Mai Notes: Jo, estoy impresionada... para haber sido un RenRuki puro el capi anterior, la recepción no estuvo para nada mala. Es por eso, y como yo soy una mujer de palabra... que ahora viene la recompensa IchiRuki. Eso sí, les adelanto que Rukia lo va a empezar a pasar un pelín mal, no mucho... lo normal cuando se tiene el corazón dividido entre dos galanes que no tienen nada que envidiarle al otro. Hay gente con suerte... xD
Pasamos rápidamente al espacio favorito de la autora ;) los reviews! Que estuvieron muy surtidos, y los que habían desaparecido volvieron. Wafffles (tranquila amiga, que dentro de cinco minutos vas a tener tu merecida dosis de IchiRuki. Que hasta yo me harté de los preámbulos. Besitos ^^), jessy moon 15 (¿No te parece sospechoso lo fácil que se coló Renji la historia de Rukia? Bueh... y sí, Rukia ya es hora de que esté con alguien, pero la pobre... ¿cómo la haré elegir, por dios? xD. ¡Gracias por tu review!), Roxi (gracias por sumarte al público de esta loca historia :D), Sakura-chan ^-^ (¿Vacaciones de semana santa ya? Joer, no sé en qué día vivo. Ojalá te agrade el cómo fue usado el diván, que di lo mejor de mí en esa escena xD. Besos!), Arkadhia (bien, me gusta la gente que cumple sus promesas :D . Amé tu frase "sos una observadora de las relaciones humanas, siento como si estuviera viendo a personas reales en esto" (la copio pa hincharme más xD), es que de verdad me alegró mucho. Mil gracias por tus hermosos comentarios. ¡Nos veremos, entonces!), BlindMaster (Sí, se echa de menos el fresa salvaje. Pero en este capi regresa con todo. Traté de hacerlo lo más largo y contundente posible, pa hacerlos más felices xd. ¡Besos!), Makiko-maki-maki (Así pues, señorita. No vino por aquí el capi anterior ¬¬. Ni siquiera había considerado hacerle llegar un parte de boda a Ichigo, lo anotaré en mi cuadernito artístico. Un punto para ti ;D), Hikari Evans (Jaja, yo sabía que dentro de ese corazoncito Ichirukista tb había espacio para un poquito de RenRuki xD. Te espero para este episodio, que sé que lo esperaste con ansias. ¡Ánimo pa la uni! ¡Besos!), Ghost iv (tampoco me vino a ver para el capi 8 ; ; y sí, ahora vuelve el Ichi. Ojalá que te agrade, que si no... la que me espera xD. ¡Que estés bien!), Sakura-Jeka (espero que con este capi, recuperes todos los kilos que habías bajado por falta de azúcar IchiRuki, juju), Shiro-Chappy (concuerdo con que la única capaz de aguantar al Renji es Tatsuki, aparte de Rukia. Así le llegan un par de combos cuando se imbecilice. Y a ver si logro reparar ese corazoncito Ichirukista con este capi. ¡Besillos!), yoxxa (claro que sí, todo es por un bien mayor. No pierdas la fe XDD), yaam-chan (Jaja, ya era hora de que te hicieras una cuenta mujer xD. Veremos qué se puede hacer para cumplir tus peticiones de dolor y sufrimiento pa la pechu. Y gracias por los tips pa aumentar mi fama O.o trataré de incendiar algo luego... XD), metitus (EL MANGAAAAAAA x.x no me mencionen el manga que me traumo. A decir verdad no lo he leído, pero mi pololo me hizo un spoiler súper detallado... y PAPÁ ISSHIN IS READY FOR ACTION! xD. Este capi da para mucho IchiRuki en el futuro, se va a poner más estilo teleserie venezolana esta cosa, así que no te despegues. Y tranquila, el innombrable no volverá. Si Aizen no quiere, no habrá nunca más un temblor en la vida xd. ¡Besos!), BeTtY saku-ruki chan (juju, sorpresas… que no todo es tan lógico como todos creen, ya verás ;D ¡Se agradece el post!), aLeKuchiki-zr (La Hime... por ahí anda, amordazada sin comida ni agua hasta que me vuelva a servir, pero de que aparecerá, aparecerá (pa nuestra desgracia). Ya sé que te tengo que entregar al Renji cuando termine de usarlo xD besitos, te cuidas :D), Mora-Diita (si ya aguantaste toda la horripilancia de IchiHime y RenRuki, pues te mereces este capi. ¡Que lo disfrutes, gracias por el post!), seeeRia;D (Todas tus dudas, aclaradas aquí y ahora xD. Tranquila, no fue tanta la espera... ¿o sí? besitos!), IxSaku-chan (mira que nadie me había preguntado por el Kaien... bueno, como que sale pero no. ¡Es más, está por aquí, unas cuantas líneas más abajo! Pero no es relevante. Me alegra aportar cultura también. ¿Quién dijo que no somos culturales? xD ¡Besitos!), Yuna Lockheart (Toda la razón en eso de que la primera caída no será nada comparada con la segunda. Pero bueno... sirvió para mantener al Renji feliz y ocupado un rato xD. Gracias por los deseos de creatividad, ojala el capi te satisfaga, y... bueno, la Inoue... aquí la vamos a empezar a traumar. LA PATADA EN EL CULO A LA PECHU SE ACERCAAA!! XD Muchos besitos nn), SakuraxJenyxRukia (¡Nueva lectora! que ojala se quede y nos deleite con sus lindos reviews de a dos nn gracias por tu entusiasmo :D Sí, prometí mucho lemon, pero piano piano... que ya las cosas se irán complicando de manera que puedan llegar a involucrar sexo xD. ¡Nos vemos!), y Hiromi-kun (mmm… ¿para qué le vamos a andar contando a Renji esas cosas? Dejémoslo que sea feliz otro rato xDDD. ¡Besillos!)
¡Muchos reviews, qué feliz me hacen! Gracias por seguir esta tránsfuga historia, lo dicho, se merecen lo mejor :)
Disclaimer: Bleach no es mío. Tampoco de Kubo Tite. TODO LE PERTENECE A AIZEN, PORQUE ÉL NOS MANIPULA A TODOS X.X (traumadísima...)
Session X
Trapped in Our Own Desires
Rukia estaba feliz. ¡Qué, feliz era decir poco!
Estaba radiante. Ésa es la verdad.
Ya había amanecido, y ella, tirada en su cama, recién ahora era capaz de contemplar la maravilla del universo, el milagro de que sus pulmones pudieran procesar el aire en tan poco tiempo, de que su corazón bombeara sangre con regularidad, sin detenerse...
Se llevó una mano al pecho, palpando el latir tranquilo de aquél motor natural. La noche anterior, ese mismo órgano cabalgaba en su interior desbocado, como si hubiese corrido la maratón. El increíble torrente de emociones que la embargó cuando Renji, en las sombras del restaurant, la estrechó con sus brazos poderosos y la besó como si no hubiera mañana, era simplemente indescriptible. Y si a eso le sumamos que había despertado como iluminada...
Tarareando una canción sospechosamente similar al rock que Renji puso de ringtone en su celular, comenzó a hacer su vida normal. Estaba ansiosa por ir a contarle lo ocurrido a Byakuya, él iba a ser el primero en contentarse con esa noticia.
Mientras se duchaba, pensaba que había sido una tonta al preocuparse tanto. Su pelirrojo novio era un hombre excepcional, era evidente que debió haber confiado un poco más en él y hacer las cosas bien desde el principio. Qué ilusa había sido al pensar que podía vivir el resto de su vida sin su voz ronca y profunda hablándole al oído, sin sus manos fuertes guiándola para que ella no se perdiera, sin sus brazos cálidos rodeándola, sin sus besos electrizantes drogándola...
Había sido una tonta, así de simple.
Apenas habían bastado un par de frases para demostrar su angustia, porque Renji la comprendía tan sólo mirándola a los ojos. No hizo falta que ella se deshiciera en grandes explicaciones, los gestos simples decían mucho más. Pero había algo que aún no terminaba de encajar...
A veces tenía la impresión de que Renji siempre supo de qué estábamos hablando.
Un par de frases que, en su momento le parecieron sospechosas, volvieron a su mente con una nitidez asombrosa.
"¿Te sientes... bien... como para tener una charla decente conmigo?" le había preguntado por teléfono, como si él supiera de antemano que ella estaba mal. Cuando la que debió haber hecho una pregunta similar era ella: ella le había cortado, no al revés. Pero lo dejó pasar.
"¿Intentas decirme que tienes una especie de fobia al matrimonio?". Lo comprendió con tanta rapidez... y ella ni siquiera había introducido el tema como correspondía, lo dedujo con apenas un par de palabras. Y ni siquiera sonaba sorprendido, es decir... lo intentó, pero ella se dio cuenta de que lo hacía a propósito. Adrede, sin mirarla a los ojos.
¿Se estaba volviendo paranoica? ¿Acaso se había acostumbrado de tal manera a que las cosas le resultaran mal, que ahora no podía aceptar que todo había tenido una solución fácil?
Se llevó las manos a los labios en un gesto pensativo mientras hacía el desayuno recordando que, según los diagnósticos emitidos por Kurosaki, ella había perdido su capacidad de confiar en los demás para relaciones profundas. ¿Eso también incluía desconfiar de Renji, cuando lo único que él había hecho es portarse como un hombre ejemplar?
¿Iba a dudar de él, cuando lo único que había hecho era comprenderla sin reservas?
Pegó un salto involuntario. En parte por la vergüenza que ese postulado le daba a ella misma, y por otro lado... pensar en Kurosaki le hizo recordar que hoy tenía que ir a verlo a su consulta. ¡Y era tardísimo! No debió quedarse en la cama hasta tan tarde, pero es que esa noche durmió tan bien... mejor que nunca en estas dos últimas semanas.
Se vistió apurada y engulló el desayuno de dos tragos. La verdad ya no era hora de desayuno, más bien de almuerzo. Pero ahora que estaba sola, a nadie le importaría que se salte una comida.
Caminó lo más rápido que pudo sin arriesgar un dolor de panza por haber tragado tan deprisa, vadeando a la gente que iba con el mismo apuro de ella por las calles de Tokyo.
Ahora, otra encrucijada se abría paso en su mente, asomándose con dificultad por entre los múltiples corazoncitos, pajaritos y mariposas que poblaban su cabeza. ¿Sería conveniente que le cuente a Ichigo todo lo que ocurrió ayer? Reconoció que, después de que Renji la llamó, lo único que quería era contarle a su terapeuta el minuto feliz que estaba viviendo, pero ahora, si lo pensaba con más calma... ella había prometido desistir de la búsqueda del pelirrojo hasta haber terminado el tratamiento. ¿Consideraría Kurosaki contraproducente haber roto esa cláusula tan voluble?
Pero ella no tenía la culpa, Renji la había buscado, ella no había hecho nada malo salvo contestar el teléfono. Pero no iba a no hacerlo, con las ganas que tenía de saber de él...
Se sintió un poco malvada, teniendo secretos con el psicólogo... la terapia no funciona a menos que el paciente decida ser lo más sincero posible. Pero ¿esto afectaría en su diagnóstico?
Tenía demasiadas dudas.
Y justo cuando estaba entrando a la clínica y rellenando su ficha de asistencia, tomó la decisión final: No se trataba de mentir, sino de omitir. Si Ichigo no le preguntaba nada, entonces ella no lo mencionaría.
Feliz de haber sido tan justa en su elección, golpeó la puerta de la oficina suavemente. Sabía que con el silencio reinante dentro, no haría falta más.
Se escuchó un débil "adelante" amortiguado por las paredes, y Rukia giró el pomo de la puerta dispuesta a ingresar a esa habitación que la convertía en una loca oficial, con terapia y todo.
—Hola —saludó informalmente, mientras dejaba su bolso en la mesita de siempre y se acomodaba en el diván.
Ichigo no levantó la vista de sus papeles, desde el escritorio. Saludó a su paciente con un escueto "Qué tal, Kuchiki" haciendo hora de nuevo, por nada. Una parte minúscula de su cerebro le aportilló por su estúpida actitud, reclamándole que no podía hacer una terapia sin mirar y analizar a conciencia a su paciente...
Pero es que, después de lo que le había ocurrido anoche, no quería mirar nunca más en la vida a Kuchiki Rukia.
Tan solo de acordarse, un súbito sonrojo le asaeteaba las mejillas, acalorándolo.
—¿Va todo bien, Kurosaki? —preguntó la morena, percatándose de que el pelinaranja no hacía ningún amago de empezar la sesión.
Se bajó del diván donde ya estaba, y caminó con paso firme hasta el escritorio del doctor.
—¿Kurosaki?
El hombre ni siquiera la miraba. Era como si escondiera la cara de ella...
—¿Estás bien? —preguntó, ya con sincera preocupación. Intentó pillarle la mirada mirándolo desde abajo, pero él volvió a correr la cara. —Joder, Ichigo... si te salió una espinilla o algo por el estilo, puedo obviarlo —dijo, con ganas de jugar a ese juego tan infantil. —Prometo mirarte siempre a los ojos, no a la espinilla.
—¡¡NO!! —gritó él. Lo que menos quería era tener eses ojos azules que ya le estaban atormentando, fijos en su cara. —Todo está bien Rukia, vuelve al diván.
Ella le hizo caso, frunciendo el ceño. Mucho más, al notar que él no la seguía.
—¿Vas a psicoanalizarme desde el escritorio? Ah, y vaya... al fin me has mirado. Y no tienes nada en la cara. Tan sexy como siempre, doctor.
Ichigo no lo pensó dos veces. Notas antiprofesionales, al rescate.
"Joder, no puedo, no puedo, no puedo mirarla a la cara, no después de lo que pasó anoche... Hoy habría sido un buen día para declararme enfermo, estresado o loco."
—Sí, bueno... —habló él, tartamudeando. —Desde aquí estoy más cómodo.
Fijó su vista en ella, y no pudo mantenerla por mucho tiempo en sus orbes de cielo nocturno. De este modo, y bastante inconscientemente, fue bajándola; de su rostro pasó a su cuello nevado, a ese hombro descubierto, a su brazo cremoso...
Esperen. ¿Hombro descubierto? ¿Que Rukia ya se había enterado de todo, y había venido a verlo desnuda para abaratar costos de tiempo?
"Estoy loco. El que necesita la celda acolchada soy yo, y nadie más que yo".
No, no era eso. Ella estaba perfectamente vestida, sólo que lucía una polera de cuello bote, bastante ancha y de color gris, a través de la cual se escapaba ese hombro que le había perturbado tanto. Y traía unos pantalones tipo calzas, muy ajustados, que le delineaban perfectamente el contorno de esos gruesos y mordisqueables muslos...
"Quiero morir, aquí y ahora".
—De verdad que hoy me preocupas, Kurosaki. La loca soy yo, ¿recuerdas?
—Desde luego —respondió él, en un tono un tanto metálico. Y decidió, por el bien suyo y de todo el resto de la humanidad, ser un poco más serio. Tenía que ser capaz de olvidar, suprimir y/u obviar todo lo que le estaba pasando por la cabeza en esos momentos. Vamos, que para eso era psicólogo... —Empezaremos con la terapia si te parece bien.
—Es lo que estoy esperando.
—¿Hiciste la tarea que te encomendé? —preguntó, recordando con un poco de dificultad en qué demonios se habían quedado en la sesión anterior.
Ella respondió con un gesto afirmativo de cabeza.
—Pues a ver...
Rukia se levantó por segunda vez del diván, cogió su bolso y, tras rebuscar un poco entre las cosas, encontró la hoja con su bosquejo de círculos. Se la extendió a Ichigo...
—Si me la vinieras a dejar al escritorio, te lo agradecería.
La morena no cambió ni un milímetro sus coordenadas de posición, y como si eso fuera poco, puso cara de profundo fastidio.
Él hizo una igual. Y con un suspiro sonoro, se levantó y caminó hacia la hoja extendida. Al tomarla, rozó el dorso tibio de la mano de Rukia, y ella en un acto inconsciente y veloz, agarró la mano de Ichigo antes de que se le escapara.
—¿No quieres que te psicoanalice yo? —preguntó, en un susurro serio y peligroso.
—No hace falta. —se apresuró a responder él, conservando con éxito la cara de póker.
—Entonces compórtate como un terapeuta de verdad, ¿quieres? —ella le soltó y le indicó con esa misma mano, el sillón contiguo al diván. El que ha ocupado siempre, desde que comenzó a atenderse con él. No podía entender por qué hoy se comportaba de un modo distinto al usual, y tan extraño.
—No me digas qué hacer en mi maldita consulta, Kuchiki.
El aire se había tensado de repente, y por un momento todo volvía a ser como en la primera sesión. Ichigo miró con atención la hoja que había rescatado con la tarea, y vio con expresión satisfecha que la cadena de círculos era bastante breve: ella era el eslabón principal con el chico llamado Renji ("Ignora eso, Kurosaki, ignora eso"), y que dentro de la intersección que quedaba en medio de los dos, había tres puntos pequeños.
—¿Qué significan estos puntitos? —consultó, indicándolos con el dedo.
Rukia se apresuró en contestar, con una sonrisa ancha y hermosa. El sentimiento de felicidad explosiva volvía a inundarla, evocando lo sucedido con Renji desde anoche.
Volvían a ser novios, y eso daba pie a la posibilidad de que ese bosquejo se hiciera realidad en un futuro próximo.
—Ésos son los hijos que tendré con Renji.
—¿Tres?
—Es un buen número, ¿no?
—Claro, claro.
Ichigo siguió mirando. Y descubrió con bastante incredulidad y orgullo, que uno de los eslabones tenía una etiqueta con su nombre.
—¿Aparezco entre tus personas importantes, Kuchiki? —inquirió con una sonrisa burlona.
Ella rió con naturalidad, y un encogimiento de hombros.
—Si logro casarme, será gracias a ti. Por supuesto que te deberé y agradeceré... y si eres bueno de aquí a que eso pase, capaz que te haga padrino de bodas.
—Sería todo un honor.
Continuó mirando, mientras la calma volvía a adueñarse de su persona. Nada fuera de lo común había escrito Rukia en su tarea, él más o menos se lo esperaba. Dos cosas le llamaron súbitamente la atención: había un personajillo en la cadena del cual él no había escuchado hablar nunca en sesiones anteriores, y algo que tenía que ver con Hisana...
Decidió preguntar por lo primero. Hisana era un tema delicado, y requería más tacto. Y ahora mismo, se sentía capaz de hacer hervir el agua con tan sólo meter una mano en ella.
—¿Quién es Kaien? Lo mencionas aquí... —inquirió, intentando parecer desinteresado. Como quién no quiere la cosa, indicó un apretado círculo cerca de ella.
—Es... —Rukia había puesto una expresión casi avinagrada en su carita de ángel. Ichigo no supo cómo interpretarlo. —Fue un antiguo novio —declaró —, tal vez el más importante después de Renji.
—¿Por?
La morena sonrió con sarcasmo, afinando las facciones de su rostro.
—Es ridículo que entre en detalles, pero bueno... —suspiró, evocando viejos tiempos —Fue uno de mis primeros novios serios, y yo me enamoré de él como una colegiala. A pesar de que había una diferencia de edad más o menos considerable y él estaba casado...
—Ya, y así me reclamas a mí... —Ichigo no estaba consiguiendo calmarse para nada, menos aún escuchando historias sórdidas de la adolescencia de Rukia.
—Pero tú preguntaste. Ah, y cabe agregar... —puso cara de sentimentalismo absoluto. —que fue el hombre al que le entregué mi virginidad. —y ahora, pura adoración en su rostro. —Si sé todo lo que sé, es porque él fue un maestro excepcional. Pero lo nuestro no tenía futuro... Lo dejamos cuando su mujer quedó embarazada.
Genial. Simplemente genial.
El pelinaranja tuvo que volver brevemente a su escritorio a recuperar la papeleta que le servía de autoterapia, para poder descargarse. Sentía que, de ser posible, le hubiera gustado darse de topetazos contra la pared. Jodida idea aquella de preguntar, era más feliz sumido en la ignorancia. Se arrepentía profundamente de saber quién era el puto Kaien.
—Y otra cosa que me pregunto... —hizo gala de una profunda seriedad y frialdad salida quién sabe de dónde. —Esto que está aquí... —señaló el círculo que representaba a Hisana, el cual tenía una pequeña redondelita en su interior. —¿Significa algo, o es una manchita de lápiz?
La expresión de gata satisfecha de Rukia se borró de un plumazo, al tiempo que cogía la hoja con mucho cuidado y acariciaba aquel dibujo con reverencia.
—Lo hice yo. —murmuró con voz de ultratumba. Luego, clavó esa perturbadora mirada azulada en el rostro de su terapeuta, presa de un ataque de angustia, en la cual se vislumbraba con toda claridad el abismo de su tristeza interior. —Kurosaki, ¿tienes ganas de oír un segundo capítulo de mi telenovela?
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Orihime tenía absolutamente prohibido hacer lo que iba a hacer. Pero era necesario, necesitaba comparar impresiones con alguna otra chica...
Lo de anoche había sido MUY raro.
De manera que, sin pensar mucho acerca de aquello, se encaminó hacia la heladería donde trabajaba su mejor amiga para desahogarse.
—¡Orihime! —saludó una chica morena, de pelo corto parado en puntas, y con toda la pinta de ser alguien de cuidado. —¿Qué haces por aquí a estas horas, no deberías estar en la florería?
La colorina entró, revelando en su faz la intensa pena e inseguridad que sentía.
—Necesitaba hablar con alguien... ¿Tienes un momento, Tatsuki-chan?
—Claro, claro... No me digas... ¿Peleaste con Ichigo-baka? —inquirió astutamente la chica. El único motivo que traería de cabeza así a Inoue es su novio.
Tatsuki dejó el mostrador abandonado cuando su amiga no contestó, y colgó el letrero de la puerta del lado que anunciaba "cerrado". Condujo a la chica a una mesa cercana, volvió al mostrador y armó un helado familiar para ambas que, por supuesto, desaparecería misteriosamente del inventario, puesto que ninguna iba a pagarlo.
—Ahora sí —dijo, robando un poco de la bolita de frutilla. —Cuéntame, ¿qué te trae por aquí?
Orihime se revolvió las manos con angustia. Odiaba hacer cosas que disgustaban a Ichigo, a sus espaldas. Si había una cosa que él no toleraba muy bien, era que ella ande comentando con otras personas lo que pasa entre ellos en el ámbito... íntimo... Ya me entienden.
—Antes que todo —alzó el dedo meñique y lo plantó delante de la cara de la morena. —Prométeme que lo que hablemos aquí, quedará entre nosotras.
—Tienes mi palabra —enganchó su meñique manchado de helado al pálido dedo de su amiga. —Ahora deja de darte vueltas.
—Bueno... lo que pasa es que... —la chica se iba poniendo cada vez más roja mientras intentaba escoger las palabras correctas y las menos reveladoras. —Anoche, Ichi y yo...
—¡No! Por favor, dime que no vamos a tener una charla centrada en tu vida sexual, Orihime, dime que no.
—Poooooorfa, Tatsuki... eres la única que puede escucharme en esto.
En momento como éstos, Arisawa Tatsuki se arrepentía profundamente de ser amiga de ambos, y conocerlos TAN bien. Puso cara de resignación y, con un gesto de la mano, le indicó a su amiga que tenía toda su atención.
—La cosa es que... anoche, Ichi y yo estábamos... ya sabes...
—¿Haciendo el amor?
Inoue la miró con cara de pena.
—Sí, y estábamos en lo mejor cuando... bueno, verás, yo estaba encima...
—¡NO QUIERO DETALLES!
—Agh, Tatsuki, ¿me vas a dejar contarte? —a un gesto afirmativo de la morena, Orihime continuó con su relato. —La cosa es que estábamos bien. Bueno, yo mejor que él, porque lo noté todo el rato como ido...
—¿Cómo querías que esté, si estaban en lo que estaban?
—Normalmente hablamos... mientras lo estamos haciendo. Me dice cosas, yo le contesto otras... Ya sabes, el juego. —la colorina ya parecía farolito de navidad. Era realmente incómodo contar aspectos de la intimidad. Al menos si estuviera chuleando de lo maravilloso que es su novio en la cama, vaya y pase. Pero no... se estaba quejando. —Anoche luchaba por despejar su cabeza. No abrió los ojos en todo el rato, y ya para el final...
"El horroroso final", en opinión de ella.
—Lárgalo, Hime. No puede ser tan complicado —murmuró Tatsuki hastiada, con su atención puesta en el helado que su amiga ni siquiera había probado. De seguro se estaba ahogando en un vaso de agua, y ella allí, perdiendo horas laborales por oír de sus guarradas.
—Me llamó por otro nombre.
En ese momento, la morena soltó de improviso la cuchara, que hizo un sonido lapidario al chocar con el cristal de la copa. Y recién ahí, su mirada se tornó de atención absoluta.
—¿Qué me estás contando? —exclamó, asustadísima de las implicaciones que podía tener esa confesión de su amiga.
—¡Lo que escuchaste, que en vez de decirme Orihime, que es como me llamo yo, me llamó por otro nombre!
La colorina sacó de su bolso una bolita de papel muy arrugada y se la extendió sobre la mesa a Tatsuki para que la examinara. Sintió cómo sus ojos se tornaban acuosos mientras ella leía el papel, pero no dio paso a las lágrimas. No ahora. No todavía.
—¿Qué es? —Inoue no dijo nada. En realidad no había mucho que decir, estaba perfectamente claro lo que era. Una receta. Además, lo único que tenía escrita era un nombre y una fecha. Y resultaba evidente qué era lo que a la chica le interesaba que leyera. —¿Quién es Kuchiki Rukia, Hime?
—Una de sus pacientes. —Y como si no fuera obvio, agregó el comentario que terminaría de hundirla. —Así me llamó anoche. Me dijo "Rukia".
—Joder con el fresita... —murmuró la otra, súbitamente enojada. —¿Y tú qué hiciste?
—Hice como que no le escuché y me eché junto a él, disimulando que estaba colapsada por el oportuno orgasmo —canturreó, con un toque de sarcasmo. —¿Qué debería hacer, Tatsuki-chan?
—No lo sé... Dios, esto es grave... ¿Y él se dio cuenta de que tú le escuchaste?
—Probablemente. Me quedó mirando con una disculpa en la cara durante mucho rato y bueno... yo me hice la tonta, y terminé preguntándole por qué me miraba así. Y él no dijo nada. Lo dejó pasar.
Hubo un minuto de silencio, o dos. Realmente esto no era ahogarse en un vaso de agua, no era una menudencia. Probablemente Ichigo tuviera a otra mujer, y se le cruzan los roles mientras hace el amor con su novia legal...
Y Tatsuki sabía la adoración de Orihime por su chico.
Era un problema. Y encima de todo, la colorina seguía allí con su peor cara, asustada y confundida, preguntándole a ella qué demonios hacer...
Como si la morena tuviera alguna idea.
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"Está mutando".
Ese fue el elocuente comentario que Ichigo escribió en su papeleta de los descargos al ver cambiar la expresión de embriagante satisfacción de Rukia, por otra de absoluta y profunda tristeza. Otro capítulo de teleserie, lo había llamado ella.
No estaba preparado para aquello, maldita sea. Pero él era el terapeuta, y se jodía. Tenía que escucharla.
—Lo que te voy a contar —empezó, bajando la mirada e intentando no ahogarse con sus propias palabras —no lo sabe nadie, ni siquiera Byakuya. Siempre me hizo sentir mal, desleal... pero no había forma de que yo le arruinara aún más la vida diciéndole algo como esto.
OK, el mensaje era claro.
—De acuerdo, lo dejamos como secreto profesional.
Kuchiki sonrió un poco, bien apagadamente. Se estaba infundiendo ánimos para seguir a cada rato.
—Resulta que ese circulito lo dibujé yo... Porque sin querer escuché una conversación que me ha destrozado la mente desde que la oí.
—Ya sabes, eso de andar escuchando tras las puertas nunca ha sido sano.
—Fue una casualidad, lo juro...
Llegados a este punto, Ichigo no entendía por qué Rukia se sentía tan culpable por aquello. Pero era su desahogo y bueno, él no estaba mucho por la labor ese día.
—¿Te acuerdas de lo que te conté de Hisana? —preguntó ella, enlazando sus manos y torciéndose los dedos hacia atrás, en un ángulo nada saludable. Sus huesos crujieron, y eso puso más de los nervios al pelinaranja. —¿De aquel hombre con el que se había ido...?
—Sí, se fue con un tipo de dudosas costumbres que la llevó a tener una foto en el anuario de la policía, ¿no?
—Claro, claro... —era evidente que recordarlo de esa manera tan cruda no era positivo para Rukia. Era evidente que las heridas no estaban curadas ni por asomo. —Bueno, una vez los encontré discutiendo acerca de algo. Fue la conversación que escuché... —aclaró. —Estaban en la casa de Byakuya, por eso se esforzaban en hablar bajito. Pero yo siempre tuve buen oído...
—Te estás dando muchas vueltas, Kuchiki. —con toda la aversión hacia el momento de mierda que estaba viviendo Ichigo, entre sus propios dilemas y los que le representaba esa menuda morenita de allá del diván, todavía podía vislumbrar la expresión torturada de ella, como si estuviera intentando extraer un recuerdo de unos sesos machacados, fritos y sumergidos en ácido. —Recuerda, que siempre ha sido y será lo que tú quieras contarme, con las palabras que desees, con las omisiones que te parezcan más convenientes.
—Tengo que decírtelo. Y no voy a irme con preámbulos de los que no soy capaz, ¿te parece?
A un asentimiento del médico, Rukia inspiró fuertemente y encerró el aire en sus pulmones para luego expulsarlo en una sola frase. Capaz de destruir todas sus defensas, de dejarla reducida a una masa sangrante y agónica.
—Cuando Hisana se fue... estaba embarazada.
Era suficiente, no había más que eso. Ni siquiera intentó reprimir las lágrimas, simplemente agachó la cabeza y las dejó fluir en libertad, disfrutando del escozor tibio que le producía en las mejillas. Era lo mínimo que se merecía.
Ichigo enmudeció. Había algo en esa pena tan privada y tan ajena que él estaba escudriñando, que le impidió abrir los ojos y mirar a su paciente. Simplemente le concedió un momento para que ella sollozara con calma, para que le corrieran las lágrimas... y su propia mente empezó a andar en contra de su voluntad.
Era por eso por lo que nunca pudo contárselo a Byakuya, por lo que le guarda tanto rencor a Hisana, por lo que odiaría llegar a una instancia en la cual pudiera poner en semejante dolor a su posible marido...
Un poco del sufrimiento de la chica le llegó en oleadas estremecedoras. Empezó a sufrir sin saber por qué, pero... si aquél era solamente un poco del dolor de Rukia, no quería saber cómo se estaba sintiendo realmente.
—Por eso no quisiste contárselo a tu hermano, ¿cierto? —exteriorizó la duda sin ánimos de meter el dedo en la llaga, pero no había manera de sonsacarle nada sin lastimarla. —Porque cabía la posibilidad de que ese hijo no fuera suyo, sino del amigo de tu hermana...
Ella movió la cabeza de un lado a otro, pero él sabía que no era un gesto de negación, sabía que no se había equivocado; aquel era un gesto metafórico para eliminar la verdad de su cabeza.
—No importa por qué fue... —sollozó, y un torrente de lágrimas le bloqueó la tráquea, produciendo un sonido escalofriante y doloroso. Congoja pura, en su estado más primitivo. —Sólo sé que le fallé a la persona que no debía, y que tengo un sobrino de padre incierto vagando por el mundo...
Ichigo le ofreció su pañuelo en un gesto torpe, no había mucho que pudiera hacer. Se sintió como un imbécil, más aún cuando Rukia lo cogió sin decir nada, pero no lo usó. Lo apretó con fuerza, intentando aferrarse a él en algún sentido salvador.
—Aunque cabe la posibilidad de que ese bebé ni siquiera haya alcanzado a nacer —meditó, más para sí misma. —Hisana tuvo que huir, quién sabe si se cuidó, si lo quiso, si...
El terapeuta se levantó de repente de su cómodo sillón, desde el que siempre había actuado para intentar comprender la mentalidad humana, y empezó a caminar hacia el diván. No tenía nada claro, lo único que sentía era un dolor que no le pertenecía, un sentimiento confuso y unas ganas inexplicables de consolar a la morena, de tranquilizarla, de detener su llanto... Él, que siempre había intentado ayudar a muchos, de repente se daba cuenta de que si Rukia no paraba de llorar, su vida entera, su carrera, sus licencias mundiales y todo lo que había logrado hasta ahora no valía de nada.
Y simplemente la abrazó.
Ella olvidó por un momento que, a veces, Ichigo le caía gordo. Agradeció en silencio y sollozó con furia atrapada entre sus brazos, enredando los suyos propios en el torso del pelinaranja, por debajo de la bata... al parecer a él no le importaría que le moje la ropa con lágrimas, así que se secó el rostro muy disimuladamente en su chaleco. No le gustaba que la vieran llorar, pero otro de esos globos de amargura se desinfló, rotundamente.
Aún cuando logró calmarse, ninguno de los dos se alejó.
Es imposible deducir cuánto tiempo pasaron así. Tan solo era posible deducir la avasalladora proximidad del otro, la calidez acogedora del hombre, los estremecimientos fríos de ella... y el silencio, que se apoderó de la sala durante un buen rato.
Hasta que Rukia levantó la mirada con una sonrisa triste.
—Perdona por esto, sé que absolutamente inapropiado y que no tenías que verlo, pero es que...
Ichigo no la escuchaba. Sólo miraba esos ojos azules... no, violetas de nuevo. Como pocas veces. Y supo que el hechizo estaba hecho, y que no había manera de escapar de ello. Sus pestañas mojadas lo hipnotizaron, y la incógnita se despejó como por arte de magia, la ecuación volvía a estar equilibrada con la aceptación sencilla de un postulado oculto por tapujos morales y profesionales:
Kuchiki Rukia le gustaba.
Y era ahora o nunca.
—...necesitaba desahogarme.
Su voz fue cálida y misteriosa.
—Yo también lo necesito. No sabes cuánto...
Y la besó.
Enredó su boca ansiosa en los labios salados de ella, que no sabían qué demonios estaba pasando, qué es lo que había salido mal en ese sueño retorcido e imposible, cuándo empezó todo aquello...
Y como inició, terminó: breve y vertiginoso. Ni siquiera había sido estrictamente necesario cerrar los ojos. Además era imposible... Ichigo buscó los orbes de su paciente, y al encontrarlos, no vio ningún atisbo de rechazo. Sólo sorpresa, la angustia por el momento anterior, destellos violáceos que lo encandilaban... y un mundo interior lleno de murallas que sentía que conocía.
Pero la teoría era muy distinta a la práctica.
Lo supo cuando Rukia salió de su trance y lo jaló hacia ella, suspirando derrotada.
Ya no había nada que hacer. Ella también estaba hechizada por la voz cadenciosa de su médico, la necesidad de refugio, la amargura de saberse maldita y desprotegida... y no lo pensó más.
Volvió a buscar ese contacto húmedo en la boca de Ichigo, esperando que él no se negase (y no lo hizo, ¡cómo lo iba a hacer!), estrechándolo contra ella, deseando perderse en todo lo que él representaba. Enredó sus manos en el cabello sedoso y brillante mientras sentía unas ajenas pasearse en su espalda, sus brazos, su hombro descubierto, marcando a fuego la piel que él rozaba. Abrió la boca, liberando un suspiro que llevaba muchas cosas: alivio, pasión, sollozos... y el pelinaranja los recibió sin una palabra. Sólo ocupaba la boca en conocerla a ella. A la mujer que lo había estado torturando desde que puso un pie en su consulta.
Sin preámbulos, la recostó en el diván. Fue siempre suave y gentil, pero él no era un chico que sólo quiere un par de besitos y ya, él estaba NECESITADO de ella, era una verdad innegable. Y ver que Rukia tenía unas necesidades parecidas, que suspiraba y le apretaba dulcemente la espalda, que lo acercaba a ella más de lo políticamente correcto, que lo degustaba sin ningún tipo de pudor... lo excitaba de manera extrema. De un modo que no le pasaba con Orihime.
Orihime... se sintió fatal en alguna parte muy honda y borrosa de su cerebro. Tan solo existía la morena y su manera apasionada de hacer las cosas.
Introdujo una mano por debajo de la polera de ella al mismo tiempo que la chica apartaba su bata y su suéter, intentando llegar a su cálido torso. La piel marfileña de Rukia era suave, helada, y eso le provocaba escalofríos. Se preguntó cómo sabría esa piel... pero no se atrevía a bajar la boca hasta su hombro, tal vez sería demasiado pronto.
Y tras esa pregunta que no llegaría a ser respondida, un ruido horroroso los sobresaltó a ambos.
Era el despertador. La sesión se había terminado.
A pesar de toda la pasión inicial, fue un momento bastante incómodo para ambos. Pasó como si por un segundo, hubieran sido dos personas 'equis' que se besaban y tocaban como verdaderos enamorados. Y ahora, volvían a ser Kurosaki Ichigo, el psicólogo; y Kuchiki Rukia, la paciente.
Sus ojos se encontraron y sus miradas se frotaron hasta hacer saltar chispas ardientes e invisibles.
Pero nadie dijo nada, porque un golpe seco en la puerta los volvió a distraer. Y la voz que llamó al médico por detrás de la misma terminó por destruir cualquier ambiente, aniquilar cualquier réplica. Fue suficiente para hacer volver a cualquier loco de su mundo rosa, a la realidad. De un certero porrazo en plena nariz.
—¿Ichigo? ¿Estás ocupado todavía?
El aludido dio un respingo, y se le pararon todos los pelos del cuerpo ipso facto. Rukia también lo sintió... puesto que sus manos seguían debajo del suéter de su médico.
—Orihime... —susurró el pelinaranja, mirando a la morena con los ojos de quién ha matado a alguien, y ahora no sabe qué hacer con el cadáver. Ella le esquivó la mirada, sonrojada. —Kuchiki, yo...
No había forma de explicar nada de aquello.
—Anda. —fue todo lo que salió de aquella boca azucarada que, hace un rato, tenía entre la suya.
De aquella manera, terminaba uno de los momentos más iluminados de Kurosaki Ichigo, quien por cierto, sentía que, a pesar de estar caminando hacia la puerta para encontrarse con su chica legal después de haber besado a otra, un globo de desesperación se desinflaba lentamente en su pecho, y la angustia desaparecía.
Ahora entendía cómo se debía haber sentido Rukia cuando empezó a ser sincera consigo misma, tras un par de sesiones con él:
En el jodido cielo.
C o n t i n u a r á . . .
Jooooooooooooooooooooo que mala sooooooooooooy XDDD. Sí, sé que me doy más vueltas que un trompo, pero es que el capi estaba kilométrico, y mucha miel hace mal para la salud, chicos y chicasss. ¡Pero alégrense, que la vida es buena! Porque en diez días más este pastel termina de cocerse, y los verdaderos líos llamarán a la puerta de los protas. Porque sí, ellos se empiezan a querer, gustar y todas esas cosas... pero NO ES TAN SIMPLE, ¡ambos tienen pareja! ¿O qué, hacemos un paquete con Renji y Orihime y los tiramos en un cohete como basura espacial?
Ideas, en un jugoso REVIEW :D ¡De ustedes depende el sano y ecológico desarrollo de este IchiRuki!
Próxima actualización: 15 de abril. Poco, ¿no? 1313 y les daré un pequeño adelanto, así como quien no quiere la cosa: Más IchiRuki a tirabuzones, motivos DE PESO para odiar a Orihime, tal vez vuelva a aparecer Renji... ¡Y ahora sí, a sobarse las manos! xD
¡Hasta entonces, querida gente! ¡Chocobesillos!
Maichula.
