Capítulo 10

El amor, esa peligrosa desventaja

A toda velocidad, como si volase sobre el pedregoso sendero, marchaba el minivan. En el asiento trasero, Peeta sentía, más que ver, cómo el pueblo iba quedando atrás.

No sabe el tiempo que ha pasado, ni la distancia que ha sentido al vehículo correr, pero ahora el vehículo marcha despacio, atravesando un campo sin caminos, donde a veces las ramas azotaban las ventanillas al pasar y donde las piedras provocaban tumbos.

-¡HEY, TOM!... ¡CONDUCE CON MÁS CUIDADO! –protestó después de sentir el último sacudón, sin voltear a ver al conductor

Qué paradójico era aquello. Siempre le había recriminado a Haymitch que bebiera, y ahora él estaba inmerso en el mismo abandono etílico

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El minivan finalmente paró entre la arboleda cercana a un lago, donde una espesa bruma de aire gélido lo envolvía todo.

Katniss soltó el volante y se estiró perezosamente en el asiento, se sentía cansada y un poco adormilada, pero una pizca de remordimiento empezaba a punzarle la consciencia, no podía evitar sentir algo de preocupación pensando en el pasajero obligado y su posible reacción

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El estado de indolencia en que lo ha hundido el alcohol es tan agradable….el calor de la bebida sube por su sangre y de pronto siente faltarle la respiración, así que tira del lazo de la corbata, deshaciéndolo. Mueve la cabeza desordenando su pelo y abre torpemente los botones de la camisa para dejar entrar el aire a su piel.

Tal vez en esta ocasión pueda encontrar paz en el sueño, tal vez.

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Observó como el sol quería salir con cierta timidez entre los árboles. El clima en la región, en esas fechas, siempre la ponía irascible. Tan pronto llovía como salía el sol, como volvía a llover.

O quizá lo que la hacía sentirse irascible era el no saber qué hacer.

Había sido fácil decidir llevárselo, alejarlo de todo y todos.

-Sobre todo de todas…

Meneó enérgicamente su cabeza, los celos no eran buenos consejeros, y si quería arreglar las cosas debía mantener la cabeza fría.

Tragó saliva y antes de seguir cuestionándose aquella situación, giró la llave y empujó la puerta lateral con lentitud hasta tenerla entreabierta, colándose ágilmente en el interior y cerrando tras suyo.

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En el interior, Peeta dormía tranquilamente acurrucado en el cómodo asiento, el cabello rubio en ondas desordenadas, la boca ligeramente entreabierta, lo mismo que la camisa que dejaba ver como la respiración lenta y acompasada hacía subir y bajar los músculos de su pecho.

Katniss sin ser consciente de ello, extendió su mano, dejando que las puntas de sus dedos tocaran la piel masculina.

Cerró los ojos momentáneamente, sobrecogida por las sensaciones.

Se detuvo cuando llegó al corazón. Latía lento, testigo de la vida que llenaba aquel pecho. No se detuvo a pensar lo que hacía, solo apoyó la cabeza en aquel pecho, compartiendo el calor de sus cuerpos como tantas otras veces.

Sintiendo haber llegado a un refugio seguro, haber llegado a casa.

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Peeta se estremeció un poco al sentirla recargada en su pecho, tan cerca, su calor, el suave perfume del cabello….no pudo evitar sonreír y aspirar profundamente el aroma, mientras instintivamente, la atraía más y sin poder evitarlo comenzó a acariciar su cabello. Relajándose y relajándola, cayendo nuevamente en un profundo sueño, no sin antes tener un último pensamiento...

Debo estar soñando de nuevo, pero esta vez parece tan….real

Katniss entreabrió los ojos, sintiendo el fuerte brazo acercándola más, la suave y cálida respiración sobre su pelo. No deseaba abandonar el dulce encierro. Todo era real y acogedor. Después de tanto tiempo volvía a estar en sus brazos. Cerró los ojos, y el sueño negado durante tantas noches, llegó al fin.

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-Espero que no haya sido trabajo echado a la basura….que ese par arregle las cosas…– comenta Haymitch casi llegando a la puerta del hostal donde se aloja la vencedora del distrito siete -….y a todo esto, aún no te he dado las gracias….nada hubiera sido posible sin tu ayuda Johanna

-No tienes nada que agradecer –Negó ella tranquilamente-…no fue nada extraordinario

Haymitch tomó el mentón de la muchacha, obligándola a girar la cara para mirarlo.

-Lo que hiciste fue algo extraordinario, testaruda- sonrió- Tu eres extraordinaria…solo espero que nunca te arrepientas

-Yo no soy de las que se arrepienten…- expuso Johanna en tono seguro, sin un dejo de arrepentimiento- Me fastidia mucho decirlo, pero….desde un principio supe que su corazón no estaba libre.

-Eres admirable

- No lo creas,… tengo que confesar que este tiempo he disfrutado de….un placer culpable….

Haymitch la miró sin entender

-….me divertí mucho, viendo la cara de la descerebrada… ¡TODOS ESOS TONOS DE VERDE!

Ante el comentario ambos soltaron una sonora carcajada.

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Su cuerpo comienza a desperezarse. Se endereza y observa a su compañero por unos segundos antes de volver a apoyar la cabeza en su pecho otra vez, para oír el latido del corazón, fuerte y sereno.

Lentamente lleva su mano a la mejilla y la deja ahí, su piel es suave bajo sus dedos,…cierra los ojos, no puede perderlo, él es la primera persona que la ve como quien es, el único que ha sido capaz de ver a través de su alma y gustarle cada parte de ella, sin querer cambiar nada, decidiendo amarla aun sin comprenderla.

Se queda así un tiempo, los ojos cerrados, notando la calidez de la piel de su chico del pan. Reteniendo el momento maravilloso.

Pero con el paso de los minutos, todo vuelve a la realidad y con ella de nuevo los miedos y la incertidumbre.

Nuevamente se yergue y cuidadosamente arrastra sus pies hasta la puerta, abriéndola con extremada cautela, un simple chirrido podría despertarlo

Todo saldrá como siempre, es la misma maniobra usada tantas noches…noches en las que las pesadillas la llevaban a meterse en su lecho, refugiarse en sus brazos, dejarse arrullar por su suave voz, relajarse con sus besos y por la mañana, alejarse de su silueta durmiente.

-…y después me pregunto por qué intenta alejarse de mí….

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Frío. Es lo único que siente en ese momento. Simplemente frío.

Demasiadas noches durmiendo con el vacío como compañero de cama. Habían sido demasiadas para intentar recordarlas.

Era por eso que el frío lo había despertado de su sueño. Su cuerpo deseaba desesperadamente el cuerpo de ella ahí, a su lado, simplemente descansando, dejando que él la protegiera, dejando que se sintiera necesario en su vida.

- fue un sueño….

Confundido, examina lo que se encuentra a su alrededor, esperando que sus pupilas dilatadas regresen a la normalidad.

Parpadea un par de veces, y extiende una mano, deslizando los dedos en el espacio a su costado, trazando delicadamente imaginarias líneas.

-No….no fue un sueño….

Una parte de él quiere salir a buscarla, retener el pedazo de felicidad que ha experimentado esa noche, pero otra parte empieza a rebelarse.

Respira hondo, siente su corazón palpitar al doble del ritmo, mientras su mente nuevamente aquilata donde está y lo sucedido hasta el momento. Aquello está mal, muy mal.

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Peeta abre la puerta del coche, reconociendo la figura de la cazadora a unos pasos, quien casi instantáneamente baja la cabeza, insegura de lo que debe hacer

Rápidamente baja y sin darle tiempo a Katniss de nada se va directo hacia el lago a lavarse el rostro.

-Peeta… yo – Empieza a decir Katniss, acercándose a él, pero es interrumpida.

-No digas nada….ni siquiera te me acerques….siento que mi cabeza va a estallar y no respondo– espeta sin voltear a mirarla, apretando fuertemente los puños.

- Peeta entiendo que….

-¡NO!... ¡No entiendes!... ¡TÚ NO ENTIENDES NADA!...

Cierra los ojos. Lo intenta con todas sus fuerzas. No quiere voltear a verla. Su mente repite como un ciclo interminable los motivos por los cuales decidió alejarse de ella, los recuerdos, la tortura que no le abandona…. ¡y ella ha vuelto a llevarlo al mismo sitio!

-¡¿CÓMO TE ATREVISTE A ATRAERME AQUÍ?!... – reclama con furia

Katniss se queda muda ante la actitud molesta del siempre dócil Peeta. No puede culparlo por estar enojado, como tampoco puede culparlo si sus sentimientos hacia ella ya no son los mismos, ha luchado demasiado, ha penado demasiado.

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Haymitch sonríe ya ha llegado donde le aguarda la mujer a quien ama.

-¿Tardé mucho, Effie?

- En realidad, no mucho... pero siempre tardas… ¡algún día te enseñaré lo que es la puntualidad! ... aunque creas que no es posible, yo lo lograré...

- ¿no te basta con saber que tú eres la dueña de todas las horas, de todos los minutos de mi vida?

- No…lo que quiero saber es cómo puedo encerrarte en las cuatro paredes de mi casa…y volverte un caballero

- Enciérrame cuanto quieras… no importa... pero no esperes que actúe como un caballero

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-Se supone que tenía que alejarse….buscar un futuro, donde esté segura y feliz

Se dice Peeta en silencio mientras el sol se esconde entre nubes y el viento golpea con mayor fuerza, acrecentando el frío. Una tormenta se avecina.

De reojo nota que Katniss está temblando, el vestido de noche no resulta nada adecuado para el lugar y las circunstancias.

Suspira frustrado y se levanta lentamente, encaminándose hacia ella.

Katniss embebida en sus propios pensamientos no lo nota, hasta que siente el saco sobre sus hombros.

― Peeta…. ¿Qué estás haciendo? –levanta un poco la mirada para encontrarse con sus ojos, los que destellan un brillo particular, algo que no había visto los últimos días y que le gusta.

― Yo… no…no creo que sea buena idea que estés en este lugar…. -indica nervioso por su cercanía -…Está haciendo frío. Es mejor que nos metamos al auto y volvamos al pueblo. No quiero que te enfermes.

Katniss asiente y lo sigue en silencio.

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- ¿aún no han regresado? – preguntó Effie

- No... .no han regresado... Pero no importa... necesitan tiempo

- Conque arreglen todo, yo estaré feliz por ellos…pero te has quedado pensativo... ¿Hay algo que quieras decirme, Haymitch?

- Es que…no sé por qué pero presiento que las cosas no serán tan fáciles….

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Peeta se había convertido en una parte muy importante de su ser, en su otra mitad. Pero, aun estando solos en ese apartado paraje, no podía encontrar la forma de encararlo y buscar las respuestas a las preguntas que le atormentaban

-¿condujiste entre matorrales y espinos?

Peeta soltó un suspiro frustrado y volvió a repasar el manual que había encontrado en la guantera, la llanta estaba desinflada y de momento no sabía cómo podía solucionar eso.

- lo siento…no quise dañar tu coche…- Inclinó un poco la cabeza en señal de disculpa

- No… discúlpame…no pienses que estoy reclamándote…solo estoy preocupado…una tormenta se acerca

- Supongo que no sería conveniente pasar otra noche fuera….juntos…

Peeta asintió sin convicción, respiró hondo y bajó los ojos intentado concentrarse en el texto.

- ¿por qué?

Peeta sintió como la mano de la cazadora se posaba suavemente sobre la suya. Aquello lo tomó completamente fuera de guardia; miró incrédulo aquella mano que había atrapado la suya y sin poder evitarlo se levantó de golpe, dejando caer el texto a sus pies, sorprendido por aquella acción tan inesperada. Sus ojos se encontraron con los grises ojos de Katniss, quien lo miraba con insistencia, en silencio, casi como si lo estuviera estudiando, como si estuviera tratando de comprender qué era lo que él pensaba, qué era lo que él guardaba en su interior.

— ¿por qué intentas alejarte una y otra vez, sin molestarte siquiera en darme una explicación?

—Yo…digo…yo… Katniss, no puedes…

Peeta resopló, no estaba acostumbrado a quedarse sin palabras.

—No puedo, ¿qué? ¿Obligarte a darme una explicación?

Peeta se sentía débil y tonto a su lado, no sabía cómo reaccionar ante la situación, y lo peor de todo era que el deseo de besarla era demasiado… sentía que no podía más. Quería sentirla cerca, quería sentirla viva… quería sentirla suya.

- ¿Cómo puede ser que mis hormonas se estén desquiciado de esta manera? …debo controlarme…

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Katnis sonrió, la respuesta que esperaba, estaba ante sus ojos, suspiró largamente, lo conocía. Aunque alguna vez se lo haya negado a sí misma, lo conocía más que a la palma de su mano.

- Lo que sentías por mí no ha cambiado….siempre es….siempre

-¿a qué…te…refieres? – balbucea en un débil intento de negar lo que salta a la vista

De forma intrépida, Katniss avanza hacia él, haciéndolo retroceder impresionado, hasta que su espalda choca contra la carrocería del minivan.

- quizá no sea yo la persona más sensitiva del mundo, pero cuando las señales son lo bastante intensas puedo captarlas…

Se pega a él y toma el masculino rostro por la barbilla. La piel de Peeta reacciona ante su toque, y sus ojos se cierran brevemente contra su voluntad.

- ¡Katniss!

-Necesito que sepas….que sientas…que lo que esto es real…

Los ojos de Peeta se cerraron cuando sintió los labios de Katniss en los suyos.

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Eso era lo que había esperado por tanto tiempo. Katniss, su Katniss, lo estaba besando, en un beso espontáneo y sin público.

No puede más que enredar su cintura, atraerla más hacia su cuerpo y profundizar el beso, con toda la necesidad reprimida por tanto tiempo, tomando lo que ella le ofrece, desmoronando sus defensas, vencido por sensaciones que lo subyugaban y de las que ya no puede seguir huyendo.

Tenerla de aquella forma después de haberse convencido de que aquello ya no sería posible, después de pensar que tenía que alejarse de ella y hacer que lo olvidara, parece un sueño.

Katniss ha decidido, pese a todo incluso pese a él, lo quiere. Y él nunca ha podido negarle nada ¿por qué lo haría hoy?

Sonríe, empezando a sentirse más seguro con lo que ocurre, y en un giro inesperado para la cazadora cambian de posición.

Los ojos de Katniss brillan con asombro al encontrarse atrapada entre la carrocería y el cuerpo de su chico del pan. Peeta se le queda mirando, impresionándola con lo mucho que una mirada suya puede llegar a transmitir.

- Katniss – susurra con la voz cargada de emociones, pasando sus dedos por los labios de la muchacha, incapaz de apartar la mirada de los ojos grises. En ese momento no quiere pensar, no quiere recordar que debe renunciar. Quiere ser como todos los otros

- No sabes cuánto te he extrañado– susurra Katniss

Los labios vuelven a encontrarse, con intensidad, con ternura.

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Katniss sería incapaz de decir cuánto tiempo estuvieron así, besándose, acariciándose, susurrándose palabras de amor… bueno, lo último fue más cosa de Peeta.

Por desgracia, al parecer el chico del pan encontró conveniente apartarse un momento, para recordarle algo importante

- va a llover…creo que debería tratar de arreglar la rueda del coche…

Katniss resopló.

- ¿Crees realmente eso, Peeta?

- No – los brazos del chico la apretaron contra sí – Sin embargo, debería…

-Shhhhh…-Katniss intentó acallarlo poniéndole un dedo sobre los labios-…no hablemos de deberes…

- A usted, señorita…..no parece preocuparle mucho no poder volver al pueblo este día…. ¡¿qué dirán de nosotros las malas lenguas?! – Peeta intentó utilizar su expresión más seria, pero no pudo contener su sonrisa más de unos segundos, al ver la fingida cara de espanto de la cazadora.

Era tan feliz. Katniss lo quería, ¿cómo no iba a ser feliz?

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Apenas entraron a la casa, escapando de la lluvia que arreciaba en el valle, Buttercup los recibió ronroneando, y saltando directamente a los brazos de Peeta, escaramuza por la cual generalmente lograba ganarse caricias y alguno que otro trozo de pan.

El chico abrazó a su peludo amigo y enseguida lo hizo partícipe de las buenas noticias.

- ¡Adivina qué, Buttercup! Resulta que Katniss y yo… ahora estamos juntos. –le explicó al felino que lo observaba con atención, como si comprendiera cada palabra que le decía. – Entiendes…ahora… ella y yo…

Abrazó a Katniss y le plantó un besito suave en los labios.

Buttercup lanzó un bufido y desdeñoso fue a echarse frente a la chimenea

- ¿Por qué no vas a cambiarte? Ponte algo más abrigado. Yo voy a preparar algo en la cocina

- No es mala la idea. Pero ¿y tú? También necesitas cambiarte, Peeta.

- ¡No te preocupes! Solo devuélveme el saco y estaré bien.

- No, no permitiré que manches esa ropa…..ven conmigo

Katniss lo tomó de la mano y lo condujo a su dormitorio.

-Quítate esa camisa

- Creo que mejor tomamos esto con calma, Katniss….no es necesario pasar tan pronto al siguiente nivel– Bromeó Peeta

- no tientes tu suerte, panadero –respondió arrugando el entrecejo y enrojeciendo evidentemente, antes de arrojarle en la cara un polo-…no recuerdo cuando lo dejaste aquí…pero es tuyo

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-Hummm…eso estuvo delicioso…-comentó Katniss satisfecha con el tentempié que Peeta había preparado-…eres un buen cocinero

-Cocinero,….panadero…

-…pintor

-no olvides mecánico – indicó todavía satisfecho consigo mismo por haber podido cambiar la llanta pese a no tener experiencia

-no, no lo olvido….eres el paquete completo…creo que no necesitaré buscar a nadie más

- ¡No juegues con eso, aunque no lo demuestre también soy muy celoso! – exclamó Peeta, reteniéndola juguetonamente. – Además en esta vida nada es gratis, señorita… así que desde hoy pienso cobrarle todos los favores

- Hmmm… me parece justo. – Katniss aceptó. - ¿Y cuál es su tarifa, señor panadero?

- Bueno… - la mano de Peeta fue a posarse en el cuello de Katniss y le sonrió traviesamente mientras comenzaba a acercarla hacia él. –…que te parece si comenzamos con esto…

Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Katniss… sonrisa fugaz que bien pronto fue borrada por los labios tan deseados.

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Después de unos momentos, el beso terminó, separándose de sus labios de manera casi dolorosa. Él la miraba con curiosidad, pero con un fuego muy especial brillándole en los ojos. Un fuego que ella jamás había visto antes.

- ¡Eres tan hermosa! – susurró, mirándola a los ojos y acariciándole el rostro y el cabello.

Ella solo pudo sonreír. Peeta la observaba extasiado, de la misma manera en como observaría a un ángel.

- Katniss…

- ¿Qué sucede, Peeta?

- Yo…

Por un momento Peeta pensó si aquel era el momento de ponerse serios, calmar un poco las hormonas y aclararle las razones que lo habían llevado a plantearse el alejarse de ella

-…decirle la verdad…cometer "sincericidio"…

Pero ella no lo dejó seguir pensando. Ya se había inclinado sobre de él y sus labios se habían posado en su cuello. Peeta gimió profundamente y cerró los ojos, permitiéndose perderse en las maravillosas sensaciones que ella despertaba, mandándolo todo al diablo.

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La besaba con cariño, recorría su mentón y su barbilla con sus labios, provocándole una descarga eléctrica en el cuerpo de tal magnitud, que ella respondió arqueando involuntariamente su espalda y dejando escapar de golpe el aire de sus pulmones.

- ¿Estás bien?

– Por favor…

- ¿Si…? – Peeta no estaba seguro de que era lo que ella le estaba pidiendo.

Katniss ladeó su cabeza para presentarle su cuello y su oreja, de inmediato entendió que quería que siguiera. Con cuidado la besó debajo de la oreja, provocándole un estremecimiento en todo el cuerpo.

Peeta percibía que Katniss se sentía sola, había vivido siempre por su familia, buscando mostrarse fuerte, sin demostrar que necesitara amor o ternura…aunque no podía estar plenamente seguro de la relación que había tenido con Gale.

Involuntariamente comenzó a detenerse…

- ¿Qué sucede?

- Katniss… ¿qué sientes? - preguntó en voz baja.

–Peeta…yo… es que… lo que me haces sentir…yo nunca…

Peeta sonrió, comprendiendo de inmediato lo que Katniss intentaba decir, ella era tan inexperta como él.

- me siento igual… –le susurró al oído.

Respiró profundamente, volvió a abrazarla, aferrándose a ella con fuerza, luego volvió a mirarla a los ojos y se besaron nuevamente, queriendo perderse en un mundo perfecto, en un mundo solo suyo…

Pero…la perfección no existe…

El sonido de algo quebrándose los asusta, separándose de inmediato.

- ¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!

La voz era demasiado conocida para ambos. Gale estaba frente a ellos…

….jamás fue más dura….más cargada de furia la mirada de los ojos grises…

- ¿Katniss, cómo pudiste? -masculló entre dientes, al tiempo que su puño se cerraba.

– ¡Gale! –exclamó Katniss asustada mientras se atravesaba en el camino y le sujetaba el brazo para impedir que golpeara a Peeta.

- Gale…lo siento, las cosas han cambiado…-Peeta intentó explicarse-….debes entender que…

- Los encuentro aquí... besándose… ¡qué debo entender! … no eres más que un manipulador...

- Gale... tienes razones para estar disgustado….pero…esto es algo que debemos tratar con calma

- ¡Qué gracioso eres, Peeta! Me harías reír si no me entraran ganas de aplastarte a puñetazos. ¿Piensas de veras que todo te será tan fácil? -¿piensas que basta con decirme: "lo siento, Gale, las cosas han cambiado"?...

Katniss parpadea, nunca lo había oído hablar con voz tan gélida. Nunca

-¡ Y PENSAR QUE REALMENTE CREÍ QUE ERAS TAN NOBLE, COMO PARA DEJARME EL CAMINO LIBRE! –Gritó al tiempo que su brazo se soltaba del agarre de Katniss

El golpe directamente contra la mejilla de Peeta fue conectando con tanta fuerza que el chico cayó al suelo. La rapidez y ferocidad del ataque, lo habían tomado por sorpresa

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Peeta se puso de pie casi de inmediato, apartando a Katniss que había acudido a su lado

- Katniss, déjanos solos yo trataré con él

-No voy a hacerlo….¡Gale, ¿cómo te atreviste?! –avanzó hacia él intentando devolverle gentilezas. Pero la férrea mano de Peeta la detuvo en el acto

-Katniss….por favor…sube a tu cuarto, Gale y yo tenemos que hablar

-yo no voy a hablar contigo farsante – replicó Gale

-Katniss….por favor…

Katniss respiró profundo

- ¿Qué es lo que pasa?...qué es lo que quieres ocultarme, Peeta…- inquirió, Katniss

- ¿Quieres saber?...bien, Katniss si quieres saber… ¡YO TE LO CUENTO!... –exclamó Gale

Peeta cerró los ojos por un instante, aquello no terminaría bien.

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-¿No te pareció raro que cuando despertaste en el hospital yo estuviera a tu lado?

Katniss movió la cabeza afirmativamente

-Fue él….él quien vino a buscarme…él quien me convenció de buscar otra oportunidad contigo

Mientras el cazador hablaba, ni Peeta, ni Katniss se movían. Katniss intentando entender lo sucedido, Peeta temiendo por el daño que las palabras de Gale pudiesen causar.

- Yo fui el ser más feliz cuando pensé que al fin iba a tener la oportunidad que tanto había soñado….pero él no se alejó de ti como habíamos quedado….y cuando se lo reclamé, lo único que hizo fue insultarme…¿ENTIENDES SU JUEGO? …

Peeta se muerde los labios para no gritar, apretados los puños, relampagueantes los azules ojos, se contiene, mientras, rotos ya todos los frenos, Gale vierte el torrente de sus acusaciones

-….me buscó y me dijo que dejaría que tuviéramos una segunda oportunidad,….pero todo era falso…solo hizo la tramoya de alejarse… ¿No lo entiendes, Katniss? ¡ SÓLO BUSCÓ MANIPULARNOS A TODOS!…

El golpe de Peeta fue tanto o más brutal que el que el Gale le había infligido minutos antes... y tuvo efectos mucho más notorios. En el mismo instante en que el puño de Peeta encontró su blanco, el cazador se dobló en dos por la intensa explosión de dolor y no tardó en caer al suelo

Olvidándose del hombre caído en el suelo, Peeta se volvió lentamente hacia Katniss hasta que los dos quedaron enfrentados y mirándose a los ojos; en la mirada de la cazadora había un dolor que no conocía límites

Los grises ojos, limpios, puros, altivos, se clavaron un instante en los de Peeta haciéndole estremecerse involuntariamente, después salió del lugar, molesta por todas las mentiras y verdades a medias que habían interferido en su vida sin ella siquiera imaginarlo.

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- La conversación que tuvimos era algo solo entre nosotros ¡DISTE TU PALABRA, GALE! -reclama apretando los labios, relampagueantes las pupilas, cerrados los puños

- ¿el juego en el que nos metiste te salió mal? -dice escupiendo un poco de sangre

-En efecto, Gale…. ¡YO COMENCÉ ESTO!…. –suelta Peeta con firmeza, con una sonrisa nueva en él. Una sonrisa desafiante, amarga, casi agresiva.-¡ACEPTO PLENAMENTE LAS CONSECUENCIAS!…

Lo mira de frente, apagándose lentamente en sus pupilas la ira

-Sé por qué lo hice…y sé lo que ahora debo hacer ahora…-dice dando la espalda a su rival alejándose con paso seguro.

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Notas.-

Bueno me tardé, pero aún sigo por aquí…ya vamos por la recta final ¿qué creen que pase ahora?...espero sus comentarios, ¡son mi inspiración!

Bye.