CAPITULO 10


El rostro ansioso de Marron Belivok se iluminó en el instante en que vio a Pan acercarse por el parque.

-¡Gracias a Dios que has venido! -exclamó levantándose del banco.

-No quería mezclarte en esto, Marron, en serio. Sólo te llamé porque necesitaba que le dieras un mensaje a Trunks, pero ahora veo que ha sido un error...

-¡No, de ningún modo ha sido un error!

-Sí, lo es -suspiró Pan-. No quería escribirle una carta, no sabía qué decirle... y tampoco quería hablar personalmente con él pero... nunca hubiera debido de involucrarte en esto.

-¡Pan, Trunks está destrozado!

-¿Le diste mi mensaje?

-¿Acaso crees que diciéndole que estás bien y que quieres el divorcio va a sentirse mejor? -preguntó Marron extrañada.

-Es lo mejor. ¿Te acordaste de decirle que le dejaré ver al bebé siempre que quiera?

-Sí, pero no le sirvió de consuelo como tú creías - respondió Marron -. Al fin y al cabo el bebé no nacerá hasta dentro de seis meses...

-Bueno, eso no puedo evitarlo. ¿Está aún en París?

-No, según Belivok se pasó la semana buscándote. Y después se agarró la peor borrachera de su vida. Belivok lo trajo a casa a dormir la mona en la habitación de invitados...

-¿La peor qué? Cuéntamelo otra vez.

-Muy bien. Por orden cronológico: Trunks se levanta y se encuentra con tu nota, ¿no es así?

-No lo sé, para entonces yo ya me había ido. Supongo que se marchó a París.

Aquella misma noche Pan había metido unas cuantas cosas en la maleta y había salido del apartamento decidida a evitar cualquier nueva disputa con Trunks. Sentía que habían discutido demasiado, que sólo le quedaba su orgullo. Y sólo podría conservar ese orgullo manteniéndose a distancia de Trunks, al menos hasta que pudiera controlar sus reacciones.

-Bueno, pues si me permites decirlo la mayor parte de los maridos no discuten y luego simplemente siguen adelante como si fuera un día normal y corriente -explicó Marron -. Incluso los más testarudos como Trunks tienen sus sentimientos.

-Escucha, tú estás de su parte porque no comprendes nada y lo conoces a él mejor que a mí, pero...

-¡Qué va! La verdad es que me ha sorprendido mucho cómo se lo ha tomado. Nunca pensé que Trunks dormiría una borrachera en mi casa.

-Así que se pasó la primera semana buscándome... -dijo Pan expectante, incitando a Marron a contarle más.

-¿Cómo crees que nos enteramos nosotros de que habías desaparecido? Trunks llamó a Belivok y estaba realmente de mal humor. Tuviste suerte de no estar delante.

-Nunca le he visto beber... -confesó Pan.

-A la segunda semana, sencillamente, se derrumbó. Se sentó y se puso a beber y a beber hasta el estupor. Belivok estaba terriblemente preocupado por él. Trunks nunca hace ese tipo de cosas. Lo tienes bien agarrado, Pan y creo que si de verdad has decidido abandonarlo deberías de haberlo hecho de un modo más considerado.

-¡Pero si le dije que me marchaba! -se defendió Pan levantando el mentón.

-¡Pero él no creyó que lo decías en serio!

-Para mí era evidente que nuestro matrimonio no funcionaba.

-Pues el día de vuestra boda yo pensé que estabas loca por él, y cuando comimos juntos a la semana de volver de Chindos me lo pareció aún más. Te pasabas el tiempo hablando de él.

-Y estoy loca por él -musitó Pan.

-Pero entonces, ¿porqué diablos le estás haciendo esto? -preguntó Marron paralizada.

-Espero que se lo hayas contado absolutamente todo, Marron -intervino entonces Trunks-. La búsqueda interminable, la desesperación, las borracheras y los ataques de autocompasión...

Ambas mujeres se dieron la vuelta. Marron ruborizada, Pan pálida. Pero Trunks sólo tenía ojos para su mujer. Marron , con un gesto de culpabilidad, dio un paso atrás.

-Esta vez sí que la he hecho buena, ¿verdad? -inquirió Trunks.

-Trunks... ¿me permites que te diga que no es ésa la actitud que deberías de tomar? -sugirió Marron .

-No... tú no sabes qué ha pasado, ni nunca lo sabrás -le informó Trunks-. Es una suerte que hable en griego cuando bebo. Lo que ha ocurrido aquí es y continuará siendo un misterio para ti, Marron.

-Rimi... -murmuró entonces la peli rubia con aires de superioridad antes de marcharse.

Trunks se quedó perplejo, perdió el color.

-Teniendo en cuenta que te has valido de Marron para llegar hasta mí no has sido muy amable con ella -observó Pan-. Nunca habría accedido a verla si hubiera sabido que ibas a aparecer.

-Bueno, es que Marron me torturó con sus preguntas en el peor momento -contestó Trunks tenso, tratando de calmarse. Pan lo miró con los ojos llenos de dolor-. No me mires así, me lo pones todo mucho más difícil -gruñó Trunks.

Pan miró a otro lado instantáneamente. Sí, por supuesto que Trunks veía en sus ojos cómo se sentía. Siempre había sido capaz de ver en su interior. Perpleja ante la idea de que su amor le resultara tan evidente, Pan no puso pegas cuando él alargó un brazo y la condujo hasta la limusina. Trunks recogió el ticket del aparcamiento y traspasó las puertas. Era evidente que se sentía culpable. Sabía cuánto daño le había hecho. ¿Y qué iba a lograr tratando de evitar un encuentro que él estaba decidido a celebrar?

Pan lo miró de reojo, en silencio, mientras el opulento vehículo transitaba entre el tráfico. En dos semanas y media él había perdido bastante peso, observó. De pronto le pareció como si un abismo inconmensurable los separara. Nunca hubiera creído posible que Trunks tuviera un aspecto tan sombrío. Aquél era el fin de su matrimonio.

-Está bien... -dijo ella.

-No, no está bien -la contradijo Trunks-. ¿Dónde has estado viviendo?

-En una casa de las afueras, no tenía muchas ganas de buscar -admitió Pan.

-¿Y no se te ocurrió que yo me volvería loco buscándote? -exigió saber Trunks, de pronto de mal humor.

-¿Y por qué iba a pensarlo? -suspiró Pan-. He cuidado de mí misma durante mucho tiempo, yo no soy una de esas chicas inútiles e impotentes.

El silencio se hizo más denso.

-No -concedió Trunks-, pero puedes hacerme sentirme impotente a mí.

-¿Cómo? ¿Quieres decir impotente al buscarme y no encontrarme? No había ninguna necesidad. No pretendía desaparecer para siempre ni ninguna estupidez de ésas. Te lo dije bien claro en la nota...

-Eh... si: «Trunks, lo siento, pero he tenido que vaciar tu cartera... -recitó él de memoria-. Casarme contigo ha sido un error. Estaremos en contacto. No me busques... Bueno, supongo que no ibas a hacerlo, ¿verdad?»

-No sé por qué tienes que recitar toda la nota que te escribí -protestó Pan sintiéndose como una estúpida-. Estaba enfadada, y no disponía de mucho tiempo. ¡Tienes suerte de que te dejara una nota!

-Supongo que en eso tienes razón -susurró al fin Trunks.

Pan lo miró molesta, notando su tensión.

-Te aseguro que no pensé que te darías cuenta hasta mucho más tarde...

-Más tarde. Tardaste once días en llamar a Marron - le recordó Trunks.

-Tenía cosas que hacer.

Como por ejemplo tratar de vivir sin él, tratar de descubrir cómo seguir existiendo con aquel dolor agónico que se intensificaba con cada hora que pasaba, tratar de olvidar todos los buenos recuerdos, el sexo. Para Pan hacer el amor con Trunks había sido alucinante, perfecto. ¿Pero cómo podía saber qué había sido para él? Trunks se había mostrado entusiasta, pero quizá fuera sexualmente insaciable.

-Y bien, ¿qué has estado haciendo?

-He estado haciendo planes -mintió Pan, que no había hecho sino vagar de un lado a otro. Pan salió de la limusina y se dio cuenta entonces de que no habían llegado al apartamento de Trunks, sino a la preciosa mansión georgiana que habían estado visitando justo el mismo día en que lo abandonó-. ¿Qué diablos estamos haciendo aquí?

-La compré -explicó Trunks.

-Sí, dijiste que sería una buena inversión -recordó Pan abriendo la puerta.

-Era una broma.

¿Sería eso cierto?, se preguntó Pan, que había pasado dos semanas recordando cada una de las frases de Trunks y tratando de fortalecerse. Había sido una pérdida de tiempo. Un simple vistazo a aquel cuerpo y estaba hipnotizada. A pesar de aquel nuevo aspecto se sentía tan atraída hacia él como la misma primera noche de Chindos.

-¿Y qué has hecho con el resto de mis cosas? -preguntó Pan tratando de llenar el silencio.

-Están aquí.

-¿Dónde?

-En el dormitorio principal.

-Ah, bien. Así que no les has dicho a los sirvientes que no iba a volver -comentó Pan comenzando a subir la enorme escalera.

-¿A dónde vas?

- Voy a hacer la maleta, así aprovecho que estoy aquí.

-Pan... -comenzó Trunks a decir con voz cansada- ... sé que me he comportado como un completo idiota...

-Trunks, no quiero oírlo -anunció Pan subiendo las escaleras deprisa-, no ha sido culpa de nadie. Nos casamos simplemente porque estaba embarazada, y fue una estupidez... ¿de acuerdo? Pero no es para tanto, ¿vale?

-¿Cómo que no es para tanto? -repitió Trunks.

Pan no pudo resistirse. Al llegar al descansillo de la escalera volvió la vista hacia él.

-Escucha, lo único que trato de decirte es que no quiero hablar de ello. No hace ninguna falta.

Trunks apareció en la puerta del vestidor mientras Pan descolgaba frenéticamente su ropa de la percha. Las manos le temblaban. ¿Qué le estaba ocurriendo? Un minuto más y se humillaría y lloraría histérica preguntándole qué tenía aquella helada mujer del Ártico para que la prefiriera antes que a ella.

-Rimi estaba detrás de aquel artículo de la prensa... –declaró Trunks.

Pan se quedó muy quieta y luego, de pronto, se dio la vuelta con los ojos muy abiertos. Trunks le devolvió la mirada con ojos azules y atormentados, con los puños cerrados.

-Entonces supongo que habrá caído de ese pedestal donde la tenías... -comentó Pan sintiendo que si dejaba de hablar se derrumbaría y hundiría en sollozos.

Por fin veía en los ojos de Trunks aquello que más temía ver: el horror ante el descubrimiento de la verdadera naturaleza de Rimi.

- Yo no la tenía en un...

-Lo siento, Trunks, pero cualquier mujer la habría calado a un kilómetro de distancia. Pero claro... -Pan cambió de tema enseguida, incapaz de hablar de algo tan doloroso-. ¿No es reconfortante saber que estaba completamente decidida a conquistarte?

-Sólo por... sólo por quién soy y lo que tengo.

-Sí, bueno -sonrió Pan-. Sé sincero. Tú valoras las mismas cosas que ella. Toda esa educación similar, el estatus, las convicciones, el dinero.

-No espero que me perdones por haberme negado a creerte -aseguró Trunks cerrando los ojos con la cabeza bien alta.

-Bien, porque no iba a hacerlo -continuó Pan buscando por el enorme vestidor-. Así que pensabas que ella estaba muy por encima de todo eso, y ahora que conoces la verdad te sientes bastante mal. Y, por cierto, ¿cómo has sabido la verdad? -preguntó de pronto curiosa.

-Un periodista cantó. Rimi había estado investigándote.

-Eso podría habértelo dicho yo.

-Concertó una cita con un periodista y le entregó el informe completo. Se lo dio bajo la condición de que el artículo debía humillarte. Incluso fue tan arrogante que ni siquiera se molestó en tratar de borrar su rastro.

-Quizá pensara que era demasiado arriesgado confiarle el trabajo a otro -sugirió Pan con las mejillas llenas de lágrimas, sin dejar de descolgar ropa del perchero.

-¿Viste la entrevista que hice sobre ti?

-No... -respondió Pan sorprendida.

-Esperaba que eso te hiciera volver a casa. Sabía que le habías prometido a Marron encontrarte con ella, pero me advirtió de que le costó bastante que accedieras -confesó Trunks tenso-. Y eso de que sólo quisieras fijar tu cita con ella con una semana de antelación sinceramente, tenía pocas esperanzas de que aparecieras hoy por el parque.

-Yo no le haría nunca eso a Marron, es una buena persona.

-Al principio, cuando hablé con Rimi la primera vez, ella no dejó de mentir. Luego mencioné el comentario que Marron le había oído hacer el día de nuestra boda y...

-¿No es maravilloso comprobar que crees a todo el mundo menos a mí? Crees al periodista, a Marron... -lo condenó Pan con amargura.

-Honestamente, no podía creer que Rimi fuera capaz de ese comportamiento -respondió Trunks apretando los dientes-. Es decir... hasta hace dos semanas, cuando fui a verla y finalmente ella perdió los nervios al comprender que había perdido.

-Ella nunca perdió, Trunks, ha salido victoriosa todo el tiempo -lo contradijo Pan con sencillez mientras las lágrimas corrían por sus mejillas-. Tú y yo no teníamos mucho en común para empezar... pero cuando ella terminó su trabajo ya no teníamos nada. Sin embargo no debes engañarte a ti mismo creyendo que la culpa es de ella.

-Sé de quién es la culpa. Sé que te defraudé y que te hice infeliz. Me odias, ¿verdad?

-A veces... como por ejemplo ahora mismo, ¡sí! - soltó Pan de pronto dando la vuelta por donde estaba él, con ojos azules y brillantes-. Aquel día me asustó de verdad. ¡Hizo todo cuanto estuvo en su mano para persuadirme de que abortara! Insultó a mi madre, me insultó a mí de todos los modos en que se le ocurrió, ¡Y tú ni siquiera me escuchaste!

-Pan... yo -comenzó a decir Trunks dando un paso adelante.

-¡Cállate! -lo interrumpió Pan furiosa -. ¡Fui una estúpida casándome contigo! Ese día estaba tan enfadada que...

-Tenías todo el derecho del mundo a estarlo. Lo único que sé es que nunca he estado tan cerca de la violencia como el día en que me enfrenté a Rimi-declaró Trunks con crudeza-. ¡La forma en que habló de ti era casi como para pegarla!

-¿En serio? -preguntó Pan, contenta por fin de poder gobernar sus emociones para escuchar gozosa aquel detalle-. Entonces, ¿significa eso que no va a haber una reconciliación? -Trunks la miró perplejo-. Quiero decir, ¿Ya no vas a casarte con ella después del divorcio?

-¿Tú estás loca? ¿Casarme con ella? -exclamó Trunks incrédulo-. ¡Pero si es una lagarta!

-Bueno, te ha costado toda una vida darte cuenta, pero al fin lo has comprendido. En hora buena. ¿Podrías darme una maleta?

-¿Una maleta?

Pan se sentía poseída por una necesidad imperiosa de mantenerse ocupada. Trunks estaba minando su resistencia, y ella estaba decidida a que eso no ocurriera. Pan dio un paso adelante y estuvo a punto de caer ante una montaña de ropa tirada en el suelo. Miró para abajo y vio que era de Trunks. La sorteó y pasó al lado de él. Pero entonces Trunks la agarró de la mano.

-¡Tienes que escucharme!

-¿Me escuchaste tú a mí? ¡No, cuando trataba de explicarte lo que ocurría tú siempre decías o que estaba celosa o que estaba irritada a causa del embarazo! ¿Pues quieres que te diga algo, Trunks? Ahora no me ocurre nada de eso, ahora lo que me ocurre es que estoy al límite de mi paciencia. ¡Suéltame!

Trunks la soltó. La ira coloreaba sus duras y masculinas mejillas, pero era el dolor escondido en sus ojos oscuros lo que emocionó a Pan y la dejó atónita.

-Siento todo esto mucho más de lo que jamás imaginarás -respiró él.

Pálida y temblorosa, Pan comenzó a buscar una maleta. Era una locura, era absolutamente irracional seguir haciendo la maleta en medio de aquel torbellino sentimental, pero no podía soportar ver a Trunks herido y todo por culpa de aquella lagarta, que le había sorbido el seso. Pan se estremeció. Por fin encontró las maletas.

-Deja que te la baje yo -se ofreció Trunks quitándosela de las manos.

-¿Sabes?...aún no eres consciente, pero antes o después te darás cuenta de la suerte que has tenido librándote de mí -musitó ella en voz baja, apresurándose a volver al dormitorio que nunca compartirían.

-Pan... por favor, siéntate para que podamos hablar -insistió Trunks con una humildad casi patética-. Necesito contarte cosas sobre Rimi.

Pan se sintió tan perpleja ante aquel ruego que se derrumbó al borde de la cama. Quizá Trunks necesitaba un hombro en el que llorar, ¿pero por qué tenía que ser el de ella? Entonces lo comprendió. Trunks quería hacerle una confesión completa. Su conciencia no se conformaba con menos. Estaba a punto de escuchar una confesión que la deprimirían durante los próximos treinta años. Trunks la observó en silencio y dejó la maleta. Luego se aclaró la garganta.

-Yo...

-¿No podrías tratar de abreviar? -rogó Pan. Trunks se puso aún más tenso. Su aspecto era tan lamentable que Pan se compadeció. Tenía que enfrentarse, por fin, a aquella declaración. Trunks había amado a Rimi. Quizá en ese momento sintiera repulsión hacia ella, pero la había amado.

-Mi padre me dijo por primera vez que Rimi sería una maravillosa esposa para mí cuando yo tenía cinco años.

-¿Cinco años? ¿Y cuántos tenía ella?

-ocho.

- ¡Cinco años! ¡Dios de mi vida, eso es lavar el cerebro! -exclamó Pan.

-Mis abuelos murieron en un accidente automovilístico cuando mi padre era aún joven. Él se crió con la familia de su padre. Y tienes que comprender que a él le enseñaron a sentirse avergonzado de la familia de su madre, que era más humilde.

-¿Quieres decir que lo criaron para que fuera un completo snob? - Trunks asintió-. Y él quería asegurarse de que tú no fallabas en ese sentido, ¿no es eso? -Trunks volvió a asentir-. Así que desde pequeño te adoctrinaron en la creencia de que Rimi sería tu futura mujer.

-Sí, en un futuro que yo no dejaba de posponer - respiró Trunks hondo-. No podía ni siquiera confesarme a mí mismo que no me gustaba Rimi...

-¿Que no te gustaba Rimi? -lo interrumpió Serena atónita.

-¿Es que a ti te resultó agradable cuando la conociste en Chindos?

-No, pero...

-Nunca supe poner ninguna pega a su comportamiento -continuó Trunks endureciendo su expresión-. Todos se pasaban el día halagando su comportamiento ante de mí, y es cierto que tiene muchas virtudes. Forjaron mi mente de modo que siempre creí que tenía que casarme con ella.

-Así que decidiste casarte con ella y tener una amante que te resarciera.

Trunks comprendió que aquello era una rabieta de Pan y la miró con una expresión de reproche.

-Ese tipo de matrimonios no es tan raro en el mundo en el que yo vivo. Nunca supe qué me iba a perder hasta el día en que te conocí.

-Eso no puedo creerlo -suspiró Pan.

-Bueno.. es cierto que hubo unas cuantas mujeres en mi pasado -admitió Trunks-, pero ninguna me caló tan hondo como tú. Tú y yo tuvimos aquella primera noche mágica y luego yo lo eché todo a perder. Pero no podía permanecer lejos de ti...

-Así que te casaste conmigo y volviste a echarlo todo a perder -terminó Pan por él.

Trunks se acercó a Pan y levantó los ojos para observarla. Luego alzó las manos tratando de tomar las de Pan, pero ella las retiró. Trunks torció la boca.

-La noche en que me dijiste que estabas embarazada comprendí que estaba enamorado de ti... completamente loco por ti.

-Serías capaz de decirme cualquier cosa con tal de no perder a tu hijo, ¿verdad? -musitó ella medio sollozando.

Los brillantes ojos de Trunks temblaron. Tomó las manos de Pan y las agarró con fuerza.

-Mi peor error fue no decirte cómo me sentía aquella noche en mi apartamento. En aquel momento comprendí que nunca me casaría con Rimi, pero fue entonces cuando comencé a sentirme terriblemente culpable. Además, justamente me llamó ella después de que tú y yo hiciéramos el amor, y eso me hizo sentirme aún peor.

Pan vio un atisbo de esperanza. No podía dejar de mirar la expresión del rostro de Trunks, atenta a cada una de sus palabras y recordaba su forma de reaccionar tras la conversación telefónica, en la cama.

-Debiste de contármelo todo entonces.

-No quería que te enfadaras -explicó Trunks soltando el aire contenido-. Ni me parecía bien, a esas alturas de nuestra relación, hablarte de ella. Primero tenía que verla a ella y decirle que me había enamorado.

-¿Y fue eso lo que le dijiste?

-¿Qué otra cosa hubiera podido decirle? -preguntó Trunks a su vez con ojos inquisitivos-. Sabía que la noticia no la impresionaría, pero era la verdad. Cuando saliste de la consulta de Belivok y me dijiste que estabas embarazada me sentí muy feliz, pero me temo que mi sentimiento de culpa hacia Rimi era tan fuerte que arruiné lo que hubiera debido de ser una ocasión muy especial

-Comprendo cómo has debido de sentirte.

-No, no lo comprendes. Estaba enfurecido conmigo mismo por haberle dejado pensar a Rimi que nos casaríamos durante tanto tiempo, sentía que la defraudaba -confesó Trunks-. Pero eso no fue nada comparado con lo que sentí cuando fui a verla a París.

-¿Qué te dijo? -preguntó Pan agarrando con fuerza las manos de Trunks.

-Jugó conmigo -contestó él enervándose con el recuerdo-. Me dijo que era el hazmerreír de todo el mundo, que ningún hombre querría casarse jamás con ella. Pero no dejó de repetir que por supuesto me comprendía y me perdonaba... ¡Estuve horas con ella! Me sentí como un bastardo, estaba convencido de que había arruinado su vida.

-Es una terrible actriz... o quizá... quizá realmente te quisiera, Trunks.

-¡Debes de estar de broma!

-Yo te quiero... ¿por qué no iba a quererte ella? Te conoce desde mucho antes que yo...

-Pan... -la llamó Trunks dando un salto y arrastrándola con él. Su mirada, fija, mostraba un intenso placer y alivio ante aquella sencilla confesión -. Pan, cariño, deliciosa Pan... -respiró entrecortadamente-. Rimi no me prestaría ni un minuto de su tiempo si yo no tuviera dinero. Está obsesionada con casarse con un hombre rico, no puede creer que no me guste ni que no quiera hablarle de amor... Incluso me dijo que si quería podía conservarte a ti como...

-Como amante...

-Pero yo le dije que te amaba demasiado como para hacerte eso -continuó Trunks apartándole el pelo de la frente con dedos cariñosos y ojos tan tiernos que Pan tuvo finalmente que creer en sus palabras-. Cuando la vi hace dos semanas, sin embargo, fue sincera. Me dijo que si le hubiera surgido algún partido mejor se habría casado hacía años.

-Me alegro de que estuviera enfadada en lugar de herida - admitió Pan.

-¿A pesar de todo el daño que te ha hecho? -preguntó Trunks sin disimular su incredulidad.

Pan le soltó las manos con cuidado y contestó:

-Puedo ser generosa cuando gano.

Trunks la estrechó entre sus brazos con fuerza y posó los labios sobre los de ella con pasión. Luego, al enterrar el rostro en el cabello de Pan, ella tembló y se sintió débil.

-Nunca soñé que significaría tanto para mí el que una mujer me confesara su amor -admitió Trunks.

-Y pensar que tú podrías habérmelo dicho a mí en lugar de ir a contárselo a Rimi... -comentó Pan sin poder resistirse-. Si me hubieras dicho que me amabas nunca te habría abandonado.

-Pero no vas a volver a abandonarme nunca más -exigió Trunks con entusiasmo.

-No me atrevería ni a soñarlo... -bromeó ella regocijándose en aquella nueva intimidad de mutua confianza que le permitía hacer y decir lo que quería -. No si vas a emborracharte y a auto compa deserté...

Trunks la llevó a la cama y la miró con intensos ojos.

-Eres una picaruela...

-Te conozco bien... así que será mejor que te andes con cuidado...

-Te adoro -declaró Trunks con voz ronca-. Pero no vas a decirme lo que tengo que hacer.

Pan deslizó los dedos por la lila cabellera y susurró:

-Bésame...

Y Trunks lo hizo. Después levantó la cabeza con un brillo cómplice en los ojos y mirada intensa y comentó:

-Embarazada, descalza y en el dormitorio, agapi mou.

-Lo has dicho mal, no era así.

-Lo he hecho a propósito -contestó él con una sonrisa.

-Bueno, pues si estamos negociando, ¿qué hay de todo eso de «tú no eres mi dueña, no puedes decirme lo que tengo que hacer, a dónde tengo que ir ni con quién»? -inquirió Pan.

-Sabía que recordarías cada palabra.

-Me reservo ese derecho.

-Podrías haber sido un agente realmente provocador en el departamento de mantenimiento del edificio Brief Intemational -comentó él con ojos brillantes y oscuros, llenos de deseo y de satisfacción -. Creo que es mucho más seguro tenerte en mi cama.

-Pues yo debo de confesar que la cueva familiar resulta bastante confortable -suspiró Pan feliz, con una mirada de aprobación a su alrededor.

Y, tras una risa ronca, Trunks la besó y procedió a demostrarle los beneficios de compartir aquella cueva familiar.

Pan dejó a su hijo Goku en la cuna. Tenía cuatro meses, y era adorable. Con el pelo morado y los ojos azules y claros como el cielo, la combinación resultaba espectacular. Y dormido parecía un ángel.

Las últimas veinticuatro horas habían estado repletas de acontecimientos. Trunks había celebrado una fiesta en Londres para conmemorar su primer aniversario de boda, y luego habían viajado a la isla y pasado el día con la familia de él. Había transcurrido todo un año. Pan apenas podía creer que llevaran tanto tiempo casados y la magia no sólo había perdurado, sino que se había fortalecido.

Pan entró en el dormitorio y se puso un vestido de satén dorado de estilo flamenco, una prenda especial para la ocasión. Y después se dirigió a la casita de la playa tras encargarle a una sirvienta que le diera un mensaje a Trunks. Llevaba en las manos una revista en la que había un artículo sobre la espléndida boda de Rimi Chao. Apenas había tenido tiempo de leerlo.

El novio era un aristócrata de sangre azul, y el aspecto de Rimi era triunfante. Sin embargo se rumoreaba que la ausencia de la familia del novio en la ceremonia era indicio de que no aprobaban la unión. Según parecía Rimi no era lo suficientemente buena. Su árbol genealógico no iba lo suficientemente atrás. Pero en opinión de Pan aquel matrimonio marcharía bien. El marido de Rimi era tan frío como ella.

Pan dejó la revista a un lado, encendió las velas y apagó la luz. Y se puso a bailar. Aquél era su regalo especial de aniversario para Trunks. Le encantaba sorprenderlo y cuando vio por el rabillo del ojo que entraba hizo un enorme esfuerzo para no mirarlo. La música llegó a un momento de salvaje crescendo y después finalizó. Entonces Pan miró a Trunks y ardió ante la intensidad de su mirada.

-¡Es tan fácil impresionarte! -comentó en broma. Trunks la estrechó en sus brazos como un hombre de las cavernas. Pan se estremeció de excitación. Por sus venas corría el fuego del deseo sensual.

-Así que volvemos al principio...

-Pero ahora tenemos a Goku -asintió Pan.

-No he olvidado a nuestro hijo ni por un instante... ni a la maravillosa y sexy mujer que me lo ha dado -contestó Trunks con impresionante intensidad -. Creo que te amo aún más que antes.

-¡Me haces tan feliz! -contestó ella abrazándolo.

-Ésa es la razón de que haya venido -continuó Trunks mientras trataba de besarla y de llevarla a la cama al mismo tiempo, cosa que al fin logró-. Y también para darte esto... antes de que te atrevas a sugerir que he venido sólo porque no podía soportar más no acostarme contigo.

Pan contempló el exquisito anillo de diamantes que él deslizó en su dedo.

-Oh, Trunks, es... precioso.

-He mandado que le graben la fecha del día en que nos conocimos.

-¡Te estás volviendo tan romántico! - suspiró Pan.

-Sí, puede que tú te hayas encargado de las velas, pero yo me he ocupado del champán y de poner una rosa en la almohada.

-¿Quieres decir que no te he sorprendido?

Trunks asintió con un gesto. Pan curvó la boca en una sonrisa y lo empujó sobre la almohada.

-Me encanta tu falta de tacto.

-No te comprendo -contestó Trunks observándola con ojos llenos de admiración.

Pan se tumbó sinuosamente junto a él. La ansiosa mirada de Trunks cuando temía haberla herido la volvía loca de pasión.

-Las mentes grandes piensan de un modo parecido -susurró ella.

(Empieza la canción: Dorian – La Tormenta De Arena)

Te he perdido entre la gente,
te he adorado y te he odiado,

y en el fondo sabes bien

-Eres asombrosa... -continuó Trunks estrechándola con tal fuerza que apenas podía respirar. Te he perdido entre la gente,

Que en los peores momentos
llevas dentro un ángel negro
que nos hunde a los dos.

Respirar, sin embargo, no era en aquel momento algo importante. Mucho más urgente resultaba compartir su amor de un modo íntimo.

Y cuando llega el nuevo día
me juras que cambiarías si,
pero vuelves a caer.

Pan hubiera deseado decirle que él también era asombroso, pero la electrificante combinación de pasión y felicidad desatadas lo hacía imposible en ese momento. Lo haría a la mañana siguiente.

Te dolerá todo el cuerpo,
me buscarás en el infierno,
porque soy igual que tú.

Lo haría a la mañana siguiente.

Todo lo que siento por ti, sólo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti, sólo sabría decirlo así.

Para viajar a otros planetas
por corrientes circulares,
te di una cápsula especial.
Pero ahora tú cabeza
es una tormenta de arena
y cada noche una espiral.

Y cuando llega el nuevo día
me juras que cambiarías si,
pero vuelves a caer.
Te dolerá todo el cuerpo,
me buscarás en el infierno,
porque soy igual que tú.

Todo lo que siento por ti, sólo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti, sólo sabría decirlo así.

Todo lo que siento por ti, sólo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti, sólo sabría decirlo así.
Todo lo que siento por ti, sólo podría decirlo así.
Todo lo que siento por ti, sólo sabría decirlo así.


FIN.


N/A: ¡HOLA! ¡Konichiwa! ¡Hallo! ¡Privet! ¡Hello! Lectores xD

La Historia termina con la canción: Dorian – La tormenta de arena

Esta canción es mi favorita xD escúchenla por favor :D y espero que les guste… me dicen si les gusto xD ok!

ACABO LA HISTORIA O DIOS MIO…..!

Estoy llorando :'( de la emoción de la felicidad! Que lindo es mi Trunks :D

Trunks dijo que se dio cuenta de que estaba enamorado de Pan cuando le dijo que era PAPA! Ow"

Tuvieron un hijo :D Goku ^^ "ow" que lindo xD

Puse a Marron como buena, ¿Qué les pareció? Marron amiga de Pan XD

Bueno amigos gracias por leer el fic THANKS!

Quiero darle las gracias ah….: marla88, gaby1212, MiraiMoonSB, Lulita, Seba y Gaby, lady-darkness-chan, karito, zuhy, y todos los que leen y no dejan reviews GRACIAS.

Y los invito a que lean los demás FICS que tengo ^^ si quieren pues…

ARIGATO LECTORES DEJEN SUS REVIEWS QUIERO SABER QUE OPINAN DE LA HISTORIA, DEL FINAL.