Disclaimer: Esta vez, nada me pertenece en absoluto. Primero, Twilight y todos sus personajes pertenecen a S. Meyer y esta historia pertenece a Daddy's Little cannibal, yo solo me adjudico la traducción.
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"Una vez, oí dos mujeres hablando de los dolores al dar a luz y como los hombres parecían no saber cuál era el verdadero dolor. Les pregunté si alguna vez alguna de ellas se había quedado "atascada" en una cremallera.".
Sin cita.
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Hasta que la muerte nos separe:
"Hay algunas cosas para las que no estás preparado escuchar"
Estaba sentada en una de las mesas con un cono de helado de frambuesa en mi mano. Mi turno estaba oficialmente terminado y me entretenía de alguna forma mientras esperaba que Alice pasara a recogerme. Había un millón de preguntas que quería hacerle, especialmente acerca de sus hermanos y tenía especial curiosidad por su habilidad psíquica.
- ¿irás al ensayo de la boda, esta noche? – preguntó Angela mientras limpiaba la mesa del lado.
Iba en la mitad de mi relamida cuando hizo esa pregunta. Mis dedos se volvieron flojos y el cono de helado cayó sobre la mesa
- ¿Es hoy? – pregunté, mi mandíbula había caído y podía sentir perfectamente las neuronas en mi cerebro comenzando a funcionar. Me había olvidado totalmente de Jessica.
- ¡Bella! – exclamó Angela - ¡Eres la dama de honor! –
- ¡lo sé!- deje mi cabeza caer contra la mesa – evitando el helado de frambuesa que había comenzado a derretirse – y el golpe produjo que un hormigueo comenzara y un dolor de cabeza empezara a formarse – ¿y es… demasiado tarde para negar mi título? – ladeé mi cabeza para observarle.
- algo… - asintió, tomando una silla y sentándose a mi lado. Comenzó a frotarme la espalda - ¿te sientes bien?... estás extremadamente pálida, más de lo usual, –
- estoy bien – mentí – es que no creo poder asistir. -
Era una mentira. Podía fácilmente decirle a Alice que tenía que ir al ensayo de una boda, pero no iba a hacerlo. Quería saber más sobre Edward y la única forma de hacerlo era yendo a aquella pequeña cena con Alice.
- ¿Por qué? – Angela frunció el ceño - ¿Te sientes bien?... necesitas que… -
- estoy bien Angela – le prometí – solo tengo un enorme dolor de cabeza y creo que iré a casa y descansar un poco para que se acabe – me alejé de la mesa, tomando el cono de mi helado.
- yo lo haré – Angela me quitó el cono de las manos – ve a tu casa, yo limpiaré esto y me aseguraré de decirle a Jessica que no podrás ir, pero estarás allí mañana, ¿verdad? -
- estaré allí – asentí – ¡soy la dama de honor, después de todo! –
Angela no sonrió, como yo esperaba que hiciera.
- Bella – suspiró – estoy realmente preocupada por ti –
- no lo estés – negué con la cabeza, tomando mi chaqueta que estaba en el respaldo de la silla y colocándomela – soy mucho más feliz de lo que aparento. –
- pero… ¿te sientes saludable? – preguntó Angela.
- ¡estoy viva, ¿no es así?! – no quise sonar grosera, pero fue casi inevitable. Estaba evitando la boda de mis amigos por salir con la hermana adoptiva de mi marido y La culpa me estaba comiendo viva.
Dejé la heladería antes de decir algo que sabía lamentaría de haber dicho mas tarde. Afuera estaba congelado, pero prefería estar allí; prefería escarcharme por completo antes que estar adentro y ser interrogada por Angela y sus sentidos alertas. Quería mucho a Angela y quería a Jessica, y en otra situación, estaría cien por ciento avocada a aquella boda, pero recientemente había tenido mi propia boda, la que no recordaba, con un tipo al que conocía desde hacía solo unos días, y necesitaba esta charla con Alice.
- ¡Hola Bella! – me gritó Alice.
La observé. Llevaba una pequeña boina rosada sobre su cabello negro, la que combinaba a la perfección con sus guantes y su bufanda. Su blusa estaba cubierta por un largo abrigo color negro y sus jeans estaban arreglado perfectamente dentro de unas botas negras Ugg. Alice era extremadamente bien vestida para ser una persona que trabajaba en una guardería.
- ¿lista para irnos? – me preguntó, colocándose en el hombro su cartera rosada Coach. Pude sentir como mi ego se rompía. Yo había recién perdido mi departamento, y ella iba por la vida con botas marca Ugg y bolsos Coach.
- sí… - asentí cruzándome de brazos. Estaba avergonzada del sweater que había comprado en el supermercado. Era de color lavanda claro y con dos franjas blancas a lo largo de cada lado. Estaba orgullosa de él desde la primera vez que lo compré, pero ahora, mirando a Alice me sentía… pobre.
- me gusta tu capucha - me halagó Alice tomando de mi manga y deslizando sus dedos sobre ella – es adorable… -
- gracias – me ruboricé sintiéndome aun mas incómoda con mi ropa de supermercado – a mí me gusta tu tenida, debe haber sido realmente cara. –
Alice movió su mano en el aire restándole importancia. – de hecho, compré todo en oferta, creo que no gasté más de cien dólares en todo, incluyendo el bolso… –
Mi boca se abrió. He visto bolsos Coach, y en oferta, aun cuestan algo cercano a los casi cuatrocientos dólares. - ¿Cómo? – gemí.
Alice sonrió.
- Soy una compradora inteligente… – su sonrisa se amplió – …y también porque me mantengo alerta de cuáles son las tiendas que tienen ofertas ridículamente convenientes, por lo que sé exactamente donde y cuando ir – soltó una risita.
Comenzaba a envidiar las visiones de Alice. Nunca había sido una compradora y no tenía ninguna ambición de gastar seiscientos dólares en un bolso; pero una tenida completa de grandes diseñadores, con una cartera Coach incluida, ¡por solo cien dólares!... bueno, me sentiría en el cielo del diseño. A todas las chicas les gustan esas cosas, sin importar lo que digan.
Un fuerte sonido me trajo de vuelta de mis pensamientos. Alice sostenía las llaves en su mano y había desbloqueado las puertas de su auto. Volví mi cara hacia un lado y mi mandíbula cayó cuando vi las luces de un Porsche amarillo resplandecer frente a nosotras. Nunca había estado tan cerca de un Porsche, y era precioso.
- regalo de graduación – Alice contestó mi pregunta. Me pregunté si habría tenido una visión de que iba a preguntar eso o había sido demasiado obvio. Probablemente había sido un poco de los dos.
- ¡vaya! – gemí, comenzando a caminar a aquella bola de metal resplandeciente. Era fácil saber dónde estaba el auto, aunque afuera estaba oscuro, aquel era el auto más brillante de toda la calle.
Alice asintió. – Edward obtuvo un Aston Martin V12 Vanquish como regalo de graduación-
Mi mandíbula cayó dos centímetros más.
- era eso, o que Carlisle le pagara sus estudios completos en la universidad; por supuesto, él escogió el auto… – Alice revoleó los ojos – …ahora está hasta el cuello con los créditos de la universidad pero aun tiene su auto, y eso es todo lo que a él le importa. –
- eso explica el departamento – murmuré para mí misma.
Alice soltó otra risita. – Él odia su departamento y se arrepiente de haber preferido el auto antes de la universidad gratis; pero está orgulloso de su auto, aunque tenga pasar el resto de su carrera profesional pagando los préstamos. –
- ¿Por qué no eres doctora tu también? – pregunté. Parecía que todos en la familia de Edward se dedicaban al área de la medicina. Caminé alrededor del auto y abrí la puerta del asiento delantero. Las butacas eran de cuero negro. Eran geniales.
- Nunca me interesó la medicina – explicó Alice, sentándose en el asiento del piloto. Sus pequeñas manos alcanzaron su bolso y extrajo las llaves del auto atadas a una cadena de llaveros – Me encantaban los niños, era buena con los niños, así que decidí trabajar en negocios de guardería. Estoy contenta de haberlo hecho. ¡Es mucho más divertido de lo que creí que sería!. -
Puso las llaves y echó a andar el auto. El motor volvió a la vida instantáneamente - a lo que yo no estaba acostumbrada - y comenzó a ronronear como un gatito, a lo que tampoco estaba acostumbrada. Traté de pensar en el jeep de Emmett, pero no pude recordar si encendía tan fácilmente como el Porsche de Alice. Sabía que era mucho más suave que mi monovolumen, pero eso era rendirme, todo era mucho más suave que mi camioneta.
- ¿Qué auto tienes? – preguntó Alice, mientras ajustaba los espejos.
- Una camioneta Chevrolet del 53' – admití, avergonzada – no puede pasar más de los sesenta kilómetros sin amenazar con prenderse fuego por completo. –
Alice rió.
Pero yo no bromeaba. Mi auto, el amor de mi vida junto a Jake, y creo que ahora también a Edward, estaba muriendo. Pero me negaba a dejarlo. Aunque me tomara todo el dinero de mi cuenta en el banco, como realmente lo estaba haciendo, buscaría mantenerlo con vida. Mi auto antes que yo. En mi mente, mientras mi auto esté con vida, yo estaré viva también.
Alice y yo llegamos sin complicaciones al restaurant en el que comeríamos. Ella me hacía una pregunta y yo respondía. Entonces yo le hacía una pregunta y ella la respondía. No hablamos de nada importante. Cuando recién llegamos al restaurant comenzamos a hablar de los hombres. Ella me preguntó sobre mis novios anteriores a Edward y yo fui completamente honesta con ella.
- Edward es mi primera relación – admití, mirando el menú que me había dado la mesera. Pude sentir como mi ego se quebraba. No podía pagar nada de eso. Sabía que el lugar era caro, era obvio por la gente bien vestida y el hecho de que hubiese manteles elegantes sobre las mesas, pero los precios eran ridículos. ¿Por qué no pudimos haber ido a un lugar más común?.
Mi confesión hizo a Alice gemir. - ¿de verdad? – Parecía demasiado emocionada por el hecho de que el primero hombre que había demostrado interés en mí, haya estado lo suficientemente borracho como para casarse conmigo sin conocerme. - ¡eso es tan dulce! –
Me ruboricé – creo, que se puede decir eso – cerré el menú y suspiré. Solo iba a pedir un vaso de agua y una ensalada simple, no la ensalada más cara, pediría aquel tipo de ensalada que comías antes del plato principal y sin aderezos, podían cargarte extra por eso.
- ¿Quién invitó a quién? – preguntó Alice, dejando su menú a un lado.
Mi sonrojo se profundizó. – creo, por lo que Edward me contó, que yo lo hice. Estaba algo deprimida porque mi amiga va a casarse y tampoco tenía novio ni ningún tipo de relación, así que le pedí matrimonio porque quería dormir con él. – agaché la cabeza completamente mortificada. Le había admitido a mi cuñada que la única razón por la que me había casado con su hermano era porque quería acostarme con él.
Alice se rió. - ¿en serio? – continuó riendo- ¿se casaron para poder dormir juntos? -
Asentí. – Aunque me enfermé cuando estábamos tratando de hacerlo, y tuve que quitármelo de encima para poder ir al baño – me mordí el labio tratando de pensar en algo para poder defender mis acciones. No encontré nada. Por lo que decidí defender a Edward – ¡él fue muy dulce con todo eso – la miré – sostuvo mi cabello y todo…! -
Alice sonreía – Esa es la clase de cosas que él hace. Cuando yo tenía siete, andaba en bicicleta y algunos niños del vecindario, que eran mucho más grandes que yo, solían molestarme; bueno, uno de ellos me tiró de la bicicleta y me rompí la rodilla. Edward y Emmett estaban ahí, Emmett golpeó al niño que me había tirado de la bicicleta y Edward curó mi herida. –
- ¿Qué pasó con el niño que Emmett golpeó? –
- me dejó tranquila, pero solo porque Emmett no me dejaba sola cuando él estaba cerca, la gente tenía miedo de Emmett y Edward en nuestro vecindario. –
- ¿Por qué? – fruncí el ceño. No podía entender que les tuvieran miedo, Edward y Emmett no eran intimidantes.
- Ellos venían de familias abusivas – explicó Alice. Mis ojos se abrieron y los músculos de mi mandíbula se aflojaron. – la mamá de Emmett era una mujer adicta a las drogas duras que se acostaba con todos. Lo dio en adopción en cuanto nació y Esme lo adoptó. El padre de Edward solía golpear a él y a su madre hasta que finalmente los abandonó. Su mamá se suicidó después del divorcio y Edward fue llevado a un orfanato. Esme y Carlisle fueron las primeras personas que lograron acogerlo. –
- ¿Están listas para ordenar? – la voz de la mesera sonaba distante. Estaba demasiado absorta en la historia de Alice para prestarle atención.
- sí, claro… - me parece que Alice estaba hablando, yo seguía perdida en mis pensamientos – ambas pediremos filete, de acompañamiento ensaladas, a mí me gustaría la ensalada Rancho y Bella tomará la ensalada Mil Islas. –
- ¿Desean vino o champaña? –
- para mí una copa de agua, y Bella un coca cola –
La mesera se alejó, tomando mi menú y el de Alice en el proceso.
- ¿Carlisle y Esme lo adoptaron después de eso?- pregunté tan pronto como la chica se hubo alejado.
Alice negó con la cabeza. – Esme quería adoptarlo, pero su padre se negaba a entregarlo al Estado. Cuando le dijeron a Edward que sería trasladado a otro orfanato, huyó. Al final, lo encontraron y lo llevaron con otra familia de acogida, estuvo allí por unos meses, hasta que volvió a huir y apareció frente a la puerta de la casa de Carlisle. Yo tenía trece años para ese entonces, fui yo quien le abrió. El lado izquierdo de su rostro estaba morado y se afirmaba con fuerza su brazo. Después supe que se lo habían quebrado en tres partes. Su nueva familia de acogida lo había golpeado cuando descubrieron una baja calificación en su reporte de la escuela. –
Pude sentir un sollozo que quería abrirse paso en mi garganta y luché contra las lágrimas. No estaba llorando, pero era solo porque estaba usando toda mi fuerza para impedir que las lágrimas inundaran mis mejillas.
- …él tenía casi quince años cuando su padre lo entregó finalmente al Estado y Esme lo adoptó. – Alice terminó su historia con un tono feliz; pero yo no estaba feliz. Yo había quedado con un extraño sentimiento en el estómago.
- no tenía idea – susurré – lo siento – no sabía porque lo sentía, pero tenía la necesidad de decirlo. Quería ir a casa, y enlazar mis brazos alrededor de Edward y decirle sentía todo lo que él había tenido que pasar.
- ¡no lo estés! – Alice negó con la cabeza, su rostro se iluminó y eso me hizo sentir un poco mejor – no tienes idea de cuan asombrosos son Carlisle y Esme. No pude haber tenido mejores padres que ellos, ¿Por qué crees que Edward se mantenía volviendo a ellos?, ¡son las más maravillosas y adorables personas que he tenido la oportunidad de conocer. Me compraron un auto por mi graduación!. –
- ¿Cómo terminaste siendo su hija adoptiva? – pregunté.
- Aquí tienen – la mesera dejó un vaso con coca cola y una ensalada en frente de mí. La ensalada estaba cubierta en salsa Mil Islas. ¡Yo amaba la salsa Mil islas!.
- Gracias – Alice y yo agradecimos al mismo tiempo.
Clavé la ensalada con el tenedor y miré a Alice. Ella tomaba un sorbo de agua antes de alcanzar un tomate con el tenedor.
- yo puedo ver el futuro – explicó Alice después que tragó – mis padres no sabían cómo manejar mi don. Solían llamarlo una maldición y se enojaban conmigo cada vez que veía algo antes de que sucediera. Finalmente, no pudieron aceptarlo más y me dejaron en el orfanato que la iglesia manejaba. En la iglesia, tampoco les gusto mi don demasiado, era una iglesia muy religiosa y muy seguidora de la biblia… -
- …a mi no me importó que me dejaran allí – continuó Alice después de comer más ensalada – primero me importó, pero luego no. Tuve una visión antes de que me dejaran, en la que supe que Carlisle y Esme iban a adoptarme y vi cuan felices y preocupados serían, por lo que estaba emocionada de estar en el orfanato porque sabía que ellos vendrían a salvarme. Solía decirle a los otros niños que iban a adoptarme pronto, ellos no me creían, pero a mí no me importaba. Yo sabía que iba a suceder… –
- …Estuve allí por seis meses antes de que Carlisle y Esme se hicieran voluntarios del orfanato. Esme había traído ropa para los niños y había hecho regalos para las monjas y Carlisle nos hacía revisiones médicas gratis. Habían llevado a Emmett porque a Esme le asustaba dejarlo solo en la casa siendo tan pequeño. Cuando escuché que el doctor vendría, supe que eran Carlisle y Esme, así que me aseguré de hacer mis maletas.-
- ¿de verdad hiciste eso? – pregunté. No podía esconder la sorpresa.
Alice asintió, sonriendo. – ¡estaba emocionada! – soltó una risita - ¡iba a tener una familia, no sabes cuánto había esperado por eso! –
Le sonreí de regreso. - ¿Entonces fue amor a primera vista? , ¿Te vieron e inmediatamente decidieron adoptarte? –
Alice negó con la cabeza. – Esme dice que fui yo quien los adopté a ellos. Cuando fue mi turno de la revisión, miré a Carlisle a los ojos y le dije: "usted va a adoptarme", él se echó a reír, y tan solo me dijo: "¿de verdad?", asentí y le sonreí. Supe que no me había creído, pero no me importó, la gente reaccionaba de esa forma cuando les decía cosas que aun no habían pasado. Después de la revisión, encontré a Esme y le dije lo mismo que le había dicho a Carlisle. Ella me estaba ayudando a escoger un par de zapatos que me quedaran. Ella tuvo la misma reacción que Carlisle. Solo que esta vez, una de las hermana me dijo que dejara de decir mentiras… –
- …le dije que no estaba diciendo mentiras, y le expliqué a Esme como podía ver el futuro. La monja se enfureció y me envió donde el cura donde me golpearon. –
Dejé escapar un gemido - ¿te golpearon? – pregunté.
- creo que es una palabra muy fuerte, la verdad es que me azotaron un poco. Dijeron que mentía sobre mis visiones pero yo creo que temían que fuesen verdaderas y que yo perteneciera a Satanás, pero justo como yo había predicho, Esme pidió los papeles de adopción y después del papeleo se me permitió ir a casa con ellos. –
- ¡vaya! – suspiré – eso fue intenso… -
Alice se encogió de hombros. – No están malo como suena. Esme y Carlisle arreglaron de alguna u otra forma todo lo que habíamos pasado. Nos dieron todo lo que pudimos desear, una familia, un hogar, cosas materiales para mantenernos entretenidos. Fueron asombrosos con nosotros, aun lo son. –
Tomé una bocanada de aire - ¿crees que ellos me quieran? – pregunté.
- ¡te amarán!- Alice me sonrió – tú haces feliz a Edward, que es lo que ellos siempre han querido. Además, serás el gran cambio a todas las chicas que Edward ha llevado a casa. –
Fruncí el ceño. - ¿Qué quieres decir? –
- Ellas eran un poco… descontroladas – Alice parecía cuidadosa en la manera que lo decía – …nunca duraron demasiado, porque Edward buscaba una relación estable y ellas querían, bueno, sexo, y… -
- … y Edward no cree en el sexo antes del matrimonio. – terminé su oración.
- así es - Alice asintió.
- Aquí tienen, damas – la mesera dejó frente a nosotros dos platos con apetitosos filetes en ellos.
Mis ojos se abrieron más de lo normal y mi corazón cayó. Miré a Alice; ella había dejado su medio comida ensalada a un lado. Miré mi propia ensalada, la que estaba rebosante en aderezo y entonces al filete. ¿Qué había hecho?. ¡Yo no podía pagar todo eso!. ¿Por qué Alice ordenó por mí? ¿Cuándo Alice había ordenado por mí?
- si hay algo más que necesiten, por favor, no duden en pedirlo – la mesera se había ido antes de que me fuera posible decirle que se llevara mi plato de regreso.
- no puedo pagar esto – susurré a Alice, quien ya estaba cortando su filete.
- tan solo come, Bella – me sonrió.
- No puedo pagar esto – repetí, mi voz cada vez se volvía más desesperada.
- Bella – dijo Alice – solo come –
Tomé un tenedor y un cuchillo y comencé a cortar el trozo de filete. Fue tan fácil como cortar mantequilla. Supe que no podía pagar nada de eso, pero cuando me llevé a la boca el primer trozo, supe que no habría forma de detenerme. Estaba demasiado bueno.
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- gracias por traerme Alice – le sonreí antes de salir del auto – y un millón de gracias por pagar la cena. Si hay alguna forma de pagarte… -
- no te preocupes por eso – me interrumpió.
- tengo que preocuparme – me quejé – gastaste… -
- ¡adiós Bella! – me interrumpió de nuevo.
- adiós Alice… – le sonreí otra vez antes de cerrar la puerta. Se había ido antes de que pudiera prometerle que le devolvería el dinero de la cena. Me volví y miré el edificio de Edward. Tenía miedo de ver en cuán mal estado la casa podría lucir. Jake se había quedado solo en el departamento por sólo Dios sabe cuánto tiempo; de hecho, estaba bastante sorprendida de que mi ropa no estuviera esparcida por el jardín.
- por favor no nos eches a la calle – rogué mentalmente mientras caminaba hacia el departamento de Edward.
Comencé a imaginarme el interior del departamento de Edward. Toda su ropa esparcida por todos lados, el relleno de los cojines de su sofá sembrados por todos lados. Sentí como mi estomago daba vuelta completa mientras pedía con más fuerza.
- ¡por favor no nos eches a la calle!– rogué nuevamente antes de abrir la puerta.
- oh, Dios mío – mis ojos se abrieron como platos y mi boca se abrió. No pude evitar gemir al ver el departamento limpio de Edward. – Está limpio – tenía que decirlo en voz alta, para poder oírme a mi misma y creerlo.
Ingresé y di una mirada al interior. Estaba tal y como lo había dejado en la mañana. No podía creerlo. Estaba asombrada.
- ¡oh Dios mío! – grité cuando alcancé el salón.
- hola, Bella – Edward me saludó con una enorme sonrisa en el rostro. Estaba sentado en el sofá, sin camisa y con un brazo a lo largo del respaldo del sofá. Pero eso no era lo sorprendente. Jake estaba dormido en su regazo. No estaba gruñéndole a Edward o enviándole miradas asesinas, estaba roncando, con fuerza, y en su regazo.
- ¿Qué sucedió? – gemí - ¡Jake te odia! –
Edward miró a Jake, su sonrisa vaciló por un segundo. – No lo sé – admitió – lo alimenté con algo de queso como tu dijiste y decidió de pronto que yo le simpatizaba – comenzó a acariciar a Jake detrás de de la oreja.
Mi mandíbula cayó y no pude quitar mis ojos de aquella escena. Era asombroso. Ni siquiera lo creí posible. A Jake parecía no molestarle el que Edward estuviera acariciando sus orejas.
- ¿te divertiste con Alice? – me preguntó Edward sacándome de mis pensamientos.
- …. sí… - asentí – ella pagó por mi cena. Me siento culpable, porque no puedo devolverle el dinero – no sonaba culpable, estaba demasiado asombrada con el hecho de que Jake y Edward comenzaran a llevarse bien.
- no lo estés – Edward negó con la cabeza - ¿de qué hablaron? –
Me ruboricé y miré hacia otro lado. – me contó acerca de su niñez. Como conoció a Esme y Carlisle. También me contó acerca de Emmett y…. de ti – vacilé en la última parte – me contó acerca de tu padre y de tu familia de acogida. – volví a mirar a Edward.
Su expresión había caído y dejó escapar un bufido.
- Eso sucedió hace mucho tiempo atrás …- su sonrisa volvió – además, si nada de eso hubiese pasado, tal vez no te habría conocido. -
Fruncí el ceño.
- desearía que mostraras un poco mas de emoción por eso – me senté a su lado en el sofá.
- lo siento – Edward frunció el ceño al tiempo que colocaba su brazo alrededor de mis hombros. Me besó en el cabello. – es solo que pasó hace tiempo, y he tenido tiempo para superarlo. –
Suspiré y apoyé mi cabeza en su hombro. – yo no – suspiré – y me siento culpable. –
- ¿Por qué? – Edward no pudo esconder su confusión.
- no lo sé – admití – tan solo me siento… triste –
Edward besó suavemente mi frente.
- llevas el peso del mundo sobre tus hombros ¿lo sabías? – me preguntó.
- solo estoy cansada – suspiré – tuve un día largo –
- ¿quieres ir a la cama? –me preguntó Edward.
Asentí.
– deberíamos aprovechar esto, será probablemente la primera y la única noche que tendremos para los dos solos - acaricié a Jake detrás de la oreja.
- yo estaba pensando en llevar a Jake con nosotros – dijo Edward, angustiado.
Fruncí el ceño otra vez.
- ya sabes, solo en caso de que algo le suceda en la mitad de la noche …– Edward agregó rápido – …como, ¡no sé!, que deje de respirar –
- bueno… - fruncí el entrecejo – creo que eso estará bien – me levanté del sofá, di dos pasos y golpeé mi pierna - ¡vamos Jake! – le silbé. Ni siquiera levantó su cabeza.
- está cansado – explicó Edward – ¡yo lo llevaré a la habitación! –
- ¿Por qué no lo dejas aquí? – pregunté.
- es tradición Bella… – Edward suspiró mientras levantaba a Jake del sofá. Edward era mucho más fuerte de lo que parecía. –… no queremos que el pobre Jake despierte solo y no sepa dónde estás. –
- estás demasiado generoso hoy… - alce una ceja.
- tan solo me agrada Jake, eso es todo – Edward comenzó a caminar hacia la habitación. - ¿te importa si duerme en la cama con nosotros esta noche? – preguntó.
- no… creo que no –
- bien – Edward me sonrió - ¡ahora te llevaré a la cama, Jake! –
Observé como la alta figura de Edward se alejaba. Definitivamente tenía que rentar La Dimensión conocida algún día de esta semana.
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Serían bueno que leyeran esto:
Lo sé, lo sé, querrán matarme!, ha pasado demasiado tiempo, sobretodo me he demorado demasiado en actualizar "Sol de mediodía". Primero que nada quiero disculparme, segundo quiero agradecerle, hubo varias que se preocuparon y me enviaron mensajes preguntando si todo iba bien. No se preocupen, yo estoy bien. Es verdad que un tiempo estuve enferma, pero fue solo estrés. No quería actualizar con una nota, porque personalmente odio cuando en mis historias favoritas hay una actualización y es una nota de autor. La verdadera razón de la demora es la Universidad, fue demasiado, y realmente creí que había materias que no pasaría. Por eso dejé todo lo demás y me enfoqué en estudiar. ¡y valió la pena!. Así que estoy de vacaciones desde ayer así que me pondré al día con todo, sobretodo Sol de Mediodía, que no lo actualizo hace mucho. Ya esta listo, solo editar el capitulo y lo subo, asi que creo que el fin de semana estaré subiéndolo.
Ahora con respecto a este fic, hasta el momento hay dos capítulos mas, para alcanzar la historia original, pero la autora tiene una historia paralela de dos capítulos, el primero, cuenta la "noche de bodas" de Edward y Bella… lo que no se vio y el segundo, cuenta que fue lo que realmente pasó con Jake en este cap. por eso, les dejo la pregunta, quieren que siga traduciendo los otros dos cap. de la historia, o incluya los "sidestories", la verdad, la pregunta es, ¿Qué prefieren primero?, que traduzca el cap. siguiente a este, o los dos sidestories, haré lo que me diga la mayoría.
Un beso para todos, millones de gracias, y no se preocupen que ya estoy de vuelta.
Ah!, y nos vemos el fin de semana en Sol de mediodía, cariños.
Annie.*
