Dime, ¿Quisieras tener una cita conmigo?
—Saber qué cosa, Hinata-chan—Decía el rubio desde la puerta de la habitación.
—N-nada importante—Respondí yo.
— ¡Exijo saberlo! Soy tu esposo y tengo derecho—Elevo la voz.
— ¿Exigirme tú a mí después de todo lo que me has hecho?—Replique con cierto cinismo.
—Pero…—Era interrumpido por la enfermera.
—Disculpe señor Uzumaki pero esto es un hospital y ella necesita descansar le agradecería se retire de la habitación—Le decía.
Sin mediar más palabra ambos salieron de la habitación, fue allí cuando por fin pude llorar ¿Por qué me pasaba todo esto a mí? ¿Madre yo? La idea me embargaba de felicidad, era un pequeño e indefenso ser que crecía dentro de mí y además era fruto de mi amor hacia Naruto, lo era, al menos de mi parte.
Recordar todo el dolor que me había causado y aun así amarlo me llenaba de incertidumbre, yo… no quería seguir sintiendo lo mismo por el pero que podía hacer; me había llenado de ilusiones y de momentos de felicidad a mi coctel de emociones se le sumaba la rabia que me daba el hecho de que el daño me lo había hecho a mí que no hice más que amarle y todo por una estúpida venganza sin sentido.
— Hinata-chan—Me saludaba Matsuri desde la puerta.
— ¿Podemos pasar?—Consultaba Sakura.
—Por supuesto—Sonreía, me había olvidado de mis amigas, ellas que siempre estaban allí para mí.
— ¿Estás bien?— Preguntaba Temari.
—Sí, perfectamente—Mentí.
—Vamos Hinata, o aun no entiendes que a nosotras no puedes mentirnos—Me regañaba Ino.
—E-es que—El llanto cortaba mis palabras.
—Tranquila, no pasa nada—Me consolaban todas.
Matsuri, como siempre tan dulce, acariciaba mi cabello con intensión de calmarme; la sensación era tan agradable que en cuestión de minutos me había quedado dormida. Cuando desperté Matsuri estaba recostada en el sillón de la habitación y teniendo cuidado para no despertarla me dirigí al baño. Al volver Naruto me esperaba en la recamara.
—Tenemos que hablar—Pedía.
—Creo que entre nosotros no hay nada que hablar—Respondí seria.
— ¿Nosotros?—Repetía el.
—Disculpa, aquí no existe el nosotros—Corregí.
—Por favor, hablemos—Volvía a pedirme.
—Déjame sola, ¿No entiendes?—Rabie.
—Solo si prometes que encontraremos un momento para hablar—Decía.
—Bien—Respondía cortante.
Al salir de la habitación me eche a llorar, ¿Cómo puede ser que me duela tratarlo mal si él fue quien arruino mi vida?
—Eres una tonta Hinata—Me reprendía.
— ¿Hina-chan?—Preguntaba Matsuri aun soñolienta.
—Disculpa que te haya despertado—Dije.
—Está bien pero, ¿Qué es lo que pasa?—Decía preocupada.
—Es que yo… yo—Me quede en silencio.
—Vamos, que me estas preocupando—Se exaltaba.
—Es que yo estoy embarazada—Dije casi corriendo.
—Naruto y tú serán padres—Decía emocionada.
—No pienso decirle—Baje la mirada.
—Hinata, el tiene derecho a saberlo—Me reprendía.
Después de un rato llego el doctor.
—Por lo visto está todo bien—Sonreía el doctor que tenia cabello color negro profundo y colores un tanto perlados.
—Sí, así es—Sonreí.
—Si lo deseas puedes irte hoy—Me entregaba la hoja con el alta.
—Muchas gracias—Le respondí emocionada.
Recogí mis cosas mientras Matsuri pedía la cuenta por las atenciones del hospital, además de agradecerle a la enfermera por todo ya que de no ser por ella Naruto lo sabría y habríamos pasado un mal rato.
— ¿Lista?— Sonreía Matsuri.
—Sí, ¿Cuánto es?—Le consultaba.
—Ehm, Naruto ha pagado el recibo Hinata—Me respondió.
—Genial, debo devolverle el dinero—Me quejaba.
Afuera del hospital nos esperaban las demás para irnos juntas, tenía bastante pena después de todo conducíamos el auto de Naruto y debía devolvérselo. Una vez en casa tomamos la cena que ella me habían preparado, eran tan buenas conmigo.
— Chicas, ¡Hina-chan será mama!— Casi gritaba de la emoción.
—Matsuri—Le reprendí.
— ¿Es en serio?—Preguntaban al unísono.
—Si—Respondí.
— ¡Qué emoción! Tenemos tanto por comprar— Decía Ino.
—Ropa, gorritos, biberones, un cochecito—Secundaban Temari y Sakura.
Bromeamos así toda la noche hasta que llego el momento de retirarse a descansar. Sé que eran juegos de mi mente ya que apenas me había enterado pero yo ya me sentía diferente, ya amaba a ese pequeño ser más que a mi vida, inclusive más de lo que amaba a Naruto, era parte de mi y nada cambiaría eso ni siquiera el hecho de que Naruto y yo no estaríamos juntos por más tiempo.
A la mañana siguiente fui a la universidad como de costumbre, e igual Naruto estaba allí todo seguía su curso como de costumbre a excepción de que ya nada era igual o al menos ya no lo era para mí.
Al terminar el día en la facultad me dirigí a comer algo solo que esta vez el ya no iría conmigo, luego de eso fui a la estación para tomar el tren a casa y vestirme para ir a trabajar. Una vez en el trabajo me coloque el delantal aun un tanto incomoda porque pensé en encontrarme allí a Naruto.
—Buenas tardes, señor Kurosuke—Saludaba.
—Buenas tardes, Hina-Chan—Respondía.
—Naruto no vendrá hoy—Me informaba.
— ¿No vendrá? ¿Paso algo?—Dije preocupada.
—Dijo que tenía ciertos asuntos—Respondía.
—Ya veo—Dije.
—Espero no te moleste pero mi nieto que está de vacaciones en su trabajo vendrá a ayudarnos—Sonreía.
—Claro que no—Dije mientras acomodaba unos frascos.
—Me voy un momento, no tarda en venir así que no te preocupes si le ves—Rió un poco.
—Está bien—Respondí.
Pasaban unos minutos cuando escucha un ruido en el almacén de la tienda, rápidamente me dirigí a ver qué pasaba, un muchacho estaba tirado en el suelo con varias cajas encima.
— ¿Estás bien?—Pregunte preocupada.
—Sí, bastante bien—Se carcajeaba.
—Te ayudare— Mientras retiraba unas cajas de encima, ya que no podía verle el rostro.
— ¿Doctor?—Me sorprendí.
— ¿Hinata-san?—Preguntó él.
—Veo que se conocen—Sonreía el señor Kurosuke desde atrás viendo la graciosa escena en la que nos encontrábamos.
Después de recoger el tiradero y colocarlo todo en su lugar, seguimos atendiendo en la tienda como siempre, ya era hora de cerrar.
—Buenas noches, me retiro—Me despedía.
—Acompáñala, Hitomi-Kun—Decía el anciano.
—Vamos, Hinata-San—Me decía el joven.
Mientras caminábamos me sentía algo extraña, este era el camino que todos los días cruzaba con Naruto hasta nuestro hogar.
— ¿Estás bien?—Consultaba el joven.
—Sí, claro… lo siento—Me disculpaba.
—No te creo—Se colocaba frente a mí.
—No sabía que era nieto de el señor K, Hitomi-San—Intentaba cambiar el tema.
—Llámame Hitomi-Kun—Sonreía.
—A mi Hinata-Chan—Le sonreí de vuelta.
—Hinata-Chan…dime, ¿Quisieras tener una cita conmigo?—Consultaba.
— ¿Yo? Pero usted sabe que estoy embarazada—Me sorprendí.
—Lo sé, así que dime… ¿Quieres una cita conmigo?—Mientras me veía a los ojos dulcemente.
Hasta aquí el capítulo. ¿Qué pasara con este nuevo personaje? ¿Influirá en la vida de Hinata? Pronto la continuación y me disculpo por no actualizar ante pero estaba en exámenes de la universidad y ahora estoy de vacaciones así que por favor coménteme que les parece ¡Gracias y un cálido saludo!
