Hola, gracias por los reviews. Mi socia y compañera en esta historia se los agradecemos mucho. Esperamos que les siga gustando y nos sigan dejando mensajes que nos impulsen a seguir escribiendo.
Sentada en el sofá de su sala, Hermione esperaba a Draco, sabía que muy pronto llegaría. La mezcla de sensaciones en su interior la confundían, debería sentirse mal por volver a ver al hombre que la ha tratado tan mal últimamente, debería sentirse culpable por lo que había pasado con Harry hace menos de una semana, debería de sentirse indiferente ante los ojos penetrantes de su vecino, debería de sentir muchas cosas más, pero en realidad no sentía nada de eso; no podía evitar sentirse aun enamorada de Draco, no poda evitar recordar con una sonrisa en los labios la manera tan pasional en la que Harry le hiso el amor y tampoco podía evitar sentirse débil y desnuda ante su verde mirada. Ojala existiera alguien que en realidad comprendiera su situación pero sabía que esta vez ella misma era la única persona en la que podía confiar para tomar decisiones, debía de hacerlos, tenía que hacerlo, pero no podía porque ni ella se entendía.
Su pierna derecha, cruzada sobre la izquierda, se movía rítmicamente, escucho el motor de un auto rugir fuera de su ventana, podía reconocer ese sonido en cualquier lugar, sabia de quien se trataba, se puso de pie para ver como el inconfundible Jeep escarlata se perdía por la calle. De seguro era Harry llevando a Tedy a su casa, la gran admiración que el pequeño castaño sentías por su padrino era palpable en los muchos gestos y comportamientos que este había copiado del moreno, como la forma tan particular de comer pizza elevándola un poco más arriba de la boca y estirando el cuello para poder comerla a mordiscos y con ambas manos sin importar ensuciarse, la amable manera de saludar con una inclinación de cabeza, y la constante manía de pasarse la mano por el cabello introduciendo los dedos en este para desordenarlo, manía que a Hermione le empezaba a gustar luego de incomodarla al inicio; Harry era una gran influencia en el pequeño y Hermione supo que Tedy no pudo tener un padrino mejor. La ironía de la vida hizo que el elegante y frio BMW negro se cruzara con el imponente y acogedor Jeep escarlata como si no fuera suficiente que las imágenes de ambos conductores se cruzaran en su mente recordándolos a ambos con un sentimiento parecido pero que a la vez no podía compararlos.
Se quedo junto a la ventana cruzando los brazos contra su pecho y apoyando un hombro sobre el cristal, dejando reposar todo su peso en el. Escucho sus pasos en el pasillo, firmes y decididos, la puerta moverse fácilmente para darle paso, y ella cerró los ojos al imaginarlo deslumbrante como siempre, en sus caros trajes hechos a la medida que lo hacían lucir sexy y misterioso, en esos trajes que siempre deseaba quitar con su manos pero que en este momento no quería verlos por miedo de confundirse más, pero como la mujer valiente que era, o creía ser, decidió girarse y mirarlo esperando por ella, ansioso y sonriente.
Draco se detuvo al ver que ella simplemente lo miraba, sin parpadear y él sin respirar, despacio como midiendo su cercanía dio un paso, Hermione no se movió, algo en ella no era lo mismo de siempre, la podía sentir, poro no entendía que cosa era. Siguió avanzando despacio, marcando sus movimiento para que ella pudiera anticipar el siguiente, era una extraña bienvenida, pensó Draco. A una palmo del rostro de Hermione él coloco sus manos sobre los brazos y sintió como el cuerpo de la castaña se sacudía, dibujo una falsa sonrisa conciliadora para Hermione, sintiendo como por dentro su ego crecía al sentirse dueño aun de la castaña tras su reacción a su contacto.
Hermione se dejo coger entre los brazos de Draco, coloco la cabeza en su pecho y reprimió las ganas de llorar, tenerlo para ella la ponía mal, porque ahora más que nunca sabía que no era suyo y dudaba seriamente que ella siguiera siendo de él.
No pudo evitar estremecerse cuando Draco la toco, sintió repulsión a su manos frías en comparación a las calidad de Harry, entonces se dejo guiar por Draco al sentirse culpable por la comparación.
Draco la beso despacio y ella lo siguió, extrañada del calor que crecía dentro de ella el sentir los besos dulces del rubio, pero al recordar algo lo separa de ella con un empujón. Lo miro seriamente mientras él la miraba con desconcierto.
-¿Encontraste a alguien mejor para darle mi obsequio verdad?
-¿Hablas del brazalete?, lo compre para ti pero lo rechazaste- dijo tranquilo.
-Sí pero…- no existía palabra que encajara en esa frase, no tenía derecho a reclamar.
-Eres muy cascarrabias- le sonrió y trato de tomarla nuevamente de la cintura.
-No me toques- le dijo áspera.
-¿Qué te pasa? Estas diferente, estas fría conmigo.
Hermione pudo haberle atribuido ese comportamiento a lo que él le había hecho semana atrás, pero sabía que la mayor parte de su cuerpo lo rechazaba por un motivo contra el cual ella seguía luchando por no aceptarlo.
-Sabes que te amo y lo que paso fue un error de ambos, pero eso estoy seguro que está en el pasado.
-No lo creo- dijo ella en un susurro.
-Vine a verte porque te extraño, hace mucho que no me conscientes como antes- dijo colocando rostro de inocencia.
-Porque no le dices a tu mujer que lo haga- le sonrió sarcástica- ¿Qué no estás planeando tener un bebe con ella? Entonces ve y pídele que te consienta.
-Por eso es que estas tan arisca- se relajo aflojando la corbata de su traje, ambos aun seguían parados en el centro de la sala.
-¿Arisca?, ni que fuera animal, ¿O eso crees de mi? Soy una mascota que puedes controlar a tu antojo y deshacerte de ella cuando te aburres.
-Tranquila hermosa, sabias que tarde o temprano pasaría lo del bebe.
-¿Pero porque ella?, si tanto lo quieres yo puedo darte un hijo.
Draco quien la miraba a los ojos hasta ese momento miro a un costado, apenado por lo que tendría que decirle.
-Sabes que no sería lo mismo- mantenía sus ojos grises lejos de los de la castaña, de reojo logro ver como ella se abrazaba a sí misma y trataba de mantener la compostura.
-No sería lo mismo porque sería un bastardo, un hijo de tu amante, de la mujer que está contigo por tu dinero y no un digno represéntate del apellido Malfoy.
-Lo siento- se sentía mal por lo que estaba haciendo pasar a Hermione, pero ella conocía los estragos que una relación como esta dejaban, y los había aceptados sin renegar.
-Has hecho conmigo lo que has que has querido, me has robado mi libertad, me has quitado a mi familia…
-Yo no te he quitado a tu familia- la interrumpió, pero ella siguió hablando con los ojos llenos de furia y voz amarga.
-… me has quitado los pocos amigos que alguna vez tuve y ahora pretendes quitarme parte de mi dignidad, ya te robaste una parte de mi la noche anterior cuando me tomaste a la fuerza, y pretendes que acepte que por el hecho de ser tu amante no puedo merecer el respeto que cualquier mujer merece.
-No dije eso... sabes que te amo, por favor entiende que tener un hijo contigo no es lo mejor.
-¿Por qué yo no soy la mujer de fortuna que adorna tu brazo en las cenas elegantes?, ¿Porque mis padres son unos humildes dentistas y no magnates? ¿O porque no soy lo suficientemente bella como para hacerte sentir orgulloso?
-No te pongas con tus aires de marginación porque no te van, las cosas son como son Hermione, no podemos cambiarlas.
-Parece que el que repartió los papeles en esta historia no fue muy benigno conmigo.
-Las cosas son como son- la miraba con ternura, se veía desprotegida, sin defensas.
-¿Y? ¿Qué me queda por hacer entonces? ¿Seguir en mi papel y actuarlo lo mejor que pueda y esperar que las cosas cambien para mejor, o morir en la espera?
De pie en el centro de la sala se miraron a los ojos, ella rendida y él simplemente como un espectador viendo como el barco de ella se hundía.
-Te amo- Draco lo pronuncio con decisión, casi como si lo sintiera en realidad- Te amo- termino por acercarse a ella y abrazarla- Te amo.
-Deja de decirlo- pidió Hermione, era como cuchillos venenosos clavándose en su corazón, sabía que para Draco decir eso era como decir un simple "hola", monótono y sin importancia.
No sabía porque le reclamaba de esa forma, ella no quería tener hijos, por lo menos no por el momento, pero no podía dejar de sentir furia por el hecho de que Ginny obtuviera lo que ella siempre había deseado. Ginny podía llevar una vida normal, ser una mujer que vive a la luz del sol y no como ella que siempre estaba al lado de las sombras.
Harry nuevamente pasó como un flash es su cabeza, furiosa beso a Draco con ardor tratando de sacarse ese par de ojos lindos de color verde que brillaban para ella.
Draco sorprendido por el cambio radical en la actitud de Hermione tardo en responder de la misma forma, la sostuvo por la espalda inclinándose sobre ella y besando con fuego y pasión, deslizo una de sus manos por el costado, tocando el contorno de los senos firmes de Hermione. Ella puso sus manos tras la cabeza de Draco, sintiendo los finos y lisos cabellos de Draco entre los dedos tan diferentes al de Harry a pesar de ser similares, introdujo su lengua en la boca del rubio tal vez Harry se iba de su cabeza al estar ocupada en algo más placentero.
Draco la cargo en sus brazos aun besándola y camino hacia la habitación con fluidez, era fácil alzar el delgado y firme cuerpo de la bailarina, Hermione detuvo los besos por un momento y escondió su rostro en el pecho de Draco. A él le sorprendió la capacidad que la castaña tenia para cambiar de actitud tan radicalmente. Al llegar a la habitación la bajo de entre sus brazos al pie de la cama, tomo su rostro y beso nuevamente el par de labios carmín de ella, Hermione respondió sintiéndose culpable. Caminaron hacia la cama, Draco sobre ella le besaba despacio el cuello, mientras ella cerraba los ojos tratando de recordar lo que esos besos la hacían sentir. Tomo la camisa de Draco y empezó a quitársela, botón por botón rogaba sentirse excitada por tener al hombre más apuesto y seductor que había conocido entre sus piernas, beso nuevamente a Draco mientras él acariciaba su firme estomago y quitaba la blusa que la cubría. Para Hermione tenerlo de esa forma se estaba volviendo una tremenda competencia contra sí misma, no podía evitar comparar cada acción del rubio con la de su vecino y cuando Draco estuvo dispuesto a quitarle los pantalones ella lo detuvo, dándose por vencida en la batalla, era imposible querer seguir con eso.
-Lo siento pero no puedo seguir- Draco se hiso a un lado y mirándola le sonrió.
-No te preocupes- acaricio el rostro de la chica con la punta de sus dedos, ella cerró los ojos, los abrió cuando ya no sintió más las caricias en su mejía.
Draco se había sentado en la orilla de la cama dándole la espalda, tomo su camisa blanca que estaba tirada.
-¿Volverás mañana?- pregunto ella.
-No, me quedare esta noche contigo- se puso de pie, coloco la camisa sobre el respaldo de una de las sillas de la habitación y luego se saco el pantalón dejándolo de igual manera sobre la silla- Le dije a Ginny que saldría por asuntos de trabajo.
-Oh- dijo sin ánimo. Draco regreso a la cama y se metió bajo las sabanas, abrazando a la castaña.
-Pensé que te merecías una digna reconciliación- Hermione sonrió.
-La cama también se utiliza para dormir no solo para el sexo- alzo una ceja divertida.
-Eso me suena a una canción- acomodo una almohada y se coloco de costado.
-Puede ser- se cubrió con las sabanas también y le dio la espalda a Draco colocándose de costado también.
-Eres hermosa- paso su mano por la cintura de Hermione atrayéndola hacia él y acomodo su cabeza en el hueco de su cuello.
"Es lo único que me merezco", pensó Hermione, solo una noche, eso era lo que Draco tenía para ella, una noche robada era el premio mayor, nada de paseos, nada de cenas, nada de lo normal que una pareja harían, solo eso.
-Tú me conoces muy bien ¿no es así?- sentía el brazo de Draco en su costado, y como su respiración empezaba a hacerse más lenta y profunda.
-Claro que si- dijo somnoliento.
-¿Donde tengo una cicatriz?- pregunto al recordar a Harry besando su pequeña cicatriz en la rodilla.
Draco no contesto, se quedo pensando si alguna vez había visto el cuerpo de la castaña marcado con una cicatriz, Hermione sabía que él no sabía la respuesta.
-Tú no tienes- dijo finalmente.
-En la rodilla, Draco- dijo cansada, al inicio de su relación le había contado la historia tras la cicatriz, pero era obvio que en ese entonces el fingía escucharla.
-Es que es tan pequeña que no me acordaba de ella- las últimas palabras fueron dichas en un nudo, Draco estaba más dormido que despierto.
Hermione sonrió tras su irónica vida y trato de dormir, Draco prácticamente ya estaba dormido durante su últimas palabras, pero Hermione no había podido ni cerrar los ojos. Luego de ver el reloj por quita vez y descubrir que llevaba más de una hora tratando de dormir sin éxito deslizo la mano de Draco y se salió de la cama.
Camino descalza hasta el baño, se quito los pantalones pero antes saco su celular del bolsillo y lo coloco en el borde del lavado, amarro su cabello para evitar mojarlo y se metió a la ducha. Trataba de evitar pensar en una traición, no por Draco, era una traición sin dueño. Luego de unos minutos bajo el agua y de haber limpiado su cuerpo salió de la ducha y se coloco una camisa de tirantes y un short de pijama. Mientras se miraba en el espejo reconoció lo que Draco le había dicho, estaba diferente y sabia que el culpable de eso era Harry, ese vecino que había llegado para desequilibrar su mundo y que ahora también le impedía amar al hombre que decía amar, porque Harry era el responsable de no poder continuar con los besos y carisias, porque cada beso que Draco le daba borraban uno de Harry, y tras sentir que el rubio empezaba a opacar el recuero de Harry no pudo continuar, no quiso olvidarse de lo maravillosos que se sentía besar la boca del moreno, ni tampoco quería olvidar lo bien que se sintió cuando este estuvo dentro de ella.
Su celular sonó y sin necesidad de ver quién era el que llamaba respondió.
-¡Hola!- dijo ella.
-¿Te desperté?- pregunto Harry al otro lado de la línea.
-Para nada, aun no puedo dormir- dijo sentándose en el excusado.
-Acabo de regresar de dejar a Tedy, creo que está enamorado de ti- dijo divertido.
-Yo creo que está enamorado de mi pastel- respondió tras una leve risa.
-No sería el primero que se enamora de ti tan pronto.
-¿Y a quien más le puede haber pasado tal cosa?- pregunto aun sin dejar su tono alegre.
-Pues a mí- dijo un poco serio.
-¿Súperman enamorado?- dijo sonriendo.
-El también es un hombre- Harry hiso un pausa para luego hablar un poco más serio- no he podido olvidarlo.
-Yo tampoco- sabía a lo que se refería.
-Creo que soy un pervertido, todo esta tan vivo en mi mente.
-No podemos perimirlo.
-¿Tu puedes evitar recordar?- pregunto curioso.
-No- estaba vencida y lo más extraño era que no se sentía débil por aceptarlo.
-No lo olvides, porque yo no lo hare, aun así no insistiré en nada más.
-Eso es lo mejor.
-¿Aunque no sea lo que ambos deseamos?- no obtuvo respuesta- ¿Paso por ti mañana para que me acompañes por mi café?
-No voy a poder acompañarte, saldré muy temprano y no regresare hasta tarde.
-Es una lástima, pensé que podíamos comernos lo que quedo del pastel.
-Lo guardare, o te hare otro.
-Tedy se pondrá celoso, sabes que me insiste en que tú y yo somos novios.
-¿Y eso le molesta?
-No, creo que es capaz de compartirte si le sigues haciendo esos delicioso pasteles- Hermione rio tan espontanea que Harry la acompaño.
-¿Dora estaba enfadada aun contigo?
-Creo que Remus logro quitarle el enfado.
-Eso es bueno, ¿Harry?- le llamo aun dudosa.
-Aja- dijo para que continuara.
-Pasa buena noche Harry- dijo finalmente evitando decir algo que aun no se sentía lista para decir.
-Gracias, sueña con ángeles- la comunicación se termino y Hermione se levanto del excusado y volvió a ver su imagen reflejada en el espejo. Una sonrisa tonta se dibujaba en ella pero no quiso quitarla, se sentía mucho mejor ahora que había hablado con Harry. Sea lo que sea que le estaba pasando con el vecino la hacía sentir bien y para nada culpable, la culpabilidad venia cuando Draco trataba de opacar al escritor.
Se fue a la cama y al instante concilio el sueño. La declaración de Harry había sonado tan sincera que las parabas se repetían en su cabeza, se sentía bien escuchar que alguien la amaba sin condiciones.
Harry regresaba de su paseo matutino, había extrañado a Hermione, los días después del viaje no habían sido fáciles, se sentía mal por ponerla en esa situación y también culpable tras creer que se había aprovechado de su vulnerabilidad, pero luego de pasar con ella el día anterior se dio cuenta que no era necesario sentir culpa, ambos había estado de acuerdo en hacer lo que hicieron, y ella no daba rastros de arrepentimiento ni de remordimiento; así que había decidido que las cosas podía n volver a ser lo que habían sido al inicio de esa semana, pero por mala suerte la castaña no lo pudo acompañar ese día al paseo, de seguro tenía trabajo o algún compromiso imperdible.
Entro al Living del edificio y llamo al elevador, cuando este se abrió un hombre blanco y rubio le sonrió desde adentro.
-Potter- saludo el hombre, Harry extendió su mano y la estrecho con la del rubio.
-Hola Draco, ¿Cómo te ha ido?- dijo sorprendido de ver al dueño de su editorial.
-Muy bien- respondió amablemente.
-¿Y que te trae por aquí?
-Visitando unos amigos- dijo rápidamente y sin rastros de estar mintiendo.
-No sabía que tenías amigos en el edificio.
-Amigos de mis padres, ya sabes- resto importancia-No sabía que vivías aquí.
-Pues sí, nunca he visto a tus padres por aquí.
-Se acaban de mudar. Fue un placer verte Potter, espero que estés preparando tu libro porque estamos ansiosos de publicarlo, eres una excelente inversión.
-¿Gracias?- dijo dudoso de si eso era un cumplido o no.
El rubio se despidió y salió rápidamente del lugar, Harry sorprendido por tremenda casualidad subió al elevador con su vaso de café en las manos, tenía que ir a escribir, ultimarte su inspiración estaba al máximo así que tenía que aprovecharlo.
En cuanto Draco cerró la puerta del departamento de la bailarina ella dejo escapar un amargo suspiro, bebió un largo sorbo de café y observo el lugar vació en el que segundos atrás el rubio había estado sentado. Un corto beso en los labios y un nos veremos pronto fueron la despedida del rubio, una despedida que había dejado en ella un sabor extraño. Termino su taza de café y alejo el plato de fruta que se había servido, no tenía apetito ni ganas de salir a despejarse del mundo de dudas que la había vuelto su prisionera, se puso de pie recogiendo el plato vació del rubio y el vaso de jugo a la mitad, los dejo en el lavaplatos y volvió a su recamara a cambiar su pijama.
A su mente acudió de pronto la conversación telefónica que había sostenido la noche anterior con Súperman y al pensar en él una sonrisa se pinto en su rostro, recordó las palabras del ojiverde y como si estas fueran un resorte que la impulsaran a hacer algo que le devolviera un poco la tranquilidad, se apresuro a tomar un leotardo y un par de medias, mientras vestía las prendas elegidas sonrió aun más ampliamente, no haría que el techo de su vecino la extrañara más ni tampoco haría que Súperman siguiera extrañándola. Una vez que coloco la falda de ballet que la aguardaba en el primer cajón de su guardarropa, se apresuro a poner la melodía que tanto disfrutaba y comenzó con la rutina que hacía días había dejado de practicar.
Luna abordo el ascensor del edificio donde vivía su castaña amiga, tras saludar al portero y espero hasta que este se detuviera en el piso que visitaría. Una vez que el ascensor se detuvo lo abandono a toda prisa y camino hasta llegar frente a la puerta del departamento. Escucho la música proveniente del departamento y sonrió, Hermione realizaba una de sus prácticas matutinas, llamo a la puerta un par de veces esperando que su amiga se apresurara a recibirla.
Hermione se vio interrumpida ante el llamado a su puerta, detuvo la música y se apresuro a atender a quien quiera que fuera, en cuanto abrió se encontró con su rubia amiga le sonrió dulcemente y la encerró en un abrazo invitándola a pasar.
-Me alegra tanto que estés aquí- le dijo al separarse del abrazo y cerrar la puerta, Luna le sonrió y juntas se dirigieron a la sala de estar.
-Tenía que visitarte, quedamos que me contarías de tu salida a las montañas con Súperman- le dijo guiñándole un ojo, la castaña se sonrojo levemente ante ese gesto y Luna echo a reír -¿Guardaste pastel para mí?- pregunto de pronto, la castaña la observo un poco confundida y después recordó su promesa de guardar una rebanada del pastel que había preparado para Tedy.
-Sí, está en el refrigerador- le respondió señalando hacía la cocina, Luna se dirigió hasta ahí y observo los tulipanes que adornaban el desayunador.
-¿Regalo de Draco?- pregunto irónica, la castaña negó lentamente – Entonces…- guardo silencio observando a su amiga y luego sonrió –supongo que cierto vecino que tiene como cielo tu piso ¿no?- la castaña asintió y la observo un poco confundida ante aquello de que el cielo de Harry fuera su piso.
-Dices cosas que no entiendo del todo- declaro Hermione desviando su mirada de la celeste de su amiga y busco en el refrigerador el pastel que había prometido para ella –Aquí esta- le dijo poniéndolo sobre la mesa y buscando un plato para que la rubia pudiera servirse una rebanada.
-¿Cómo estuvo el paseo en las montañas?- pregunto ignorando lo dicho por la castaña, Hermione sonrió ampliamente y se sentó en la silla junto a su amiga.
-Maravillosamente bien- respondió tratando de no sonrojarse ante los recuerdos que acudían a ella – Fue muy buena idea salir con Súperman, necesitaba un poco de tranquilidad y necesitaba relajarme- Luna asintió y comenzó a degustar el pastel de chocolate que su amiga le había ofrecido.
Hermione le relato lo bien que había pasado aquel día en compañía de su vecino, no había comentado nada hasta ese momento, a cerca de lo que había ocurrido entre ellos y es que la duda de saber si había sido lo correcto seguía quemando en ella, Luna la observo tan entusiasmada como hacía tiempo que no la veía, sonrió para ella y se dijo que no estaba equivocada, aquel vecino que había aparecido en la vida de su amiga no era solo Súperman por haberle devuelto la mascada sino porque sería el que la rescatara del misterio que la mantenía prisionera.
-¿Hay algo que tú quieras contarme a mí?- indago curiosa Hermione una vez que termino con su relato, desde que Luna había llegado había notado en ella un cambio y estaba ansiosa por saber que lo había causado.
-El destino es más sabio de lo que tú y yo pensamos- le dijo dejando la cuchara sobre el plato casi vacío y le sonrió ampliamente – He tenido una semana muy agradable gracias a él- la castaña enarco sus cejas.
-Generalmente siempre tienes días muy agradables ¿Qué lo hace distinto?
-Encontré al hombre indicado para compartir mi pasión por la vida- le dijo poniéndose de pie, dirigiéndose hasta el refrigerador para sacar la botella de jugo que la castaña guardaba. Hermione la observo sonriente y moviendo la cabeza de un lado a otro, recordó al chico pelirrojo, el amigo de Súperman que había quedado maravillado con su amiga y su sonrisa se ensancho aun más.
-No me digas que volviste a encontrarte con aquel chico, el amigo de Harry- Luna la observo –el pelirrojo
-Ron, si me he encontrado con el por obra del destino- respondió regresando al lado de la castaña con un vaso de jugo – Estoy enamorada- dijo tras beber un sorbo
-Espera cariño, ¿no crees que es muy apresurado que digas eso?- Luna se encogió de hombros –lo has visto solo un par de veces y dices que estas enamorada
-Pero es la verdad estoy enamorada y el también lo está
-¿Es posible enamorarse de un extraño al que solo has visto un par de veces?- pregunto la castaña incrédula ante la situación.
-¿Quién dijo que Ron es un extraño? Es verdad que solo nos hemos visto en dos ocasiones pero han sido suficientes para saber que estamos hechos el uno para el otro, nos conocemos más de lo que imaginábamos y no hay duda es el por quien estaba esperando
-Luna, pequeña no dudo en lo que dices, pero no quiero que vayan a lastimarte- la rubia le sonrió y negó.
-No lo hará, creo en el amor y sé que el destino nos puso juntos porque tiene que ser así- Hermione le sonrió – se que somos el complemento del otro, lo sé Hermione.
-¿Por qué estas tan segura?- Luna le sonrió de manera cómplice y se encogió de hombros.
-Lo supe cuando él me llevo a su departamento – Hermione la miro sorprendida – hicimos el amor y comprendimos que esperábamos el uno por otro- la castaña rió brevemente, algo que adoraba de Luna era la manera en la que decía las cosas sin cohibirse ante nada, la observo sonreír y perderse una vez más en ese mundo tan maravilloso dentro de su mente.
Luna exhalo el aroma a pintura que invadía el departamento del pelirrojo, sonrió soñadoramente mientras besaba al chico con una pasión cada vez más creciente, él situó sus manos en su cintura y con delicadeza palpo la ligera curva de su cintura por sobre la ropa. Luna emitió un pequeño gemido cuando las manos de Ron subieron hasta la altura de sus senos y lentamente se separo de él para deshacerse de su blusa, Ron la observo sonriendo ampliamente y volvió al asecho de sus labios mientras la rubia buscaba la manera de comenzar a deshacerse de la ropa de él. Ron la ayudo en su labor y se deshizo de la camisa que comenzaba a estorbar, beso el cuello de la rubia y la piel desnuda de sus hombros mientras buscaba el broche del sujetador, Luna se concentro en disfrutar cada caricia del pelirrojo y un suspiro se escapo de sus labios cuando él al fin pudo desabrochar el sostén.
Después de que las prendas de ambos quedaran abandonadas en la sala del departamento, Ron dirigió a la chica hasta su estudio, donde la recostó en un sofá que le había regalado su padre, beso cada parte del cuerpo desnudo de Luna, disfrutando de ella a su antojo. La rubia acaricio la espalda del chico y beso su lóbulo derecho logrando que emitiera un pequeño gruñido, sonrió ante ello y volvió al asecho besando la blanca piel de Ron. El pelirrojo descendió hasta los senos de la chica comenzando a repartir pequeños besos que estremecieron aun más a la rubia, Luna emitió un gemido cuando la boca de Ron se situó en su seno derecho, cerró los ojos disfrutando de todas las sensaciones que ese pelirrojo provocaba en ella.
-Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida- susurro a su odio, Luna sonrió ampliamente nadie se lo había dicho antes, generalmente la gente y en especial los chicos creían que era una lunática. Ron descendió por su cuello deteniéndose en la blanca piel de sus hombros y susurro el nombre de la chica, Luna se repitió nuevamente que su nombre sonaba especialmente maravilloso en sus labios y sonrió para sus adentros.
El tiempo, fuera de aquel departamento podía seguir su rumbo sin que ellos se inmutaran, porque en aquel estudió el tiempo se había detenido, solo existían ellos y un futuro que sin esperarlo se abría ante sus ojos. Se recorrieron con pasión conociéndose y entregándose sin reservas, sin esconder ni el más mínimo detalle, él beso cada parte del cuerpo de Luna, mientras ella palpaba con sus hábiles y delicadas manos el cuerpo del pelirrojo. Ron tomo a la chica por la cintura y la sentó sobre él, ambos comenzaron una danza exquisita donde sus cuerpos se reconocieron al instante fundiéndose en uno solo, la piel de ambos ardía ante las caricias trazadas. Se acoplaron en un mismo ritmo, mientras sus manos viajaban por el cuerpo del otro tratando de conocerse aun más. Ron volvió a centrar la atención en los senos de la chica y ella se limito a disfrutar cada caricia brindada, supo que el momento culminante estaba cerca y busco los labios del chico para fundirse en un nuevo beso. La rubia cerró los ojos cuando el orgasmo la alcanzo, el gemido que se escapo de sus labios logro que Ron la alcanzara segundos después en el clímax del placer que ambos habían experimentado. El pelirrojo atrajo a la chica en un abrazo y ella hundió su cabeza en el pecho de él.
-Te amo- Luna sonrió ante esas palabras y se separo de su abrazo para poder mirarlo a los ojos, el celeste de sus miradas se unió en uno convenciéndolos por completo que eran el complemento ideal el uno del otro.
-También te amo- rieron brevemente comprendiendo que era casi irreal que dos extraños pudieran decir aquellas palabras sin titubear tan solo con haberse topado dos veces por capricho del destino, Ron beso la frente de la rubia y ella volvió a refugiarse en su pecho tratando de controlar su respiración.
Tras algunos minutos la rubia se alejo de él poniéndose de pie, Ron la observo a su antojo mientras ella se movía por el estudio observando los cuadros que el pelirrojo había pintado, la grabo para él y se dijo a si mismo que al igual que Harry él había encontrado a su musa, Luna salió del estudio del chico y el pelirrojo se puso de pie siguiéndola, la rubia busco su siempre fiel cámara y volvió al lado del chico con una sonrisa.
- Eres el mejor pintor que he conocido - le dijo guiñándole un ojo entrando nuevamente en el estudio, palpo con delicadeza un cuadro que mostraba un hermoso paisaje y cerró los ojos, Ron se acerco hasta ella tomándola por la cintura y acercándola a su cuerpo –Tus cuadros tienen vida- le dijo abriendo los ojos y buscando la mejor manera en la que pudiera plasmar en una fotografía la esencia de aquel cuadro.
-A partir de hoy serás la musa que me lleve a plasmar más vida en un lienzo- le susurro cuando la rubia le sonrió triunfante al lograr la fotografía deseada. Luna besos sus labios y juntos caminaron nuevamente hasta el sofá….
-¡Luna!- la voz de Hermione la saco de sus recuerdos, la castaña la observo, la sonrisa que colgaba en sus labios era la más soñadora que le hubiera visto antes, en su mirada pudo vislumbrar un brillo diferente y sonrió al pensar que al menos una de las dos tenía una vida sin mentiras –Cariño has estado más distraída de lo que acostumbras- le dijo en tono burlón sentándose a un lado de ella y ofreciéndole una taza de café –No eres la única que ha tenido una semana agitada- la castaña rió brevemente y la rubia observo a su alrededor
-¿Draco estuvo aquí anoche?- indago mirando el lavaplatos donde había dos tazas y dos platos, uno aun lleno de fruta y el otro vació, la castaña asintió sin mucho ánimo –Te ha regalado una noche, si que has tenido una semana agitada- Hermione negó ante ello y rodo los ojos al recordar la noche anterior.
-No lo dije por él- confeso sonrojándose cuando Luna la miró incrédula – eres la única a la que puedo decirle esto- respiro profundamente y una sonrisa se plasmo en su rostro – Harry y yo…- recordó las palabras de él, había sido algo más que sexo y eso era verdad – hicimos el amor cuando fuimos a las montañas- Luna sonrió y observo en los castaños ojos de Hermione una ilusión que comenzaba a tomar fuerzas.
-¿Qué tal estuvo?- Hermione se sonrojo aun más ante la pregunta de su amiga y la rubia comenzó a reír ante ello
-Maravillosamente bien- confeso en un susurro – pero no debe volver a repetirse, yo no soy lo que él cree y no quiero dañarlo, además es traicionar a Draco- aquello dejo una duda en ella, no sabía a quién traicionaba realmente y esa duda no la dejaba tranquila.
-¿Arreglaste las cosas con él?
-No del todo- le confeso, dejo caer sus hombros derrotada, no es que no quisiera contarle a Luna los sucesos que se habían desatado pero aun no sabía si estaba preparada para oír la verdad tal como era de labios de aquella chica que siempre tenía la razón – Han pasado cosas que no deberían pasar- comento en un susurro, la rubia enarco sus finas cejas y la observo – Todo mi mundo se ha puesto de cabeza- le dijo evitando la mirada de Luna.
-Sabes que sea lo que sea que te haya sucedido estaré siempre contigo para apoyarte- le dijo Luna tratando de inyectarle el valor para que le dijera todo lo que la agobiaba.
-Luna estoy presa en mi secreto, no puedo huir de él, cada vez que pienso que lo he logrado despierto a la realidad y me doy cuenta que cada día estoy más inmersa en él- Luna supo que solo su vecino la hacía escapar de ese secreto que la martirizaba y aunque las palabras de su amiga no fueran algo que causaran felicidad, sonrió para sus adentros al comprender que el mundo del que Hermione hablaba apenas comenzaba a consolidarse – Ginny…- no sabía cómo decir aquello que la destrozaba por dentro sin desmoronarse una vez más, respiro profundamente llenando sus pulmones para tratar de mantenerse tranquila – Ginny me ha dicho que ella y Draco buscan tener un bebe- sin que pudiera evitarlo su mirada se nublo y Luna la contemplo en silencio.
-Iba a suceder tarde o temprano cariño- Luna se acerco a ella tomándola de la mano -El imperio de Malfoy no puede estar sin un heredero- murmuro – pero ahora deberías ver una manera de encontrar tu libertad y no solo una derrota- la castaña la observo y Luna limpio las lagrimas que habían viajado por sus pálidas mejillas.
-Sigo pensando que él la dejara y me dará el lugar que tanto deseo- confesó sintiéndose completamente desarmada y vulnerable – Puedo ser yo la mujer que le dé el hijo que anhela, lo he dado todo por él Luna, todo- era una mujer que comenzaba a llenarse de amargura y eso angustió a la rubia.
-Quizá no seas la mujer indicada y todo tu sacrificio no ha servido sino para que te des cuenta que es una guerra en la que ya no debes luchar- Hermione no supo que decir, no encontraba una salida a todo lo que sentía estaba atrapada en una lucha incesante en la que no podía encontrar una solución a un problema concreto que no conocía.
-Yo, solo quiero encontrar la respuesta a todas mis dudas- susurro tomando la mano de Luna – mi mundo se desequilibro de un momento a otro y ahora no se si el amor que he sentido hacía Draco es…- titubeo un par de veces antes de terminar la frase – es real, no quiero dañar a nadie Luna, Ginny está muy ilusionada y Draco dice amarme pero no es capaz de dejarla a ella por mí.
-Ante ti tienes una salida a todo esto- le dijo sonriendo, la castaña no entendió las palabras de su amiga y Luna solo se limito a sonreír – Este es el momento oportuno para que busques de nuevo tu libertad, para que reconstruyas todo lo que él destruyo y recuperes lo que te robo, esta es la salida a tu libertad, cariño esta derrota debería ser tu victoria- Luna atrajo a la castaña en un abrazo y permitió que el llanto de la chica brotara sin tener intención de detenerlo, espero pacientemente a que la castaña terminara de llorar, hasta que se cansara de hacerlo y sintiera que había llorado suficiente, sintió que su chaqueta se mojaba a causa del llanto de Hermione pero no se inmuto por ello simplemente la atrajo más en un abrazo que trataba de mostrarle que no estaba sola.
Los minutos siguientes lograron que el llanto de Hermione cesara y lentamente se alejo del abrazo de su amiga, limpio su rostro y trato de componer una sonrisa, quiso romper el silencio que había caído sobre ellas como una espesa capa de hielo, Luna como era su costumbre se había sumido en sus cavilaciones pero Hermione no quería seguir hablando del tema, tal vez después cuando pudiera decirle a Luna que sus sentimientos hacia su vecino parecían cambiar, cuando estuviera lista para afrontar la realidad que se abría paso ante ella a una velocidad terrible y que ella se negaba a aceptar.
-Tienes un motivo para sonreír- dijo de pronto Luna mirando los tulipanes – y tienes todo un futuro por delante, ¿sigues creyendo en el destino?- indago, Hermione la observo y asintió –entonces confía en él y ¿sabes? Esta derrota va a convertirse en la victoria más grande que puedas conseguir- le afirmo apretando la mano de la castaña – solo es cuestión de que mires a tu alrededor y quites la venda de tus ojos y tu sabes de que hablo, quizá si regresas a las montañas y Súperman va contigo encuentres una razón- le sonrió dejando a la castaña más confundida que antes, pero Hermione sonrió y se puso de pie.
-Las dudas que tengo conmigo son un arma de doble filo Luna- le comento mientras comenzaba a caminar hacia su dormitorio, Luna la siguió de cerca y asintió –No estoy preparada para esto y necesito hablar, solo tú me conoces y tu eres mi única confidente, la única que puede ayudarme a salir de este abismo.
-Nadie está preparado para afrontar la vida, es cuestión de aprender de nuestros errores y de levantarnos cada vez que caemos, de sonreír siempre ante las adversidades porque la tormenta se detendrá y entonces todo vuelve a brillar Hermione- ella sonrió y se convenció a si misma que teniendo cerca a su rubia amiga todo sería más fácil – nadie te conoce mejor que tu y solo tú puedes ayudarte, pero estaré contigo siempre- ambas compartieron una sonrisa, estar juntas era una promesa que habían hecho en los viejos tiempos cuando la trampa que envolvía a Hermione se veía tan lejana de ellas.
-No quiero estar sola mucho tiempo- la castaña se deshizo de su pequeña falda y sonrió a su amiga – ¿Tardaras mucho en Francia?
-No lo sé, Ron vendrá conmigo- le comunico -¿Por qué no vienes tu también?
-Creo que no es buena idea, tu y Ron estarán ocupados- la rubia sonrió – será mejor que espere a que regreses, solo ten en cuenta una cosa, quiero asistir a la boda así que no apresuren mucho las cosas- Luna asintió con una risa cantarina y se acerco para ayudar a Hermione a recoger su castaño cabello.
-¿Por qué no vamos a visitar a tus padres?- Hermione suspiro y metido unos instantes si sería buena.
-Está bien, me cambiare de ropa y guardare las cosas necesarias para mi ensayo de esta tarde, tienes que acompañarme no me dejes sola hoy- le suplico, la rubia asintió y salió de la habitación permitiendo que la chica se cambiara de ropa.
