Radditz miraba cada movimiento de aquel enemigo de infancia. No lo soportaba, ni lo soportaria, simplemente porque lo odiaba. Habian arrivado a un Restaurante retirado para Bulma y Seiren, pero sus compañeros apresuraron el vuelo y llegaron en cuestion de minutos. El Restaurante Carvao, contaba con dos plantas, la primera era para clases medias y la segunda, sólo la ocupaban la realeza o distinguidisimos primeras clases. No vale mencionar que era lujoso hasta en los botes de basura. Radditz tenia pensado llevar a Seiren a un lugar más concurrido, para ganarse mas su confianza, poder charlar con ella, más alla de insultos y desplantes. Pero Broly habia arruinado todo, desde que decidio acompañarlos, hasta ahora que habia elegido un restóran que estaba vacio, por lo que no podria llevar acabo su plan. El escucharia cada palabra hacia ella, y eso lo incomodaria bastante, aunque estuvieran en mesas separadas y algo retiradas.
- Y...bueno, qué vas a querer Princesa, pide lo que tu desees. -el tono meloso de Broly era tan hipocrita para Radditz, que sintio ganas de arrancarle el espinazo alli mismo. Vegeta le habia dado una clara y muy abierta declaración de que a quién le pertenecia aquélla mujer. Pero Broly se negaba a entender y seguia insintiendo, lo unico bueno era que Bulma, solo asentia, no habia mencionado ninguna palabra. Seiren mas terca que una mula, trataba de quitar la cola de Radditz de su cintura, pero el joven fornido la ceñia más y la miraba insistente sin perder un detalle de Broly. Seiren totalmente avergonzada y enojada, no dejaba de voltearle la cara o ignorarlo, mientras que Radditz solo reia y de vez en cuando, si Broly se concetraba más en Bulma que en él, tomaba uno de los rizos dorados de ella, y ésta manoteaba para alejarlo.
- La verdad es que yo no tengo hambre, yo si comi en el Palacio y estoy muy satisfecha. -Claro que estaba satisfecha, habia recibido el postre mas delicioso de su vida. Aunque se sentia mareada y algo atontada. Trataba de poner en orden las ideas en su cabeza. Pero no dejaba de sentir los brazos de Vegeta alrededor suyo, y la lengua de él pidiendo permiso para jugar. El olor de él aún lo tenia impregnado, cosa que no la dejaba en paz. Bulma no sentia mariposas en ese momento, sentia aves queriendose salir de su vientre. Las manos le temblaban un poco, y cada vez que recordaba la fuerza con que Vegeta la atrajo hacia sí, un relamazo la estremecia y recorria su columna. Vegeta la habia besado y era en lo unico que podia pensar. No habia dolor, no habia hambre, no habia gente, no habia guerra, no habia mundo, solo él y ella, un universo entero creado solo para ellos dos. No habia nada más en su cabeza. Reaccionaba lento, tartamudeaba y a veces ni siquiera éso, porque no ponia atención a lo que Broly decía.
- Bueno, veo que estas un poco distraida, hay algo que te preocupe o moleste Bulma. -Se acerco a ella poniendo la silla junto a la de ella. De inmediato Radditz se alerto, no le estaba poniendo atención a su nueva presa por estar oyendo todo lo que Broly decía. Y se estaba irritando, porque ésta oportunidad de sacar a Seiren del Palacio era unica y no se repetiria. Ya que estaba incorrecto que el mantuviera una relación con una Bleu. Asi que todo se le habia echado a perder. Seiren como supuso, no quizo comer bocado, y él tampoco tenia humor para eso, y éso sí era grave.
- Es solo que estoy muy cansada, sólo he venido por que me han obligado si no creeme que ya estuviera descansando "junto a Vegeta". -La chica rió para sus adentros, y notaba que Broly estaba muy cerca de sí. "a que horas se ha movido?", se pregunto la peliazul apartandose un poco y Broly contesto con una tierna risa.
Bulma estaba cansada y queria volver ya mismo a su habitación con Vegeta. Queria estar a su lado y volver a sentir más de él. Broly era muy tierno y amable con ella, y se lamento por el mal trato que le estaba dando, aquel chico se estaba comportando muy paciente y amigable, y ella sólo lo ignoraba, pero es que este no era buen momento para platicar con ella, porque estaba ausente, pero de alguna forma le pagaria a aquél noble muchacho el favor y sus atenciones. Pensó en pedir que se retiraran, al fin que ni él ni ella y los otros dos jovenes habian pedido algo de comer, y la situación era incomoda, pero un joven alto y con el ceño muy fruncido se adelanto.
- Vamonos Bulma, hay que regresar al Palacio. -Tomo del brazo a Bulma y la alejo de Broly lo más que pudo. Bulma solo asintio y abrazo a Seiren, la cual Radditz habia soltado accidentalmente. Las jovenes caminaron hacia la salida y Broly la iba a seguir, pero el brazo fornido de Radditz lo detuvo.
- No se que rayos estes tramando con toda esa estupida amabilidad, que muy bien sabes que no eres aceptado aca. Equivocate, equivocate una sola vez para asi poder mandarte junto con tu padre maldito infeliz..-siseo y lo empujo con su brazo. Esa no era el ser perveso de Broly, algo traia entre manos y evidentemente incluia a Bulma, pero creia que se iban a quedar de brazos cruzados viendo que hacia. Lo empujo con más fuerza y seguido le dio la espalda tras un gruñido seco.
- Cómo me divertire el dia de tu muerte, maldito perro...sólo espera...no falta mucho. -rió y se acomodo su traje. Al fin habia salido el asqueroso y malvado ser que era Broly. Su mente era tan enfermiza que fue enviado con Freezer, el Rey no queria aun sobrino desquiciado, aparte que lo odiaba igual que a su padre, cada vez que miraba la cara de Broly, miraba a su propio hermano, el cual habia cometido un acto imperdonable y tambien se lo acreditaba a Broly. El maligno egendro.
- Callate ...Bastardo. Eres una deshonra para la verdadera Realeza. -y fue tras las mujeres soñolientas que esperaban en la bajada de aquéllas elegantes escaleras.
- Ya veraz, quien resulta al final...ser de verdadera sangre Real. Y tu seras uno de los que lo compruebe personalmente.-rechino los dientes. Y alcanzo al grupo de tres recobrando su mascarada. Sin tomar en cuenta que Radditz llevaba en su custodia a Bulma, la tomo con excusa de un pregunta estupida, y Bulma accedio sin pensarlo. O era estupida o solo le seguia el rollo a Broly, pensaba Radditz, el cual iba muy molesto, por no haber cruzado palabra con Seiren. Estaba que echaba chispas, y Seiren alejada bastante de él como para que su cola no la rodeara, iba con la cabeza baja. Iba indignada, tanto habia insistido aquél mono para que al final ni siquiera le hablara, solo jugaba con su cabello. Pero le parecio que Radditz estaba en otro lugar, como por ejemplo la mesa de unos metros, pero, no era éso lo que ella queria, o a caso esperaba que sucediera algo más?. Que Radditz se acercara a ella e hiciera algo, algo como...en realidad no sabia que era lo que queria que suceciera aquella noche.
- Al fin llegas, a caso no entendiste cuando te dije que te queria inmediatamente tras de mi, es que todo se te tiene que explicar con manzanitas? - La cara del Rey expresaba más alla del fastidio y la impaciencia. Tenia una mano en su frente y varias venitas saltadas. El caracter del Rey estaba a punto de quebrantarse, reunio todos sus años de experiencia para mantener la serenidad y indiferencia en la cena, pero eso ya no pudo continuar. Tenia un coctel de corajes que pronto alguien la pagaria y pobre de aquel ingrato, pero ésto seria un suceso que definitivamente se llevaria acabo.
- Ya, el punto es que he llegado, dime lo que tanto te urgia... -Le pasaria sus insultos y la mala manera de hablar del Rey. Vegeta sencillamente estaba ausente, su mente no estaba ó más bien se encotraba en otro lugar. Un lugar muy probable, seria un Restaurante en la ciudad. Su espalda tenia un sudor seco, y los bellos de sus brazos aún estaban erizados. Los brazos de Bulma aún seguian sujetos a su cuello. Habia besado a Bulma, aquella sangre sucia, como él decía, aquella a la que tanto detestaba y repudiaba. Y por más que le doliera, ahora era en todo lo que pensaba, y jamás dejaria que otro hombre le posara un solo dedo, y mucho menos Broly, aquel seriá el ultimo en toda la faz deL Universo en éso.
Vegeta se habia recargado en una pared donde le era posible observar los movimientos de su "Padre", el cual solo respiraba profundo y sostenia su cabeza.
- Hace más de un mes y medio, que hemos traido a la bleusiana y la estupida no ha quedado preñada... -garraspeo y su voz detonaba coraje. Su mirada se poso en Vegeta, el cual sólo movio los hombros hacia arriba, indicando que él no sabia el motivo y habia domado a aquella mujer muchas veces. Esto provoco mas rabia en el Soberano, así que se levanto veloz, posando con fuerza sus brazos sobre su escritorio de caoba sacandole algunas astillas.- Estupido, te pongo el oro frente a tus ojos y tu no haces más que darselo al cabron de Broly, no eres más que basura... -le grito y en su cuello saltaron venas y su manos se cerraban en forma amenazadora. Aquel era sobretodas las cosas, la rabia del Rey, la llegada de Broly. Aquel que con solo verle, necesitaba pulverizar todo un Planeta para poder mitigar un poco la ira. El joven apuesto que era regañado, empezo a cerrar los ojos y a apretar su mandibula. Odiaba que le gritaran y más aquel hombre, que le habian dicho que era su "Padre". No tenia que soportar éso, no tenia él que pagar por errores que él cometio en su pasado, y no lo haría, tenia lugares mejores donde estar.
- No tengo tiempo para tus estupideces..No trates de arreglar tu pasado conmigo. -abrio los ojos e ignoro el panorama diabolico que se dibujaba frente a él. Caminados unos pasos en el pasillo, una luz cegadora nacio tra suyo seguido de fuego y metales desprendidos debido a la explosión. El Rey habia mandado energia e hizo explotar todo el frente de su oficina. Vegeta ignoro el comportamiento que para él fue infantil. Camino hacia su habitación. Una inquietud se apodero de él. Se poso en su balcón, y se tranqulizo un poco, pero no dejaba de poner atención a cualquier sonido que indicara que la puerta de la habitación de abria, se sentía tan patetico. Ni siquiera recordaba lo que el Rey le habia dicho, no queria pensar en éso. Su mente le enseñaba las imagenes mas vivídas posibles de su beso con Bleu. Que nombre más apto para ella, pensó Vegeta. Aquellos pozos azules liquidos que tenia por ojos, era lo que más le gustaba a Vegeta de ella. Aunque tambien se debatia por su sonrisa, aunque pocas fueron las veces que la vio, era hermosa y sincera. Y queria seguir viendola y lo mas importante que le pertenceciera.
- Esto es tan estupido...pero como veo, ya no hay opción. -río, peromas bien era una burla de él para él.
- Adios. -Se dio media vuelta y apunto de estamparla la puerta en la cara, totalmente colerica, y aún más porque no sabía porque se sentia tan enojada y desilusionada. Un brazo fuerte, decidido y controlado detuvo la puerta.- Qué demonios quieres?, ya me quiero dormir, al menos eso si sera algo bueno en este mugroso día, no crees?. -Jalo la perilla de la puerta pero el brazo como hierro fundido a la misma, no permitia que se moviera ningun milimetro.- Anda ya largate idiota!. -sintio tantas ganas de gritarle, que no pudo evitarle. Alli estaba no se iba, que era lo que queria, no queria nada con ella, éso lo habia demostrado en la cena, entonces porque seguia alli, frente suyo sin desistir. Lo odiaba tanto y a la vez...
- Lo siento, esta noche no era para nada lo que tenía pensado. -volteo y hablo como para otra persona.- Ya me pagaras ésta Vegeta. -volvio a mirar a Seiren con ojos acachorrados.
- Si como digas, ahora si ya te puedes largar. "maldito mono ya largate."..."porqué?...porqué quiero llorar?".- agacho la cabeza y sus puños se cerraron. "No me habia dado cuenta...que estupida soy...seguro Bulma me odiara", pensó. Sin darse cuenta, hasta esa noche, Seiren se habia enamorado de Radditz, poco a poco cayo en la redes de él, y nunca se dio cuenta, en vez de evitarlo, lo conseguia más, y aqui estaba el final. Ahora ella queria a ese mono.
- Porqué no me crees?. -Radditz camino hacia dentro, obligando a Seiren dar unos pasos atras con la cabeza aún gacha. Con dos dedos tomo su barbilla y la forzo a levantar su cara.- Porqué lloras? -se confundio todo. Seiren mostraba una aura totalmente negativa e irritada como siempre hacia él, pero esos ojos llorosos, tenian escritos tristeza. Seiren no pudo contener las lagrimas por más que respiraba para tranquilizarse. Cuando Radditz hizo esa pregunto se sonrojo de inmediato y volteo la cara y camino hacia otro lado dandole la espalda al hombre que tenia en su habitación.
- Quiero que te retires y que no me vuelvas a molestar nunca...Porfavor. -Decidida y aún con lagrimas corriendo como niñas por su mejillas le solto a Radditz. No queria volver a verle nunca más, era insoportable y horriblemente engreído, y lamentablemente así lo queria y éso mismo la orillaba a hacerlo.
- Yo de aqui no me largo. -Sus mejillas sonrojadas, decoradas con cristales de agua y su voz quebrada rompieron con su voluntad. La tomo en brazos y sin más le planto un beso fuerte. Que decía que él no iria a ningun otro lado. Sus brazos la cargaron como recien casados, y sus labios se posaron en los de ella con fuerza y vigor, sus manos apretaban donde colocadas estaban, y el beso se prolongo varios minutos.
La cara de Seiren era confusión, enojo, miedo, pena (por Bulma), sonrojo pero tambien alegría, si aquella era la más descifrable de todas. Radditz sonrio y Seiren lo atrajo de nuevo hacia ella con salvajismo y anhelo, a lo que Radditz respondio arrojandola a la cama que se encontraba a pocos pasos de alli. Sin poder pensar en nada más que en poseerla, arranco de un solo tirón las ropas de Seiren dejandola desnuda a su vista tan deseosa. - Tan pequeña...-Susurro con una sonrisa endiablada y Seiren le estaba apunto de atestar un manotazo, pero él se arrojo sobre sus labios y su peso cayo sobre ella, y en donde un bulto empezaba a rozar la pelvis de ella. Sobra decir que le beso hasta la sombra y él raramente era y se sentía feliz por ello, darle placer a Seiren lo hacía sentir bien, y no en el sentido del sexo, si no sentimentalmente. Pensado esto beso su cuello lentamente y Seiren se arqueaba hacia él más y sus brazos delgados abrazaban la espalda de él. Nunca pensó comportarse así, tenia pensado una noche un poco más salvaje, en sí a su gusto, pero al contrario de su plan era delicado y trataba de no ejercer demasiada fuerza, al gusto de ella, que ella disfrutara junto con él. Radditz se desprendio de su ropa agil y con gracia, y Seiren perdio sus brillantes ojos en el cuerpo de él. Era un cuerpo perfectamente formado y pronto sería de ella completamente. Los besos de aquellos dos se volvian mas posesivos y la excitación de ellos cada vez los envolvia más. Sus pieles sudorosas se fundian en una y Seiren ya no podia más con la tortura en que Radditz la sometía con lentos y pequeños empujones de su miembro rigido en medio de ella. Seiren jalaba con sus pequeñas manos en largo cabello de él, mientras que él besaba sus pechos como si la vida fuera en ello. La pasión y el deseo que sentían era inimaginable. Radditz que a si mismo tambien se torturaba al sentir en la punta de su miembro la humedad de ella, ya no soporto más y de un sólo movimiento desesperado, introdujo todo su largo miembro en ella, lo que saco un grito de ella pronunciando su nombre. Lo que hizo que Radditz gimiera y se excitara más, acometiendo a la pequeña mujer con repetidas embestidas salvajes y besos que ahogaban a la mujercita entre sus brazos. El momento era pecador, tanto placer no podia existir. La joven se arqueaba, gemia sin control, jalaba el cabello de él y arañaba la espalda del Saiyayin. Un calambre de placer en su intimidad se extendio en todo su cuerpo, temblando con violencia, sujetando lo que tenia a su alcanze y gimiendo sordamente. Mientras que Radditz terminaba dentro de ella y el placer se recorria en su cuerpo dejandole semi exhausto, tienen que recordar que el joven era un Saiyayin de Elite, y energias le sobraban. Respirando con dificultad y besando a Seiren, que se encontraba totalmente cansada y un sudor frio recorria su columna.- No me digas que ya te has cansado? -sonrio maliciosamente Radditz. La joven lo miro casi con asombro, pero cuando iba a decir algo solo pudo gemir fuerte y recibir unos labios avorasados. Radditz habia iniciado otra vez con la misma pasión, nó, ésta vez fue con mucho más deseo, si aquello era posible.
" Que bueno que Broly no me acompaño, aunque es buen muchacho, realmente no me siento con animos de poner atención ya mañana lo vere...mmmmm...tendre que recompensarle lo de ésta noche, me he comportado muy grosera...sin embargo el nunca se mostro enojado...mmmm en fin, ya he llegado...". Bulma se quedo parada en la entrada de lapuerta de su habitación, nerviosa de no saber que era lo que le esperaba tras esa puerta. "Anda entra cobarde...si te mueres por...". Se mordio su labio inferior y movio sus ojos nerviosamente. Puso su delicada y nivea mano sobre la perilla, aún así no la movia.
Su mente la traicionaba y le mostraba imagenes de Vegeta desnudo de la cintura hacia arriba, recostado en la cama semidormido con sus labios endiabladamente suaves, carnosos, rosados, fuertes, justamente hacia arriba preparados para ser besados; su respiración lenta, seductora, atrayente, provocatiba. Su pecho y abdomen moviendose al compas de sus pulmones, tan quieto, tranquilo -Un dios griego.- tan sensual y hermoso que es dificil creerlo. - Basta! -Cerro los ojos y con un impulso abrio la puerta de golpe, entro con unos pasos scos, fuerte y decididos, pero cual fue su sorpresa el encontrar la habitación vacía, iluminada solo por la luz de aquel satelite parecido a la Luna, y las cortinas bailando con el aire que entraba por el balcón. La decepción se hizo presente en ella. Un suspiro inundo la habitación. Todas las imagenes de Vegeta se fueron, excepto una... nunca se irian los labios de él en los de ella, su brazos alrededor de ella, jamás, aquello fue algo que palabras sencillas nunca podrian expresar lo que ese beso significo para Bulma. Resignada y con un pesar por no encontrar al Principe, se despojo de sus ropas.
Tomo una ducha que duro más de una hora, aferrada a las manos dibujadas en la silueta del baño, perdio la noción del tiempo. El agua caia de sus hombros hasta llegar a sus pies, y sentía que cada gota era un beso o un dedo de Vegeta, que resbalaban flojas y a proposito. Otro suspiro cansado y triste salio de sus pulmones. Salio del baño sin toalla alguna, el cabello lo tenia humedo, debido a que el agua la media hora restante de su baño finalizado solo caia en su espalda. Sin secarse el cuerpo, se coloco una bata con tirantes de seda. La bata se trasparento al contacto del agua, pero no le importo, ya en la noche se secaria. Salio del baño con la mirada ausente y el cabello soltando pocas gotas de agua, pero eso no le importaba. Se puso al pie de la cama y su vista miraba al suelo. Un escalofrio la recorrio cuando su mente la traiciono y a su nariz, llego el inigualable olor de Vegeta. Se lo imagino?. Como un rayo, su vista levanto y asi de veloz, tambien quedo petrificada. Un par de abismos la miraban con tal fijeza que asustaba. Una figura endiablada, sentada con elegancia al otro lado de la cama. Aunque su aura era maligna, era un diablo con una hermosura siniestra. El cabello negro, brillante como la noche; grueso y largo. Bulma sentía que si lo miraba por mas tiempo quedaria embrujada por aquel mitad angel, mitad demonio. Acaso eso puede existir?, se hubiera preguntado antes éso la peliazul, pero ahora frente a sí tenia la latente prueba.
- Ve...v..Ve ge ta. -Seguia pretrificada, podia jurar que Vegeta en ese momento miraba mas alla de la piel de Bulma. Era imposible que alguien tuviera una mirada tan profunda, como si fuera la mirilla de un tanque de guerra, alejadora y a la vez como si fueran un elixir, atrayentes.
- No te piensas secar? -Su cabello caia en sus hombros humedos y se pegaban a su cuello y pecho. Podia ver perfectamente los senos desnudos de Bulma, atravez de la seda, la cual se pegaba ondulante a su vientre y su diminuta , no se atrevia ver mas debajo de su vientre, por lo que volteo su vista. Pero la figura de Bulma no se movio ni un cm. Vegeta decidio ignorar el deseo que corria por su cuerpo. Jalo las cobijas y se acosto mirando hacia el techo, segundos despues lo cerro, dando por finalizada la conversación o la que estaba apunto de empezar. No queria tener que escuchar preguntas y mucho menos contestarlas, porque la verdad nosabia que decirle a Bulma.
- Donde dormire yo? - le pregunto Bulma, aún en la orilla de la enorme cama. Y su rostro convertido en un tomate viviente, al saber que Vegeta la habia visto...no desnuda, porque traía la bata, pero se trasparentaba todo, osea que si la habia visto. Enrojecio más y aun más al ver al Principe despojarse de su camisa y quedar solo en shorts. Bulma miro como el angel endemoniado se acostaba tan tranquilo en la cama. Su sueño se habia hecho realidad. Temblo.
- Pues aqui, donde más...hay mucho espacio, no pienso dormir más en ese maldito sillón. -le gruño. Ciertamente ya estaba harto de no poder estirarse a sus anchas, como siempre lo hacia. Sintio que la cama se undia del otro lado. Ovbiamente era Bulma que se habia decidido por fin acostarse. No se atrevio abrir los ojos, ni lo haria le pesaban mucho y asi era mejor, si intentaba dormir con la mujer que mas deseaba.
Su cuerpo se congelo. Vegeta no respiro. No Miro. No pensó.
Lo tenía alli a centimetros de su cuerpo, su olor entraba por sus fosas, matandola. Su pecho desnudo, tan formado tan fuerte. Era demasiado. Cómo dios pudo haber reunido tanta belleza en un cuerpo, pero no vasto con eso le agrego una sensualidad innata. No resistio aquel llamado, y se acerco a él. Murio y nacio en ese microsegundo que tardo en acercar su cuerpo al de él.
Vegeta sintio algo humedo acercarse a su piel desnuda, un brazito delgado sobre su abdomen, y una cabellera azul debajo de su axila y aun lado de su pecho. Bulma se le habia acercado por propia voluntad?. Sintio que un pedazito negro en su corazón, fue reemplazado por algo vivo. Pero tal vez era su imaginación.
- Qué te sucede mujer? -aquella mujer no sabia que la carne era debil?. Su frio tacto debido a que estaba humeda, parecio que desprendia humo en la piel de Vegeta. Pero era solo su imaginación.
- Es solo que...-tenia que inventar algo para no alejarse de él, ahora que habia podido acercarse y abrazarlo. "No te piensas secar?", zumbo en su mente.- Es solo que tengo mucho frio, y tu cuerpo parece un horno vivo...solo unos segundos, sí? -puso su mejor cara de perrito regañado y la voz de un niño de 2 años pidiendo una paleta. "No me quites de tu lado porfavor".
- Que mimada... -Rió para sus adentros, esa Mujer ponia cada cara que...Paso su cola por su cintura y la atrajo mas cerca de él, mas nunca quito la cola de ella. Bulma decio morir alli para nunca despertar y quedarse alli para siempre. Mientras que Vegeta se sentía tan tranquilo, tan sereno, como si el mundo y su problemas hubiera acabado, pero él aún seguia y nada importaba solo él y lo que su cola aferraba.
Que mimada... -Rió para sus adentros, esa Mujer ponía cada cara que...Paso su cola por su cintura y la atrajo mas cerca de él, mas nunca quito la cola de ella. Bulma deseo ir allí para nunca despertar y quedarse allí para siempre. Mientras que Vegeta se sentía tan tranquilo, tan sereno, como si el mundo y sus problemas hubieran acabado, pero él aún seguía y nada importaba, solo él y lo que su cola aferraba.
Claro esta que eso era lo que él creía, creía que tenia la suficiente capacidad de soportar a Bulma a su lado. Y eso sin contar que la escena que había en ese momento parecía gritar que sucediera algo. El aire fresco con aroma floral corría por la habitación, aleteando las cortinas, y jugando a veces con el cabello de Bulma; haciendo que -aun si se podía mas- el aroma de ella lo saturara casi por completo. El silencio reinaba, el único ruido que existía, era el aire jugando y las respiraciones lentas y descansadas de Bulma, -y la de él, aunque no muy calmada-. La mitad del cuerpo de la peliazul casi acostada sobre él, recargada y abrazando su pecho con el brazo tibio. Vegeta no lograba conciliar el sueño –acaso alguien podría?-, pasaron horas y la escena seguía igual, excepto que Bulma parecía relajarse cada vez más a medida que transcurría la noche. Bulma había perdido la conciencia hace ya varias horas, nunca pensó que deseaba tanto estar a lado de él de aquella manera. Al estar a su lado, la tranquilidad la invadió y el sueño acudió enseguida a ella, el que tanto había anhelado estos días y que raramente hoy era lo que menos deseaba, quien iba a querer dormir, cuando se tenia a un lado a la persona que…Aunque trato de resistirse y bloquear imágenes no propias para una damita como ella, perdió la batalla y de esto se lamentaría mucho.
Su cola parecía tener vida propia, porque cuando a él en su mente le pasaba una mísera idea de separarse de ella, ésta se aferraba más; aquí el instinto era el que estaba mandando y estaba temiendo que ganara esta noche, la cual también estaba en su contra. Ya que no iba a poder separarse de ella y por lo visto tampoco dormir, tenía que ocupar su mente en otra cosa. Y deseo haber pensado otra cosa en que distraerse. Cuando quiso ocuparla en las situaciones que estaba el planeta, cosas que tenía que hacer o cosas que debía hacer, a su mente llego… Broly y con ello, las miradas de él hacia ella, y como ella parecía alimentarlo, como sonreía a él, y como él se lo restregaba en la cara. Suspiro. Cómo odiaba aquel tipo, a él y a toda su difunta familia. Volteo hacia la ventana, el aire entraba tan tranquilo, tan seductor. Las flores parecían que estaban en el cuarto, si se concentraba, todo el cuarto estaba impregnado de aroma floral. La luz tenue que iluminaba la habitación desde el balcón. La tentación cada vez era más, y su mente ya no podía concentrarse por mas que quisiera e intentara en otra cosa. Y es que aun lado de él se encontraba una mujer bellísima y todo el ambiente no ayudaba mucho. La mujer dormía tranquila y acurrucada bajo su brazo, como una mujercita auxiliándose. Vegeta la miro, y observo cada milímetro de su rostro, sus pómulos tiernos y suaves, su barbilla puntiaguda y pequeña, su quijadas delgadas, sus pestañas largas, ojos grandes, su nariz parecía hecha a mano; delgada, respingada, pequeña…sus labios, carnosos, pronunciados, rosados… suaves-porque ya los había probado-. Todo su rostro parecía el de una diosa mitológica. Se acerco al rostro de aquella joven, se freno al sentir su respiración golpeándole en su rostro. Cerró sus ojos y permaneció, allí, a escasos milímetros de ella. Sus pulmones se llenaron y con ello, una energía también entro en su cuerpo, una especia de electricidad, que le erizo lo vellos, qué hizo que traspirara un poco más, que su respiración se entrecortara y que todo esto terminara en medio de sus piernas con una punzada. De acuerdo esto le gustaba, y era más que obvio que la razón decidió ir de paseo por un rato, así que porque detenerse al fin la mujer estaba placidamente dormida. Se separo un poco de ella, solo lo suficiente para recargarse en su codo y mirarla desde arriba. Río. Nunca se imagino hacer lo que estaba apunto de cometer, él, un Príncipe comportándose como un adolescente haciendo una travesura. En sus adentros pensó que de esto se burlaría por mucho tiempo de él mismo, pero…que más daba solo él se iba a enterar. Viéndola desde arriba –por así decirlo- con el pelo caído sobre la almohada y su cara mirando hacia el techo. Tomo la orilla del edredón y la bajo lentamente. Su espalda caía en el colchón mientras que sus caderas y piernas estaban de lado hacia él. Ahora ya no eran energías, eran calambrazos. Su rostro que se había ladeado hacia él provocándolo, sus pechos acariciados por la seda blanca y sus pezones endurecidos por el aire frió que entraba, su cintura diminuta que se marcaba mas, debido a que sus caderas estaban ladeadas, toda la silueta parecía una "s". Los glúteos se asomaban en una perfecta posición que incitaba a creerse adrede. Sus piernas casi totalmente descubiertas debido a lo corto de la bata se alargaban delicadamente; blancas, cremosas, torneadas. La piel era de un tono blanco porcelana y toda ella parecía de este material; tan delicada. Las curvas del cuerpo de Bulma lo incitaban a perderse en ellas. La respiración se acelero un tanto más. El sudor que recorría su espalda y el aire frío, provocaban temblores en él. La joven mujer que se encontraba dormida aun lado, no sabia ni se percataba que tal vez se encontraba en una situación peligrosa o en una que podía convertirse en muy placentera. La razón regreso un poco, lo suficiente para razonar. Sacudió su cabeza y trato de detener los relamazos junto con su respiración que se volvió aun mas entrecortada. Decidió separarse, había llegado lejos y se regaño mentalmente. En que momento se le ocurrió hacer aquella cosa, si muy bien sabia lo que pudo haber ocasionado. Su cola se resistió un poco- él mismo- pero logro quitarla, cuando se dispuso a levantarse, Bulma se volteo completamente, y lanzo un brazo hacia su pecho y subió su pierna desnuda sobre su miembro. Olvido su nombre, los problemas de Vegita, la visita de Broly, su orgullo, su clase, las contradicciones, a su Padre, la rabia acumulada en años, su historia… no quedo nada; mas que deseo, pasión y la imagen de la única persona que era capaz de controlar aquellos impulsos animales. La empujo para que todo su cuerpo quedara hacia la cama, él se coloco arriba de ella, sin tocarla, sosteniéndose con las manos puestos una a cada lado de los hombros de ella. Bulma despertó de golpe, y se asusto al ver a Vegeta encima y con gestos serios, era una cara sin algún sentimiento, pero sus ojos eran diferentes, tenían una mirada que jamás había visto en su vida, si hubiera algo como describirlos, tal vez seria diciendo que gritaban posesión, gritaban determinación, algo que a Bulma le dio miedo, pero que a la vez quería saber más. Su cuerpo estaba caliente, con pasión liquida corriendo por sus venas; Vegeta miro hacia aquellos pozos azules que lo miraban extraño, mas la figura delicada bajo su brazos no pronunciaba nada, solo quieta en espera de algo. Desenfreno. Bajo sus labios avorazados a los de Bulma, los cuales respondieron con enjundia. La lengua del Príncipe pidió acceso para danzar con su compañera. La razón en este caso no fue por una paseo, si no que la razón de Bulma y Vegeta se perdieron, y no querían encontrarla. El peso completo del saiya cayo sobre ella, mientras que ésta le permitió acomodarse mejor al separar sus piernas a cada lado. El miembro del saiya quedo justo en medio de las piernas blancas y desnudas de Bulma, presionando aquella zona tan sensible.
La peliazul pensó que todo aquello era un sueño cruel que le jugaba la vida, como lo había estado haciendo estos últimos meses, todo lo que había sufrido y pasado. La vida no era justa, eso Bulma lo tenia mas que claro, y por eso le era difícil creer que Vegeta estuviera besándola con aquella fuerza y destreza, la lengua de él jugaba feroz con la de ella. Sus manos aferradas a sus caderas como si la vida fuera en ello. Si aquello era un sueño podía disfrutarlo cierto? , tal vez podía soñar un momento y tener un minuto de felicidad…podía?. Aferro el cuello de Vegeta atrayéndolo más, y permitiéndose devorar los labios cincelados del demonio que tenia es sus brazos y…caderas.
Quería más, esto era bueno, pero no lo suficiente, querría más, la quería completa, a toda ella…necesitaba más. En busca de aire, se separo de esos labios con una pereza increíble, pero solo para tomar aire y torturar el cuello sedoso de la peliazul. Altamente sensible, al primer beso; su espalda se curvo y por inercia alzo sus caderas restregándolas sobre la erección de él. Un calambre lo recorrió terminando en una punzada en su miembro duro, y un gemido cortado salio de sus labios entrecerrados en el cuello de Bulma.
La peliazul olvido que estaba con su captor, que lo debía odiar, que odiaba a todo aquella raza, que había estado comprometida, que había querido ya una vez a alguien, que extrañaba a sus Padre, amigos…su Planeta. Sólo el toque en la entrada de su intimidad hizo que sus brazos se colocaran en las caderas de él y se enterraran allí. Aquello tal vez era una recompensa divina que la vida le hacia por tanto dolor, por tantas lagrimas, por todo. Bulma ladeo un poco su cabeza alcanzando a morder el lóbulo de él, y éste como un acto reflejo mordió su cuello fuerte sacando de los labios de Bulma un grito de dolor pero a la vez excitado, y una mano de él subió a su seno, el cual tomo con fuerza y masajeaba por arriba de la frágil seda. El bajo vientre de Bulma quemaba y un pozo líquido se situaba entre sus piernas. Bendito sueño.
Vegeta torturaba su parte erógena con mordiscos suaves y algunos un tanto rudos que le sacaban grititos cortados. Su naturaleza era agresiva, era un Saiyayin. El seno de aquella mujer era tan suave y cabía perfectamente en su mano, como hechos para él. Sus caderas se almo daban a las suyas. Olía la excitación de ella, su perfume se desprendía aun más y eso era simplemente enloquecedor. Presiono su dura erección contra las pelvis de Bulma, y los dos gimieron de placer, aunque la pequeña braguita no le permitía el paso; el tacto era alucinante. En un arranque dejo la tortura en el cuello; su mano bajo un tirante del hombro. Bulma lo detuvo, y sus ojos mostraban desaprobación. Vegeta sonrió, ya sabia como era tocarla, había tocado cada centímetro de ella, y era mucho mejor de cómo lo había imaginado, ahora tenia una duda…su labios sabían tan bien…cómo sabrían…Su sonrisa se prolongo un poco más y miro aquellos ojos en desaprobación, y él solo la miro con la misma determinación e incluso un poco de arrogancia, con esto la peliazul frunció el seño. Sonrió más. Tomo la mano de ella que sujetaba el tirante, y sin retirarla de allí la impulso hacia abajo, sujetando la mano de ella; bajo completamente el tirante dejando un seno totalmente al descubierto. Su mirada aun seguía fija en los de ella, y sin dejar de hacerlo bajo lentamente hacia el pezón endurecido. Bulma trato de exclamar, pero cuando lamió y succiono el pezón, la peliazul se arqueo y contuvo el aire por unos segundos para soltarlo en un gemido que quiso contener. Vegeta subió la mano que tenia en la cadera de ella hacia el otro tirante con las mismas intenciones que con el otro, pero esta vez Bulma no puso resistencia, estaba en un mundo donde todo era felicidad y placer. Dejo de lamer ese seno y succiono el otro pezón, dejando al otro seno en poder de su mano, que apretaba y masajeaba fuerte. Al igual que Bulma, el Príncipe se sentía liberado, sin prejuicios, sólo se dejo llevar por lo que sentía. Había estado con muchas mujeres, pero la peliazul era diferente, era como si desde antes que hubieran nacido ellos hubieran estado conectados. Un solo toque de ella hacia que su corazón latiera más rápido, y que el mundo perdiera significado. Cómo era posible que esa criatura que con un solo dedo podía deshacerla, tuviera semejante autoridad sobre él y ella ni siquiera se enterara. Mordisqueo el pezón y apretó su cuerpo más al de ella, su erección volvió a presionar con mas fuerza, la peliazul grito y jalo el cabello negro de él. La excitación lo recorrió aún mas, aquello tenia que ser una locura, o una mentira, tanto placer y tan solo por pequeños rosones era imposible. Su mano bajo hacia la cadera, la metió por debajo de la bata y la alzo contra sus caderas, sus labios abandonaron el pecho, y corrió tras los labios rosas y en espera de él. La peliazul los recibió con afecto y disposición.
La peliazul sentía que su intimidad punzaba y que cada vez se humedecía más. Quería que todo aquello acabara, que acabara con aquella tortura desgarradora. Lo necesitaba, lo quería dentro de ella, completo, quería fundirse con él; que por un momento fueran uno solo, pero a la vez quería que se prolongara y que el sueño nunca acabara. Evidentemente Bulma no podía creer la situación, y solo creía que aquello era producto de su imaginación. Ella no tenia tanta suerte, no podía sentir tanto, era simplemente absurdo; una conexión así, la sensibilidad a sus toques, a sus caricias, a sus labios; el deseo, la necesidad; de escucharlo, de sentirlo, de verlo, de amarlo, todo eso era cosas que simplemente encontrabas en tu imaginación, por lo tanto dedujo que aquello era un sueño, una mala jugada. Era demasiado para ser verdad.
Su piel estaba sudorosa -ya se por la temperatura corporal de Vegeta o por lo que él le estaba haciendo- y su respiración se dificultaba, las piernas le temblaban, su vientre quemaba, su manos jalaban con desesperación y deseo, sus labios saboreaban los de él, su cabello se pegaba a su cara y cuello, de su garganta salían gemidos callados y Vegeta descubría cada centímetro desnudo de ella con una mano mientras que la otra se encaprichaba en agarrar un pecho. La Bulma racional no existía así que elevo sus piernas y rodeo la cadera de Vegeta, almo dándose y situando el largo y duro miembro en la entrada de su interior. Por su lado gimió y Vegeta paro para tomar aire. Los dos quedaron quietos y se miraron fijamente con las caras y cuerpos sudorosos, las respiraciones alteradas y los corazones palpitando en frenesí. Bulma lo miraba con ojos serenos –pero su respiración y toda ella era lo contrario- mientras que Vegeta bajo la cabeza y la puso sobre su pecho. Un atisbo de razón quería volver a la mente de Vegeta, e indicarle que todo eso era incorrecto y que se arrepentiría mucho de eso, que tenia que para con ello de inmediato, pero todo eso se fue al caño cuando…Oh, Oh…no debió morder a Vegeta allí. Bulma alzo la cabeza del Príncipe y mordió el lado izquierdo del cuello de él. Un segundo, la vida en ello, todo y el significado de muchas cosas, sobre todo que ella era especial. Solo eso hizo falta para que ella gritara y el gimiera; solo eso hizo falta para darse cuenta de muchas cosas, solo eso, ese segundo, y tan solo eso hizo falta para que Vegeta despertara. El dulce sueño que Bulma creía acabo y se dio cuenta de la peor manera. Vegeta también despertó y con ello, todo los obstáculos, prejuicios, orgullo, coraje, rabia, problemas, la familia, el acuerdo entre ellos dos y la sensatez…
La princesa sintió que la vergüenza, el miedo y…el coraje la invadía con una rapidez insuperable. No era un sueño, era realidad y había estado apunto de entregarle su virginidad a Vegeta. Fue un shock, pero eso no era lo que hacia que Bulma se sintiera de aquella manera.
Vegeta se separo de ella veloz, tomo un cambio de ropa y una armadura y salio por el balcón volando a toda velocidad. Huyendo. Aquello llego demasiado lejos, tan solo iba observarla, qué no?, pero como fue a llegar hasta ese punto, en que momento fue en el que perdió la sensatez y razón? Cuando fue que se permitió abusar de ella….y cuando fue cuando ella lo concedió?. No pudo pensar en claro, no supo que decir así que solo salio huyendo, como un cobarde de la situación, tenía que alejarse de allí, de ella, para poder pensar frío…aunque antes tenía que enfriar una parte de su cuerpo que quería regresar.
Silencio, no hubo más que silencio. Bulma se sentó en la cama, subió sus tirantes y acomodo el resto de la bata. Silencio; tranquilidad. En su mente estaba analizando lo sucedido; Vegeta si la estaba besando, Vegeta si miro su cuerpo semidesnudo, Vegeta si tomo sus pechos…si estuvieron a punto de tener relaciones, pero recordaba algo muy importante…la intensidad, si fue verdad. El aire entro por las cortinas y la peliazul tembló, su mirada estaba fija hacia el balcón.
Que es esto?- su voz serena, tierna; calmada. Por sus mejillas corrían lágrimas sin control, y ella las tocaba con extrañeza. No quería llorar, no sentía nada, pero su cuerpo pensaba diferente. La vida era injusta, que más podía hacer. La habían humillado aun más, si aquello realmente era concebible. Seco sus lagrimas y siguió viendo al horizonte.- Basta.-Estaba enojada, furiosa, humillada…ella estaba contenta con gusto se hubiera entregado a Vegeta, pero no, la vida tenia que hacerla sufrir más y él era su cómplice, todo era una farsa. No quería saber de nada, ni siquiera le importa morir, ahora si habían acabado en convertirla en un títere, en un objeto sin vida, un zombi, habían acabado con la felicidad que tenia de golpe, miro la vida de distinta manera. Todo simplemente se fue al caño, todo aquello que alguna vez tuvo importancia la perdió, ya nada tenia sentido ni valor. Seguiría viva más ya no lucharía por ella. Lo lamentaba por sus seres queridos, pero ella ya había hecho todo lo que tenia a su alcance, es que acaso tenia que soportar más humillaciones y vivir cada día de su vida con un agujero perforándole el pecho. No Bulma decidió mejor perder valor para así ya no sentir. Una persona que no tiene sentimientos o valor hacia otras cosas, no siente y no vive. La decisión la había tomado. Todo había acabado.
Se levanto de la cama para tomarse una ducha ya que un liquido cristalino había mojado sus bragas. Tomo un cambio, se baño, peino su cabello y cansada, agotada, y sin ningún sentimiento –ya que cuando se sufre demasiado llega aun momento que la situación mas cruel pierde valor y se es inmune- se acostó en el sillón.
- Hasta aquí has podido llegar Bulma, diste lo mejor de ti…-se dijo así misma y busco el sueño, pues ya no quería estar despierta, ya no quería pensar.
