Hola, holita…
Estoy entusiasmada con este capítulo… Entusiasmada, de verdad.
Es de esos capítulos que te pones y te gusta tanto lo que está saliendo que en un día y medio lo tienes entero.
Lo tenía escrito hacía tiempo, pero lo he reservado para una ocasión especial, para el día de hoy… Es para desearos lo mejor en este 2008 que está casi casi llegando.
Bss.S.
--- Capítulo 10: Querido Paddy ---
Harry entró en su habitación alterado. Había conseguido mantener el paso y la dignidad hasta que cerró su puerta… Ahora, a solas, ya no hacía falta. Se apoyó en la puerta y se dejó caer hasta quedar sentado en el suelo.
Notó los golpes en la puerta, escuchó a John llamarlo a gritos, pero no quiso responder… en ese momento no quería saber nada de nadie.
Percibió a McGonagall llegar corriendo por el pasillo y regañar al hombre por el espectáculo, afortunadamente eran las dos de la madrugada y ningún estudiante se había enterado de nada. Escuchó cómo le ordenaba ir a su cuarto a vestirse… y cómo le aseguraba que su conducta tendría consecuencias.
Charlie llamó a la hora. No le abrió, pero oyó cómo le susurraba tras la puerta que estuviese tranquilo, y que si le necesitaba, su puerta estaría abierta las 24 horas del día. Al rato, el que llamó fue Draco, Harry distinguió su forma de tocar con los nudillos. Él no dijo nada, sabía que no tenía nada que decir si Harry no quería escuchar.
En ese momento se levantó y decidió aplicar una vieja técnica que le habían enseñado los psicomagos cuando perdió a Ginny. Necesitaba sacar sus pensamientos y ponerlos en orden… Y un pensadero no era la mejor solución, necesitaba desahogarse a la vez. Cogió pergamino y pluma, y comenzó a escribir.
"Querido Paddy:
Como ya te había comentado en mis cartas anteriores, mis sentimientos están algo alterados últimamente. Sé que eres de los pocos que no me juzga por ser infiel a John, y que incluso te hace gracia que sea un Malfoy mi amante, así que sé que eres de los pocos que me entenderá y me aconsejará bien.
Desde que reanudé mi relación con Draco, todo ha ido sobre nuves… ¡Merlín! No recordaba lo que era levantarme por la mañana con mariposas en el estómago pensando en ver a otra persona. Ni recordaba al león que ruge en mi interior cada vez que alguien se acerca a él… incluidos algunos de los alumnos mayores. Me descubría mirando el reloj de la torre, descontando horas para estar con él… poniendo excusas estúpidas para ir a la enfermería y robarle un beso… Hasta esta mañana. Esta mañana me he dado cuenta de que eso es síntoma de que realmente siento por él algo que es más que amistad… y que es mucho más fuerte que lo que siento por John. Así que llevo todo el día dándole vueltas a este descubrimiento.
Esta noche, en mi cama, pensé en el consejo que me diste hace tiempo e imaginé qué cara quería ver en mi almohada dentro de 10 años…Y claramente descubrí que era a Draco al que quería a mi lado.
Sé que es algo complicado todo esto… Bueno… No pensé en que él pudiera no sentir lo mismo…Y me creí con el poder de solucionar todos los problemas del mundo… Creí que era el rey del universo… Así que, me levanté de la cama, me vestí y me fui directo a su habitación para hacerle partícipe de mis sentimientos."
- Muy Gryffindor – Bufó Severus apoyándose en el hombro desnudo de Sirius.
- ¡Oh! Cállate ya, viejo gruñón y deja que siga leyendo – Exclamó Remus que descansaba su cabeza en el vientre de su esposo.
"¿Te lo puedes creer? Según caminaba hacia la enfermería me imaginaba todo tipo de reacciones, por supuesto de alegría, que podían suceder. Estaba ansioso por confesarle mi amor. Tanto que ni llamé a su puerta. Entré deseoso… demasiado deseoso…- Unas gotas de tinta indicaban que Harry había parado largo tiempo en este punto – No sé qué es lo que más me ha impresionado."
--- Flash back ---
Harry abrió la puerta contento.
- ¡Draco! Tengo que decirte que…
- ¡Harry¡No! – El rubio estiró la mano hacia él.
- ¡Joder! – Exclamó su amante en ese instante.
Harry observó durante unos segundos como el rubio se incorporaba de entre las piernas de su novio con ojos de sorpresa. No vio con claridad la cara, también sorprendida de John, pero sí que se fijó en como el semen de éste, salía como un hilo caliente por la comisura de los labios de Draco.
- Perdón – Susurró girando sobre sus talones – No sabía que… - Su corazón se había quedado mudo, pero el dolor que en ese momento le atravesaba el pecho le recordaba que aún seguía vivo.
- Harry, cariño – Le llamó su novio mientras se envolvía en lo primero que pillaba – No es lo que parece.
Harry no dijo nada. Salió de la habitación con paso rápido, tratando de olvidar lo que acababa de ver. Atravesó la enfermería y medio castillo hasta llegar a su habitación, y allí se encerró. Mientras, John recorría tras él medio castillo cubierto a penas con su camisa, y Draco maldecía su suerte en su cama, correr tras Harry habría sido un error.
--- Fin del flash back ---
"Son las seis de la mañana. Ya está empezando a asomar el sol tras las montañas. No he dormido en toda la noche y no sé que hacer en este nuevo día.
Querido Paddy, no puedo reprochar a Draco nada, él siempre me dejó claras sus reglas, nunca me ocultó que dormía con otros y fui yo el que creí que me amaba… él nunca me ha hablado de amor. Al revés, siempre que yo he intentado saber qué piensa de ello él me recordaba que es un sentimiento prohibido en su vida. Y a John… no puedo echarle en cara su infidelidad siendo yo el infiel, ni tampoco su amante siendo también el mío. En todo caso puedo reconocer que no le amo, pero sé que él ya lo sabía probablemente antes que yo mismo, y no puedo abandonarle, sé que se volvería loco y yo no me lo perdonaría, le quiero lo suficiente como para no dañarle más.
Desearía desaparecer de aquí, pero no puedo… aún quedan unos meses para el fin de las clases y tengo la mente lo suficientemente clara como para no hacer esa estupidez. Así que sólo me queda encomendarme a la suerte. Durante unos días intentaré estar alejado de ellos mientras intento buscar la mejor salida.
Si se te ocurre alguna de esas geniales ideas tuyas… en este momento me vendría bien cualquiera, por muy loca que fuese.
Te quiere.
Harry P."
Sirius dobló pensativo el pergamino, acarició el cabello de Remus y se giró hacia Severus.
- ¿Se puede saber en qué demonios estaba pensando Draco cuando se lió con John? – Preguntó con ira contenida.
- Conozco a mi ahijado… no lo haría voluntariamente.
- Pues la ha jodido pero bien – Exclamó – Remus… creo que ahora no es el momento de… - Remus se había girado y estaba repartiendo besos lascivos por todo el abdomen del moreno.
- Cariño – Susurró el licántropo ignorándole – Escribe a Harry y dile que no haga nada.
- ¿Cómo?
- Vamos – Levantó suavemente la cabeza – A John le están investigando… pronto caerá por su propio peso, y Draco… Si se parece a su padre no le costará mucho salir del lío, siempre ha sabido usar los momentos duros para volverlos a su favor¿no es así Severus?
- Un buen Slytherin sabe aprovecharse de las crisis – Afirmó el profesor – Creo que Remus tiene razón, es la jugada más acertada. Que no haga nada, que siga con sus rutinas como si no hubiera pasado nada… Salvo que… Dile que no se acueste con ninguno, eso acelerará las cosas.
- No hay nada como una huelga de sexo – Ironizó Remus volviendo a su tarea.
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Harry salía de su habitación cuando Charlie se acercaba a él con un pergamino sellado.
- Acaba de llegar y pone urgente, como no has ido al desayuno… – Harry lo cogió - ¿Cómo te encuentras amigo?
- Destrozado… pero sobreviviré… ¿Hablamos en la comida? Ahora tengo que entrar en clase.
- Claro.
Harry rasgó el sello y leyó:
"Ver, oír y callar… No hagas nada, actúa como siempre, aunque no disimules tu disgusto…
Besos.
Sirius"
A Harry le costó leer la nota. La letra estaba muy movida, lo que significaba que Sirius no estaba bien apoyado cuando la escribió. Suspiró pensativo.
Dobló la nota y la ocultó en su bolsillo pensando, que si Sirius le aconsejaba eso, eso sería lo que él haría.
No había dado 10 pasos cuando notó como le agarraban con fuerza y lo empujaban contra el muro. Miró a los ojos de su atacante y se relajó.
- Harry… Yo… No sé cómo pedirte perdón – Le susurró al oído mientras presionaba con su cuerpo el del moreno.
- No tengo nada que perdonarte, John… Después de todo yo tampoco te estaba siendo fiel.
- ¡Oh¡Harry!. Eres tan comprensivo… - John se relajó al instante. Harry le había perdonado – Él me dijo que sería divertido… yo no quería… Sabía que era tu amante, pero soy débil… tú lo sabes… y él es tan…
- Convincente… Sí, lo sé. Le conozco desde crío, siempre se le dio muy bien engañar a la gente – Llevó su mano al largo cabello del canadiense y le acarició. Automáticamente, éste le besó con fuerza en los labios.
Draco estaba quieto cerca de la columna. Se había quedado en el comedor hasta que el último alumno se había ido del desayuno, esperando ver a Harry entrar enfadado por la puerta. Tenía que saber si hablarían o no, tenía muchas cosas que confesar y que explicar al Gryffindor. Ahora, viendo como se besaba con su novio, entendía que él ya no tenía nada que contar que a Harry pudiera interesarle. Bajó la mirada y golpeó un par de veces una losa del suelo con la punta de su bota, luego miró de nuevo al frente y en silencio se envolvió en su capa y se dirigió hacia la enfermería.
- ¿Por qué no nos casamos, Harry? – El moreno se quedó algo sorprendido.
- No te parece algo precipitado – Respondió.
- No… ¿Por qué? Después de todo nos vamos a vivir juntos este verano.
- John… ¿Todo esto que ha pasado, no te ha hecho pensar?
- Sí… Me he dado cuenta de que no puedo estar sin ti, vamos Harry, no te pongas dramático.
- Creo – Le apartó con suavidad – Que tienes que darme algo de tiempo para pensar en la respuesta a tu pregunta.
- Claro¿cuánto necesitas?
- Un par de días… Es una decisión muy seria… - John afirmó sonriente – Ahora será mejor que vayamos a nuestras respectivas clases… Tengo Duelo y mis alumnos tienen la mala costumbre de empezar sin mí – Bromeó.
- ¿Nos vemos en la comida? – Preguntó cogiéndole de la mano.
- No, quedé con Charlie.
- ¿Para la cena entonces?
- Claro… Pero hoy es miércoles… recuerda que tengo ajedrez después.
- ¿Cómo¿Vas a seguir viéndote con él?
- John, cariño… Siempre le he dejado ganar al ajedrez… - Una sonrisa de suficiencia que había aprendido de Draco, asomó en su rostro - Creo que hoy es hora de despedirme demostrando a ese mentiroso quién es el jefe.
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- ¿Le has visto? – Preguntó Neville terminando de regar su cactus.
- Harry está increíblemente tranquilo. John le ha pedido matrimonio y no tiene ni idea de qué estaba tramando Draco, pero según el canadiense todo fue por su culpa – Le informó Charlie.
- No han roto – Afirmó decepcionado - ¿En qué demonios estaría pensando Malfoy?
- No lo sé… Pero me arriesgaría a apostar que John ha mentido. Creo que ese cretino sabía o sospechaba que había algo entre ellos y que se ha defendido.
- Bueno… La verdad… Ayer Harry estaba como flotando…
- Sí – Suspiró - Supongo que sumó dos más dos y…
- Tengo un par de horas libres… Creo que voy a ir a verlo – Dijo dejando sus guantes llenos de tierra en una mesa cercana.
- Harry tiene clases de vuelo toda la tarde.
- No, a él no, a Malfoy.
- ¿Por? – Preguntó sorprendido.
- Porque está solo… ¿Recuerdas aquella noche que se presentó en tu despacho después de que Harry rompiera con él?
- Sí.
- Pues yo le creí. Realmente creí que le amaba, y no sé… Aquí hay una versión que no hemos escuchado y que es la suya… Antes de meterle por cierta parte el palo de su escoba, me gustaría saber qué tiene que decir.
- ¡Merlín¡Cómo has cambiado Neville Longbottom¡Has crecido tan deprisa! – Dijo fingiendo lloriquear mientras le abrazaba como solía hacerlo su madre.
- ¡Vete a tomar…! – Se soltó sonriendo – ¡Vamos…¿Sabes que Minerva ha expulsado a John? No le renovarán el año que viene.
- Pues vaya estupidez. Todos sabíamos que de todas formas no iba a regresar – Comentó tras él - ¿Y a Malfoy?
- Él no salió corriendo de su cuarto a medio vestir. Así que nada de nada.
Aquel día, curiosamente, los accidentes en la clase de Sinistra fueron muchos, así que Draco llevaba trabajando todo el día sin parar.
- Hola, Malfoy – Saludó Neville - ¿Tienes cinco minutos? – El rubio miró a la enfermera que afirmó con la cabeza.
- Pero no te vayas lejos, por si acaso – Le avisó con tono serio.
- De acuerdo – Cogió su capa y salió tras el profesor de herbología.
- ¿Cómo te encuentras hoy? – Preguntó sin apenas girarse hacia él mientras avanzaban despacio por los pasillos en dirección a Charlie.
- Ocupado – Fue su escueta respuesta.
- ¿Sabes ya que John ha pedido a Harry que se casen? – En ese momento se giró hacia él. El pelirrojo le había saludado con un movimiento de cabeza.
- ¿Y él que ha respondido? – No pudo ni quiso disimular su ansiedad.
- Que necesita tiempo – Respondió el pelirrojo - ¿Se puede saber qué pensabas al acostarte con su novio?
- ¿Crees que si hubiese podido elegir lo habría hecho?
- John le dijo a Harry que tú le sedujiste.
- ¿Y le creyó? Joder… No fue así. Él me dijo que si no accedía me apartaría de Harry. ¡Maldito…! Me puso la varita en la garganta y me amenazó… Me dijo que cuando se aburría… ¡Mierda! – Estaba realmente desesperado – Creí que así podría conseguir pruebas en su contra… ¿En qué estaría yo pensando? Si en realidad yo lo provoqué… Me pavoneé delante de él con Harry. Quería que se enfadara.
- Bueno –Charlie le puso una mano en el hombro – Tranquilízate… Tal vez no esté todo perdido. Enfadado está. Lo que veo es que tú estás bajo de forma. Hace un par de años nadie habría logrado amenazarte así.
- Pero ya no se me respeta tanto como antes.
- Bueno… no se respeta tu apellido. Es cierto que ya no da miedo, pero a ti, Draco, se te respeta y mucho. Eres de lo mejor que he conocido en tu especialidad – Neville le sonrió – Y como persona… no estás mal. Tal vez un poco promiscuo para mi mentalidad hetero pero… - Sin querer Draco soltó una sonrisa sincera.
- Eso se acabó – Afirmó el rubio – Ya no habrá nadie en mi vida. No quiero volver a estar de cama en cama.
- ¿Y Harry?
- Él… bueno. No creo que eso ya sea posible.
- Me ha dicho que hoy le tocaba ajedrez contigo – Afirmó Charlie.
- ¿Cómo¿Piensa venir?
- No está enfadado… Tal vez… No sabría decirte. No ha querido hablar mucho de lo que pasó anoche. Sólo sé que me ha dicho que no podíamos salir de borrachera esta noche porque le tocaba ajedrez contigo.
- La próxima vez que hagas planes para atrapar a John, cuenta con nosotros.
- ¡Draco! – Llamó Poppy - ¡Draco! Traen otro alumno… ¡Vuelve!
- Mañana hablamos – Se despidió el rubio acelerando su paso hacia la enfermería.
No acababa de entrar y ya distinguió como Harry venía levitando a una de sus jugadoras del equipo de Gryffindor. Los nervios comenzaron a recorrerle todo el cuerpo, pero entonces Poppy le tiró de la manga de su bata blanca y le dijo con firmeza.
- Eres un profesional… Recuerda que es la chica la que tiene el brazo mal.
El rubio afirmó con la cabeza y comenzó a preparar una de las camas para atender a la paciente.
Harry le estuvo observando todo el tiempo. Al final era una fractura sencilla, una noche en la enfermería, dejando que la poción crece huesos hiciera su efecto y todo solucionado.
Cuando Draco se giró hacia él para decirle que no había sido nada importante, ni le escuchó. Se perdió de nuevo en los mares grises y se dejó llevar durante unos segundos. Le hubiera besado allí mismo si no estuviese seguro del rechazo del rubio. Sólo quería estar con él esa noche para pedirle perdón. Debería haber respetado las normas… Ahora no estaba seguro de que Draco le admitiese de nuevo en su vida y en su cama. Aunque… Sirius le había avisado de que no hiciera nada. Pero necesitaba saber…
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Por la noche, mientras Rosmertha cerraba por una vez el local, Poppy les relataba a sus tres amigas lo sucedido.
- Os lo juro chicas, fue todo… - Soltó un suspiro nervioso - Imaginaros. Draco ejerciendo de médico profesional e intentando no mirarle a penas, y Harry más tenso que la cuerda de un violín, e intentando, a su vez, aparentar que no pasaba nada – Rió – En serio, ver a Harry preguntando como si nada "¿Esta noche jugarás con blancas de nuevo?" Y el otro respondiendo "Siempre juego con blancas" ¡Oh! Merlín, casi aplaudo – Las cuatro mujeres rompieron a reír mientras se servían más licor – ¡Que actuación la de ambos!
- Así que por fin va a terminar todo este lío – Suspiró Sinistra.
- Gracias al cielo… Porque no sé si Hogwarts sobreviviría a tantas emociones descontroladas – Minerva suspiró – La verdad es que echaba de menos el romance a mi alrededor, pero creo que con estos dos, tengo dosis para otros 20 o 30 años.
- La pena es perder a Draco… Era un buen ejemplar – Dijo Rosmertha dando otro trago a su vaso – Hubiese llegado muy lejos como amante.
- Pero se enamoró.
- Sí. Cuando me he despedido de él, estaba sacando todo su armario. No sabía qué ponerse.
- ¿No le habrás aconsejado tú? – Bromeó Sinistra.
- ¡Oh! No, que va… - Mintió.
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En cuanto se había ido, Draco había eliminado rápidamente lo que la mujer había elegido. Indirectamente le había hecho un gran favor, ya sabía qué era lo que no debía de llevar esa noche.
Sacó su agenda roja. Al abrirla decidió eliminar a Romeo y a John, retirando sus respectivos pelos. Ahora sólo estaba el de Harry… el único que realmente debía de haber estado siempre.
Ojeó la página del día. "Elegante pero informal. Sugerencia para la cita de hoy con Harry Potter: Pantalón negro, camisa verde de seda. No llevar ropa interior". Cerró la agenda suspirando. Por lo visto no se había enterado de los últimos acontecimientos… O tal vez… Tal vez le quería indicar otra cosa.
Se tomó su tiempo para arreglarse, una buena ducha, un buen rasurado… El pelo perfecto en su sitio… un toque en los ojos (ese era su gran secreto) y la ropa. Cuando salió a la enfermería para ponerse una bata blanca al estilo muggle, Harry estaba colocando las fichas en el tablero.
Ojeó por encima a los chicos y chicas que dormían ya en la enfermería, y saludó con su mejor sonrisa a Harry.
- ¿Cómo está Shara? – Preguntó el moreno para romper el hielo.
- Tranquilo, mañana podrá estar de nuevo sobre su escoba.
- No estoy nervioso… - Se sentó por fin en el lado de las negras – Tu mueves – Draco se sentó en su sitio y salió con uno de los caballos.
- Harry, yo… Me han dicho que John te ha pedido matrimonio.
- Sí.
- ¿Vas a aceptar?
- Aún no lo sé… Depende.
- ¿De qué?
- Draco. Tengo que pedirte disculpas – Le interrumpió, pero no le miró a la cara. El rubio se mostró sorprendido – Anoche… anoche te ofendí – En ese momento le miró – Tú tienes tus reglas y me las has repetido miles de veces, y aún así no te respeté… Lo siento. No volverá a ocurrir. Sé que tienes una vida y… A partir de ahora sólo apareceré cuando tú me hayas citado… Si es que quieres que sigamos viéndonos… Si que me case es un obstáculo yo…
- Harry, por favor no sigas. Yo… puedes venir siempre que lo desees. Eres el único hombre que hay en mi vida… y así debió de haber sido siempre – Cogió aire – Yo te quiero, Harry. Te he querido desde que volviste a entrar en mi vida, y te seguiré queriendo te cases con otro o no. Sé muy bien a lo que puedo aspirar contigo… Sólo… - Miró al ajedrez – Yo tengo un pequeño apartamento en la City… Si quieres nos podemos seguir viendo allí cuando te cases. Crearé un avisador para que puedas llamarme y… - Levantó la vista hacia Harry que extrañamente sonreía y había dejado su sitio para acercarse a él – Porque… - Harry se arrodilló.
- Cásate conmigo – El mundo de Draco se paró en ese mismo instante – Por favor… Te quiero… Eso era lo que venía a decirte anoche… Te quiero, Draco… - Con sus manos acarició el rostro del rubio.
- Yo… pero yo… Harry, claro que me casaría contigo si pudiera pero… ¿Qué diría la gente? – Sin pensarlo, estaba también acariciando el rostro del moreno, imitando su gesto.
- Si alguna vez me hubiese importado eso… Voldemort sería el amo del mundo… ¿No crees?
Draco sonrió feliz, dejando que por su rostro corrieran libres lágrimas de alegría. Se inclinó para besar a Harry. Un beso largo y nervioso.
- Sí, Harry. Me casaré contigo – Un montón de suspiros se escucharon por toda la enfermería en el momento justo en el que sus labios se rozaban de nuevo.
Sorprendidos, se separaron. Harry se puso en pie y miró hacia las camas. Todos parecían estar dormidos. Miró sonriente hacia Draco que se limpiaba las lágrimas medio riendo y guiñándole un ojo, tiró de él hacia su habitación. Justo en la puerta, el rubio se giró hacia la enfermería.
- Si pasa algo, gritad – Dijo entrando y cerrando la puerta tras de sí.
- ¡Qué romántico¡Qué envidia! – Suspiró Shara.
- Sí – Suspiró su compañera de la cama más cercana.
Luego se hizo el silencio, todos volvieron a quedarse dormidos.
Mientras, Draco se quitaba la camisa a toda prisa tras haber arrancado la de Harry. El moreno le sonrió feliz y tiró de su cinturón para acercarlo de nuevo a sí.
- Flacucho, no sé como lo haces, pero me vuelves loco – Susurró dentro del beso.
- Soy irresistible – Notó como Harry bajaba su cremallera y metía la mano. El moreno se apartó sorprendido y sonrió de forma lasciva.
- No llevas ropa interior… ¡Merlín¡Cómo me pones! – Y le atrajo de nuevo para besarlo con deseo.
- Hoy iba a quemar mis naves por ti… Iba a hacer lo que fuera necesario para que volvieras a mi cama aunque fuera media hora al año.
- ¿Tan desesperado estabas? – Preguntó juguetón empujando a Draco hacia su cama.
- Sí – Reconoció cayendo sentado. Entonces estiró su mano para meterla en la cinturilla de los vaqueros del moreno y atraerlo hacia él - ¿Tú no? – Preguntó antes de empezar a besar sobre la tela de su entrepierna.
- Te iba a suplicar hasta quedarme sin voz – Afirmó mientras cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás. Draco estaba poniéndole muy caliente – ¡Por Merlín! Cómetela ya – Casi rugió. Draco rompió a reír y comenzó a desabrocharle el pantalón.
No le hizo falta mucho trabajo para conseguir una gran erección en el moreno. A Harry no le disgustaba el jugueteo previo, pero prefería ir al grano, o mejor, que le fueran al grano. Pronto empezó a mover sus caderas sujetando la cabeza de Draco. Un flash le vino a la mente… Sus labios, esos labios finos que tanto adoraba… y ese hilillo de semen que se escapaba entre ellos…
Sin poder evitarlo se apartó bruscamente de la boca del rubio. Draco le miró sorprendido al principio, luego al ver la cara de disgusto y desconcierto de Harry, comprendió.
- Harry por favor… Bésame – Rogó – Te lo puedo explicar todo… No quería hacerlo pero él… - Harry se inclinó y le besó haciéndole callar.
- Luego – Susurró – No quiero desconcentrarme ahora.
Se inclinó hacia delante, obligando a Draco a tumbarse y cayendo él encima. Rodaron un poco hasta que consiguieron deshacerse de la ropa que aún llevaba puesta ya que los pantalones de Draco hacía rato que se habían perdido.
Harry comenzó a besar el cuello y la clavícula del rubio, repartiendo pequeños soplidos que le erizaban la piel, mientras sus manos, comenzaba a acariciar los brazos y costados del rubio. Draco enredó los dedos en la desordenada cabellera del moreno y dejó que éste subiera y bajara su lengua por cualquier parte de su cuerpo que quisiera.
Sus pezones fueron atormentados hasta casi el dolor. Mientras que deslizaba ambas manos por la espada hasta llegar a su entrada y allí, introdujo el dedo índice de cada mano. Draco, que ya hacía rato que había abierto sus piernas para tener más contacto con la fuerte erección de Harry o con cualquier otra parte de su cuerpo, creyó que se correría en ese mismo momento. Con los brazos laxos estirados en cruz, era un manojo de músculos excitados bajo Harry. Intentaba mover su cadera al ritmo de esos dedos, frotándose con desesperación, y gimiendo descontrolado. Mientras que la lengua de Harry abandonaba de nuevo su pezón izquierdo para volver a martirizar al derecho.
- Métemela ya – Gritó exigente. Harry paró y le miró interrogativo – Por favor… métemela o me va a dar algo – Rogó bajando el tono de voz.
El moreno sonrió mientras se colocaba para cumplir sus órdenes. Quitó a Draco su almohada de la cabeza para ponérsela bajo las caderas y levantándole las piernas, se empaló de un solo golpe. Gimió y notó como cada uno de los pelos de su cuerpo se erizaba de placer. Draco sonrió y cerró los ojos agarrándose a la colcha.
Harry entraba y salía cambiando de ritmo de vez en cuando, mientras Draco comenzó a murmurar todo lo que se le pasaba por la cabeza sin miedo a equivocarse.
- Te amo – Susurró. Entonces Harry apuntó hacia su punto P – Te amo – Repitió, haciendo que el moreno sonriera y volviera a tocar el mismo punto. Draco llevó su mano hacia su erección y sonriendo dijo sin respirar – Teamoteamoteamoteamoteamoteamoteamoteamoteamo… te amo, Harry.
Con ese último susurro, y gracias a la puntería de las estocadas del moreno, Draco se corrió en su mano, entre sus dos cuerpos. Harry paró unos segundos para sentir las contracciones del rubio, y cuando éstas empezaron a bajar, empujó fuerte un par de veces y se desplomó sobre el rubio, con un gran suspiro y dejándose llevar por su propio orgasmo.
- Yo también te amo – Le susurró a Draco a punto de quedarse dormido bajo él, mientras salía y se acomodaba a su lado, cubriendo con las sábanas los cuerpos de ambos – Pero ahora temo por ti.
- ¿Por qué? – Preguntó casi dormido.
- Porque John no va a dejar las cosas tranquilas.
- Está bien – Suspiró entreabriendo un poco los ojos y acomodándose en los brazos de Harry – Mañana comienzo a ponerme en forma. No dejaré que vuelva a pillarme.
- ¿Vuelva…?
- ¡Oh¡Duerme! – Protestó – Mañana hablamos.
- ¿Te violó?
- Estás obsesionado con eso… No. Harry, a mí no me ha violado nunca nadie – Se estaba despejando.
- ¿Entonces te acostaste con él por gusto? – No había reproche ni enfado en la pregunta. Draco abrió los ojos del todo y le miró.
- No. No me atrae. Harry… yo… - Cogió aire – Me amenazó con alejarte de mí… Además le estamos investigando por…
- Me acuesto… me acostaba con él, Draco. Hasta él sabe que le estáis vigilando, sabía que cederías con facilidad. Es más listo de lo que parece. Se adelanta siempre a todo el mundo… Incluso a mí.
- Espera… me acabo de perder.
- ¡Merlín! – Se llevó una mano a la cabeza y se apartó un poco de Draco - ¿Tan tonto creéis que soy? Desde la reunión en la que dudaron de ti, noté que me excluíais en algunas conversaciones… Supuse que era porque el tema de conversación era mi pareja…
- Vale, creí que eras más tonto de lo que eres – Sonrió y le besó en el hombro – Pero ¿cómo sabes que él lo sabía?
- Porque él os espiaba a vosotros, sobre todo a ti, te tiene una especial manía. Creo que ambos sabemos por qué.
- ¿Y por qué seguías con él?
- Porque… No lo sé. Yo estaba bien… Draco, yo… no quiero sentir más dolor y él me proporcionaba cariño y estabilidad. Me daba igual que hubiera un par de heridos, no sé… no quería ver lo que sucedía. Quería estar tranquilo.
- Te ha costado enamorarte de mí – Susurró besándole de nuevo en el hombro.
- En realidad, no… Llevo enamorado de ti desde el día que yo estaba probando las escobas del colegio y tú ibas meneando tu palmito al invernadero para hablar con Neville. Pero yo busco estabilidad, cariño… tú eres un riesgo.
- ¿Y qué te hizo cambiar de opinión?
- Pensé que podría conformarme con tus pedacitos, pero de repente me di cuenta que no. Te quería, y te quiero entero para mí. Si no te hubieras empeñado en que te probara, nada de esto hubiera sucedido. ¿Sabes lo que sufría cada vez que tenía que abandonar tu cama? – Draco lo sabía por propia experiencia. Pero se limitó a acariciar su pecho como toda respuesta - Llegué a pensar en irme… Esta mañana creí que… tú no me amabas, que realmente todo era un juego y que yo no había sabido jugar con tus reglas. Pero alguien muy sabio me dijo que esperara… Y mereció la pena – Sonrió.
- Dale las gracias… y dile que no te haré daño, lo juro.
- Es un riesgo que asumo. Igual que tu asumes los tuyos al aceptarme – Acercó sus labios a los del rubio que le besó con dulzura – Será mejor que durmamos algo, mañana va a ser un día complicado.
Por la mañana, sonó el despertador a la hora a la que el rubio siempre se levantaba. Sacó perezosamente la mano bajo la sábana para apagarlo y se acomodó al calor del cuerpo que comenzaba a reaccionar a su lado. Abrió despacio los ojos, y sonrió al ver que Harry luchaba por despertar a su lado.
Bajó su mano despacio, acariciando el vientre musculoso del moreno. La erección matutina estaba ahí, esperándole. Sonrió de nuevo… Iba a quitar a Harry todos los malos recuerdos que tuviese en esa linda cabeza.
Despacio se deslizó entre las sábanas mientras Harry decidía si despertaba o no. Harry notó los lametazos en su pene, pero aún no supo distinguir si eran sueño o realidad. Cuando notó como su excitación era devorada por la húmeda boca del rubio, abrió los ojos y sonrió.
"Querido Paddy:
Estoy bien. Me voy a casar con Draco, si ambos sobrevivimos a lo que se avecina.
Por cierto, tu última carta tenía una letra horrible, así que di a esos dos pervertidos que te dejen descansar de vez en cuando.
Te quiere:
Harry"
- Ya os dije que mi ahijado le pondría en órbita – Comentó dando otro sorbo a su café y acomodándose en el inmenso sillón de orejas.
Sirius no respondió a la ironía y se quedó pensativo mirando por la inmensa ventana del salón. Remus, más consciente del peligro que corría ahora el ahijado de su esposo, le abrazó en silencio por detrás, apoyando cariñosamente la cara en su espalda.
- No te preocupes amor – Sirius le acarició las manos sobre su cintura como señal de que le escuchaba – Todo irá bien, y terminará en una maravillosa boda.
- Eso espero, Remus. Eso espero.
--- Gracias por leer. Continuará ---
FELIZ AÑO NUEVO A TODAS Y TODOS LOS QUE ESTÁIS AL OTRO LADO.
