Capítulo 10
Antes del juego
El recibimiento en su sala común fue lo esperado, aunque hubiera deseado lo contrario. Todos se acercaron a saludarlo y expresarle su desacuerdo y su apoyo por la expulsión que tuvo, le contaban anécdotas de las "travesuras" que le habían gastado a los Slytherin y sobre todo a Malfoy. Harry no sabía si estar contento, satisfecho o acongojado por todo de lo que se estaba enterando. Había algunas cosas que rayaban en actos vandálicos y otras que podrían considerarse prohibidas y hasta oscuras, se enteró que las otras dos casas también participan en, como todos lo denominaron, "operación destruye a las serpientes".
Ron y Hermione se mantenían aparte dándole espacio a los demás para disfrutar del retorno de su, porque no decirlo, líder. Se mantuvieron ahí esperando el momento de poder preguntarle cómo se encontraba, que había hecho, que haría. Al cabo de unas horas cuando la curiosidad de todos estuvo saciada, fue el turno de sus amigos de hacer las preguntas.
Se sentaron en los sillones más apartados de la estancia, ya sin interrupciones se dispusieron a relatarse como les había ido en el tiempo en que no se vieron.
Comenzó a platicar lo que vivió los primeros días en la casa de Sirius, la desesperación que sintió al encontrarse solo y la necesidad de salir de ahí y buscar un lugar donde no estar solo con sus pensamientos.
Les conto que Ollivander fue su salvación, que gracias a el había recapacitado en ciertas cosas, que había entendido que estaba mal y que gracias a él ahora tenía ganas de empezar de nuevo.
—También me enseño algo sobre la fabricación de varitas— sonrió orgulloso
— ¿Varitas?— Ron había sonado intrigado— ¿Qué de interesantes pueden tener?—
— Pues veras— comenzó Harry— hay muchas cosas que no sabemos sobre ellas y…—
—Y espero que se mantenga así— se burló el pelirrojo.
—Ron, deja hablar a Harry— Hermione le hizo un gesto al moreno para que continuara.
—Pues me he hecho su aprendiz—soltó a boca de jarro esperando la respuesta de sus amigos
Ambos se miraron un poco desconcertados
— ¿qué paso con lo de ser auror?— pregunto Herm
—Sí, ¿qué hay de eso?— se quejó el pelirrojo— dijimos que ambos entraríamos—
—sé que lo dije, pero esto me está gustando mucho—
— ¿No es un gusto pasajero? Harry— pregunto la chica
—Gusto pasajero, ¿qué significa eso?— pregunto a la defensiva
—creo que estas en una etapa de que no sabes que hacer, de que no sabes tú identidad—
— ¿Me estás diciendo inmaduro? o ¿Comparando con un adolescente?—
—Para nada, pero esa decisión se me hace muy apresurada, nada lógica en realidad—
—No es nada apresurado— se defendió
— ¿Que es apresurado?— Ginny había llegado sentándose sobre el descansa brazos del sillón donde se encontraba Harry. Con su mano libre comenzó a acariciar el cabello indomable del niño de oro.
—Harry quiere volverse… ni siquiera sé cómo se dice— replico enfadado
—Fabricante de varitas— termino Herm.
Ginny dejo de acariciar el cabello y bajo un poco la cabeza para mirar a Harry. Harry giro el rostro y le devolvió la mirada.
— ¿Fabricante de varitas?— se rio la chica— vamos Harry, tu estas hecho para ser auror. Mis padres están muy orgulloso de que lo vayas a ser.
—no veo que tenga de malo serlo—
—Claro que o tiene nada de malo, pero el chico que vivió y derroto no puede ser un simple fabricante de varitas. Tú destino es ser auror, mucho más que ser jugador de quiddich— concluyo.
—Me estás diciendo que no tengo vocación para nada mas— pregunto no queriendo escuchar la respuesta.
—sinceramente si, Harry— sonrió, volviendo a ensortijar el cabello negro—no debes ser egoísta, todo el mundo espera que seas auror y traigas la paz al mundo mágico inglés.
— ¿Egoísta?— se quedó pensativo unos segundos y luego pidiendo disculpas salió de su sala común a deambular sin rumbo fijo sumergido en sus pensamientos. La opresión en su pecho había regresado
No tenía ánimo de nada, ni siquiera de ir al gran comedor a celebrar el Halloween. Todo el entusiasmo, los propósitos que se había hecho durante los veinte días de ausencia se habían ido derruyendo con forme las palabras de sus amigos iban perforando su subconsciente. Si, era tonto porque esa simple conversación fuera suficiente para hacer eso, pero escuchar que podría defraudar a gente que quería, a gente que estimaba, le oprimía el pecho, aunque qué derecho tenían ellos de decirle lo que debía de hacer ya había hecho lo que la sociedad quería de él. Ni siquiera se había ideado un futuro pues creía que no lo habría y, si tal vez, solo tal vez sobrevivía la única idea razonable que se le ocurría es que debería ser auror pues es lo único que conocía, para lo único que se sentí preparado; pero ahora había algo que no incluía atrapar malos y arriesgar la vida movido por hilos tras bambalinas. Ahora que lo pensaba ser auror era seguir el mismo patrón de sus siete años de vida luego de conocer el mundo mágico. Era seguir órdenes, arriesgar la vida por el bien de otros menos el de él, buscar una fama que no quería, era estar en constante estrés por el que pasara al día siguiente. No, en definitiva no quería esa vida.
Cuando su trasero colisiono con el suelo, se percató de que este estaba congelado. Estuvo a punto de lanzar una maldición al tiempo en que se levantaba y se sobaba sus magulladas nalgas, pero unas risas al final del ya no muy lejano pasillo le hicieron tener un poco de cordura y aguantarse el enojo. Caminó, más bien patinó el último tramo que le quedaba y ocultándose detrás de un pilar observo la escena que se desarrollaba frente a él. Nunca se imaginó ver algo así.
Draco Malfoy estaba en medio del pasillo sin la túnica de la escuela, solo portaba la camisa blanca que llevaba arremangada hasta el codo y que se adhería a su torso como una segunda piel.,. Entre sus manos sostenía un trapeador y… regreso la vista por completo al rubio. Este esta completamente empapado y miraba con fastidio a las tres personas que estaban con él. El chico moreno Blaise miraba divertido como el rubio titiritaba de frio mientras aun sostenía la cubeta entre las manos.
—Controla tu temperamento— sonrió más al ver como la escarcha comenzaba a cubrir las paredes — estás perdiendo el control—
— ¡el control mis bolas!— grito aventando la escoba mientras de súbito la escarcha cubría la pared y la ventana. El protego que cubría a los tres chicos se cubrió de una fina capa de hielo.
— ¡Pudiste habernos lastimado!— gruño el moreno deshaciendo el encantamiento.
—Pero no paso— se quejó. Le dirigió una fría mirada a su amigo para darle a entender que lo secara. Blaise frunció el cejo y apunto al rubio, en segundos estaba seco.
—No creo que Draco haya querido lastimarnos— la voz de luna saco a ambos chicos de la lucha de miradas en las que se encontraban y giraron el rostro para escucharla— yo creo que Draco reprimió tanto esa magia, que ahora simplemente no la puede controlar del todo.
— ¿Como? — Draco esta consternado. Cuando Neville lo sito en la entrada de la escuela y le dijo que si Luna podía reunirse con ellos, su cara había sido de no quiero a esa loca cerca de mí, y aunque luna lo pareciera, eso estaba tan lejos de ser como el de pertenecer a la orden. La chica era muy inteligente, a su manera, y muy intuitiva. Las escasas cinco horas en que habían convivido se lo demostraron. — ¿Porque piensas eso?— pregunto cómo quien no quiere la cosa.
Los grandes ojos de luna, a percepción de Draco, lo veían de una forma como si pudieran ver su alma. Y se sintió desnudo.
—Ocultas tus emociones a todo el mundo— sonrió con calidez — ¿Por qué? —
—por qué…— estuvo tentando a contestar pero se contuvo, su corazón latía apresurado como cuando corres demasiado y te detienes a buscar oxígeno y cuando se quiso dar cuenta el hielo a su alrededor ya formaba charcos en el suelo.
—No te preocupes— hablo Neville después de un sepulcral silencio— no pasó nada— con un pase de varita desapareció el agua que lentamente volvía a escarcharse.
Harry se quedó mirándolos otro rato mientras ellos seguían ayudándole a Malfoy a limpiar. Retrocedió en silencio y siguió caminando por donde había llegado.
No fue a la cena de Halloween, no tenía ánimos de estar entre tanta gente y tener que fingir un ánimo que no sentía. Se dirigió a las cocinas por un poco de alimento y por un momento se sintió mal al recordar que Dobby ya no estaría nunca más.
—Oye, elfo— escucho dentro la cocina y camino hasta la entrada — podrías darme más del estofado, al semigigante le gusta.
—Su nombre es Hagrid— el rubio brinco ante la sorpresa y Harry pasó a un lado de él sentándose en la silla más próxima. — ¿por qué no puedes llamarlo por su nombre? si es tu amigo—
—Celoso Potter— sonrió con malicia— para tu información no es, ni será mi amigo, no está a mi altura—
Harry frunció el ceño —pues él te considera uno— le miro desafiándole a decir algo malo contra Hagrid. — Pueden darme algo de cenar— giro a ver al elfo más cercano y luego regreso la vista al rubio.
—lo lamento por él, nadie le pidió que me considerara uno—
— ¡Que te jodan! Malfoy— elevo la voz el moreno— ¡ah! Se me olvidaba que eso ya lo hicieron— comento con malicia.
Draco estaba por soltar algún comentario hiriente, pero las palabras de Potter tuvieron un efecto en el difícil de entender, como si su subconsciente le estuviera dando la razón.
No supo por que la opresión en el pecho, ni las ganas de llorar que a continuación amenazaba con hacerse presente por medio de las lágrimas. Pero las palabras de Potter le habían lastimado y maldita sea su suerte no sabía porque. De pronto las cartas vinieron a su mente, durante esos veinte días las fregadas cartas habían aparecido un día si y el otro también, con insinuaciones que ya habían cruza la línea de una mala broma con un acoso en regla y algo más.
Lo más terrorífico del asunto es que no podía decirle a nadie nada, en cuanto intentaba hablar del asunto una descarga eléctrica, así lo describía él, golpeaba su cuerpo y borraba toda intención de hablar.
Olvido todo, olvido que Potter estaba ahí, olvido la comida que había pedido y hasta olvido que no debía estar solo. Salió lo más rápido que pudo con la sensación de que algo no andaba bien con él.
Harry se maldijo, era claro que había metido la pata hasta el fondo y ciertamente sabía que tendría la culpa si algo le pasaba al rubio prepotente. Siguió su rastro por alrededor de treinta minutos, hasta que por fin pudo darle alcance.
Draco estaba en posición de defensa cuando Harry llego por detrás de él, el cuerpo del rubio mostraba una clara tensión y indudablemente olía a miedo. Por instinto saco su varita y rodeo a Malfoy para encontrarse con que una lechuza estaba a tres metros de ellos, la susodicha al verlo emprendió el vuelo dejando en el suelo un sobre. Camino en dirección de la carta regresando la mirada para ver el rostro del ojigris. Pareciera que no se había percatado de su presencia pero en cuanto entro en su campo de visión a la hora de agacharse al levantar el sobre, la expresión de absoluto terror surco el rostro de Malfoy.
— ¡No!— grito el rubio, lo cual fue demasiado tarde pues en cuanto la piel de Potter entro en contacto con el sobre este comenzó a arder dejándole en la punta de los dedos un ardor y escozor que le hizo exclamar una grosería.
Draco no había gritado por que supiera que la dichosa carta iba a calcinarse, si no, porque creyó que Potter podría leerla y sinceramente no creía soportar el que precisamente el niño de oro se enterase de eso.
Draco seguía temblando cuando el moreno regreso a su lado, no pudo ni quiso mirarlo a los ojos, el peso de los acontecimientos recientes le estaba pasando factura, y ahora lo único que quería era tirarse sobre una cama y dormir hasta que se hiciera viejo, pero eso tampoco podía hacerlo pues a las seis de la tarde los aurores haría su aparición y comenzarían a hostigarlo de nuevo. Se tallo los ojos con las palmas de las manos y respiro resignado.
— ¿Te hiciste daño?— pregunto solo para que el estúpido de Potter dejara de mirarlo con lastima mal contenida.
— ¡Eh! no, solo fue una pequeña quemada— se sonrojo el moreno.
—Pues entonces deja de verme como si quisieras que te consolara porque sientes mucho dolor — el moreno tuvo la decencia de apenarse.
—Siempre es así— pregunto — siempre te atacan de esta manera—
Draco lo miro con esos ojos grises penetrantes y por un segundo estuvo seguro que le habría contestado a Potter que eso no era nada, que se vivian la vida jodiendo la de él, que ya estaba harto y que algún día no aguantaría más.
Solo que las palabras nunca dejaron su boca y en lugar de eso, siguió su camino sin mirar atrás.
Sin saber porque, llego exhausto a la sala común. Para su buena suerte la sala estaba desértica y así pudo pensar abiertamente sin el constante acoso de los de su casa.
Se sentó junto a la chimenea y comenzó a rememorar todo lo que había pasado en ese primer día. También su mente analizaba el cómo entrenar a su gente pues el partido seria en prácticamente cuatro días y aunque sabía que Ron y Ginny habían dado su mejor esfuerzo, sabia por las cartas que recibía de ellos y que nuca se dignó a contestar, que el equipo no iba como se debía ir.
A la mañana siguiente había reunido a su equipo para saber en qué cosas estaban fallando y poder ayudarlos a mejorar en esos escasos días. Por qué ¡oh sí! su primer partido era con las serpientes y él no estaba dispuesto a perder por eso.
—Según los rumores Malfoy ya no es el buscador de las serpientes y, si no es buscador mucho menos el capitán— se burló el pelirrojo. Harry esquivo una bludger y regreso al lado de su guardián.
— ¿Porque lo dices?—
—Algunos aseguran que vieron a un chico de quinto con el uniforme de buscador, no creo que Malfoy le haya prestado el uniforme, ¿verdad?—
Harry solo pudo darle la razón.
— ¿Eso es malo? Digo, el que ya no es buscador—
—Es lo mejor que puede haber— sonrió Ron, el moreno le regreso la sonrisa.
La mañana del juego, hacia un frio infernal, cuando bajo a su sala la mayoría se encontraba enfundada en decenas de bufandas y gorros.
— ¿Crees que ganemos?— pregunto Ginny quien empujando a Ron a un lado se posiciono a un costado de Harry tomándole por la mano. El ojiverde giro el rostro y deposito un beso sobre los labios rosas.
—Estoy seguro— sonrió
Cuando entraron al comedor la mayoría de las casas estaban ahí. Dirigió su vista a la zona de las serpientes y vio a Malfoy hablar amenamente con el que hace unos días habría matado con la mirada. Blaise sonreía de oreja a oreja mientras que Draco solo negaba con la cabeza con una sonrisa intentando aparecer en sus labios. Como siempre ambos estaban hasta el extremo más alejado de los demás. Para la sorpresa de muchos Luna se acercó a ellos y entregándoles a ambos unos collares de corchos de cerveza de mantequilla se alejó dando sus ya característicos brinquitos hasta la salida. El murmullo y los insultos no se dejaron esperar, pero Malfoy ni se inmuto y levantándose de su asiento camino hasta la salida escoltado por todo su equipo de quiddich
Harry estaba con ansias de que el partido ya comenzara, tenía la curiosidad de saber en qué posición jugaría Malfoy pues si Ron tenía razón, Malfoy no podía jugar en un puesto que no le diera la importancia que según él se merecía. Así que en cuanto salieron al campo busco al de los cabellos rubios y al encontrarlo se sorprendió de verlo como cazador, pero le sorprendió mas el hecho de que seguía siendo el capitán del equipo.
No dejes que la tristeza del pasado o el miedo al futuro te roben la felicidad del presente.
Aquí un capitulo mas, espero que les guste y porfa comenten.
Gacias Guest por tu apoyo XD
15/09/14
