9º Discusiones
Bella se escondió detrás de las piernas de Edward, nerviosa y asustada, para ella, Alice siempre había sido una figura enigmática que aparecía siempre que iba a suceder algo. Edward sonrió al notar como temblaba escondida, buscando su protección, la cogió en brazos y la miró a los ojos.
-¿Qué te ocurre Bella?- Preguntó divertido.
-No quiero quedarme a solas con ella, me da miedo.
-¿Eres capaz de escaparte a un lugar lleno de peligros sin importarte las consecuencias y no eres capaz de estar a solas con una vampira que te conoce desde el día en que naciste?- Bella bajó la mirada avergonzada- Alice no te hará daño Bella.
-Claro que no, de hecho, estoy convencida de que nos vamos a llevar muy bien.
-No quiero...- Empezó a derramar algunas lágrimas ante la idea de quedarse con ella- Por favor Edward, quédate conmigo...
-Es tu castigo Bella, te toca pasarlo sola.
Edward la soltó y la dejó en mitad de la habitación mientras se alejaba, ella lo miró salir de la habitación sin mirar atrás, dejándola junto a alguien que para ella daba tanto miedo. El sonido de unos pasos la hizo girarse, vio como Alice se acercaba a ella lentamente, mirándola con diversión, así que se secó las lágrimas y la miró fijamente, esperando a ver que hacía.
Alice dio varias vueltas alrededor de Bella, observándola detenidamente, negó con la cabeza, se encaminó a su baúl y sacó montones de telas.
-Creo que llevas demasiado tiempo con el mismo vestuario, ya no eres una niña pequeña, estás empezando a convertirte en una señorita, así que vamos a vestirte como tal.
-¿Qué?- Bella la miró bastante sorprendida de las palabras de Alice- ¿Vamos a mirar ropa? ¿Ese va a ser mi castigo?
-Aunque en realidad sea un castigo, yo no pretendo que lo pases mal, nosotras vamos a convertirnos en buenas amigas, hablaremos de ropa, de nuestros problemas, y mientras hacemos eso, te enseñaré cuales son tus capacidades psíquicas.
-¿Mis que?- Bella la miró como si hubiera dicho una palabra inventada.
-Todos tenemos dones, tanto psíquicos como físicos, algunos desarrollamos los psíquicos, como es mi caso, y otros los físicos, como es el caso de Emmet, pero contigo intentaremos que estés equilibrada, descubriremos tu potencial y lo ejercitaremos. ¿Te parece bien?
-Supongo que si- Se encogió de hombros- Tampoco creo que tenga elección.
-No debes tenerme miedo, Edward no te habría dejado a solas conmigo si corrieras peligro.
-Te equivocas, él sigue enfadado por lo que sucedió ayer- Bella bajó la mirada con pesar.
-Aunque no te lo creas pequeña- Alice se acercó a ella y se agachó, quedando a su altura- Edward jamás podrá enfadarse contigo, al menos no como a él le gustaría- Le sonrió- Edward es tu protector, tú lo elegiste, estáis destinados a permanecer unidos, ni él puede enfadarse contigo durante mucho rato aunque quiera ni tú puedes estar separada de él demasiado tiempo- Le acarició la mejilla- Verás como cuando salgas de aquí, Edward vuelve a ser el mismo que tanto te gusta a ti.
-Está bien.
-¿Me acompañas entonces?- Alice le tendió la mano- Hoy solo miraremos tu vestuario, mañana empezaremos con las pruebas- Bella tomó su mano- Por un día solo seremos Alice y Bella, dos buenas amigas pasando un rato divertido juntas.
-De acuerdo- Bella sonrió satisfecha.
Tal como había dicho Alice, Edward volvió a comportarse como siempre al salir de la habitación de la vampira, y ella no pudo hacer más que alegrarse de que eso sucediera, no quería estar enfadada con Edward, lo quería demasiado.
Con el paso de los días, Bella fue cogiendo confianza con Alice, las dos hablaban de todo, se contaban secretos, reían y disfrutaban mientras practicaban para sacar las habilidades psíquicas de Bella. Después de estar un rato con Alice, Bella iba a sus clases diarias con Rosalie, pasaba un rato con Carlisle y Esme y aun tenía tiempo para jugar con Jacob.
Edward era incapaz de perder de vista a Bella mientras pasaba el tiempo con Jacob, se mantenía a distancia, observando como los dos compartían juegos inocentes de niños, pero veía en la mirada del pequeño licántropo como comenzaba a surgir un sentimiento nuevo, un sentimiento que Edward no estaba dispuesto a dejar crecer.
Cada vez que Bella quería estar con Jacob lo ponía de mal humor, y siempre acababan discutiendo, Bella no entendía esa forma de actuar de Edward, Jacob era su mejor amigo.
Un día, sin saber el motivo, Bella se encontró a Jacob con dos pequeñas flores blancas en su mano, él se las colocó en el pelo y le sonrió.
-Las he encontrado en el balcón norte, el que da a aquellas tierras...
-Jake, no deberías volver por allí- Se cruzó Bella de brazos- Si te pillan se van a enfadar contigo, y además, están esos vampiros...
-Solo he salido al balcón, lo juro, no he vuelto a aquel lugar.
-¿Me lo prometes?- Preguntó preocupada, él asintió de inmediato- Si es solo eso, de acuerdo, no me enfadaré.
-Quería coger esas flores para ti, son blancas y delicadas como tú, me han recordado a ti en cuanto las he visto.
-Es un bonito detalle Jacob, muchas gracias- Sonrió muy agradecida- Pero yo no te he traído nada para ti, no sabía que me ibas a traer un regalo.
-Me conformo con verte sonreír, si te gustan para mi es bastante.
-Me encantan Jake- Bella lo abrazó y besó su mejilla- Son preciosas.
-Bella, es hora de acostarse- Los interrumpió Edward muy serio- Está apunto de amanecer.
-Déjame un ratito más, porfa Edward- Le suplicó con la mirada- Quiero pasar un rato más con Jacob.
-He dicho que no, ve a tu habitación de inmediato.
-Está bien- Bajó la mirada derrotada- Hasta mañana Jake.
-Espera...- La cogió del brazo- ¿Por qué eres así?- Se dirigió a Edward- Ella no ha hecho nada malo para que te pongas tan duro.
-No es con ella con quien tengo un problema mocoso.
-¿¡A quien llamas mocoso!- Jacob apretó los puños en alto, como si quisiera pegarse con Edward- ¿¡Quieres pelea!
-¿Contigo? No me hagas reír chucho- Respondió Edward con desprecio- Márchate de aquí antes de que se agote mi paciencia- Edward se giró y tomó la mano de Bella para acompañarla hasta su habitación.
-¡No soy ningún chucho!- Jacob corrió y le pegó una patada a Edward. Este no sintió dolor, pero se molestó al notar el contacto del niño así que le pegó un manotazo, apartándolo de él.
-¡No vuelvas a tocarme!
-¡Basta!- Gritó Bella colocándose entre Edward y Jacob, mirándolos enfadada- ¡Edward, no tienes derecho a decirle esas cosas a Jacob, él no te ha hecho nada!- Edward no respondió- ¡Y tú Jacob, deberías tener más respeto por los que son más mayores que tú!
-¡Ha empezado él!- Se quejó el niño- ¡Solo me he defendido!
-¡Me da igual de quien sea la culpa!
Bella se encaminó a su habitación, dejándolos a los dos allí sin decir una palabra más, Edward la siguió de inmediato y la acompañó hasta la habitación, pero no pudo entrar, ella cerró la puerta antes de que él entrara.
-Bella, abre la puerta...
-¡No! ¡Estoy harta de que siempre hagas lo mismo!- Se quejó desde el otro lado- ¡No puedes apartarme de Jacob cuando te de la gana! ¡Es mi mejor amigo!
-Es un asqueroso licántropo...
-¡Cállate! ¡Es Jacob! ¡Me da igual que sea licántropo, vampiro o lo que sea! ¡Es mi amigo y punto!- Lo defendió- ¡Alice y él son mis únicos amigos, no tienes derecho a alejarlos de mi!
Edward escuchó lo que parecía un llanto procedente del interior de la habitación, había herido a Bella tratando al muchacho de aquella forma, pero él lo hacía por su bien, era lo mejor para ella.
