodó en la cama, bocabajo, esperando a que Ulrich hiciera lo que tan bien se le daba. Bueno, las dos cosas que tan bien se le daban. Prefirió no decirlo en voz alta.
Ulrich empezó masajeando sus nalgas. Las separó, y hundió su pene despacio dentro de su amigo. Odd dejó escapar un sonido que el alemán no pudo tomar como un gruñido de dolor. Le gustaba. Manteniéndose en su posición, Ulrich empezó a masajear la espalda de Odd, lentamente, y empleando más presión que en su torso. Lentamente, empezó a mover las caderas también. El rubio era sometido a un placer doble, por el masaje y las lentas acometidas de Ulrich. Cerró los ojos y se dejó hacer. Adoraba esa posición. El alemán aumentó el ritmo poco a poco. Empezaba a sentir su orgasmo muy próximo. Suponía que a Odd no le importaría si terminaba sin más, pero no era su estilo no avisar. Odd le animó a que continuara hasta que le aguantara el cuerpo, y unos minutos después, Ulrich alcanzó un feliz orgasmo. Era tan de noche que se dejó caer sobre la espalda de Odd, giró hasta tumbarse en el colchón, y se durmieron.
Por la mañana, ambos se encontraban de muy buen humor. Tomaron un café (acompañado de un plato de magdalenas, del cual Odd se comió la mitad). Incluso tuvieron tiempo de ver un rato la televisión antes de ir a la Universidad (Odd se ofreció a llevarle, y de paso, ver a sus amigos). Para los dos, aquello había sido como volver a su época en Kadic.
Odd aparcó cerca del campus universitario, y caminaron hacia su grupo de amigos, que alzaron las manos para saludar a Odd. Pero, mientras se reunían, Ulrich echó en falta a alguien. Alguien que le envió un mensaje en ese momento. «Ulrich, no me encuentro muy bien. Me quedo en casa. Luego te veo. Un beso. Y»
Qué cosa más rara… pensó Ulrich. Ya no se lo podía quitar además de la cabeza. Excusó a Yumi ante sus amigos ("¡Para un día que vengo!", protestó Odd), y antes de empezar las clases, decidió ir a hablar con una de las profesoras de su novia para que supieran que no iba a ir ese día.
Sin embargo, algo en su cabeza le decía que había algo que no iba bien. Apenas estuvo concentrado en la primera hora de clase, así que opto´ por lo más inteligente, y lo que debía haber hecho desde un principio: ir a casa a cuidar de su chica.
Fue muy rápido el trayecto en el metro antes de llegar a casa. Subió las escaleras trotando ("Buenos días, señora Depardieu", "Buenos días, Ulrich") y entró a su casa. Había silencio. Demasiado silencio. Caminó hacia el comedor. Yumi estaba acurrucada en el salón, tapada con una manta. Se acercó a ellas. Ojeras y… ¿ojos húmedos? Había llorado.
—¡Yumi!
Ella parecía no haberse percatado de su presencia hasta que Ulrich gritó su nombre. Le miró, y parecía asustada.
—¿Qué… qué ha ocurrido?
La chica negó con la cabeza. Él intentó levantarla para poder hablar con ella. Lo medio consiguió, pues ella continuaba mirando hacia la nada.
—Yumi… escúchame… no se lo que ha pasado… así que me lo tienes que contar…
—Ha pasado algo… muy malo…
—¿Tiene que ver con tu hermanito? ¿Dónde está, por cierto?
—Le he llevado a clase y luego he venido…
—¡Yumi, por diox! ¡Cuéntamelo!
Yumi le miró y unas lágrimas resbalaron por su rostro. Ulrich estaba realmente preocupado. ¿Habrían sufrido algún tipo de agresión?
—Pues anoche… hice algo horrible… algo que nunca debí haber hecho… —miró a Ulrich—. Me... me acosté con Hiroki.
Un minuto de reloj fue lo que Ulrich tardó en asimilar las palabras que había escuchado. No… no podía ser eso verdad. Pero… por otro lado, hacía meses que no veía a Yumi tan afectada por algo…
—Cuando llegamos a casa, después de la cena… fue a darme una ducha. Hiroki… me espió y empezó a tocarse… le pillé y… no sé qué se me pasó por la cabeza… me dijo que había estado tentado muchas veces… y por algo que no termino de entender le propuse que nos acostáramos…
Yumi empezó a rascarse. Sentía una especie de sarpullido por su cuerpo. Se sentía sucia.
—Esta mañana ni siquiera nos atrevimos a mirarnos… le acerqué a clase pero yo no me encuentro en condiciones…
Buscó la mirada de Ulrich. Esperaba ver asco en sus ojos. Desprecio. Incluso alguna reacción violenta. Pero al contrario que todo eso, se encontró preocupación.
—¿En qué pensabas antes de acostarte con él?
—No lo sé… nunca habíamos tenido sexo en la misma habitación, ni siquiera, sólo cuando quedamos todo el grupo…
Ulrich asintió lentamente.
—Y es mi hermano… Le quiero muchísimo, pero esto no va a ser igual que antes después de lo de anoche…
—¿Y te gustó?
Ulrich lo preguntó de una forma que sonaba peor de lo que hubiera querido, pero necesitaba saberlo para poder ayudar a Yumi. La chica aguardó unos momentos y luego, asintió lentamente. El chico la rodeó con un brazo y con mucha delicadeza tiró de ella hacia atrás, hasta que se apoyaron en el respaldo del sillón.
—Bueno… no creo que haya sido para tanto… —Yumi miró a Ulrich, incrédula—. Es decir… después de tantos años… incluso nuestros amigos habían pensado alguna vez que ocurriría…
Yumi no sabía por dónde llevar la conversación. Tenía que liberarse, y tenía que saber la opinión sincera de Ulrich.
—Pues tenían razón, ¿no? Aunque al final… me imagino que él estará como yo… me siento como si fuera un monstruo… sexo con mi propio… Entenderé que te enfades…
De una forma muy rara, pensó ella, Ulrich le demostró su enfado: le dio un beso en los labios.
—No voy a enfadarme. Ni siquiera creo que me hayas engañado, pues tu hermano está dentro del acuerdo. No tienes que sentirte mal por ello.
—¿Cómo no voy a sentirme mal?
—Esta tarde voy a ir a por Hiroki. Lo podéis hablar entre vosotros, o puedo estar yo presente si lo prefieres —Ulrich alargó la mano, cogió un pañuelo, y le secó los ojos a Yumi—. Seguís siendo hermanos, ¿no? Siempre debéis tener eso.
Una vez más, Yumi pensó que Ulrich era demasiado para ella (aunque desconocía que ese pensamiento también se aplicaba a la inversa).
—¿Por qué, Ulrich? ¿Por qué no te enfadas y me tratas así?
—Por lo mismo que te digo siempre: porque te quiero. Y si he aceptado que tengamos sexo con nuestro grupo de amigos… lo que pasó anoche puedo considerarlo igual.
Pasó un rato muy largo de silencio. Yumi terminó tumbada sobre Ulrich, estaban abrazados.
—¿Crees que Hiroki puede aceptar que sigamos como hasta anoche?
—Confío en que sí. Ha madurado bastante. Pero… ¿se lo vais a contar a los demás?
Yumi se incorporó.
—¿Estás loco?
—No… simplemente pensaba… Hiroki y Johnny están juntos… si tú me lo has contado… es seguro que él se lo haya contado a su novio. Y quizá los demás lo terminen sabiendo, aunque seamos discretos.
Joder, Yumi no había pensado en eso. Más bien no había pensado en nada coherente desde el momento en que pilló a su hermano espiándola. Ulrich tenía razón.
—Mira, esta mañana, Aelita, Jeremy, Sissi y Javier nos han dicho de quedar el domingo en La Ermita. No se qué nos quieren contar, pero… si hoy lo arreglas con Hiroki, podríamos aprovechar la ocasión.
Yumi le pidió pensárselo. Primero debía arreglar la situación con el pequeño. Volvió a sentirse mal consigo misma por no haber hablado con él. Debía hacer las cosas bien.
Y el domingo, más, por supuesto xD
Está siendo algo dificil la escritura estos días... con el curso por las tardes, al llegar a casa, apenas me dan ganas de escribir salvo que tenga las ideas claras xD Y menos mal que para el capítulo 11 las tengo. Y para el 12, me pondré las pilas, pues... ¡Halloweeen! Aunque antes, veremos lo que ocurre con Yumi e Hiroki.
zuole: Creo que Herb no cae bien a nadie, o a casi nadie xD Al 1% de los fans :P Y sí, el capítulo fue raro, pero espero que te gustara :)
Alejito480: ¡Sí, por fin! xD Me alegra saber que te costó creerlo xD ¿Sucio? Es posible, pero era un "deseo reprimido" del pequeño. Y yo tampoco soy partidario del incesto, pero debía dar a Hiroki un "motivo" para hacer lo que hizo.
Firionel: Pues más o menos desde que empecé a planear meter a dos chicos más en el acuerdo lo planeaba (que durante meses sólo fue Carlos). Sam, sí, sé que era lo que pareció. Y veremos qué tal se desenvuelve enamorando hombres. Tampoco me puedes conocer mucho más con los datos que doy xD Y puedo compartir lo que dices, siempre que, efectivamente, estemos hablando de una relación de tipo amorosa, y no de "vicio" como lo llama la sociedad. Está bien saber que ha sido un capítulo natural (temía que hubiera quedado algo forzado), y sí, básicamente a Yumi se le fue la cabeza en ese momento xD Ya veremos las reacciones en el próximo capítulo. Y no pasa nada por las reviews largas, sin las que más gustan leer con el café de la mañana.
carlosjim04: Sí, tenía que pasar y pasó xD Más tarde de lo que a muchos gustaría, pero bueno. Lo de sentirse sucio... eso depende. En este caso, cuando haces algo en contra de tus principios...
Usuario865: Pocos se lo esperaban, no te preocupes xD Y si no te ha disgustado, me doy por satisfecho ;)
lalo101097: Al leer lo de "Deberían encarcelarte por esto" pensaba que lo decías por haber escrito un incesto... y no por hacer lo que hago siempre, que es dejaros con ganas de más xDDDDD Y vale. Dije que no lo pondría. Pero claro... un capítulo como este debía ponerlo de forma inesperada, no con la gente aguardándolo xD Sam sí, tiene su corazón, y quedó patente en el fic anterior. Merece un novio. Y ya he pensado trama y candidato ideal ;) (con algunos de por medio). La reacción del grupo, el domingo ;)
Moon-9215: Espero que la continuación no te haya decepcionado ^^ El domingo, resolución final del asunto.
Marilyn 38: No, yo soy de los que no cambian xD Puedo ir a peor en todo caso :P Y tu idea... No he visto Saw, pero sé de lo que van (el cine de terror no es lo mio)... Y se me ocurre una forma de aprovechar esa idea... pero no quiero dar detalles. A ver si mi mente trabaja tranquila ;)
Esto ha sido todo por hoy, hasta el domingo. ¿Qué pasará? ¡Yo ya lo se! :P Lemmon rules!
