Cap. 10: Eres mía.
- Granger… - le dijo en voz baja al verla entrar.
- Malfoy… - le respondió ella - necesitas algo? –
- La verdad… si – dijo el – te vi irte con Weasley – dijo de manera tan fría que le puso los pelos de punta a Hermione.
- Ah si? – le respondió Hermione queriendo sonar indiferente – y? –
Malfoy se paro y antes de que la castaña se diera cuenta, el rubio la tenia agarrada fuertemente del brazo.
- Volviste con él, Granger? – le pregunto enojado.
- Que? – le pregunto confusa Hermione.
- Que si volviste con el pobretón Granger! – la odiaba.
- Malfoy! Estas loco! – le dijo la castaña – no volví con Ron! Y no le digas pobretón! – Le dijo más enojada – simplemente nos amigamos! Igualmente no tengo por que darte explicaciones sobre mis relaciones! O es que te importa…? – le pregunto perspicaz.
- Tus relaciones? – Le espeto – las relaciones de una sangre sucia no me importan, no te voy a mentir, pero las tuyas si, Hermione… - se callo un segundo y vio sonriendo como la castaña cerraba los ojos ante sus palabras– eres mía Hermione, mía sola y no quiero volver a verte con ese pobretón – termino con sencillez. Hermione respiro profundamente.
- Yo no soy de nadie, Malfoy – le dijo enfadada – y Ron es mi mejor amigo y me voy a seguir juntando con él. Tan celoso estas? – le pregunto sonriendo de manera maliciosa.
- Ja! Del pobretón? – le dijo con malicia – no, porque se que no me puede superar, lo se – Hermione se tomo tan mal ese comentario. Sabía que tenia razón y eso la enojaba tanto.
- Púdrete, Malfoy! – y salio corriendo escaleras arriba.
Las semanas pasaban. Hermione evitaba a toda costa a Malfoy. La irritaba, lo odiaba y al mismo tiempo lo quería… o lo amaba? No. No podía amarlo. Era demasiado rápido. Una tarde, mientras estudiaba en la biblioteca un chico se acerco a ella.
- Hermione..? – le dijo el chico. Hermione levanto la mirada del libro para encontrarse frente a frente a un chico morocho de ojos verdes esmeralda. Por un momento pensó que se trataba de Harry pero rápidamente se dio cuenta de que era un chico con el que compartía su clases de Encantamientos y Aritmacia (aparte de que este no tenía lentes). Era de Hufflepuff. No recordaba bien el nombre, pero sabía que era el capitán y guardián del equipo de Quidich de su casa. Su cuerpo demostraba el fruto de ser un gran deportista. Alto y con pelo lacio cayendo sobre su frente. Con brazos y torso fornidos.
- Si…? – pregunto media embobada luego de verlo por unos largos segundos.
- Em… si bueno… yo… soy Marcial Steph – le dijo – bueno, mira. Se que apenas nos conocemos, pero no puedo evitar ver lo buena que eres en encantamientos – dijo haciendo que Hermione se sonrojara – y bueno – se rasco la nuca algo avergonzado – yo… quería saber… si bueno… me podrías ayudar…. No me salen algunos conjuros… y bueno…. –
- No hay problema! – lo interrumpió Hermione – si, no tengo problemas – le dijo sonriendo – te parece bien si nos juntamos mañana acá…? –
- Si! – le respondió emocionado – digo… si claro, claro – se corrigió ante el efusividad con la que había respondido – te parece a las cinco y media…? –
- Claro – le sonrió.
- Gracias! – le respondió de igual manera el morocho. Pero en ese momento en el que chico saludaba a Hermione con un beso (en la mejilla, claro esta) un rubio ingresaba en la biblioteca con paso arrogante. Al entrar varios grupitos de niñas suspiraron tontamente. Pero el rubio no hizo caso, estaba buscando a cierta castaña para molestar, ya que habían pasado varias semanas sin hablar. Pero se paro en seco al ver como un imbesil la saludaba y se alejaba con una sonrisa estupida de la castaña. Draco agarro de la túnica a una chica de tercero que pasaba justo por delante del rubio que parecía una estatua.
- Quien es ese? – le pregunto de manera hostil e irradiando odio. La chica, asustada, le contesto enseguida:
- Es Marcial! Marcial Steph, es el capitán y guardián del equipo de quidich de Hufflepuff – Malfoy la soltó bruscamente y la chica se alejo corriendo de él. Cuando Marcial paso por su lado, procuro lanzarle la mejor mirada de desprecio y odio que tuviera, haciendo que este lo mirara con cara y a este que mierda le pasa? pero antes de que Malfoy reaccionara y le lanzara una maldición, Marcial estaba ya fuera de su alcance.
Que mierda le pasaba? Como no había reaccionado? Vio nuevamente a la castaña concentrándose en su libro, pero con una leve sonrisa en su rostro. La cual Malfoy se encargaría de borrar. Estaba enfurecido. Que parte de 'eres-mia' no había entendido?!
Mientras tanto en el otro lado del castillo, una rubia miraba el lago con la vista perdida. Había tenido que salir de su sala común debido a que una de sus compañeras la había obligado. Pero no le importo. Estaba acostumbrada a la crueldad de sus compañeros. Su madre siempre le había dicho que nunca se derrumbara por lo que le dijeran y ella le haría caso a su madre. Ni siquiera se percato de que un chico se había sentado a su lado.
- Hola… - la saludo un pelirrojo.
- Ah, Ronald, hola – dijo con tono soñador Luna.
- Que haces acá? – le pregunto.
- Tuve que salir de mi sala común – le respondió la rubia.
- Por…? –
- Por que me obligaron. Las personas pueden ser muy crueles, no…? – pregunto Luna. Ron se puso algo triste e incomodo al mismo tiempo. Esa manía que tenía Luna de decir la verdad, por muy cruel que esta sea.
- Si… - le dijo finalmente – oye… no tienes frió? – le pregunto. Ya se estaba acercando navidad y el tiempo había cambiado considerablemente.
- Si, es verdad, tengo frió – respondió la rubia. Ante esto Ron se saco la capa y se la puso en los hombros de la rubia – gracias – le dijo algo confundida la chica – por que sos bueno conmigo…? Te quieres burlar de mí? Porque todos hacen lo mismo – dijo con una sonrisa sincera.
- Claro que no – le dijo indignado Ron.
- Entonces…? – le pregunto la chica volviendo a poner sus ojos en el lago.
- Por que me gustas – hubo un silensio. Luna no había asimilado las palabras.
- Yo… yo te gusto? – le pregunto finalmente, mirando a Ron.
- Si – respondió con sencillez el pelirrojo sin vergüenza.
Y antes de que Luna se diera cuenta de que estaba sucediendo. Ron se acerco a ella. El primer beso de Luna fue sencillo y tierno. Y nunca lo olvidaría.
- Quien era ese?! – le pregunto en voz baja pero colérica, cierto rubio a Hermione, esta lo miro sorprendida.
- Quien era quien? –
- Marcial, eh? – le sonrió con suficiencia – dime Granger… - bajo aun mas la voz, puso una mano sobre la mesa y la otra en el respaldo de la silla de la castaña se acerco hasta quedar a solo unos centímetros de la oreja de la chica, haciendo que esta se estremeciera – que parte de 'eres-mia' no entendiste…? –
- Malfoy! – le grito la castaña, pero bajo la voz ante la mirada de censura que le lanzo madame Pince – que parte de 'yo-no-tengo-dueño' no entendiste vos?! Aparte Marcial me pidió ayuda con unos hechizos de Encantamientos! Deja de ser tan celoso, aparte de que vos y yo no somos nada, y me estas empezando a molestar con tu altanería y arrogancia! Y… -
- Pero te gusta no…? – le dijo nuevamente al oído, haciendo que se estremeciera otra vez – te gusta que sea así como soy – y le dirigió una mirada cínica.
- Eres un egocéntrico y… ah! – cerro el libro que estaba leyendo de golpe, se paro y empezó a caminar, dejando a un rubio con una sonrisa de suficiencia.
Hermione comenzó a caminar a paso rápido por un pasillo desierto. Cuando creyó que no había nadie cerca se apoyo contra una pared y soltando un bufido de enfado se dejo caer hasta el suelo. Pero antes de que pudiera llegar al frió piso de piedra, un rubio apareció en la esquina del pasillo. Hermione enojada, se volvió a parar y comenzó a correr. No sabía a donde estaba yendo, pero siguió corriendo. Llego a un pasillo en el cual nunca antes había estado. "Genial! Ahora estoy perdida!" pensó la castaña. Trato de abrir la puerta más cercana pero no pudo, estaba cerrada con llave. Probó así con todas hasta que llego a la última que si pudo abrir. Todos los bancos estaban contra la pared, y las antorchas estaban encendidas, ya que ya estaba haciéndose de noche.
Cerró la puerta detrás de ella y se sentó en el banco mas alejado de esta. Se abrazo a sus piernas y escondió su cara entre ellas, apoyada contra la fría pared. No supo exactamente cuanto tiempo estuvo en esa posición, pero luego de un rato, el sonido de la puerta la sobresalto, haciendo que se parara de manera ágil y rápida. Y allí, en el umbral de la puerta, se encontraba Draco Malfoy.
- Por Merlín! Que es lo que quieres! – le dijo la castaña al borde de las lagrimas. No quería verlo más. Por lo menos por un rato. Estaba cansada. Cansada de todo, no quería ser el juguetito de nadie. Menos de Malfoy, y menos sabiendo que cada vez se enamoraba mas y mas. Ante el comentario de la castaña, Draco se encogió de hombros y entro en el aula, y procuro cerrar bien la puerta antes de acercarse a la Gryffindoriana. Hermione retrocedió lo más posible pero luego de dar varios pasos se choco de lleno con un banco, haciéndola perder el equilibrio. De no ser porque Malfoy se encontraba muy cerca de ella hubiera caído al suelo. Draco la tomo instintivamente y Hermione se quedo quieta en sus brazos, con la cabeza escondida en el pecho del rubio. Estaba tan abochornada, el perfume del rubio la desoriento, como todas las otra veces en que el se acercaba demasiado. Repentinamente se separo, como si hubiese recibido una descarga eléctrica.
- Aléjate de mi, Malfoy – dijo con voz temblorosa.
- Vos te caíste sobre mi, Granger – le dijo en voz peligrosamente suave – se que soy irresistible, y te entiendo. Pero eso no significa que te tires encima mío todas las veces que puedas, Hermione… - la castaña enrojeció de ira, que se creía ese estupido arrogante.
- Tropecé, estupido! – le dijo en voz baja, cargada de odio – no te creas tanta cosa! – la enfurecía su forma de ser… y al mismo tiempo la volvía loca. Y eso tenía que admitirlo.
- No me creo, soy – dijo como si fuera algo obvio, Draco. Hermione lanzo un bufido de exasperación, y empezó a caminar hasta la puerta. Pero cuando había dado dos pasos, Draco la tomo del brazo y la dio vuelta bruscamente. Hermione choco con el pecho de chico, pero no se movió, ni dijo nada. Simplemente no sabia que hacer. Si permitía que eso pasara a mayores… no. No lo permitiría.
Draco se acerco a Hermione. La castaña sabia que tenia que hacer, su mente se lo decía, pero su cuerpo no la obedecía. Antes de que pudiera hacer algo. Los labios del rubio se unieron con los de la castaña. Hermione trato de separarse, pero nuevamente su cuerpo no respondía. Luego de varios minutos sin saber que hacer, le respondió el beso al chico. Draco la llevo hasta un banco y la sentó en el borde de este. Mientras el se acomodaba entre las piernas de la castaña.
- Has visto a Hermione…? – le decía Ron a Ginny, mientras escribía una redacción de sesenta centímetros para Snape.
- No… - le respondió distraídamente su hermana que, como Ron, hacia tarea.
- Ahora que pienso… yo tampoco la eh visto últimamente. Se la pasa encerrada en esa torre. Seguro que el estupido de Malfoy la vuelve loca – dijo Harry. "Si… claro… loca de amor" pensaba divertida Ginny.
- Hmm… si… - le respondió a su novio, tratando de guardarse la sonrisa.
- Si no esta en la torre se encierra en la biblioteca, es como si quisiera escarpar de algo – dijo Ron, levantando la vista de la redacción, para mirar a sus amigos.
- Creo que deberíamos preguntarle si le pasa algo, capaz… - pero Harry se vio interrumpido. Una castaña ingresaba a la sala común con una sonrisa estupida en los labios. Se acerco a sus amigos.
- Ginny… - dijo en un tono soñador e infantil – tengo que hablar con vos… -
- Si claro! – respondió rápidamente su amiga. La tomo de la mano y tiro de ella. Hermione seguía con una sonrisita estupida cuando se sentaron bajo un árbol, frente al lago – Y?? Que pasa?? – le pregunto impaciente a su amiga. Hermione se tomo varios minutos antes de contestar.
- No se – respondió con sencillez.
- Eh? – le pregunto Ginny incrédula – que no sabes? Dale Hermione! Que paso? –
- Bueno… - y le relato todo a su amiga – Y…? que pensas? –
- Ya te dije que pienso. Draco Malfoy gusta de vos! – le dijo la pelirroja – y ya te lo dije también, nunca lo va admitir, tenes que… no se como decirlo… ayudarlo…? – rió – …a expresarse – rió nuevamente – es frió, Hermione, muy frió, y un poco cruel… estas segura de esto? – le pregunto poniéndose muy seria – sabes que todo esto trae varios posibles llantos, no? Es muy inestable. Y vos tampoco sos lo que se dice… mmm… alguien "que no llora nunca" – dijo con un dejo de ironía.
- Lo se – dijo Hermione, poniéndose igual de seria – pero no puedo evitarlo! Uno no elige de quien enamorarse, Ginny, pensé que lo sabias! –
- Claro que lo se! – le dijo indignada Ginny – solo que no quiero que sufras, Herms. Hoy Ron pregunto por vos – Hermione dejo de mirar el lago y miro con un poco de curiosidad y miedo al mismo tiempo – quiere saber donde estabas. Es verdad, últimamente no estas mucho tiempo con nosotros, estas en la torre encerrada, llorando (no me mires así, soy tu amiga y me doy cuenta que lloras todas las noches) y todo por Malfoy –
- Quizás… pero no puedo hacer nada, Gin… - le respondió Hermione volviendo a poner sus ojos en el lago. Repentinamente se paro – bueno… creo que mejor volvemos, hay que cenar y tengo tarea – dijo.
Ambas amigas caminaron hasta el castillo. Hermione entro en la torre y se la encontró vacía. Se sentó en una de las mesas y termino la redacción de Snape. Una hora después, se había metido al baño.
Un chico rubio de ojos como el hielo grisáceo, caminaba con una capa puesta que le tapaba la cara, solo se podía ver en centellear de sus ojos, en medio de la oscuridad del Bosque Prohibido. Camino durante varios minutos, hasta que llego a un claro. Allí se encontró con varias figuras encapuchadas más. Unas veinte figuras, de igual estatura que la de Draco Malfoy se hallaban en el claro, haciendo un circulo. Se quedaron en silencio varios minutos hasta que repentinamente, apareció una silueta desde lo profundo del bosque. Era alta, y llevaba un bastón que Draco enseguida reconoció.
- Bienvenidos – dijo una voz fría, y al mismo tiempo suave y elegante – Bienvenidos, una vez más a esta reunión. Todos sabrán ya, porque estoy aquí. Nuevamente, el Señor de las Tinieblas me a pedido que les de instrucciones. Necesito el informe semanal. Pansy… - una figura un poco más baja que Draco se acerco a Lucius Malfoy con paso decidido. Le entrego unos papeles y volvió a su lugar – bien, bien, - dijo Lucius – ahora, quiero hablar sobre la próxima y ultima iniciación. Draco… - el rubio se acerco hasta su padre – el mes que viene, te iniciaras como mortifago. Espero que estés listo – dijo con dejo de… ¿dolor?. Si era dolor. Lucius Malfoy, no quería perder a su hijo. Pero si no lo iniciaba como mortifago, Voldemort se encargaría de castigarlo. No solo a Draco, si no también a él y Narcisa.
- Lo estaré – respondió Draco de manera fría. Hacia meses que esperaba para poder serlo. Todavía no entendía porque su padre se había empeñado en retrasarlo lo mayor posible. El solo quería servirle a Voldemort y demostrarle a sus padres de lo que era capaz.
Una hora después, Draco entraba sigilosamente en la torre de prefectos, se aseguro de que Granger no estuviera ahí. Y subió hasta su habitación rápidamente. Todavía no tenia muy claro el porque había besado a Granger esa tarde, y la verdad que eso lo molestaba bastante. Ya se había decidido. Jugaría con Granger, la usaría hasta hartarse y luego la dejaría, como lo hacia con todas las chicas. Igualmente no podía evitar sentir esa sensación especial, ese cosquilleo que nunca había tenido con las otras chicas, todavía no sabia que era. O mejor dicho, no quería saberlo. Se cambio rápidamente y se metió en la cama. Se estaba durmiendo, cuando un grito lo sobresalto. Un grito de mujer. "Granger!" pensó. Se paro rápidamente y camino hacia el baño, de donde había venido el grito. Abrió la puerta sin tocar. Grave error. Hermione estaba tirada en el suelo, colorada y con el seño fruncido, mientras se trataba de parar, al parecer se había resbalado. La respiración de Draco empezó a volver a la normalidad. Pero antes de que su respiración se acompasara del todo, Hermione ya estaba de pie, con una simple toalla cubriéndole el cuerpo. Pero esta se había caído un poco dejando ver uno de los pechos de la chica, pero esta no se había dado cuenta, mientras se frotaba la zona dolorida de la cabeza. La chica se giro y se encontró con un rubio que la miraba con la boca ligeramente abierta a un punto que Hermione no identificaba. Cuando siguió la mirada del muchacho, se tapo rápidamente.
- MALFOY! – grito la castaña – ERES ESTUPIDO O QUE?! –
- Yo?! – le pregunto el rubio entre divertido e indignado. La castaña se había puesto roja. Ese gesto le encantaba a Draco "un momento, solo quiero divertirme con Granger, nada de gestos estupidos" se reprendió a si mismo el chico. Se acerco rápidamente a la castaña, que casi cae a la pileta si no hubiese sido porque Malfoy la había agarrado de la cintura.
- Malfoy, basta, aléjate de mi – decía la chica sin oponer mucha resistencia.
- Segura…? – le pregunto el chico suavemente.
- Si – dijo Hermione en un susurro.
- Bueno – dijo, y la soltó. Hermione cayó a la pileta. Barbullando, maldiciendo y respirando agitadamente, salio de la pileta y se saco el pelo de la cara, mientras Draco se moría de risa.
- No sabia que conocías todas esas palabras, Granger! – decía riendo.
- Eres un… - pero Malfoy no llego a enterarse que era. La castaña salio indignada, enojada y avergonzada de la habitación.
"Estupido Malfoy! No puedo creerlo, inútil, prepotente, frívolo es asquerosamente…""lindo" termino otra parte de su cabeza "No! Lindo no! Asquerosamente arrogante! Un inútil! Ginny tiene razón, tengo que olvidarme de el!" y sin pensar en mas se durmió.
