Day 10: Anywhere
Rated: M
Summary: Modern Au. Eran varios conflictos sin resolver los que ellos tenían. Ya no podían ignorar…
Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.
NA: en cualquier lugar… en el escritorio, en la biblioteca… contra la pared ahre(? Sucios, acá esta su fetiche maestro-alumna :v
.Daddy Issues.
No había nadie en la escuela, y eso debía ponerle los pelos de punta, porque seguía siendo una adolescente y acorde a muchas películas de horror y absurdas creepy pastas, una escuela muerta en actividad, sonido y personas era mal signo.
Pero no importó, y siguió caminando hasta llegar al salón indicado. Abrió la puerta sin tocar o avisar, y entró. Su corazón latía muy rápido y expectativas, miedo y dudas plagaban su mente.
"Repórtate a la salida... discutiremos tu castigo," Uchiha-sensei le había dicho en deportes instantes después de que sus dedos tocaron la piel de su mulos y sus ojos quemaban su alma...
No era idiota, sabía de qué iba todo eso. Había escuchado chismes de maestros pervertidos que abusan de su poder (no en su escuela, debe aclarar) y había visto películas… mierda había leído fictions...
Pero nunca creyó ser protagonista de los mismos.
Aun así, ahí estaba... dentro de un salón de pronto muy pequeño... con él sentado tras su escritorio, mirada expectante.
Le había estado esperando.
"Llegaste," con un movimiento de su cabeza le decía a ella se acercara. Lo hizo.
Tragó duro, y cuando se detuvo frente a él, a un lado del escritorio, una sonrisa de lado se mostró en su rostro masculino.
"Te has portado mal, ¿lo sabes?" Inició él. Su tono era profundo, imitando una máscara seriedad... algo dentro de ella se retorció.
"Lo siento, Sensei."
"¿Por qué?"
Mordió su labio. ¿De verdad le obligaría a decirlo? Ella solo retorcía sus manos, ahora su atención enfocada en la pizarra tras su cabeza.
"Haruno..." su mano en las de ella, deteniendo su tic nervioso y golpeando su atención. De inmediato, sus ojos regresaron a su rostro, y lo único que podía era verle; sus iris tan oscuro, su rostro era el dibujo de la belleza y el pecado y ella solo quería lanzarse a sus brazos y fundirse con él.
Él lo sabía.
Porque su mirada mostraba el deseo que ella sentía.
"Porque… porque intenté… intenté besarte…" le fue difícil hablar, su lengua pesada y mente nublada. El ambiente cada vez más fuerte, excitante y prohibido. Decir eso en voz alta, removía sentimientos inciertos.
Pero su mano le atrajo y le hizo dar un par de pasos más, hasta que sus rodillas se tocaron, y cuando ella creyó que la mano que ahora estaba en su hombro le atraería hacia él, hacia su boca se equivocó. Su cadera chocó contra la orilla del escritorio, y antes de poder preguntar qué, la otra mano sujetó su cintura, levantándole un poco y obligándole a recargarse sobre el mueble. Más específicamente a sentarse sobre el mismo.
Luego, esas manos reaparecieron en sus piernas expuestas, la mano derecha en tu rodilla, se encargó de separar su muslos y exponerle frente a él, aún sentado en su silla.
Su respiración comenzó a ser difícil cuando la otra mano comenzó un recorrido lento sobre su muslo interno, cada vez adentrándose más y más hasta que se pasó por su falda.
Sentía como si dejara un rastro de fuego líquido en ella, su vientre caliente y su parte íntima palpitaba.
"Es esto lo que has querido, ¿no es así?" Las puntas de sus dedos acariciando superficialmente la tela de sus bragas, como si no fuera la gran cosa su actuar, y sin embargo ella casi grita, mordió su lengua para acallar esto.
"Dime, ¿esto es lo que quieres?"
"Sí," logró decir entre respiración difícil y gemidos en sus labios entre abiertos, se había rendido. Su voz era intoxicante, sus palabras sucias y su mano entre sus piernas, con suerte seguía consciente.
"Mi dedos tocándote... estás tan caliente y mojada..." adentró un dedo, luego otro... la mano que él tenía en su cadera evitó que ella se moviera mucho, aun así no impidió el respingo que la chica dio cuando su índice y anular entraron en contacto con sus labios íntimos.
"¡Mghh!"
Deslizándose lentamente de arriba a abajo, abriendo sus labios, tocando su clítoris, presionando contra el mismo, esta vez arrancando un gemido completo de ella. Él continuó, pero cambió presión, velocidad y atención a cada una de sus partes, explorando y haciéndole retorcer. No estaba tratando de ser suave, Sasuke quería fundirle el cerebro con su toque.
Sus manos arañando el escritorio, su voz ahogada en gimoteos y luego sintiendo su aliento caliente en su ya húmeda piel. Bajó la mirada, y aunque le costó enfocar y razonar la imagen frente a ella, entendió de inmediato; el rostro de Sasuke más cerca de sus piernas, su falda empuñada hacia arriba dejando de cubrirle y esa pecaminosa y fina boca besando con lentitud su muslo, imitando lo que su mano hizo antes de darle atención a su centro.
"Te gusta."
"¡Dios, si!" El pelinegro sonrió de lado, malicia y lujuria en él. "Te haré gritar mi nombre, Sa-ku-ra..." y sus boca depositando besos sobre la delgada tela que aun cubría su monte de venus pero que luego su propia mano hizo a un lado la tela, las manos de ella de inmediato se enterraron en su cabello y su cabeza cayendo hacia atrás cuando su legua se deslizo por sus labios mojados, le hizo ver estrellas.
-kura…Para luego sofocar su nombre. Sakura…
"¡Sakura te estoy hablando!"
La pelirosa respingó tan bruscamente que cayó al piso.
Acalorada, respiración acelerada, parpadeando con fuerza y tratando entender que sucedía.
¡¿Qué diablos?! ¿Sensei? Aturdida, miró a su alrededor. No era un salón de clases, era su propia habitación y era más que obvio que ahí no había nadie más que ella.
"¡Aaaayy, no es cierto!" Con el suspiro más dramático, se dejó caer de nuevo, con suerte se golpearía tan fuerte que moriría... o iría a coma y sin duda estaba más que emocionada por entregarse a Morfeo de nuevo y repetir ese sueño…
Un quejido de su boca- nada sexual, más un berrinche, y luego… "Estoy más que jodida."
Y no por su Sensei (como le gustaría).
¡Parecía tan real! ¡Ese sueño… más que las veces anteriores! Y esto porque ya había sentido su tacto en sus piernas, su respiración contra su piel y su mirada que quemaba…
Una mano en su mejilla, estaba demasiado caliente. Lo pensó unos minutos, considerando la opción de consolarse a sí misma luego de tal fantasía, pero ante el insistente grito de su madre escaleras abajo, sabía que no sería buena idea. Resignada se levantó y se dirigió a donde le llamaban. Todo el proceso pensando en cómo la vida era una perra y le hacía esto.
Había ido al salón del Uchiha-sensei al termino de sus clases, mil escenarios en mente, y en bastante de ellos ella terminaba justo como el sueño de hace unos momentos, pero todo el nerviosismo y miedo pasó a segundo plano cuando el alivio apareció ante ese salón vacío.
No estaba.
Luego fue la incredulidad y… ¿decepción? Lo que sintió después. Incluso luego de esperar un rato… nada. Él ya se había ido.
¿Habría surgido algo importante? ¿Una emergencia?
¿Lo había olvidado?
¿O se había retractado?
Cualquiera de esas razones le hacían sentir diferentes cosas, pero sin duda la desilusión fue mayor.
He ahí que haya tenido otro sueño erótico con él. ¡Y vaya sueño!
Todo es una fantasía, deja de ilusionarte, se dijo.
Pero mientras su tenedor movía sin ganas la comida en su plato, sus padres hablando de fondo- un eco que ella desplazó a segundo plano, su memoria trajo a flote algo que no había sido para nada producto de su imaginación; esos ojos negros llenos de deseo sexual.
Tenía que hacer algo al respecto.
Cerraba los ojos y su mente le conjuraba esa imagen. Sonrojada, inocente, expuesta y deseosa.
Uchiha Sasuke imaginaba a su pobre alumna de diecisiete años desnuda bajo él.
"Uchiha-sensei… mhgg- más, más duro…"
Golpeó su frente con su mano, esperando así borrar todo, e ignorar la creciente y palpitante erección en sus pantalones.
Mierda, esto se está saliendo de control, un suspiro cansado. Cada día se sentía la peor basura… pervertido… criminal…
¿En qué estaba pensando? Tocarle así… decirle que fuera a verme más tarde… sacudió su cabeza, aun sorprendido por su propio actuar ese día. Se había dejado llevar por sus deseos. Esa mañana solo había planeado encararle por sus constantes faltas a su propia clase, cubrir a un compañero en necesidad… no acosarle. Pero terminó tocando más allá de lo debido permitido por la rutina de ejercicio, había insinuado algo inadecuado…
Solo esperaba que no le demandara, aunque siendo sincero, se lo merecía.
No lo hará… una voz en su mente, ella no lo hará… porque eso es algo que ella también quiere.
Ante eso no podía objetar, le había visto ese día, y una semana antes. Como su delicado cuerpo se acercaba más al de él, como esos inocentes ojos verdes se volvían pesados y oscuros, y su boca se entreabría incitándole a entrar en contacto…
Toda ella gritaba añoro.
Le deseaba. Seguro tanto o más que él a ella.
Esto no está bien, deja de pensar en eso…
Realmente era muy difícil. Su sistema estaba intoxicado por su aroma, sus dedos hormigueaban por la sensación del tacto de su piel, como si aún sintiera la textura de sus piernas en ellos.
¿Cómo sería tocarle de verdad? Incluso si la imagen de ella toda frágil en su pequeño uniforme deportivo era todo un mangar, imaginarle sin ropa alguna, sudor cubriendo cada milímetro de su piel, y su largo cabello rosa extendido y despeinado sobre sus sabanas, su rostro enrojecido y su boca gritando su nombre, "Mhhg, más, más fuerte, quiero sentiré por completo, Uchiha-sensei-"
"Hhng," ahogó un gemido, el palpitar de su miembro cada vez más doloroso, y no pudo evitar su mano desabrochar su pantalón y sacarle, erguido y duro, exigente de atención. Cuando su mano estuvo a su alrededor, olvidó pensamientos de cuan erróneo era toda esta situación y estos sentires. Solo cerró los ojos, y siguió imaginando que su inocente alumna era quien sujetaba su pene, frotando de arriba abajo- lento, tímida... "no sé cómo…" y luego con más rapidez, más presión… podía evocar la imagen de ella sujetándolo… chupando cada parte de él.
No le miraba. Desde el momento que su pie piso dentro del salón y él comenzó clase, incluso cuando le llamó por su nombre, él no le había visto.
Estaba evitando el contacto.
¿Será que se había arrepentido de su comportamiento en el gimnasio? O tal vez solo había hecho eso para asustarla… recordó su ultimo sueño. Bien, si fue así realmente no le funcionó.
Pero esto era extraño. Sentía una vibra pesada, desagrado por parte de él.
No dejaba de mirarlo, sabía que algo no estaba bien.
No creo que sea el momento para lo que tenía planeado. Había pasado buen rato ideando esto, pero ahora se estaba acobardando.
Que estupidez, es mayor que yo sin mencionar que es mi maestro… no importa lo mucho que me haga sentir verle, esto jamás va a suceder.
Jamás.
La campana sonó, siendo la última clase todos estaban desesperados por irse. Y ese día, ella también.
Pero,-
"Haruno, quédate un momento," Sasuke no le dejaría escaparse.
Que persona tan… difícil… en serio.
Incomoda, se detuvo en su andar, aun cerca de la puerta y le miró confundida. Sasuke seguía junto su escritorio, impasible mirando directamente ella, y luego, sin saber que o por qué, un pesado y cansado suspiro salió de su boca, se recargó en su escritorio y negó con la cabeza.
Se veía derrotado.
"¿Se encuentra bien?" Uno, dos... tres pasos cerca. Le miró con cuidado, como queriendo detectar algo mal en él.
"Ayer."
"¿Hm?"
"¿Ayer viniste?"
"Oh," eso. "Sí." Él asintió, por su mueca, no era la respuesta que habría querido escuchar.
"Lamento eso."
Ceja alzada, confusión pintada, se acercó más. "¿Qué cosa? ¿El citarme…? ¿O el desplante?" No sonó tan ligera y divertida como había esperado, pero a él no pareció importarle, un bufido de su boca y esta vez una media sonrisa.
"Por todo eso." Ella se encogió en hombros, como si no fuera la gran cosa, siendo que el día anterior su mete había sido un caos. Ella no parecía darse cuenta, pero se había acercado más a él, tanto que si estiraba su mano, sería capaz de tocarla. Obligó a toda su voluntad a no hacerlo. "Te pido una sincera disculpa por mi comportamiento ayer en el gimnasio. No debí-"
"¿Sensei?" Le interrumpió, sus ojos verdes brillaban con curiosidad y algo más… "Te gusto, ¿no es así?"
Como un golpe en las entrañas, le quitó el aire y le detuvo el corazón. De todo… no esperaba eso.
Una mano delicada colocando un mechón de cabello rosa tras su oreja, por un momento sus ojos verdes miraron hacia un lado, luego regresaron a los de él, fija y decididamente.
"No tienes que disculparte por eso… la verdad… la verdad es que no me molestó. Que Sensei me tocara… yo… lo disfruté. Y si… y si quisiera hacerlo de nuevo, de ninguna manera me opondría…"
Su pulso golpeaba con fuerza en sus oídos, la realidad de estas palabras caían como toneladas en su mente, y su cuerpo fue el primero en reaccionar, sin permiso o aviso. Su mano tomó con tal rapidez el brazo de la chica, le atrajo hasta que su pecho pudo sentir el de ella-suave, y sus ojos era lo único en su campo de visión.
Cuando habló, no pudo reconocer su propia voz, ronca, necesitada y desesperada.
"Esto no es un juego. Aquí, en cualquier lugar… esto no es permitido… entiende que-"
El beso de ella le acalló. No escuchaba, no había razón que le detuviera. Eran sus delgados labios moviéndose sin parar, y era el anhelo y capricho de ella por probarlos. Le correspondió de inmediato. Ansioso, fuerte, su boca empujaba contra la de ella, le moldeaban y recorrían sin delicadeza, como si en cualquier momento ambos fueran a despertar. Y fue la misma Sakura quien rompió el contacto, tomando aire y decisión en la voz,
"Lo único que entiendo es que te deseo, quiero tocarte… quiero que tú me toques, sin importar que o quien, solo estás tú en mi mente, Sensei… y no puedo controlar este deseo que solo crece al verte," su aliento contra su piel, sus ojos entrecerrados y sus corazones latiendo como locos.
Ya había ella dado el paso, ahora era él…
Una mano en su cintura, la otra en su barbilla, levantando su rostro y obligándole a mirarle. Con cada palabra su agarre en ella se apretaba, obligándole a sentir más de su cuerpo.
"No hay nada que desee más que a ti, Sakura…"
Simplemente, nadie debía enterarse.
.
Shhh don't tell your mother... xdxd, amo a Demi.
Okay, quizá esto tenga otra parte? O quizá deba hacerlo una historia independiente y publicarla… hum… no sé, depende de que opinen ¿
Además, saben que yo nunca termino las cosas… :v
