¡Holaaaaa! Bueno, aquí está el capítulo final. Disfruté mucho escribirlo, y espero que ustedes también sientan lo mismo al leerlo. Quiero agradecerles por todos los reviews que me han dejado, aprecio mucho el tiempo que se toman para comentar, y me encanta aún más saber que les gustan las historias :) y...espero recibir un poco más de reviews para este final, porque...realmente me muero por saber que les parece xD No les tomará mucho, y ciertamente, me alegrarán aún más las fiestas ;)

¡Feliz Navidad y Año Nuevo! ¡Espero que la pasen increíble! ¡Mis mejores deseos para todas! Una vez más, gracias por leer, compartirme su opinión, y acompañarme en esta historia...

Love, V...


I just want you for my own
More than you could ever know
Make my wish come true
All I want for Christmas is you…

All I Want For Christmas Is You- Mariah Carey


Un día antes de Navidad…

-Bueno, ha llegado el momento, amigo-dijo Sam, mientras se acomodaba su peinado-Y estamos en Nueva York… ¿qué haremos para celebrar?

Puckerman no lo escuchaba. Estaba pensando en…Quinn.

Sabía que lo correcto había sido terminar con todo, pero…la extrañaba. ¿Sería capaz de vivir sin ella después de todo?

La verdadera respuesta era…no.

Nunca había sentido con nadie lo que ella le hacía sentir.

No era como las demás, tenía algo especial, y…lo volvía loco.

Por un momento, el orgullo y la dignidad le dijeron que siguiera como estaba. Ya la superaría, las chicas iban y venían, pero Noah Puckerman no quería a otra más que a ella…

Y entonces se dio cuenta…

-¡Tengo que buscar a Quinn!-exclamó, poniéndose de pie.

Sam, que estaba admirando su abdomen, se sobresaltó, y lo miró como si estuviera loco.

-¿Qué te fumaste?-le preguntó-¿No recuerdas lo que le dijiste? ¡Terminaste con ella definitivamente, amigo!

-Lo sé, pero…quiero estar a su lado…

-Amigo, ya es tarde para eso, seguramente no va a querer verte. Además, hoy es Nochebuena, debemos divertirnos…

-Tengo que hablar con Quinn, Sam-lo interrumpió Puck, seriamente-Ya no puedo perderla de nuevo…

-Está bien, está bien- se resignó su amigo-Pero si te rechaza otra vez, no quiero que te pongas como que estás en tu periodo. Hoy es día de fiesta y no pienso pasármelo encerrado aquí, consolándote mientras acaricio tu mohawk, ¿entendiste?

-Entendí, Sam-Puckerman soltó una risita-¡Ahora salgamos de aquí! ¡Tengo que recuperar a mi chica!

Sam negó con la cabeza.

-Eres un masoquista…


Los chicos llegaron al hotel donde se hospedaba la rubia, y Puckerman corrió a los ascensores.

Cuando llegó al piso de Quinn, y se acercó a su habitación, se dio cuenta de que la puerta estaba abierta, y las mujeres de la limpieza estaban haciendo su trabajo. ¿Había salido? Probablemente, aunque…

-Parece que ha salido a dar una vuelta…-observó Sam.

-¿Se les ofrece algo?-preguntó una de las mucamas.

-Esta es la habitación de la señorita Fabray, ¿cierto?

-No lo sé, joven- respondió la mujer- Me parece que la desocuparon esta mañana.

Puck frunció el entrecejo, desconcertado, y corrió nuevamente al ascensor para bajar.

-¡Espérame, amigo!-le gritó Sam.

Finalmente, ambos llegaron al lobby, y Puckerman se acercó a una de las recepcionistas.

-Disculpe, ¿tiene idea de a donde pudo haber ido la señorita Quinn Fabray? Estaba en una habitación del séptimo piso.

-Un momento, por favor-pidió la recepcionista.

Noah esperó con impaciencia, mientras Sam trataba de calmarlo.

-Lo siento, la señorita Fabray ya ha abandonado el hotel…

-¿Cómo?

-Salió esta mañana…

-¿Y tiene idea de a donde se fue?

-Me parece que pidió un taxi que la llevara al aeropuerto John F. Kennedy, porque antes se detuvo aquí a firmar la cuenta.

-Oh…gracias por la información.

Sam le dio un codazo a su amigo.

-¿Qué vamos a hacer ahora?

-Tenemos que detenerla-decidió Puckerman.

-¡Estás loco!-exclamó Sam-¡A estas alturas su vuelo ya habrá salido!

-Tengo que encontrarla-dijo Noah-No se puede ir sin mí…


-¡Tú eres el causante de que las cosas con Brittany estén mal!-exclamó Santana-Ni siquiera entiendo cómo es que me estoy dejando manipular por ti…

-Esto no se trata de mí, Santana, Brittany te necesita- le dijo Rory-Y espero que cuando veas la condición en la que está, te olvides de tu egoísmo, tu soberbia, y le des otra oportunidad, porque aunque tú no te la mereces…ella sí te la daría.

Santana se quedó pasmada al escucharlo.

Claro, sabía que no era precisamente una persona ejemplar, pero… ¿tenía que recordarle sus defectos justo cuando ya se sentía como basura?

-Voy…a ver cómo está-decidió-¿Dónde se encuentra?

Rory suspiró, y la guió hasta el cuarto en el que Brittany se estaba hospedando.

Abrió la puerta, y ahí, Santana vio a la chica, cabizbaja.

-Britt…

-¡Santana!-se emocionó-¿Qué haces aquí?

-Bueno, Rory me dijo que estabas muy mal…

-Te extraño…-admitió ella.

-Bueno, tal vez es mejor que las deje solas…-dijo Rory, retirándose y cerrando la puerta a sus espaldas.

-Dejaré que hables-dijo Santana-Pero espero que no vuelvas a lo mismo de siempre…

Brittany sonrió, se acercó a ella, y tomó su mano.

-Ahora que estás aquí…lo mejor sería que habláramos en el pub…

Las chicas se encaminaron a la puerta, y cuando Brittany tomó de la manija para abrir…no ocurrió nada.

-¿Qué sucede, Britt?-preguntó Santana, asustada por su expresión.

-No puedo abrir…

Santana la hizo a un lado, y trató de abrir ella misma, pero era imposible.

-Mierda…-murmuró-Nos hemos quedado encerradas aquí…


-¿Qué has elegido, Kurt?-preguntó Blaine, observando los modelos en los que su compañero trabajaba.

-Chanel, Dior, Vivienne Westwood, Valentino, Gucci, ya lo sabes-respondió él, revisando unos zapatos-Ahora me estoy decidiendo entre unos Manolo Blahnik o unos Louboutin para complementar.

-A mí me parecerían mejor unos Jimmy Choo-comentó Blaine-pero claro, es tu decisión.

Kurt lo miró con incredulidad.

-Es mi trabajo, ¿recuerdas? Tú ya hiciste el tuyo…

-Y aquí vamos de nuevo…-Blaine suspiró.

-Ahora, si me permites también opinar a mí…ese vestido Prada que escogiste no le va mucho al abrigo de Michael Kors , porque ambos tienen texturas diferentes y el vestido no logrará apreciarse muy bien si algo lo está tapando-dijo Kurt-Pero claro, es tu trabajo, no puedo meterme.

Blaine soltó una carcajada.

-Solo era una sugerencia, ni siquiera te estaba criticando…además, si fuera una crítica constructiva, ¿qué tiene de malo?

Kurt lo detuvo.

-A mí no me va ninguna crítica, no me importa si sea constructiva o negativa, nadie decide sobre mi trabajo.

-Solo Sharon-le recordó Blaine.

Kurt trató de calmarse, para ahí estaba otra vez Blaine con su mirada perfecta, y sus palabras desconcertantes.

Tal vez ya estaba comenzando a irritarse de verdad, pero Kurt no pudo hacer más que preguntarse por qué Blaine tenía que meterse tanto en su trabajo.

-¿Sabes qué…?-comenzó-Creo que ya ha sido suficiente. Un artista tiene el derecho de expresarse como quiera, y yo haré las combinaciones que se me plazcan porque son mis gustos, si a ti te desagradan, bien, dedícate a lo tuyo, y listo.

-Lo siento, Kurt, solo quería ayudarte…-se disculpó Blaine.

-Me ayudarías si te guardaras tus comentarios-dijo Kurt, tratando de no sonar grosero-Hoy salimos temprano, ya no volveremos al trabajo hasta la próxima semana, y Sharon necesita los modelos antes de nuestras vacaciones, así que déjame trabajar…

Blaine soltó una carcajada.

Kurt puso los ojos en blanco.

-¿Alguna vez estaremos de acuerdo en algo tú y yo?-le preguntó Blaine.

Kurt decidió encararlo, y soltó por un momento los zapatos que estaba sosteniendo.

-Solo si estás sintiendo lo mismo que yo en este momento…-respondió.


Unas horas después…

Rachel se encerró en su habitación luego de una rápida cena y decidió rentar la película de Grease para pasar Nochebuena.

No quería ser pesimista, pero encontrarse sola en esa época no le daba muchas ganas de celebrar, mucho menos después de todo lo que había pasado en las últimas semanas. Sus amigos festejarían por su cuenta, así que no hizo nada para cambiar su situación.

Se sirvió una copa de vino, encendió el calentador, y se acostó en la cama.

Justo estaba en la parte en la que Sandy sale de la casa mientras se encuentra en una pijamada, y comienza a cantar pensando en Danny…

My head is saying, "Fool, forget him."
My heart is saying, "Don't let go.
Hold on till the end."
And that's what I intend to do
I'm hopelessly devoted to you

But now there's nowhere to hide
Since you pushed my love aside
I'm out of my head
Hopelessly devoted to you…

Rachel sintió como las lágrimas resbalaron por sus mejillas mientras contemplaba aquella escena.

Quería ignorar a su corazón, quería olvidar a Finn, pero…no era tan fácil.

Ella le era incondicional, lo amaba con toda su alma… ¿y qué es lo que él le daba a cambio?

Solo jugaba con ella, la lastimaba, la ilusionaba…

Rachel se dio cuenta de que sus lágrimas eran de coraje.

No entendía como había podido ser tan tonta.

Y ahora lo que más le irritaba es que se encontraba sola, encerrada…y sufriendo.

No podía seguir así, tenía que amarse un poco más a sí misma.

Así que se levantó, detuvo la película, tomó su abrigo del perchero, se puso sus botas, bufanda, y gorro, y salió a la calle.


Finn estaba cenando con su madre, y su esposo, Burt.

Los tres no paraban de reír en la mesa, y a pesar de que conversaba de cosas irrelevantes, en su pensamiento solo estaba Rachel.

Nunca pudo confesarle sus verdaderos sentimientos, y eso lo estaba matando.

Aquella noche, lo que pasaba entre ambos no tenía mucha importancia, pero a él le inquietaba.

No podía esperar más tiempo para que ella supiera que él la amaba. La amaba de verdad.

Ya no pensaba en ver a otras chicas. Ya no quería ir despacio.

Lo único que deseaba era tener a Rachel en sus brazos, besarla, y decirle lo feliz que lo hacía el solo sentirla.

Finn se quedó hundido en sus pensamientos por un momento, y su madre se percató de su cambio.

-¿Finn?-preguntó Carole-¿Te encuentras bien?

-Yo…-vaciló por un momento-Creo que iré a dar una vuelta, si no les importa.

Carole y Burt negaron con la cabeza.

-¡Pero espero que estés aquí antes de las doce!

-Claro, supongo que para entonces…ya estaré de regreso…

Finn tomó su abrigo, y en cuestión de segundos…desapareció.


-¡Maldición!-exclamó Santana por milésima vez aquel día-¡Llevamos más de cinco horas aquí, Brittany!

-Lo sé, Santana, sé contar…

-¿Dónde se encuentra el maldito irlandés?

-Seguramente está en el pub, atendiendo a familia, amigos, y clientes…-supuso Brittany.

-¿Y cómo es que no se ha dado una vuelta para ver que estamos haciendo?-preguntó Santana, enojada- Debería preguntarse por qué no hemos salido de aquí…

-Me parece que está ocupado…

Santana resopló.

Claro, estaba consciente de que no iba a tener una cena navideña de maravilla, pero al menos haría algo mejor que estar encerrada en un cuarto con su ex novia.

La situación podría parecer romántica para muchos, pero para ella era desagradable.

Brittany volvió a ponerse de pie, y dio vueltas en el pequeño espacio que se encontraban, cuando se detuvo, mirando hacia una puerta distinta.

Santana la miró con extrañeza.

Brittany se acercó a aquella puerta, y milagrosamente…pudo abrirla.

-¡Lo logré!-exclamó.

-¡Al fin!

Santana sonrió y se acercó a ella.

-¿Así que esta puerta estuvo abierta todo este tiempo?-preguntó-¿Tú lo sabías?

-Bueno, lo olvidé-dijo Brittany-¿Te parece si salimos?

Santana asintió, tomó su abrigo, y Brittany entrelazó su mano con la de ella.

Ambas dieron unos pasos hacia fuera y…estaba nevando.

Brittany comenzó a temblar sin poder controlarse.

Santana se dio cuenta de lo que sucedía, e inmediatamente se quitó su abrigo para dárselo a ella.

-¿Estás segura?

-No quiero que mueras de frio…-admitió Santana.

Brittany tomó el abrigo, y miró a Santana con ternura.

-Bueno, tenemos que movernos de aquí.

Santana volvió a tomar su mano.

-Pero juntas- dijo- Tal y como lo habíamos prometido…

Brittany soltó una carcajada, y ambas corrieron hacia la entrada del pub.

Un alegre Rory sonrió de oreja a oreja cuando las divisó entrando.

-¡Chicas!-gritó.

Aún sin soltarse, ambas se reunieron con él.

-¿Qué sucedió?

Brittany estaba a punto de explicarle toda la historia, cuando Santana la detuvo, mirando al irlandés con suspicacia.

-¿Tú estás detrás de todo esto, cierto?

Rory bajó la vista, soltando una risita.

-Tenía que hacer algo para reconciliarlas, su separación fue una estupidez-admitió.-Aunque me sorprende que hayan tardado tanto en salir. ¿Valió la pena, al menos?

Las chicas se miraron.

-Pues…

-Yo digo que sí-respondió Brittany.-Santana se preocupó por mí, y…siento que todavía me quiere… ¿estoy en lo correcto?

Santana le dirigió una sonrisa.

-Estás en lo correcto-afirmó-Te amo, Britt…

-Y yo a ti, Santana…

Rory sonrió.

-También te queremos a ti, duende…

-Entonces… ¿puedo unirme a ustedes?

-¡Oh, ven de una vez!-pidió Santana.

El chico salió de la barra, y a pesar de que algunas personas estaban observándolos, los tres se dieron un gran abrazo.


Will Schuester se encontraba viendo el especial de Bryan por televisión, cuando tocaron a su puerta.

Era, justamente, Bryan Ryan, que parecía algo pasado de copas- como casi siempre- y apestaba a tabaco.

A Will le sorprendió encontrarlo ahí.

-¿Qué rayos haces aquí?-le preguntó-¿No te encontrabas en una fiesta?

-Sí, vengo de ahí-contestó Bryan-Pero después me di cuenta de algo…

-Oh, no, aquí vamos de nuevo…

-Me di cuenta de que la Navidad es…hip… para estar con las personas…hip… que amas…

-Claro-Will asintió.

-Y…hip…me di cuenta, que a pesar de mi popularidad, aquí estoy, a mediana edad, más solo que un perro, pero aún así destinado a pasar el resto de mi asquerosa vida con un aburrido empleado de cabello rizado…hip…y por más que me molesta decirlo…puede ser que, en realidad…tú eres la persona que quiero…hip.

-Bueno, esta es una sorpresa-admitió Will.

-Me parece que sí-Bryan estaba confundido.

-¿Fuiste a una fiesta o a un bar gay?

-No, yo…estoy hablando…hip…enserio. Me fui de la fiesta, en donde había muchos traseros y tetas que valían la pena solo para pasar Nochebuena contigo…

-Bueno, Bryan…

-Es un terrible error, ricitos de oro, pero resulta que tú eres el maldito amor de mi vida…

Will se quedó con la boca abierta.

-Y para ser honesto, a pesar de todas mis quejas, y tu insoportable personalidad…hemos tenido una buena vida…hip.

Ambos comenzaron a reírse.

-Yo…gracias-dijo Will-Ha sido un honor trabajar para ti, aunque a veces he sido malo contigo…

-Infinidad de veces, amigo, infinidad de veces…

-Estoy orgulloso de ti, Bryan…

-Oh, vamos, no te comportes como idiota...

Bryan se acercó a él, y tomó de su brazo antes de que se tropezara.

Se dieron un abrazo, y después volvieron a mirarse seriamente.

-Bueno, si te gusta la idea, podemos terminar de ver tu especial navideño…-sugirió Will.

-¡Oh, que te jodan, Schuester!


Tina y Artie se encontraban viendo el especial navideño de Bryan Ryan, cuando tocaron el timbre.

Tina se ofreció a abrir, y corrió a atender.

Sonrió al ver quien estaba frente a ella.

-Hola…

-¿Quién es?-preguntó Artie, desde el televisor.

Mike le pidió que no revelara su nombre.

Le mostró un cartel y Tina lo leyó en voz alta.

-¡Son cantantes de villancicos!

Mike encendió su reproductor, y "Silent Night" comenzó a sonar.

Tina lo miró desconcertada.

Mike sostuvo los carteles que tenía, y los fue mostrando de uno por uno…

Con suerte, el próximo año…

Voy a tener la oportunidad de salir con muchas chicas como estas…

Tina rió al ver las fotografías de modelos que Mike le estaba enseñando.

Pero, por ahora, déjame decir…

Que sin esperanza, o agenda…

Solo porque es Navidad…

(Y en Navidad dices la verdad…)

Para mí, tú eres perfecta…

Tina contempló a Mike sin saber que decir. Ambos se miraron a los ojos por un momento, y entonces, él siguió con el siguiente cartel.

Y mi desolado corazón te amará…

Hasta el final…

Tina sonrió con ternura.

Feliz Navidad…

-Feliz navidad…-murmuró ella.

Mike le dirigió una última sonrisa, y dio un largo suspiro.

Tomó sus cosas, y se alejó…

Tina lo observó con curiosidad, y antes de que él diera la vuelta, corrió a alcanzarlo.

Mike la miró sorprendido, y antes de que pudiera decir algo…Tina puso sus brazos alrededor de su cuello y lo besó.

Mike se quedó paralizado, al momento que un brillo especial le apareció en los ojos.

Tina lo miró profundamente, y acarició su rostro.

Después bajó la vista, sonriendo, y regresó a su casa.

Mike no dejó de mirarla hasta que entró.

-Bueno, ya ha sido suficiente…-decidió, retomando su camino.


Quinn tomó un pañuelo, y se secó las lágrimas que no dejaban de correr por su rostro.

Su vuelo se había retrasado más de cinco horas, y había estado en el aeropuerto prácticamente todo el día.

Ya había tenido que olvidarse de que sus padres la recibirían con una gran cena. Como ella lo había dicho alguna vez, su destino era estar sola.

Cerró los ojos y deseó inútilmente a que llamaran su vuelo por el altavoz, cuando a los lejos divisó a dos chicos que corrían hacia ella.

Quinn se puso de pie, y trató de alejarse, pero Puckerman la alcanzó.

-Quinn…

-¿Qué haces aquí, Puckerman?

-¿No te ibas a ir sin mí, cierto?

Quinn lo miró confundida.

-No entiendo qué demonios…

-Compartimos un viaje, ¿lo recuerdas?-la interrumpió-Y tiene que ser paralelo. A dónde tú vayas…yo también iré…

Puckerman le hizo una seña a Sam, y éste encendió su reproductor con fastidio, y subió el volumen.

If I could, then I would
I'll go wherever you will go
Way up high or down low
I'll go wherever you will go…

I know now, just quite how
My life and love might still go on
In your heart, in your mind
I'll stay with you for all of time

If I could, then I would
I'll go wherever you will go
Way, way up high or down low
I'll go wherever you will go

If I could turn back time
I'll go wherever you will go
If I could make you mine
I'll go wherever you will go…

Quinn bajó la vista, soltando una carcajada, y negando con la cabeza.

-Oh, Dios mío…

Puckerman la miró con ternura, y Quinn decidió encararlo sin importarle que tuviera lágrimas en los ojos.

-Nadie había hecho nunca algo así por mí…

Puck sonrió de oreja a oreja, y Quinn se acercó a él. Lo abrazó fuertemente, y cuando se separó, tomó de él, y lo besó.

Sam se quedó con la boca abierta.

-Wow…

Ambos se separaron, y miraron al chico con una gran sonrisa.

-Ya que es Nochebuena…me parecería mejor que la festejáramos aquí en Nueva York y no a bordo de un avión-comentó, devolviéndoles la sonrisa, y dirigiéndose a Quinn-Creo que ya has esperado mucho…

-Es cierto-admitió, mirando a Noah-Han sido tantos viajes, y esperas, pero, creo que finalmente…he llegado a mi destino.

Puck besó su frente, y la apretó más contra él.

-Bueno, más vale que comencemos por largarnos de aquí si queremos festejar a lo grande-dijo Sam-Por cierto, Quinn, si quieres tener tus pechos a salvo…

-¡Eso solo ocurrió una vez!-se quejó Puck- Amigo, ¿podrías dejar de avergonzarme delante de mi novia?

Quinn lo miró desconcertada.

-¿Eso es lo que soy?

-Yo..bueno…claro-asintió Puckerman-A menos de que no te guste la idea…

-No, no, me encanta- le aseguró Quinn, sonriendo.

-Muy bien, Romeo y Julieta, ¡ahora vámonos de aquí!

Los chicos rieron, y finalmente, los tres se dirigieron a buscar el equipaje de Quinn.


Kurt bajó de un taxi con una enorme sonrisa en la cara.

Caminó una manzana, y después de una breve espera, pudo entrar a su club favorito ubicado cerca de la Quinta Avenida.

Buscó entre la multitud por unos minutos, y finalmente divisó al chico que quería.

Se acercó a Blaine, y este le entregó un cosmopolitan.

-Finalmente estás aquí-Blaine suspiró de alivio.

Kurt sonrió, y miró a su alrededor para asegurarse de que nadie los estuviera observando.

Blaine hizo lo mismo, y cuando ambos se dieron cuenta de que nadie estaba mirando, se acercaron y unieron sus labios.

Por un momento, se sintieron como las únicas personas en el lugar. La multitud no existía. Solo estaban ellos dos…

Cuando se separaron, ambos le dieron un trago a su bebida.

-Quisiera hacer un brindis-dijo Blaine-Por el amor, por la Navidad…por ti. No tengo idea de qué hubiera sido de mí si no te hubiera encontrado…

Kurt alzó una ceja.

-Estoy enamorado de ti, Kurt-admitió Blaine-Y te amo por todo lo que eres, por tu extravagante gusto en la moda, por…tus palabras extrañas y fascinantes, por tu temperamento…no sé si algún día te hice creer lo contrario, pero no hay nada que odie de ti…y espero que tú tampoco me odies…

-Yo también te amo-lo interrumpió Kurt, poniendo sus brazos alrededor de su cuello- Te amo, y me costó mucho aceptarlo, pero…ahora te lo he dicho, y no quiero por nada del mundo que te alejes de mí, aunque…si te vuelves a meter con Chanel, tendrás que sufrir las consecuencias...

Blaine soltó una carcajada, y lo volvió a besar una vez más.

-Feliz navidad…-le dijo, abrazándolo.

-Feliz navidad-murmuró Kurt, recostando su cabeza en su hombro.


Rachel caminó por Times Square esperando contagiarse del ambiente navideño. Lamentablemente, no podía dejar de pensar en Finn, y todo a su alrededor le producía una nostalgia indescriptible.

¿En qué momento se había vuelto tan vulnerable?

Volver a recordar las últimas semanas, previas a Navidad, le provocaba un dolor extraño.

Ya no sabía siquiera que es lo que sentía en cuanto a Finn, pero sabía que no estaba bien.

Se sentía incompleta, vacía, miserable…

Mientras caminaba, atrapó un copo de nieve, y lo examinó por unos segundos…

Después alzó la vista, y se dio cuenta de que Finn Hudson venía acercándose a ella, perdido en sus pensamientos.

Rachel quiso desaparecer, pero por algún motivo, se quedó petrificada ahí.

De pronto, Finn se percató de su presencia, y le dirigió una pequeña sonrisa.

-Hola…

-Hola…

Finn se detuvo frente a ella.

-Me sorprende encontrarte aquí…-admitió él-Pensé que estarías con alguno de tus amigos…

-Todos tenían sus propios planes, así que…

-¿Te parece si damos un paseo?-preguntó Finn.

Rachel se encogió de hombros.

-¿Por qué no?

Finn soltó una risita, y ambos caminaron por la plaza.

-¿Has estado bien?-preguntó Finn, mientras caminaban.

-Sí…todo ha estado bien- mintió.

-Escucha…-Finn la encaró-me asusté con lo que pasó con nosotros la última vez, sentí que íbamos muy rápido, pero…

-Tranquilo, no pasa nada- lo interrumpió Rachel.

-Fuiste…maravillosa conmigo, Rach, y yo…

-Tú también lo fuiste…

-¿Me dejarías terminar?-pidió Finn.

Rachel tragó saliva, y deseó que Finn no tuviera aquella mirada encantadora, aquellos labios que le suplicaban que los besara…así que bajó la vista y lo escuchó sin interrupciones.

-Desde entonces he pensado mucho, y…

-No tienes por qué hacer esto, Finn-dijo Rachel, sin poder evitarlo.

Finn la contempló con tristeza.

Rachel negó con la cabeza.

-Todo…está bien así…

-Rachel, tú y yo tenemos algo especial-le recordó Finn-Y sé que es demasiado tarde para decirlo, pero…estoy enamorado de ti, y no quiero ser tu amigo, quiero ser algo más…

-¡Siempre me haces lo mismo!-estalló Rachel, dejando que las lágrimas la destrozaran-¿Qué? ¿Te has dado cuenta? ¡Claro! Rachel dejó de estar obsesionada conmigo, ¡es momento de arruinarlo todo de nuevo!

Finn miró a su alrededor.

-¿Por qué estás gritando?

-Finn…

-Rachel, cometí un error, pero nosotros…

-¡Nosotros nada!-exclamó ella-¡No puedes volver a hacerme esto! ¡No puedes seguir jugando conmigo, me lastimas! Yo…busco amor de verdad, ridículo, sincero, incapaz de vivir sin él…y tú solo quieres divertirte…

-Ya no me importa la diversión-confesó Finn-No me importa si es muy arriesgado, yo solo…quiero estar contigo.

Bajó la vista, y cerró los ojos por un momento.

-Soy un tonto…

Rachel asintió.

-Y también me has hecho una tonta a mí…porque ahora…

No pudo terminar. El dolor la estaba matando, y ver a Finn de la misma manera, era como lastimar aún más la herida…

-Rachel, esto es distinto-Finn la miró a los ojos-Yo…ni siquiera tuve opción. No sé como lo hiciste, pero…me volviste loco, no me importa el compromiso, no quiero estar con nadie más que contigo…

-¡Es que nunca es distinto!-a Rachel se le quebró la voz- Ya han pasado semanas, y…creo que ya ha sido suficiente, este es el final…

-¿No sientes nada por mí?-Finn estudió su mirada.

-¡Y aquí vamos otra vez!-se quejó Rachel-Lo siento, Finn, pero…durante estas semanas, aprendí que no siempre se puede tener lo que uno quiere, por eso…te dejaré en paz. Me rindo, tú ganas…

-Si estamos juntos, ganamos los dos, Rachel…

-Finn, por favor, ya he tomado una decisión. Yo merezco algo mejor que esto- pidió Rachel, llorando.

-Está bien, pero…antes tienes que saber que te equivocas-le dijo Finn-El perdedor soy yo…

Rachel se secó las lágrimas.

-Tómalo como quieras…esto se acabó.

Miró a Finn por última vez, ignorando su rostro suplicante, y lentamente, siguió su camino.

Mientras se alejaba, recordó todos los momentos que habían compartido juntos, todas las risas, los besos, abrazos, incluso algunas situaciones embarazosas.

¿Sería posible que pudiera olvidar a aquel hombre? No, su corazón no estaba dispuesto a dejarlo.

Y en algunos casos, resultaba mejor seguir a éste que a su cabeza.

Si tenía la oportunidad, no iba a dejar que el amor se le fuera de las manos.

Así que ignoró a sus voces internas, y para cuando lo recordó, estaba corriendo de nuevo hacía Finn.

El chico siguió ahí, cabizbajo, lamentándose por haber perdido a una mujer maravillosa, cuando Rachel regresó, brincó, y casi lo derribó de un abrazo.

Finn la cargó y ambos se miraron a los ojos por un momento.

Entonces Rachel se aferró a su cabello, y lo besó.

Finn le respondió al beso con entusiasmo, y aún cuando se separaron, no dejó de besarla en la frente, en la mejilla…

Después de un momento, tuvo que soltar una carcajada.

-Me parece que está algo pesada, señorita-bromeó.

-¡Oh, cállate, Hudson!-espetó ella, besándolo de nuevo.


Quinn y Puck llegaron al pub de Rory tomados de la mano, y seguidos por Sam.

Una vez que se sentaron en la barra, el chico hizo todo lo posible para estar lo más alejado que se pudiera de la pareja.

Pidió una cerveza, y se sorprendió cuando se dio cuenta de quién estaba a su lado.

-¿Mercedes?

La chica lo miró con una sonrisa.

-Hola…-lo saludó-Vaya, pensé que no volveríamos a vernos.

Sam sonrió.

-¿Tienes planes para esta noche?-le preguntó, acercándose a ella.

-Estoy celebrando por mí cuenta-admitió ella-Aunque…estaría bien que tú me acompañaras.

Sam le guiñó un ojo, y pidió dos cervezas más para ambos.


-¿Qué te gustaría beber?-le preguntó Puckerman a Quinn.

-¿Beber?-se extrañó ella-¡Quiero comer! Estuve sentada por horas esperando un maldito vuelo y odio toda la basura del aeropuerto…

Noah soltó una carcajada.

-Entonces pediré algo para ambos-decidió-Por cierto, te amo…

Quinn se sonrojó, y decidió darle un pequeño beso en los labios.

-¿Es todo lo que tienes?-preguntó él, decepcionado.

-Oh, es que aún no estamos en la habitación…

Puckerman levantó una ceja.

-De acuerdo…-aceptó.


Santana y Brittany se quedaron detrás de la barra, y antes de salir a celebrar con todos, se tomaron de la mano, mirándose con ternura.

-Esta Navidad no será igual que la anterior-aseguró Santana-Comenzaremos el año juntas, y así será hasta el resto de nuestras vidas…

Brittany asintió.

-Ya no habrá inviernos tristes, solo nevadas felices…

-Eso…es muy lindo, Britt…

La chica se acercó, y le dio un suave beso.

-Bueno, ahora vámonos a celebrar…

Santana soltó una risita, y sin despegarse de Brittany, aceptó festejar con todos.

Se encontraron con Rory, y éste les entregó una copa a cada una.

-Ya falta muy poco para que sean las doce-les informó.

Brittany apretó fuertemente la mano de Santana, y ambas se prepararon para recibir la Navidad tal y como lo habían prometido, juntas.


Debido a que aquel beso había salido tan bien, Kurt y Blaine buscaron un lugar seguro-cerca del DJ, en el segundo piso-para que nadie los viera teniendo una intensa sesión que ya se merecían.

El hombre estaba inmerso en su música, así que desde luego, no reparó en ellos, pero cuando detuvo el sonido, y encendió su micrófono para anunciar que faltaban unos minutos para que dieran las doce, los reflectores lo apuntaron, e inmediatamente, divisaron a los chicos besándose.

Kurt y Blaine se quedaron pasmados cuando todos en el lugar los miraron impactados.

-Bueno…no fue tan secreto como lo habíamos planeado-comentó Kurt.

-¿Y ahora qué hacemos?-preguntó Blaine, nervioso.

-Solo sonríe, y haz un pequeño saludo-dijo Kurt, mirando a toda su audiencia.

Blaine lo imitó desconcertado.

-Te amo, recuérdalo- susurró.

-Lo sé, Blaine, pero aún seguimos en público…-comentó Kurt, haciendo una reverencia.


Al llegar a su casa, Mike encendió su televisión y se tiró en el sofá no sin antes dejar los carteles que le había mostrado a Tina en su habitación.

Y ahí estaba, solo otra vez, en plena víspera navideña…

Esa noche nadie estaría a su lado, pero eso no opacaría la felicidad que sentía, aunque solo fuera momentánea.

Por fin había dejado en libertad a sus más profundos sentimientos.

Tal vez, comenzando el año, tendría la oportunidad de empezar de nuevo…


Finn y Rachel siguieron besándose en medio de Times Square sin importarles toda la gente que se detenía a contemplarlos.

Fue entonces cuando escucharon la cuenta regresiva, que decidieron tomar un poco de aire.

-Te amo, Rachel-le dijo Finn-Siento mucho no poder habértelo dicho antes…

-Claro, estabas muy ocupado siendo el señor sin compromisos-comentó ella, tomándole el pelo.

Finn sonrió, y se acercó para besarla nuevamente.

Entonces toda la multitud gritó "¡Feliz Navidad!", y ambos se miraron con ternura, contagiados de felicidad.

-Todo lo que quiero para navidad…eres tú-admitió Rachel.

-Y yo te quiero para toda la vida…-le dijo Finn, tomándola en sus brazos, y besándola apasionadamente.


Tal vez el mundo no estaba en una posición verdaderamente agradable, y probablemente, no muchos estarían de acuerdo, pero, a pesar de todas las desventajas, parece ser que... en realidad, el amor está en todas partes...


Bueno, hasta aquí ha llegado la historia. Volví a incluir algunos diálogos de la película y los modifiqué un poco. Espero que no haya sido muy decepcionante xD Incluso agregué algo de Samcedes y Will/Bryan jajaja.

¡Por favor, no se olviden de los reviews! ¡Es la última vez que los pediré! xD

Muchas, muchas gracias por leer, y nuevamente, espero que estén disfrutando estas fiestas ;)

Con suerte, nos podremos leer alguna otra vez, hasta entonces...gracias, las quiero :)