Capítulo 10 No existen las coincidencias solo lo inevitable
Apenas hubo girado Shinnosuke, las fuerzas de Ranma se desvanecieron nuevamente.
—Rayos, a donde dejé mi bastón— pensaba agobiado el pobre chico
El pueblo no parecía muy grande, pero para estar seguro Ranma sacó de su bolsillo la hoja con las indicaciones, la cual estaba sucia, arrugada y las letras se veían borrosas, como diluidas por algún líquido, el chico de la trenza se frotó los ojos con fuerza y parpadeó un par de veces, así las letras reaparecieron, su cansancio era tal que ahora hasta la vista lo engañaba, suspiró hondo y acomodándose la mochila continuó.
Los minutos se convirtieron en dos largas horas por lo que la claridad del día estaba a punto de abandonarlo, sin embargo pudo ver el sendero de piedra que suponía el final de su viaje, apresuró el paso hasta ver la casa de madera, una vez frente a la puerta quiso tocar, pero esta se abrió cuando Ranma puso el puño sobre ella, entonces el chico asomó la cabeza, inspiró con fuerza y llamó —¡señora Ayame!—alcanzó a gritar antes de caer inconsciente con la mitad del cuerpo fuera de la casa.
—miren nada más lo que me trajo el bosque—se puso en cuclillas la señora Ayame para ver bien al muchacho, le dio la vuelta con algo de esfuerzo para poderlo observar mejor. —Pero, que apuesto, la mente de Akane se queda corta con esos recuerdos tuyos— sonrió divertida
—Bueno ahora a curarte, o quedarás igual que tú prometida— la señora se incorporó y cogiéndolo de un brazo lo arrastró como un saco de papas.
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— ¿don-de estoy?— la voz de Ranma sonaba ronca, giró la cabeza para tratarte de ubicarse pero sus ojos todavía no se acostumbraban a la oscuridad, solo sentía que estaba recostado en una cómoda cama. Se levantó despacio pensando que todavía le faltaban fuerzas, pero de hecho se sentía muy bien, a tientas busco el interruptor de la luz y la encendió, pudo ver entonces una habitación mediana con paredes de madera pintada de blanco y algunos modestos adornos, un olor a hierbas inundaba el lugar. Ranma se asomó por la ventana pero afuera solo había oscuridad.
—solo espero estar en el lugar correcto—
A los pies de la cama encontró su mochila, un vacío en el estómago y un temor creciente lo hicieron arrojarse sobre ella y buscar como loco entre sus cosas, dio un largo suspiro al encontrar allí los tres preciados objetos. Dejó la mochila a un lado y apoyándose en la pierna no lastimada se levantó, sin embargo al dar el paso sintió algo extraño en su pie, lo cual le hizo desviar la mirada hacia esa parte de su cuerpo, se levantó un poco la bota del pantalón y encontró que estaba muy bien vendado, entonces recordó sus demás heridas, comenzó por tocarse el rostro, el cual sentía limpio, tenía algunas curitas en las heridas superficiales. El abdomen estaba también vendado, el no recordaba haberse lastimado tanto, pero no le importó, ya se sentía mucho mejor.
—Por poco te mata la infección chico—
Ranma dio un respingo ya que no había sentido la presencia de la señora en el umbral de la puerta.
—sí, soy yo Ayame y yo te curé— Respondió la señora ante la pregunta no formulada.
—e..e.. yo, gracias— dijo Ranma haciendo una reverencia —mucho gusto soy…
—Saotome Ranma— completo la oración la señora —ya sabía que vendrías, el gusto es mío, puedes llamarme Ayame
Ranma se quedó con la boca entre abierta por unos instantes, algo llamó su atención —esos ojos los he visto antes—
—me imagino que tienes hambre, vamos…te he preparado algo delicioso— la señora juntó sus manos emocionada por el banquete.
Ranma se limitó a seguir a la señora mientras esta le mostraba la casa, había un corto pasillo, un par de habitaciones, un baño y luego las escaleras—siéntete a gusto, la habitación de arriba la puedes tomar.
—le agradezco mucho, pero no pienso quedarme por mucho tiempo, preferiría decirle lo que me trajo aquí—
—ummm… ¿te parece si me lo dices durante la cena?—
—Está bien— Ranma pensó que un poco de comida y descanso no le caerían nada mal, y ya después podría regresar por fin a casa
Llegaron a la mesa, la cual estaba vestida con un hermoso mantel blanco bordado a mano al cual obviamente Ranma no puso cuidado ya que lo único que llamó su atención fue la cantidad y variedad de comida, su estomagó gruño con fuerza haciéndolo doblar. Ayame vio la necesidad del chico de saciar su hambre así que lo invitó.
—puedes comer cuanto gustes.
Ranma no esperó siquiera que su anfitriona se sentara para lanzarse sobre la comida cual buitre, devoró todo cuanto pudo a una velocidad digna de un artista marcial bien entrenado; después de 3 tazones de arroz, 2 pescados, medio plato de makis y algunas verduras por fin se sintió satisfecho, se dejó caer hacia atrás en la silla y suspiró tocándose el abultado abdomen.
—¿ha sido de tu agrado?— Habló con voz calmada la señora Ayame quien a duras penas había probado unos cuantos bocados de su comida por estar observando la forma voraz en que comía Ranma
—delicioso, muchas gracias—
La señora le devolvió una sonrisa y sus ojos púrpura brillaron ante la tenue luz del ambiente.
—si quieres ya puedes decirme para que viniste hasta lugar tan lejano—
—bueno…yo...tengo algo muy valioso que deseo recordar—
—Ya veo— lo miró fijamente —Cologne te indicó lo que debías traer, me imagino que si estás aquí es porque pudiste cumplir con tus tareas ¿no?—
—por supuesto, no hay nada difícil para el gran Ranma Saotome— se señaló con el dedo pulgar el pecho.
—Al menos todas esas heridas que te hicieron valieron la pena—
A Ranma le corrió una gota de sudor por la frente, llevándose su hinchado ego al piso—e..ee..etoo, sí.. debería ver como quedaron mis oponentes—
Ayame tomó un largo sorbo de su té —tráelos pronto— ordenó de forma tajante
— ¿qué?—
—Los objetos...tráelos rápido— enfatizó la última palabra
—Claro— Ranma se paró de un brinco, recorrió las escaleras, el pasillo hasta llegar al cuarto, sin detenerse a nada más sacó los objetos y regresó al comedor.
—Aquí está todo— puso los objetos con cuidado en fila sobre la mesa
La señora se levantó de la mesa para inclinarse y poder observar uno a uno los preciados encargos.
—Perfecto— sonrió Ayame antes de tomar nuevamente asiento.
— ¿está todo bien?— preguntó ansioso Ranma.
—si…podre hacerme una mascarilla rejuvenecedora.
— ¡¿qué?!— Ranma cayó de espaldas, no podía creer todo lo que había pasado solo por quitarle unos años de encima a una señora ermitaña —ni que tuviera muchas visitas—
Ayame no pudo esconder una risilla que poco a poco se convirtió en una franca carcajada
—te ves lindo cuando te enfadas chiquillo, pero no te preocupes… lo único que tomaré como pago para recuperar tu preciado recuerdo serán las frutas, son deliciosas— se saboreó
— ¿ Y las demás cosas?— preguntó Ranma cruzándose de brazos
—Esas las van a necesitar ustedes.
— ¿cómo que ustedes?
—Akane estuvo aquí.
—A-ka-ne, eso sería una coincidencia muy extraña— se rascó la mejilla confundido el chico
—Ranma— lo miró seria —no existen las coincidencias solo lo inevitable
— ¿a qué se refiere con eso señora?...¿Akane está aquí sí o no?
—sígueme Ranma, lo que vas a ver va a ser muy difícil para ti pero debes dejarme guiarte y confiar en mí, ¿lo harás?
Ranma no respondió nada solamente siguió a la señora pensando que algo estaba mal, Akane no tenía razones para ir a un lugar como ese, además ella estaba en su casa hasta hace algunos días cuando él llamó. El chico tropezó con la espalda de la señora por estar ensimismado, dio un pequeño salto hacia atrás disculpándose. Habían llegado a una habitación en el primer piso, sin motivo aparente el corazón de Ranma comenzó a acelerarse más y más, por lo cual tuvo que hacer acopio a sus dotes de artista marcial para respirar y controlarse —rayos que me pasa—
— Tranquilo — le dirigió una mirada la señora antes de abrir la puerta —debes ser fuerte para lo que vas a enfrentar.
—Estoy tranquilo— mintió — ya dígame de una vez que es lo que pasa.
Ranma abrió y cerró las manos, un hormigueo inició en la punta de sus dedos y subió por el brazo.
Finalmente Ayame abrió la puerta y encendió la luz para luego darle paso al chico, este asomó la cabeza, pero de inmediato dio grandes pasos hacia el interior — ¡Akane!..pe...pero pero qué— no lograba articular una frase o pregunta elocuente, se acercó a la camilla donde ella se encontraba y puso su mano sobre la de la chica — ¡Akane despierta!, ¡qué haces aquí!.
Ranma se percató que su prometida estaba fría y su piel más pálida de lo normal, sus labios parecían haber sido teñidos por un color violáceo. Acercó su rostro al de ella con desespero —no..no respira— giró para buscar alguna explicación en el rostro de la señora hasta hace unas horas desconocida para él. —señora que le pasa a Akane ¡dígame!
—Ranma— su voz sonaba más grave y lejana — ella ya no pertenece a este mundo—
El joven comenzó a sudar frio, sintió como si un peso hubiera caído sobre él. — ¡No!, eso no es cierto. — Tomó a Akane por los hombros levantándola de la camilla y moviéndola de forma brusca —levántate marimacho, pechos planos, niña fea—
—Eso no funcionará esta vez chico, ella murió justo cuando tú llegaste a este lugar, de hecho lo último que pronunció fue tu nombre—
Ranma se sintió mareado, sus sentidos se nublaron, solo podía ver el rostro de su prometida
—¡tonta, tonta! No, no te puedes morir…que no ves que yo…que yo te amo— le susurró al oído para luego retirarse en busca de una respuesta, pero solo el silencio se hizo presente. Ranma enmudeció, ahora su mente estaba clara, esta no era la primera vez que pronunciaba esas dos palabras para Akane, el recuerdo de Jusenkyo regresó, no había cabida para ninguna duda, él la amaba, lo hacía desde hace casi dos años, solo que su estúpida forma de ser no le dejaba decírselo en voz alta.
—Bueno al fin tú deseo se hizo realidad— lo sacó Ayame de su estado de shock
—¿A qué se refiere?— bufó Ranma, apretando el cuerpo de Akane contra su pecho
—que, por lo que veo ya recuperaste tú recuerdo ¿no?—
—yo nunca…yo no… ese no era mi deseo, ¡yo no haría nada para dañar a Akane!, vieja bruja—
Ranma quería estrangular aquella señora hasta que le dijera la verdad sobre su prometida, dejó nuevamente el cuerpo de Akane en la camilla para obtener la respuestas de parte de Ayame, pero de repente se sintió mareado, el golpeteo de la sangre en su cabeza lo aturdía, se llevó las manos a la cara frotándose para tratar de recuperar la compostura, pero fue en vano, su campo visual se hizo cada vez más estrecho dando paso a la oscuridad.
—Siempre es efectivo ponerlo en la comida y este pobre muchacho que come como si no hubiera un mañana, creo que dormirá al menos un día — sonrió complacida observando el rostro del chico.
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—Ranma, no vengas por mí, déjame atrás —
— Esa es la voz de Akane.. Que pesadilla tan horrible tuve— Ranma abrió los ojos con pesadez, se encontraba en otra camilla— ¿pero qué?, trato de moverse pero su cuerpo no le respondió, solo pudo girar la cabeza, para darse cuenta de su horrible realidad, ahí continuaba su prometida pálida e inmóvil; él por poco pierde nuevamente el conocimiento, un escalofrío le recorrió por la espalda y sintió como las lágrimas se agolparon en sus ojos amenazando con salir.
—A..a kane no..no, ¿por qué viniste aquí boba?— sollozaba dejando caer copiosas lágrimas.
—Qué extraña manera de demostrar amor la de ustedes dos — dijo seriamente Ayame quien observaba desde una esquina, recostada contra la pared con los brazos cruzados. Ranma quien hasta ahora solo parecía poder ver a su prometida, repentinamente se giró con la mirada llena de furia , dirigiéndose a Ayame.
—¡Usted! Qué le hizo, le juro que me las va a pagar— sus manos comenzaron a temblar en un esfuerzo por recuperar el control de su cuerpo. Por primera vez Ranma pudo ver una expresión genuina aunque casi imperceptible en el rostro de aquella mujer...miedo. El joven comenzó a concentrarse en mover sus dedos, luego sus brazos—vamos solo un poco más—
—Cálmate— Ayame sacó un poco del somnífero para hacérselo beber a Ranma, pero este apretó con fuerza los labios para impedirle su cometido.
Ayame le apretó la nariz con dos dedos para obligarlo a respirar por la boca pero Ranma era terco, ya estaba a punto de desmayarse nuevamente por la falta de oxígeno, cuando se vio obligado a tomar una bocanada por la boca. La señora aprovechó para intentar que tomara el somnífero pero la mano de Ranma que ya se movía, fue más rápida, interceptó la mano de la señora con brusquedad, el recipiente del somnífero cayó y el sonido del vidrio chocando contra el piso retumbó en la habitación. Ranma no perdió tiempo y aumento la presión sobre la muñeca de Ayame, el resto de su cuerpo aún no respondía pero sabía que algo podía hacer con su fuerza.
— ¿qué pretende?..¿Qué le hizo a Akane?... dígame o no respondo— Los ojos azules del joven se estaban perdiendo en una oscuridad que infundía temor, en su estado era capaz de hacer los que fuera, lo que fuera por Akane.
Ayame se revolvió tratando se soltarse del chico, pero este la apretó todavía más fuerte haciéndola soltar un quejido, —suéltame o no te diré nada niñito—
— Si te suelto quien sabe que brujería me harás, ¡Habla!,— la sacudió con fuerza
La señora veía con terror como la mano de Ranma se hundía en su piel, mientras que los dedos de la otra mano aún sobre la camilla empezaban a tener pequeños espasmos que indicaban que recuperaría el control pronto.
Tratando de sonar lo más calmada posible empezó su relato. —Akane, al igual que tú es una maldita de Jusenkyo.
— ¡Mentirosa!, Akane no ha caído en ninguna poza—
—déjame hablar mocoso—
Ranma guardó silencio, no sin antes apretar otro poco la muñeca de Ayame
—no cayó en ninguna poza, pero cuando ella toco el kinjakan, quedó maldita, ya que ese artefacto solo lo debe tocar la gente del monte de Jusenkyo. Esta maldición no se manifiesta inmediatamente, es algo que va consumiendo a la persona lentamente, inicia con mareos, dolores de cabeza, dolor en el cuerpo, hasta que finalmente mueren.
—eso quiere decir que usted no la…mató— la voz de Ranma sonó ahogada, no quería admitir en voz alta que su Akane había muerto.
—por supuesto que fui yo quien al mató, la maldición todavía tardaría un poco más.
En un movimiento rápido la mano de Ranma se trasladó a la garganta de Ayame apretándola violentamente, la ira dibujada en su rostro hizo que Ayame maldijera haber dicho la verdad.
—e-espera, déjame terminar— Ayame trataba con ambas manos de liberarse enterrándole las uñas en la mano al joven. —todavía la puedes salvar—
Ranma soltó un poco, solo lo necesario el agarre para dejar que Ayame hablara.
—yo tuve que darle algo para simular su muerte, su cuerpo está catatónico en este momento, pero ella todavía puede regresar... no tenía más opción , solo así engañaría a la maldición haciéndola creer que ya había cumplido su cometido.
—¿ella vivirá?— preguntó con ansiedad Ranma
—Cómo te dije, hay una forma de salvarla, yo creo que tú eres el indicado, déjame respirar y te diré que haremos— Ayame tiró con fuerza del brazo del chico y este retiró el agarre, dejando una marca roja alrededor del cuello de ella. La señora se frotó un poco y aclaró su garganta mientras Ranma, que ya había recobrado el control de su cuerpo, se sentaba en la camilla con dificultad.
— ¡Hable de una vez!—
Ayame levantó ambas manos indicándole que se calmara, pero el gesto de Ranma solo se endureció más —Lo que haremos es llevarte donde está Akane…el inframundo—
—en otras palabras, me quiere matar, que conveniente para usted ¿no?—
—nada de eso, solo los conectaré, por medio de la telaraña de la Jorogumo, esta tiene entre sus propiedades, conectar de una forma diferente a las personas— le dedicó una mirada a Akane — pero solo si esas personas están ya unidas por el hilo rojo del destino…solo digamos que refuerza el enlace.
Ranma parpadeó un par de veces, alguna vez Akane le había explicado lo del hilo rojo del destino, pero él solo había pensado que eran boberías. Se sonrojó un poco pero inmediatamente sacudió la cabeza, concentrándose nuevamente en las palabras de Ayame.
—entonces ¿qué dices? Confiarás en mí—
—si me está engañando le juró que regresaré del más allá para vengarme, sea como fantasma o zombi o cualquier aparición ¿entendió?— le apuntó con el índice amenazándola.
Ayame recobrando su manera de comportarse imperturbable, le dio la espalda para tomar la telaraña del escritorio, con mucho cuidado desenredó un poco y extendiendo la mano tomó la de Ranma, atándole el dedo meñique, luego ató el otro extremo en el meñique de Akane. Justo cuando esto sucedió Ranma escuchó un fuerte latido, podía sentirlo, Akane estaba conectada a él.
—recuéstate, así será más fácil el viaje— le susurró Ayame acercándosele al oído
Ranma le dedicó una mirada a Akane, aunque no la veía respirar, podía ver que el color estaba regresando a sus labios, entonces se recostó de nuevo en la camilla y cerró los ojos.
—Todavía no te duermas Ranma, debes llevar esto contigo— le puso un frasco en la mano y le ayudó a cerrarla sobre él — para poder regresar, los dos deben beber del agua que le robaste al kappa, de lo contrario quedaran atrapados en el limbo para siempre…. Se fuerte — Ranma asintió y continuó con los ojos cerrados.
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El sol brillaba en todo Tokyo, Nereima no era la excepción, el ruido de las chicharras lo despertó, el calor hacía que su ropa se humedeciera pegándosele al cuerpo, se sentía un poco mareado, su mente estaba confusa, tal vez solo le faltaba despertarse por completo.
—Ranma… ¿qué haces durmiendo aquí?— lo veía desde arriba Akane
—Akane, yo— se levantó cogiéndose la cabeza con ambas manos
— ¿no me digas que te agotaste con nuestro entrenamiento?—
—Ja, nunca una niña como tú podrá vencerme— cruzó los brazos a la altura del pecho
—bueno, entonces que te pasa, a ver…Umm?—
—Es el calor, me dio sueño — giró el rostro haciéndose el enfadado
—si claro, como tú digas engreído—
— ¿Acaso quieres que te venza de nuevo? Habla—
Akane adoptó una pose combativa e invitó a Ranma a hacer lo mismo, cosa que el joven no dudó en hacer. Ella fue la primera en lanzar una patada alta dirigida a la cara, pero él fue rápido en esquivarla haciéndose hacia un lado, lo cual puso furiosa a su oponente quien no dudo en continuar con el ataque, un par de puñetazos fueron directo hacia las costillas del joven pero este saltó realizando un mortal.
—Como siempre, solo sabes huir…¡Atácame!— le gritó histérica mientras corría hacia él a toda velocidad.
Ranma dejó que la chica viniera hacia él, cuando ella le lanzó un puñetazo, este se puso en cuclillas y estirando una pierna la barrió, para ponerse de inmediato de pie, Akane cayó como plomo pero no sin antes agarrarse de la camisa de él provocando que cayera sobre ella.
De pronto los dos escucharon un fuerte latido y por una milésima de segundo el dojo pareció distorsionarse, ambos quedaron desconcertados mirándose fijamente en busca de una explicación.
—Ejem… espero que todo sea producto del entrenamiento Saotome— dijo una voz proveniente de la puerta del Dojo, a contra luz no se podía distinguir bien
Los jóvenes dieron un salto quedando sentados a una distancia prudencial
—Lo siento, fue mi culpa me descuidé—
—no, yo lo lamento, fui yo quien la hice caer, pero tienes razón, todo fue parte del entrenamiento—
—Está bien, te creo Saotome, eres una persona de honor, incapaz de tocar a mi prometida, ¿o me equivoco?—
Ranma negó con la cabeza y se levantó para salir del lugar
—me voy a casa, nos vemos mañana para seguir entrenando —
—Quédate a cenar, Kasumi preparó algo delicioso— le ofreció sonriente el hombre a Ranma
—Gracias, pero mi madre me tiene lista la cena y bueno, ya saben cómo se pone cuando no llego temprano— se rascó la cabeza
—Salúdame a la señora Nodoka— se despidió desde dentro del Dojo Akane
La figura de Ranma se perdió tras saltar el muro de la casa de los Tendo
Continuará …
Notas de la autora : ya se está muy corto pero tenía que dejarlo ahí, lo siento
Y llegamos a los 10 capítulos, que felicidad, me gusta mucho escribir de Ranma, me enamore de esta serie y su protagonista cuando tenía como 12 años, o sea hace buuuuuu. Gracias especiales a todos los que dedican unos minutos a leer este fic, trato de hacerlo lo más cercano posible al manga y a las personalidades de los personajes, pero quiero que maduren un poquito, al fin de cuentas se supone que han pasado dos años desde que Ranma conoció a Akane, ya va siendo hora.
El título del capítulo hace referencia a una frase de XXXholic, un manga de Clamp, las creadoras de Sakura card captors, es muy bueno pero se encuentra en pausa indefinida desde el año pasado T.T
Tenía casi terminado el capítulo, pero lamentablemente tuve a mi bebé hospitalizado durante una semana, así que….
Ahora si el final un poco inesperado pero chan chan chan un poco de suspenso no mata a nadie… gracias por leer
