Estaba sentada de espaldas al pasillo, con los brazos apoyados sobre la mesa y mirando a ningún punto en concreto. Movía su pierna derecha nerviosamente, sin control alguno ni intención. Empezaba a pensar que no era buena idea. Besar a House de ese modo, aprovecharse de la situación, no era algo que la caracterizase. Miró el reloj y vio que quedaban diez minutos. Sentía que todo daba vueltas a su alrededor, que no podría hacerlo. De pronto, sonó su busca. Lo había dejado sobre la mesa y la pantalla brillaba. Jamás pensó que aquello fuese tan irritante. Lo cogió indecisa. Mueve tu culo a la clínica. Te toca cumplir tu parte del trato. Lo guardó en el bolsillo de su bata y se levantó.
Ya no había vuelta atrás, aunque quisiese. House no la dejaría. Lo único que demostraría con eso es que era tan débil como él creía. Se aseguró a sí misma que trataría de disfrutarlo. Sería la primera vez y la última que le besaría.
Capítulo 10.
- House te está esperando en la consulta número 1 – dijo Brenda cuando la vio.La miró por un momento, sorprendida, y sonrió. Pensar que la enfermera sabía lo que iban a hacer era estúpido.
- Dice que tenéis que ver a una paciente.
Señaló a alguien que estaba detrás de Cameron. Se giró y la vio sentada. Una joven rubia que no parecía mayor de edad y de mirada distraída. La observó con detenimiento. Ya la había visto antes. Recordó fugazmente cuando los había encontrado en la puerta de la consulta. La forma en que le miraba y cómo a House parecía agradarle. Nunca pensó que se trataba de algo así y que aquella chica era su acosadora. Ladeó la cabeza un par de veces y caminó hacia la consulta.
Notó como su mano temblaba cuando fue a abrir. Había cogido el pomo de la puerta pero no la abría. Respiró profundamente y cerró los ojos. Cogió aire y lo soltó larga y pausadamente. Fijó la mirada en el pomo y apretó los labios. Era el momento. Debía hacerlo. Se lo debía a ella misma. Abrió la puerta.
- ¿Has estado besando a alguien para ver si no te habías olvidado de cómo se hace? - escuchó Cameron nada más entrar.
Él estaba apoyado en la camilla y sonreía. Lo hacía como un estúpido. Ella levantó una ceja ante tal pregunta. Negó con la cabeza mientras tenía una mueca de desgana dibujada en la cara. Él se incorporó y dio un par de pasos para acercarse a ella. La miraba profundamente, estudiándola. Inclinó la cabeza hacia ella e hizo un gesto con la mano para que se acercara a él.
Dos pasos los separaban. Se colocó frente a él. Aprovechó que House consultaba su reloj para fijar la vista en el suelo. No se sentía con fuerzas para mirarle directamente a los ojos.
- Quedan unos cinco minutos – dijo él.
Definitivamente, estar tan cerca de él, sentir su olor y su aliento, no ayudaba. Cada segundo que pasaba en esa situación la hacía sentirse más insegura. Él la observó detenidamente. Levantó la cabeza un segundo y se mordió el labio. Volvió a mirarla. Dejó el bastón sobre la camilla.
- Que empiece el espectáculo. – dijo con aire decidido.
- ¿Es eso lo que les dices a tus putas? – preguntó ella y, de repente, cerró las manos con furia sobre el borde de la camilla.
- No a todas – dijo mientras la cogía por la cintura con el brazo izquierdo y con la mano derecha apartaba ligeramente el flequillo de su frente.
Ella cerró un segundo los ojos al sentir el contacto de su mano sobre su rostro. Fue un acto reflejo, algo que no pudo controlar. Al contrario de lo que siempre había pensado, su tacto era cálido; sus manos no eran tan frías como había esperado. Él entrecerró los ojos casi al mismo tiempo que ella los cerró. Los abrieron al mismo tiempo y se encontraron mirándose fijamente.
- La idea es que parezca que somos novios, no que te estoy violando – dijo House.
Ella emitió una risa nerviosa al darse cuenta de que estaba frente a él sin tocarle. Apretó los dedos contra las palmas de las manos y colocó los brazos alrededor de él. Sus manos estaban ahora sobre sus hombros.
- Sabes como agarrar a un tío¿eh?
Iba a sonreír cuando House se inclinó hacia ella. Les separaban escasos milímetros. Entonces puso sus manos en su cuello. Él había bajado su mano y sujetaba el cuello de ella mientras acariciaba su lóbulo con el dedo.
- ¿Preparada? – susurró.
Ella se mordió ligeramente el labio inferior y asintió con la cabeza. Cerró los ojos antes de sentir que la besaba. Apretó con fuerza su cuerpo contra él. Era extraño que tuviese esa necesidad en ese momento. Podía sentir su corazón acelerado.
Sus manos habían dejado de temblar y había empezado a jugar con su pelo. Se sorprendió así misma pensando en que House no era como lo imaginaba. Hasta su sabor no era como lo había supuesto.
House oyó un golpe en la puerta y entreabrió levemente los ojos sin dejar de besarla. Ali les observó con los ojos como platos y se tapó la boca con la mano. House sonrió y ella cerró la puerta tras de sí. Cameron dejó entonces de rodearle con los brazos y se separó de él. La miró extrañado durante una milésima de segundo. Cogió el bastón y se apoyó de nuevo en la camilla. Ella alisó su bata y tomó aire.
- Espero que Chase tuviese más suerte – dijo tranquilamente.
- Con Chase no estaba fingiendo...
Abrió la puerta y la cerró sin esperarle. House se quedó mirando fijamente la puerta. Se llevó la mano a la mejilla y se rascó el mentón. Una punzada de dolor le sacudió. Se masajeó la pierna con las dos manos.
De repente, se sintió viejo. Muy viejo.
